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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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Anoche, como tantas otras noches, llegué a mi barco tras una larga jornada laboral, recién duchadita, relajada, preparé mi cafetera, abrí una cervecita, unté una tostaita de roquefort y unas pasas, acompañada de la voz de tanita tikaram. El barco calentito, la toalla tendida, las cosas del día siguiente bien preparadas para apurar al máximo la hora del despertador... y tras la cena, el cigarrito de relax, el cepillado de dientes y quitarme la ropa me metí bajo el nórdico pues tenía una cita con morfeo...
Ya en el umbral de los sueños escucho un golpe en mitad de la noche en cubierta...¡¡¡joderrr!!! ¿que ha sido eso? me asomo por la escotilla y no veo nada. Me pongo una vieja camiseta, salgo a la bañera, y aparte de congelarme el culo el resto sigue en orden... ¿lo habré soñado? ![]() Vuelvo a meterme bajo el nórdico, y en cuestión de un minuto y medio me olvido de los golpes imaginarios. Pero antes de caer dormida por completo otro golpetazo, vuelvo a asomar por la escotilla y ¡¡¡¡AAAAAAAAAHHHH!!! Un grito de mi garganta (y a pleno pulmón) propio de una pelicula de terror rompe el silencio nocturno del puerto: según asomé la cabeza por la escotilla mi nariz dio con el hocico de un gato negro que trataba de meter la cabeza por la pequeña abertura que dejo siempre abierta Y no es que no me gusten los gatos, no. Es que me dan pánico. Aunque el animalico con mi grito pegó un bote que casi se sube a tope de mástil. Y allí en mitad de la noche, esos dos ojos que parecían dos leds entre el negro pelaje me miraron fijamente antes de dar marcha atrás. Ahí estaba el bicho, tratando de invadir mi barco. Cerré la escotilla con un tembleque del susto que aún me duraba. Y me entró el remordimiento... jooo, pobre, con el frío que hace... que susto le he dao. Rebusqué en la despensa y abrí una lata de atún y otra de sardinas (que no sé por qué las tengo porque nunca como sardinas en lata) y que desmenucé sobre un platillo de plástico. El animal había desaparecido, aún así dejé el plato en cubierta y me volví a mi litera en busca del calor del nórdico. Instantes después volví a escuchar el golpe del animal saltando a mi barco, pero ya no era un sonido extraño. Esta mañana el plato estaba limpio y aunque no pienso adoptar a un gato eché de menos a mi perra Nell. Lástima que mi barco sea tan pequeño y no pueda cuidar de ella en el barco. En fin... creo que a pesar de todas las calamidades por las que he pasao navegando, lo único que me ha conseguido hacer gritar del susto a bordo ha sido un enorme gato negro... (con la suerte que tengo, negro tenía que ser el jodío)
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Las chicas buenas van al cielo. Las malas a todas partes
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