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Antiguo 01-03-2008, 22:01
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Natachamar Natachamar esta desconectado
La Jefa
 
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Amanecer (Voltaire)

La reconoció por aquella letra torcida que aún humeaba entre las ascuas medio apagadas. El trozo de madera conservaba restos de salitre requemado debía haber dado buen calor mientras ardía. Había estado una semana entera buscando su barca por toda la playa sin entender porqué ya no estaba donde siempre. Es cierto que no estaba en muy buen estado. Alguien podría decir que estaba abandonada. ¡Pero nadie tenía derecho a quitársela y menos aún a quemarla y hacerla desaparecer de ese modo ¡

Hace tiempo que no salía a navegar con ella .Los médicos le habían dicho que era muy peligroso que siguiera yendo a colocar sus palangres solo.¡Que sabrían ellos ¡ Solo se preocupan de decirle a uno lo que no puede hacer . Ni siquiera se paran a pensar lo que supone para un hombre que ha nacido en una chalupa que le prohiban pescar . No tienen ni idea de lo que es quedarse en tierra mirando como pasan los dias sin poder acercarse ni siquiera a la barrera de rocas que despuntan en la mar cuando baja la marea y que tan buenas noches y madrugadas le han dado. ¡Pero ellos que saben lo que es importante para cada uno ¡. Deberían dejarnos morir haciendo lo que nos hace vivir de verdad . Lo otro es obligarnos a sobrevivir entre la amargura y los recuerdos.
Aquella tarde , cuando encontró los restos de su barca decidió que tenía que volver a vivir . Aún no sabía como hacerlo pero no podía seguir así. Tal vez Leandro , el viejo contramaestre retirado del puerto , podría ayudarle. Siempre se había portado bien con él. Cuando no pasaba buenas épocas de pesca siempre le conseguía algúna chapuza para ganar algo con que poder comer.Y tenía buenos contactos aunque llevaba jubilado mas de tres años. Mañana sin falta iría a verle.

Cuando volvía a su pequeña casa , el sol enviaba sus rayos casi horizontales y le atravesaban la barba gris y le daban calor en los surcos que cubrían la cara. Su nariz presentaba pequeñas manchas mas oscuras producto de las horas pasadas al sol y que alguna vez le habían llegado a sangrar. Su frente , casi oculta por la gorra de fieltro azul , negra , de un color indefinido , acababa en profundas entradas que parecían una garra plateada cuyo brazo formaba una coleta que le llegaba hasta la zona entre los hombros. Cuando la veía mas larga de lo habitual cogía las tijeras y ¡zas¡ volvía a estar en su lugar de siempre. Nunca había sido muy corpulento . mas bien fibroso . Acostumbrado a tirar de los palangres hasta colocarlos en la rueda tenía bien desarrollados todos los músculos de su cuerpo . Cuando le dijo el médico que tenía aquella enfermedad de los huesos de la que nunca había oido hablar pensó que no tendría importancia. Fue después . Le dijo que no podía seguir yendo a la mar porque aquella enfermedad le iba afectando a todas las articulaciones , incluso a sus ojos y a su corazón. Y la mar no le iba nada bien a su enfermedad. Le habían hecho muchas pruebas . Algunas dolorosas de verdad , pero él no se quejó nunca.

Llegó hasta la verja de madera pintada de azul de su casa que contrastaba con el blanco encalado de las paredes. Allí había vivido sus mejores momentos en tierra. Allí compartíó con sus distintas compañeras algunas horas , o eran días , o meses quizá y que todavía añoraba de vez en cuando . Pero ninguna de ellas comprendió que su única compañera siempre sería la mar . Y ahora querían que se separara de ella definitivamente .

Entró en la cocina y encendió el fogón de carbón. Para lo que él necesitaba aquella lumbre era suficiente y todavía disfrutaba viendo el latón brillar con la luz de las llamas. Cogió un cazo de cobre y le echo un puñado de café de Portugal , lo rellenó hasta la mitad de agua y lo puso al fuego. De la alacena sacó una pieza de queso y un arenque ahumado que estaba envuelto en papel de plata . Se sentó en una silla junto a la mesa cubierta con un hule lleno de cicatrices cuchilleras , sacó su navaja del bolsillo y comenzó a comer lentamente junto a un trozo de pan candeal que estaba encima de la mesa junto a la frasca de vino que nunca faltaba. Masticaba con parsimonia . cada movimiento de su boca se acompañaba de un pensamiento. Masticaba pensamientos .

El chup chup del café le sacó de donde estaba. Retiró el café y se sirvió una buena cantidad en un tazón de loza blanca ya descascarillada en su borde.

Mientras esperaba a que se enfriara tomo un sorbo del vino peleón para que le ayudara a pasar el arenque salado que ya le escocía en la garganta.

Mañana se haría con otra barca . No sería tan buena como la suya pero para lo que la quería sería suficiente. Necesitaba sentir de nuevo la fuerza con que los pescados tiraban de los anzuelos con los restos de vida que aún les quedaban. Después todo daría igual.

Casi no pudo dormir . Durante toda la noche le venían a la mente las palabras de la canción de Silvio “barco chico alma clara” y sin poderse quitar la melodía de la cabeza trató una y otra vez de dormir sin conseguirlo.

Antes incluso de que los primeros rayos del sol entraran por la ventana de la habitación se dejó caer del colchón de lana que parecía un molde de su escuálido cuerpo . se vistió sin pensar siquiera si la ropa que se ponía era adecuada a la temperatura exterior y al pasar por la mesa de la cocina se llevó a la boca un trozo de jamón medio seco que estaba en un pequeño plato, resto de un naufragio de no se sabe que noche pasada.

Salió de la casa y se dirigió directamente hacia la dársena del puerto. Tardó apenas unos minutos en los que fue dando forma a los pensamientos que se le agolpaban en la cabeza . Miró entre los botes que se encontraban amarrados indolentemente para recibir alguna reparación y se decidió por uno de aspecto robusto y carena muy marinera. Pequeño botalón sobresaliendo de una proa alta , casi altiva para esa eslora. Se aseguró de coger un ancla almirante de unos 40 kilos que estaba medio abandonada en el muelle y la introdujo con cierta dificultad en el bote.

Sin reparar en si era observado por alguien puso en marcha el pequeño motor fueraborda .Soltó la única amarra y con el acompañamiento del ronroneo monótono del motor salió del puerto sintiendo el frescor de la mañana metiéndose por todo su cuerpo. Puso inconscientemente rumbo al mismo sol saliente , tal vez buscando algo de calor que aliviara su frío que ya era mayor por dentro que por fuera.

No sabía el tiempo que llevaba navegando en aquel bote . realmente navegaba bien . Aunque la mar estaba casi calma , se notaba que la quilla abría la superficie del agua como si de un bisturí bien afilado se tratara . Casi parecía que sentía alivio cuando la madera se hendía con suavidad.

Pensó que ya habría una buena profundidad. Paró el motor y el silencio se hizo dueño de todo. Era un sonido casi insoportable. La canción de Silvio aún revoloteaba en su cabeza sin darse cuenta.

Realmente no tenía ningún motivo para seguir. De haber podido seguramente no habría cambiado nada de su vida. No echaba de menos nada . Solo tenía en su saco muchas tardes y muchos amaneceres que nada ni nadie podían igualar en belleza. Allí había sido feliz . Tal vez no era felicidad , en la que no creía , lo que había vivido , pero sí una paz infinita .

Por un momento pasó por su cabeza un beso fugaz , un abrazo tierno y en silencio , una mirada franca y limpia , una caricia fresca y breve como la brisa que ahora sentía. Estuvo minutos , horas … siglos contemplando el horizonte dorado.

Tenía la sensación de que se movía a cámara lenta . Casi no podía notar el contacto de su cuerpo con la barca. Le parecía estar levitando sobre el agua.

Con cierta parsimonia anudó un cabo a la argolla del ancla y con el otro extremo del cabo se rodeo la cintura con fuerza. Había hecho esos nudos miles de veces y esta vez tampoco se equivocaría. Cogió el ancla entre sus brazos y la apretó contra sí. Estaba fría . Estaba muy fría . Un escalofrío le recorrió la espalda. El frío le heló el alma. Barco chico alma clara …. Y fría , muy fría. Sacó los pies por fuera de la borda y se sentó. Cerró los ojos . Por un momento los tibios rayos del sol le devolvieron algo de calor. Se dejó caer resbalando lentamente hasta que se hundió bruscamente en el agua. Frío. Aún mas frío todavía . Apretó con más fuerza aún el ancla y miró una última vez hacia arriba atisbando algo de claridad . después todo se hizo oscuro … y frío. Un dolor intenso en su pecho que le quemaba le volvía loco de dolor . Luego el frío infinito.
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Editado por Natachamar en 02-04-2008 a las 00:10.
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