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Antiguo 01-03-2008, 21:59
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Natachamar Natachamar esta desconectado
La Jefa
 
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Predeterminado Los Relatos Del III Concurso y Fallo del Jurado

A Veces, Muchas veces y quizás. (Jbcoke)

A veces, imagino, al leer libros sobre aventuras, viajes, travesías, derroteros, y vueltas al mundo, que soy yo, soy yo el que podría hacerlo, soy yo el que se lo pierde, soy yo el que un día con una sonrisa en los labios ve alejarse el puerto, confiando en que esa brisa que mueve tus cabellos te acompañe lejos, muy lejos, sin saber bien, ni exactamente donde, pero a descubrir todo aquello que soñaste.

A veces, sueño, con un velero, no, no muy grande, lo justo para los que me quieran acompañar, si es posible, aquellos a los que quiero tanto, que son los que me tienen, seguramente, amarrado a esta mi actual vida, de frenesí, angustias y carreras, sin más aliento que el de conseguir que el tiempo pase, sin pasar por el tiempo.

A veces, pienso, que lo que aprendí de niño, tendría que practicarlo más a menudo, que lo que me enseñaron aquellos que se preocupaban por mí, demostrándole a ese chaval como era respetar la Naturaleza, como aprovechar cada cosa que tienes a mano, como no despilfarrar recursos, si, aunque ya se que tampoco hay que llegar a extremos….. Pero es más fácil muchas veces aprovechar lo que tenemos y tener una vida, tal vez, más sencilla.

A veces, recuerdo como era un desafío, como era llegar extenuado a una playa lejana, solo por el orgullo de haber llevado mi pequeño barquito de vela ligera, a esa playa donde podría enseñárselo a mis amigos, aunque por el camino hubiera tenido que luchar contra el viento de levante, en ceñida, solo, durante varias horas, mientras grababa en mi mente la sabiduría, la prudencia y las palabras de aquel viejo, que me dijo: Hoy, no. Hijo, hoy no salgas.

A veces, sonrío, en mi pensamiento, con la imagen en la mente del poder y la satisfacción, que te daba conseguir algo con unos medios tan rudimentarios, como un trozo de tela, unos palos y un casco de plástico y solamente tú, tus conocimientos y tu convencimiento.

A veces, me sorprendo, buscando sitios o cosas que seguramente no me hacen falta ahora, que no tienen sentido en mi vida actual, en esta ciudad en la que más me valdría tener un coche económico para transportarme, un ordenador más potente y más rápido, o un teléfono móvil con más cobertura, y no un barco, en mi ciudad, sin costas, o un GPS marino o una radio con DSC, pero, sino tengo estas pequeñas ilusiones, siento como que, para que?, para que tantos días, levantándote al alba, soportando atascos rutinarios, horas que ya no percibes al volante, pues llegó a ser parte de la vida de todos los días, o tantas horas esforzándote y pretendiendo conseguir unos objetivos, que no son los tuyos, que son los que te los imponen.

Muchas veces, me pregunto donde quedaron, las ilusiones, las utopías sin intentar realizarlas, sin posibilidad de demostrarte si estabas o no equivocado, sin tiempo para disfrutar de esas pequeñas cosas que tanto te gustaban, el tiempo para poder leer un libro, en vez de periódicos y noticieros con la angustia de mirar datos sobre algo.

Muchas veces, añoro los amigos, donde quedaron esos amigos a los que cuando los ves, si es que los ves, es por casualidad, por que te los encuentras en cualquier sitio, y a lo más que llegas, es a estrecharles la mano, cuando fueron tus socios, camaradas y compañeros en mil aventuras y tantos descubrimientos, y te acompañaron en esa gran aventura que es aprender a vivir tu vida.

Muchas veces, me veo y no me reconozco, esa imagen que hay en el espejo, no soy yo, ese tipo es gris, esta viejo, su tez esta pálida, con arrugas, y sus ojos sin ese brillo que tenían, ya no ríe a cada instante, o canta mientras se cree solo, o baila durante horas, sin que el esfuerzo haga bajar esa sonrisa y ese espíritu alegre, que siempre sabía que tenía, aunque la vida le diera mil bofetadas.

Muchas veces, olvido, por que tal vez, en el olvido está la medicación a ese mal de insatisfacción y añoranza que sufro, ese mal que solo entra en la unidad de cuidados paliativos los fines de semana, o a lo sumo algún puente festivo que me sienta tan bien, como la condicional a un preso.

Muchas veces pienso en mis hijos, si no estaré, dejándolos que se pierdan en una vida, donde lo más importante es tener la ultima PSP o tener el último videojuego o tener lo ultimo en MP4 y no Ser, ser los niños que ríen, aprenden y juegan, disfrutando de su vida, de los conocimientos de sus padres, de la naturaleza que los rodea y aprendiendo Valores, más importantes que Tener una cosa y su valor. Solo su valor económico.

Muchas veces, justifico, lo que hago, lo que no hago y lo que pienso que no debería hacer, con mil argumentos, que tratan de convencerme a mi mismo sobre cosas, que obviamente, no son naturales en mí, en mi carácter, en mis convicciones.

Muchas veces, valoro lo que tengo y lo que pierdo, lo que gano y lo que me pierdo, lo que disfruto y lo que no he visto. Difícil balanza.

Muchas veces, vuelvo la vista atrás, y veo pasar la película de mi vida, cuando lo que debería hacer realmente es mirar para otro lado, solo por consolarme.

Quizás, aun esté a tiempo, a tiempo de dar un golpe de timón, a mi vida, a lograr ese rumbo que, por circunstancias, tienes perdido, bueno, perdido no, porque siempre supiste que aunque ahora, fueras un poco despistado, ese rumbo lo tienes grabado dentro de ti, como el instinto que hace a los pájaros migratorios seguir un camino concreto, la misma ruta cada año.

Quizás este periodo sea de aprendizaje, para valorar realmente cada cosa en su justa medida, en su valor real, en lo que verdaderamente para ti significa.

Quizás recuperar el tiempo perdido, aún sea posible, o bueno, si no es posible, que aún puedas compensar ese déficit de satisfacciones con un gran superávit de vivencias.

Quizás, es que, ahora echas de menos, echas de menos a aquellos que pensaste locos, o extravagantes, o simplemente raros por no vivir la vida con los valores, “ciertos” “lógicos” y “verdaderos” que tú tenías que vivir, con tu clara educación reglada y mercantilista.

Quizás es que te cansaste, o te haces viejo, o ambas cosas a la vez, y ya no tienes ganas de luchar tanto, de pelear por algo que no es tuyo, sino de otro, de gastar esfuerzos y vida, en convencer a otros de algo, en lo que tu mismo no te acabas de convencer.

Quizás no esté la solución en viajar, sino en vivir, en vivir de otra manera, con otra escala de valores, con otras prioridades, otras necesidades, no necesidades creadas, sino reales.

Quizás lo que buscas, lo tienes, lo tienes dentro de ti, y solo tienes que desplegarlo, dejar que se hinchen como las velas de ese barco que tanto anhelas, soltar amarras y levar anclas en tu vida anterior, sin olvidar quien eres, de donde vienes y sin saber exactamente hacia donde vas.




Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Pedro Calderón de la Barca.
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Editado por Natachamar en 02-04-2008 a las 00:10.
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