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Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
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Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
Como sos, pardiez!. La belleza es algo interior, ¿o no?.
:adoracion::adoracion::adoracion::adoracion::adora cion::adoracion: Maese Anboro. Y una rondita para vuesas mercedes, que estaràn sedientas. |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
:brindis: para todos.
Después de este paréntesis semanasantero, vamos a ver si vamos ya terminando el relato. Es que Alonso ya tiene ganas de llegar a Sevilla...:D :velero::velero::velero::velero: Los tambores de las naves artilladas sonaban llamando a los puestos a sus tripulaciones. Sus barcos extendieron todas las velas necesarias para adelantar a los mercantes, dibujando como una media luna ante nuestras proas, como un paraguas protector extendiéndose a babor y estribor de la Capitana, de la Almirante y de la Gobernadora que iban en el centro. Los barcos más rápidos, a medio paño, iban en las alas. Las portas de sus cañones estaban ya abiertas como retando al posible enemigo y demostrando que estaban preparados para el combate. Todos estaban atentos a las maniobras. En cubierta los artilleros se mezclaban con marineros que permanecían junto a los cabos del cordaje listos para secundar la voz de mando al igual los hombres de mar que, ágiles como gatos, habían subido a las gavias. - ¡Ah de cubierta! ¡Son españoles! ¡Es la Armada! ¡Eran los barcos que habían venido a protegernos! Por la tarde ya eran totalmente visibles los ocho galeones y los tres pataches que componían la Armada de la Guarda de la Carrera de Indias que espaciosamente se dirigían a unas sombras azules que a nuestro babor iban apareciendo. - ¡Las Azores! Navegábamos, tras la flota que nos precedía, al grupo central del archipiélago formado por dos islas grandes, dos regulares y una pequeña además de muchos otros islotes. - ¿A cual vamos? , le pregunté a Pablo. - A la isla Terceira, como antes se llamaban a todas estas islas, aunque a esta que vamos se llamaba de Jesucristo y como fué la tercera que se descubrió… - ¿Ves esas cuatro islas juntas en las que en una sobresale un pico más alto? Pues es la que está más separada a estribor. Nos cayó la noche con un fulgor dorado por el oeste, comenzó a lloviznar levemente; el viento cayó de tal forma que nos quedamos con las velas colgadas; en calma chicha. Al amanecer el gualdrapeo de las velas nos indicó que el viento soplaba de nuevo, se llevó a las nubes y lo que antes era un ambiente plomizo y lóbrego se transformó en momentos en un esplendido día con un sol radiante y luminoso. - Eso es lo que tiene,el tiempo aquí es así, me dijo Pablo. Gobernamos al centro de la isla a un promontorio cortado a pico sobre el mar que parecía descender por detrás suavemente. Era una escarpada isla sin ningún vestigio de ser habitada y sin posibilidad de serlo en algún día. - Pero ¿A dónde vamos? Le decía inquieto. No veo ningún barco… pero ¿Dónde se han metido? - Espera. No seas impaciente Arribamos al pié del escabroso monte que se llamaba de Brasil y aprovechando un viento que parecía rodear la isla lo bordeamos y apareció ante mis ojos una esplendorosa bahía donde estaban los barcos que tanto buscaba. El monte guardaba su entrada y en el istmo que lo unía con la isla, estaba asentada la ciudad. - Alonso, por fin ahí tienes tu puerto y tu ciudad, me dijo Pablo sonriendo, Se llama Angra, que significa en portugués bahía, y no te explico por qué ya que la estás viendo. En el paraje que se divisaba dominaba el verde de los bosques, porque una intrincada cordillera atravesaba la isla en su parte central y en pequeñas altiplanicies se hallaban fértiles tierras cultivadas de varias labores. El olor a tierra y sembradíos embriagaban mis saladas pituitarias. Después de terminar las maniobras de fondeo y de arranchar el barco, tuve que quedarme a bordo ya que tenía guardia. Las tripulaciones, vestidas con sus mejores galas, desembarcaron en masa en la ciudad, a bordo del servicio de chalupas que se había organizado, por lo que de fondo se escuchaba el barullo de sus voces como si fuese un sonido más de la noche. La ciudad, que empezaba tímidamente a alumbrarse, se extendía a poniente y levante del istmo estaba rodeada de construcciones militares. Por lo menos habría al menos nueve o diez. La que estaba al pié del monte estaba ya casi terminada, era el castillo de San Felipe, según me dijeron, y tenía una larga muralla con torreones y foso dentro de la que había, además de las casamatas militares, una iglesia y un palacio que supongo que sería del gobernador. Pero lo que más me llamaba la atención era que estaba labrado en piedra negra. Lo estaba admirando apoyado en la tapa de regala cuando sentí una presencia a mis espaldas. - Lo siento me dijo Mateo cuando me volví rápidamente, pero es que tengo… es más es que necesito hablar contigo. - Este es un buen momento; sólo nos puede escuchar, en todo caso, Dios y la mar. Me miró a la cara antes de contestar, como si intentara grabar este momento en su memoria, se le empañaron los ojos pero parecía mantener bastante bien el control. - Mi verdadero nombre es Leonor Díaz de Tous. Soy hija del que fué Veinticuatro y Alcaide de los Reales Alcázares y Atarazanas de Sevilla, Pedro Tous y Juana Díaz de Sandoval. Mi madre murió y yo al ser el último de sus cuatro hijos, aunque hembra, fui muy querida por mi padre que me llevaba a todos los sitios con él y a todas luces era la preferida. Aprendí de su mano todas las actividades de las Atarazanas, que era su pasión y la mía, ya que a mí me gustaban mucho y me fue educando en sus artes como si fuera un muchacho. Como sabes los Reyes Católicos mandaron cerrar el astillero con sus catorce enormes naves de ladrillo que Alfonso X levantó, y al final liquidaron los enseres del complejo naval. Pues mi padre las rehabilitó e incluso mandó a construir tres más porque a partir de entonces todos los barcos que hacían este viaje a Indias debían pasar por allí para efectuarles las reparaciones y alistamientos necesarios pues, aunque ordinariamente los galeones se armaban en Cantabria, concretamente en Colindres y Guarnizo, en Sevilla debían ser carenados, impermeabilizados, en algunos casos emplomados y por otra parte se debían reparar las faltas, tanto en el casco como en jarcia, arboladura o velamen que habían detectado en las inspecciones de la Casa de Contratación , así como su correspondiente arqueo. Mi padre me fue pasando por todos los departamentos pues decía que para mandar hay que saber trabajar, cosa extraña pues es sabido que los hijosdalgo con patrimonio no debían trabajar con las manos y menos siendo ya como era, mujer casadera y con proposiciones. Quizás fuera debido a las enseñanzas de ciertos libros que tenía escondidos en un arcón disimulado en la chimenea de su dormitorio. Estos misteriosos libros, encuadernados con olorosas tapas de cuero y sujetos con un fino bramante, que decía mi padre lo habían escrito sabios griegos y latinos; además tenía "El Cantar de los Cantares" de el rey Salomón y una Biblia que no era la "Vulgata Latina" de San Jerónimo. "Esta será tu herencia más provechosa", me decía. Mi padre no estaba dispuesto a casarse de nuevo por lo que mis hermanos Juan Fernández, Pedro Pérez Melgarejo y Fernán Tous luchaban entre ellos y sobretodo contra mí por el mayorazgo. Un día, ya anochecido, llamaron a la puerta y se presentó un oficial de la inquisición que tras hablar brevemente con mi padre, le presentó un documento firmado por el inquisidor Tello de Sandoval que ordenaba su arresto. Entraron al menos diez corchetes de la fé, dos de los cuales fueron conducidos por los sirvientes al dormitorio de mi padre, apareciendo más tarde con el arcón de los libros. Me enteré más tarde que lo habían llevado al castillo de Triana y a pesar de que todos los días acudía a misa a la iglesia de San Jorge que estaba dentro del castillo y a continuación preguntaba y solicitaba audiencia con el inquisidor Tello, nunca me la concedieron. Sólo me dijeron que había sido delatado "espontáneamente" en el último Edicto de Fe donde se ordenaba a los ciudadanos que si tenían sospechas de herejías se comunicaran y que por supuesto su identidad nunca sería revelada y sus servicios agradecidos. Un día, uno de los que ejercían de "familiares" del santo oficio y que le debía muchos favores a mi padre , me reveló que le habían sometido a "question de tormento" concretamente la del agua - ya sabía que consistía en ponerlo boca abajo, introduciéndole a continuación en la boca un paño donde se le vertía agua para que le provocarse una espantosa sensación de ahogo - y que había confesado pero no delatado y ahora era un "confitente diminuto" ; no tendría "relapso" y no iría al quemadero de Tablada, pero que tuviera cuidado ya que había familiares por medio. Sospechaba que mis hermanos tendrían algo que ver porque no se había procedido a la correspondiente expropiación de los muchos bienes que tenía mi padre. Tuve entonces dos suertes; una que me acogiera en su casa el subintendente del Astillero que fué prohijado de mi padre y la otra, aunque desgraciada para mi nuevo familiar, que muriera uno de sus seis hijos y yo pudiera pasar por él. Efectivamente a los pocos días los agentes del tribunal ya me estaban buscando, pero yo ya estaba alistado como Mateo de Pérez-Bañón en mi galeón de Indias. Desgraciadamente antes de partir pude ver su auto de fé donde tras los "soldados de la zarza" iba el pobre de mi padre, con un aspecto tan rematado que encogía el corazón, montado a horcajadas de un burro rumbo a las gradas de la catedral con un sambenito amarillo con cruces de San Andrés rojas bordadas por detrás y por delante. Después de leer la sentencia por" posesión de libros heréticos" se le castigó a cuatro de años de destierro, ocho de sambenitillo y la pena de doscientos latigazos que se les aplicaron sobre el burro, recorriendo las calles de Sevilla mientras el verdugo le propinaba los azotes con la penca de cuero entre las burlas y escarnio del pueblo ya que iba desnudo hasta la cintura y con un capirote blanco, donde constaba su delito. Mi padre no resistió ese castigo tanto físico como moral y a pesar que decían que había sido tratado con benevolencia debido al cargo que tenía, murió en el mismo hospital de beneficencia que el había creado en las Atarazanas, un día antes de zarpar sin haber tenido la oportunidad de verlo en sus últimos momentos… Ella se detuvo, respiró hondo aguantando la respiración y se quedó mirando a la nada. Dos brillantes surcos de lágrimas aparecieron en sus mejillas. He ido arrastrando esta pena todos los días desde que salí de Sevilla hace ya cinco años… - ¿Y qué pretendes hacer de nuevo en Sevilla? – le pregunté con un nudo en la garganta. - Quiero vengarlo. - ¿Y después? - Depende de ti - ¿De mí? - Si, Alonso. Ya estoy encadenada a ti. Desde el primer momento algo especial me unió contigo. Si nó, por cuanto te iba a revelar mi secreto. Luego vinieron los sentimientos. Me ha costado trabajo el comprenderlo; aunque mi padre ya me lo advirtió en su día. "tengas la educación que tengas en el fondo siempre serás mujer y sentirás como mujer el día que se presente el hombre adecuado" Tú eres ese hombre. Ese era el segundo secreto que tenía que confesarte. Una ráfaga de viento trajo desde tierra el rumor de las risotadas de las tripulaciones que estarían bebiendo en las tabernas o en las casas de tablaje. Me volví hacia Leonor - ya interiormente no la podía llamar de otra forma- y le dije: - Los dos estamos hechizados eso ya lo debes saber. No te puedo explicar el imposible torrente de felicidad que ahora estoy sintiendo porque a mí me pasa igual que a tí. Decirte esto es como quitarme un peso de encima porque no sabía como y en qué momento expresarte mi… Mientras iba hablando nos íbamos acercando cada vez más con una fuerza irresistible, incontenible, embrujadora y cuando nos dimos cuenta estábamos abrazados. - No hables, me dijo al oído, no hace falta en estos momentos que parece que no pueden estar sucediendo. Es un sueño. Nos separamos y le dije: - Un día bajaremos a tierra juntos. Más tarde o más temprano llegará ese día y ese será nuestro primer día sin disimulos, pudiendo mostrarnos libremente nuestro amor. Para mí será una larga penitencia, pero por nuestro bien debemos esconderlo hasta entonces. Ella me miró y sonrió, pero su mirada era triste; afirmó con la cabeza dió media vuelta y se perdió en la oscuridad. La tripulación andaba de mal humor cuando amaneció y comenzaron las tareas ordinarias. Se notaba lo mucho que habían trasegado durante la noche y aunque la tarea era liviana se ejecutaba de mala gana y con descuido. - ¡Estibar las pipas y la leña!, gritaba ,abocinando con las manos, el contramaestre. Estaríamos en Terceira el tiempo suficiente para hacer las pocas provisiones que necesitábamos y para organizar la nueva flota. Esta zona era peligrosa ya que podían aparecer corsarios o piratas pero para prevenir riesgos los barcos armados navegaban listos para el combate. Nuestra Flota era importante en número de barcos armados. Eso ya lo debían saber los corsarios por sus espías así que sería como un suicidio si decidían atacarnos. Al amanecer del cuarto día, ya listos para zarpar, sopló un desagradable viento y mar del sur que no nos ayudaba mucho para salir de la bahía y aproar la costa del Algarve portugués. Impacientes esperábamos su role y mientras tanto aproveché para echarle una última mirada a la amplia bahía. A pesar del poco caserío que tenía Angra se veían, a parte de la del castillo, cuatro torres de iglesias situadas a uno y otro lado del istmo. Su tierra era rojiza y contrastaba poderosamente con el verde de los árboles que parecían cedros. A continuación arrancaban unos altos montes con barrancos espectaculares cubiertos con brillantes laurisilvas con botones carmesíes… - El viento ha rolado, gritaron, ahora norte cuarta al noroeste. El cañonazo retumbó en la bahía. - ¡Envergada la bandera! gritó desde arriba el serviola. - ¡Nos vamos! Atentos a las maniobras. ¡Brazas! ¡Gavias! ¡Cabrestante! Al rato desde proa anunciaron - ¡Arriba y clara, el ancla ha zarpado! - ¡Largar la mayor! En menos de veinte días, si las cosas se daban bien, estaríamos viendo el cabo de San Vicente. Bibliografía: Alonso Rodríguez - Ejercicios de Perfección y Virtudes Cristianas Julio Caro Baroja - El Señor Inquisidor y Otras Vidas por Oficio. Victorino Nemesio - Mal tiempo en el Canal |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
Apreciado Amigo, he leido el hilo y deseaba fagradecerte el esfuerzo y felicitarte tanto por el contenido como por el estilo ameno del mismo.
Un cordial saludo :brindis::brindis: LORDRAKE:velero: |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
Estupendo... como todas las entregas Maese Anboro :adoracion::adoracion::adoracion:
:brindis::brindis::brindis: a vuestra salud!!!! |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
[quote=anboro;537938]:brindis: para todos.
- Mi verdadero nombre es Leonor Díaz de Tous. Soy hija del que fué Veinticuatro y Alcaide de los Reales Alcázares y Atarazanas de Sevilla, Pedro Tous y Juana Díaz de Sandoval. Mi padre no estaba dispuesto a casarse de nuevo por lo que mis hermanos Juan Fernández, Pedro Pérez Melgarejo y Fernán Tous luchaban entre ellos y sobretodo contra mí por el mayorazgo. Un cofrade me ha comunicado, al que doy las gracias ya que es un detalle, que existe un fallo en la redacción ya que no serían hermanos sino hermanastros. Bueno , pues son hermanos, Aunque ya me he comunicado con él con la pertinente aclaración os explico una curiosidad para los que no sepais algunas costumbres que en esa época se daban con respecto a los apellidos. Bien , en esa época y hasta el siglo XIX, aunque ya no era tan corriente. Se daba el caso que era corriente que hermanos tuvieran apellidos diferentes siendo hijos del mismo padre y de la misma madre. Cada hijo podía escoger los apellidos, cualquier apellido tanto el primero, el segundo ,el tercero... en las generaciones de sus padres y de sus abuelos como homenaje,prestigio social,posibles herencias o incluso obligaciones impuesta en testamento... Por ejemplo ,un hermano podía tener el segundo apellido de su abuela materna , el primero de su abuelo paterno seguido del primero de su padre. Os podeis figurar el follón de los registros. Menos mal que sólo éramos nueve millones. Naturalmente eran los ricos los aficionados a estas cábalas y los ricos eran pocos... En cuanto al mayorazgo , sólo heredaba uno de los hermanos "legales" , no valían bastardos y que podía ser , a pesar que la mujer no era considerada en la sociedad, una hembra. Saludos:brindis:Andrés |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
:cid5::cid5::cid5:
que grande este hilo!!! ilustra, entretiene, informa, emociona! :brindis::brindis::brindis: por el autor!! |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
Muchas gracias, maestro :cid5:
:brindis::brindis: |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
:brindis::brindis:
Me han consultado por lo del "edicto fé" y lo del "quemadero" de la Inquisición, que si era producto de mi imaginación. Pues no. Todos los datos históricos del relato son ciertos y realmente ocurrieron en fechas que comprenden los siglos XV ,XVI y en pocos casos el XVII (pido de nuevo perdón por la licencia) aunque la mayoría son del siglo XVI por lo que el título del hilo debería llamarse "Comer y Vivivr... en el siglo XVI". Pero así se han dado. las cosas Bueno a lo que vamos y pidiendo perdón:sorry::sorry: por este inciso que se aparta del tema náutico pero que a la postre enriquece la percepción del mundo en el que vivía Alonso. En el XV , ya existía y se llamaba "edicto de gracia" ;se cambió a "edicto de fe" a principios del XVI. Su principio básico era que tras una ceremonia con mucho boato se anunciaba un lapso de tiempo, mas o menos un més, en el que se concedía la gracia de perdonar a los que estaban en pecado de "herejía" y podian , sin consecuencias, reconciliarse con la iglesia. Pasado este tiempo de gracia se buscaban posibles culpables, se le confiscaban los bienes ( la Inquisición y el Rey se lo repartían) y tras el juicio podrían ir a la cárcel. El sistema se endureció más tarde con el "edicto de fe" en el que ya no había periodo de gracia. Este edicto se leía tras la misa del domingo y daba de plazo de tres días para denunciar la herejía de uno mismo o delatar a los demás (con total anonimato) ya fueran vivos, muertos, extranjeros, amigos , parientes... Toda una tenaza opresora del miedo que hacia presa a los ciudadanos de cualquier estamento social expuestos a ser denunciados por cualquiera tanto en lo grave , según los conceptos de la época que eran muchos, como en lo absolutamente banal que se convertía en manos de la Inquisición en pecado nefando. Os podeis imaginar el clima de desconfianza que impregnaba las relaciones sociales ya que se daban delaciones falsas constantemente aunque si se descubría al falsario era severamente castigado. Por lo del "quemadero" de Tablada, existió aquí en Sevilla. Era una gran plataforma de piedra en el campo de Tablada (donde después se hizo el aeropuerto) con cuatro grandes estatuas huecas de yeso en sus esquinas que representando a los profetas dentro de las que ponían a los impenitentes para quemarlos. En Sevillas corrían unas coplillas que cantaba la chiquillería que decían "Benadeva, dezí el Credo / ¡Ax, que me quemo!" como narró en 1569 Sebastián Pinello. Las piedras de este "quemadero" se utilizaron en 1809 para hacer fortificaciones para detener la invasión francesa. De todas formas aprovecho, no para exculpar a la Inquisición de estos horrores, sino para situarlos fuera de la conocida leyenda negra que se les atribuye. la Inquisición no llegó probablemente a ejecutar a un 2 por 100 de los acusados que cayeron en sus manos En Europa,sin embargo, la caza de brujas provocó la muerte a 300.000 personas.( la demografía de la época pone los pelos de punta) Por ejemplo en Inglaterra cayeron en la hoguera 70.000 personas o en la Francia revolucionaria y estamos hablando del "moderno" año 1792 fueron ejecutadas 34.000 personas, y una tercera parte sin juicio. Vamos a poner las cosas en su sitio. :sorry::sorry:Pido de nuevo perdón . Saludos:brindis:Andrés |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
Anboro, enhorabuena por el relato y felicitarte también por lo que dices entu último post acerca de la "Leyenda Negra". Es terrible la perpetua verguenza que parece que tenemos los españoles acerca de nuestro pasado, en el cual parece que fuimos el diablo comparado con los "benevolentes" y progresistas regímenes que nos rodearon. Hemos heredado como perdedores o derrotados la herencia de la propaganda política de los vencedores (ésto es de los anglosajones).
En aquellos tiempos en que España era el enemigo a batir, una de las formas de aglutinar recursos y voluntades alrededor de una bandera en otros estados era el del terror al enemigo, presentado como un pueblo bárbaro, cruel, inculto, intolerante.... Sólo hay que recordar las palabras de Oliver Cromwell en el Parlamento inglés el 17 de septiembre de 1656, donde afirmaba que el “gran enemigo”, el enemigo “de todo lo divino que cada uno de vosotros tiene” eran “los españoles”. Corto y pego: Cita:
http://www.churchforum.org/leyenda-n...n-espanola.htm http://es.wikipedia.org/wiki/Leyenda..._Espa%C3%B1ola Afirman bastantes autores que de los tribunales de la época (que no quiero decir en modo alguno que ninguno de ellos era precisamente benevolente en un momento donde la vida humana no valía un pimiento), especialmente de los tribunales religiosos, La Inquisición fue uno de los que más protegieron las garantías procesales de los acusados. Lo peor fue probablemente la presión ideológica sobre las conciencias, asociada a su utilización como auténtica policía política e ideológica hasta su abolición en ¡¡¡1834!!! bajo el reinado de Isabel II. Desgraciadamente fuimos el bando derrotado el momento y prevalecieron las ideas y las opiniones (basadas además en una mayor utilización de la imprenta) de los países protestantes, que como buenos vencedores se olvidan de su pasado, de su historia de persecución religiosa, de exterminio en países colonizados (en América del Norte los indígenas prácticamente desaparecieron a diferencia de los territorios colonizados por España), de esclavitud (España fue de los primeros que la abolieron), etc, etc. Desgraciadamente también, esa propaganda antiespañola ha calado hondamente en nuestra Sociedad y ha hecho que muchos nos lo creamos y tengamos como decía antes verguenza de lo que hicimos sin ser probablemente ni mejores ni peores que nuestros vecinos sino únicamente producto de nuestro tiempo. Ejem, pero no era éste un foro de náutica.....? |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
la intolerancia, el terrorismo de estado (o de iglesia), los crímenes cometidos en nombre de la fe, la razón, la doctrina, en fin, de fines "superiores" (a criterio de quien tiene el poder de ejecutar, no del ejecutado) no tienen bandera ni nación.
en épocas como esa no hay poder (político o religioso, o ambas cosas, que bastante se mezclaban) que haya salido con las manos limpias. enumerar los crímenes de unos es una forma muy pobre de disculpar a otros. |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
Queridos cofrades,
no me gustaría "descentrarme" de la excelente historia de navegación de nuestro Maese Anboro. Los dos últimos posts (bien fundamentados, por otra parte) quizás requieran otro foro...:sip: ahora mismo estamos navegando, "en demanda" del Cabo San Vicente... Yo utilizo un "truquillo" cuando quiero navegar y resulta que estoy tierra adentro y enseguida empiezo a sentir el salitre en la boca (a ver si os puedo poner "a tono" de nuevo): leo nomenclatura naval. Si, parece una solemne memez, pero....: "Detalles del palo y de la verga (con perdón) mayor de un bergantín de esnón, de alrededores de 1800": ..... 22- Chafaldete de la Gavia 23- Pie de gallo de la bolina de la Gavia 24- Braza del Velacho 25- Candalizas de la Cangreja ..... etc. ¿Qué, como os habéis quedado :D? Yo ya siento el viento en la cara... Una ronda :brindis: |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
:brindis::brindis: rookie.
razón te sobra. no corramos el riesgo de estropear este hilo que todos disfrutamos tanto, y discutamos otros temas en otros lados, o no lo hagamos en ninguno. que siga la historia. buenos vientos y sal en los labios. |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
Cita:
:brindis::brindis::brindis: a tu salud!!! |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
Días ha, que no os visitaba, pero nunca es tarde si la dicha es buenay como es de bien nacidos ser agradecidos, :adoracion:
Adelante y rumbo a San Vicente, que no han de tardar nuestros personajes en tener muchas mas aventuras en su vuelta redonda............. Jbcoke. |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
:brindis::brindis::brindis: Volvemos a casa!
:adoracion::adoracion::adoracion::adoracion:Maese Anboro:adoracion::adoracion::adoracion::adoracion: |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
Buenisimo anboro, se agradece la investigación. De donde sacas tanta infomacion y tan precisa?
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Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
Cita:
Que la los cofrades no quieren descentrarse. :brindis: |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
:brindis::brindis: doble para los seguidores de estas aventuras.
:velero::velero::velero::velero::velero: Hacía días que las islas habían desaparecido por el horizonte y navegábamos lentamente en orden de combate, ya esta zona era la más peligrosa de todo el viaje redondo con respecto al ataque de piratas y corsarios, con la formación que habíamos adoptado antes de llegar a Terceira pero ahora la Almiranta y la Gobernadora cerrando la Flota y los costados protegidos por los galeones ligeros. El viento ahora con collada del nornoroeste era estable en intensidad por lo que arrumbábamos muy juntos debiendo ser impresionante vernos navegar en la distancia. La rutina de los tempranos trabajos diarios hizo que nuestro barco enseguida estuviese a son de mar y los espacios de tiempo muerto se fuesen prolongando. De nuevo la mar se hizo paisaje en todos los puntos cardinales. Esa mar que había penetrado en los entresijos de mi alma y que me acompañaría por el resto de mis días. Esa mar que iba acariciando el casco y que la roda, campanada tras campanada, fuese suavemente subiendo y bajando, danzarinamente cantando, acompañando a mis pensamientos... Como un batallón cientos de ganchudas aletas negras de un inmenso bando de calderones se acercan quedamente a nosotros rodeándonos, asomando sus cabezas como si estuvieran observando a los extraños y enormes compañeros que no se sumergían. Sus resoplidos llenaron el ambiente y se pusieron confiadamente a juguetear junto a nosotros. Con sus pieles tan oscuras y brillantes, sus protuberantes cabezas, su nadar majestuoso y sus extraños silbidos nos envolvieron hasta el anochecer. - ¡Son ballenas piloto! ¡Las hay a cientos! ¡Eso significa buena suerte! - Decía Pablo, que se acodó junto a mí mientras Llamita, que se encontraba por detrás, saludaba inocentemente con la mano a una madre que estaba amamantando a su cría mientras los que la rodeaban golpeaban el agua con la aleta caudal. - Se nota que ya estamos llegando al Promontorium Sacrum del dios Saturno, decía pensativo Pablo. - El Promontorio Sacro romano del fin del mundo o sea el Cabo de San Vicente, dijo Llamita metiendo la cabeza entre nosotros, como si hubiese descifrado un acertijo. Así es contestó. Bueno ¿estáis dispuestos para clase de hoy? Había convenido con Pablo que continuase de una forma más reglada con sus clases de las artes de la mar que desde el inicio me estaba enseñando ya que estaba dispuesto a pasar, como él, por la Universidad de Mareantes de Sevilla y todos los días libres de guardia, nos poníamos en la mesa y en el banco de la paciencia que el maestre nos había autorizado a colocar para estos menesteres a pesar de estos elementos solo se instalaban en el puerto. El calafate/carpintero Mateo con su habitual alegría también se había unido ya que había mostrado mucho interés y sabía leer y escribir. La tripulación nos miraba y a veces se quedaban escuchando, pero entre ellos llamaban a nuestra reunión la "escuela de los chanflas". - Ya veis, decía Pablo señalando al papahígo, se aumenta la superficie con fajas nombradas bonetas que se cosen a la relinga inferior por medio de bazadas, pasándolas por los ollaos abiertos en una y otra lona y señalados de diez en diez con una letra para no dudar en la correspondencia. - ¿Cuáles son esas letras Mateo? - A.M.G.P. - ¿Y como las recuerdas? - Ave María Gratia Plena - A ver Alonso, dijo señalando el penol de babor de la verga, empieza a nombrar detalles desde afuera para adentro. - Penol, zuncho de penol y por arriba de este se engrilleta el amantillo, por abajo va un motón con el cabo palanquín. - ¿Y para qué sirve el palanquín Llamita? - Sirven para llevar el puño de escota de la vela hasta el penol de la verga y con una risita añadió: y en Sevilla se le dice al ganapán. - Sigue Alonso. - Por la parte de arriba sigue las vueltas de afuera de la empuñidura y rodeando a la verga y sujetando el garrucho del puño van las vueltas de contra de la empuñidura donde nace el nervio de envergue… La mitad de la ociosa tripulación iban siguiendo su descripción mirando a la verga y con las bocas abiertas iban asintiendo con la cabeza; una escena que por alguien ajeno podía parecer cómica pero que, sobre todo al contramaestre, les resultaba provechosa. Otra cosa eran las clases de navegación y astronomía donde se quedaban solos porque para el resto eran unas preguntas incongruentes: - Ya sabéis, decía Pablo, que la altura del polo se saca de la observación de la Polar y de esta estrella se sabe que dista del polo verdadero 3º 20’. Para corregir su altura se debe estimar el ángulo que dicha estrella esté arriba o abajo del polo, lo que se hace situando las guardas alineadas con ella. Esto ya lo habéis practicado con el báculo astronómico. Pero decidme alternativamente - ¿a cuanto estarían del polo? Empieza Alonso. - En el Leste - 2º 0’ abajo. - Ahora Mateo. - En el Norueste - 0º 36’ abajo. - Vamos de nuevo, Alonso: En el Pié - 2º 48’ arriba. - En el Sudueste - 3º 20’ arriba… Un disparo de falconete de la Capitana anunció que una delgada línea amarillenta iba apareciendo por nuestra amura de sotavento. - ¡Los farallones del cabo! – era la voz del marinero Lucas, que llevaba la cabeza cubierta, no con el bonete rojo distintivo del mareante, sino con un coleto de ante que representaba que estaba formado además en artillería. La campana sonó llamando a reunión general en cubierta y el Maestre nos dijo: "Hemos divisado las tierras de la península, digamos todos un credo para dar las gracias a nuestro Señor Jesucristo el buen viaje que nos ha dado y así como una Salve a la Patrona de este galeón y unas letanías a honra y honor de los bienaventurados Apóstoles." - Amén, respondimos y empezamos a rezar. Las Flota se fue dispersando porque el viento fue aumentando su intensidad y comenzó a rolar a poniente. El capitán gritó: - ¡Cambie el rumbo tres cuartas a babor! El contramaestre abocinó la voz - ¡Gente a las brazas! - Rumbo sur cuarta al surleste respondieron desde el pinzote. Los marineros estaban braceando y desde el codaste ascendía el rumor del timón trabajando. La tensión de las velas disminuyó al entrar ahora el viento por la aleta. Nos alcanzó la noche cuando estábamos casi al través del cabo de San Vicente pero como lo habíamos montado con desahogo navegaríamos al "punto donde la equinoccial se corta con el horizonte", como decía Pablo, durante toda la noche para alcanzar la punta de Sagres al amanecer. Los tres "chanflas" nos tumbábamos para dormir, y la tripulación lo respetaba, junto a la mesa de la paciencia y cuando dejé mi guardia de media, Pablo entraba en la de alba por lo que me encontré a Mateo tumbado boca arriba durmiendo desarropado. Aunque llevaba puesto un capuz con esclavina corta y capucha hacía un húmedo y penetrante frío. Era como un ángel. Le eché por encima un tabardo y encima le coloqué el trozo de lona que usaba para abrigarse. Cuando le estaba poniendo el embozo abrió los ojos, se sonrió levente y me susurró: Te amo, se dio media vuelta y continuó durmiendo. La ponientada arreció al amanecer. - ¡Llamita! Gritó el contramaestre mirándolo preocupado. - ¡La bomba de babor no funciona! Mateo desmontó la caja y siguió hasta la sentina el conducto volviendo a cubierta con una frasca en la mano diagnosticando: - El arca de la sentina esta embozada. Hay que trabajar un buen rato en la sentina. La linterna con la vela se me ha apagado luego hay aire corrupto que me podía matar. Hay que preparar la mezcla para quitar el daño. En esta frasca están ya mis orines pues abajo ya me dí cuenta del problema. Prepararon un barril donde Mateo mezcló vinagre y agua fría. Ahora faltaba la orina por lo que todos pasamos subiéndonos en un banco por su boca, tratando de miccionar lo más posible ante Mateo, que controlaba la mezcla. Cuando llegó mi turno, totalmente azorado no me salió ni gota por lo que me dijo sonriendo pícaramente, no te preocupes ya veo que tengo suficiente… Se vació por el conducto de la otra bomba el líquido a la sentina y Mateo, armado con un cajón de herramientas, bajó para efectuar su trabajo. Habían transcurrido dos vueltas de ampolleta y no aparecía. Muy preocupado bajé a la sobrequilla y me asomé al hueco que había dejado la pana imbornalera que Mateo había quitado para introducirse en la sentina. - ¡Mateooo! , grité. Sólo me contestó un coro de crujidos y gemidos tapados con el estruendo del agua al estrellarse contra las maderas macizas del galeón. * La bibliografía ya está reseñada en capítulos anteriores Saludos:brindis:Andrés |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
Amboroooooo por Dios!!!!!! :eek: ¿No te basta con dominar el vocabulario y la narración? !Que nos matas a disgustos!! ¿Que ha pasado ahora?:eek:
:pirata:Maestro:pirata: |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
:cid5::cid5::cid5::cid5:
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Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
Ahhh, ya veo, Maese Amboro, que esos crujidos y gemidos provienen de vuesa concurrencia que embobada, se menea sin aliento en sus aposentos, esperando la siguiente dadiva de vuestro ingenio...............:sip:
Salud, y por merced, no os detengais, mas que para aclarar vuestra voz con unos tragos de buen vino. :brindis: Jbcoke. |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
:adoracion::adoracion::adoracion::adoracion: maese :adoracion::adoracion::adoracion::adoracion:
ya van 88 páginas, que las voy pasando toas. :brindis: |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
"De nuevo la mar se hizo paisaje en todos los puntos cardinales. Esa mar que había penetrado en los entresijos de mi alma y que me acompañaría por el resto de mis días. Esa mar que iba acariciando el casco y que la roda, campanada tras campanada, fuese suavemente subiendo y bajando, danzarinamente cantando, acompañando a mis pensamientos..."
anboro :cid5: Gracias |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
Venga, don anboro, ¡a trabajar!
Un puertecito del XVI para animar. http://img510.imageshack.us/img510/1...izsigloxvi.jpg Cádiz (creo que este no lo había puesto :nosabo:) :brindis: |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
El corazón me empezó a palpitar desenfrenadamente.
- ¡Mateooo! Empecé a gatear por la sentina hasta proa, por donde se entreveía un resplandor. Cada vez lo hacía más rápidamente porque una extraña sensación generaba una nueva fuerza en mis miembros haciendo aflorar una región oculta en mi naturaleza que antes no se había revelado. Pasé ante las arcas de las bombas que estaban limpias y despejadas. El ambiente cada vez se hacía mas pesado, gasas de vaho deshilachado se elevaban morosamente de las varengas a contraluz del resplandor que, conforme iba avanzando, se tornaba más vívido. El fragor del agua que borboteaba fuera, se intensificaba y me tenía embotado el cerebro. Allí tras la carlinga del trinquete, sentada tranquilamente en una buzarda, con un cubo de barniz de brea a la derecha y otro de almazarrón a la izquierda, estaba enfrascada, con una espesa brocha y un maujo, embijando los forros para preservar las maderas. Tuve que gritar para que me oyera . - ! Por Dios, Mateo! Se giró y su cara de sorpresa se transformó en preocupación, supongo que al verme tan desquiciado . Su mirada, de inmediato, me apresó con sus refulgentes ojos que brillaban en la penumbra. - ¿Qué pasa? - Pero, ¿no te has dado cuenta el tiempo que llevas aquí abajo? - Ven, acércate. Es que terminé enseguida y mira cómo está esto. ¿Estabas preocupado? - Como nunca en mi vida - Acércate más Su voz húmeda y honda pareció embrujarme de forma que cuando nos juntamos la besé levemente, como si besase una imagen pero ella se abalanzó hacia mí con toda su alma y nos fundimos en un largo beso que terminó en el umbral del gemido, idéntico a el que soñaba que le daría en las porosas comarcas de mis sueños y la penumbra fué el cofre de nuestro clandestino amor. - ¡Ohé! ...¡Mateo!... ¡Alonso! - ¡Aquí! , contesté jadeando. ¡No hay problema! ¡Mateo está bien! ¡Probar ya las bombas! Se inició de nuevo el traqueteo de las manivelas y las bombas empezaron a funcionar impecablemente, con emboladas que subían más agua que antes por lo que enseguida se terminó el trabajo matutino de achicar. El cabo de San Vicente quedó a nuestra popa; navegábamos con la costa en la mano oyendo siempre la reventazón por nuestro babor desde que pasamos al través de la ponta de Sagres. - Pablo , dije , ¿porqué navegamos a son de costa? - Mira la proa, ¿Ves que vamos a ese cabo?, pues es la punta da Piedade, tras ella está el puerto de Lago. Ahí vamos. - Entonces ¿vamos a desembarcar? - Si y no. Te explico. No sé si sabrás los impuestos que paga un Galeón de Indias. Creo que te lo expliqué cuando estuvimos en Sanlúcar pero te recuerdo que tenemos el de Avería que paga la Armada que nos custodia; después está el de Almojarifazo que es por el valor de las mercancías importadas; el de la Alcabala por el precio de venta. Estos como importantes y además existen otra gran multitud de pequeñas tasas como las de Visitas, Registro, Tonelaje, Palmeo , Huérfanos marinos, Universidad de Mareantes ,Inquisición, Hospitales de marinos como el de San Juan de Dios y de San Lázaro… no sabes los números que hay que hacer para financiar esta nave y su mercadería. La mayoría de los armadores deben pedir un préstamo a la gruesa ventura a los banqueros de Sevilla, con la garantía de sus bienes, para sufragar los gastos iniciales, porque los cargadores abonan un tercio del flete al embarque y los dos tercios restantes a la entrega de estas en Tierra Firme. Además también han debido pagar las altas primas del seguro que prescribe a los dos años de formalizado pase lo que pase. Como remate de los tomates te diré que el 20% de los metales embarcados es propiedad de la Corona porque dice el Rey que la tierra es suya y que la "arrienda" a los particulares para que saquen el mineral: es el denostado "quinto real". Pues ya te puedes figurar que con esta carga impositiva no es posible el negocio y efectivamente este sistema de las Flotas por lo que todos están de acuerdo, menos el Rey y sus ricos adláteres, en lo que ahora vamos a hacer. - ¿Y qué vamos a hacer? - Contrabando. Por esto mi respuesta fué sí y no; porque tú no vas a desembarcar a tierra pero el contrabando sí. - Pero no lo entiendo. Ha habido un control exhaustivo con inspecciones constantes, registros, documentos… - Pura apariencia. Todo es mentira. Desde los encargados de las minas, transportistas, oficiales reales, factores, veedores, militares desde la graduación más alta a la más baja, maestres, capitanes… todos están comprados o les interesa el tejemaneje para conservar su empleo. - Pero la Casa de Contratación lo debe saber… - ¿Quién le pone el cascabel al gato? A ellos les interesa seguir conservando el monopolio y que les cuadren sus precisas y pormenorizadas cuentas. Cuando algún barco zozobra en la broa de Sanlúcar o en la playa de Castilla por un temporal y recuperan más oro y plata del declarado dicen que serian de otro naufragio porque nada escapa a su férreo control. Claro que lo dicen con la boca chica y mirando a otro lado. Por circunstancias, este galeón transporta muy poca cantidad, pero otros llevan más de un cuarto del flete de matute; sólo hay que mirar la línea de flotación de algunos barcos para descubrirlos. - ¿Y siempre se descarga aquí? - La mayoría de las veces, aunque ahora se hace en más cantidad porque ha tomado posesión en Cádiz un nuevo regidor del Juzgado de Indias que no permite a los metederos, que son los que hacían gran parte de este contrabando allí, antes de los barcos tocasen el puerto de Sevilla. Pero no hay que preocuparse, hará en su momento la vista gorda, es cuestión de tiempo. Al doblar la punta, una amplia bahía se abrió ante nosotros. En su costado occidental desaguaba un afluente ante el que se levantaba un poblado de rico caserío con bastantes iglesias y una larga muralla que serpenteaba entre las ondulaciones del terreno que estaba entrecortada por numerosos torreones. En otra muralla, cuyos paños defendían un alcázar, un extraño edificio con grandes arcadas y el centro urbano, se abría una magnífica puerta enmarcada por dos bellas columnas de piedra labrada. El San Andrés efectuó tres disparos de pólvora que retumbaron en la tranquila bahía. Podía tratarse de un aviso por una incursión de piratas berberiscos o de una alarma para auxiliar un temido naufragio entre las múltiples rocas que salvaguardaban la costa, pero por la multitud de personas que ya estaban congregadas en la orilla y en el puerto agitando los pañuelos ya hacía tiempo que sabían de que la Flota de Indias estaba llegando a Lagos. - Aquí estaremos un suspiro, me decía Pablo, el tiempo de descargar, pasar la anoche y al amanecer, nos iremos velejeando hacia el desembocadero del Guadalquivir. Estábamos fondeados en la parte interior, protegidos del ya ponientazo que soplaba y en la cubierta estaban ya preparados los ochenta fardos que había que desembarcar para lo cual habíamos instalado un fuerte aparejo de poleas de cuatro ojos desde el penol de la verga mayor. Apareció el batel de avisos para anunciarnos nuestra próxima descarga y dos sobres de la Capitana; uno para el capitán y otro para mí, donde el médico de la flota requería mi presencia junto con Pablo y Mateo para "tratar asuntos de su incumbencia". Otro batel nos recogería de inmediato. Nos vestimos más adecuadamente y cuando subimos ya nos estaban esperando a pié de escala. Era un gran batel, que nos anunciaba las dimensiones del barco al que íbamos, que con ese tamaño sería imposible meterlo en el Ntra. Sra. de las Angustias ya que tenía de eslora más de la longitud que medía nuestra afrizada del castillo y la fuga de la tolda, con ocho bancos para remos pareles que en ese momento la dotación mantenían inhiestos formando dos hileras perfectas. Con los remos hundiéndose y elevándose como alas, fuimos sorteando los distintos galeones fondeados con una boga dura en ciertos momentos, debido a que las ondulaciones del terreno no cubrían toda la bahía del fuerte viento que soplaba y Pablo aprovechaba como si estuviésemos dando una clase en la escuela de los chanflas - Mirad ese diseño. Han alterado la estructura desplazando el nivel de la cubierta principal. La han subido para aumentar la capacidad de carga y en ese otro lo contrario; la han bajado para dar más cabida a mercancías en cubierta. Es un artillero que sólo puede tener en cubierta cañones; ya sabéis, mercancías contraviniendo el reglamento… eso les dá poca capacidad de maniobra tanto al barco como a los artilleros en caso de ataque. - Mateo ¿hacíais embono en vuestro astillero? - ¿Embono?... Ni idea. ¿Qué es eso? - Os explico. Con estas modificaciones se descompensa el equilibrio del diseño original y entonces se refuerza el casco mediante suplementos de madera para que el barco tenga más peso y aguante el esfuerzo. Esto es el embono. - Pero ya no sería el mismo barco, Sería otro trazo y se comportaría de forma diferente. - Así es. Los barcos pierden agilidad ya que se comportan torpemente, corren mal los temporales y no soportan los fuertes vientos. La causa de la mayoría de los naufragios es debido a esto; porque la avaricia rompe el saco. Al fondo, recortada entre los barcos, se veía la iglesia de Santa María, las piedras de una derruida zawaya y una gran plaza ante el mercado de esclavos que me habían comentado que era el extraño edificio con las arcadas. Me quedé mirando pensativo este trocito de tierra que se deslizaba entre los barcos y su entramado de perchas y jarcias preguntándome porqué habrían hecho tantos huecos en ese edificio. - ¿Cuánto vale un esclavo?, pregunté de sopetón - Aquí más barato que en otra parte, me respondió Pablo lanzándome una mirada de curiosidad. Todos los esclavos que has visto en Sevilla vienen de este mercado que creo que es el primero del mundo. Los traen de África de un lugar al que le han puesto el mismo nombre: Lagos. Pero, en concreto, el precio depende de muchos factores como el sexo, el estado físico, la edad… digamos que está aquí entre veinte y ochenta ducados. Con el sueldo de tu viaje redondo te puedes comprar uno muy bueno. Los imponentes barcos iban pasando uno tras otro, con sus popas con forma de viola y sus imponentes muros de madera. Llegamos al fin a la proa de la capitana cuyo enorme bauprés, donde debajo iba guarnida una grande y pesada yerga de cebadera, me lo imaginaba ayudando a incrementar las grandes arfadas y cabezadas que daría el barco con semejante peso en la proa en caso de mala mar. Nos recibió Romo y nos condujo a su camarote donde charlamos largo rato con copas de un excelente vino sin bautizar. Contamos historias, filosofamos un poco, tanto de la vida como de la muerte, recordamos anécdotas, hechos navales y cuando trajeron la segunda limeta, ya hablábamos de todo y de nada. Yo ya estaba a punto de la borrachera y cualquier detalle que veía, oía o imaginaba me hacía olvidar de lo que se estaba hablando y mi discurso ya era disgregado, dramatizado, reiterativo y al límite de la mentira. Romo miraba a Mateo, que sólo había bebido una copa, y después a mí levantando los arcos de las cejas. Yo negaba con la cabeza y Romo me contestaba asintiendo levemente. Este juego duró hasta el sonaron en unos sones de vihuela y bamboleándonos nos dirigimos a fuera donde estaban la mayoría de los tripulantes sentados en la tablazón de cubierta. Unos con las piernas adelante, otros hacia atrás, otros en cuclillas, otros recostados y de otras muchas maneras. Encima del enjaretado se había levantado una tarima ya iluminada por varios faroles, donde actuaba las chirimías que ya conocía de Dominica pero que ahora interpretaba romanzas como "El Conde Claros" o "El Canto del Caballero" y terminó su repertorio con unos cantos de Meceor que le había enseñado el siguiente artista, un marinero de la Gobernadora que nacido en Marchena había sido discípulo de Cristóbal de Morales y que por un mal de amores con una dama principal había terminado en la Flota. Nos interpretó unas zambras con un sentimiento difícil de superar : "Quien dice que la ausencia causa olvido merece ser de todos olvidado. El verdadero y firme enamorado está, cuando está ausente, más perdido. Aviva la memoria su sentido; la soledad levanta su cuidado; hallarse de su bien tan apartado hace su desear más encendido…" Nos despedimos de Romo con un abrazo, prometiéndonos vernos en Sevilla. A mí me taladró con su mirada y me dijo sonriendo: - Y cuando nos veamos no te perdonaré que no me cuentes… lo que ya sabes… Yo no le contesté, pero ya sabía por las miradas de Mateo en el silencioso camino de vuelta, que ella estaba ya al tanto de la vaga frase de Romo. Estaban sonando las cinco campanadas de la guardia de prima cuando subíamos a bordo de nuestro galeón. Al clarear de los verdes pinos a levante de la ensenada, sonó la descarga del cañón de aviso para iniciar las maniobras de salida. Zarpamos en cuanto se izó el gallardete en la Capitana,como si el horizonte que pronto veríamos fuese el remedio a un posible malestar que provocase la tierra. El viento continuaba soplando de poniente aunque cada vez con menos fuerza. A las cinco millas de la costa ya completamente organizado el convoy, nuestras proas ya miraban al puro mar y al poco tiempo la costa desapareció por la bisectriz de la derrota que nos conducía a nuestro último destino. Como siempre, navegábamos en el extremo de estribor son sólo un galeón artillado que se mantenía cuidadosamente a barlovento, listo para salir disparado en caso de necesidad ya que iba a nuestra misma velocidad pero con un salto en las escotas y con la mitad de su velamen izado a pesar de que el viento había amainado hasta quedar en una simple brisa que nos hacía dar balances en las incómodas olas. Una algarabía se formó a bordo.Rui López nos decía que había un fantasma a bordo y conociendo lo fantasioso que era, no le hacíamos el menor caso. - Llamita por favor, imploraba, que yo he visto una sombra que se ha metido en la sentina por la misma pana por la que entraste el otro día. Tan reiterativo se puso que, para callarlo, y nos dirigimos al lugar que este indicaba con tanto afán. Destapamos la suelta pana y cuando introducimos un farol en el interior de la oscuridad salió una cara negra con los ojos espantados, la boca abierta entre unos gruesos labios y con las mejillas marcadas con dos letras. La s en una y la i en la otra. Con un grito retrocedimos espantados. Entonces acercándose más a la luz nos dijo: - faz favor senhores só quero a sua ajuda não quero os assustar. Bibliografia : F.Serrano Mangas – Función y Evolución del Galeón de la Carrera de Indias Francisco R. Calderón - Historia económica de la Nueva España en tiempos de los Austrias. Juan Boscan – Soneto LXXXV |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
:cid5::cid5::cid5::cid5::cid5::cid5:
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Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
:adoracion::adoracion::adoracion: maestro :adoracion::adoracion::adoracion:.
En temas fiscales poco ha cambiado esta patria nuestra y en asuntos de "astucia" a peor... Por dios que país. |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
Anboro: el Rui López que aparece ¿no será el de Moguer? :nosabo:
por cierto, hablando del "denostado quinto real", aquí está uno donde navego a menudo: http://www.escuelanauticanavarra.com.../imagen045.jpg "pardon", se me olvidaron las cerves... Ronda a mi cuenta |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
:brindis: Pues no , querido rookie. Es un marinero del galeón. Apareció en un capítulo anterior de esta manera :
De un corrillo cercano se escucharon algunas exclamaciones, era Ruy Lopez contando sus historias y los dos se acercaron. - Muchacho si te apuntas en la marina te tatúas un crucifijo en la espalda y así estarás salvado. Del contramaestre para abajo nadie osaría levantar el látigo contra el rostro de Cristo. Y aun en tal caso, el mismo látigo se desviaría. - ¿ Es eso cierto? Como la extensión de la mar, que es tan inmensa que se llega hasta el lejano país de los muertos." ¿Te acuerdas? Es el que crée para dar pávulo a las leyendas,creencias y supercherías que atenazaban a los antiguos marineros. Por eso Alonso, cuando lo narra ,dice . " y conociendo lo fantasioso que era, no le hacíamos el menor caso." PS: Por cierto , Precioso barco en el que navegas. Saludos:brindis:Andrés |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
Ya... es que hubo un Ruy López (de Moguer) que dejó huella en la historia del Ajedrez...
"Last call" del "Happy hour": última ronda para todos :borracho: |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
:cid5::cid5::cid5::cid5:
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Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
Muy Bueno!!!! Excelente!!!! Ahora entiendo películas como "The Bounty"
Quiero mas... |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
tling tling, tling tling... tling tling, tling tling.........
(onomatopeya de la campana dando las horas :o) |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
Mmmm, lo del contrabandeo, la zona y tal me recuerdan a "El Oro del Rey" de Alatriste (Arturo Pérez-Reverte)
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Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
Cita:
Exactamente... si es que APR se ceñía a la realidad histórica. Cualquiera que escriba de ese tiempo y de ese tema , escribirá de los mismos lugares y de las mismas situaciones. Juanex00 , esto es no es enteramente una ficción. Los hechos que manejamos son los que realmente vivía un marinero del la Flota de Indias junto con su realidad histórica. Por eso este escrito está aquí, en un foro náutico. La ficción sólo sirve para amenizar y unir los datos. Ahora Alonso, se sumergirá finalmente en la Sevilla del Quinientos. Estoy seguro que no me dirás que "Mmmm me recuerda a Mateo Alemán y un poquito a Gonzalo Fernandez de Oviedo y Valdés" . Ya sería demasiado. Saludos:brindis:Andrés |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
Cita:
Bueno,William Burroughs o el Bukowski decían que sí, que era mejor escribir a punto del desmayo alcohólico y que se hacía mejor y que estaban más sanos cada vez... Es para pensárselo ;uno murió con 83 y el otro con 73 años. ¿o fué una excepción de la vida? En fín historias... Saludos:brindis:Andrés |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
Cita:
Me lo ha recordado porque he releído la novela esta semana. Un saludo |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
Cita:
Cuando se hartaba de noches (y días) Sanfermineros, se aposentaba en su finca de San Antonio de los Baños, un pueblecito al sur de San Cristóbal de La Habana, donde alternaba la escritura al estilo "Bukowski" con la pesca del Blue Merlin en el Estrecho. Por cierto, su yate estaba atracado en el vecino pueblo de Cojímar, al Este de La Habana, donde en 1649 se levantó un pequeño castillo para defensa de la ciudad por levante, al tiempo que otro en La Chorrera (Almendares), al Oeste, ya que se temían ataques de holandeses y portugueses por aquellas fechas. ¡Oye, espero que no te de por el sistema "Bukowski"! :D Saludos |
Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
Cuaderno de notas individual:
"bueno, pues aquí seguimos, en el Nª Sra. de las Angustias, en plena calma chicha y sin divisar Punta Umbría todavia... ":nop: |
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