Última entrega del árticulo
UNA COMUNICACIÓN DIFERENTE Y PERTINENTE
Hace ocho años, se había seguido a un marino no muy
comunicativo, aparte de sus condiciones de méteo, sus estados de
ánimo y sus opciones. Parco, pero excitante. Además, Ellen
MacArthur, espléndida segundo puesto, e Yves Parlier, habiendo
rehecho su mástil en Nueva Zelanda, concentraban al publico y los
medios alrededor de ellos. La revista
Bateaux incluso había osado a
colocar en su portada:
“Dos vencedores en vez de uno” Desjoyeaux
sufría de esta manera una falta de reconocimiento después de una
regata ejemplar y una victoria limpia y sin fallos. Este año, el
escenario no podía ser más perfecto, permitiendo al marino de la
Forêt-Fouesnant escribir su propia leyenda. Denis Horeau, el
director de la regata, le reconocía:
“Mich’ es como los grandes
músicos. Domina el tema como nadie, está en la cumbre de su
arte. Ha cogido tal altura que se lo puede permitir todo” Es
razonable constatar que Desjoyeaux nos ha regalado e-mails
nocturnos poéticos, a menudo graciosos y discordantes, imágenes
soberbias donde se le descubría una sensibilidad fotográfica aún no
descubierta. Y el que sea apodado como “el profesor” le impide dar
algunas lecciones, extraer pullas, y sin ninguna duda irritar a sus
adversarios y sus detractores.
“No sé si el contenido de ciertos de
mis mensajes les transmiten. En todo caso, no escribo para ellos.
Me da igual un poco, a decir verdad. Ahora estoy seguro que hay
mensajes que, llevados a un barco rival –que eventualmente está
justo al lado- pueden ser interpretados, no como insultantes, pero
si como arrogantes. Si yo tengo ganas de escribir esto, lo escribo.
Soy franco al hablar y digo lo que pienso. Esto forma parte de
mis cualidades… y también de algunos defectos a veces” Sin duda
un poco “reprimido” durante su primera Vendée Globe por su
servicio de prensa, Desjoyeaux, claramente, ha tenido un total
autonomía y libertad este año. Ya se ha visto. A esto se puede añadir
la madurez de un marino de 43 años, que usa sus trajes de agua en
regata desde hace treinta años, posee desde hace mucho el más
bonito palmarés de la regata oceánica en solitario, es venerado en
los paises anglo-sajones y finalmente no tiene nada más que
demostrar.

