Trotamar
07-02-2007, 00:19
Pues eso… que en esta taberna también habitamos otro tipo de navegantes que no hemos cruzado océanos y mares o conocemos todos los tipos de quillas y aparejos de la marina de todos los tiempos. Somos esos otros a los que nos viene justito orientar las velas, que no pensamos en ese medio nudo, que acostumbramos a dejar la rueda al piloto (que pa eso lo hemos comprau), que no entendemos ni de pintura ni de fontanería ni de electricidad pero a los que también nos pasan cosas (o quizá por eso), pequeñas anécdotas o algún incidente. Así que he pensado en contar las mías sin mas intención que entretener a quien le apetezca leerlas.
La primera que voy a contar no me ocurrió a mí. Yo era entonces un grumetillo que solo navegaba en la lancha de mi padre. Los protagonistas fueron unos amigos suyos.
.
Imaginad año 15 ó 20 antes del GPS, típicos veraneantes colonizadores de apartamentos en playas cercanas a la ciudad, club náutico fundado unos pocos años antes en un puertecillo de pescadores y en la mayoría de los usuarios recién estrenada afición náutica. En esta época se hablaba en el lugar de la travesía a las Islas Baleares como del viaje de Colón. Pues bien, estos amigos tenían uno de los mayores tractores del puerto, no recuerdo el modelo pero sería de 8 ó 9 metros de eslora. El plan cuidadosamente desarrollado en la terraza del bar habitual consistía en salir de noche calculando que llagarían a Ibiza al amanecer.
Pues llegó el día y zarparon, calculo que la travesía debería durar unas 5 horas con aquel barco. Todos con los nervios típicos de la primera vez, recordemos que el GPS no se había inventado y que en aquella época no tener ningún título náutico era habitual. Y pasó la primera hora y la segunda y la tercera y no se veía ni isla ni luces, y claro se empezaron a mosquear, y la cuarta y nada ni una triste luz y se hizo de día y nada angustia total. Vuelve a mirar el p**o mapa a ver si está o no la p**a isla revisa el si el rumbo es correcto. Toma llévate la linterna que con el sol aquí ya no pinta nada y OOOHH sorpresa la aguja que de golpe ella solita se mueve 120 grados. :calavera: Enseñanza del día para iluminar la aguja nunca adhieras una linterna de fijación magnética en sus proximidades. Vale ya sabemos porque no vemos la isla pero ¿donde c**o estamos?:nosabo: .
No veían costa y ni remota idea de donde estaban. Por suerte, a lo lejos, divisaron un pesquero, lo alcanzaron y éste les dio rumbo correcto. Al fin terminó el susto y a contarlo a los amigos.
En fin cosas que pasan.
:brindis: :brindis: :brindis:
La primera que voy a contar no me ocurrió a mí. Yo era entonces un grumetillo que solo navegaba en la lancha de mi padre. Los protagonistas fueron unos amigos suyos.
.
Imaginad año 15 ó 20 antes del GPS, típicos veraneantes colonizadores de apartamentos en playas cercanas a la ciudad, club náutico fundado unos pocos años antes en un puertecillo de pescadores y en la mayoría de los usuarios recién estrenada afición náutica. En esta época se hablaba en el lugar de la travesía a las Islas Baleares como del viaje de Colón. Pues bien, estos amigos tenían uno de los mayores tractores del puerto, no recuerdo el modelo pero sería de 8 ó 9 metros de eslora. El plan cuidadosamente desarrollado en la terraza del bar habitual consistía en salir de noche calculando que llagarían a Ibiza al amanecer.
Pues llegó el día y zarparon, calculo que la travesía debería durar unas 5 horas con aquel barco. Todos con los nervios típicos de la primera vez, recordemos que el GPS no se había inventado y que en aquella época no tener ningún título náutico era habitual. Y pasó la primera hora y la segunda y la tercera y no se veía ni isla ni luces, y claro se empezaron a mosquear, y la cuarta y nada ni una triste luz y se hizo de día y nada angustia total. Vuelve a mirar el p**o mapa a ver si está o no la p**a isla revisa el si el rumbo es correcto. Toma llévate la linterna que con el sol aquí ya no pinta nada y OOOHH sorpresa la aguja que de golpe ella solita se mueve 120 grados. :calavera: Enseñanza del día para iluminar la aguja nunca adhieras una linterna de fijación magnética en sus proximidades. Vale ya sabemos porque no vemos la isla pero ¿donde c**o estamos?:nosabo: .
No veían costa y ni remota idea de donde estaban. Por suerte, a lo lejos, divisaron un pesquero, lo alcanzaron y éste les dio rumbo correcto. Al fin terminó el susto y a contarlo a los amigos.
En fin cosas que pasan.
:brindis: :brindis: :brindis: