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Re: Rincón literario
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:brindis: tu cuando hablan de amores no te pierdes ni una :sip: venderias hasta tus pobres troyanos :cool: |
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Os voy a dedicar un chiste, que también puede ser literatura, aunque éste es un poco irreverente. :santo: Convento de monjas en un paraje apartado y abrupto. Llega el señor obispo de visita, tras dos largos años de ausencia debido a la guerra civil que había asolado el país. Pregunta a la madre superiora, una monja de mediana edad, como ha ido la cosa. -¡Horrible, padre, horrible. Llegó el bando verde y nos violaron a todas, menos a sor Inés. Después llegó el bando amarillo y nos violaron a todas, menos a sor Inés. Luego llegaron los lugareños y nos violaron a todas, salvo a sor Inés... -¡Terrible, hija, terrible! Pero ¿por qué no a sor Inés? ¿Es muy vieja? - No, padre, es muy joven. - Ya... es feísima entonces. - No padre, es guapísima. - ¿Es deforme, está enferma, le huele el aliento...?-el obispo, ojiplático, sin entender nada, se pregunta asombrado el por qué de haber respetado únicamente a sor Ines. - No padre, es sana, alegre y simpática, pero dijo que no y no. :borracho::borracho: (Espero que me perdonen las monjitas :o) |
Re: Rincón literario
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:brindis: si dijo que no es porque no es sor :rolleyes: :capitan::capitan: |
Re: Rincón literario
Sí que lo era, descreído, lo que pasa es que ella creía de verdad, no como otrossss. :burlon:
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Re: Rincón literario
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:brindis: no y no y no :burlon: si hubiera querido seria una sor presa :rolleyes: :capitan::capitan: |
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Como hace mucho que no doy la lata, hoy dos.
¿Fue la imagen del jefe, del Gran Uno, lo que convirtió en Uno a todo lo demás? ¿Fue la intervención del Poder separado lo que condenó bajo el peso de lo Uno a los guaraníes, lo que les separó irrevocablemente de los dioses que también fueron, lo que les convirtió en hombres unidimensionales? En todo caso, ellos no se llamaron a engaño sobre lo que tal unidad suponía: perecimiento y muerte. La metafísica occidental parte, en cambio, de la defensa de lo Uno: es una sabiduría monárquica, una razón total y totalitaria. Lo muerto es lo que se disgrega en diferencias, lo mezclado; lo diferente es el campo de la apariencia y el filósofo llama sistema a la imposición dictatorial de un principio sobre la realidad toda. No es el oscurantismo de los viejos tiempos sometidos a la religión, sino la ilustración de los nuevos doblegados a la razón lo que conduce a la unificación total en el Estado. Pero también Occidente conoce desde antiguo la rebelión contra lo Uno: En el mismo siglo XVI en que los conquistadores europeos eran testigos en el Nuevo Mundo de la frenética predicación de los karai y de las migraciones masivas de los guaraníes en busca de la Tierra sin Daño, un joven de dieciocho años escribe en Francia un panfleto inmortal que titula: «Contra Uno», aunque es más conocido como el «Discurso de la servidumbre voluntaria». El casi adolescente rebelde, Etienne de la Boétie, era amigo íntimo de Montaigne y fue éste quién publicó el «Contr'Un», muchos años después de la prematura muerte de su autor y rodeado de todas las precauciones que el caso exigía. Pues bien, La Boétie se asombra de algo no diferente de lo que causó la conmoción demoledora del mundo guaraní: el predominio de Uno sobre la sociedad entera, sobre todos los otros hombres; el que los muchos se plieguen bajo una sola voluntad y dimitan de sus particulares quereres para obedecerle.. Pero lo más importante que La Boétie advierte es que dicha obediencia no es puramente impuesta desde el exterior sino que se trata de una servidumbre en gran parte voluntaria. Se plantea así por primera vez en los tiempos modernos el gran misterio de la institución política, que no es sencillamente la existencia de una coacción exterior sino el acatamiento íntimo del poder. Pero el hecho de que alguien se pregunte sobre lo voluntario de la obediencia, aunque se trate de una voz solitaria y prematura, no deja de indicar que las legitimaciones tradicionales de la jerarquía de poder comenzaban a resquebrajarse. Aunque de ese resquebrajamiento no habría de salir precisamente un debilitamiento del Uno... «No es bueno tener muchos jefes; no tengamos más que uno solo.» Con estas palabras de Ulises a los aqueos en la Ilíada se abre el panfleto de La Boétie. Todo su discurso girará en torno a este verso de Homero, no sólo para combatirlo, sino ante todo para analizar lo extraño de que semejante propuesta sea aceptada de inmediato como algo lógico y secretamente deseado por todos. Tal sumisión pasma a La Boétie y le indigna. Panfleto contra el Todo.- Fernando Savater. |
Re: Rincón literario
No obstante, en los días claros, un cristal en el quinto o sexto piso desvía hacia nosotros, en el fondo del patio de luces de la Lubianka, un pálido rayo .secundario del sol, que se cuela por el bozal. Para nosotros es un rayo legítimo, un ser vivo. Observamos con cariño como trepa por la pared, cada desplazamiento suyo está lleno de sentido, anuncia el tiempo del paseo, cuenta las medias horas que quedan hasta la comida y antes de la comida nos deja.
Éstas son, pues, nuestras posibilidades: ¡Dar el paseo! ¡Leer libros! ¡Contarnos el pasado! ¡Discutir y educarnos! ¡Y, como premio, tendremos además una comida de dos platos! ¡Increíble! El paseó es malo en las tres primeras plantas de la Lubianka: los sueltan por el patio inferior húmedo, el fondo de un pozo estrecho entre los edificios de la cárcel. Pero a los arrestados de la cuarta y, quinta planta los sacan a un verdadero mirador de águilas, a la azotea del quinto. El suelo es de hormigón, de hormigón son las paredes de tres alturas, junto a nosotros está un guardián desarmado y en la torre un centinela con metralleta, ¡pero el aire es legítimo y legítimo es el cielo!. ¡Las manos atrás! ¡De dos en dos! ¡Sin hablar! ¡Sin detenerse! ¡Pero se olvidan de prohibir levantar la cabeza! Y tú claro, la levantas. ¡Y ves el Sol verdadero, no el reflejado, no el secundario! ¡El mismísimo SOL eternamente vivo! ¡O sus rociadas de oro entre las nubes de primavera! ¡La Primavera promete dicha a todos pero al preso diez veces más! ¡Ay, cielo de abril! ¡No importa que esté en la cárcel! Probablemente no me fusilen. Pero seré más sabio. Muchas cosas he de comprender aquí, cielo. ¡Corregiré mis faltas, pero no ante ellos, sino ante ti, Cielo! ¡Las comprendí aquí y las corregiré!. Archipiélago GULAG.- Alexandr Soljenitsin. |
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Para leer estos días, el que quiera, clarostá,
En mi pueblo no existía la muerte, porque en mi vocabulario no se había hecho un hueco todavía, hasta que se murió el tío José. Todo era un correr de un lado para otro, las vecinas nerviosas avisaban a otras vecinas. Era costumbre que las más jóvenes asistieran para ver lo que se hacía en esos casos, y yo cuando vi a mi madre correr hacía la casa, aunque a distancia de ella, también me fui detrás y me escondí tras la puerta de la alcoba donde murió el tío José. Nadie reparó en mí. Desde la altura de los ojos de mis seis años veía como entre dos vecinas, las más veteranas, haciendo acopio de fuerzas le daban la vuelta a aquel cuerpo desnudo, pesado, inerte y de prominentes nalgas sembradas de llagas. Rápidamente le pusieron una camisa y una chaqueta y le cruzaron las manos sobre el pecho. A continuación le ataron la mandíbula con una cinta negra y justo en ese momento me descubrió una de las dos mujeres. Su mirada me produjo tal impresión que un escalofrío de miedo recorrió mi cuerpo y antes de que lanzara su grito de sorpresa y de amonestación como un resorte salí de detrás de la puerta y corrí. Corrí mientras me quedaron fuerzas, cada vez que recordaba los ojos de la mujer corría con más ganas hasta que perdí el conocimiento y rodé por aquel camino de polvo molido por los ganados y las ruedas de los carros. No sé el tiempo que estuve en ese trance pero me recobré, me sacudí el polvo como pude y volví tras mis pasos. Se me había pasado el terrible miedo pero el recuerdo de lo que había visto iba cristalizando a base de imágenes inconexas, y sin explicación, que se agolpaban en mi cabeza. Pero la interrogante que más me inquietaba era por qué aquellas dos vecinas, que yo veía todos los días, las madres de Pedro y de Ginés, mayores que la mía pero como todas las demás, habían actuado de aquella forma ¿Por qué eran ellas las maestras de ceremonias de aquel acto tan raro? ¿Lo hacían ellas solas en el pueblo? ¿Había otros actos como aquél? Ese día la palabra muerte y su incipiente pero desbordante campo asociativo inauguraron su hueco en mi cabeza y quedaron hospedados en ella. Llegué a casa y le dije a mi abuela que ya había comido, que la madre de Fabián nos había hecho comida para los dos y que me iba a acostar a dormir la siesta. En realidad no quería coincidir con mi madre en la mesa por que me sentía muy avergonzado por haber estado donde no debía y por haber visto lo que vi en la casa del tío José. Recuerdo que aquella tarde entre la siesta, jugar a indios y pistoleros y una temprana cena que le dije a mi abuela que me preparase, por que llevaba el estómago tan vacío como el anillo de la luna nueva de aquella noche, el capítulo de aquel día parecía a punto de concluir pero no, aún me faltaba recibir de mi abuelo uno de los recuerdos más bonitos y entrañables que guardo de él. Terminé de cenar y salí corriendo para juntarme otra vez con mis amigos y coger sitio para ver la televisión que sacaba a la puerta de su casa la única vecina que tenía televisor en el pueblo. Ya iba lanzado cuando cruce la puerta y entonces oí la voz de mi abuelo que me llamaba. Miré y lo vi sentado en el poyo adosado a la fachada y bajo la frondosa parra cuyos racimos tenía embolsados para ocultarlos a moscas y avispas. Cuando me dijo que esa noche no iba a haber televisión por que había luto en el pueblo por el tío José sentí que una puerta a mis interrogantes de la mañana se había abierto de golpe. Con los ojos abiertos como platos me dirigí hacía mi abuelo y me senté en el poyo, a su lado. Si mi abuelo conocía mis andanzas de aquel día tuvo que ser por que mi madre lo había puesto al corriente durante la comida y quiso aprovechar aquel instante para tratar de ordenar el caos de imágenes y sensaciones que sabía que yo acumulaba y que no me iban a dejar dormir. Estuvimos un rato sin hablar ninguno de los dos y cuando abrí la boca, para decirle lo que había visto sin querer aquella mañana, me interrumpió, y ya no tuve necesidad de decirle nada más. Mi abuelo me contó que lo que había visto aquel día pasaba de vez en cuando en el pueblo. Que igual que venimos nos marchamos pero que no había por que asustarse, que las mujeres no gritaban de miedo sino para llamar a otras para que echaran una mano y que con las prisas algunas se asustaban y lloraban y que a los niños no nos llevaban nunca por que no hacía falta que ayudáramos en nada. También me dijo que algunas personas tardan más que otras en dejar de llorar por acordarse mucho de la persona que se ha ido pero que cuando él se fuera no quería que yo llorase mucho porque aunque no lo viera él estaría siempre siempre conmigo. Cuando me dijo aquello mis ojos se volvieron a abrir como platos y le miraban de hito en hito, el también me miró, me pasó la mano por el cuello y acurrucándome junto a su costado se dispuso a explicarme el misterio que a él también le había contado su abuelo. La voz de mi abuelo, con su tono, con su dulzura, me produjo tal embeleso que fui acomodando mi pequeña anatomía a la del poyo y antes de que terminara de hablar ya tenía mi cabeza en su regazo y quedé dormido. Me contó que la gente llora porque piensa que el muerto ha desaparecido para siempre y que aquél, a quien tanto hemos querido, nos ha dejado definitivamente pero que si supieran que no era ni mucho menos así quizás sufrirían menos. Entonces fue cuando me explicó el pensamiento secreto que su abuelo y a éste su abuelo y a aquél el suyo y así hasta el primer abuelo que existió habían ido transmitiéndose de unos a otros hasta llegar esa noche a mí. Me dijo que nadie sabe exactamente donde pueden ir los que nos abandonan pero que si desapareciesen totalmente también se llevarían sus recuerdos con ellos. Si así fuese, al no verlos, entonces nunca, nunca más nos acordaríamos de ellos. Nunca más podríamos recordarlos y fue entonces cuando me desveló, para mí, su gran secreto. Me dijo que cuando a uno le viene a la cabeza el recuerdo de un ser querido, que ya no está con nosotros, es porque en ese instante se está produciendo un asombroso milagro. No éramos nosotros los que pensando en el ser querido lo traíamos al presente para recordarlo sino que era el ser querido, estuviese donde estuviese, quién hacía que su recuerdo surgiera en nosotros por estar él, en ese preciso momento, acordándose de nosotros. De esta singular manera, dicho recuerdo que aparecía en nosotros era la prueba evidente de que el ser querido, estuviese donde estuviese, seguía estando con nosotros y así debíamos entenderlo. Había momentos en que mi abuelo no hablaba, lo hacía adrede para darme tiempo a ponerle imágenes a sus palabras y entre estas imágenes estaba la del primer abuelo de todos. De esta forma mi abuelo lograba que mi pensamiento, remontándose hacía el pasado, consiguiera traer al presente al primer abuelo que existió. Yo aún no me daba cuenta que al llegar hasta el primer abuelo me estaba remontando desde el presente hasta el origen de la vida, con lo cual todo lo que existe y ha existido se mantenía unido por este ancestral secreto. También me dijo que éste era un secreto que sólo transmitían los abuelos a los nietos y que cuando se ve a algunas personas llorar mucho cuando se marcha un ser querido es porque seguramente no han tenido abuelos o por que a lo mejor los nietos no querían a sus abuelos y entonces el secreto en esa familia dejaba de transmitirse. Me dijo que ahora ya estaba tranquilo porque me había transmitido el secreto tal y como a él se lo contó su abuelo, también en una noche de luna nueva, y me pidió que cuando él se marchase, cada vez que su recuerdo apareciese en mí, lo imaginara a mi lado y contándome las cosas que a mí me gustaba oírle contar. Y así sigo haciéndolo hasta ahora desde que, unos años después de aquella noche, él también se marchara. Y en estos días en que todos echamos en falta a algún ser querido, ya sea de la familia o algún que otro amigo, me he acordado de esta charla con mi abuelo y sí, no deben haberse ido para siempre… ¿sabéis por qué? porque aún siguen recordándonos. |
Re: Rincón literario
¡Qué descansada vidaA la vida retirada la del que huye el mundanal ruido y sigue la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido! Que no le enturbia el pecho de los soberbios grandes el estado ni del dorado techo se admira fabricado del sabio Moro, en jaspes sustentado. No cura si la fama canta con voz su nombre pregonera ni cura si encarama la lengua lisonjera lo que condena la verdad sincera. ¿Qué presa a mi contento si soy del vano dedo señalado? ¿Si en busca de este viento ando desalentado con ansias vivas, con mortal cuidado? ¡Oh monte, oh fuente, oh río, o secreto seguro y deleitoso! Roto casi el navío a vuestro almo reposo huyo de aqueste mar tempestuoso. Un no rompido sueño, un día puro, alegre, libre quiero; no quiero ver el ceño vanamente severo de a quien la sangre ensalza o el dinero. Despiérteme las aves con su cantar sabroso no aprendido; no a los cuidados graves de que es siempre seguido el que al ajeno arbitrio está atendido. Vivir quiero conmigo gozar quiero del bien que debo al Cielo a solas, sin testigo, libre de amor, de celo, de odio, de esperanzas , de recelo. Del monte en la ladera, por mi mano plantado, tengo un huerto, que con la primavera de bella flor cubierto ya muestra en esperanza el fruto cierto. El aire el huerto orea y ofrece mil olores al sentido; los árboles menea con un manso ruido que del oro y del cero pone olvido. Téngame su tesoro los que de un falso leño se confían; no es mío ver el lloro de los que desconfían cuando el cierzo y el álbrego porfían. La combatida antena cruje, y en ciega noche el claro día se torna , al cielo suena confusa vocería y la mar enriquecen a porfía. A mí una pobrecilla mesa de amable paz bien abastada me basta, y la vajilla de fino oro labrada, sea de quien la mar no teme airada. Y mientras miserable- mente se están los otros abrasando con sed insaciable del peligroso mando, tendido yo a la sombra esté cantando. A la sombra tendido de hiedra y lauro eterno coronado, puesto el atento oído al son dulce acordado del plectro sabiamente meneado. Y como codiciosa por ver y acrecentar su hermosura desde la cumbre airosa una fontana pura hasta llegar corriendo se apresura. Y luego sosegada, el, paso entre los árboles torciendo, el suelo de pasada de verdura vistiendo y con diversas flores va esparciendo. |
Re: Rincón literario
... En el partido judicial de Betanzos se halla la antigua torre Do Peyto Burdelo ó sea del Pecho del Burdel, solar de la familia de los Figueroa y teatro de la renombrada hazaña de donde tuvo origen este ilustre apellido que llevan los duques de Feria. Repetiremos aqui , con este motivo, las palabras de Huerta en sus anales de Galicia.
“A un caballero de esta familia de Figueroa, llevaron su dama como comprendida en el tributo de las cien doncellas, y para ello fué conducida á una torre que aun permanece no lejos de la ciudad de Betanzos que se llama la torre Do Peyto Burdelo. Aquí la recibieron los moros con las demas compañeras, y su enamorado convocando otros cuatro hermanos suyos, los salieron al encuentro una legua de aquella torre en un campo lleno de higueras, y acometiéndolos valerosamente, mataron á unos é hirieron á otros, y los hicieron huir librando las cautivas. En memoria tomaron por armas cinco hojas de higuera, por haber sido cinco hermanos los de la hazaña, y para trofeo de la victoria edificaron alli su casa solar.» Casi todos los nobiliarios que se ocupan de esta familia añaden, que el adoptar la divisa de las hojas de higuera y el apellido de Figueroa, fué por no haberse valido de otras armas para el combate con los moros que de unas ramas que desgajaron de las higueras que alli habia. Muy cerca de Betanzos hay una antigualla notable , que como es de suponer no dejamos de visitar. Es esta la iglesia que sirve de parroquia á la aldea de San Martin de Tiobre. Dícese en el pais , que este templo señala el lugar donde estuvo edificada la ciudad antiguamente. Su arquitectura bizantina, los dragones de piedra con que http://img28.imageshack.us/img28/949...near0001xw.jpg remata (antigua divisa guerrera de los suevos), y la advocación de San Martin á quien la nación sueva profesaba gran afecto desde que se hizo católica, son argumentos de bastante fuerza para adoptar la general creencia de que San Martin de Tiobre debe su origen á aquellos antiguos conquistadores de Galicia. Por lo demás, esta iglesia, si bien muy digna de observarse por el arqueólogo y el viagero, en nada nos sorprendió, pues es muy semejante á las de Amundi, Villanueva, Abamia y otras que habíamos visto en Asturias, y tal vez todas pertenezcan á una misma época, es decir, al siglo VIII El dia que salimos de Betanzos con dirección á la Coruña, hicimos alto para comer en el Burgo , pequeña aldea que dista legua y media de la última ciudad nombrada, y que está situada sobre la carretera y á la orilla izquierda del rio Mero , sobre el que hay un mediano puente de doce arcos. Recuerdos de un Viage por España.- Francisco de Paula Mellado. (Es una copia literal, por lo que la ortografía es la de la época, mediados del siglo XVIII). |
Re: Rincón literario
:brindis:
te invito una copa en la mesa del cafe :tequiero::tequiero: |
Re: Rincón literario
Ahora voy.
:brindis::brindis: |
Re: Rincón literario
:brindis: Por los Poetas de este antro :brindis:
y:cid5::cid5::cid5: |
Re: Rincón literario
:brindis: Con Gusto hos he leido a ambos :brindis:
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Re: Rincón literario
Slocum, que bueno es Fray Luis eh?
¡Si es que era de Cuenca el joio!:pirata: |
Re: Rincón literario
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Para Cervantes, otro GENIO, tampoco era malo: Quisiera rematar mi dulce canto(Miguel de Cervantes, La Galatea) |
Re: Rincón literario
No hay maestro que no pueda ser discípulo; no hay belleza que no pueda ser vencida; el mismo sol reconoce a un escarabajo la ventaja del vivir. Excédenle, pues, al hombre en la perspicacia el lince, en el oído el ciervo, en la agilidad el gamo, en el olfato el perro, en el gusto el jimio y en lo vivaz la fénix. Pero, entre todas estas ventajas, la que él más codició fue aquella del rumiar que en algunos de los brutos se admira y no se imita. «¡Qué gran cosa, decía, aquello de volver a repasar por segunda vez lo que la primera a medio mascar se tragó, aquel desmenuzar de espacio lo que se devoró apriesa!» Juzgaba ésta por una singular conveniencia (y no se engañaba), ya para el gusto, ya para el provecho; contentóle de modo que aseguran llegó a dar súplica al soberano Hacedor representándole que, pues le había hecho uno como epílogo de todas las criadas perfecciones, no le quisiese privar de ésta, que él la estimaría al paso que la deseaba. Viose la petición humana en el consistorio divino, y fuele respondido que aquel don por que suplicaba ya se le había concedido anticipadamente desde que naciera. Quedó confuso con semejante respuesta y replicó cómo podía ser, pues nunca tal cosa había experimentado en sí ni platicado. Volviósele a responder advirtiese que con mayores realces la lograba, no en rumiar el pasto material de que se sustenta el cuerpo, sino el espiritual de que se alimenta el ánimo; que realzase más los pensamientos y entendiese que el saber era su comer y las nobles noticias su alimento; que fuese sacando de los senos de la memoria las cosas y pasándolas al entendimiento; que rumiase bien lo que sin averiguar ni discurrir había tragado; que repasase muy de espacio lo que de ligero concibió. Piense, medite, cave, ahonde y pondere, vuelva una y otra vez a repasar y repensar las cosas, consulte lo que ha de decir y mucho más lo que ha de obrar. Así que su rumiar ha de ser el repensar, viviendo del reconsejo muy a lo racional y discursivo.
BALTASAR GRACÍAN EL CRITICÓN ... yo no digo ná, yo pongo el vino :borracho: |
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” CUANDO YO ERA EL NIÑO DIOS”
CUANDO yo era el niñodios, era Moguer, este pueblo, una blanca maravilla; la luz con el tiempo dentro. Cada casa era palacio y catedral cada templo; estaba todo en su sitio, lo de la tierra y el cielo; y por esas viñas verdes saltaba yo con mi perro, alegres como las nubes, como los vientos, ligeros, creyendo que el horizonte era la raya del término. Recuerdo luego que un día en que volví yo a mi pueblo después del primer faltar, me pareció un cementerio. Las casas no eran palacios ni catedrales los templos, y en todas partes reinaban la soledad y el silencio. Yo me sentía muy chico, hormiguito de desierto, con Concha la Mandadera, toda de negro con negro, que, bajo el tórrido sol y por la calle de Enmedio, iba tirando doblada del niñodios y su perro: el niño todo metido en hondo ensimismamiento, el perro considerándolo con aprobación y esmero. ¡Qué tiempo el tiempo! ¿Se fue con el niñodios huyendo? ¡Y quién pudiera ser siempre lo que fue con lo primero! ¡Quién pudiera no caer, no, no, no caer de viejo; ser de nuevo el alba pura, vivir con el tiempo entero, morir siendo el niñodios en mi Moguer, este pueblo! Juan Ramón Jiménez. |
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Precisamente estaba buscando algo de Unamuno, que murió un 31 de diciembre, para despedir el hilo y el año recordando a un español tan español y, por lo tanto, tan angustiado por lo español; a un pensador tan de su tiempo y tan eterno. Querido Slocum, ahí te lo dejo, a pesar de su compleja personalidad sé que lo entiendes, es más, que lo aprehendes; creo que tú también eres muy español, al menos eso creo intuir por tus escritos. “–A ver, ¿por qué me equivoco?, ¿en qué me equivoco? Muéstreme usted en qué está mi equivocación. Como la ciencia más difícil que hay es la de conocerse uno a sí mismo, fácil es que esté yo equivocado y que no sea el suicidio la solución más lógica de mis desventuras, pero demuéstremelo usted. Porque si es difícil, amigo don Miguel, ese conocimiento propio de sí mismo, hay otro conocimiento que me parece no menos difícil que el... –¿Cuál es? –le pregunté. Me miró con una enigmática y socarrona sonrisa y lentamente me dijo: –Pues más difícil aún que el que uno se conozca a sí mismo es el que un novelista o un autor dramático conozca bien a los personajes que finge o cree fingir... Empezaba yo a estar inquieto con estas salidas de Augusto, y a perder mi paciencia. –E insisto –añadió– en que aun concedido que usted me haya dado el ser y un ser ficticio, no puede usted, así como así y porque sí, porque le dé la real gana, como dice, impedirme que me suicide. –¡Bueno, basta!, ¡basta! –exclamé dando un puñetazo en la camilla– ¡cállate!, ¡no quiero oír más impertinencias...! ¡Y de una criatura mía! Y como ya me tienes harto y además no sé ya qué hacer de ti, decido ahora mismo no ya que no te suicides, sino matarte yo. ¡Vas a morir, pues, pero pronto! ¡Muy pronto! –¿Cómo? –exclamó Augusto sobresaltado –, ¿que me va usted a dejar morir, a hacerme morir, a matarme? –¡Sí, voy a hacer que mueras! –¡Ah, eso nunca!, ¡nunca!, ¡nunca! –gritó. –¡Ah! –le dije mirándole con lástima y rabia –. ¿Conque estabas dispuesto a matarte y no quieres que yo te mate? ¿Conque ibas a quitarte la vida y te resistes a que te la quite yo? –Sí, no es lo mismo... –En efecto, he oído contar casos análogos. He oído de uno que salió una noche armado de un revólver y dispuesto a quitarse la vida, salieron unos ladrones a robarle, le atacaron, se defendió, mató a uno de ellos, huyeron los demás, y al ver que había comprado su vida por la de otro renunció a su propósito. –Se comprende –observó Augusto –; la cosa era quitar a alguien la vida, matar un hombre, y ya que mató a otro, ¿a qué había de matarse? Los más de los suicidas son homicidas frustrados; se matan a sí mismos por falta de valor para matar a otros... –¡Ah, ya, te entiendo, Augusto, te entiendo! Tú quieres decir que si tuvieses valor para matar a Eugenia o a Mauricio o a los dos no pensarías en matarte a ti mismo, ¿eh? –¡Mire usted, precisamente a esos... no! –¿A quién, pues? –¡A usted! –y me miró a los ojos. –¿Cómo? –exclamé poniéndome en pie –, ¿cómo? Pero ¿se te ha pasado por la imaginación matarme?, ¿tú?, ¿y a mí? –Siéntese y tenga calma. ¿O es que cree usted, amigo don Miguel, que sería el primer caso en que un ente de ficción, como usted me llama, matara a aquel a quien creyó darle ser... ficticio? –¡Esto ya es demasiado –decía yo paseándome por mi despacho –, esto pasa de la raya! Esto no sucede más que... –Más que en las nivolas –concluyó él con sorna. –¡Bueno, basta!, ¡basta!, ¡basta! ¡Esto no se puede tolerar! ¡Vienes a consultarme, a mí, y tú empiezas por discutirme mi propia existencia, después el derecho que tengo a hacer de ti lo que me dé la real gana, sí, así como suena, lo que me dé la real gana, lo que me salga de... –No sea usted tan español, don Miguel... –¡Y eso más, mentecato! ¡Pues sí, soy español, español de nacimiento, de educación, de cuerpo, de espíritu, de lengua y hasta de profesión y oficio; español sobre todo y ante todo, y el españolismo es mi religión, y el cielo en que quiero creer es una España celestial y eterna y mi Dios un Dios español, el de Nuestro Señor Don Quijote, un Dios que piensa en español y en español dijo: ¡sea la luz!, y su verbo fue verbo español... –Bien, ¿y qué? –me interrumpió, volviéndome a la realidad. –Y luego has insinuado la idea de matarme. ¿Matarme?, ¿a mí?, ¿tú? ¡Morir yo a manos de una de mis criaturas! No tolero más. Y para castigar tu osadía y esas doctrinas disolventes, extravagantes, anárquicas, con que te me has venido, resuelvo y fallo que te mueras. En cuanto llegues a tu casa te morirás. ¡Te morirás, te lo digo, te morirás! –Pero ¡por Dios!... –exclamó Augusto, ya suplicante y de miedo tembloroso y pálido. –No hay Dios que valga. ¡Te morirás! –Es que yo quiero vivir, don Miguel, quiero vivir, quiero vivir... –¿No pensabas matarte? –¡Oh, si es por eso, yo le juro, señor de Unamuno, que no me mataré, que no me quitaré esta vida que Dios o usted me han dado; se lo juro... Ahora que usted quiere matarme quiero yo vivir, vivir, vivir... –¡Vaya una vida! –exclamé. –Sí, la que sea. Quiero vivir, aunque vuelva a ser burlado, aunque otra Eugenia y otro Mauricio me desgarren el corazón. Quiero vivir, vivir, vivir... –No puede ser ya... no puede ser... –Quiero vivir, vivir... y ser yo, yo, yo... –Pero si tú no eres sino lo que yo quiera... –¡Quiero ser yo, ser yo!, ¡quiero vivir! –y le lloraba la voz. –No puede ser... no puede ser... –Mire usted, don Miguel, por sus hijos, por su mujer, por lo que más quiera... Mire que usted no será usted... que se morirá. Cayó a mis pies de hinojos, suplicante y exclamando: –¡Don Miguel, por Dios, quiero vivir, quiero ser yo! –¡No puede ser, pobre Augusto –le dije cogiéndole una mano y levantándole–, no puede ser! Lo tengo ya escrito y es irrevocable; no puedes vivir más. No sé qué hacer ya de ti. Dios, cuando no sabe qué hacer de nosotros, nos mata… Niebla ¡Feliz Nochevieja y más feliz 2011! |
Re: Rincón literario
Momentos Felices
Cuando llueve y reviso mis papeles, y acabo tirando todo al fuego: poemas incompletos, pagarés no pagados, cartas de amigos muertos, fotografías, besos guardados en un libro, renuncio al peso muerto de mi terco pasado, soy fúlgido, engrandezco justo en cuanto me niego, y así atizo las llamas, y salto la fogata, y apenas si comprendo lo que al hacerlo siento, ¿no es la felicidad lo que me exalta? Cuando salgo a la calle silbando alegremente ?el pitillo en los labios, el alma disponible? y les hablo a los niños o me voy con las nubes, mayo apunta y la brisa lo va todo ensanchando, las muchachas estrenan sus escotes, sus brazos desnudos y morenos, sus ojos asombrados, y ríen ni ellas saben por qué sobreabundando, salpican la alegría que así tiembla reciente, ¿no es la felicidad lo que se siente? Cuando llega un amigo, la casa está vacía, pero mi amada saca jamón, anchoas, queso, aceitunas, percebes, dos botellas de blanco, y yo asisto al milagro ?sé que todo es fiado?, y no quiero pensar si podremos pagarlo; y cuando sin medida bebemos y charlamos, y el amigo es dichoso, cree que somos dichosos, y lo somos quizá burlando así la muerte, ¿no es la felicidad lo que trasciende? Cuando me he despertado, permanezco tendido con el balcón abierto. Y amanece: las aves trinan su algarabía pagana lindamente: y debo levantarme pero no me levanto; y veo, boca arriba, reflejada en el techo la ondulación del mar y el iris de su nácar, y sigo allí tendido, y nada importa nada, ¿no aniquilo así el tiempo? ¿No me salvo del miedo? ¿No es la felicidad lo que amanece? Cuando voy al mercado, miro los abridores y, apretando los dientes, las redondas cerezas, los higos rezumantes, las ciruelas caídas del árbol de la vida, con pecado sin duda pues que tanto me tientan. Y pregunto su precio, regateo, consigo por fin una rebaja, mas terminado el juego, pago el doble y es poco, y abre la vendedora sus ojos asombrados, ¿no es la felicidad lo que allí brota? Cuando puedo decir: el día ha terminado. Y con el día digo su trajín, su comercio, la busca del dinero, la lucha de los muertos. Y cuando así cansado, manchado, llego a casa, me siento en la penumbra y enchufo el tocadiscos, y acuden Kachaturian, o Mozart, o Vivaldi, y la música reina, vuelvo a sentirme limpio, sencillamente limpio y pese a todo, indemne, ¿no es la felicidad lo que me envuelve? Cuando tras dar mil vueltas a mis preocupaciones, me acuerdo de un amigo, voy a verle, me dice: «Estaba justamente pensando en ir a verte». Y hablamos largamente, no de mis sinsabores, pues él, aunque quisiera, no podría ayudarme, sino de cómo van las cosas en Jordania, de un libro de Neruda, de su sastre, del viento, y al marcharme me siento consolado y tranquilo, ¿no es la felicidad lo que me vence? Abrir nuestras ventanas; sentir el aire nuevo; pasar por un camino que huele a madreselvas; beber con un amigo; charlar o bien callarse; sentir que el sentimiento de los otros es nuestro; mirarme en unos ojos que nos miran sin mancha, ¿no es esto ser feliz pese a la muerte? Vencido y traicionado, ver casi con cinismo que no pueden quitarme nada más y que aún vivo, ¿no es la felicidad que no se vende? de Gabriel Celaya. :barcopapel: |
Re: Rincón literario
Slocum, o bien Celaya era un auténtico enamorado de la vida (haberlos, parece que haylos), a pesar de sus sinsabores, o bien escribió este poema en la vejez cuando el ánimo se serena demasiado y se espera muy poco ya de la vida.
Es muy difícil "tirar los papeles, las fotografías y los besos de otros tiempos al fuego" y encontrar en ello una felicidad exaltada. Es muy difícil negarse a sí mismo y, al hacerlo, sentirse engrandecido. Hay que ser muy poeta, pienso. :brindis::brindis::brindis: |
Re: Rincón literario
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Re: Rincón literario
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Saludos Crimilda. |
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La mar ciñe,
La mar ciñe a la noche en su regazo y la noche a la mar; la luna, ausente; se besan en los ojos y en la frente; los besos dejan misterioso trazo. Derrítense después en un abrazo, tiritan las estrellas con ardiente pasión de mero amor y el alma siente que noche y mar se enredan en su lazo. Y se baña en la obscura lejanía de su germen eterno, de su origen, cuando con ella Dios amanecía, y aunque los necios sabios leyes fijen, ve la piedad del alma la anarquía y que leyes no son las que nos rigen. de Miguel de Unamuno. :brindis: |
Re: Rincón literario
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A don Miguel me he atrevido a pintarle, vamos a pintar su rostro. :o Eso sí, fijándome en el retrato que le hizo Echevarría. Claro que, el parecido...:santo:. |
Re: Rincón literario
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:brindis: hola crimi :tequiero: :capitan::capitan: |
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Mis personajes son conscientes, como lo soy yo, su creador, de que la máquina, por un error de medida, ha venido a calentar el estómago del hombre pero ha enfriado su corazón. Así, cuando Juan Gualberto el Barbas, protagonista de La caza de la perdiz roja, se dirige a su interlocutor el cazador, y le dice: «Desengáñese, Jefe, los hombres de hoy no tienen paciencia. Si quieren ir a América, agarran el avión y se plantan en América en menos tiempo del que yo tardó en aparejar el macho para ir a Villagina. Y yo digo, si van con estas prisas, ¿cómo van a tener paciencia para buscar la perdiz, levantarla, cansarla y matarla luego, después de comerse un taco tranquilamente a la abrigada charlando de esto y de lo otro?» Cuando el Barbas dice esto, repito, con su filosofía directa y socarrona, está exaltando lo natural frente al artificio avasallador de la técnica, está condenando los apremios contemporáneos, el automatismo y la falta de comunicación. En una palabra, está rechazando una torpe idea de progreso que, para empezar ha dejado su pueblo deshabitado. El Barbas, como el resto de mis personajes, buscan asideros estables y creen encontrarlos en la Naturaleza. El viejo Isidoro regresa de América con la ilusión obsesiva de encontrar su pueblo como lo dejó. A su modo, intuye que el verdadero progresismo ante la Naturaleza, como dice Aquilino Duque, es el conservadurismo. En rigor una constante de mis personajes urbanos es el retorno al origen, a las raíces, particularmente en momentos de crisis: Pedro, protagonista de La sombra del ciprés, refugia en el mar su misoginia; Sebastián, de Aún es de día, escapa al campo para ordenar sus reflexiones; Sisi, el hijo de Cecilio Rubes, descubre en la Naturaleza el sentido de la vida; a la Desi, la criada analfabeta de La Hoja Roja, la persigue su infancia rural como la propia sombra. Esta actitud se hace pasión en Lorenzo, cazador y emigrante, quien en un rapto de exaltación, ante el anuncio de una nueva primavera, escribe en su «Diario»: «El campo estaba hermoso con los trigos apuntados. En la coquina de la ribera había ya chiribitas y matacandiles tempranos. Una ganga vino a tirarse a la salina y viró al guiparnos. Volaba tan reposada que la vi a la perfección el collarón rojo y las timoneras picudas. Era un espectáculo. Así, cómo nosotros, debió de sentirse Dios al terminar de crear el mundo.» ... Miguel Delibes, de su discurso de ingreso en la Academia. Sábado, a un año de su muerte. |
Re: Rincón literario
La primavera besaba
suavemente la arboleda, y el verde nuevo brotaba como una verde humareda. Las nubes iban pasando sobre el campo juvenil... Yo vi en las hojas temblando las frescas lluvias de abril. Bajo ese almendro florido, todo cargado de flor —recordé—, yo he maldecido mi juventud sin amor. Hoy, en mitad de la vida, me he parado a meditar... ¡Juventud nunca vivida, quién te volviera a soñar! Antonio Machado. Día mundial de la poesía, por nuestra primavera :brindis: y por el otoño de Flavio :brindis:. |
Re: Rincón literario
Juan Gómez Pérez, consultor de "Prais Guaterjáus an Cúper"(P.G.A.C.), fue detenido ayer en las oficinas de esta empresa por «desafiar a los directivos, al utilizar en repetidas ocasiones un correctísimo español en su labor profesional», según consta en la denuncia presentada en la comisaría madrileña de la calle de la Luna.
El detenido, según los testigos, habría provocado diversas escenas de terror lingüístico entre sus compañeros. Los problemas comenzaron en abril, cuando Gómez Pérez llegó a la empresa e insistió en poner Jefe de producto en su tarjeta de visita, en lugar del 'Product Manager' que aparecía en las de sus compañeros. «Desde el primer día nos extrañó su actitud», comentó Francisco de Borja Acebo-Guindaleda y Álvarez de Las Asturias , Account Manager (director de cuentas) de PGAC, pero nunca creímos que fuera a reaccionar con la violencia verbal con que se despachó después». Un mes más tarde, durante la presentación del catálogo comercial, Gómez Pérez proyectó sobre una pantalla varias láminas que mostraban rótulos escritos en un perfecto castellano, mientras comentaba en voz alta los gráficos y cifras de la empresa en un discurso totalmente desprovisto de anglicismos. Ante los ojos de sus compañeros -«horrorizados», según su propio testimonio- desfilaron varias decenas de frases escritas en la lengua de Cervantes sin que el consultor mostrara ningún pudor o vergüenza por lo que estaba haciendo. «El catálogo de la empresa había sido traducido y, por lo tanto, manipulado», aseguró el Managing Director (director general), Juan Jacobo O´Callaghan García-Carrizosa de Fontejudo: «Este sujeto había sustituido todos los 'markets', 'targets', 'inputs', 'slides' y 'sponsors'... por mercados, objetivos, entradas, diapositivas y patrocinadores y otros varios que fueron apareciendo. «El resultado fue que no entendíamos nada de la presentación, provocando el desconcierto general». Además, y según consta en la denuncia, el detenido habría cambiado las palabras 'outsourcing', 'finances' y 'transactions' por subcontratas, finanzas y transacciones. «Y se había quedado tan ancho; hasta ahí podríamos llegar», comentó indignado el responsable de PGC. Gómez Pérez no pudo terminar su presentación, pues fue reducido por dos compañeros de la empresa -el Phone&Door Manager (recepcionista) y el Security Surveillance Officer (vigilante jurado)- y maniatado hasta la llegada de la policía municipal, que puso al consultor a disposición judicial. «Lo ha hecho para provocar», comentaba ayer Ramón María Antúnez de Biedma y Fernández-Malvarrosa, consultor de PGC, refiriéndose a la actitud de Gómez Pérez. « ¿Quién se cree que es?, ¿un Vicepresident (subdirector)? No se puede ser tan hortera.», concluyó el Manager's Ball (pelota del director). Debe tratarse de un morning-singer de three to the quarter Anónimo, siglo XXI. |
Re: Rincón literario
A mi particularmente me gusta uno en especial que dice:
Advierte gran desatí siendo de vidrio el tejá tomar piedras en la má para arrojar a vecí. |
Re: Rincón literario
Hoy he debido de levantarme fatalista.
(Una de Jorge Guillén): Surge el ceño del odio y nos dispara con su azufre tan vil un arrebato destructor de sí mismo, de esa cara que dice: más a mí yo me combato. Y se consuma el hombre todo humano, rabia, terror, humillación, conquista. Se convence al hostil pistola en mano. Al sediento más sed: que la resista. O conmovido: (Pablo Neruda) Aquí te amo. En los oscuros pinos se desenreda el viento. Fosforece la luna sobre las aguas errantes. Andan días iguales persiguiéndose. Se descine la niebla en danzantes figuras. Una gaviota de plata se descuelga del ocaso. A veces una vela. Altas, altas estrellas. O la cruz negra de un barco. Solo. A veces amanezco, y hasta mi alma esta húmeda. Suena, resuena el mar lejano. Este es un puerto. Aquí te amo. Aquí te amo y en vano te oculta el horizonte. Te estoy amando aún entre estas frías cosas. A veces van mis besos en esos barcos graves, que corren por el mar hacia donde no llegan. Ya me veo olvidado como estas viejas anclas. son más tristes los muelles cuando atraca la tarde. Se fatiga mi vida inútilmente hambrienta. Amo lo que no tengo. Estás tú tan distante. Mi hastío forcejea con los lentos crepúsculos. Pero la noche llega y comienza a cantarme. La luna hace girar su rodaje de sueño. Me miran con tus ojos las estrellas más grandes. Y como yo te amo, los pinos en el viento, quieren cantar tu nombre con sus hojas de alambre. |
Re: Rincón literario
¿Fatalista? No es difícil sentirse así alguna vez. Mira sino a Miguel de Cervantes cuando escribió esto.
Busco la muerte en la vida, salud en la enfermedad, en la prisión libertad, en lo cerrado salida y en el traidor lealtad. Pero mi suerte, de quien jamás espero algún bien, con el cielo ha estatuido, que, pues, lo imposible pido, lo posible aún no me den. Pero, incluso lo fatalistas se sienten muchas veces conmovidos. A mí me asombraba nuestro Bécquer, con qué poquitas palabras lo expresaba. Un genio. Hoy la tierra y los cielos me sonrien; hoy llega al fondo de mi alma el sol; hoy la he visto..., la he visto y me ha mirado: ¡Hoy creo en Dios! ¿Quién no ha sentido ese momento, una vez al menos?. Él era casi único para decir tanto en tan poco tiempo. ¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú. Te hacía sentir tan importante. Por una mirada, un mundo. Por una sonrisa un cielo; Por un beso..., yo no sé qué te diera por un beso! Pero sí, también tenía sus días malos. Me ha herido recatándose en las sombras, sellando con un beso su traición. Los brazos me echó al cuello y, por la espalda, partióme a sangre fría el corazón. Y ella prosigue, alegre, su camino, feliz, risueña, impávida. ¿Y por qué? Porque no brota sangre de la herida... ¡Porque el muerto está en pie! Así es la vida. Por una causa u otra, los muertos en pie somos legión. :brindis::brindis: |
Re: Rincón literario
Otro fatalista que se ha ido,
Sábato para mí su mejor libro Ernesto Sábato Sobre héroes y tumbas (fragmento) " Ya se alejan en medio del polvo, en la soledad mineral, en aquella desolada región planetaria. Y pronto no se distinguirán, polvo entre el polvo. Ya nada queda en la quebrada de aquella Legión, de aquellos míseros restos de la Legión: el eco de sus caballadas se ha apagado; la tierra que desprendieron en su furioso galope ha vuelto a su seno, lenta pero inexorablemente; la carne de Lavalle ha sido arrastrada hacia el sur por las aguas de un río (¿para convertirse en árbol, en planta, en perfume?). Sólo permanecerá el recuerdo brumoso y cada día más impreciso de aquella Legión fantasma. "En las noches de luna --cuenta un viejo indio-- yo también los he visto. Se oyen primero las nazarenas y el relincho de un caballo. Luego aparece, es un caballo muy brioso y lo muenta el general, un blanco como la nieve (así ve el indio al caballo del general). Él lleva un gran sable de caballería y un morrión alto, de granadero." (¡Pobre indio, si el general era un rotoso paisano, con un chambergo de paja sucia y un poncho que ya había olvidado el color simbólico! ¡Si aquel desdichado no tenía ni uniforme de grandero ni morrión, ni nada! ¡Si era un miserable entre miserables!) Pero es como un sueño: un momento más y en seguida desaparece en la sombra de la noche, cruzando el río hacia los cerros del poniente. " |
Re: Rincón literario
Frente a los fatalistas, siempre ha habido quien se toma la tragedia con humor por el gran amor que sienten por la vida. Así comienza la visión de un genio de cómo se debe enfrentar la vida:
"Cuando pienso, amables señoras, que por naturaleza tenéis el corazón sensible y compasivo, seguro estoy de que esta introducción os causa tedio y disgusto por el espantoso recuerdo que va a ofreceros de la peste tremenda que tan crueles estragos hizo donde penetrara, empero, no es mi intención, al relatar ese cuadro apartaros de la lectura de este libro, sino haceros más agradable lo que seguirá a tan triste preliminar. Así como el viajero que trepa penosamente hasta la cima de un elevado monte, goza mucho cuando, al término de su viaje, descubre la vasta y sonriente llanura que a su vista se extiende, asimismo, damas deliciosas, me atrevo a prometeros que, más adelante, os resarciréis rápidamente del fastidio que mi introducción puede causaros. No quiere decir esto que no hubiese deseado conduciros, por un sendero menos penoso, a los agradables sitios que os anuncio y habría empezado de buena gana por las divertidas historias que me propongo publicar; sin embargo, el relato que vais a leer es de necesidad que las preceda. Por él se sabrá lo que les ha dado la vida y cuáles son los personajes que van a contarlas. En 1348, la peste invadió a Florencia, la más hermosa de las ciudades de Italia. Algunos años antes se había dejado sentir esa plaga en diversas comarcas de Oriente, causando numerosísimas víctimas. Sus estragos se extendieron hasta una parte del occidente, de donde, sin duda en castigo de nuestras iniquidades, cayó sobre mi ciudad querida. En pocos días hizo rápidos progresos, a pesar de la vigilancia de los magistrados, que nada omitieron para poner a los habitantes al abrigo del contagio. Empero, ni el cuidado que se tuvo en limpiar la ciudad de varias inmundicias, ni la precaución de no dejar penetrar ningún enfermo, ni las rogativas y procesiones públicas, ni otras muy discretas medidas, nada fue bastante para preservarnos de la calamidad. Durante este tiempo y un martes de mañana, siete damas jóvenes, en traje de luto, como parecía exigirlo las circunstancias que se atravesaban, se encontraron en la Iglesia de Santa María La Nueva" El Decamerón.- Giovanni Boccaccio |
Re: Rincón literario
Amoavéeeeeeeeeeee amoavéeeeeeeeeeeeee...
Que han festejao el día de las mamis y no me enteraoooooooooooo:cagoento: Pues venga que les dejo mi más cálida felicitación y sinseros respetos para todas y cada una de ellas.... ah pero sin dejar fuera a las que han sido madres sin haber pario.. o bien sin ser más que tia, amiga de alguien que a necesitao del apoyo..... Feliz día de las madres a todo el mundo..... que en México es el día 10:brindis::pirata::pirata::brindis: :tequiero::tequiero::tequiero::tequiero::tequiero: http://www.decoracion-de-interiores..../10/flores.jpg |
Re: Rincón literario
Ralph le quitó la caracola y sintió correr por su brazo unas gotas de agua. La concha tenía un color crema oscuro, tocado aquí y allá con manchas de un rosa desvanecido. Casi medio metro medía desde la punta horadada por el desgaste hasta los labios rosados de su boca, levemente curvada en espiral y cubierta de un fino dibujo en relieve. Ralph sacudió la arena del interior.
–...mugía como una vaca - siguió - y además tenía unas piedras blancas y una jaula con un loro verde. No soplaba las piedras, claro, pero me dijo... Piggy calló un segundo para tomar aliento y acarició aquella cosa reluciente que tenía Ralph en las manos - ¡Ralph! Ralph alzó los ojos. - Podemos usarla para llamar a los otros. Tendremos una reunión. En cuanto nos oigan vendrán... -Miró con entusiasmo a Ralph. - ¿Eso es lo que habías pensado, verdad? ¿Por eso sacaste la caracola del agua, no?- Ralph se echó hacia atrás su pelo rubio. - ¿Cómo soplaba tu amigo la caracola. - Escupía o algo así - dijo Piggy -. Mi tía no me dejaba soplar por el asma. Dijo que había que soplar con esto - Piggy se llevó una mano a su prominente abdomen -. Trata de hacerlo, Ralph. Avisa a los otros. Ralph, poco seguro, puso el extremo más delgado de la concha junto a la boca y sopló. .../ - Tenemos que decidir algo para que nos rescaten. Se oyó un rumor; Henry, uno de los pequeños, dijo que se quería ir a casa. - Cállate - dijo Ralph distraído. Alzó la caracola -. Me parece que debíamos tener un jefe que tome las decisiones. - ¡Un jefe! ¡Un jefe! - Debo serlo yo - dijo Jack con sencilla arrogancia -, porque soy el primero en el coro de la iglesia y soy tenor. Puedo dar el do sostenido. De nuevo un rumor. - Así que - dijo Jack -, yo... Dudó por un instante. El muchacho moreno, Roger, dio al fin señales de vida y dijo: - Vamos a votar. - ¡Sí! - ¡A votar por un jefe! - ¡Vamos a votar!... Votar era para ellos un juguete casi tan divertido como la caracola. Jack empezó a protestar, pero el alboroto cesó de reflejar el deseo general de encontrar un jefe para convertirse en la elección por aclamación del propio Ralph. Ninguno de los chicos podría haber dado una buena razón para aquello; hasta el momento, todas las muestras de inteligencia habían procedido de Piggy, y el que mostraba condiciones más evidentes de jefe era Jack. Pero tenía Ralph, allí sentado, tal aire de serenidad, que le hacía resaltar entre todos; era su estatura y su atractivo; mas de manera inexplicable, pero con enorme fuerza, había influido también la caracola. El ser que hizo sonar aquello, que les aguardó sentado en la plataforma con tan delicado objeto en sus rodillas, era algo fuera de lo corriente. - El del caracol. - ¡Ralph! ¡Ralph! - Que sea jefe ese de la trompeta. Ralph alzó una mano para callarles. - Bueno, ¿quién quiere que Jack sea jefe?. Todos los del coro, con obediencia inerme, alzaron las manos. - ¿Quién me vota a mí?. Todas las manos restantes, excepto la de Piggy, se elevaron inmediatamente. Después también Piggy, aunque a regañadientes, hizo lo mismo. Ralph las contó. - Entonces, soy el jefe. El círculo de muchachos rompió en aplausos. Aplaudieron incluso los del coro. Las pecas del rostro de Jack desaparecieron bajo el sonrojo de la humillación. Decidió levantarse, después cambió de idea y se volvió a sentar mientras el aire seguía tronando. Ralph le miró y con el vivo deseo de ofrecerle algo: - El coro te pertenece a ti, por supuesto. - Pueden ser nuestro ejército... - O los cazadores... - Podrían ser... Desapareció el sofoco de la cara de Jack. Ralph volvió a pedir silencio con la mano. - Jack tendrá el mando de los del coro. Pueden ser... ¿Tú qué quieres que sean? - Cazadores. El Señor de las Moscas.- William Golding |
Re: Rincón literario
¿Hemos puesto algo de Lady Agatha? Para el verano es de lo más entretenido. Por lo menos para mí.
«Hubiera podido continuar así si no hubiese topado con Elsa Greer. Elsa Greer... El señor Jonathan sacudió la cabeza. Poirot preguntó: —¿Y por qué Elsa Greer? Dijo el otro inesperadamente: —Pobre criatura... pobre criatura... —Conque... ¿esos sentimientos le inspira? Respondió Jonathan: —Tal vez sea porque soy un viejo; pero encuentro, monsieur Poirot, que hay algo en el desvalimiento de la juventud que me conmueve. ¡Es tan vulnerable la juventud! ¡Es tan despiadada... tan segura de sí misma! ¡Tan generosa y exigente! Se puso en pie y se acercó a la biblioteca. Sacó un volumen, lo abrió, pasó las páginas. Luego leyó en voz alta: SÍ la tendencia de vuestro amor es honorable, y vuestra intención matrimonio, mandadme aviso mañana por uno que yo procuraré para que a vos llegue, de cuándo y en qué hora ejecutaréis el rito, y mi destino a vuestros pies pondré y os seguiré a través del mundo, dueño mío. —He ahí cómo el amor aliado a la juventud, en las palabras de Julieta. Sin reticencias, sin retenciones, sin lo que llaman modestias de doncella. Es el valor, la insistencia, la fuerza despiadada de la juventud. Shakespeare conocía a la juventud. Julieta escoge a Romeo. Desdémona reclama a Otelo. No tienen dudas los jóvenes, ni temores, ni orgullo. Poirot dijo, pensativo: —Así, pues, para usted, ¿Elsa Greer habló con las palabras de Julieta? —Sí. Era una niña mimada de la Fortuna... joven, hermosa, rica... Halló su pareja y la reclamó... No un Romeo joven, sino un pintor de edad madura, casado. Elsa Greer no tenía principios que la cohibieran. Se guiaba por el código moderno: Toma lo que quieras... ¡sólo se vive una vez! Exhaló un suspiro, se recostó contra el respaldo de su asiento y volvió a tabalear dulcemente con los dedos sobre el brazo del sillón. —¡Una Julieta de presa! Joven, despiadada, pero horriblemente vulnerable. Jugándoselo todo a una carta. Y al parecer, ganó. Y luego... en el último instante... la muerte interviene... y la Elsa viva, ardiente, gozosa, murió también. Quedó sólo una mujer dura, vengativa, fría, que odiaba con toda su alma a la mujer cuya mano había consumado el hecho. Cambió su voz: —Vaya, vaya... perdóneme que haya caído en lo melodramático. Una joven cruda... con crudas perspectivas de la vida. Un tipo nada interesante en mi opinión. Juventud blanca, rosa, apasionada, pálida, etc. Quitemos eso y ¿qué queda? Sólo una mujer joven, algo mediocre, que busca otro héroe de tamaño natural a quien entronizar sobre un pedestal vacío. —Si Amyas Crale no hubiera sido un pintor famoso... —Justo... justo. Ha comprendido usted admirablemente. Las Elsas de este mundo son adoradoras de héroes. Un hombre ha de haber hecho algo, ha de ser alguien... Carolina Crale, con todo, hubiera podido ver calidad en un dependiente de Banco o un agente de Seguros. Carolina amaba a Crale el hombre, no a Crale el pintor. Carolina Crale no era cruda... Elsa Greer sí lo era. Agregó: —Pero era joven y bella, y a mi modo de ver, infinitamente digna de compasión. Hércules Poirot se acostó aquella noche muy pensativo. Le fascinaba el problema de la personalidad. Para Edmunds, Elsa Greer era una cualquiera, ni más ni menos. Para el viejo Jonathan era la eterna Julieta. ¿Y Carolina Crale? Todos la habían visto de distinta manera. Montague Depleach la había despreciado por derrotista... por la encarnación del romanticismo. Edmunds sólo había visto en ella «señorío». El señor Jonathan la había llamado una criatura tempestuosa, turbulenta. ¿Cómo la hubiera visto él, Hércules Poirot? Tenía el presentimiento de que de la respuesta a esa pregunta dependía el éxito de la investigación. Cinco cerditos.- Agatha Christie |
Re: Rincón literario
Hoy va de aforismos de Roberto Gervaso (si es que alguien sigue leyendo este hilo, porque lo que es intervenir en él...):
"El hombre es bueno siempre y cuando le convenga" "Aguardo impacientemente algo que espero secretamente que jamás llegue" "Mientras hay vida, hay problemas" "Se puede vivir con los demás, pero sólo se sobrevive con uno mismo" "La experiencia es una luz que se enciende cuando ya es de día" "No decimos nunca la verdad porque, en el fondo, no la conocemos". "La libertad debe ser libertad para todos. Cuando lo es solo para algunos, no es libertad: es tiranía" "Nunca podría ser ateo: incluso si Dios no existiera". Non riuscirei mai ad essere ateo neppure se Dio non esistesse "Dudo siempre del que no duda de nada" Hay más, pero como no conozco el italiano no me atrevo a traducirlas. Si alguien las sabe, y se atreve, lo agradeceré. Aunque, si he entendido bien alguno de los aforismos, no se puede sentenciar mucho sin caer en contradicciones. |
Re: Rincón literario
Todos los mamíferos poseen un fuerte impulso exploratorio, pero en algunos de ellos es más decisivo que en otros. Esto depende en gran manera del grado de especialización que hayan alcanzado en el curso de su evolución. Si han puesto todo su esfuerzo evolucionista en el perfeccionamiento de un particular ardid de supervivencia, no necesitan preocuparse demasiado de las complicaciones generales del mundo que les rodea. Mientras al oso hormiguero no le falten sus hormigas, ni al oso koala sus hojas de goma, se dan por satisfechos y su vida es fácil. Por el contrario, los no especialistas -los oportunistas del mundo animal- no pueden permitirse el menor descanso. Nunca pueden saber de dónde les vendrá la próxima comida, y tienen que conocer los rincones, aprovechar todas las posibilidades y vigilar atentamente el paso de la suerte. Tienen que explorar y seguir explorando. Tienen que investigar y seguir comprobando. Tienen que poseer un alto grado de curiosidad.
Pero no se trata solamente de la cuestión de la comida: la propia defensa puede exigir lo mismo: los puercoespines, erizos y mofetas pueden andar de un lado a otro haciendo todo el ruido que quieran, sin temor a los enemigos; en cambio, el mamífero desarmado tiene que estar constantemente alerta. Debe conocer las señales de peligro y las rutas para escapar. Para sobrevivir, tiene que saber con todo detalle el camino de su casa. Mirando de este modo, puede parecer bastante absurdo no especializarse. ¿Por qué tienen que existir los mamíferos oportunistas? La respuesta es que existe un grave obstáculo en la vida del especialista. Todo va bien mientras funciona el aparato especial de supervivencia, pero si el medio experimenta un cambio importante el especialista se encuentra en un atasco. … Entre todos los animales no especializados, los monos son quizá los más oportunistas. Como grupo, se han especializado en la no especialización. Y, entre los cuadrumanos, el mono desnudo es el más oportunista de todos. Esta es, precisamente, otra faceta de su evolución neotérica. Todos los jóvenes monos son curiosos, pero el impulso de su curiosidad tiende a menguar al convertirse en adultos. En nosotros, la curiosidad infantil se fortalece y se extiende a nuestros años maduros. Nunca dejamos de investigar. Nunca pensamos que sabemos lo bastante para ir tirando. Cada respuesta nos lleva a otra pregunta. Este ha sido el más grande ardid de supervivencia de nuestra especie. La tendencia a sentirse atraído por la novedad ha sido llamada neofilia (amor a lo nuevo), en contraste con la neofobia (miedo a lo nuevo). Todo lo desconocido es, en potencia, peligroso. Tiene que ser abordado con precaución. ¿O deberíamos evitarlo? Pero si lo evitáramos, ¿cómo llegaríamos a saber algo de ello? El impulso neofílico nos obliga a seguir adelante y mantiene nuestro interés hasta que el conocimiento da origen al desdén; entretanto, ganamos una experiencia valiosa, que podemos guardar para utilizarla posteriormente, cuando nos haga falta. El niño lo hace continuamente. Su impulso es tan poderoso que exige restricciones por parte de los padres. Pero aunque los padres logren encauzar la curiosidad, jamás podrán eliminarla. El mono desnudo.- Desmond Morris Y para muestra, literatura de ahora mismo: http://www.youtube.com/watch_popup?v=2HiUMlOz4UQ&vq=large Si lo veis con toda la pantalla, impresiona. |
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