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Natachamar Natachamar esta desconectado
La Jefa
 
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Carabela al Cielo (Anboro)


La tenue luz del amanecer se filtraba por la ventana y los estampidos de los iniciadores explosivos para arrancar los motores de los pesqueros se distorsionaban por los callejones produciendo un eco irreal que me empujaban fuera de la cama. Sigilosamente me vestí , me dirigí al armario para recojer la bolsa que el día anterior había escondido,cuya puerta para horror de mi madre, estaba decorada con una enorme foto del cohete americano Saturno que impresionaba con sus apabullantes 110 metros de altura. Salté a la calle por la puerta de atrás cuidando de no hacer ruido.
El frío frescor de la mañana acabó por despertarme cuando, arrastrando la pesada bolsa,me dirigía al rojo edificio del Club Náutico , que - pensaba-
¿Porqué le dirían marítimo cuando lo que teníamos por delante era un océano?.
D.Ernesto, que estaba apoyado en la balustrada de su marquesina,
-¿Cuando dormiría?- me sorprendió en el paseo de la ría, a mitad de camino.
- Pepito ¿A donde vas tan temprano?.

Agaché la cabeza y no contesté. ¡como iba a decirle que a mis 14 años , estaba dispuesto a vivir mi propia aventura y que en la bolsa tenía todo lo necesario para ello !

En el Club sólo estaba El Calé , nadie lo llamaba de otra forma. Un viejo marinero que ,cansado de las fatigas de la mar, habia encontrado refugio donde, por unas monedas, podía enseñar su arte.
Era un hobre alto y recio - lo recuerdo como si fuera hoy -, enfundado en un mono azul que en su bolsillo delantero tenía bordado un albatros blanco,la insignia del Club, con el acrónimo CMPU.

Su oscuro rostro parecía tallado a cuchillo,mirada dura pero astuta,sus manos estaban llenas de costurones y señales. Yo sabía que con El Calé no iba a tener ningún problema;cuarenta años a la interperie sufriendo toda clase de penalidades dan para no preocuparse de las pamplinas de un pipiolo.
- ¡Maestro , que voy a sacar el Thalassa!
- Muy temprano vas , pero eso está bien porque una vez pasado el mediodía ya se acerca la noche. Muy bién, arrancha el barco que voy por la orza y el timón.

El Thalassa era un Snipe blanco de cubierta barnizada que el dia anterior había dejado preparado en la rampa para ser botado sin complicaciones.
El nombre se lo había puesto mi padre, que tenía afición a la cultura helenística y se pasaba largas horas sentado en el jardín con sus libros de Herodoto y Aristófanes.

Me había regalado un libro de mitología donde comprendí la capacidad inventiva del ser humano; pero eran cosas que estaban bien inventadas, por ejemplo: Saturno se casó con Cibeles,pero era un matrimonio muy desgraciado,porque Saturno tenía la mala costumbre de comerse a todos sus hijos.No es que fuera malo, es que era el Tiempo,y ya se sabe que el tiempo todo lo devora...

Con todos estos nombres en la cabeza preguntaba y nadie sabía;sólo conocian a Cibeles y Neptuno ,por lo de las fuentes,hasta que mi padre me regaló un paquete con dos libros: La Ilíada y la Odisea con una nota que decía: "Conocerás a todos por los que preguntas" . Quizas estos libros, por los que me apasioné,también me han conducido hasta aquí ;porque con el primero aprendí lo que era la heroicidad y con el segundo pude navegar en su mar de tinta y papel.

Cojí el saco de velas,envergé la mayor sobre la botavara,fijé el puño de amura, amarré el pajarín al puño de escota,metí los sables con esfuerzo porque en esa época eran de madera y estaban algo hinchados,coloqué el puño de driza para ser izado y engrilleté el foque en la base del estay.

Recuerdo que levanté la cabeza y me quedé quieto contemplando a la ría que parecía una lámina brillante.El sol se levantaba por entre los pinares de la otra banda que con el rocío parecían brillantes verdes reflejándose sobre su espejo. Sólo se oía la natulareza , el leve tintineo musical de los grilletes en el cable del estay me delataban como un intruso.

El Calé me sacó de mi abstracción.
- Aquí tienes - dijo entregándome la pala del timón con su caña y ,mientras metía metia la orza en su caja , me preguntó ¿y tu compañero?
- Viene ahora - dije - lo esperaré navegando ya que hace buen tiempo.
Espera un momento y salí corriendo por mi bolsa. Cuando aparecí con ella me preguntó que qué contenía y le respondí que era la ropa y los zapatos, ya que después me iba a Huelva .

Empujamos el carro de varada y una vez que el barco flotaba, El Calé, con los movimientos justos y precisos ,lo sujetó por el estay para que el barco se colocara dócilmente de cara al viento y yo pudiese subir a la bañera tranquilamente.

Comenzé a izar la mayor teniendo cuidado de los sables , que siempre se me enganchaban debajo de la borda o detrás de los obenques y después el foque a tope.

Eche un vistazo general a los cabos aclarando las escotas,metí el timón en sus pernos, bajé un punto la orza y grité :¡Todo Claro!
El viento soplaba de tierra por lo que el barco lo único que pedía era salir , con un último empujón en el espejo de popa El Calé dió por terminados sus servicios quedándose hierático en la orilla ,como si fuera un elemento más del paisaje.

Las velas se hincharon y ya pude ver la bécada azul en vuelo que era el emblema que tenía cosido en la parte superior de la vela mayor ;de repente un extraño escalofrío recorrió mi cuerpo : había comenzado la jornada tantas veces soñada aunque empezaba a pesarme una misteriosa sensación de orfandad.

Una vez en el centro de la ría fijé el rumbo a la desembocadura,al puro Oceano Atlántico, dejando a babor la isla Saltés,donde hace miles de años acampaban, buscando el oro y la plata de Tartessos, los griegos y los fenicios .

Me puse la bolsa,que tanto tiempo me había costado preparar ,entre las piernas,descorrí la cremallera y saqué una bolsa de plástico transparente con un plano del puerto de Huelva , que me serviría para navegar porque abarcaba toda la desembocadura del río Odiel y tenía un círculo con los cuatro puntos cardinales que me ayudaron para trazar el rumbo hacia mi destino, una brújula que había descubierto en el macuto de caza de mi padre y el anuncio manuscrito que difundía las actividades del "Campamento Científico Ben Roxd" (después de tantos años acabo de descubrir,gracias al inefable Google,que el susodicho no es otro que Averroes). Este panfleto lo encontré pegado con cinta adhesiva en la pared de la biblioteca del Colegio Menor.

En resumidas cuentas,un grupo de estudiantes se reunía junto a la Torre del Loro para entre otras actividades recreativas y científicas ver el lanzamiento del cohete Skua 1 desde la Base de Lanzamiento de Cohetes del Arenosillo ,después citaba el día y la hora.
Al principio lo consideré un arrebato patriótico sin fundamento a los que estábamos acostubrados en esa época y más aún siendo el Colegio Menor de la OJE , pero con mi mente delirante no dejaba de preguntarme :¿Un cosmódromo junto a Mazagón? ¿Compitiendo con la NASA en la costa onubense? ¿Un cabo Cañaveral en la playa?

Hasta que ví el reportaje del NO-DO donde unos científicos muy serios,enfundados en batas blancas con las letras INTA intercaladas en los anillos de un planeta, hablaban del lanzamiento delante de unas antenas y pantallas redondas, como de radar, llamando al cohete Carabela Cuatro y danto datos de su apogeo y velocidad.

Este fué el punto de partida para esta singladura : Mi objetivo era navegar desde Punta Umbría las 13,7 millas necesarias para situarme ante la playa del Arenosillo,ver y fotografiar el lanzamiento para volver antes de que anocheciera. Todo un reto de navegación en solitario para quien apenas habia pasado la desembocadura.

Todo iba bien,un viento de poniente razonable,una muy buena visibilidad
y encima con el rumbo de 120º que había calculado, el estay coincidía con las últimas casas de Mazagón , las que estaban construidas en la parte alta.

A las doce ya estaba a su altura . ¡Perfecto! , sólo me faltaban 5 millas, así que estaría en mi destino quizás una hora antes del lanzamiento que estaba previsto a las 14, así que goberné en demanda del Arenosillo para lo cual,tras consultar con mis datos, tuve que arrumbar a los 90º.

A esta hora ya veía a las gentes en la playa con sus multicolores sombrillas y yo ,desde la mar con el timón en mis manos, tenía por primera vez un sentimiento de potestad de este espectáculo al que podría renunciar en cualquier momento.

Por entre las copas de los pinos y allí , justamente sobre los macizos farallones de arena fósil se entreveía una estlizada antena y una torre pintada alternativamente de blanco y rojo : ese era mi destino.

Me acerque a media milla de la playa y pude contemplar la Torre del Loro de la que no quedan más que las ruinas y un poco más al norte,sobre el escarpado,una casita pintada de blanco donde veía un grupo de personas.
Busqué en mi bolsa y saqué la cámara de fotos Werlisa Color, que me habían regalado por mi cumpleaños cargada con un carrete de 12 exposiciones y unos enormes gemelos que mi abuelo tenía abandonados en el cajón del aparador. Enfoqué a la casa y ví que era un puesto de la Guardia Civil y este grupo de personas estaban parloteando y señalando a la mar en mi dirección.

Me acerqué un poco más a la playa , justo a la altura donde no me llevaban las rompientes,cuando observé que un Land Rover de la guardia civil venía circulando por la orilla y se paró justamente a mi altura.
Tres uniformados se bajaron y uno de ellos , con las manos en la boca haciendo bocina me interpeló : "ta... bido... egar... on... litar... de aquí"
- ¡No le entiendo! , le contesté.
Otro número demandó : "uera aquí ..... militar"
- ¡Un momento que me voy a cercar , que no comprendo!.

Un guardia civil que parecía el que mandaba y que se había quedado dentro del coche ,se bajó lentamente hechó mano a la funda , sacó una pistola de gran calibre y pegó tres tiros al aire.
Ahora sí lo entendía , como un poseso tiré de la caña ,el barco trasluchó,
la botabara barrió la cubierta pasando a escasos centímetros de mi cabeza, y orzando violentamente sobre el nuevo bordo, escoró casi a punto de volcar. Yo me tiré bruscamente para evitarlo,resbalé y caí en el fondo de la bañera enredado entre los cabos de las escotas.

Levante la cabeza, miré hacia la playa , el Land Rover la abandonaba...
era el fín de mi aventura , puse el barco a son de mar y abandoné la zona
voltejeando ya que ahora las cosas con el viento no eran tan fáciles.
En una de mis bordadas , entre los pinos observé una potente luz,rescaté de entre las panas mi cámara de fotos apunté hacia ella y disparé.
Cuando aparté el ojo del visor ví en el azul del cielo una ascendente y estrecha linea blanca de humo, un poco algo mayor de la que dejan los cohetes de las ferias , que me dejó hondamente decepcionado.
Carabela al cielo -musité amargamente - pero al fín y al cabo había podido realizar mi sueño aunque hubiese sido un desengaño.

En el muelle del Club estaba mi padre junto al Calé que llevaba colgado
unos prismásticos. Eran las seis de la tarde.
Ese verano estuve castigado , no volví a navegar y todos los dias iba a Huelva para ayudar a mi padre.
Pero en mi armario , al lado del impresionante cohete Saturno, estaba la fotografia del ridículo ingenio que tanto afán me había costado tener.
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Editado por Natachamar en 02-04-2008 a las 00:12.
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