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Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
http://barcelonaworldrace.org/progra...o_extremo.html
Enfrentarse a la enfermedad y a las lesiones El primer navegante solitario que se conoce que estuvo en estado grave de salud, en medio del océano, es el argentino Vito Dumas, cuando durante su vuelta al mundo por los 40 Rugientes, fue el primer navegante deportivo que sufrió el escorbuto y, muy probablemente, según los médicos que estudiaron su relato, también el beriberi. Dumas, que zarpó de Buenos Aires durante el verano austral de 1942, y llegó a Nueva Zelanda al cabo de 104 días de terribles penalidades, cayó gravemente enfermo a la altura del cabo Leewin, después de que un terrible temporal le estropeara casi toda la comida que llevaba. El argentino, persona de profundas convicciones religiosas, invocó a la Virgen María para poder llegar a buen puerto, y así lo relató en el libro que escribió sobre su proeza. Los casos de enfermedades en navegantes solitarios fueron también aumentando a medida que crecía el número de navegantes que se aventuraban a largas travesías. Los peores casos siempre han sido las infecciones de heridas con el agua contaminada de la sentina del barco. El más famoso fue el del ruso Viktor Yazykov, en la primera etapa de la Around Alone de 1999, cuando se vio obligado a auto-intervenirse con un escalpelo, de un absceso en el codo derecho que amenazaba con extenderse peligrosamente hacia arriba. Desde la World Clinic de Boston, un centro especializado en medicina a distancia, el doctor Dan Carlin empezó la que fue la primera auto-intervención quirúrgica asistida por email de la historia. |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
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El viaje interior La personalidad de los navegantes solitarios se ha puesto de manifiesto en gran cantidad de situaciones extremas, pero también en detalles de la conducta que delatan su pertenencia a un tipo muy especial de ser humano. Una de las “quijotadas” más famosas es la que protagonizó el francés Bernard Moitessier durante la Golden Globe, la primera regata alrededor del mundo sin escalas. A la altura del cabo de Hornos, Moitessier iba primero con gran ventaja respecto al resto. Cuando todos esperaban que se dirigiera hacia el Atlántico Norte para ganar así la regata, el francés comunicó por radio que abandonaba la competición para “salvar su alma” y continuar con su “largo viaje”. Acto seguido, arrumbó hacia el Índico Sur, y dando otra media vuelta al mundo, se perdió por la Polinesia, al más puro estilo de la época. Ese mismo espíritu, fue el que empujó al vasco Julio Villar mientras se recuperaba de una grave caída de alpinismo en Suiza, a zarpar de Barcelona en abril de 1968, con un par de sacos de arroz y un sextante, a navegar durante 4 años alrededor del mundo. En aquella época, muchos navegantes entendían el mar como un camino iniciático hacia su mundo interior. Uno de los que así lo vio desde el principio, fue el navegante inglés Francis Chichester al que, en 1958, se le diagnosticó un cáncer de pulmón. Los médicos le recomendaron cirugía y le dieron 6 meses de vida. De acuerdo con su esposa, rechazó todo tratamiento y basó toda su recuperación en tratamientos naturales y en el poder de su mente. Un año y medio más tarde, superando las previsiones médicas, anunció su participación en la primera OSTAR, la regata en solitario a través del Atlántico para “terminar su proceso de sanación”. Chichester dejó a los médicos boquiabiertos cuando, además, ganó la regata con una ventaja de 8 días respecto al segundo clasificado. Después de una regata excepcional, en la que realizó su mítica vuelta al mundo en 1968, Chichester participó en la OSTAR de 1972, con un tumor en la médula espinal que los médicos calificaron de incurable. Esta vez, el “león de los mares”, como lo calificó el Times, tuvo que retirarse después de 8 días de regata y murió dos meses más tarde, poco antes de su 71 aniversario. En fin, en ese enlace hay más información acerca de lo que estamos hablando. Sinceramente, creo que todos llevamos un pequeño aventurero dentro. Un héroe de andar por casa que sólo necesita que la naturaleza y los contratiempos (del tipo que sea) le den una oportunidad para que acabe de convencerse. No creo que ninguno de los navegantes que salen en la crónica anterior supiera lo que le iba a pasar. Pero lo hicieron, lo lograron, se superaron y se sintieron bien con ellos mismos. Como cualquiera de nosotros... Mis respetos. PD. Cofrade Malamar, también celebro verte de nuevo. |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
Gracy dice...
Todo lo que no tiene un equilibrio nos desequilibra. En cuanto a beber, lo mismo que drogarse u otro tipo de conducta compulsiva, lo que busca es quebrar la comunicaciòn con uno mismo, no pensar, no sentir, no enfrentar la realidad presente, ya sea en la mar o en la tierra. Cuanta sabiduría hay en esos "decíos" |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
.................................................. ..........................UN MAR DE SENSACIONES....................................... .............
--LA LLAMADA DEL VIENTO-- Pero realmente sabes lo que buscas? Esta pregunta se la hacen los navegantes cada vez que sorprenden a su instinto empujando sin desmayo las velas, para alcanzar la inexistente línea del horizonte. Y no hay respuesta. Nunca la hay. Pero para no tener que aceptar que, saltándonos ciertas lógicas de supervivencia, nos dirigimos al vacío -tronante vacío- , nos damos largas y a veces cómicas explicaciones referentes a conocer otros pueblos y culturas. Que sí. Que también es eso. Pero no es la auténtica razón. Suele ser a causa de un conjunto de necesidades que algunos llaman la búsqueda de sí mismos, otros encontrar sentido a la vida...Para mí, es la llamada del viento. El que empuja las velas de mi barco. El que nos acerca a lo que nunca debimos dejar de ser: naturales. Seres y vivos. El mismo que junto a uno de sus mejores socios, el océano, nos recuerda nuestro sitio. Nuestro tamaño, nuestra fragilidad. A veces con demasiada frecuencia. Todavía recuerdo con bastante nitidez, a pesar de los años transcurridos, la primera tormenta que viví en el mar. Solo. Con mi primer velero. Un clásico de madera que recientemente había terminado de reconstruir. Al anochecer había partido de la bahía de Palma de Mallorca rumbo a la Península. Prácticamente sin viento.Con la calma necesaria para identificar algunas constelaciones. Al amanecer, cuando menos lo esperaba, una tramontana sin consideración alguna con mi bisoñez, me zarandeó cuanto y como quiso. Finalmente, atado al timón para no ser sacado del barco por la olas que rompían en la popa del barco, me quedé dormido a causa del agotamiento. El sol del mediodía me despertó. Fue mi auténtico bautismo de mar. Desde entonces hasta hoy, tras haber navegado por otros mares, no he dejado de sentir dos cosas: el espíritu conmiserativo del mar en aquella primera ocasión, - y en otras posteriores y mas graves - y el impulso de navegar un poco mas allá. Hasta acariciar el lomo del horizonte. Sin razón aparente. Por vivirlo. Por vivirme. Por vivir... Quizá por ello, Platón decía que hay tres clases de hombres: los vivos, los muertos ...y los que navegan... |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
Yo me pregunto, pues nunca hice un viaje en solitario por el mar. Se duerme bien?
En ninguno de mis viajes en solitario en tierra, pude conciliar el sueno plenamente. Ademas la soledad es mucho mas llevadera de dia, pero de noche se hace sentir. |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
Pues yo, cuando mas seguro me siento - física, mental y espiritualmente - es cuando estoy del todo solo. Absoluta y totalmente solo, como en el mar. Lo que no quita que me encantaría navegar con la compañía perfecta. Pero sospecho que no existe.
:brindis: |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
El remedio de la soledad es estar agusto con uno mismo y no entiendo la palabra remedio como curativo de una enfermedad, la soledad es paz individual y solo los que logran ese equilibrio la saben llevar dignamente, muchos años navegando me han enseñado a lograr ese equilibrio y no bebiendo precisamente
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Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
Sin embargo no podria dormir tranquilo pensando que algo puede salir mal (radar piloto) y encontrame de frente con un superpetrolero. :nop:
Mi problema no es estar solo, es que alguien me encuentre. |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
Cofrade Albatros.
La cuestión que planteas es muy inquietante para los navegantes solitarios. Julio Villar en su archiconocido libro "¡Eh, petrel!" describe la angustia que le produjo navegar en su pequeño Supermistral de 23 pies entre Madagascar y Mozambique, por la cantidad de mercantes que atravesaban el canal, precisamente por el miedo a ser abordado... |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
Kaváfis en su soledad/exclusión, navegando la vida en medio de una abigarrada Alejandría, nos hablaba de los monstruos dormidos que habitan en los rincones oscuros de nuestra alma y no nos permiten llegar a las playas de nuestras Itacas.
Si no puedes conjurar a los lestrigones, cíclopes y Posidon, no disfrutarás de tu soledad, aunque tal vez esa soledad también es uno de los monstruos ... |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
Pero ...... realmente nos encontramos solos en el mar????
No podemos, establecer una comunicación intima con el elemento agua, y así, entretener nuestros ojos y nuestro espiritu??? En tierra, el suelo no es cambiante. Las calles son las mismas. En el mar, cada momento es una situación expectante. De las dos ultimas navegaciones que he hecho, la semana pasada..... con un mar juguetón, con borreguitos que rompian en el casco y rociaban toda la cubierta, terminé empapada de agua!!!! con la cara salada! al principio mosqueada con el mar, luego ya..... digo...., vale, juguemossss!!!! me lo pasé bomba, el barco estaba juguetón y el mar muy travieso! Y ayer, me dió por ponerle al timón un cabo bien firme haciéndolo a la vía, que a veces le he puesto, pero ..... nunca me atreví a dejarlo así .... solo, (pues no tiene piloto automático)....., pues me fui a la proa, y tan feliz, el barco navegando solo! ............. que maravilla.....! el barco a su rollo, y yo super relajada, confiando en su navegar. No sé, realmente siempre hay cosas que arreglar, hacer o disfrutar a bordo, pero entiendo que haya quienes prefieren no estar solos o compartirlo con alguien que también le guste lo mismo. |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
En una Mare Nostrum en la que estuve 7 días (y 2 minutos) para acabarla llegué a la conclusión que para soportar tantas horas de soledad 'y no morir en el intento' es imprescindible soportarse a uno mismo. Conozco a solitarios que no pueden estar más de dos días incomunicados. La mayoría de veces es debido a que son incapaces de aguantarse a ellos mismos.
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Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
Bienvenido de nuevo capitá toni. Probablemente como usted dice ese muchacho haya aprendido a vivir con lo imprescindible y ahora busque, en el reducido espacio de su barco, el escudo protector que le salve de sus fantasmas en tierra, de la misma forma que cuando éramos pequeños y jugando nos metíamos en una caja de cartón para ocultarnos y probar la experiencia de sentirnos invisibles al mundo, y por ende, protegidos del mismo. Pienso que auto imponerse un espacio limitado, como puede ser el de un barco, permite una mayor concentración en uno mismo y una mayor toma de conciencia de nuestro tamaño y del espacio que realmente es necesario para vivir, pero aunque lo piense también comparto la idea de que esa liberación, ese estar a solas con uno mismo se puede conseguir tanto en la cima como en la falda de una montaña… como en el sofá favorito... como en el lugar que le toque a cada uno estar…
… lo que pasa, pienso yo, es que cuando se ha navegado se tiene una alta probabilidad de querer reencontrar en la mar lo que a veces no se encuentra en tierra … y … en esas estamos. por su vuelta :brindis: |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
Hola cofrades, habeis tocado mi punto debil, cuando navego en solitario que es casi siempre, una vez en rumbo, no hay nadie que perturbe tus pensamientos y miras al enorme oceano y todo atisbo de arrogancia o soberbia queda pulverizado por la magnificiencia del mar, si continuas navegando, al anochecer contemplas el firmamento y te sientes insignificante ante lo que ves , pero no más que cualquier otro ser humano por muy encumbrado que esté(ante esa magnitud tu no eres ni más ni menos que un rey o un gran jefe de estado). El viento te habla, el mar te habla y tu eres parte de ese universo enorme y tan pequeño al mismo tiempo, te comienzas a sentir parte de el, de la naturaleza mas lemental y primitiva. Atras quedan las comodidades de la civilización pero tambien las miserias y porque no los horrores de nuestro tiempo ante los cuales me veo impotente. En ese momento me siento feliz y en paz, en quilibrio, me entran ganas de continuar persiguiendo el horizonte hasta caer por el borde de la tierra. Algunos me dicen que estoy loco, que que pretendo demostrar, y siempre guardo silencio, no entienden que no se trata de demostrar nada a nadie, ni siquiera a ti mismo y que hay cosas para las que no se han inventado palabras para poder definirlas,no es valentia ni siquiera cobardia es... solo eso... por lo que es mejor callar. ¿Y porque vuelvo? solo y exclusivamente por las personas que me quieren a las que cuando vuelvo aún quiero y valoro más porque vuelvo con el alma limpia como la de un recien nacido, si no fuera por ellos probablemente seguiria tras el horizonte y buscaria ese lugar donde se esconden los sueños los cuales es mejor no encontrar, pues entoces, dejan de ser sueños. La soledad no me da miedo, al fin y al cabo a este mundo vinimos solos y solos no marcharemos.
Esto es lo que pienso y esto es lo que siento. Mi sueño como navegante es alcanzar mi horizonte por ser inalcanzable. Un saludo y birras y mas birras para todos :brindis::brindis: |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
Cita:
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Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
Capitán Barcelo, mis respetos, gracias por volver.
Me encantó este hilo desde que se abrió, aunque pueda aportar poca experiencia en solitario, supongo que a partir de ahora si habrá alguna más. Arriba se ha hablado algo de la incomprensión de los demás por querer estar solo, o pretender que eso te hace un ser asocial o huraño. En el barco te sientes seguro, como he leido arriba, un pequeño 'jefe de estado', tal vez sea eso lo que me muchas veces me ha llevado a, una vez fondeado, no querer bajar, que todo el mundo se vaya a tomar algo al chiringuito, o a pasear por el pueblo o la isla y yo preferir, por responsabilidad digo, quedarme a bordo, por si garrea, por si pasa algo, y solo a bordo ser el más feliz el mundo comiendo un bocata a o una manzana. Los que me conocen y me quieren lo entienden, pero no todo el mundo, pero es que se está genial, un libro o música, y yo. No podía pasar sin decir algo. Barceló, a tu salud :brindis: |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
Antes que nada, bienvenido de nuevo Don Barceló, aunque tengo que decirte que, y es curioso, hemos estado sin visitar la Taberno un tiempo parecido. Yo tuve una crisis de mandar a tomar por ... el barco, el mar..., cuando me sablearon con el "alquiler del pantalán" y sus efectos colaterales con la tripulación habitual (amigos de la infancia), pero me he dado cuenta que sin mi soledad y aislamiento a bordo me es muy difícil vivir ahora mismo y lo aprecio más que nunca, la necesito y la disfruto, por eso, lucharé con el cuchillo entre los dientes para conservarla si hace falta aunque haya que sacrificar costumbres anquilosadas en el tiempo con el consiguiente dolor que ello produce. Saludos
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Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
En primer lugar, con el permiso del Cofrade Buzo, hago mías sus palabras: Ahora que el Capitán está a bordo me siento menos solo.
Creo, como en casi todo, que no existe una receta universal, está la soledad buscada, la encontrada, la impuesta por la vida y por otro lado las diferentes reacciones y respuestas del sujeto que se enfrenta a la situación. ¿Quién ha tenido la tentación de no regresar? Pues yo creo que todos los que navegamos, por un motivo u otro (y unos válidos y otros no) hemos tenido esa idea, esa tentación. En otro hilo lo decía recientemente, en mi caso, pensándolo de verdad, no tengo ni ganas ni agallas, porque sé que no soportaría, así por placer, una separación de mi hija y de mi mujer, y como sé que esto es así pues nada.... En este punto enlazo con lo de la bebida. Mi padre, aunque nunca ejerció su carrera, era marino mercante, y he conocido a muchísimos de sus compañeros e historias relacionadas con eso. La separación de la familia durante largas temporadas, luego la vuelta a casa (donde están acostumbrados a vivir sin tí), el intento por mandar en casa como en el barco... etc, etc Por último, creo que la soledad para navegar evita las distracciones (por ejemplo de la conversación) y hace que nuestra percepción se abra y captemos cosas que normalmente (o en tierra) pasarían desapercibidas. Lo he dicho alguna vez, me encanta navegar en solitario (lo juro) y me encanta llegar a casa después de navegar, relajado, feliz y abrazar a los míos. |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
Hola de nuevo Capitán. Me alegra mucho volver a leerte.
Viviendo en el infierno tengo pocas ocasiones para navegar y menos para navegar en solitario. Lo sustituyo saliendo a correr dos o tres veces por semana. Y a veces no me dejan ni correr en solitario: algunos amigos que no necesitan esa soledad se empeñan en acompañarme. Espero no acabar liderando a un grupo de desorientados como sucedió a Forrest Gump. Como Bandit, no podría pasar largas temporadas sin ver a mi mujer y a mis hijos, pero irme cuatro o cinco días (a navegar o a caminar por las montañas) me ayuda mucho. Prefiero echar de menos (y que me echen de menos) de vez en cuando a echar de más o que me echen demás. Y que me guste pasar mis temporaditas sólo cada año no quita que sea un animal social (sobre todo animal:cunao:) al que le gusta jugar al mus con buenos amigos junto a una buena copa o ir a una fiesta o de cena por ahí o lo que se tercie. Me costó explicarle a mi mujer que, cuando me iba sólo, no huía de ella, sino que se trataba de una necesidad vital. Creo que, como ha dicho algún cofrade, esa necesidad te acerca al mar. No creo que sea igual de fácil encontrarse a uno mismo en el sofá de tu casa que en el mar o en la montaña. Entre otras cosas porque estar sólo en el mar o en lo alto de un monte te exige un esfuerzo físico en el que, consciente o inconscientemente estás buscando tus límites. Bueno, de esto último no estoy seguro pero quedaba muy bien. :brindis: |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
Cita:
Lo del libro lo comparto. En cambio no me gusta escuchar música en el mar ni en el campo. Claro, que no probado llevar a un par de músicos tocando Bocherini o Bach en la popa. |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
Entre todas las soledades, están las soledades voluntarias y diferentes motivos mueven sus adeptos.
Está la soledad ascética, la del monje, del ermitaño cuyo espíritu transcende el propio pensamiento para unirse con el Todo. Es ésta una soledad contemplativa que obliga al "yo" a fundirse con la bellesa del entorno. Esta disolución del Yo en el Todo conduce a la paz de los sabios y pocos, realmente, la pueden -o la saben- alcanzar. Está también la soledad de quien se plantea un reto y quiere superarse a sí mismo. Esta soledad, mucho más introspectiva ya que interroga los límites del propio ser, es la del viajero, del navegante solitario, cuyo itinerario, en el fondo, es pretexto a un viaje hacia los recovecos del alma. El éxito, en gran parte, depende de la capacidad de cada cual a cuestionarse. Está finalmente la soledad paliativa de quien, rechazando la sociedad de los hombres a los que hace responsables de todos sus males, espera huir de sí mismo y encontrar la paz que la confrontación con su semejantes parece negarle. Las almas torturadas, ciegas sobre su propia responsabilidad en el mal que las aplasta, acaban encontrando un efímero consuelo en el fondo de una botella. Nadie puede huir de sí mismo y el océano no aporta todas las soluciones. Cita:
Dices «Iré a otra tierra, hacia otro mar y una ciudad mejor con certeza hallaré. Pues cada esfuerzo mío está aquí condenado, y muere mi corazón lo mismo que mis pensamientos en esta desolada languidez. Donde vuelvo mis ojos sólo veo las oscuras ruinas de mi vida y los muchos años que aquí pasé o destruí». No hallarás otra tierra ni otra mar. La ciudad irá en ti siempre. Volverás a las mismas calles. Y en los mismos suburbios llegará tu vejez; en la misma casa encanecerás. Pues la ciudad siempre es la misma. Otra no busques -no hay-, ni caminos ni barco para ti. La vida que aquí perdiste la has destruido en toda la tierra. (La cuidad, Konstantin Kaváfis, 1910) Un hilo muy intersante! |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
Bandit, Capitán Barceló, Isla de Malta...
Este hilo me hace feliz sólo de veros. :brindis::brindis::brindis: |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
A mí lo de Moitessier, su gesto de llegar, ver el panorama y largarse de nuevo, siempre me ha parecido fabuloso .... y paranoico. Ello no obstante, lo comprendo, y hasta me gustaría hacer lo mismo, pero claro, a mí es que nadie me espera vaya a donde vaya, llegue a donde llegue, ni siquiera me recibe el marinero que podría ayudarme en las tareas de amarre. :confused:
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Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
Debo confesar que nunca he navegado sola, pero he disfrutado de la soledad a bordo. Y quiero hacer hincapié en el verbo disfrutar.
Esto no me sucede cuando voy con tripulación en regatas o en cruceros, en estos casos siempre busco el aislamiento, lo necesito, pero siempre estoy pendiente del resto de las personas ¿qué hacen? ¿dónde están? ¿me necesitan? o ¿no me estaré aislando demasiado? Cuando hablo de disfrutar de la soledad me refiero a esas horas o minutos, nunca lo sabes porque no consultas el reloj, en los que no hay pensamientos tan sólo sensaciones, la mente está en blanco y sientes que formas parte de algo universal, del océano, del viento, del suave deslizamiento sobre las olas. Solamente lo he sentido navegando en pareja, en esos magníficos instantes de soledad acompañada. |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
ay¡ que diria moitessier cuando hablamos de la soledad a bordo." El que no entienda que un barco es un ser vivo , no sabe nada de barcos." Asi que nadie esta autenticamente solo a bordo¡ El te cuida y tu le cuidas , o asi deberia ser.
Sin embargo la navegacion a dos(mas el barco) es para mi la mas divertida, sin duda. Sin olvidar que el ser humano en realidad , siempre esta solo, en mar o en tierra, y eso no debe implicar melancolia o tristeza. aupa el athletic ...13 de mayo final de copa contra el barcelona...pobre athletic jesus que bueno es el barca¡ |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
Cofrade Emili45.
"... a mí es que nadie me espera vaya a donde vaya, llegue a donde llegue, ni siquiera me recibe el marinero que podría ayudarme en las tareas de amarre." Pues no estoy de acuerdo contigo. Aquí sí se te espera. Así que ya sabes, prodígate más, hombre, que nunca sobran las opiniones fundadas ni los comentarios ingeniosos. Mis respetos. |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
Cita:
Ahora si empiezas a descuidar la carga de las baterias, por que piensas que en caso de emergencia el no dejara de arrancar el motor, que el a ti no te lo hara, estas en problemas. Richard Bach, en su libro El don de volar, tiene un capitulo que se llama, Acero aluminio tuercas y tornillos, donde hace hincapie que el avion es solo una maquina. Tal vez en aeronautica es mucho mas importante tenerlo claro, por lo general no hay margenes de error. Pero nosotros tampoco debemos obsesionarnos con la idea de que nuestros barcos estan vivos, no son mas que Fibra aluminio trapos y cabos. |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
Cita:
Sabias palabras. Gracias. |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
Cita:
Ahora, lo de Moitessier, en mi humilde opinión, es una gran anécdota, para contar.... pero si le preguntáramos a la mujer y a la hija de Moitessier... y fueran sinceras diriían que las quiso menos que al mar (como poco). |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
Cita:
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Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
Permitidme que aporte mi idea sobre lo que se dice.
Me parece enorme este hilo,... tan enorme como otro que anda pululando por ahí sobre "la idea de velero" que seguro que todos estais siguiendo. Yo no he navegado en solitario mas alla de unas pocas millas de casa ya que no me encuentro tan "sueltillo" como otros muchos de vosotros, así que no puedo hablar de la sensación de soledad. Bien, menciono el otro hilo porque creo que van indefectiblemente unidos. Cuando en el otro hilo se habla de envidias, rencores, estilo de vida, "apariencia", fardar y otros terminos por el estilo, creo que viene dado simplemente por el estilo de vida occidental,... ese estilo de vida que odiamos cuando navegamos o que tan banal nos parece cuando nos coge una rasca en la mar. Y es esa banalidad la que nos hace querer amar la soledad, volver a la tribu, volver a inventar el fuego y la rueda. Cuando vemos una rueda firestone y un mechero se rompe la ilusión. ¿Que me diriais si en vez de regresar a nuestro primer mundo podrido, recalaramos en las costas donde vive gente de otro mundo?,... gente que no entiende la mentira, ni el odio, ni la venganza, ni los prejuicios... gente que es feliz con lo que tienen, que trabajan para la comunidad,... hablo del tercer mundo. Creo que la persona de la que hablaba el Capi Barceló no se hubiera sentido tan "agobiado" rodeado de la gente que os describo,... al colega de Barceló no le agobia la gente,... le agobia nuestro primer mundo, ya que durante dos largos años el ha sido miembro del tercer mundo,... sencillamente contento y satisfecho de lo que podia tener en esos pocos metros cuadrados que eran su mundo... ... y todo lo demás es grande, quizá mas grande y mas complicado que la linea del horizonte o la sonrisa picara de un niño que ve un hombre blanco por primera vez... ... no se si me explico :brindis: |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
Cita:
Era para poner un poco de romanticismo a este post. si que son maquinas los veleros, y maquinas preciosas... |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
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Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
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Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
Cita:
Pero creo que Goneva está en lo cierto cuando afirma que el colega de Barceló no se habría setido aturdido llegando a un país del tercer mundo, seguramente porque ese país es mucho más parecido a lo que él busca cuando se embarca. Eso sí, el país que describe yo no lo conozco. |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
Cita:
Quiero decir que luego te felicitan, te quieren y te miman, pero la melancolia te queda dentro mientras piensas en lo que has pasado, en que nadie sabe lo que hay ahí fuera, en la nostalgia... hablo de Shackleton, que despues de su penoso viaje regresó al escenario de los hechos y murio. Hablo de su tristeza al comprobar que despues de esas hazañas, cuando consiguió devolver a todos sus hombres sanos y salvos, muchos acabaron sus dias en las trincheras. ya, ya se que no es una cuestion de primer o tercer mundo, era una parabola, es una cuestión de que cuando has dejado todo y has aprendido a vivir con nada todo te parece banal, superfluo y superficial, al punto de pensar "pero que hijoputas somos". |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
Cuando se navega en solitario no hay soledad.
Solo, simbiosis.. saudos :brindis::brindis: |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
:brindis:
esto es un tema nautico :nosabo: es diferente un solitario en el mar que en la montaña mi yo no es el mismo yo en el mar que en la montaña lo unico que queda claro es que el barco no |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
Yo naci y vivi en el tercer mundo y ahora vivo en el primero, y la verdad, no se que diferencia hay, nada de nada.
Que el tercer mundo tiene lugares mas apartados, mas aislados y mas sanos, puede ser. Pero no por una caracteriztica de las personas, sino por que las grandes ciudades, son mucho mas impersonales, entonces cuando uno ve a otra persona, lo ve como algo extrano, ajeno a nosotros, incluso llegamos a creer que no tienen sentiminetos. Un claro ejemplo fue el alto al fuego que ocurrio el dia de navidad en la primera guerra mundial. Tan peligroso fue que casi la guerra termina sin mas batallas, las ordenes fueron terminantes en ambas filas, quedaba prohibido el contacto con los enemigos. Eso pasa en los pueblos pequenos, que no se si existen en otras partes del primer mundo, aqui casi han desaparecido. Y eso es lo que ve las otras personas, pero en las grandes ciudades todo es igual. |
Re: La soledad y el aislamiento a bordo.
Cita:
Es bueno que el mar se llene de barcos amigos. Windi: Yo también me alegro de leerte :D |
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