La Taberna del Puerto

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GermanR 09-03-2015 19:10

Re: El sueño de Peter
 
Es que cuando las cosas son tan perfectas, tan bonitas, que parece que no pueden ser de verdad ... pues .... normalmente no lo son.
:brindis::brindis::brindis:

HERMES 09-03-2015 20:47

Re: El sueño de Peter
 
Podrría terminar con un poco de esperanza, com es novegante solitario, el hombre llevava una radio baliza personar y tuvo la suerte de ser detectado con velero lleno de bretonas de toma el pan y moja, y así en lazamos los dos relatos que me han tenido entretenio estos días.

ironia 09-03-2015 22:03

Re: El sueño de Peter
 
Cita:

Originalmente publicado por HERMES (Mensaje 1764946)
Podrría terminar con un poco de esperanza, com es novegante solitario, el hombre llevava una radio baliza personar y tuvo la suerte de ser detectado con velero lleno de bretonas de toma el pan y moja, y así en lazamos los dos relatos que me han tenido entretenio estos días.

:sip::sip::sip::sip::meparto:

:pirata:

gomonne 09-03-2015 23:22

Re: El sueño de Peter
 
Jo que final mas inesperado, yo que imagine que se harían transmundistas, serían felices y comerían per.. digo pescado.

Antonio_Mataelpino 09-03-2015 23:56

Re: El sueño de Peter
 
q hdpta¡¡ la Susanita

Coda di lupo 10-03-2015 10:00

El sueño de Peter
 
Por lo que veo, muchos hemos quedado alucinados con el relato de yan yun 3, alguno de los cofrades piden otro final.
Hay que respetar al autor y dejarlo tal y como está.
Pero se podría iniciar una historia a multipluma, es decir que cada persona que se sienta con dotes literarias pueda ir añadiendo párrafos al relato
que os parece?
Creo que por méritos propios Yan Yun 3 podría comenzarla.
Dejo abierta la iniciativa




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Yan Yun 3 10-03-2015 15:44

Re: El sueño de Peter
 
[quote=Coda di lupo;1765140]Por lo que veo, muchos hemos quedado alucinados con el relato de yan yun 3, alguno de los cofrades piden otro final.
Hay que respetar al autor y dejarlo tal y como está.
Pero se podría iniciar una historia a multipluma, es decir que cada persona que se sienta con dotes literarias pueda ir añadiendo párrafos al relato
que os parece?
Creo que por méritos propios Yan Yun 3 podría comenzarla.
Dejo abierta la iniciativa

Me parece una idea interesante. Había pensado mandar otro relato desconectado del bueno de Peter y sus problemas submarinos, pero creo que es algo que puede dar mucho juego el proponer una continuación y que otros recojan el testigo. Muchas gracias por tu sugerencia, Coda di lupo. Unas birras a tu salud y a los demás cofrades. Tomen asiento en aquel rincón de la Taberna donde no molestaremos a nadie y a ver qué pasa

:cid5::cid5::cid5:

Dadme cinco minutos para retomar la historia :gracias:

Yan Yun 3 10-03-2015 16:14

Re: El sueño de Peter
 
¡Ea! ¡Ya está!

A Peter lo dejo dando de comer a los peces. Estoy seguro de que estaréis todos de acuerdo en que resultará más entretenido seguir las andanzas de su querida tripulante

:velero:

Sólo media hora más tarde la sonrisa dejaba paso a una mueca de escepticismo en el rostro de Susana. No podía dar crédito a que su estrella pudiera sufrir un revés semejante.
Desde que Peter abandonara el barco de aquella forma tan poco decorosa, había mantenido un rumbo Noreste en busca de poner la mayor cantidad de agua posible entre su posición y el puerto base del desgraciado iluso. El viento había acompañado, llevando al velero acurrucado en un descuartelar muy cómodo y gratificante, a una velocidad constante que flirteaba con los siete nudos de GPS. Tenía una cita para aquella noche, tiempo de sobra para alcanzar las coordenadas previstas y toda la paz del mundo para soñar con el destino del hermoso pellizco a que se había hecho acreedora con su apabullante actuación. Pocas veces le había salido el golpe tan redondo.
Por eso se resistía a creer que la fortuna pudiera regatearle de aquella manera la mano, cuando estaba tan cerca de alcanzar la meta. Un brillo repentino acababa de llamar su atención muy cerca del horizonte, en un lugar donde no debería haber nada. Un destello que había revelado, al desaparecer, un punto oscuro orlado de blanco, cuyo tamaño no cesaba de crecer.
No necesitaba los prismáticos, ni electrónica ninguna, para reconocer lo que veía. Tenía los suficientes años de experiencia para reconocer a millas de distancia la patrullera de la Guardia Civil. En especial, cuando mantenía una enfilación constante y una velocidad que dejaba pocas dudas sobre el blanco que estaba fijado en su mesa de derrota.
-¡Mierda! ¡Mierda! Y ¡Mierda- Golpeó con el puño la rueda que aferraba, volvió a conectar el piloto automático sin alterar el rumbo ni una décima, y se deslizó volando hacia la cabina. Sería mejor que se cubriera mínimamente y que fuera pergeñando alguna explicación plausible. En dos, tres minutos como máximo, estaba segura de que sería abordada.


:pirata:

Ahí lo dejo. El que quiera puede continuarlo como le dé la gana. A ver dónde termina todo esto.

quillote1 10-03-2015 16:21

Re: El sueño de Peter
 
El vigía estaba aburrido de mirar por el periscopio por lo que lo dirigió al velero que tenía en su campo de visión. No todos los días se ve a una chica desnuda moverse por la cubierta de un barco lo que le hizo aplicar más atención a lo que veía.
El zoom le permitía verlo como si estuviera prácticamente en el barco y lo que vio le dejo atónito. La mujer había pasado al lado del hombre que estaba a la rueda y le había dado un fuerte golpe en la cabeza con lo que en un principio le pareció una manivela. Comprobó que todo se estaba grabando y llamó a su superior.
Cuando este llego solo vio un barco vacio y momentos después como una mujer salía del camarote. La mujer cogió un cabo e hizo algo en la bañera que por el periscopio no pudieron ver, a continuación abrió un tambucho y saco un ancla. En ese momento dijo que se llamara al capitán y pudo ver como la mujer levantaba un cuerpo y lo movía a una de las bandas del barco al lado de la regala, a continuación cogió el ancla y lo puso al lado del cuerpo.
Imaginando lo que iba a suceder, el capitán, en ese momento llamo a zafarrancho para salir rápidamente a superficie pero solo pudo ver como el cuerpo caía por la borda.

quillote1 10-03-2015 18:58

Re: El sueño de Peter
 
La patrullera se puso en paralelo con el velero y por megafonía dijeron que parara maquinas, que la tripulación del velero saliera a cubierta que iba a ser abordado. Segundos después la patrullera se abarloo pasando al velero varios guardias civiles. Aseguraron el velero y esposaron a Susana diciéndola que estaba acusada de asesinato. Trasladaron a Susana a la patrullera y procedieron a un registro del velero. En la carta que estaba sobre la mesa había un rumbo trazado sobre el que inquirieron a la detenida. Ella se negó a dar ninguna información y la dijeron que el asesinato estaba grabado. No les creyo y siguió sin dar información.
Teniendo en cuenta que era un acto de piratería y que el velero tenía un destino había que seguir la jugada pero el problema era el poco tiempo que había.
Se decidió que una guardia civil que iba en la patrullera ocupara el puesto de Susana acompañada por otros cuatro guardias civiles que irían en el interior. La patrullera les seguiría por el radar. Asimismo se puso todo en conocimiento del juez de guardia para que iniciara las actuaciones.

grumeteyo 12-03-2015 15:57

Re: El sueño de Peter
 
¿Pero la guardia civil dejó enbel fondo a Peter?

whitecast 12-03-2015 18:24

Re: El sueño de Peter
 
Era una patrullera o un submarino?:nosabo:

grumeteyo 12-03-2015 18:47

Re: El sueño de Peter
 
Si pero al juez sin prueba del delito no hay delito, y la grabación, el abogado defensor pide la nulidad de la prueba por grabación ilegal.:nosabo:

quillote1 12-03-2015 18:53

Re: El sueño de Peter
 
Cita:

Originalmente publicado por grumeteyo (Mensaje 1766125)
Si pero al juez sin prueba del delito no hay delito, y la grabación, el abogado defensor pide la nulidad de la prueba por grabación ilegal.:nosabo:

En lo de Marta del Castillo ella nunca ha aparecido y alguien entre rejas.

Antonio_Mataelpino 12-03-2015 19:17

El sueño de Peter
 
No han fusilado aun a esa bruja!!!


From my radio morse

Prometeo 12-03-2015 19:32

Respuesta: El sueño de Peter
 
A mi lo que me rechina un poco es que se corta la historia.

El Peter en el fondo del mar y la asesina detenida... ¿ cómo vamos a seguir la historia ? ¿ cambiamos el escenario marinero por uno carcelario? Tampoco suelta prenda sobre sus cómplices ( que podrían ayudarle a escapar en medio de una refriega con los guardias )

¿ podría seducir a toda la tripulación de la Benemérita y convencerla para dejarla escapar ?

Señores: se lamentaban ustedes del repentino final de Peter, pero con esta secuencia de acontecimientos me parece a mi que esto tiene poco recorrido, :nosabo::nosabo:

:brindis:

Antonio_Mataelpino 12-03-2015 20:24

El sueño de Peter
 
A menos que fuese un sueño y peter se despierte con un sofocón do carallo.,


From my radio morse

jgfontes 12-03-2015 22:07

Re: El sueño de Peter
 
Cita:

Originalmente publicado por Antonio_Mataelpino (Mensaje 1766187)
A menos que fuese un sueño y peter se despierte con un sofocón do carallo.,


From my radio morse

Jajaja........no es mala idea. Asi retomamos la historia en el momento que Peter se despierta y encuentra a Susana en el agua, dandose un chapuzón.

El sueño que había tenido, lo dejó algo inquieto. Aun se quedó unos minutos acostado reflexionando. Su atracción por Susana había dado un giro de 180 y empezó a verla con otros ojos.
Decidió en ese momento que debía encontrar la manera de dejarla en el proximo puerto que recalaran.
Se levantó y salió a la bañera y allí estaba ella, tal como lo había soñado, completamente desnuda, deslizandose en el agua como un pez.
Si, realmente era hermosa y su plan inicial le parecía tan al alcance de la mano que dudó, pero solo fué un instante, inmediatamente vino a su cabeza el sueño, tan claro y cristalino como las aguas en la que estaban fondeados.

Pura vida 361 13-03-2015 07:44

Re: El sueño de Peter
 
Cojonudo, este giró de la historia me gusta mas:brindis:

fredy2 13-03-2015 08:38

Re: El sueño de Peter
 
Con vuestro permiso:rolleyes:
Es la primera vez que participo en una novela... :cunao: y me ha hecho ilusión...

-Vente al agua - Le dijo Susana con un tono tan distendido que hasta parecía una insinuación. Joer, era una mañana de Agosto tan calurosa como cualquier otra y yo, estaba helado... tenía el pecho encogido, mis ojos mirando fijamente aquel precioso cuerpo dentro del agua, y mi mente haciéndose preguntas tan obvias que hasta un niño podría contestarlas. Lo que acababa de soñar era tan real que el sudor de su frente no era debido al calor del verano, sino al temor, al miedo. Un marino debe intuir la tormenta, el peligro... y como otras tantas veces actuar en consecuencia , así fue como se convirtió en un lobo de mar. Pocas veces su intuición le había fallado.
Pasó su mano por la frente para secarse el sudor y dijo:
- Voy a preparar café. No me encuentro muy bien-...

Yan Yun 3 13-03-2015 08:55

Re: El sueño de Peter
 
Es lo que pasa cuando uno escribe unas líneas y cede a otros la continuación. Había dos posibilidades: dejar a Peter bajo el agua y seguir las andanzas de los piratas, lo que nos podía llevar por todo el Mediterráneo, con trama internacional incluida y el curioso mundo de los barcos robados; o hacer que aquél despertara de un mal sueño y a ver cómo se las ingenia él mismo para continuar el relato...
Resulta evidente la versión que yo prefiero. Aunque lo cierto es que la una puede también reconducirnos a la otra.
Voy a poner las meninges un rato en remojo y enseguida estoy con vosotros para dar otro empujón.

:nosabo:

:brindis:

PD. Guillote1, creo que voy a seguir tu estela :cid5:

Amankila 13-03-2015 09:17

Re: El sueño de Peter
 
Bueno entonces el Peter se ahoga o nó, es por saber que dirección toma la historia.
Un saludo.

Yan Yun 3 13-03-2015 13:25

Re: El sueño de Peter
 
“La patrullera se puso en paralelo con el velero y por megafonía dijeron que parara maquinas, que la tripulación del velero saliera a cubierta que iba a ser abordado. Segundos después la patrullera se abarloo pasando al velero varios guardias civiles. Aseguraron el velero y esposaron a Susana diciéndola que estaba acusada de asesinato. Trasladaron a Susana a la patrullera y procedieron a un registro del velero. En la carta que estaba sobre la mesa había un rumbo trazado sobre el que inquirieron a la detenida. Ella se negó a dar ninguna información y la dijeron que el asesinato estaba grabado. No les creyo y siguió sin dar información.
Teniendo en cuenta que era un acto de piratería y que el velero tenía un destino había que seguir la jugada pero el problema era el poco tiempo que había.
Se decidió que una guardia civil que iba en la patrullera ocupara el puesto de Susana acompañada por otros cuatro guardias civiles que irían en el interior. La patrullera les seguiría por el radar. Asimismo se puso todo en conocimiento del juez de guardia para que iniciara las actuaciones.” (Quillote1)

:pirata:

La llamada al Juez de guardia, sin embargo, supuso un jarro de agua fría que el teniente al mando de la patrullera se abstuvo de trasladar a sus hombres. El valor de la grabación del submarino de la Armada que, providencialmente, navegaba por allí, iba a ser escaso, por no decir nulo. No se apreciaba la matrícula del velero, ni se podía identificar con absoluto detalle a la presunta homicida, y en cuanto a la supuesta víctima, a ese pobre desgraciado apenas se le veía. Lo cierto es que el oficial al mando tuvo que morderse la lengua para no soltar un exabrupto a su Señoría, cuando escuchó por el auricular que todo aquello sonaba más bien a un chiste de mal gusto, y que, de entrada, procedieran a quitar las esposas a la mujer aquella antes de que las consecuencias resultaran irreversibles. Por lo demás, desde luego que quería estudiar con detenimiento la grabación del submarino y, por si acaso, sí que estaba de acuerdo en que se empleara toda la diligencia debida en el esclarecimiento de aquel extraño caso, si es que había caso de verdad, pero sin excedernos, que ya sabemos cómo las gastan por estos pagos y quién acaba sentándose en el banquillo.
El guardia civil colgó, profundamente asqueado, y se quedó mirando a Susana, quien le devolvía la mirada con tanta chulería, que parecía que estaba al cabo de la conversación que acababa de tener lugar con la suprema superioridad, mientras meditaba sobre la clase de dispositivo que iba a montar para cumplir las difíciles instrucciones del Juez.
-¡Quítale las esposas, Paco!
El tal Paco, un tipo con cara de brigada de los de toda la vida, torció la boca.
-Pero mi teniente…
No pudo continuar.
-¡Ni teniente, ni p…! ¡Cagüen to lo que se menea! ¡Que le quites las esposas, c…!
Un minuto después, Susana se acariciaba las muñecas, en las que apenas había llegado a insinuarse el roce ingrato del metal.
-¡Ustedes están locos! ¡Se han equivocado de barco y se van a enterar!
El teniente suspiró con toda la paciencia del mundo. La jodía era buena. Y además estaba buena. Negó con la cabeza lleno de frustración. Había días en los que pensaba que cumpliría mejor su trabajo si giraba la cabeza hacia otro lado cada vez que se tropezara con algo sospechoso. La pena es que era consciente de que al final los que pagaban los platos rotos de ese proceder eran los navegantes cumplidores de toda la vida, porque si se les impedía ir a por los malos de verdad, iban a quedar para pedir papeles a cada dominguero que osara asomarse a la bocana
Hablando de papeles.
-Bien, señorita.- Comenzó, dirigiéndose a Susana por primera vez. –Vamos a intentar aclarar todo esto, así es que vamos a ir por orden. Me van a traer los papeles del barco, para empezar, pero antes ya me está contando de dónde viene y a dónde va.

Prometeo 13-03-2015 17:58

Respuesta: El sueño de Peter
 
:cid5:

Yan yun 3 ... Eres un especialista en giros inesperados. Excelente salida que mete más interés al relato. Ahora, además de una asesina, aparece el tema de las limitaciones de la justicia ( que se somete a la presunción de inocencia y la presentación de la prueba por parte de los denunciantes que en este caso se tienen que envainar su frustración. Esta última masculla venganza, les ha metido un dedo en el ojo a los guardias que parece que no le van a dejar ir de rositas. Nos olemos una persecución como la de Moby dice y el capitán Ahab.

:brindis:

Yan Yun 3 13-03-2015 23:02

Re: El sueño de Peter
 
La sonrisa en el rostro de la joven se ensanchó unos segundos, para desaparecer por completo casi al mismo tiempo. Presentía que todavía no había perdido la partida, aunque tenía plena conciencia de que a partir de ese momento iba a tener que moverse con pies de plomo.
-Pues vengo de allí…- Extendió un brazo para señalar la dirección a la que seguía apuntando la popa del velero. –E iba para allá.- Y señaló en dirección contraria.
El teniente apretó los dientes, pero no abrió la boca. Ni siquiera parpadeó mientras permanecía con la mirada anclada en la de Susana. Ésta, como si todavía no hubiera respondido, añadió:
-He cruzado el Estrecho hace tres días y voy hacia el sur de Italia.
El agente no se apresuró a replicar, como si estuviera valorando el crédito que conceder a lo que acababa de escuchar. Cuando volvió a hablar sonó tremendamente ácido.
-¡Claro, cómo no me he dado cuenta! Resulta que está recién llegada del otro lado del charco.
Susana asintió con la cabeza, a la vez que daba la razón al militar.
-Pues, precisamente.
Paco intervino, con cara de muy pocos amigos.
-Mi teniente, ¿no va a dejar que esta furcia nos tome el pelo de esta manera, verdad?
El teniente desvió la mirada solo un momento.
-Cuida tus modales, Paco. No podemos insultar a esta señorita sólo porque seamos los únicos que sabemos que acaba de asesinar a sangre fría a su acompañante. Porque, como es de suponer, ¿la señorita no vendría sola desde el otro lado del mar?- Concluyó la pregunta dirigiéndose de nuevo a Susana.
Ésta no contestó a la ligera. Aunque su primer impulso había sido volver a dar la razón al guardia civil, cayó por fortuna en la cuenta de que el velero estaba repleto de efectos personales de su anterior propietario.
-Pues no, no he hecho sola toda la travesía. Lo que pasa es que me he librado de él. ¡Era un cab… de tomo y lomo!
El teniente levantó las cejas sorprendido. ¿Iban a tener la suerte de recibir el regalo de una confesión?
Susana prosiguió, sin hacer caso de la expresión que habían adoptado los rostros de todos los que estaban oyendo la conversación.
-Lo eché del barco en Gibraltar. Discutimos y me dijo tales cosas, que le amenacé con llamar a la policía si volvía a poner un pie a bordo. Y hasta ahora. Estoy mejor sola. Ya ve lo que me ocurre cada vez que se sube un hombre al barco. ¡Qué asco!
El teniente no contestó. Aquella mujer iba a ser un hueso duro de roer. El viento arreciaba cada vez más y lo tenía a fil de roda. La posición de la muchacha estaba resultando inalcanzable por el momento. Le iba a costar una ardua navegación de bolina ciñendo a rabiar, y encima con corriente en contra. Pero no iba a claudicar tan fácilmente. Aquello no había hecho sino empezar.
-¡Mi teniente!- Uno de sus hombres le llamaba desde el velero, que seguía navegando a unos buenos cinco nudos, con un guardia civil al timón. –Tenemos todos los papeles. Pero todo parece en regla. Salvo por la bandera. El muy hijo de su madre tiene bandera holandesa. ¡Así no hay quién trabaje!
El oficial miró de nuevo a Susana.
-¿Por qué no llevaba el pabellón izado, y el español de cortesía?
Susana no lo dudó ni un instante. Con su sonrisa de autosuficiencia, dijo en tono provocador:
-Pues para que no se me gasten. Lejos de la costa, donde apenas me cruzo con otro barco, quito las banderas. Así me duran más. ¿Me van a detener por eso?

leviño 14-03-2015 11:28

Re: El sueño de Peter
 
SALUD:brindis:SS.
JAP-TA LA SUSANA ,
sigue por favor:cid5:

quillote1 14-03-2015 16:02

Re: El sueño de Peter
 
Muy bueno, lo sigo con atencion

peleon 14-03-2015 18:41

Re: El sueño de Peter
 
A partir de ahora.......todos belgas :cunao::cunao:
muy entretenido........mas por favor.
:brindis::brindis::brindis:

Yan Yun 3 14-03-2015 20:46

Re: El sueño de Peter
 
No mucho rato después Susana se permitió dirigir un soberbio corte de mangas, eso sí, mental, porque todavía le temblaban un poco las piernas al pensar lo cerca que había estado de seguir un camino peor que el del patético Peter, a la patrullera de la Guardia Civil con todo su contingente humano, mientras iba desapareciendo por el horizonte a la misma velocidad a la que había llegado. Le habían estado dando la tabarra durante una hora más o menos. Sin embargo, las palabras del Juez de guardia habían pesado mucho sobre el oficial al mando, y éste había tenido que claudicar, ante lo cuesta arriba que se le había estado haciendo probar un crimen sin víctima, sin denunciante y sin otro asidero legal que una grabación que, en eso tenía que dar la razón a su Señoría, por más que le doliera, no suprimía la duda razonable de que aquella mujer hubiera cometido un asesinato como el supuesto.
Claudicar, por el momento. El teniente no tenía un pelo de tonto, y sabía en su fuero interno que aquella preciosidad no era en absoluto trigo limpio. ¡Por sus c… que no!
El problema es que contra ella, tal y como estaban las cosas, sólo cabía el bordo suicida, y a rezar porque le ayudara el role del viento.
Para los neófitos, y simplificando mucho, lo que el guardia civil quería decir con eso de bordo suicida es la maniobra que hace uno en regata cuando los otros barcos se escapan irremisiblemente. Viene a ser algo así como de perdidos al río. Puesto que si sigo el mismo rumbo que los demás, no los voy a pillar nunca, y van a virar la boya antes que yo, voy a virar ahora mismo para tomar un rumbo diferente a los otros, con la esperanza de que un role de viento me favorezca a mí antes que a los demás, y termine siendo yo el que alcance la boya por delante del resto de la flota. Es bordo suicida por algo tan sencillo como que si el viento no rola, entonces me hundo sin remedio. Lo interesante es que mantiene la esperanza un rato más y solo por eso ya merece la pena.
Que el teniente hubiera recobrado a sus hombres desde el velero y hubiera puesto agua de por medio, no significaba otra cosa que un cambio de estrategia. Como en una regata, había que tener paciencia, y ya veríamos quién viraba antes la boya de barlovento. Quedaba una larga ceñida por la proa.
Susana, por su parte, que era todavía menos tonta que el teniente, sonreía con satisfacción mientras veía cómo se desvanecía el punto de espuma y velada humareda que quedaba tras el paso de la rapidísima Rodman de la Benemérita. No obstante, era consciente de que desde ese preciso instante iba a tener que trabajar mucho para salir airosa del lance en el que se había metido.
Para empezar, se había condenado a no tocar puerto en una buena temporada. Sabía que las autoridades de todos los puertos españoles iban a poner un interés especial en sus peripecias. Así es que le quedaban dos opciones: deshacerse del barco, es decir, abandonarlo, entregarlo o lo que fuera; o bien huir e intentar dar el esquinazo a las Fuerzas de Seguridad. No ver la enorme lancha de la Guardia Civil no significaba que se hubieran ido de verdad. En cuanto había vuelto a quedarse a solas en el velero había conectado el radar y había marcado un blanco a seguir. Ahora mismo ese blanco se había dejado caer al otro lado del horizonte, que no se halla mucho más lejos de tres millas desde la cubierta de un barquito pequeño como el suyo, de unos cuarenta pies o doce metros, y se había quedado a una prudente distancia de cinco millas justas. Unos minutos después la pantalla del aparatito dictaba un firme veredicto: el eco mantenía una demora y distancia constantes. Es decir, que habían igualado la velocidad y el rumbo al de su propio barco, de modo que iban a ser su sombra no sabía por cuánto tiempo.
Suspiró para sus adentros. Había perdido algo más de un par de horas en todo aquel desaguisado, pero todavía podía llegar a la cita prevista, entregar el velero y desaparecer. Atenerse al plan parecía lo más razonable. El problema iba a ser cómo escabullirse después.
Por el momento había un trabajo que realizar con urgencia, pero antes tenía que aclarar del todo sus ideas, había que recapitular:
Eran las 15:30, habían levado el ancla aquella mañana en la bahía de los Genoveses y ahora se encontraba a unas veinticinco millas de allí. Para el que lo quiera buscar, se encontraba según el GPS, en los 36º 59,476’ de latitud norte, 1º 41,269’ de longitud oeste. Es decir, en medio del mar. A unas nueve millas y media de la costa más cercana, que era la del pueblo almeriense de Carboneras, del cual lo único que se veía, por culpa de la calima característica del verano mediterráneo, era la altísima chimenea de su térmica, que alcanzaba nada menos que los 205 metros sobre el nivel del mar. Le quedaban todavía unas sesenta millas para llegar al Cabo de Palos, que era su próxima baliza. Después todavía tendría margen para llegar a la cita al día siguiente, como estaba previsto. Hasta el Cabo, que era lo único en lo que quería pensar por el momento, unas doce horas si mantenía la media de cinco nudos que había llevado hasta que aquellos fantasmas la habían entretenido. Lo doblaría con las estrellas. Precioso.
Ahora lo que no podía esperar.
Se quedó contemplando el palo del velero durante unos minutos. ¡Típico de solitarios! El muy precavido llevaba dos reflectores de radar, a falta de uno. Iba a tener que emplearse el doble.

quillote1 15-03-2015 08:02

Re: El sueño de Peter
 
Quiero darte la gracias por elegir mi idea. La idea surgió porque he vivido muy cerca de una base de submarinos y de verlos entrar y salir a mi lado siempre he pensado que en superficie los veo yo pero luego son ellos los que me ven a mi.

En cuanto al pobre Peter el submarino fue testigo de cuando Susana lo arrojo al agua y lo tiene perfectamente localizado, mas teniendo en cuenta que los GPS militares son mucho mas precisos que los de uso civil. Los sonares de barrido consiguen espectaculares "fotografias" del fondo marino. La zona a buscar seria muy pequeña y un ancla da una fuerte señal. En cuanto a sacar el cuerpo del agua no se a que profundidad se encuentra pero si han podido sacar la cubertería del Titanic o cortar la proa del submarino K-141 Kursk ....

ironia 15-03-2015 14:50

Re: El sueño de Peter
 
Ehhhhhhh, seamos rigurosos con el texto y la localización.

Al cofrade Quillote: a 9 millas de la costa de Carboneras hay una fosa de 1500mts de profundidad y parece que nuestra "amiga Susana" lo sabe muy bien por que ha sido el sitio elegido para tirar por la borda a nuestro capi.
Sabe que ningún equipo de búsqueda pedirá unos medios tan sofisticados sin una pruebas contundentes.

:brindis: por Susana, alguien la tiene que defender :cunao:

:pirata:

Yan Yun 3 15-03-2015 17:57

Re: El sueño de Peter
 
Tenéis razón los dos en cuanto a vuestras dos opiniones. Viendo de qué iba el percal, me aseguré de que Susana arrojara al bueno de Peter con más de 1000 metros de sonda. El pobre no me da mucha pena, son lances que tiene la vida. Respecto de Susana, he de decir que estoy buscándole las cosquillas, a ver cómo me las ingenio para que no se vaya de rositas. Digo yo que tiene que sufrir algo.

Voy a escribir otro trozo y lo cuelgo.
Mientras tanto, unas birras para los cofrades, a cuenta de Susana, claro…

:brindis::brindis:

Yan Yun 3 15-03-2015 19:47

Re: El sueño de Peter
 
Por suerte, los solitarios también tenían su lado positivo. El palo estaba dotado hasta el tope con unos diminutos peldaños escamoteables, con lo que se podía subir a lo más alto sin necesidad de que otro estuviera dándole a la manivela del winche.
Nunca hubiera pensado hacer algo semejante, y desde luego, nunca navegando tan lejos de la costa. Pero la irrupción de la patrullera le había impuesto una serie de normas, y no le quedaba otra que atenerse a ellas.
Unos buenos minutos después, y bastante magullada, porque el palo se movía a aquellas alturas más que un tiovivo de feria, contemplaba satisfecha los dos cilindros que había bajado hasta la cubierta con la ayuda de un cabillo. Sabía que quitar los reflectores de radar no iba a hacerle desaparecer del radar de la embarcación de los militares, que imaginaba potentísimo y de última generación, pero quería creer que algo ayudaría. Después de todo, el velero no era sino un trozo de plástico, que absorve más onda de radio de la que refleja, y un pedazo de metal en forma de palo, tan estrecho que podía suceder que sólo diera ecos ocasionalmente. Cuando los barcos de recreo llevaban aquellos curiosos cilindros llenos de prismas metálicos, era por algo.
Inmediatemente, bajó a la cámara, buscó cierto aparatito que había visto en la mesa de cartas, y pulsó la tecla que lo apagaba, con lo que hizo enmudecer el AIS.
Todo aquello la había mantenido entretenida un buen rato. Lo malo es que con ello se terminaban sus posibilidades. Si quería que aquellas contramedidas surtieran efecto, lo único que faltaba es que el viento arreciara, el mar se levantara y su pobre eco se perdiera definitivamente entre el de las olas.
Nada que no estuviera lejos de cumplirse.
El primer día, cuando habían abandonado aquel simpático puerto de Aguadulce, habían contado con un suave poniente que les había llevado casi con caricias hasta la bahía desde la que habían levado anclas aquella mañana, que se le estaba haciendo tan lejana. A lo largo del día el viento había entrado desde la dirección contraria y, por el momento, no había caído. Un levante veraniego tenía sus pautas bien marcadas en aquella región, que ella conocía perfectamente. Si a la hora que ya era no sólo no se había suavizado, sino que se había instalado en unos constantes quince nudos de viento real, lo que situaba las rachas cercanas a los veinticinco nudos de aparente, al rumbo de ceñida que llevaba, entraba dentro de lo razonable que el levante arreciara durante la noche. En medio del Golfo de Mazarrón, y acercándose a Cabo de Palos, eso sólo podía significar que a lo mejor iba a tener mar de proa para hartarse. Navegación dura y agotadora. Pero ideal para sus pretensiones de convertirse en un indefinido punto más en la pantalla del radar de sus perseguidores.
Un par de horas más tarde, y después de comprobar que la oscilación hacia abajo del barómetro no era la habitual variación diurna del aparatito, decidió prepararse para una noche que empezaba a preveer intensa.
Por lo pronto, puso agua a hervir, vertió en ella un sobre entero de sopa instantánea, y enconmendándose a todos los dioses del océano, lo trasvasó a un termo sin escaldarse viva en el intento, lo cerró convenientemente y lo estibó a primera mano desde la bañera.
Luego, por aquello de lo irónico que resultaría que se perdiera ella misma por la borda, rebuscó en los tambuchos de la bañera, hasta que dio con el arnés de seguridad del solitario. Frío no iba a pasar. De hecho, el aire soplaba bastánte cálido, como esas veces en las que la costa almeriense padece olas de calor saharianas de las que derriten hasta el sicaflex de las juntas de la teca. De todas formas, preparó una chaqueta de aguas por si al amanecer le entraba la tiritona que preveía.
Para terminar, empleando la última barra de pan fresco que quedaba a bordo, se hizo un bocadillo con todo lo que se le ocurrió, y se obligó a hacerlo pasar por la esclusa entre sorbo y sorbo de una lata de cerveza helada.
Con todas aquellas labores completadas, encajó las piernas en la entrada del tambucho de bajada, junto al piano, y se preparó para rizar la mayor. Todavía no era estrictamente necesario, pero era de esas cosas que prefería hacer con luz solar. Además, como el tañido de una campana, siempre que pensaba en los rizos, le venía a la memoria la primera frase que aprendió cuando, de niña, le enseñaron a navegar: el mejor momento para tomar un rizo es cuando lo piensas por primera vez. El viento no había bajado. Al contrario, había arreciado algunos nudos. Y ella había pensado en los rizos…
Como no podía ser de otra manera, el solitario tenía la maniobra reenviada por completo a la bañera, de modo que fue tan sencillo como abrir el stoper de la driza de la vela mayor, después de soltar la escota para que la vela buscara ella sola la posición en la que se vaciaba de viento. Tal y como había adivinado, el patrón del barco tenía marcados los tres rizos en la driza, de modo que supo con exactitud hasta dónde dejar bajar la vela para realizar la operación. ¿Un rizo? Mejor meter ya el segundo. Ya que estaba, era lo más sensato. Enrollaría menos génova y listo. Volvió a cerrar el mordedor de la driza. A continuación cazó lo justo el cabo del primer rizo ayudándose del winche de estribor. Perfecto. Peter tenía la marca en el sitio exacto. La polea del rizo se quedaba a poco más de un palmo sobre la botavara. Al cazar el rizo eso impedía que se formara un nudo con el cabo sobre la misma botavara, que es lo que hacen los neófitos la primera vez que se enfrentan a una maniobra de toma de rizos totalmente reenviada a la bañera. Soltó el cabo del winche, enrolló el cabo del segundo rizo y se empleó con más energía en el mismo hasta aplanar la vela como le pareció que aguantaría mejor lo que fuera que el viento le tuviera preparado. Después dio un último tirón a la driza, para que la vela formara una leve arruga vertical paralela al palo. La maniobra concluyó volviendo a tensar la escota de la vela, para que ésta volviera a portar.
En cuanto al génova, se limitó a lascar un poco la escota y a darle unas pocas vueltas a la manivela sobre el winche en el que había enrollado el cabo del enrollador de la vela de proa. Con meter un par de palmos de lona era suficiente por el momento.
Cuando terminó, se dirigió a popa y, desde detrás de la rueda, se detuvo a estudiar los instrumentos durante unos momentos. Como siempre, después de quitar trapo el barco no había perdido una décima de la velocidad que había llevado hasta ese instante. Simplemente, había ganado en comodidad y, por encima de todo, en tranquilidad. Ahora el piloto automático trabajaba sin tensiones extraordinarias.
A las 22:00 horas era noche cerrada. La posición del velero, según los satélites, era 37º 17, 764’ norte, 1º 7,248’ oeste. La tierra más cercana, por su amura de babor, el extremo de Cabo Tiñoso, el que señala la entrada a Cartagena por el oeste. Por el través estaba entre Águilas y Mazarrón, a unas diecinueve millas de aquella costa. En cuanto a su destino inmediato, todavía le separaban unas buenas treinta millas de Cabo de Palos. No menos de seis horas de molesta navegación, ya que estaba empezando a no poder evitar algún que otro desagradable pantocazo.
A pesar de todo, estaba feliz. Su propio radar hacía tiempo que había perdido el eco que ella le había hecho seguir. Las embarcaciones militares siempre se han enmascarado muy bien en la mar. Cuando ésta había estado tranquila la señal de la patrullera no había sido nunca muy fuerte, e incluso había desaparecido a ratos. La subida en la altura de las olas había ido poniendo las cosas más difíciles. Si intentaba eliminar los falsos ecos de las olas, perdía también la señal de la patrullera. Si, por el contrario, aumentaba la ganancia, el velero aparecía rodeado de ecos por todas partes.
Su felicidad nacía en la creencia de que igual de mal la tenían que estar captando los otros. Con suerte la llegada de la mañana siguiente le encontraba libre de sus perseguidores.
De momento, sin embargo, la noche solo estaba empezando. E iba a ser una noche interesante, aunque eso ella todavía no podía adivinarlo.


:velero::velero::velero:

Yan Yun 3 16-03-2015 21:13

Re: El sueño de Peter
 
Leyendo el relato de Ailanautic, pensé contestar al suceso de la caída del ancla durante la navegación, para darle la razón: es algo que pasa a veces. Luego decidí que mejor abría un paréntesis en la huida de mi Susana, e introducía mi propia experiencia al respecto. Me sucedió navegando en solitario en esa misma zona, con el mismo viento y mar. La única licencia literaria es que mi molinete no era eléctrico. Por eso he querido que no funcionara el de mi piratilla.
Unas cervezas para los cofrades que todavía seguís al pie del cañón y disfrutad otro ratillo.

:brindis::brindis::brindis:


Después del segundo pantocazo fuerte, se colocó tras la rueda del timón, desconectó el piloto y se preparó para echar unas cuantas horas de entretenida guardia. Cuando el viento levanta la mar en el Mediterráneo lo que hace es producir una ola corta y molesta, contra la que no hay otra defensa que zigzaguear. Subes la muralla de agua en línea recta y, cuando estás a punto de coronar la cresta, metes timón a la banda para que la proa no caiga a plomo en el siguiente seno, sino que se deslice por el lomo hasta lo más profundo, donde procuras volver a rumbo, y a comenzar de nuevo. Así hasta el infinito.
Por el momento no resultaba complicado en exceso. Al fin y al cabo estaban en pleno verano y el viento no iba a superar un límite razonable. Sin embargo, no iba a ser Eolo, en esta ocasión, el que iba a romper la tranquilidad de Susana.
Cuando llevaba unas tres horas aferrada al timón, creyó entrever un reflejo blanco justo en la proa, por debajo del tambor del enrollador del génova. Como es fácil intuir, navegaba con todas las luces apagadas. En otras circunstancias la difusa claridad verde y roja de las lámparas de proa le habrían permitido vislumbrar con más facilidad el fenómeno. Esa noche todo lo que tenía era la incierta luminosidad de las estrellas, y la sombra blanca de los rociones de espuma que llevaban un rato rodeando la embarcación.
Forzó la vista unos minutos, hasta que se dio cuenta de que cada vez que el velero alcanzaba la cresta de la ola e iniciaba el descenso por el otro lado, la tapa de fibra del pozo de anclas se abría, para volver a cerrarse cuando la proa frenaba en el siguiente seno. Con la mente funcionando a toda velocidad, supuso sin dudar que se había abierto el pestillo que aseguraba esa tapa en su sitio, y que iba a tener que mojarse un poco para cerrarla.
De pronto, sin embargo, sintió que su corazón se detenía. A unos seis o siete metros por delante de la proa, en el agua, acababa de descubrir algo que se movía por delante de ellos. La primera impresión había sido que sus amigos los delfines acudían a pasar un rato haciéndole compañía en aquella noche agotadora. Enseguida se había percatado de que se había equivocado, pero no quería creerlo. ¡Era un ancla! ¡Su propia ancla! De alguna manera se había soltado y había arrastrado con ella hasta el agua esos pocos metros de cadena.
Cuando la proa subía y llegaba a la cresta, la inercia lanzaba el hierro hacia arriba, donde se movía como un péndulo por el aire, volviendo a caer al agua tras unas décimas de segundo en las que parecía detenerse a una altura aproximada de un metro sobre la cubierta, antes de iniciar el descenso.
Ignoraba cuánto tiempo llevaba sucediendo aquello. Le importaba bien poco. Se daba cuenta de que era cuestión de suerte que el ancla no hubiera chocado todavía con la fibra del casco y produjera una importante vía de agua. Así es que no debía demorarse un segundo en solucionar aquella crisis.
Conectó el piloto, después de abrir el rumbo un poco por debajo de un descuartelar, para evitar en lo posible los pantocazos. Arrancó el motor y lo dejó en punto muerto. No quería gastar ni una gota de combustible más del necesario, porque no sabía dónde y cómo iba a concluir aquella peculiar regata. Luego soltó el mosquetón del arnés de seguridad del cáncamo que había al pie de la bitácora y lo engrilletó a la línea de vida que recorría cada una de las bandas del velero. Y por fin, armándose de valor y sin pensar cómo podía terminar todo aquello, se arrastró como pudo hasta la proa.
Hasta entonces el ancla había estado sobre la pieza de acero que formaba el escobén, y había estado convenientemente asegurada con un pasador, también de acero, y de un centímetro de diámetro, que atravesaba la caña de la misma por un ollao al efecto. Bien, el pasador había sido cortado como si fuera de mantequilla. Quedaba sólo la mitad del mismo, colgando inútilmente de un cabito que impedía que se perdiera cuando se sacaba del ancla al fondear. Partido el pasador, el ancla había tirado de la cadena y al bascular hacia abajo, había roto también el pequeño pestillo que cerraba la tapa del pozo.
Lo sorprendente es que no se había ido toda la cadena al agua, como hubiera sido lo natural. Hasta que fue testigo directa de lo que estaba sucediendo. El tambor del winche del ancla no se había llegado a desembragar, pese a los tirones a los que lo estaba sometiendo el movimiento descontrolado del ancla y su cadena. Lo que pasaba era que, cuando todo el conjunto perdía tensión, al llegar al punto culminante de la subida, los eslabones se zafaban de la corona dentada preparada para la cadena, y sólo volvían a su posición con el nuevo tirón que se producía al llegar abajo, siempre perdiendo por la proa cinco o seis eslabones en cada viaje.
No se había ido toda la cadena, pero la perdería si no hacía algo de inmediato.
Empezó asegurando la tapa abierta con uno de los cabos que el solitario, precavido él y muchas gracias, tenía atados en el balcón de proa. A continuación pasó una pierna por cada lado del estay y las dejó colgando por las dos amuras. Gracias a que estaba parcialmente enrollado, el pujamen del génova estaba bastante alto y eso le proporcionaba algo de libertad de movimientos. Pese a todo, se sentía como si acabara de sentarse sobre un potro salvaje en un rodeo. Dejando el tope del palo aparte, se había sentado en la zona del barco que más se movía en ceñida contra una mar levantada como aquélla.
Dejó transcurrir unos cuantos minutos en los que estuvo estudiando, completamente concentrada, el peligroso movimiento del aparejo de fondeo. El problema era grave por una doble razón. Estaba en juego la integridad del barco. Y estaba en juego su propia integridad.
Después de ese rato se había hecho una idea de lo que iba a hacer. No le iba a quedar otra que cobrar cadena hasta que el ancla estuviera casi a la altura de la parte baja del casco. En cuanto al último trozo, ya sin la ayuda del molinete eléctrico, que sería efectivo, pero muy lento en esas circunstancias, tendría que cobrar a mano el par de metros último, hasta que todo volviera a la normalidad.
Muy fácil de pensar. Pero cada vez que veía volar el ancla por delante de la proa, un frío cruel le recorría la espalda.
¡Venga, no podía esperar más!
Con el ancla iniciando su camino ascendente, apretó el pulsador que movía el molinete y…, y no sucedió nada. Lo apretó frenética, pero el molinete siguió sin inmutarse.
Miró hacia la popa, pero a esa distancia y con el ruido del viento, no fue capaz de escuchar el sonido del motor, que había arrancado porque sabía que el molinete no funcionaba si la máquina no estaba encendida. O la batería se había descargado, o había saltado algo tan estúpido como el disyuntor del molinete en el cuadro de diferenciales. En cualquier caso, nada que pudiera solucionar en ese preciso momento, porque no tenía la menor idea de dónde estaba, ni tiempo que perder en su búsqueda.
En fin, las había tenido peores. Se armó de valor y, aprovechando la cíclica pérdida de tensión de la cadena en las subidas, fue cobrando palmo a palmo, hasta tener fuera sólo el tramo final. Allí se detuvo unos segundos, dejando que la proa subiera y bajara varias veces, hasta que, en la subida de una ola superior a las demás, tiró a toda velocidad de la cadena, sin importarle dónde iba cayendo ésta a bordo, y cuando el ancla se detenía ingrávida en el aire en su última ascensión, con un último esfuerzo la atrajo hacia su cuna de acero que coronaba la roda, donde la aguantó con la mano mientras el velero se lanzaba hacia un seno que parecía no ir a llegar nunca. Por fin, cuando la proa volvió a salir del agua, se afanó en hacer que toda la cadena cayera hasta el fondo del pozo como lo haría en circunstancias ordinarias, y luego se apresuró a pasar un cabo por el ollao de la caña del ancla, y lo ató bien firme, haciendo las veces del pasador metálico que había faltado.
Solo entonces se relajó y se permitió una sonrisa de satisfacción. Se había desollado las palmas de las manos y estaba calada hasta los huesos, además de agotada. Pero había conseguido salvar del barco y a ella con él, y estaba feliz.
Poco después, de nuevo en la seguridad de la bañera, apagó el motor, recuperó el rumbo y siguió navegando. El viento no iba a subir más. Las rachas sólo superaban los treinta nudos de aparente ocasionalmente, así es que no era para tanto. Pronto volvería el sol. Ella estaría más cerca de su cita. Y sus problemas acabarían.

jgfontes 16-03-2015 21:54

Re: El sueño de Peter
 
:cid5::cid5:.........impresionante el momento de tensión que acabas de relatar con el ancla.

brindo por ti y tu relato:brindis::brindis:

sigue, sigue:sip:

LOBA 17-03-2015 17:21

Re: El sueño de Peter
 
[quote=Yan Yun 3;1765256]
Cita:

Originalmente publicado por Coda di lupo (Mensaje 1765140)
Por lo que veo, muchos hemos quedado alucinados con el relato de yan yun 3, alguno de los cofrades piden otro final.
Hay que respetar al autor y dejarlo tal y como está.
Pero se podría iniciar una historia a multipluma, es decir que cada persona que se sienta con dotes literarias pueda ir añadiendo párrafos al relato
que os parece?

Creo que por méritos propios Yan Yun 3 podría comenzarla.
Dejo abierta la iniciativa

Me parece una idea interesante. Había pensado mandar otro relato desconectado del bueno de Peter y sus problemas submarinos, pero creo que es algo que puede dar mucho juego el proponer una continuación y que otros recojan el testigo. Muchas gracias por tu sugerencia, Coda di lupo. Unas birras a tu salud y a los demás cofrades. Tomen asiento en aquel rincón de la Taberna donde no molestaremos a nadie y a ver qué pasa

:cid5::cid5::cid5:

Dadme cinco minutos para retomar la historia :gracias:


Susana lo tenía todo bien previsto excepto que al tirarle por la borda, este exclamó:
- Nunca imaginé morir así. He leído todos los cometarios de La Taberna del Puerto y pensé que sabría reaccionar frente a temporales, embarrancadas… pero esto no lo imaginaba.
A Susana se le abrieron los ojos como platos.
- ¿ Tú también eres cofrade de la Taberna?
- ¡ Claro ¡ . No podría ser de otra manera.
- Yo también, respondió ella. ¿ Qué Nick tienes?
En este momento, ella quedó como hipnotizada, era uno de sus cofrades preferidos aunque nunca se habían llegado a conocer. Sentía verdadera admiración.
Estuvieron toda la noche hablando, al día siguiente, tomaban el Sol…
Mientras ella estaba descansando, él empezó a darla un masaje en la espalda. La desabrochó el sujetador, con el único objetivo de facilitar el masaje. Ella aparentaba estar dormida. Intentaba respirar muy despacio aunque su aliento comenzada a acelerarse.
Él se dio cuenta que la resultaba agradable así que decidió dar un paso más. Con un movimiento rápido y ágil convirtió su bañabor en tanga dejando al descubierto parte de …..


! Es una broma !!:meparto::meparto::meparto:

peleon 17-03-2015 18:08

Re: El sueño de Peter
 
:meparto::meparto::meparto:

Ainssss......
Siempre pensando en lo único. :cunao:

Yo tambien

Yan Yun 3 17-03-2015 18:28

Re: El sueño de Peter
 
A las once de la mañana cogió el móvil, marcó un número y aguardó paciente la respuesta.
Palos había quedado bien lejos en la estela. Siempre le había gustado doblarlo muy cerquita de tierra, dejando las Hormigas por fuera. Esta vez, sin embargo, con el levante establecido, lo había hecho por donde la prudencia le había aconsejado: islotes, bajos y demás peligros por babor. Bastante había tenido con el episodio de la noche, para pensar en enfrentarse a una mar que sabía cómo se levantaba sobre el fondo aplacerado de la costa que delimitaba el Mar Menor.
Todo aquello ya era historia. Ahora estaba…, bueno, estaba en medio del mar, que tampoco iba a dar información susceptible de ser utilizada luego en su contra.
-¡Hola! Soy yo.- El teléfono había vuelto a la vida.
-¿Susana…? ¿Por qué no utilizas la radio?
La muchacha elevó los ojos al cielo y suspiró.
-¡También podría escribiros una carta! Me ha abordado una patrullera de la Guardia Civil…- La voz al otro lado del móvil le interrumpió.
-¡Qué te han detenido! ¿Pero qué dices?
-Me esposaron, me llevaron a la patrullera y me han estado mareando durante tres horas. Pero al final me han soltado por falta de pruebas o no sé qué…
-¿Pero por qué te pararon?
-¡Alucina! ¡Querían que creyera que tenían todo grabado! ¡De locos! ¡Me acusaban de asesinato!
El teléfono permaneció en silencio algo más de lo normal, hasta que la voz al otro lado pareció recuperarse.
-¿Y te han dejado libre sin más?
-¡Qué c… sin más! Empezaron a seguirme a cinco millas desde ayer por la tarde, pero hice algunas cosillas en el barco, y luego el viento arreció, se metieron las olas, y ahora estoy convencida de que les he despistado. Seguro que no podían imaginar que una jovencita como yo fuera capaz de encarar el mar de proa que me he tragado esta noche. O a lo mejor no tenían combustible suficiente para una persecución prolongada. O vete a saber. Ahora hay ecos por todas partes, así es que lo van a tener crudo para identificarme.
-¡Qué c….nes!
-Creo que os estoy viendo por la amura de babor. ¿Tenéis todos los papeles?
-Espera un momento, Susana, tengo que hablar con Fran. Espera. O mejor, ahora te llamo. Es sólo un minuto.
El teléfono enmudeció, y Susana se quedó con la vista clavada en la lejana silueta de la lancha que creía haber identificado. Algo en el tono de su amiga había hecho que ciertas alertas muy ocultas comenzaran a encenderse.
Cinco minutos después Susana empezó a soltar todos los tacos que conocía, hasta que se le hizo evidente que no iba a desahogarse más por más gritos que pegara. Ellos no la oían. Ni estaban por la labor de oírla.
“…está apagado o fuera de cobertura en este momento.”
Aquellos hijos de perra se habían cagado por la pata abajo y la habían abandonado a su suerte. ¡Maldita fuera su sombra! La culpa la tenía el judío de Fran. ¡Hijo de p…!
Y maldita fuera ella misma por no haberla visto venir. ¡Imbécil! ¡Si lo conocía de sobra! Tenía que haber previsto que algo así podía suceder y no haber contado nada.
Pronto lo único que quedaba de la lancha era el recuerdo que todavía retenía su memoria. Barcos por todas partes, en especial entre la isla y tierra, que era por lo que estaban allí precisamente, pero su lancha alejándose a todo gas de ella como si fuera una apestada.
Durante unos buenos diez minutos permaneció sentada junto a la rueda, que desde la salida del sol volvía a gobernar el piloto automático, pues el viento se había vuelto más razonable, sobre todo cuando había abierto el rumbo al acercarse a tierra. Su mente se había quedado bloqueada sin dar crédito a que algo así le pudiera estar sucediendo.
Pasados esos minutos, sin embargo, volvió de golpe a la realidad. Había estado controlando de modo inconsciente la derrota de los barcos que la rodeaban, hasta que de repente se le hizo evidente que la golondrina repleta de turistas, que hacía el viaje hasta la famosa isla, la tenía en su punto de mira. La había “marcado” casi sin darse cuenta con la referencia de uno de los obenque bajos, y la marcación no se había movido durante unos buenos minutos. ¡Y qué c…, con marcación o sin ella, a la distancia a la que se encontraba, hasta el patrón de un rosco salvavidas podría prever la colisión que iba a tener lugar en breve!
Desconectó el piloto, metió la caña todo a estribor, y dejó que la proa se acercara de nuevo al viento hasta que las dos velas comenzaron a flamear. A toda velocidad agarró la manivela del winche y cazó las dos escotas a tope. Cuando terminó y el barco volvió a apoyarse en el viento, recuperando una escora que no sufría desde la noche, volvió a la rueda a tiempo de sonreír para las decenas de cámaras que estaban inmortalizando el momento desde la golondrina. Lástima que había estado obnubilada. En otras circunstancias… Se tenía por una buena especialista de la provocación, y habría posado completamente desnuda para escándalo y divertimento del personal. La mejor manera, por otra parte, de que nadie se fijara a fondo en el barco en que fuera navegando.
Acabó levantando un brazo a modo de saludo hacia el patrón de la embarcación, al que había podido ver perfectamente. Aunque no sabía porqué no le enviaba mejor un corte de mangas. Se habían cruzado con un cierto margen, incluso aunque ella no hubiera alterado el rumbo sino unos pocos grados. Pero el muy capullo no había tenido la decencia de mover su proa reconociendo la preferencia de su medio de propulsión. Ella iba a vela y era él el que tenía que haber maniobrado. De todas formas, ella había aprendido desde pequeñita que los cementerios están llenos de gente que tenía preferencia de paso…
Lo olvidó al instante. El cruce sirvió para despertarla. Sus amigos se habían largado y la habían dejado sola con aquel barco. Bien, el mundo no se acababa ahí. Sólo que sus planes cambiaban. Todavía no creía que fuera prudente atravesar la bocana de ningún puerto. Además, no lo necesitaba. Cuando zarpó con el solitario estibaron provisiones de sobra y el motor apenas había funcionado. Podía seguir navegando. Conocía el lugar perfecto en el que un velero más pasaría desapercibido. Y una vez allí…, bueno, una vez allí ya vería. Le quedaban unas 100 millas al ENE, así es que tenía tiempo de sobra para planificar su siguiente movimiento.

:pirata:

LOBA 17-03-2015 19:41

Re: El sueño de Peter
 
Cofrade Yan Yun 3 , con tu permiso ! jajajaa

Dejó al descubierto parte de esa parte…. Al principio se sorprendió por la diferencia de color. Unas zonas de piel tan morenas y otras tan blancas pero continuó con su masaje. Ella permanecía tumbada boca abajo., mientras él continuaba con el masaje. ¿ Y quien es él ? Pues nuestro cofrade Yan Yun. No se trataba mas que de una historia real, ocurrida a él mismo años atrás y de la que salió indemne,

Él se centró en acariciar las partes blancas de piel.
En el momento que él empezó a frotar los muslos de ella por su cara interior, ella con un leve y sutil movimiento levantó bastante su cadera, emitiendo un gemido …… como acomodándose ¿ Qué quería ella?
Es un momento complicado, si te pasas y no sabes interpretar bien sus deseos , estás perdido. Todo termina.
Si has sabido entenderlo y actúas conforme a sus deseos, triunfas…. ¡ Dios ……!
¿ Me estoy pasando? ……. Pensaba Yan Yun.
¡Que complicadas son ¡ ¿ Por qué no lo dicen claro? …aunque eso tampoco me gustaría. Sería una vulgaridad. Ella perdería todo encanto y en lugar de una conquista, podría sentirse nuestro héroe como conquistado, como presa en lugar de cazador y eso tampoco gusta.
¡ puede que los complicados seamos nosotros! O puede que todos jugamos un papel, un protocolo de conquista, como el resto de animales. Y hay que saberlo cumplir.
Puede que simplemente la guste este juego. Y no quiera seguir……A nuestro “ héroe” le apetecía bajar el bañador, convertido en tanga, hasta los tobillos, pero le faltaba valor.
Yan Yun toma una decisión intermedia…. Y continua con el juego. Prefiere no arriesgar….. aunque da un paso más. Empieza a sacar la lengua acariciando la espalda de Susana. Por el centro de la columna, desde la nuca y bajando , muy despacio……. Y no se trata de un chupetazo salivoso y cutre. Nuestro cofrade es un experto en estas lides, como buen tabernario.

Se trata de que la lengua pase por encima de la piel, sin tocarla, solo acariciando el vello erizado. Esto provoca en ella una sensación extraña, entre cosquillas y placer…. Y a él le da una clave: si el pelo está erizado, voy bien…….

:meparto::meparto:

peleon 17-03-2015 20:39

Re: El sueño de Peter
 
Con lo bueno que estaba el relatoooo:llorica::llorica:

Loba, abre otro post en el canal porno.


Todas las horas son GMT +1. La hora es 14:21.

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