La Taberna del Puerto

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coronadobx 07-05-2015 13:07

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Otro apasionante relato, la liberacion de Malta por la flota Española! De nuevo Alvaro de Bazan y Juan de Austria haciendo de las suyas.

Pido perdon por no poner fotos, pero no soy capaz de hacerlo por alguna razon que estoy intentando resolver.

http://www.abc.es/historia-militar/2...505061747.html

Saludos y que disfruteis. Coronadobx

leviño 07-05-2015 18:12

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
SALUD:brindis:SS
ME VOLVÍ A QUEDAR SIN AGRADECIMIENTOS :cid5::cid5:

ayapitas 07-05-2015 20:34

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Este hilo debería ser de obligada lectura............es una forma muy amena de aprender historia, además nuestra historia.

Enhorabuena Coronadobx!:cid5::cid5::cid5:

:brindis:

Hakuna Matata 07-05-2015 21:31

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Magnífico relato que vuelve a mostrar el arrojo de unos pocos valientes y de nuevo surge la figura de D. Alvaro de Bazán. Desde luego, sin él no habríamos tenido un siglo XVI tan victorioso.

Gracias al cofrade Coronadox por acercarnos estas historias y a la Historia.

Saludos y :brindis:

coronadobx 07-05-2015 22:33

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Cita:

Originalmente publicado por Hakuna Matata (Mensaje 1785927)
Magnífico relato que vuelve a mostrar el arrojo de unos pocos valientes y de nuevo surge la figura de D. Alvaro de Bazán. Desde luego, sin él no habríamos tenido un siglo XVI tan victorioso.

Gracias al cofrade Coronadox por acercarnos estas historias y a la Historia.

Saludos y :brindis:

Hakuna, en mi humuilde opinion D Alvaro de Bazan ha sido con diferencia el mejor marino naval de todos los tiempos (Mundial), por numero de batallas, importancia de las mismas y combates ganados (de hecho si no me equivoco no perdio ninguno)!

Deberia ser de obligado estudio! Saludos. Coronadobx

leviño 08-05-2015 10:41

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Cita:

Originalmente publicado por ayapitas (Mensaje 1785901)
Este hilo debería ser de obligada lectura............es una forma muy amena de aprender historia, además nuestra historia.

Enhorabuena Coronadobx!:cid5::cid5::cid5:

:brindis:

SALUD:brindis:SS.

HA , PERO ES QUE NO LO ES ??

Y yo aqui to los dias dejandome los ojos apegaos al monitor

:meparto::meparto:

dblog 13-05-2015 12:57

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Cuelgo un navío español zurrando a un buque inglés, en idealización de una de las múltiples escaramuzas navales protagonizadas por España e Inglaterra en el siglo XVIII. La lámina es una creación de artemilitarynaval para recordar que la Armada Española mantuvo a raya a la Royal Navy durante centurias.

Saludos al foro.

https://lh6.googleusercontent.com/-a...ombnaval-f.jpg

coronadobx 19-05-2015 23:21

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Pues es algo largo, ya lo se y no esta directamente relacionado a ningun heroe olvidado en concreto, pero es pura historia y muy nuestra que marco las diferentes rutas y descubrimientos navales!

http://foro.latabernadelpuerto.com/p...ictureid=18014

Fuente: Politicaexterior.com (resumido)

El Tratado de Tordesillas firmado el 7 de junio de 1494 por los reyes de Portugal y Castilla fue lo más parecido a un acuerdo para dividir el mundo. La ironía fue que dividían un mundo desconocido y aún por descubrir.

¿El reparto del mundo? El tema es recurrente, pero la imagen abusiva. Es cierto, en la Conferencia de Yalta (1945) o en el Congreso de Viena (1815) se fijaron los límites de las zonas de influencia de las grandes potencias, legitimando los “protectorados”, los golpes de fuerza, las intervenciones militares a expensas de Estados en principio soberanos. Sin embargo, los acuerdos más parecidos a un reparto del mundo son los tratados de Tordesillas (pequeña localidad de Castilla la Vieja, entre Valladolid y Salamanca) firmados el 7 de junio de 1494 entre los reinos de Portugal y de Castilla. Estos tratados se basan en una paradoja: se trataba de repartir lo inexplorado, un mundo aún no descubierto. En Tordesillas, Portugal y Castilla no trazan una frontera siguiendo el cauce de un río o la cresta de una cordillera, sino que proponen una línea imaginaria trazada en lo desconocido, sin saber si atraviesa tierra o mar. Es evidente que no podía tratarse de América, porque no se sospechaba, después del primer viaje de Cristóbal Colón, que existía un nuevo continente. Se trataba del reparto del mundo.

¿Cómo se puede explicar el monopolio de Portugal y de Castilla en este reparto de 1494, la ausencia de otras potencias en la mesa de negociaciones? Algunas nociones de geopolítica y un examen de la situación permiten dar una respuesta.

Inglaterra estaba sumida en la terrible guerra civil de las Dos Rosas, que empezó en 1455 y no terminó hasta 1485, acabando con la vida de la mayoría de la nobleza británica. Los armadores de Bristol muestran interés en varias expediciones del descubrimiento: pero a causa de sus medios limitados se quedan en el Atlántico Norte.

Francia, después de curar las heridas de la guerra de los Cien Años (1337-1453), se agota en una lucha despiadada contra el Gran Ducado de Borgoña. La caída y muerte de Carlos el Temerario (1477) no ponen término al conflicto: la boda de María de Borgoña, hija del Temerario, con Maximiliano de Habsburgo desencadena un inquietante proceso dinástico que termina en la constitución del imperio de Carlos V. Además, a pesar del dinamismo de los normandos –sobre todo de los de Dieppe– Francia no está preparada para lanzarse a la gran empresa del descubrimiento.

En cuanto al reino de Aragón, dedica todas sus fuerzas a la expansión mediterránea: después de Sicilia y Cerdeña apunta hacia el Rosellón y Nápoles. Finalmente Venecia, gran potencia económica y naval, sólo se preocupa por la conquista turca que avanza hacia la Europa balcánica. En este contexto, Portugal y Castilla tienen las manos libres: al final del siglo XV son sin duda las dos potencias dominantes en el mundo atlántico. Pero Tordesillas no es el principio. Los dos Estados definen más bien un modus vivendi teniendo en cuenta el balance de los descubrimientos y las ambiciones de cada uno. Es una etapa –importante– en el proceso de las conquistas de ultramar, iniciada varios decenios atrás.

Portugal tenía en este terreno una ventaja indiscutible. No se había conformado con la construcción de barcos rápidos, manejables, ligeros, y bien adaptados a la empresa. Había reunido a los cartógrafos más prestigiosos procedentes sobre todo de Genova y Mallorca, a cosmógrafos, astrólogos y matemáticos. Los portugueses examinaron progresivamente la costa occidental de África y crearon establecimientos y comercios que les permitieron adquirir directamente (por lo tanto con menos gastos) productos muy buscados: la malagueta (pimienta de África), el marfil, el oro, los esclavos. El comercio de Arguin, establecido entre 1400 y 1455 y la fortaleza de San Jorge de Mina constituían importantes enlaces portugueses en el África Negra.

Por otra parte, los portugueses se habían preocupado de que los Papas confirmasen su soberanía sobre las tierras que acababan de descubrir. En la Edad Media, los Papas, especialmente Inocencio III (1198-1216), habían impuesto a los soberanos la idea de una potestas, poder superior al de los príncipes temporales. De esta forma podían ser arbitros en los conflictos que enfrentaban a los príncipes, incluso destituirles, como lo fue el emperador Federico II por Inocencio IV en 1245. Esta doctrina era discutible: el Papa sólo podía, teóricamente, disponer de las tierras de “los paganos, idólatras e infieles” y concederlas en soberanía plena a un príncipe cristiano, con la condición de que éste llevase a cabo la evangelización de los que ahí vivían. Tomás de Aquino (1227-1274), por ejemplo, no aceptaba esta pretensión pontificia: consideraba que el Papa sólo tenía una soberanía “espiritual” sobre los paganos y no podía disponer de sus territorios.

Francisco de Vitoria se basó más tarde en esta tesis para negar el derecho de conquista. Sin embargo, al final de la Edad Media, el concepto de potestas de Inocencio III se había impuesto. Durante el siglo XV los portugueses pidieron a los Papas el reconocimiento de sus prerrogativas en África. Obtuvieron bulas de Martín V (1418), Eugenio IV (1433 y 1436), Nicolás V (1452 y 1455) y Calixto III (1458). Estos precedentes y el de 1481 explican que los Reyes Católicos acudieran al Papa Alejandro VI en 1493.

En efecto, durante la expansión atlántica los portugueses se enfrentaron a los castellanos. Es verdad que ocuparon los archipiélagos de Madeira, Azores y Cabo Verde sin grandes enfrentamientos, pero no sucedió lo mismo en Canarias, Marruecos y en los parajes de Guinea. Finalmente los soberanos de ambos reinos juzgaron que lo más sabio era proceder a una regulación completa de sus litigios: firmaron los tratados de Alcobaça el 4 de septiembre de 1479. Firmaron y juraron capítulos adicionales sobre Guinea y Canarias; los Reyes Católicos en Toledo el 6 de marzo de 1480, y Alfonso V de Portugal y su hijo el príncipe Juan en Évora, el 8 de septiembre de 1480.

Se pueden considerar estos tratados como un prólogo al “reparto del mundo” realizado en Tordesillas quince años más tarde. El capítulo 8 de los tratados de Alcobaça reconocía a los portugueses la posesión de “todos los comercios, tierras y rescates de Guinea con sus respectivas minas de oro, y todas las otras islas, costas, tierras descubiertas y por descubrir, halladas y por hallar: islas de Madeira, Puerto Santo, Desierta, y todas las islas de las Azores y la isla de Flores, así como las islas de Cabo Verde y todas las islas que han descubierto hasta ahora, y todas las que descubran y puedan descubrir desde las islas Canarias hacia el sur frente a Guinea, de forma que todo lo que ha sido hallado o quede por conquistar o descubrir en estos parajes más allá de lo que ha sido ya hallado, descubierto y ocupado, pertenezca al Rey y al Príncipe de Portugal con la única excepción de las islas Canarias conquistadas o aún no conquistadas, que pertenecen a los reinos de Castilla”.

Otro capítulo adicional atribuía el derecho de conquista del reino de Fez a Portugal y el del reino de Tlemcén a Castilla. La cuestión del litoral sahariano entre los cabos Aguer y Bojador no se había zanjado. Pero Juan II obtuvo del Papa Sixto IV la bula A eterna Regís (21 de junio de 1481), que sancionaba los acuerdos de Alcobaça atribuyendo a Portugal todos los territorios “al sur de las Canarias”. En aplicación de los tratados de Alcobaça y de la bula Aeterna Regís, los Reyes Católicos ordenaron a Cristóbal Colón que “siguiese su ruta continuando el descubrimiento desde las islas Canarias hacia el Oeste sin ir hacia el Mediodía”. El diario de a bordo del primer viaje confirma esta orientación hacia el Oeste y todos los marineros que participaron en la aventura sabían que la ruta de Guinea estaba prohibida.

Las circunstancias del regreso obligaron a Cristóbal Colón y a Vicente Yáñez Pinzón a hacer una escala imprevista en Lisboa, y a una entrevista con el rey Juan II. Este empezó reclamando las islas descubiertas, puesto que Colón hablaba de las “Indias”, pero el genovés mostró al rey las instrucciones, muy explícitas, que le habían dado por escrito los Reyes Católicos.

Sin embargo Juan II no se resignaba a este abandono: se propuso organizar una expedición paralela bajo el mando de Francisco de Almeida, que quizás tuvo lugar, terminando en el descubrimiento secreto de Brasil.

Era entonces urgente para los castellanos, que no habían infringido ni la letra ni el espíritu de los tratados, obtener una bula confirmando su soberanía sobre las islas descubiertas. El Papa debía favorecerles, puesto que se trataba del cardenal español Rodrigo Borgia, elegido en 1492 con el nombre de Alejandro VI.

Se explica así la rápida actuación de los españoles: su embajador en Roma, Bernardino de Carvajal, obispo de Badajoz, asistido por el obispo de Astorga, Juan Ruiz de Medina, obtuvo de Alejandro VI, desde el 3 de mayo de 1493, una primera bula, ínter Caetera. Una segunda bula con el mismo nombre fijó la línea de demarcación entre “los dominios portugueses y españoles siguiendo la línea del meridiano situado a cien leguas” al oeste de las Azores y de las islas de Cabo Verde. El Este para los portugueses, para los españoles el Oeste. Esta bula, de 4 de mayo, fue redactada sin duda después del 25 de mayo, fecha de la llegada a Roma del arzobispo de Toledo y de Diego López de Haro, enviados por los Reyes Católicos para prevenir las ambiciones de Juan II en el Oeste. El Papa expidió dos bulas más, Eximí Devotionis y Dudum Siquidem, esta con fecha de 26 de septiembre de 1493.

Las bulas alejandrinas eran de gran imprecisión geográfica. En efecto, ¿cómo establecer la línea de un meridiano a cien leguas al oeste de las Azores y de las islas de Cabo Verde si el archipiélago de las Azores (sobre todo si se incluye la isla de Flores, la más occidental) está situado sensiblemente más al oeste que las islas de Cabo Verde? Por otra parte, desde la promulgación de la bula Aeterna Regis, los portugueses habían avanzado en su empresa africana. Incluso después del viaje de Diego Cao en 1484-1485, Bartolomeo Díaz había llegado en 1487-1488 al extremo sur de África y doblado el cabo de Buena Esperanza. Desde ese momento los navegantes portugueses tuvieron acceso directo a la costa de Malabar y a sus comercios de especias. Sin embargo, la “relación” de Pedro de Covilha, redactada en 1487, hacía esperar magníficas ventajas si se firmaba un contrato directo con el reino de Sofala (o Monomotapa), en el sureste de África (actual Mozambique), suministrador de oro, y con India. Había que asegurarse entonces el control de la ruta de la India, lo que suponía la circunnavegación de África y la vuelta al mar adentro. Para conseguir este objetivo, Portugal no podía aceptar las bulas alejandrinas. Pero Juan II prefirió una negociación directa con Castilla en lugar de intervenir ante el papado.

Fueron unas conversaciones difíciles, interrumpidas una primera vez con la aparición en Tordesillas de la bula Dudum Siquidem, según la cual las islas o tierras no ocupadas por príncipes cristianos “incluso si eran tierras de las Indias” pertenecerían a los reyes de Castilla, una vez descubiertas por sus súbditos. Se reanudaron las conversaciones, que terminaron en los tratados de Tordesillas (7 de junio de 1494), aprobados y firmados por los Reyes Católicos en Arévalo (próximo a Valladolid y a Medina del Campo) el 2 de julio, y por Juan II de Portugal en Setúbal (cerca de Lisboa) el 5 de septiembre. Estas conversaciones se desarrollaron durante el segundo viaje de Colón. El genovés partió esta vez al mando de una poderosa flota –diecisiete barcos y más de 1.200 hombres–, Antonio de Torres fue enviado de nuevo a España por Colón desde “la isla Española” (actualmente Haití y Santo Domingo) y llegó durante las conversaciones con doce barcos. Apoyó con su informe las posiciones castellanas en las Antillas, afectando definitivamente a la solución adoptada en Tordesillas.

En efecto, los plenipotenciarios tenían dos opciones: un reparto norte-sur, teniendo en cuenta el reglamento de Alcobaqa, que atribuía a Portugal todos los descubrimientos desde el sur de las Canarias o un reparto este-oeste. Se adoptó la segunda solución debido a las posiciones adquiridas por los castellanos en los primeros viajes de Colón y a la voluntad portuguesa de consolidar los jalones de ida y vuelta de la ruta de las Indias.

En efecto, algunos años después de Tordesillas, Vasco de Gama realizaba la hazaña que tanto esperaba la corte de Lisboa, el viaje hacia la India por el cabo de Buena Esperanza. Esto explica porqué los portugueses insistían en obtener un desplazamiento importante de la línea de demarcación de la bula ínter Caetera hacia el Oeste. Se fijó finalmente a 370 leguas (2.200 kilómetros aproximadamente) al oeste del archipiélago de Cabo Verde, con la reserva de que las islas ya descubiertas y ocupadas por los castellanos pertenecían a éstos si se situaban entre la línea de las 250 leguas y la de 370, no había ninguna.

La aplicación del tratado resultó difícil. Precisemos que un meridiano suponía entonces un antimeridiano. En la época de Tordesillas se ignoraba aún la existencia del continente americano y del océano Pacífico, así como las dimensiones reales del planeta, por lo que era imposible prever las consecuencias de la decisión adoptada. Sin embargo, los negociadores sabían que era necesario trazar lo antes posible –aunque fuese aproximadamente– la línea de reparto, para que la coexistencia de portugueses y españoles fuese posible.

Parece que los Reyes Católicos se tomaron en serio la ejecución del tratado, e incluso se obsesionaron con la línea de demarcación. En Badajoz, reunieron una comisión compuesta por un astrólogo, dos pilotos y dos capitanes de barco: consultaron al famoso cartógrafo catalán Jaime Ferrer.

Pero como al término de los diez meses previstos para trazar la línea no se había logrado nada, dictaron en abril y mayo de 1495 dos “provisiones” sucesivas –dos textos con el valor de edictos– para prolongar el plazo de ejecución. En cuanto a los portugueses, adoptaron procedimientos dilatorios para conseguir un plazo de tres años, al término del cual sería definitivamente ejecutorio el segundo tratado de Tordesillas relativo a África.

En 1498, el sucesor de Juan II en el trono de Portugal, Manuel el Afortunado, envió a Duarte Pacheco, importante cosmógrafo, al otro lado del océano, “para comprobar con la mayor exactitud los puntos de tierra (islas o continentes) que atravesaba el meridiano de demarcación establecido en Tordesillas. El trazado de Duarte Pacheco aparece por primera vez en el mapa que mandó realizar en 1502 Alberto Cantino, embajador del duque de Ferrara en Lisboa. Se puede leer la mención: “Este he o marco dantre Castella y Portuguall. Juan de la Cosa, cartógrafo y cosmógrafo, que había participado en el primer viaje de Colón como maestro de la Santa María, llevó un ejemplar de este mapa a Castilla.

Mientras tanto, Brasil y algunos territorios explorados por españoles caían en manos portuguesas. Y a la inversa, tres cuartos de siglo más tarde, Filipinas volvía a España.
Los españoles habían examinado este vasto archipiélago durante el viaje de Magallanes (que murió), y sus exploradores vascos (Legazpi, Urdaneta) tomaron posesión del archipiélago en nombre de Felipe II –de ahí Filipinas–. Se estableció un contacto regular entre Acapulco y Manila. Según el trazado del antimeridiano, el archipiélago de las Molucas, gran centro de producción de especias, debería haber pasado también a Castilla. Pero su posesión provocó grandes protestas, porque los portugueses habían logrado salir desde Malaca. El destino de estas islas que escaparon a España demuestra la mala aplicación del tratado.

No podía ser de otra forma. ¿Cómo hubiesen podido Portugal y España conservar en su único beneficio territorios inmensos en los que se iban a descubrir en menos de medio siglo las riquezas, pero también la debilidad política y militar? Además, la reforma protestante y la ruptura de la unidad cristiana dejaron sin eficacia la garantía pontificia. Las bulas alejandrinas cayeron en desuso rápidamente.

Portugal infringió el reglamento de Tordesillas lanzando a sus navegantes hacia América del Norte (descubrimiento del Labrador) y, más tarde, a Brasil, enviando los “bandeirantes” dentro de las tierras, sin tener en cuenta el límite de las 370 leguas. Los ingleses realizaron varias exploraciones en América del Norte, y en la época isabelina intentaron establecer una colonia en Virginia. Los hugonotes franceses, al mando de Villegaignon, fundaron en la bahía de Río de Janeiro la “Francia Antartica”, que fue destruida más tarde por los portugueses que no toleraron esta intromisión en el corazón de sus dominios.

En el siglo XVII, los holandeses, ingleses y franceses rompieron el monopolio ibérico en América y Asia. Pero los ibéricos conservaron mucho tiempo importantes dominios en América, África e incluso en Asia.

En el acuerdo de Tordesillas figuraban distintas cláusulas para su aplicación, una de ellas se refería al trazado de la línea de demarcación.

El original se conserva en los archivos portugueses.

Ha habido realmente cinco bulas del Papa Alejandro VI sobre los Grandes Descubrimientos y sus consecuencias. Se sabe que estas bulas se conocen por las dos primeras palabras en latín, cuya traducción carece de sentido sin las palabras que las siguen.

Las dos primeras bulas inter Caetera, de 3 de mayo de 1493, fueron redactadas una en abril, la otra en… junio. Esta falsificación de la fecha se explica por la voluntad del Papa, tras su encuentro con el embajador español, de esbozar el reparto entre España y Portugal, que no había previsto en el primer texto, pero dejando creer que ya lo había pensado antes.

En efecto, el primer texto decía: “Os damos, concedemos, y atribuimos todas y cada una de las tierras e islas citadas, tanto las desconocidas como las que ya han descubierto vuestros enviados, y las que quedan por descubrir, siempre que no estén bajo la dominación actual de señores cristianos”.

El segundo texto establece un reparto del Atlántico y de las tierras no descubiertas. Castilla disfrutaba de la soberanía al oeste de una línea imaginaria a cien leguas de los archipiélagos de Azores y Cabo Verde, los portugueses conservaban el derecho de ir hacia el sur usque indos.

Las dos bulas siguientes, Eximí Devotionis y Dudum Siquidem, con fecha de septiembre de 1493, ampliaban las donaciones hechas a Castilla. La primera daba a los castellanos los mismos derechos concedidos a los portugueses en su zona de influencia, la segunda preveía que las nuevas tierras descubiertas por los castellanos les pertenecerían “incluso si formaban parte de la India”. Esta bula casi hizo fracasar las negociaciones de Tordesillas. También reforzaba las pretensiones españolas en las Molucas.

La quinta bula, Piis Fidelium, estaba dirigida al padre Boíl, que dirigía a los religiosos que partieron con Colón en el segundo viaje; le concede grandes poderes, ya que este benedictino tenía la misión de organizar la evangelización de los indios.
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Loquillo 21-05-2015 12:28

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Muy interesante e instructivo, da gusto leer a vuesa merced CoronadoBx. :rolleyes:

coronadobx 26-05-2015 19:36

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Muy buenas hoy hablo de un gran Navarro y Marino Espanol que por su fuerte caracter y aventuras hubiera sido digno de ya varias peliculas. Demostro un arrojo y valentia sin igual y si me permitis la expresion los "tenia bien puestos" ..... hablamos de D Tiburcio de Redin. Os animo a que lo leais, es de los mejores relatos que creo que hemos comentado en este hilo! Ojo que hasta de Fraile seguia peleando!

Fuentes: Wikipedia y enorancienlanzasblogspot

http://foro.latabernadelpuerto.com/p...ictureid=18048

Tiburcio de Redín y Cruzat, (Pamplona 1597, La Guaira (Venezuela) 1651), Barón de Bigüezal, Caballero de Santiago.[1]

Fue un militar y marino de comportamiento ejemplar en lo castrense, pero de vida agitada y conflictiva. Al llegar a la madurez, su vida sufrió una profunda y repentina transformación al descubrir su vocación misionera para seguir el camino clerical que habían seguido la mayoría de sus hermanos.

Fray Baltasar de Lodares, en su obra “Los franciscanos capuchinos de Venezuela” basado en un retrato existente en el Museo del Prado (Madrid), atribuido al padre Juan Ricci, lo presenta en los siguientes términos: "El entrecejo fruncido como un nubarrón de tormenta, sobre su mirada dura y desafiadora; los bigotes encabritados por las puntas, el mentón audaz y provocativo, orlado de un pelillo áspero e impertinente; la cabeza revuelta e indómita, cayendo sobre el cuello; las botas altas y pesadas".

En su memoria se le dédico el nombre de una calle en Pamplona, su ciudad natal.

BIOGRAFIA

Nació en Pamplona el 11 de agosto de 1597 y era el menor de los siete hijos de don Carlos de Redín y de doña Isabel Cruzat. Es, por tanto, hermano de Martín de Redín y Cruzat. Al cumplir los catorce años, ingresaba en los Tercios de Infantería Españoles para combatir en las guerras de Italia, donde al poco tiempo, por su arrojo y valentía lograba el grado de alférez, grado militar que se le concedió para recompensarle sus méritos en el asalto de la fortaleza de San Andrés, en el sitio de Vercelli.

A sus pocos años, por su capacidad castrense, en 1620 ocupaba el cargo de capitán de mar y guerra, estando al mando de uno de los galeones que hacían la travesía atlántica hacia el Nuevo Mundo (parece ser que era el “Nuestra Señora de Atocha”), En 1624, se le destinó a Portugal, al mando de una compañía de Piqueros de Infantería, bajo las órdenes del marqués de Hinojosa, con el que ya había combatido en las guerras de Italia.

Después pasaría a Armada del Océano, prestando su apoyo y auxilio al marino don Antonio de Oquendo donde sostendría algunos combates navales. En alguno de estos enfrentamientos resultó herido, en un brazo y en el pecho. Al recuperarse fue llamado a la Corte, donde el rey Felipe IV le recompensó su demostrada valentía, regalándole una cadena de oro y dándole el cargo de Gobernador, de la nueva armada que se estaba aprestando en la ensenada de Barcelona.

Tiburcio de Redín, era tajante a la hora de solventar situaciones difíciles, lo que le hacía ser temido por los que se veían obligados a enfrentarse con el aristócrata pamplonés. Uno de los ardides, que empleó en una ocasión, fueron de los que le hicieron pasar a la historia legendaria; en esa ocasión, fue conocedor de que un pirata holandés le estaba esperando a que se hiciera a la mar con su bajel; pero Redín mandó cargarlo con piedras, para aparentar que iba sobre cargado de tesoros.

Redín ordenó inutilizar la artillería de su buque y reforzó a la tripulación con infantes españoles, se hizo a la mar sin preocuparse de los que le esperaban. Sopesando vencer la embestida, el buque holandés, puso rumbo de encontrada hacía la nao española, al llegar le pidieron cuartel aduciendo que su capitán estaba gravemente enfermo, al mismo tiempo que todos los españoles aparentaban estar enormemente asustados.

Persuadido el capitán holandés de que eran ciertos los hechos, pasó a tomar el buque español y se dirigió a la cámara del capitán, supuestamente enfermo, al entrar se encontró con que Redín le descerrajó un tiro que lo echó por tierra, sirviendo al mismo tiempo de aviso a la gente de Redín para que abordaran la nave holandesa. La reacción de los piratas, fue intentar disparar sobre su propio buque, que ya había sido abordado y conquistado por los españoles, pero como encontraron la artillería inutilizada, no tuvieron más remedio que resignarse a ser apresados por los españoles.

Esta acción sucedía en unas circunstancias especiales, ya que Redín iba como arrestado con destino a España, por orden de la Real Audiencia de Santo Domingo y por una de sus acostumbradas travesuras. Es este caso, poco más se le podía pedir, ya que las que utilizaba con sus enemigos, también lo hacía con los amigos, era su forma de ser. En este caso, la jugada le salió redonda, puesto que logró entrar en la bahía de Cádiz, con el buque holandés apresado.

Por su conflictivo carácter, siempre andaba huyendo de la justicia, su vida era una constante zozobra, y los accidentes y las pendencias inevitablemente se le atravesaban en su camino. Una de las veces que se encontraba en Madrid, y obligado a huir de la justicia que lo andaba buscando, su ingenio se impuso una vez más y logró esquivarlos haciéndose pasar por un lisiado paralítico.

Regresó a Sevilla y de nuevo tuvo que salir huyendo, por la persecución, está vez de un marido celoso, pero otra vez su inventiva se puso de manifiesto; se dirigió a su general y le pidió le entregara el mando de cuatro bajeles, con el pretexto de tener una misión oficial para realizar un servicio señalado.

A sus 40 años, aunque en su vida militar había cumplido con su misión sirviendo a la patria en las acciones encomendadas, quizás cansado de tanta aventura y de aquella vida de pendencias y sobresaltos que llevaba, decidió buscar la paz espiritual e ingresó en un convento, siendo admitido en la Orden Capuchina de Tarazona, el día 26 de junio del año de 1637, tomando el nombre de fray Francisco de Pamplona.

Aunque ahora vestía hábito monástico, parecía que las dificultades le buscaban allá por donde iba, de nuevo, en un viaje al norte de África, el buque en el que viajaba junto a otros frailes y el prefecto de la Orden, fue visto por un navío holandés, que inmediatamente se puso a dar caza al español. Enterado el capitán del buque de que él estaba a bordo, le rogó al prefecto de los capuchinos que le pidiese a Redín que se pusiera al mando del buque, pues no encontraba otra solución.

Cuando el prefecto de la Orden le indicó que era su obligación para evitar caer en manos de herejes y que le obedeciese, quedando de momento a su entera libertad de acción y sin obligación ni pena para su alma, ya que estaba en juego la defensa de España y de su Cristianismo; Redín de un manotazo arrebató la espada del capitán, comenzó a dar órdenes, entraron en combate y después de que se impuso la superioridad española, los holandeses no tuvieron otro remedio que escapar para no ser castigados con mayor dureza. Algún tiempo después solicitaba formar parte de las misiones venezolanas.

En su nuevo estatus se comportó muy dignamente, era muy devoto y cumplía a rajatabla las disciplinas de la orden. Pero “donde hubo fuego siempre quedaron cenizas”. Tanto de su vida militar como de la evangélica, se comentan hechos que rayan lo legendario, pero dado su fuerte carácter y su forma de solucionar los problemas, a estas posibles leyendas se les pueden dar visos de realidad.

En una ocasión, estando de viaje, se encontró en un mesón de Tudela, donde unos matones intentaron abusar de la mesonera y de sus hijas; Redín les recrimino su actitud, pero los fanfarrones viendo delante de ellos un pobre fraile, no lo tomaron en cuenta y siguieron con su molesta diversión. Esto hizo resucitar las mañas del viejo capitán, por lo que sirviéndose de un látigo, comenzó a darles tales trallazos de manera que los otros no tuvieron otra opción que la de darse a la fuga.

En otra ocasión en que se dirigía al sur de España, se hospeda en un pueblo de Toledo; el curioso ventero, amigo de enterarse de vidas ajenas, entabla diálogo con el recién llegado clérigo:-¿Es cierto que el célebre soldado, don Tiburcio de Redín ha tomado él hábito capuchino? -Sí, hermano -le responde el fraile ¡Gracias a Dios!, -contesta el ventero- que se ha corregido; pero…, ¿Cree ud.. padre que perseverará en los votos que ha hecho?-Confío en Dios que sí, hermano, -le responde fray Francisco de Pamplona- ¡Vive Dios…! -exclama el ventero-, mucho me temo…, porque hombre más tremendo que ese no lo he conocido jamás. Cuando pasaba por aquí, eran seguras las riñas, las heridas, la sangre…

El ventero seguía con su retahíla, comentando la turbulenta vida del personaje, mientras éste le escuchaba dando cuenta de un plato de lentejas. Cansado el fraile de tanta historia mundana que le apartaba de sus pensamientos evangélicos, secamente le suelta al ventero: -Perdón, hermano…. ¡Yo soy Tiburcio de Redín!

Epílogo: Este clérigo, que tan bien conocía el área del Caribe por su destino en los barcos que perseguían la piratería, a partir de 1650 fue uno de los grandes impulsores de las misiones venezolanas, a él particularmente y a otros impulsores misionales que cumplieron con su apostolado, se deben estas palabras de agradecimiento que les dedica Duarte Level:

“Empero sobre la tumba de los capuchinos, Venezuela está obligada a depositar coronas de agradecimiento. Esos frailes salvaron la integridad de la Patria. En nuestra cuestión de límites con la Guayana inglesa, el único argumento sólido e incontestable que pudimos presentar para justificar nuestro derecho sobre Guayana fue la obra que allí hicieron los misioneros. A ellos les debemos no haberlo perdido todo. Hasta donde llegaron los religiosos en su misión evangélica puede decirse que llegaron nuestras fronteras. Al plantar la cruz fijaron los linderos de Venezuela”.

Tiburcio de Redín y Cruzat, el soldado y el marino que cumplió con su deber obtuvo y tantos premios mereció (entre estos el hábito de Santiago), o el humilde fray Francisco de Pamplona, como se le conoció en su corta vida religiosa, imprevistamente moría en el puerto de La Guaira (Venezuela) el 31 de agosto de 1651, cuando venía a España a reclutar más misioneros para contribuir a la evangelización que llevaban a cabo las misiones venezolanas.

Aqui dejo otro enlace con una vision apasionada e interesantisima de Don Tiburcio!http://enorancienlanzas.blogspot.com...-pamplona.html

Gambucero 27-05-2015 14:06

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
La proeza española que salvó al mundo de la peor epidemia
Fuente: LibertadDigital - Cultura /Laura Galdeano

"No imagino que los anales de la Historia hayan aportado un ejemplo de filantropía tan noble y tan extenso como éste".

Son palabras de el doctor Edward Jenner, el inventor de la vacuna de la viruela sobre la "Expedición Balmis". El María Pita zarpó en 1803 desde La Coruña , un navío lleno de esperanza y de miseria. Partía hacia América con una veintena de niños huérfanos con la misión de erradicar una epidemia que se cebaba sin contemplaciones con todo ser humano que se cruzase a su paso. Sólo con el método "brazo a brazo", utilizando a los niños como portadores del suero, podría llegar en buenas condiciones a esos territorios tan lejanos. A principios del siglo XIX, la viruela, conocida como flor negra, mató o desfiguró a una quinta parte de la humanidad, por lo que fue considerada la plaga más difundida y más duradera.

http://s.libertaddigital.com/2015/05...avier-moro.jpg

Este es el contexto en el que se desarrolla A flor de piel, último libro del escritor madrileño Javier Moro, Premio Planeta 2011 por la novela El imperio eres tú. Moro nos trae "el viaje filantrópico más grande de la historia", una proeza española que ha quedado en el olvido. Balmis, un cirujano alicantino, se embarca en una corbeta con veintidós niños huérfanos con la misión de llevar la recién descubierta vacuna de la viruela a los territorios de Ultramar. Con ellos, Isabel Zendal, encargada de cuidar a los pequeños y la voz que narra esta apasionante aventura.

http://s.libertaddigital.com/2015/05...or-de-piel.jpg

"Es una aventura que ensalza unos valores eternos"
"Es una expedición poco conocida para la trascendencia que tuvo y la ejemplaridad de la historia", asegura Javier Moro a Libertad Digital. "Es una historia muy española. Hay un vasco, el capitán del barco; un alicantino, el director de la expedición; un subdirector catalán; la rectora gallega y el patrocinador castellano. Es una aventura que ensalza unos valores eternos", explica el escritor.

El objetivo era el más humanitario posible, pero, para ello, había que utilizar a los más indefensos: la mayor empresa humanitaria de la historia descansaba sobre las espaldas de la población más frágil y depauperada que existía. Eran niños huérfanos, abandonados, que después de ser utilizados por esta expedición, volverían a ser abandonados. No murió ninguno por el viaje, los que murieron fue porque partieron ya enfermos".

http://s.libertaddigital.com/2015/05...ion-balmis.jpg

"La viruela acabó con la dinastía de los Habsburgo en España"
La misión se llevó bajo el auspicio de Carlos IV. "La viruela acabó con la dinastía de los Habsburgo en España, no fue una revolución, fue la enfermedad. Acabó con Luis XV de Francia y casi con la familia de Carlos IV, por eso estaba tan involucrado. Pero no sólo eran razones políticas. En los tres primeros siglos de la conquista, 90 millones de indígenas murieron por choque microbiano, casi siempre atribuido a la viruela", asegura Moro.

La decadencia que sufría España en este periodo ensombreció esta gesta. "Fue una luz en la oscuridad del final del imperio. Había muchos problemas más importantes que llamaban la atención: el desmiembre del imperio, guerras civiles en España, guerras en los territorios de América, el rey estaba casi en manos de Napoleón... Por eso, casi cayó en el olvido", explica el escritor.

Los tres protagonistas de A flor de piel llevaron la vacuna a México, Caracas, Bogotá o Filipinas, enfrentándose a una dura travesía para los pequeños pasajeros que los acompañaban. Sin embargo, esta no fue el único escollo que debieron salvar. "Hoy estamos acostumbrados a la idea de la inmunización, pero en esa época, decían que te iban a meter el mal que estaba matando. Era la primera vez que se mezclaban fluidos de animales con humanos, eso daba repulsión. Los curas decían que te iban a salir cuernos, iba contra la ley de Dios", explica Moro.

"Los curas decían que te iban a salir cuernos, iba contra la ley de Dios"
Y no solo el recelo de la Iglesia se interpuso. "Los mayores enemigos de esta empresa fueron los propios españoles", asegura. "Suscitaba mucha rivalidad entre los propios médicos, había un rédito político muy grande".

La Iglesia terminó por apoyar la misión. "La viruela era peor que el cáncer hoy, un tercio de los que la contraían morían, otro tercio quedaba con secuelas muy graves y los que sobrevivían, acababan con la cara picada, marcada para toda la vida. La vacunación levantaba muchas cuestiones morales, hoy en día hay personas en contra de las vacunas. Pero entonces, pronto los arzobispos vieron la ventaja que suponía encontrar un arma contra la viruela. Sin esta institución, no hubiera funcionado el método exportado por Balmis. Llevó el embrión de la sanidad pública, las Juntas de Vacunación. Si llegaron a vacunarse quinientas mil personas al paso de la expedición fue porque funcionó un protocolo de actuación", asegura.

Tres protagonistas

El escritor madrileño cuenta esta historia en la persona de Isabel Zendal. "Sin ella no había niños y sin niños no había expedición. Era la columna vertebral de la historia, la clave". La OMS la nombró en 1950 "la primeras enfermera de la historia en misión internacional" y la facultad de enfermería de Puebla de México lleva su nombre.

http://s.libertaddigital.com/fotos/n...ier-balmis.jpg

Balmis dedicó su vida a la medicina. "En Alicante y Madrid hay calles con su nombre. Era un hombre descrito como polémico, su mal carácter era legendario, pero era un gran organizador, un gran investigador, un hombre con unas capacidades de trabajo increíbles. Salvany, el auténtico héroe, era otro tipo de hombre, buscaba el consenso".

Con A flor de piel, Javier Moro solo espera una cosa: "Que el lector español se entretenga con la historia y esta expedición adquiera la importancia que se merece".

leviño 27-05-2015 18:23

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
SALUD:brindis:SS.

Cuanto mas leo en este foro mas inculto me siento y mas al ser alicantino y desconocer por completo la historia que nos ha traído Gambucero.:gracias:
de adolescente pase muchas horas en la plaza del doctor Balmis , a un que nosotros la llamábamos plaza del ángel , creo que por un local que se encontraba en ella , ahora después de remodelarla y eliminar los bancos de estilo Gaudi por otros mas acordes a los presupuestos municipales y abrir al publico de nuevo se ha puesto en valor un refugio antiaéreo de la guerra civil que se encuentra bajo ella el R46. el club Rotari a donado un busto de Balmis para que junto una fuente de piedra de principios del siglo pasado adornen la plaza .
creo que comprare el libro no voy a esperar a que hagan la peli :santo:

Gambucero 01-06-2015 12:37

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Jorge Juan, espía y científico que pudo dar la victoria a España en Trafalgar

Fuente: ABC - História
Autor: Jesús García Calero

Cada vez que uno piensa en Jorge Juan y Santacilia (1713-1773) no sabe si debe preferir a uno de los grandes militares de nuestra historia, que hizo posible el milagro naval español con los primeros Borbones. Su poderoso proyecto de flota habría evitado seguramente la derrota de España en Trafalgar, si él no hubiera caído en desgracia por intrigas cortesanas. O puede uno decantarse por admirar al “sabio español” -tal y como se le conocía en toda Europa por ser uno de los científicos más reputados del siglo de las Luces- sin cuyas observaciones el sistema métrico decimal no sería como lo conocemos hoy ni tendríamos el exacto conocimiento de la forma de la tierra.

Como James Bond
¿Cuántas vidas caben dentro de una vida? Porque también resulta apasionante reconocer en Jorge Juan a un James Bond al servicio de Su Majestad Española, un hombre capaz de revelar importantes secretos del enemigo, espiar y minar sus astilleros provocando una fuga de cerebros y manos expertas y, por supuesto, un caballero que supo enaltecer -mezcladas, no agitadas- las armas y las letras de su Rey en las mejores Academias de Ciencias de Europa, la francesa, la Royal Society británica o la Academia berlinesa.

El 5 de enero se cumple el tercer centenario de su nacimiento
Todos ellos, y algunos más, son el verdadero Jorge Juan, un ilustrado que mañana, 5 de enero, cumpliría 300 años. El Museo Naval -donde se conservan su cuadrante y maquetas de sus construcciones- ha realizado estos días talleres infantiles sobre su figura con gran éxito. Jorge Juan nació en Novelda de la unión de dos familias ilustres: la de su padre, Bernardo Juan, que descendía de los condes de Peñalba, y la de su madre, Violante Santacilia, procedente de una hacendada familia ilicitana. Ambos se habían casado tras enviudar, en segundas nupcias.

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A los 3 años, Jorge queda huérfano de padre, estudia con los jesuitas alicantinos y luego en Zaragoza. A los 12 años se le somete al meticuloso estudio de limpieza de sangre necesario para ingresar en la Orden de Malta, apoyado por su tío paterno Cipriano, caballero de esa orden. Profesa en Malta y recibe con 14 años su primer título: Comendador de Aliaga en Aragón. En Malta también debió “correr carabanas”, persiguiendo a los cárabos o galeotes moros, lo cual pudo ser el inicio de su vocación marinera. A los 16 regresa y pide el ingreso en la Real Compañía de Guardias Marinas.

Reserva de conocimiento
Y allí todo cambia. Felipe V había creado en esa escuela gaditana un verdadero centro de conocimiento, una reserva ilustrada donde se enseñaban los más modernos estudios de aquella hirviente época, sin descuidar las bellas artes. Un joven con el talento de Jorge Juan aprendió allí a amar la ciencia, cuando España era aún un país de grandes atrasos que desconfiaba del progreso, con el acecho siempre temible de la Inquisición, agitada por un infame casticismo que atacaba cualquier avance procedente del extranjero.


Participó en la campaña de Orán y Blas de Lezo fue maestro suyo
Jorge Juan se asomó al universo a través del novedoso prisma de Newton y las explicaciones científicas de la mecánica celeste. Se graduó con 21 años, después de navegar tres años y participar en las campañas de Orán y en la escuadra que acompañó al futuro Carlos III para asumir el Trono de Nápoles. Entre sus maestros en el arte de navegar tuvo al bravo Blas de Lezo, defensor de Cartagena de Indias en desigual combate contra una gran escuadra inglesa.

Empieza la acción
Entonces, en 1734, Felipe V recibe la solicitud de su primo Luis XV para que se permita a los inquietos académicos franceses viajar a Quito con el fin de medir un arco de Meridiano bajo el Ecuador y así obtener el valor de un grado terrestre. La empresa era vital por aquel entonces, puesto que, dominada la Latitud, fallaban los cálculos de Longitud, lo cual impedía una precisión científica tanto en la derrota de los barcos como en la cartografía. Jorge Juan iba a jugar un papel vital en la solución.


El Rey quería dos oficiales y eligieron dos pimpollos, Ulloa y Juan
Felipe V quiere facilitar la misión científica francesa pero siempre que las luces del siglo iluminasen también a la ciencia española. Por ello ordenó el 20 de agosto que dos de sus más hábiles oficiales acompañasen a los académicos franceses. Quería dos personas “en quienes concurrieran no sólo las condiciones de buena educación, indispensables para conservar amistosa y recíproca correspondencia con los académicos franceses, sino la instrucción necesaria para poder ejecutar todas las observaciones”. El Monarca animaba a competir para que estos enviados realizasen sus propios cálculos “con entera independencia de los que hicieran los extranjeros”.

Dicho y hecho. Pero en lugar de elegir a dos oficiales, la Marina puso al servicio de esta empresa a dos pimpollos, dos guardiamarinas, de 19 (Antonio de Ulloa) y 21 años (Jorge Juan). Ambos protagonizaron aquel viaje que cambiaría sus vidas y les uniría con una amistad indestructible.

Las misiones secretas para Felipe V
No tenían graduación militar así que hubo que ascenderles a tenientes de navío. Jorge Juan se encargaría de la astronomía y la matemática, mientras que Ulloa sería el naturalista. Y además del objetivo científico del Meridiano, Su Majestad les encargó algunas otras misiones (históricas, descriptivas, cartográficas, botánicas y mineralógicas). Sin embargo, los dos cometidos más importantes eran secretos.

Critica la tiranía sobre los indios como Fray Bartolomé de las Casas
Lo que Felipe V quería era conocer de primera mano el estado real de sus pueblos de ultramar, la situación política y social que administraban sus enviados. Por otro lado quería tener bien vigilados a los académicos franceses para impedir que llevasen a París informaciones vitales que no debían caer en manos del Gobierno de París. En ambas cosas, Ulloa y Juan se emplearon a fondo con una liberalidad y madurez sorprendentes.

La dureza de la misión
La misión partió de Cádiz en 1735, y en ella viajaba, además, el marqués de Villagarcía, nuevo virrey del Perú. Les esperaban 9 años durísimos. Viajaron a Quito para realizar triangulaciones kilométricas que extendieron hasta Cuenca, la ciudad situada a casi 400 kilómetros al sur, y cuyos vértices frecuentemente se situaban en la cima de montañas que alcanzan los 5.000 metros.

Soportaron tormenas a 5.000 metros y los ataques del almirante Anson
Es difícil imaginar la complicación que el clima, la orografía y diversas vicisitudes supusieron para aquellos hombres. Divididos en dos grupos y conocidos por “los caballeros del punto fijo”, tuvieron incluso que abandonar sus trabajos en tres ocasiones y desplazarse a Guayaquil para solucionar cuestiones urgentes relativas a la defensa y fortificación de las costas y plazas del virreinato, entonces hostigado de continuo por el almirante inglés Anson.

Héroe contra la Inquisición y la tiranía
Es una maravilla asomarse hoy a los libros que escribieron. En el de Astronomía, Jorge Juan tuvo que enfrentarse al desagrado inquisitorial que desconfiaba de Copérnico y Galileo -no digamos de Newton- a esas alturas. Y lo hace con mucha inteligencia, demostrando que los avances científicos han permitido, entre otras cosas, la navegación y por tanto la evangelización de América, y que en Roma los prelados más cultivados -cita ejemplos con autoridad- han aceptado por entonces lo que la matemática demuestra y los necios inquisidores tildan aún de contrario a las Escrituras.

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La Inquisición tuvo en el punto de mira su obra
Hubo más libros, pero el más llamativo es el informe secreto sobre la administración americana. Emparentando con la visión de Bartolomé de las Casas, Jorge Juan constata sin piedad los abusos de encomenderos, corregidores, curas corruptos y gobernantes que hacen la vista gorda: “La tiranía que padecen los Indios nace de la insaciable hambre de riquezas que llevan a las Indias a los que van á gobernarlos”, dice Jorge Juan en una de sus frases más templadas.

El espía competente
¿Cómo logró tanta información? Supo escuchar y presionar a las personas adecuadas con datos, relacionarlos entre sí para extraer conclusiones rápidas y certeras, tanto sobre los abusos como sobre las violaciones de las leyes y el contrabando, aportando vías de solución. Con su informe, el Rey iba a tener buena cuenta de los desmanes en las extensas y lejanas provincias donde apenas llegaba comunicación oficial alguna que permitiera poner coto a los tributos injustos y cumplir la observancia de la ley, mientras las potencias extranjeras pugnaban por romper el monopolio comercial. Tiempo después los espías ingleses publicarán estos escritos en la pérfida Albión (también en español, para la propaganda), no como ejemplo de severa autocrítica sino como confirmación de la leyenda negra que han agitado interesadamente durante toda nuestra historia.

A su regreso ha muerto Felipe V y nadie les hace caso
A su regreso, Jorge Juan constata que, muerto Felipe V, a nadie le interesan sus misiones, mediciones o publicaciones. De hecho, los avispados académicos franceses apenas mencionaron la aportación española que fue vital para la instauración del valor del metro y el sistema métrico, que no podría haber nacido sin la ayuda de esa misión compartida (la "grandeur" se llevó una vez más toda la gloria). Además también aclaró con exactitud cuál era el meridiano que cimentaba el Tratado de Tordesillas que tantos conflictos había traído entre Portugal y España por la imprecisión de los cálculos.

El momento clave de una vida
En el trayecto de vuelta de este viaje se produce tal vez el momento de mayor lucidez de Jorge Juan. El acecho con peligro real de los corsarios a los barcos franceses y el apresamiento de la nave que traía a Ulloa, la “Deliverance”, hizo pensar y mucho al joven marino. Había visto una sociedad en descomposición en América, había reflexionado sobre la necesidad de fortalecer el imperio de la ley. Había visto la debilidad de los buques de factura francesa frente a los ingleses, más maniobrables y veloces. Había sufrido los ataques de Anson en las lejanas costas. Vio claramente que los dominios en América serían insostenibles con una creciente supremacía naval inglesa. ¿Qué hacer?

La experiencia le convenció de que la Armada debía ser la prioridad de España
A su llegada a España -antes le nombraron en París miembro correspondiente de la “Academie”-, la muerte de Felipe V le hundió en un mar de dudas. Pero el destino le tenía guardado el encuentro más relevante de su vida. Con el marqués de la Ensenada, alguien con las mismas preocupaciones y con quien daría un vuelco a la política naval.

Espía a Londres, en misión imposible
No todos los campos de batalla de la Historia de España fueron a cañonazos ni cuerpo a cuerpo. En 1748 una batalla decisiva, quizá la más importante, era de inteligencia. A través del marqués de la Ensenada, Jorge Juan hace llegar sus informes secretos al Rey, y Fernando VI los estudia con interés. Ensenada comprende todas las carencias de los viajes de Juan y Ulloa (que fue liberado con honores, como miembro de la Royal Society, tras demostrar el valor científico de su misión) y decide publicar todas sus obras.

El éxito de su espionaje industrial en Londres fue espectacular
Pero a Jorge Juan le reserva una misión imposible. Le envía a Londres, camuflado con el nombre de Mr. Josues, para importar los avances de construcción naval de los astilleros del Támesis y lograr expertos que quisieran hacer escuela en España. También le pide un montón de informaciones prácticas y tecnológicas que el embajador de entonces, poco hábil en asuntos secretos, llevaba años tratando de recabar. A Jorge Juan le bastó una semana para asomarse a los Astilleros y relatar lo que estaban construyendo. Allí, por cierto, conoce caballerosamente y comparte mesa y mantel con el almirante Anson y el ministro Redford, que poco tiempo después mandará a la policía darle caza por espía.

Sus envíos de información en cartas cifradas fueron tan numerosos, eficientes y enjundiosos que convencieron aún más a Ensenada de la necesidad de cambiar de política y centrar el esfuerzo en construir una flota poderosa y moderna. Jorge Juan intuyó, como él, que tarde o temprano se dirimiría contra la flota inglesa la supremacía de los mares y que sin un cambio en la Armada no habría América. Por ello se centró en recabar la más exacta información sobre la construcción naval, la división moderna de trabajo cualificado de los astilleros, copias pieza a pieza de diseños de barcos, investigaciones sobre el lacre, las primeras aplicaciones de máquinas de vapor para limpiar puertos y otros usos preindustriales. También informó de planes concretos de los ingleses para atacar América.

A punto de ser atrapado
Ensenada y Juan sabían que el sistema de construcción de los barcos españoles, el de Gaztañeta, estaba obsoleto. El gasto de madera era enorme, contra el eficiente sistema inglés y la calidad y resistencia de jarcias, velas y otros componentes no resistía comparación. Jorge Juan realizaría sus propias mejoras al sistema. Pero lo realmente novelesco fue su accidentada salida de la ciudad del Támesis, pues estuvo a punto de ser atrapado.

La policía, mandada por el ministro Bedford, le pisaba los talones
La policía pisaba los talones a los “espías españoles”, y alguno de sus contactos allí fue detenido. La operación la dirigía el propio ministro Bedford. Antes de escapar aún tuvo que vivir mil peripecias y planificar el viaje de decenas de importantes ingenieros navales y obreros cualificados a España con sus familias para trabajar para la Corona. Les convenció de que aquello no iba a poner en peligro la floreciente industria naval británica.
Los astilleros cambian

En junio de 1750 logra cruzar el Canal de incógnito en un barco, el Santa Ana de Santoña, y llega a París. A su vuelta, comprueba que en España trabajan ya cuatro de los mejores constructores ingleses, medio centenar de técnicos y decenas de obreros cualificados. Ensenada pone sobre sus hombros una montaña de responsabilidades para cambiar los Astilleros españoles y ganar por la mano a los ingleses. A todas les da cumplimiento con brillantez y audacia. Su carrera es imparable. Pero tantos honores levantaron las envidias de la corte y no faltó quien criticó esta política.

A su regreso los astilleros cambian: es un milagro naval
En 1752, el Rey le nombra director de la Academia de Guardias Marinas de Cádiz. Allí terminará de experimentar todas sus teorías sobre la construcción naval sustentadas matemáticamente. Los resultados incluso impresionaron a los ingleses. Inspeccionaba desde la tala de árboles hasta la modernización de arsenales y astilleros, empezando por Cartagena.

Las intrigas triunfaron en el verano de 1754 y provocaron la caída y destierro del marques de la Ensenada, gracias al empeño del sagaz embajador británico en Madrid, Benjamin Keene, que tenía claro que debía hacer lo posible por acabar con el responsable de una política que solo podía perjudicar a su país. Lo triste es que lo lograra. El resto es conocido y desemboca en la creciente subordinación al francés, la Armada combinada y la derrota en Trafalgar, cuya convulsa consecuencia en América no tardariá en llegar.

Si su sistema hubiera seguido, la Armada sería poderosa
Con el tiempo, sus ideas, y las de Jorge Juan, fueron desechadas. Se optó por el tipo de construcción naval francesa, sus ingenieros y sus sistemas, mucho más atrasados, pero defendidos con denuedo por los nuevos ministros y sobre todo por Julián de Arriaga, secretario de Marina.

Embajador y espía en Marruecos
Es imposible resumir todas las vertientes de una biografía como la de Jorge Juan. Su prestigio sobrevivió a su salida de la primera línea de la vida pública. Y de hecho Carlos III, el Rey que vino de Nápoles y tanto tuvo que ver con el florecimiento de las artes en España, le encargó una de las misiones más difíciles de su vida. La embajada a Marruecos, en plena madurez, que sentaría las bases de una relación complicada entre los dos reinos, gracias a que logró firmar un primer tratado de 19 artículos que no ignoraba ninguna de las ambiciones importantes de la Corona. Allí también recabó información secreta y relevante para el Monarca. Fue la última aventura de Jorge Juan, un hombre imprescindible durante aquellos tres reinados.

Última Carta al Rey
Tan solo unos días antes de morir, Jorge Juan realizó uno de los servicios más difíciles a su Rey. Sometido a la agonía a la que le llevaron sus cólicos biliares, escribió a Carlos III una carta sorprendente, cuyo original se conserva en la Real Academia de la Historia. En ella, llegado el punto de rendir su vida, advierte al Monarca de las grandes desgracias que acechan en el horizonte, sobre todo por distraer los esfuerzos debidos a la Armada, sin la cual, lo que era España en aquel momento estaba condenado a cambiar, a sus ojos.

Venció el metodo de Gautier que vino a sustituir al suyo. Y si Jorge Juan detestaba la obra del francés, se dice que Gautier, de la mano de Julián de Arriaga, hizo todo lo que pudo para destruir la obra del sabio español. El perfeccionamiento de las naves a fines del XVIII vendría gracias a Romero y Fernandez de Landa y Retamosa. Sea como fuere se perdió un tiempo precioso y además de la técnica, faltó la visión política del marqués de la Ensenada sobre lo vital que una gran Armada iba a resultar en un futuro inmediato.

http://www.abc.es/Media/201301/04/Clarkson--644x362.JPG

Y aquí el link al artículo original

coronadobx 04-06-2015 13:50

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Un corsario Español olvidado del que no se sabe mucho, Miguel Villalba!

http://abcblogs.abc.es/espejo-de-nav...casi-olvidado/

Saludos. Coronadobx

coronadobx 09-06-2015 14:18

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Hemos hablado mucho del Teniente General D . Blas de Lezo, pero me gustaria hoy relatar una batalla en concreto la de Velez Malaga!

Funte:Revista de la Historia

LA BATALLA DE VELEZ-MALAGA

Tras la toma de Gibraltar por una flota anglo-holandesa al mando del almirante George Rooke, éste recibió noticias de que una flota franco-española se aproximaba. En efecto, una escuadra francesa había partido desde Toulon, y tras reunirse con efectivos españoles en Málaga, comandados por el conde de Fuencalada, se dirigían a su encuentro.

La escuadra franco-española se componía de 51 navíos de línea, 6 fragatas, 8 brulotes y 12 galeras, con un total de 3.577 cañones y mas de 24.2000 hombres mientras que la anglo-holandesa de Rooke la formaban 53 navíos de línea, 6 fragatas, un conglomerado de pataches y brulotes, con 3.614 cañones y aproximadamente 22.000 hombres, pues había dejado la mitad de su infantería de marina en la recién conquistada plaza de Gibraltar

http://foro.latabernadelpuerto.com/p...ictureid=18080
El 24 de agosto de 1704, a la altura de Vélez Málaga, ambas flotas se encontraron. El combate fue durísimo, y ninguno de los bandos consiguió hundir ni rendir barco alguno, a pesar de que uno de los escuadrones anglo-holandeses abandonó la batalla por falta de munición (que había gastado en la toma de Gibraltar). Sin embargo, el precio en vidas fue de mas de 3000 franco-españoles por 2700 anglo-holandeses.

Ambos bandos quisieron atribuirse la victoria (los franceses volvieron a su base de Toulon atribuyéndose una gran victoria), pero se considera que fue una victoria táctica franco-española y una victoria anglo-holandesa desde un punto de vista estratégico, puesto que la flota franco-española no volvió a presentar ninguna batalla naval de importancia durante el resto de la guerra.

http://foro.latabernadelpuerto.com/p...ictureid=18081
Como hemos dicho, el joven Blas de Lezo participaba como guardiamarina a las órdenes del almirante conde de Toulon. Durante la batalla, se distinguió rápidamente por su serenidad ante el fuego y la intrepidez de sus acciones. En un momento de la batalla, una bala de cañón le arrancó la pierna izquierda, pero lejos de abandonar, siguió en su puesto de batalla, de tal manera que el propio almirante le elogió y por su comportamiento ante la batalla y la adversidad, fue ascendido a Alférez de Bajel de Alto Bordo..

Cuentan que Blas de Lezo no se quejó ni una sola vez en el transcurso de la operación de amputación de su pierna, la cual se realizó sin anestesia alguna, por debajo de la rodilla. Además del ascenso, se le ofreció ser asistente de cámara de Felipe V, pero Blas de Lezo rechazó dicho cargo, y prefirió seguir luchando a bordo de los barcos de la armada, lo cual, como sabemos, fue una suerte, no para él, sino para todo el Imperio Español.

coronadobx 17-06-2015 16:20

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Interesantisimo enlace en el que ABC nos ilustra sobre diez batallas en las que estuvieron involucrados Españoles e Ingleses! Que disfruteis:

http://www.abc.es/historia-militar/2...YiMk8.facebook

Saludos.coronadobx

coronadobx 21-06-2015 09:43

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Hoy hablamos de D Luis de Cordova y Cordova.

Fuente, Todoababor

Segundo Capitán General de la Real Armada Española

Nació en Segovia el cuatro de diciembre de 1721. Sentó plaza de guardiamarina en la compañía del departamento de Cádiz. Sirvió con brillantez en los primeros grados del escalafón, distinguiéndose en varias funciones de guerra.

Fue ascendido a capitán de fragata en agosto de 1747. Mandando el navío “América”, en unión con el “Dragón”, ambos a las órdenes de Pedro Stuart, después marqués de San Leonardo, y en aguas del cabo de San Vicente, trabaron combate contra los navíos argelinos “Danzig” y “Castillo Nuevo”, el primero capitana de Argel.

El “Castillo Nuevo” se retiró a las primeras descargas, pero el “Danzig” siguió combatiendo, cerca de treinta horas en el espacio de cuatro días, hasta perder la mitad de su dotación. Hecho una criba arrió su bandera y hubo que quemarlo al no poderse utilizar; se rescataron cincuenta cautivos cristianos. Por esta acción concedió el rey a Córdova una encomienda de la Orden de Calatrava.

Al no existir por entonces el grado de brigadier, que se creó en 1773, ascendió directamente a jefe de escuadra el trece de julio de 1760. Entre otras misiones mandó una flota con destino a América septentrional, regresando con ella a Cádiz en marzo de 1774.

Ascendió a teniente general en diciembre de dicho año y en 1778, mandó una fuerte escuadra combinada, hispano-francesa, compuesta de sesenta y ocho navíos.

Con ella penetró triunfante por el canal de la Mancha haciendo retirarse a las fuerzas navales británicas al abrigo de sus puertos, apresando al navío “Ardent” de 64 cañones, que quedó rezagado.

Por esta campaña meritoria, si bien de poca efectividad, recibió Córdova como obsequio del rey de Francia una caja de oro ricamente guarnecida de brillantes con la expresiva dedicatoria: "Luis a Luis".

Por su parte el rey de España le concedió la gran cruz de Carlos III, por aquella época la más valiosa distinción, que lo que fue en tiempos posteriores. Los frutos de esta campaña no fueron sin embargo muy copiosos, como queda dicho, ya que surgieron diferencias de opinión entre el mando francés y el español.

El primero quería a toda costa destruir primeramente la escuadra enemiga, para después efectuar en la Gran Bretaña el desembarco proyectado. El español abogaba por efectuar el desembarco inmediatamente, basándose en que la escuadra enemiga no era suficientemente poderosa para evitarlo. Los sucesos dieron la razón a los españoles ya que, durante las dilaciones provocadas por los británicos, éstos se fueron preparando más y más, hasta que los malos tiempos hicieron a la escuadra combinada retirarse a Brest.

En esta campaña del Canal de 1778, los buques españoles empezaron a usar los barómetros marinos, cuando aún no los tenían los aliados franceses. El general francés, conde de Guichen, se admiraba de que Córdova tomase ciertas precauciones de mal tiempo cuando aún lo hacía bueno y por el contrario que mandase suspenderlas cuando aún se estaba en lo que eran finales de un temporal y a ellos les parecía plena fuerza de él. Preguntó el almirante francés a Mazarredo de dónde provenía semejante previsión y el mayor general el enseño los barómetros, que le maravillaron.

Mandando Córdova la misma escuadra combinada y sobre el cabo de Santa María, el nueve de agosto de 1780, apresó un rico convoy británico de más de cincuenta y cinco velas, escoltado por tres fragatas de guerra que pasaron a la marina real de España con los nombres de “Colón”, “Santa Balbina” y “Santa Paula”. Córdova hizo aquel día 3.000 prisioneros de las dotaciones, más 1.800 soldados de las compañías reales de las Indias Orientales y Occidentales, valuándose el botín capturado, de mercancías y municiones, en un millón de duros (moneda de ocho reales).

Pese a la precaución de que fue objeto por parte de las fuerzas navales enemigas, que constituían la protección más lejana del convoy, los condujo a Cádiz.

En la campaña del año 1781, también en el canal de la Mancha, sufrió la escuadra violentos temporales sin experimentar descalabros y males de consideración, gracias a las acertadas disposiciones que tomó el general Córdova secundado por su mayor general José de Mazarredo. En dicha campaña también le cupo el éxito de apresar otro convoy británico de veinticuatro velas.

En estas navegaciones y combates sobresalió la buena instrucción de las dotaciones españolas, fruto de los desvelos del mayor general secundado eficazmente por Escaño, a la sazón ayudante de la mayoría. Se empezaban a sentir, antes de que fuesen publicadas, los efectos de lo que había de convertirse después en las sabias ordenanzas de la armada, producto de laborioso trabajo y experiencia de esos dos eminentes marinos.

En 1782 mandó las fuerzas navales combinadas que atacaron la plaza de Gibraltar, en ocasión en que el general Barceló mandaba las empleadas directamente en el ataque a corta distancia y después, cuando aquél cesó en este mando y se produjo el ataque de las baterías flotantes, mandadas por el general Ventura Moreno, apoyó con los fuegos de sus buques de este desgraciado ataque del invento del francés d’ArÇon; cuando fueron incendiadas éstas por las balas rojas de los defensores, envió sus embarcaciones menores a apagar los fuegos y salvar a las dotaciones.

En los incendios y voladuras de estas pesadas baterías en teoría insumergibles e incombustibles, con circulación de agua "como la sangre por el cuerpo humano", hubieron 338 muertos, 638 heridos, 80 ahogados y 335 prisioneros; pero los efectos fueron superados en mucho por el bombardeo de las lanchas cañoneras inventadas por Barceló, que lo hacían efectivo.

En Gibraltar se defendía valerosamente el general británico Elliot. La plaza llegó a estar en gran necesidad y le fue enviado un convoy con aprovisionamientos, escoltado por una escuadra de treinta navíos mandada por el almirante Howe.

Le salió al encuentro Córdova con sus fuerzas, pero las enemigas, con su convoy, aprovecharon un temporal deshecho y pasaron los tan esperados recursos para la plaza. Se perdió el navío español “San Miguel”, arrojado por la tempestad bajo los mismos muros de Gibraltar. Cuando lord Howe volvía al Atlántico, Córdova le salió de nuevo al paso y se trabó un combate, el veinte de octubre de 1782, frente al cabo Espartel.

Los británicos admiraron "el modo de maniobrar de los españoles, su pronta línea de combate, la veloz colocación del navío insignia en el centro de la fuerza y la oportunidad con que forzó la vela la retaguardia acortando las distancias". El combate duró cinco horas. Los buques enemigos de más andar, rehuyeron continuarlo. El coloso español, el navío “Santísima Trinidad”, sólo pudo hacer una descarga completa, de toda sus baterías.

Se firmó la paz con la Gran Bretaña el treinta de enero de 1783, por la que se restituía a España la isla de Menorca y La Florida.

El rey premió los servicios de Córdova nombrándole director general de la Armada el siete de febrero de 1783 y poco después capitán general. Permaneció con tan alto grado hasta su muerte, sucedida el San Fernando el veintinueve de septiembre de 1796.

coronadobx 22-06-2015 22:44

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Y con mucha admiracion, pongo este hilo de uno de los mas grandes, Don Gonzalo Fernandez de Cordova, "El Gran Capitan" por favor prestar atencion al descaro que tenia ya con 25 años donde a diferencia de otros nobles cuando iba al combate se ponia sus mejores galas para que se le diferenciara bien (era practica intentar no llamar la atencion del enemigo.

Como curiosidad la Legion mantiene su primer tercio como "El Gran Capitan, primero de la legion"

Que disfruteis

http://www.elgrancapitan.org/portal/...l-gran-capitan

Saludos. Coronadobx

coronadobx 30-06-2015 18:32

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Hoy traigo otra interesante demostracion que la historia hay que contarla bien. Fuente: Todoababor.es

Es conocida una pintura del Museo naval de Madrid en la que se ve el ataque que llevó a cabo varias unidades británicas al baluarte Santiago el 1 de julio de 1762, y que defendió hasta el final su responsable, don Luis de Velasco.

http://foro.latabernadelpuerto.com/p...ictureid=18098

En este cuadro se observan cuatro navíos británicos, pero en las fuentes británicas sólo nombran tres buques. Bueno, da igual. El caso es que fue un combate muy duro por ambas partes y que tuvo por resultado la retirada apresurada de los británicos que recibieron un serio correctivo, haciendo recordar a estos que atacar con buques a una fortaleza no siempre es una buena idea. Y menos si al mando de las baterías españolas estaba un tal Velasco. Vamos, que fue una derrota sin paliativos, pero como esta acción estaba encuadrada en el ataque general de la Habana, que lograron conquistar, pues entonces no consta como tal.

En fin, que os voy a contar que no sepáis.

Prueba de la dureza de la acción a la que fueron sometidos los navíos de la escuadra británica fue que dos de los buques implicados no volvieron más a Inglaterra. En concreto el 14 de septiembre de 1762, dos meses después de la acción, el navío de 70 cañones Stirling Castle, y por orden del almirante Pocock, al comprobar el lamentable estado en que se encontraba el buque, mandó vaciarlo de vituallas y armamento y fue hundido en la misma bahía de La Habana.

Otro de los participantes en el fracasado ataque de El Morro, el navío de 80 cañones Marlborough no tuvo mejor suerte, ya que debido también a los graves daños sufridos fue mandado a Inglaterra pero en el transcurso del viaje empezó a hacer demasiada agua teniendo que ser abandonado el 29 de noviembre, con la suerte de salvarse la tripulación al navegar en conserva del Antelope de 50 cañones. Otro navío de la escuadra de Pocock, el Temple de 70 cañones, su capitán Thomas Collingwood, salió por el mismo motivo en octubre y el 18 de diciembre tuvo que ser abandonado a 300 millas de Cabo Clear, al sur de Irlanda, donde se hundió.


Así que ahí quedaron 3 de los principales navíos británicos de la escuadra de Pocock.

En la mayoría de los listados de navíos ingleses se suele poner como final de muchos de sus buques de guerra las palabras “naufragado”, “abandonado” o “hundido” sin más explicación, como si la Madre Naturaleza o el paso del tiempo hubieran sido los únicos responsables del final de esos buques. Pero algunas veces, tras esas palabras, se esconden hechos como el relatado hoy que si bien no fueron los que definitivamente acabaron con ellos si que les dieron la puntilla. Y es justo recordar que dos de ellos fueron machacados en el combate contra los españoles del Castillo del Morro y que a consecuencia de eso acabaron más tarde perdidos.

Saludos. Coronadobx

coronadobx 02-07-2015 15:56

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Otro apasionado relato sobre " El Rayo de la Guerra" D. Alejandro Farnesio y su gran batalla de Amberes. Interesante el comienzo, donde vemos la relacion que tuvo con D Juan de Austria

http://www.historiareimilitaris.com/...rra?hitcount=0

Saludos. Coronadobx

coronadobx 06-07-2015 15:36

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Hoy hablamos de Antonio Oquendo, bravo Marino vasco que peleo en mas de 100 batallas, principalmente contra los Holandeses, aunque como vereis ya venia de una familia con tradicion naval, ni mas ni menos su padre que lucho junto con el gran D Alvaro de Bazan .

Fuente Wikipedia. Vereis que tambien se menciona a Fadrique de Toledo, otro grande que hablaremos en algun otro momento

Si os fijas en la mayoria de los relatos, las fuerzas Espanolas eran especialmente efectivas en el cuerpo a cuerpo. Los tercios eran sin lugar a dudas tropas mucho mas efectivas que la de los Holandeses, Ingleses o Francesas, por eso la estrategia era intentar abordar los barcos enemigos


Hijo de María de Zandategui, señora de la torre de Lasarte y de Miguel de Oquendo, capitán general de la armada de Guipúzcoa, que participó junto a don Álvaro de Bazán en la Batalla de las Terceras, y murió en el desastre de la Invencible. A los 16 años ingresó con la plaza de caballero entretenido en las galeras de Nápoles, mandadas a la sazón por Pedro de Toledo, distinguiéndose en seguida "por su bella índole y gran fondo de talento militar".


Hacía 1594 pasó a la armada del Océano, cuyo general era entonces don Luis Fajardo. Cuando aún no tenía 18 años se le dio el mando de los bajeles ligeros Delfín de Escocia y la Dobladilla, pertenecientes a dicha armada.

El 15 de julio de 1604 partió de Lisboa con la misión de dar caza a un corsario inglés que con dos buques atacaba y extorsionaba a los pueblos de Andalucía, Galicia y Portugal. Al alba del 7 de agosto encontró a su enemigo en el Golfo de Cádiz; el corsario le abordó, metiéndole cien hombres dentro de su buque. Oquendo, al cabo de dos horas de combate, batió a todos, habiendo muchos muertos y heridos de ambas partes. El corsario trató de desaferrarse para huir, pero Oquendo entró con su gente, apresándolo. El otro buque, que se había estado batiendo al cañón con la “Dobladilla”, huyó a toda fuerza de vela y no pudo ser alcanzado. Los españoles quedaron muy averiados, arribando a Cascais. Fue recibido triunfalmente en Lisboa, felicitado por el rey Felipe III y por su capitán general don Luis Fajardo.

Gobernador de la escuadra del Cantábrico

En 1607, es nombrado gobernador de la escuadra de Vizcaya al fallecer Martín de Bertendona. Con esta armada guardaba las costas ante las amenazas de los neerlandeses, que venían dispuestos a incendiar los buques españoles en los puertos cantábricos. Ante la noticia de la salida de la armada de Vizcaya, se retiraron.

En junio fueron puestas a sus órdenes las escuadras de Guipúzcoa y de las Cuatro Villas, y junto a la de Vizcaya compusieron la escuadra llamada del Cantábrico. Con estas fuerzas efectuó muchos cruceros, protegiendo la llegada de las flotas de Indias y haciendo numerosas presas. En el mismo año fue nombrado general de la flota de Nueva España, sin cesar en la escuadra de Cantabria, con la que continuó al terminar su comisión de América.

Sirvió también con sus fuerzas, en calidad de almirante, a las órdenes del príncipe Filiberto de Saboya, que ostentaba el título de Príncipe de la Mar. Filiberto hizo ante el rey un caluroso elogio de Oquendo, y el rey confirió a éste el hábito de Santiago y encargó a don Rodrigo Calderón que, de su mano y en representación de él, le armase caballero.

Encarcelado

En 1619, Juan Fajardo, almirante general de la escuadra del Océano, pidió permiso para retirarse, permiso que le fue denegado por confiársele la guarda del Estrecho. Fajardo decidió retirarse sin el permiso real, por lo que fue arrestado y encerrado en el castillo de Sanlúcar de Barrameda. Oquendo fue nombrado para sustituirle, pero éste se excusó diciendo que estaba dedicado al alistamiento de su escuadra y a la construcción de un navío que había de servirle de capitana. Al mismo tiempo señalaba la inconveniencia de tal sustitución, comunicando al secretario Arostegui: que el no ir a servir no era falta de voluntad, sino que por no lo hacer con honra, es mejor excusarlo.

Molestos los miembros del Consejo contra el que se atrevía de este modo a darles lecciones, propusieron al rey que se quitase el mando a Oquendo y fuese encerrado en el castillo de Fuenterrabía. Poco después le fue conmutada a Oquendo esta prisión por la reclusión en el convento de San Telmo, en San Sebastián, con permiso para poder salir a inspeccionar su galeón. Intervino al fin su protector, el príncipe Filiberto, cuyos buenos oficios lograron su liberación. Pronto se le dio un nuevo mando, el de los galeones de la carrera de Indias, con los que efectuó algunos viajes.

En los primeros tiempos del reinado de Felipe IV, Oquendo fue consultado por su ministro el conde de Olivares sobre asuntos de Indias, servicio naval y comercio de Tierra Firme.

Procesamiento
En 1624 fue procesado, acusado de irregularidades en su mando y favoritismo, admitiendo en la flota buques inadecuados, por pertenecer a sus amigos, y también de no permitir las necesarias reparaciones en los buques y de una injustificada invernada en La Habana. De tal modo, los galeones Espíritu Santo y Santísima Trinidad se habían ido a pique por ir en malas condiciones, perdiendo el tesoro de su carga.

Pudo rebatir cumplidamente todos los cargos que se le habían hecho a impulso de la envidia de sus contrarios, y al cabo de año y medio se pronunció la sentencia: privación del mando de las flotas de Indias durante cuatro años, "menos los que fuesen voluntad de Su Majestad, de su Consejo de Indias o de la gente de Indias, en su real nombre", y 12.000 ducados de indemnización por lo perdido en los galeones.

El socorro de La Mámora

En 1626 obtuvo en propiedad el cargo de almirante general de la armada del Océano, quedando subordinados a él todos los generales de las diferentes escuadras, como él lo quedaba al capitán general Fadrique de Toledo, en cuyas manos hacía juramento y homenaje.


Al recibir Oquendo de su gobernador don Diego de Escobedo la petición de auxilio con motivo del sitio de La Mámora por fuerzas marroquíes en 1628, socorrió la plaza desde Cádiz, fletando buques y alistando gente, aún sin tener autorización de sus superiores, por considerarlo necesario para mejor servicio del rey y tratarse de un urgente auxilio. Tan complacido quedó el rey don Felipe de su servicio, que escribió de su puño y letra: "quedo tan agradecido a este servicio que me habéis hecho, como él lo merece y os lo dirá esta demostración".

La campaña de Brasil

Formando Oquendo parte del Consejo de Guerra, se reunió en Lisboa una escuadra bajo su propio mando para socorrer las costas del Brasil contra los ataques de los neerlandeses, especialmente las plazas de Pernambuco y de Todos los Santos. Componían la escuadra 16 naos; 5 de ellas no llegaban a las trescientas toneladas y a reunir cuarenta hombres de guarnición; otras 5 no llevaban más que la mitad de la infantería que les correspondía y quedaban 6 que eran mejores, pero también faltas de elementos y de dotación. Arbolaba Oquendo su insignia en el galeón Santiago.

Salió de Lisboa el 5 de mayo de 1631 convoyando una flota de buques mercantes portugueses y de 12 carabelas, que llevaban 3.000 hombres de transporte para reforzar las guarniciones de las plazas brasileñas.

Al cabo de 68 días de navegación, llegaron a la bahía de Todos los Santos, reforzando su guarnición y siguiendo viaje a Pernambuco con 20 naos mercantes que se agregaron al convoy. El 12 de septiembre avistaron la flota neerlandesa, bajo el mando del almirante Adriaan Hans Pater, que venía de saquear la isla de Santa María. El almirante neerlandés tuvo el gallardo pero presuntuoso gesto de ordenar que sólo atacasen a los españoles 16 de sus buques; el mismo número que los que sumaban los de Oquendo. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que la capitana y la almiranta neerlandesas eran buques de 900 y 1.000 toneladas, con cincuenta cañones de calibre entre 48 y 12, y, en cambio, los españoles no pasaban de las 300 toneladas e iban armados con cañones de a 22 a 8.

Antes de trabarse el combate pasó cerca de la capitana de Oquendo la carabela en que iba el conde de Bayolo, jefe de la infantería, y al estar a la voz propuso a Oquendo reforzar los buques con sus soldados. Oquendo con tono humorístico, señalando las velas enemigas le dijo: "¡Son poca ropa!" Después negó el paso de los soldados, razonando que la orden era llevarlos a Pernambuco para refuerzo y que no quería, "por si ocurría cualquier accidente que impidiera volverlos a las carabelas". El conde recibió orden de unirse al convoy y acercarse con él hacia la costa.

Así se entabló un duro combate a 18º de latitud sur y a unas 240 millas de los Abrojos, a las 8 de la mañana del 12 de septiembre de 1631. La escuadra neerlandesa avanzó a todo trapo, desplegada en arco. Entonces, Oquendo consiguió aferrarse con hábil maniobra a la capitana enemiga por barlovento, de tal modo que los fuegos y humos fuesen hacia el neerlandés. Hans Pater trató de desasirse, mas no pudo, pues el capitán Juan Castillo saltó al buque neerlandés y a parte de los garfios, lo aseguró con un calabrote que amarró a su palo. Pronto le quitaron la vida, y lo mismo a sus soldados, pero el fuego que se hizo desde las cofas del Santiago impidió a los neerlandeses desamarrarlo. Otro galeón neerlandés se colocó pronto por la banda libre del Santiago, pero también acudieron los españoles en auxilio de su general.

El combate aún estaba indeciso a las 16:00. Al fin, un taco encendido disparado por un cañón del Santiago prendió fuego a la capitana neerlandesa. La almiranta de su segundo, el aventurero raguseo Jerónimo Masibradi, acudió y dio remolque al Santiago, apartándole de la explosión del buque neerlandés. Hans Pater encontró la muerte en el agua, a donde se había arrojado con gran número de los suyos.

Oquendo se apoderó del estandarte de los Países Bajos y puso en fuga al enemigo, quemando a éste tres mayores galeones y haciéndole 1.900 muertos; los españoles perdieron, por su parte, dos galeones, hundido uno de ellos, el San Antonio, la almiranta, y 585 muertos y 201 heridos. Tuvo la satisfacción Oquendo de saber que el galeón apresado por los neerlandeses, el Buenaventura, no pudo ser aprovechado, y que los españoles prisioneros se apoderaron de la carabela donde los llevaban y se fugaron.

Cinco días después hubo nuevo avistamiento de las escuadras, pero el almirante Tir, que sucedió en el mando a Hans Pater, eludió el combate a pesar de su manifiesta superioridad numérica. Oquendo llevó las tropas de refuerzo a Pernambuco y regresó a la Península. El 21 de noviembre entró en Lisboa, siendo objeto de entusiastas manifestaciones. Guipúzcoa le envió un caluroso mensaje de felicitación.

Gobernador de Mahón
Después de esta campaña fue nombrado capitán general de la guarda de la carrera de Indias, y en calidad de tal efectuó otro viaje a América, hacia la que partió el 23 de abril de 1634, sufriendo un duro temporal a su regreso.

En 1636, Oquendo estuvo de nuevo arrestado por batirse en duelo en Madrid, provocado por un caballero italiano al que sin herir gravemente dio una fuerte lección. En 1637 recibió la orden de salir con sus buques para incorporarse a la escuadra de Nápoles. Hizo presente en qué malas condiciones de combatir se hallaban, sin gente y sin pólvora, considerando que esta salida sólo suponía ofrecer a los enemigos una fácil victoria. Por ello le llegó la orden de invernar en Mahón, donde fue nombrado gobernador de Menorca. Efectuó grandes mejoras en las fortificaciones de la isla, trayendo artillería de Nápoles.

La batalla de las Dunas

Artículo principal: Batalla de las Dunas (1639)

En agosto de 1639 se terminó de formar en Cádiz parte de la escuadra que había de acudir a operar contra Francia y los Países Bajos: 23 buques con 1.679 hombres de mar. El 20 de julio, el secretario del rey, Pedro Coloma, firmaba una carta en que se notificaba a Oquendo que se le hacía merced del título de vizconde. Tocó la armada en La Coruña y allí se le unió la escuadra de Dunquerque, que era la mejor dotada y adiestrada. El 5 de septiembre salió de este puerto con todas sus fuerzas, yendo Oquendo en vanguardia, en su galeón Santiago, seguido por dicha escuadra de Dunquerque. En doce transportes ingleses iban tropas del ejército para reforzar las de los Países Bajos.

Los neerlandeses, según instrucciones del príncipe de Orange, habían dividido sus fuerzas en dos escuadras: una de 50 galeones y 10 brulotes, mandada personalmente por Maarten Harpertszoon Tromp, general en jefe, y otra de 40 buques y 10 brulotes, a las órdenes del almirante Johan Evertsen.

Cerca del paso de Calais se encuentran las escuadras española y neerlandesa, entablando un combate que dura tres días (16, 17 y 18 de septiembre), al cabo de los cuales la escuadra española se refugia en la rada de Las Dunas (The Downs, en la costa inglesa) para reparar. Al cabo de un mes sale a la mar y entabla combate en inferioridad de condiciones con los neerlandeses que le bloqueaban la salida. El resultado es la derrota de la flota española, que perdió 43 buques. A pesar de ello, se consiguió llevar los refuerzos y el dinero al ejército de Flandes.

En esta batalla de las Dunas, la real de Oquendo se defendió tan bravamente que pudo alcanzar Mardique, siempre reciamente acosado. Cuando se reprochó al almirante neerlandés el no haberla apresado, respondió "La capitana Real de España con don Antonio de Oquendo dentro, es invencible". Echó ésta a pique a varios buques enemigos, y cuando entró en puerto pudieron contarse en ella 1.700 balazos de cañón, de diferentes calibres. Durante muchos días hubo que estar dando a las bombas de achique y tapando boquetes, pero al fin fue salvado el galeón Santiago. La salud de Oquendo quedó profundamente quebrantada; llevaba más de cuarenta días sin desnudarse y la alta fiebre le devoraba. No pudo recuperarse por completo. Dijo "Ya no me falta más que morir, pues he traído a puerto con reputación la nave y el estandarte".

Volviendo a España en marzo de 1640, al estar cerca de Pasajes, donde tenía su casa, al verle tan enfermo, le aconsejaron que entrase en el puerto y que se pusiese en cura. Contestó: "La orden que tengo es de volver a La Coruña; nunca podré mirar mejor por mí que cuando acredite mi obediencia con la muerte".

En La Coruña quedó postrado en el lecho, y la enfermedad se fue agravando más y más. Falleció el 7 de junio, cuando rompía el fuego la artillería de los buques en salvas por la salida del Santísimo en la procesión del Corpus Christi. Oquendo, al oír el tronar del cañón, saltó de la cama, gritando a grandes voces: "¡Enemigos! ¡Dejadme ir a la capitana, para defender la armada!".

Posteriormente, la familia Oquendo, probando su hidalguía, pasó a Las Encartaciones de Vizcaya. El jefe de la familia Oquendo fue Joaquín de Urdampilleta, de Palacio, Ortíz de Marroquín y Ruíz de Oquendo, cuyo nieto primogénito es José Joaquín Puig de la Bellacasa y Urdampilleta, por consiguiente, tendría derecho al marquesado de Oquendo.

Hakuna Matata 06-07-2015 17:22

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Muchas gracias por acercarnos tan magnífico personaje.

Un fuerte abrazo y :brindis:

coronadobx 08-07-2015 15:01

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Como habia amenazado hoy hablamos de D Fadrique de Toledo.

Sigo con el repaso a los grandes (y muchos olvidados) nombres de Marinos que conformaron el Siglo XVII, especialmente su primera mitad. Tambien vereis como se entrecuza el destino con Oquendo del que hable en mi anterior aportacion en el hilo.

Si os fijais dos temas mas, muchos de estos grandes marinos murieron bien desterrados, desacreditados o en penuria (algo desgraciadamente muy nuestro) y otro es la eficacia que tuvo Espana en la defensa de nuestras colonias en America. Si lo analizais; en casi tres siglos apenas se perdieron palzas significativas

Fuente (Aportacion Cebalolo3 al Foro Militar General, Militar.org)


Don Fadrique de Toledo y Osorio fue un marino que representa muy bien el poder y hegemonia naval española de la primera mitad del siglo XVII.
Nacio en Madrid en el año de 1580 en el seno de una familia como podeis comprobar por el apellido de gran importancia en la historia de España.

Ingreso de muy joven en las armadas de su majestad combatiendo contra armadas turcas y berberiscas iniciando una gran carrera naval que por su buen hacer y experiencia en combate le llevaria a convertirse en 1618 en capitan general de la escuadra del oceano.Esto le llevaria a nuevos y numerosos combates mandando la escuadra contra holandeses,ingleses y berberiscos.

http://foro.latabernadelpuerto.com/p...ictureid=18103

Entre ellos podemos destacar la batalla naval de Cabo San Vicente en 1621 donde derrota a la armada holandesa y sobre todo la batalla naval del Canal de la Mancha en 1623 donde derrota nuevamente a la armada holandesa rechazandoles e impidiendo que cruzaran el canal estableciendo un bloqueo sobre sus costas.Poco despues derrota una armada bereber en el estrecho de Gibraltar.Fue puesto al mando de la expedicion naval que debia recuperar la ciudad brasileña de Bahia tomada por los holandeses un año antes con una flota de 26 navios con 450 cañones y 3.500 soldados de desembarco.Con una operacion por tierra y por mar rinde la ciudad de Bahia y captura a miles de holandeses.Siguio con las operaciones militares desalojando a holandeses e ingleses de otros puntos de Brasil que la habian invadido.

Posteriormente en otras misiones se apodera de la isla de San Salvador.Vencio a una flota corsaria en la isla de Nieves y arroja a los ingleses y franceses de la isla de San Cristobal quemando todas sus plantaciones de cafe y tabaco.Por su carrera en la armada y sus victorias se le otorga el titulo de Marques de Villanueva de Valdueza.Sus acciones le granjean una gran fama dedicandosele obras de teatro y poesias.El aumento de su poder le hizo chocar directamente con el conde-duque de Olivares quien para alejarle de la corte le envio a America a recuperar la plaza de Pernambuco y el resto de plazas brasileñas ocupadas en 1630 por una inmensa armada holandesa que traia hasta 7.000 hombres de desembarco.Don Fadrique por su estado de salud no acepta la mision formandosele proceso de desobediencia(consejo de guerra) condenandolo a destierro ,perdidda de honores y mercedes con confiscacion de bienes muriendo al poco tiempo,en 1634.

Poco despues su memoria fue rehabilitada.Como curiosidad en lugar de Don Fadrique de Toledo,se envio a Pernambuco a Don Antonio Oquendo el cual derroto a la armada holandesa muriendo en dicho combate el almirante holandes Hans Pater.

Gambucero 10-07-2015 13:25

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
José Solano y Bote, El Terror del Atlantico - explorador y gobernador de Venezuela hasta 1770.
Habiendo estudiado geografía y política, Solano ingresó en la Real Armada Española como Guardiamarina el 20 de abril de 1742. Al acabar sus estudios se embarcó a bordo del Soberbio, navío perteneciente a la escuadra del Mediterráneo, mandado por Juan José Navarro, futuro marqués de la Victoria. Solano participó en el combate naval que tuvo lugar en el cabo Sicié, (Tolón) el 22 de febrero de 1744 contra la Marina Real Británica comandada por el almirante Thomas Mathews. Esta batalla se produjo en la guerra que enfrentó a España y Francia contra Gran Bretaña en virtud de la firma del llamado Segundo Pacto de Familia. Solano fue ascendido por su actuación en aquel hecho a Alférez de Fragata. Posteriormente, fue escogido como uno de los oficiales que acompañarían a Jorge Juan y Santacilia en un viaje por Inglaterra y Rusia encargado por el Marqués de la Ensenada con el fin de estudiar los adelantos de su ciencia naval y organización de sus respectivas armadas con regreso a España en 1754.
Ascendió a Capitán de Fragata en 1754 y fue destinado a la Provincia de Venezuela como comisario nombrado por el Rey Fernando VI con el objeto de asistir a la demarcación de límites entre España y Portugal al norte del rio Amazonas, mediante Real cédula expedida en el Palacio del Buen Retiro el día 20 de diciembre de 1757. Dicho trabajo le ocupó siete años viajando por el rio Orinoco y sus tributarios y en varias oportunidades llegó a Santa Fe de Bogotá para rendir informes al Virrey de la Nueva Granada. A la conclusión de la expedición en 1761 fue ascendido a Capitán de Navío
En 1762, al declararse la guerra con Inglaterra, se le dio el mando del navío Rayo y al firmarse la paz es nombrado al año siguiente Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela, por Real Cédula del 12 de junio de 1763. Combatió el contrabando de ingleses y holandeses que azotaban las costas del litoral venezolano. Durante este esfuerzo logró apresar 103 embarcaciones y desalojó a los ingleses de las islas vecinas de Sotavento reduciendo el contrabando de tal manera que en 1770 cuando terminó su gobierno el ingreso de las rentas se había duplicado. Se le nombra Caballero de Santiago, por título extendido en San Lorenzo el 11 de noviembre de 1763.
Durante su periodo al mando de la Provincia de Venezuela dio la orden en 1766 para la construcción del Fortín Solano con la finalidad de reforzar la defensa de Puerto Cabello que ya contaba con el castillo San Felipe. Fundó la población de Chacao, hoy parte del área metropolitana de Caracas, en abril de 1768, con la intención de poblar el sitio y defender a sus pobladores e indígenas. Solano impartió justicia y por ello tuvo fama de ser un gobernante muy justo y respetado durante el periodo colonial venezolano. Fundó asimismo varias escuelas y fue un temible enemigo del contrabando y el vandalismo.
Aliada como estaba España con Francia por los denominados Pactos de Familia, en plena guerra de independencia norteamericana la escuadra española debió unir fuerzas con la escuadra francesa de Orvilliers cuando en junio de 1779 fue declarada la guerra a Inglaterra. Solano fue destinado a la escuadra de Antonio González de Arce, saliendo con ella de Ferrol rumbo al Canal de la Mancha. La escuadra combinada franco-española, en la que se contaban 68 navíos, logró ejecutar un exitoso bloqueo naval a Gran Bretaña; los buques ingleses se refugiaron en sus puertos causando el colapso del comercio británico. Solano tomó parte en las acciones destinadas al apresamiento del poderoso navío de línea británico Ardent , de setenta y cuatro cañones.
El 22 de febrero de 1780 se le confiere el mando de una escuadra de 12 navíos para escoltar 140 velas con carga a los principales puertos de América y además los acompañaban otros con 12,000 tropas con sus equipos militares para la defensa de esas posesiones, zarpa de Cádiz el día 28 de abril y logra conducirlo y desembarcar el ejército sin novedad en La Habana el 4 de agosto. Contra esta expedición se encontraba una escuadra de 33 navíos ingleses al mando del general George Rodney a la cuales se logró burlar gracias a la pericia y arrojo del almirante Jose Solano.
Colaboró eficazmente en la conquista de la Florida y en la toma de Pensacola, donde acudió en ayuda de Bernardo de Gálvez, gobernador de la Luisiana, en marzo de 1781. En reconocimiento a dichos servicios, Solano fue ascendido a Teniente General de la Real Armada el 4 de agosto de 1781.
El 20 de septiembre de 1770 es nombrado Capitán General de Santo Domingo y presidente de su Real Audiencia. En 1773 fue ascendido a Brigadier de la Armada. Concluida la designación de límites con los franceses, que ocupaban el oeste de la isla, solicitó licencia para continuar sus servicios en la Armada, siendo promovido a Jefe de Escuadra en 1779.
Solano volvió a España con sólo cuatro navíos y se trasladó a Madrid, donde en 1802 se le dio el encargo de ir a Nápoles para traer a Barcelona a María Antonia de Borbón-Dos Sicilias, prometida del príncipe Fernando, y a Francisco I de las Dos Sicilias, prometido de la infanta de España Isabel de Borbón. Por esta acción el Rey de Nápoles le nombró caballero de la Orden de San Jenaro. Fue ascendido a capitán general de la Armada y continuó en Madrid como consejero de Estado, falleciendo el 24 de abril de 1806.
Por concesión especial del rey Carlos IV, se le rindieron honores militares. Su muerte fue honrada a nivel nacional e incluso el rey levantó la prohibición de rendir honores fúnebres en la residencia del monarca, suponiendo un reconocimiento muy especial. Fue sepultado en una capilla del convento de los Carmelitas Descalzos de la Villa y Corte en Madrid en medio de una ceremonia de gran importancia. El convento fue destruido y en su lugar hoy sólo queda la Iglesia de San José en la calle de Alcalá. Sigue siendo un misterio si las bóvedas donde fue sepultado Solano se salvaron y sus restos fueron trasladados a la Parroquia; al parecer el sacristán de dicha iglesia dejó constancia escrita que todos los restos fueron reunidos y enterrados debajo del piso de la iglesia después de un incendio ocurrido en 1930.

https://scontent-mad1-1.xx.fbcdn.net...69&oe=56237632

Fuente: Foro Naval en facebook.

coronadobx 10-07-2015 15:03

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Magnifico relato, ya estamos en uno de los siglos gloriosos para nuestra Armada, el XVIII !!!!!!:pirata::pirata::pirata:


Saludos. Coronadobx

coronadobx 11-07-2015 03:52

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Y Fadrique de Toledo en su mejor esencia!!!! Espectacular relato que debeis leer!

http://www.historiadeiberiavieja.com.../espana-brasil

Saludos y que lo disfruteis! Coronadobx

leviño 11-07-2015 11:57

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
SALUD:brindis:SS


Permitidme hacer un inciso en este interesantisimo hilo que haré extensible a los de barcos militares , al si lo se no vengo de amboro y otros tantos de los que soy fiel seguidor :cid5::cid5:, el motivo es presentar una reclamación a los autores de dichos hilos por el importe de 29.90 que se pueden dividir entre los autores , dicho importe corresponde a la compra de unas gafas de vista cansada que he tenido que adquirir devido al uso intensivo de mis ojos para poder leeros ,

podriais por favor poner cosas menos interesantes gracias

http://i01.i.aliimg.com/photo/v0/601...pg_200x200.jpg

leviño 11-07-2015 12:43

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Cita:

Originalmente publicado por coronadobx (Mensaje 1810616)
Y Fadrique de Toledo en su mejor esencia!!!! Espectacular relato que debeis leer!

http://www.historiadeiberiavieja.com.../espana-brasil

Saludos y que lo disfruteis! Coronadobx


SALUD:brindis:SS

como bien sabe gambucero ( o debiera) en la provincia de Granada esta la poblacion de la Puebla de don Fadrique antes conocida como Bolteruela ,


"El municipio debe su actual nombre al segundo duque de Alba, don Fadrique de Toledo, que así la bautizó en 1525."

como no me cuadran las fechas supongo que se tratara de un pariente posterior el que comentamos que anduvo por Brasil .
es que ni con las gafas lo veo en el arbol de la casa de Alba , si me podeis aclarar porfaplis

LO QUE ME HACES LEER JOIO:meparto::meparto:

http://media.grupojoly.com//0001716500/0001716514.JPG

leviño 11-07-2015 12:48

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
SALUD:brindis:SS

Por cierto se me olvidaba comentar que cerca de la puebla existe un grupo de secuoyas , algo insólito en estas latitudes

http://www.laverdad.es/murcia/prensa...tos/953764.jpg

Gambucero 11-07-2015 12:50

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Me lo se, me lo se... Don Fadrique Alvarez de Toledo. Nuestro Don Fadrique de Toledo que anduvo por Brasil, fue sobrino del citado Duque de Alba. Perteneciente a una rama menor de la Casa de Alba (en el Arbol que has puesto, solamente aparecen las ramas principales).

La Puebla... buen sitio... con la Sierra de la Sagra a sus espaldas... pleno de lugares de buen yantar y mejor folgar que dirían nuestros ancestros... esos Secuoyas los hizo traer el Duque de Wellington (de este también tendríamos que hablar algún día) desde California, para este Cortijo de la Losa, otros que fueron plantados en su finca de Illora, así como los dos que hay en el Jardín Botánico de la Universidad (actual Facultad de Derecho) son famosos y están en el catálogo de Arboles Singulares... siempre se les ha llamado "las wellingtonas" por estos parajes...

En 1241 existía en este lugar un caserío denominado La Bolteruela, dependiente de Huéscar. En 1488 los Reyes Católicos reconquistaron la zona de la actual comarca oscense, en el Reino de Granada, estando al mando de la frontera Don Fadrique Álvarez de Toledo, II Duque de Alba.

En 1495 se ofrecieron estas tierras en señorío a Luis de Beaumont, segundo Conde de Lerín y Condestable de Navarra, el cual trajo a gentes de Navarra, con sus costumbres. El 23 de octubre de 1513, tras conseguir Don Fadrique la ocupación del Reino de Navarra, se le dio en señorío este territorio, hecho que no gustó a la población mudéjar, mayoritaria en Huéscar, que era el centro del señorío. El malestar hizo que Don Fadrique se refugiara con un puñado de cristianos viejos en La Bolteruela, y que el 9 de noviembre de 1525 le diera su nombre a esta aldea que él mismo hizo prosperar y que repobló con navarros, castellanos y murcianos. -Realmente se refugió de las "perrerías" que le gastaba el Marqués del Zenete, que lo hostigaba constantemente desde su castillo-palacio de La Calahorra (precioso palacio de mármol de Carrara por cierto, embutido entre los muros de un recio castillo), extraño caso el de este Marqués del Zenete, que gustaba de mudéjares... y que en la entrada de esta fortaleza hizo inscribir la curiosa frase: "Construyose esta casa, para protección de Caballeros perseguidos por su Rey"... ya veis... por los tradicionales "quítate tu que me pongo yo" tan propios de nuestra historia-

La población navarra trajo consigo numerosas tradiciones, como la devoción a las santas patronas Alodía y Nunilón, bailes típicos y apellidos del norte de la península, como Aguirre, Amurrio, Beteta, Egea/Ejea, Irigaray, Ondoño, Pageo/Pajeo, Penalva, Peralta, Sola, Tristante, Tudela, Ujaque y los numerosos Navarro.

Ya en el siglo XIX se produjo un notable cambio urbanístico, consiguiendo segregarse de Huéscar y obteniendo el título de villa con su término municipal. Hasta 1916, el municipio toledano de La Villa de Don Fadrique tenía el mismo nombre que esta localidad.

Una curiosidad más de Granada... sobre la que tengo que escribir algo, aunque no se donde colocarlo... Don Alvaro de Bazán y Guzmán, Marqués de Santa Cruz, Almirante de Castilla... (y también emparentado con la Casa de MedinaSidonia por su madre -Guzmán-) nació y creció en Granada. Desde esta ciudad llevó consigo -pues pertenecía a la capilla privada de su palacio- a la batalla de Lepanto y como protectora de la galera capitana, la imagen de la Virgen del Rosario (la que aquí llamamos "la del trajecito de plata" o "la de plata", por ser esta su vestidura... de plata labrada y piedras preciosas) que se venera aún hoy en la Iglesia de Santo Domingo... cuya replica se procesiona todos los Martes Santos, escoltada por la Armada, y mantiene el rango Efectivo de Almirante de la Armada y Capitana General de la Mar Oceana (tengo que confesar que me bautizaron a sus pies... y nací a 500 metros). La Real Archicofradía de la Virgen del Rosario conserva entre sus legajos el acta y documento de donación, firmada por el propio Don Alvaro de Bazán, de dicha imagen a la recién fundada -entonces- archicofradía a su vuelta de Lepanto, para su culto y adoración.



Aquí en su camarín: http://4.bp.blogspot.com/-x8MHo83-TN...0/DSCN2130.JPG

Aunque seguramente ahora vendrá algún gaditano y me dirá que la Virgen de Lepanto es la de Cadiz... lo cual he de desmentirle, pues la de Cadiz, tambien llamada "la Virgen Galeona" es la imagen que bendecía la partida de las Flotas de Indias... y nada tuvo que ver con Lepanto, salvo que fué ragalo de Don Juan de Austria a la Compañía de Galeras de San Fernando, pasando posteriormente al Colegio de Guardiamarinas. Por cierto, esta imagen de la "Virgen Galeona" fue restaurada hace poco en el propio Museo Naval.


Así que aunque parezca que somos montañeses y "de secano"... hay mucha mar por nuestros genes y venas.

coronadobx 11-07-2015 13:46

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Magnifico relato Gambucero! Dos de los mas grandes D Alvaro de Bazan y D juan de Austria!!!!

Efectivamente no confundir este Fadrique con el Duque de Alba (Alvarez de Toledo!)

Saludos. Coronadobx

Gambucero 11-07-2015 20:45

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
¡que va!, me ha quedao fatal... parece un amontonamiento de "Notas a pié de página"... pero bueno... si ha servido, pos fale. :brindis:

Loquillo 13-07-2015 12:53

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Cita:

Originalmente publicado por leviño (Mensaje 1810644)
SALUD:brindis:SS


Permitidme hacer un inciso en este interesantisimo hilo que haré extensible a los de barcos militares , al si lo se no vengo de amboro y otros tantos de los que soy fiel seguidor :cid5::cid5:, el motivo es presentar una reclamación a los autores de dichos hilos por el importe de 29.90 que se pueden dividir entre los autores , dicho importe corresponde a la compra de unas gafas de vista cansada que he tenido que adquirir devido al uso intensivo de mis ojos para poder leeros ,

podriais por favor poner cosas menos interesantes gracias

http://i01.i.aliimg.com/photo/v0/601...pg_200x200.jpg

Una pequeña ayudita para esa vista cansada, a mi me pasa lo mismo y uso Ctrl++, para aumentar el tamaño de la letra del navegador (Ctrl+- para disminurla), esto nos ayuda mucho a los que ya empezamos a tener presbicia.

coronadobx 15-07-2015 02:16

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Hpy toca hablar de otro grande, el Duque de Osuna, quizas destacaria mas su vision como estratega y la gran contribucion que hizo en reforzar los efectivos navales Españoles en su lucha contra los Turcos

Fuente MCN Biografias

Noble, militar y hombre de estado español de entre los siglos XVI y XVII. Nacido en Osuna (Sevilla) el 17 de diciembre de 1574 y muerto en Madrid el 25 de septiembre de 1624. Nombrado, por el favor del duque de Lerma, virrey de Sicilia en 1610, y de Nápoles en 1616. Fue segundo marqués de Peñafiel y tercer duque de Osuna. Se le conoció con el apelativo de el Grande o el Gran Duque de Osuna.

Formación y primeros años

Era hijo de Juan Téllez Girón, que era el primer marqués de Peñafiel desde 1568, además de segundo duque de Osuna. Su madre era Ana María de Velasco, que era también prima de su marido y de la que quedó huérfano desde muy niño. También a muy tierna edad su padre se lo llevó a Nápoles, donde era virrey su abuelo, el primer duque de Osuna. Allí tuvo como preceptor al prestigioso humanista italiano Andrés Savone. Este le enseñó latín y el joven Pedro de Alcántara Téllez Girón y Guzmán demostró desde el principio unas muy buenas cualidades intelectuales así como una prodigiosa memoria que aplicaba en los estudios. Una famosa anecdota, nos da cuenta de su prodigiosa memoria, en 1585, cuando aún no había cumplido los once años, oyó como un padre franciscano predicaba un sermón. Al día siguiente, el fraile fue invitado a comer por el virrey y en la comida el joven Téllez Girón le recordó el sermón completo, lo que levantó gran admiración entre todos los concurrentes.

Poco antes de acabarse el tiempo del virreinato del viejo duque, este hizo que su nieto visitase la región de Calabria, además de otras provincias italianas. Allí cayó preso en manos de uno de los numerosos grupos de bandoleros de la zona, en concreto el que mandaba el bandolero que conocido como Cicetto, que había alcanzado cierta fama por sus fechorías. Cicetto quedó prendado del buen ánimo del joven, por lo que no le hizo daño alguno ni solicitó dinero de rescate para su liberación, dejándole libre sin más. Cuando Téllez Girón regresó a España, inició hacia el año 1587 sus estudios universitarios en la Universidad de Salamanca, pero a finales de 1588 regresó á Madrid donde se inició en ejercicios y estudios referentes a las actividades bélicas. Su abuelo vio que su nieto mostraba inclinación hacia las letras, así como a otras aficiones menos confesables, por lo que hizo que Luis Barahona de Soto, que era tanto buen poeta como cazador, compusiera en su obsequio la obra Diálogos de la Montería.

Sin embargo el viejo primer duque de Osuna falleció en 1590 y le sucedió su hijo, el padre de Téllez Girón, al cual le faltó el carácter del viejo primer duque. Téllez Girón lejos de entregarse a los ejercicios de la caza, comenzó tanto en Sevilla como en cualquier lugar donde estuvo, una larga serie de escándalos y actuaciones prácticamente delictivas. Hacia 1592 era habitual que entre los muchos mancebos nobles y ricos de la nobleza andaluza que se encontraban en Sevilla, se daban a los desórdenes y escándalos. Uno de los cabecillas de estos jóvenes era Téllez Girón, pese a que aún no había cumplido los dieciocho años. Su padre se había manifestado en más de una ocasión incapaz de contener los desmanes de su hijo.

El joven se caracterizaba por que tenía un genio muy vivo, se mostraba valiente, quizás hasta temerario, y muy amigo de bromas y francachelas. Todo esto hizo que se formase en torno a su figura una leyenda, que fue recogida después de su muerte por Cristóbal de Monroy y Silva, en la comedia que tituló Las mocedades del duque de Osuna. En 1593 el joven contrajo matrimonio con doña Catalina Enríquez de Ribera, pero sin embargo esto no impidió que siguiera realizando correrías, ya que dos años más tarde fue desterrado de Sevilla, de tal forma que se tuvo que ocultar en la localidad de la Puebla de Cazalla. Igualmente estuvo preso en Arévalo en el año 1600 y posteriormente en 1602 en Peñafiel.

Tal situación continuó hasta mediados del mencionado año 1602 en que huyó a Francia, allí realizó graves disturbios en París, y desde allí se dirigió a los Países Bajos, donde sentó plaza de soldado raso en los ejércitos del archiduque Alberto. Continuó en tan humilde puesto en el que dio ejemplo de disciplina y valor, ya que incluso recibió una grave herida de arcabuz y que además había sido el primero en el peligro cuando logró sofocar uno de los numerosos motines de tropas en solitario y en medio de cinco mil soldados. Todo esto hizo que se le ascendiera y que se le encomendaran dos compañías de caballos. En las campañas de Flandes sus servicios fueron tantos y tan notables que finalmente Felipe III, que además tuvo en cuante los servicios que prestó su abuelo, le nombró en 1610 virrey y capitán general de Sicilia, estando ya el duque en la corte, adonde había regresado en 1608 y en el que casó a su entonces único hijo y heredero, que se llamaba igual que su abuelo, Juan Téllez Girón, con Isabel de Sandoval, que era la hija del duque de Uceda y por lo tanto nieta del duque de Lerma, el valido del rey. Fue igualmente por esta época cuando trabó amistad con el poeta Francisco de Quevedo, al que tomó bajo su servicio como secretario personal. También se mostró partidario de la Tregua de los Doce Años que se había alcanzado con los rebeldes de las Provincias Unidas tras la firma de la Paz de La Haya en 1609.

Virrey de Sicilia

Pedro de Alcántara Téllez Girón y Sandoval se hizo cargo de su virreinato en abril de 1611. Permaneció en el mismo a lo largo de cinco años. Procedió en su gobierno con gran prudencia, además de otras buenas cualidades tanto en la paz como en la guerra. Sus buenas formas tuvieron eco y repercusión incluso en la corte de Madrid, de tal forma que se contaba que tanto el rey Felipe III como los miembros del Consejo de Italia dijeron en algunas ocasiones que en muchos años no había tenido Sicilia mejor virrey gobernador. Una de sus mayores preocupaciones era referida al estado de la flotilla de galeras y barcos con la que Sicilia colaboraba en la defensa del Mediterráneo. En una inspección encontró siete galeras mal armadas e igualmente ordenó la reforma de otras diez. Con la flotilla y a lo largo de su virreinado se apresaron numerosas galeras, bajeles y bergantines tanto de los enemigos, especialmente turcos, como de los corsarios, a los que consiguió erradicar de las aguas sicilianas. Pero también actuó en el campo terrestre, ya que aumentó considerablemente la infantería e igualmente hizo importantes socorros en las guerras que se venían desarrollando en el Piamonte. En otro orden de cosas, remedió el daño que causaba la acuñación de falsa moneda en su territorio, también libró el reino de ladrones y salteadores, de los que había tantos en Sicilia y que además gozaban de un gran grado de impunidad, de tal forma que nadie se atrevía a viajar. Su gobierno dejó una muy buena impresión en la isla de forma que todos conocieron y confesaron que nunca habla estado Sicilia mejor gobernada.

El Parlamento de Sicilia no sólo confirmó los donativos ordinarios y extraordinarios concedidos al rey de España por nueve años, sino que añadió otros trescientos mil ducados que en el anterior Congreso se había aprobado pero no se habían liberado, además aprobó con grandes elogios el acertado gobierno del duque. Tan contentos estaban que enviaron a la corte de Madrid al emisario Pedro Celeste para que lo defendiera y disipase las quejas y calumnias que se habían levantado contra Téllez Girón. Hacia el verano de 1613, inició conversaciones secretas con los ministros de Nápoles y Milán e igualmente con el papa y otros potentados sobre la campaña que se abría en el Piamonte. Para estas conversaciones y tratos se valió de su secretario personal Francisco de Quevedo, al que envió en numerosas ocasiones como emisario. Atendiendo a estos planes hubiera logrado la toma de Onela y Niza sino hubiera sucedido que el marqués de Hinojosa, que era el gobernador de Milán, hubiera concertado con el duque de Saboya Carlos Manuel I, una paz, que tanto en los dominios meridionales italianos de la monarquía hispánica como en la propia España se consideraba deshonrosa.

Arreglada la situación, obtuvo del rey Felipe IIl licencia con la que le permitió armar bajeles y galeras de su propiedad, con la intención de dedicarlos a actividades corsarias (véase: patente de corso). En las mismas sacó un gran provecho económico, aunque por derecho de presa tradicional un quinto de las mismas pertenecía a la Corona. Pese a que de sus ganancias tuvo que entregar una parte al duque de Uceda, su suegro y por cuya influencia se había conseguido la gracia y a pesar de que el de Uceda le reclamó no sólo su parte, sino la mitad de lo obtenido, las ganancias de Téllez Girón siguieron siendo cuantiosas. En el proceso que, años después, se realizó contra Uceda se encontraron cartas de Téllez Girón en las que se daba cuenta al de Uceda de haber vuelto del corso las galeras y de la considerable parte que le correspondía en la presa. Esta licencia para armar corso que se le concedió al duque, la aprovechó durante su gobierno de Sicilia y también en el de Nápoles, y con ella tenía ocupada, ejercitada y en buena disciplina la gente de guerra, que no sufrió ni un solo descalabro, volviendo sus bajeles siempre triunfantes y cargados de riquezas. En 1615 hizo que Quevedo marchará a España para indagar la opinión de la corte sobre las quejas y los descontentos que su gobierno levantaba, y así mismo le encargó la misión de hacerse en la corte con numerosas y excelentes amistades, entre ellas la del confesor del rey, fray Luis de Aliaga, que solicitó al duque grandes cantidades a cambio de actuar en su favor.

Virrey de Nápoles

La misión de Francisco de Quevedo en la corte fue un completo éxito y las recomendaciones de Uceda y Aliaga, instigadas por Quevedo, ante Felipe III, fructificaron en el nombramiento de Téllez Girón como virrey de Nápoles, que por otra parte siempre fue considerado como ascenso inmediato del de Sicilia. El duque desde antiguo ambicionaba al ascenso y no paró hasta que el 26 de Septiembre de 1615 le fue dado en la localidad de Lerma el nuevo cargo. Para ello había empleado toda clase de medios pero sin embargo no tomó posesión hasta muy entrado el año siguiente, ya que enfermó de la antigua herida de arcabuz que había recibido durante el tiempo que prestó sus servicios en los Países Bajos. Su nombramiento había levantado entre la población de Nápoles grandes expectativas y esta esperaba con impaciencia la llegada del nuevo virrey, que venía precedido de fama de guerrero ilustre y además se contaban unos a otros lo acertado que había sido su período de gobierno en Sicilia. Esperaban los napolitanos que el nuevo virrey actuara de igual forma en su nuevo destino. Cuando llegó a su nuevo virreinato se dedicó de inmediato a reforzar la dotación naval del mismo, ya que tenía el objetivo de frenar la expansión de los turcos, pero igualmente a los venecianos y todos los enemigos de la monarquía hispánica. Entabló contacto con el marqués de Villafranca, que era el gobernador de Milán, y con el marqués de Bedmar, quien era el embajador en Venecia. Estos contactos se relacionaban con el propósito que tenía de dominar por completo Italia en provecho de España y contra Venecia, Estado italiano con el que el gobierno de Madrid tenía más de un motivo de agravio, entre ellos su alianza con las Provincias Unidas de los Países Bajos, e igualmente los secretos auxilios, en alientos y dinero, que prestó a Carlos Manuel I de Saboya.

Téllez Girón mandó la construcción de galeones, hasta entonces poco usados en el Mediterráneo y los mismos le dieron un gran juego cuando derrotó a la flota veneciana en aguas de Gravosa y se presentó en el Adriático, o también en la batalla de cabo Celidonia, y así mismo apoyó a los piratas uscoques, que eran enemigos de Venecia. Su escuadra particular, mantenida y equipada a sus expensas, llegó a tener 20 galeones, 22 galeras y otras 30 naves menores. Intervenía en las negociaciones de los tres personajes el sagaz y discreto Francisco de Quevedo y Villegas, amigo íntimo de Osuna. Los venecianos temían de un momento otro que la poderosa escuadra del duque de Osuna atacara directamente su ciudad. Pero cuando mayores fueron sus apuros, acudió a otro tipo de armas, de carácter propagandístico y difamador y labró la historia de la desmedida ambición de Osuna, que, según los agentes venecianos, proyectaba proclamarse soberano de Nápoles. No se detuvieron en tal invención los venecianos sino que extremaron más sus intrigas, y se inventó una supuesta conjuración que habría sido fraguada por el de Bedmar y sus dos compañeros y que tenía por objeto acabar con Venecia. Una y otra leyenda fueron creídas, los enemigos de Osuna prepararon su caída, y fue sustituido en el cargo de Virrey por don Gaspar de Borja cuando menos lo esperaba. Por lo demás Téllez Girón gobernó Nápoles, sino con paz absoluta, cosa que no era posible con una nobleza levantisca, por lo menos teniendo la ciudad bien provista de recursos económicos, también se encargó de proteger los puertos e igualmente, como había hecho en Sicilia, mantuvo los mares limpios de corsarios enemigos. Solía recorrer en persona la ciudad e igualmente asistía a los tribunales y la celebración de juicios, donde oía las quejas de los encarcelados y hacia rápida justicia. Apercibía a los carceleros, multaba y procesaba á los escribanos, señalaba términos perentorios a los jueces que dictaba medidas relacionadas con la administración de la justicia. Por todo ello tuvo un amplio reconocimiento entre el pueblo.

Caída en desgracia

Volvió a España Téllez Girón en 1620, y llegó a Madrid el 10 de octubre, pero cuando el monarca se disponía a recibir sus descargos de defensa, murió Felipe III, y le sucedió su hijo, el rey Felipe IV, y con él su nuevo valido, el conde-duque de Olivares. Éste buscaba popularidad, por lo que a los siete días del nuevo reinado mandó detener a Téllez Girón, que fue conducido en un coche a la fortaleza de la Alameda, donde quedó con mucha guarda. El fundamento de los cargos que se le hacían estaba en el lujo de que, tanto él corno su esposa, descendiente de Hernán Cortés, habían hecho una gran ostentación de riquezas. Aunque el duque de Osuna no ignoraba las acusaciones que contra su conducta se dirigían, presumió que su conciencia valía por todos los testigos y que su grandeza y servicios eran de satisfacción de todos, por lo que no hizo defensa alguna, remitiéndose al desprecio que hacia de estas persecuciones. Tal actuación fue vista por sus jueces como una muestra de culpabilidad. Nombró el rey una Junta para entender en su proceso, que le acusó de gastos innecesarios así como de malversación de fondos. Mientras su esposa la duquesa se trasladó a la corte para atender la defensa de su esposo y entregó al rey un memorial en el que la defensa de su marido se hacía de forma enérgica. Pero si lo que quería el conde-duque era popularidad, el pueblo llevó muy mal aquella prisión en concreto y se mostraba extrañando que no se tuviesen en cuenta, en descargo del acusado, los eminentes servicios que había prestado a la monarquía y el buen gobierno del que había hecho gala. Todo fui inútil ante la saña con que Olivares se cebó en el duque, temeroso como estaba de que la popularidad de este fuera una amenaza para su poder.

En este estado de cosas enfermó Téllez Girón de calentura y gota por lo que fue trasladado a la casa de don Iñigo de Cárdenas, que estaba situada entre las localidades de Carabanchel Alto y Carabanchel Bajo. Cuando mejoró levemente su estado de salud volvió a ser encarcelado, llevándole a la huerta del condestable y trasladado por último a Madrid, a las casas de Gilemón de la Mota, en las que murió. Pocos días después de morir en la cárcel el gran duque de Osuna, el rey Felipe IV escribía cínicamente a su hijo y sucesor dándole el pésame, mientras que Quevedo dedicó a su amigo y protector cuatro soneto

coronadobx 15-07-2015 14:39

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
No estrictamente relacionado con el objeto de este hilo:sorry::sorry::sorry: pero quiero poner este magnifico grafico que muestra la influencia que nuestro Pais tuvo en gran parte de America! La verdad es que el mapa impresiona!

Por cierto por poner ciertos temas en perspectiva, Florida ha sido mas tiempo Espanola que Norteamericana!

http://foro.latabernadelpuerto.com/p...ictureid=18119

Gambucero 19-07-2015 13:16

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Los olvidados de Castilnovo

http://www.abc.es/Media/201311/17/tercio--644x362.jpg

Eran apenas 3.000, pero tuvieron en jaque a todo el ejército turco. Por desgracia, el de Castelnuovo no es un episodio que narre una victoria española, pero, por el contrario, si habla de valentía y heroísmo en el campo de batalla. Y es que, en 1.539 y a miles de kilómetros de España -en la actual Herceg Novi (Montenegro)-, un tercio comandado por Francisco de Sarmiento resistió hasta la muerte el asedio de nada menos que 50.000 turcos durante varios días. Aquella jornada, aunque combatir no sirvió para vencer, si permitió iniciar una leyenda que perdura hasta nuestros días.

Sentaba entonces sus reales posaderas en el trono español Carlos I (V del Sacro Imperio Romano Germánico). No pasaba por una buena época la cristiandad, que veía que las aguas del Mediterráneo escapaban a su control por culpa de un turco, el sultán Solimán, quien –junto al conocido pirata y almirante otomano Barbarroja- se había convertido en un molesto inconveniente para media Europa.

Por ello, y debido a las bofetadas constantes del turco por tierra y mar, no pasó mucho tiempo hasta que la cristiandad decidió formar la Santa Liga, una alianza militar mediante la que Carlos I, Venecia, Austria y el papado pretendían devolver a Barbarroja los espadazos que, durante meses, les había dado con su flota. Era el momento de atacar y derramar sangre en contra del Islam.

La Liga al ataque
Corría el año 1.538 cuando al fin, y con el pendón de la Santa Liga ondeando al viento del Mediterráneo, la alianza cristiana pasó a la acción y dirigió sus picas y arcabuces hacia Montenegro. En este territorio, perdido de la mano de Su Majestad Imperial, se ubicaba en la costa una fortaleza –la de Castelnuovo- protegida por una pequeña división turca que, a priori, nada podría hacer ante el poderío de la flota formada por españoles y venecianos.

«(La Santa Liga) se dirigió a Castelnuovo, en el golfo de Cattaro, con el propósito de hacer un desembarco y constituir allí un núcleo de fuerzas que extendiera en aquellas costas el predominio cristiano. El 24 de octubre arribaron a la boca del golfo (…) a 18 millas de Ragusa», explica el historiador Francisco de Laiglesia en su obra «Estudios históricos (1.515-1.555)».

Sabedores de que contaban con superioridad numérica, los aliados se limitaron a bombardear durante horas -desde tierra y galera- las murallas del castillo de Castelnuovo con su artillería. A su vez, pusieron cerco a la fortaleza y bloquearon la entrada a la plaza fuerte para evitar la entrada de víveres. Finalmente, parece que los turcos decidieron no morir por su país pues, al poco tiempo, rindieron la cimitarra a la Santa Alianza.

Sarmiento gobierna Castelnuovo
Con la fortaleza en poder cristiano, a la Santa Liga ya sólo le quedaba dirimir que nación pondría su insignia en las murallas. Esta tarea, como era de esperar, sembró la controversia entre los aliados. Sin embargo, y a pesar de que los venecianos reclamaron para sí la plaza en primer lugar, fueron finalmente los españoles los que tomaron posesión del castillo.

Así pues, los oficiales de Su Majestad Imperial recibieron el honor de quedarse con el lugar, pero también el deber de defenderlo ante el turco (una peligrosa misión pues, entre otras cosas, se hacía casi imposible recibir refuerzos y víveres rápidamente en aquel olvidado paraje del mundo). «(Al final) tomaron posesión de (Castelnuovo) el maestre de campo Francisco Sarmiento (…) y 2.500 españoles, soldados viejos de Lombardía. (…) Además de las fuerzas regulares españolas quedaron también 80 infantes albaneses y 25 jinetes», completa el experto en su obra.

Una vez establecida la guarnición que defendería la plaza, el resto de los soldados de la Santa Liga embarcaron en sus navíos y dejaron tras de sí, y a su suerte, a más de 2.500 de los mejores soldados de los que España disponía -3.000 según el periodista y experto en historia de España Fernando Martínez Laínez-. No lo sabían, pero sería la última vez que verían con vida a aquellos veteranos de los tercios.

Sarmiento se asentó con 3.000 españoles en Castelnuovo
Solo y con la responsabilidad de gobernar, Sarmiento recibió una carta en la que se detallaba pormenorizadamente la labor que debía acometer: «Primeramente el dicho maestre de campo (…) ha de hordenar y procurar, quel amistad y buena hermandad, que agora se tiene con los súbditos de (…) la Señoría de Venecia se conserve y aumente. Otrora se ha de procurar (…) buena amistad con los pueblos y gente principal de los cristianos moriacos (…) dando a entender a todos la potencia y benignidad de S.M y de la Santa Liga. Otrosi (…), y en caso que se tenga aviso cierto, si cerca deste lugar hay alguna banda de turcos, y pareciendo que se les puede dar alguna buena mano o encamiçada, y hazer buena presa de ellos ó de sus haziendas y ganados, podrá permitir el dicho maestre de campo que para tal caso puedan salir hasta myil hombres».

Barbarroja se arma
Sin embargo, y mientras los españoles ultimaban los pormenores del gobierno de Castelnuovo, los turcos preparaban sus sables para cobrarse la venganza por la toma de una plaza que, hasta hacía unos meses, estaba en su poder. Así, el calendario marcaba el año 1.539 cuando el conocido pirata y almirante otomano Barbarroja recibió órdenes de izar velas y partir con sus hombres hacia Montenegro.

«La resolución de Solimán de recuperar Castelnuovo como testimonio de su predominio en el Archipiélago Jónico, tuvo inmediata ejecución al comenzar la primavera de 1.539. Barbarroja reunió 200 velas, 150 galeras reales, bien armadas y provistas, y 70 galeotas, fustas y bergantines. Las fuerzas (que reunió) fueron 10.000 turcos y 4.000 jenízaros en la armada, y 30.000 hombres, con la caballería correspondiente», destaca el experto en su texto. Tan sólo unos meses después, las primeras naves se divisaron desde la fortaleza de Castelnuovo.

Barbarroja ofreció una rendición honrosa a los hombres de los tercios
La suerte estaba echada para los hombres de Sarmiento quienes, sitiados y sin posibilidad de recibir refuerzos, iniciaron los preparativos para defenderse de aquel gran ejército que llamaba a sus puertas. De esta forma, sin nada más en su zurrón que la firme determinación de resistir lo suficiente como para llevarse al máximo número de enemigos a la tumba, los soldados de los tercios afilaron sus armas y limpiaron sus arcabuces dispuestos a librar su última contienda.

Las huestes de Barbarroja pisaron tierra a mediados de julio, aunque en escasa cantidad. Concretamente, desembarcaron unos pocos cientos de turcos con órdenes de reconocer el terreno. Sin embargo, los enemigos no llegaron a terminar su misión pues, haciendo acopio de toda su veteranía, los españoles les devolvieron al mar a base de pica, daga y arcabuz. La primera ofensiva se tradujo así en victoria para los tercios.

Pero la situación cambió rápidamente a los pocos días cuando Barbarroja ordenó bajar de los buques a sus más de 50.000 hombres. Ante la visión de un ejército de tales dimensiones, los españoles decidieron retirarse de los alrededores y establecerse en la fortaleza de Castelnuovo. Serían derrotados, pero venderían caro el resultado de la batalla. Por su parte, los otomanos dispusieron varias piezas de artillería en las colinas cercanas al castillo e iniciaron un bombardeo constante contra los hombres de Sarmiento los cuales, según Laiglesia, recibieron desde entonces varios centenares de balas de unas 100 libras (aproximadamente 45 Kg.).

Castelnuovo, la heroica resistencia de un tercio español ante miles de otomanos

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Grabado de época de Castelnuevo en el siglo XVI, actual Herceg Novi (Montenegro)


A lo largo de varias jornadas, los hombres de Sarmiento demostraron su habilidad empuñando armas, pues resistieron, tajo aquí, sablazo allá, todos los intentos otomanos de hacerse con la fortaleza. Por ello, Barbarroja decidió ofrecer una salida honrosa los soldados de los Tercios al considerar que habían combatido con un valor que quedaría rubricado en las páginas de la Historia.

«El Berlebey de la romería, capitán del ejército, escribió a Sarmiento pidiéndole que se rindiese y dejase la tierra a su señor, quien le daría naves para pasar a Apulia con todo lo suyo y sin ningún daño», determina Laiglesia en su obra. En cambio, parece que la oferta no gustó demasiado en la pequeña e irreductible fortaleza, pues Sarmiento, tras reunirse con sus capitanes, envió a un emisario con el siguiente mensaje para Barbarroja: «Quel no se pensaba rendir por cosa alguna; antes pensaba morir con toda la gente defiendo la tierra».

El contenido de la respuesta de Sarmiento se ha ido diluyendo a lo largo de los años pues, a su vez, existe otra versión de la conversación apoyada por escritores y expertos como la que recogen Fernando Martínez Laínez y José María Sánchez de Toca en el libro «Tercios de España. La infantería legendaria»: «Los turcos ofrecieron a la guarnición una rendición honrosa, pero los sitiados les desafiaron a “venir cuando quisiesen”». Sea como fuere, lo único cierto es que aquellos soldados le dieron al pirata con el portalón en sus narices turcas.

La meteorología, en contra
Poco más tuvo que decir Barbarroja, y es que, ante la negativa de rendición, ya sólo esperaba la muerte al tercio de Sarmiento. En los días siguientes se acrecentaron las escaramuzas entre los turcos y los españoles -condenados pero todavía vivos, coleando, y con capacidad para atizar más de un arcabuzazo a sus asaltantes-.

De hecho, bien demostraron los defensores su habilidad en las pequeñas contiendas posteriores pues provocaron cientos de víctimas en el ejército otomano. Tan graves fueron los reveses, que el líder enemigo prohibió combatir cara a cara contra los cristianos hasta nueva orden. Y es que Barbarroja sabía que, si tenía paciencia, su poderosa artillería acabaría minando la moral y las vidas de los de Sarmiento.

Así pues, los turcos se limitaron, en el comienzo de comienzos de agosto, a ahorrar fuerzas y lanzar toda la munición posible sobre el castillo. A su vez, y como las desgracias siempre vienen acompañadas de sus ídem, la meteorología se puso en contra de los españoles al cargar contra ellos con el peor enemigo de la pólvora: la lluvia. Esta, convirtió los letales arcabuces en herramientas casi inservibles.

A sabiendas de la situación en la que se encontraban ya los de Sarmiento, Barbarroja ordenó, en la mañana del 7 de agosto, atacar la fortaleza y a sus últimos 600 defensores. Aquellos hombres eran lo único que quedaba de esos 2.500 valerosos españoles que, a miles de kilómetros de España, estaban dando sus vidas por un país que los había abandonado.

Hasta la muerte
En aquel asalto final, los restos del tercio resistieron espada y pica en mano hasta la extenuación. Sin embargo, la superioridad numérica terminó abrumando a los defensores y les obligó a retroceder y abandonar las defensas de las almenas. Pero lo peor estaba aún por llegar pues, durante un combate frenético, el líder que había mantenido con vida las esperanzas españolas -Sarmiento- fue herido en una de sus piernas primero y, posteriormente, asesinado por los turcos.

Ya sin expectativas, los capitanes y soldados españoles restantes fueron cayendo uno tras otro, siempre con sus armas en la mano, frente a una ingente cantidad de enemigos. Finalmente, la crónica de aquella matanza anunciada había tocado a su fin. Los que no fueron asesinados fueron condenados a galeras.

Una vez terminada la contienda, con los soldados de Barbarroja recuperando aún el resuello, los turcos tuvieron que llevar a cabo la desagradable tarea de detallar las bajas sufridas. Los números, como no podía ser de otra forma, les dejaron perplejos, pues contaron entre 12.000 y 20.000 muertos.

Habían acabado con un tercio español, pero también habían iniciado una leyenda que ha llegado hasta nuestros días. «La gesta impresionó a toda Europa y el hecho heroico fue cantado por muchos poetas de aquel tiempo, aunque hoy día pocos españoles (amnésicos de su propia historia) lo recuerden», determinan, por su parte, Laínez y Sánchez de Toca.

Fuente: ABC Historia militar de España - 19/11/2013
Autor: Manuel P. Villatoro

coronadobx 19-07-2015 14:44

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Despues del magnifico relato de Gambucero,sobre lo que fue probablemente las tropas mas eficaces de la hidtoria, algo de actualidad Fuente ABC)

Un equipo de arqueólogos colombianos e internacionales ha encontrado los restos de un naufragio de la época colonial que, de acuerdo con las fuentes históricas, correspondería a una de las embarcaciones que el almirante español Blas de Lezo hundió en 1741 para evitar la invasión inglesa de Cartagena de Indias, según ha informado el medio colombiano Caracol Radio.

Entre las piezas identificadas destaca un cañón y más de 100 estructuras de madera, que fueron devueltas nuevamente al fondo del mar con el fin de garantizar su preservación, puesto que en la actualidad no se cuenta con las instalaciones ni los recursos necesarios para conservar este tipo de bienes en la superficie.

El hallazgo se ha localizado frente a la Casa de Huéspedes Ilustres, en las inmediaciones del Fuerte de San Juan de Manzanillo, una de las tres residencias al servicio del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos.

«La ubicación ha permitido garantizar la seguridad de los restos, pues los constantes patrullajes de la guardia costera y la vigilancia del personal de la Presidencia de la República han evitado el saqueo sistemático de éstos bienes, que hacen parte del patrimonio cultural de la nación», ha explicado el director de la fundación Terra Firme y docente-investigador de la Universidad Externado de Colombia, Carlos del Cairo.

El mismo sensor que el «Titanic»
El proyecto comenzó en julio de 2014 cuando los investigadores tuvieron los primeros indicios de la presencia del naufragio gracias a un sensor Side Scan Sonar EdgeTech 4200, el mismo que se utilizó para la exploración del «Titanic».

Sin embargo, el equipo de arqueólogos ha encontrado restos descontextualizados durante la excavación, ya que fueron removidos hace 20 años durante trabajos de mantenimiento del canal. «En la zona pueden apreciarse las marcas de las uñas de las dragas. Durante esa época en el país aún no existía una ley que protegiera el patrimonio cultural sumergido», ha indicado del Cairo.

«Actualmente estamos preparando una exposición temporal en la Casa de la Cultura de Bocachica en la que se presentarán algunos objetos donados por la comunidad, relacionados con las actividades de pesca que se desarrollan en el área y parte de los objetos de cerámica y de vidrio que están siendo tratados», ha agregado el director de Terra Firme.

En total diez arqueólogos, siete buzos de salvamento y un equipo de logística y transporte dotado con tres embarcaciones y una plataforma de trabajo han contribuido en la excavación que ha durado más de 40 días. En el proyecto han participado científicos colombianos y especialistas internacionales de Argentina, Uruguay, Chile, México y España, así como expertos en prospección arqueológica subacuática, interpretación de restos arqueológicos relacionados con embarcaciones, arquitectura naval, historia y restauración.

coronadobx 19-07-2015 15:03

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Otro Gran Marino Vasco, Luchando contra los Piratas En Las Indias

Carlos de Ibarra!

http://www.abc.es/archivo/20140807/a...408062106.html

Saludos. coronadobx

coronadobx 21-07-2015 20:11

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
Saludos, durante este hilo hemos glosado sobre diferentes Marinos, batallas, acontecimientos historicos, constructores....pero hoy quiero hablar sobre una figura importantisima en la reconstruccion de nuestra flota durante el siglo XVIII. Don Jose Patino y Morales!

Larga Biografia (que he resumido cortando algo de texto) pero es apasionante! Durante su tiempo se crearon la Real Armada Espanola, La Academia de Guardamarinas, asi como vereis otros nombres ilustres como Blas de Lezo o Gaztaneta!

Fuente: Todoababor

Intendente general de la Real Armada Española.

Primer ministro

Secretario de Hacienda, Marina e Indias.


Nació el día once de abril del año de 1666, en Milán, en ocasión de estar esta ciudad ocupada por el ejército español, del que su padre era veedor intendente.

De niño ingresó en la Compañía de Jesús, en la que estuvo por espacio de once años; en ella, dada su estricta educación, adquirió la esmerada formación, que tanto le sirvió más tarde, para desempeñar con soltura, los altos cargos para los que fue llamado a ocupar.

Viendo próxima la guerra de sucesión por los movimientos de las potencias Europeas, se decantó por el partido de don Felipe de Borbón, su amistad con el marqués de Leganés, le facilitó el acceso a la Corte, regresando a Lombardía con el empleo de Justicia Final, cuando el marqués de Leganés fue sustituido por el príncipe de Beaudemont, en la jefatura del ejército, se le encargó la recluta de tropas, para el ejército de don Felipe.

http://foro.latabernadelpuerto.com/p...ictureid=18130


Consiguió Patiño, no sin vencer fuertes oposiciones, ser nombrado Ministro del Consejo Real de las ordenes, para ocupar tal puesto el Rey le concedió la militar de Alcántara.

Salió hacía Cataluña destinado a su ejército, en él organizó los aprovisionamientos, que llevaron a la toma total del territorio, una vez conquistado para la corona del Rey, estableció la contribución del (catastro), con la que se aseguro unos ingresos fijos para la Hacienda. (Nadie puede poner en duda las miras con las que tomaba sus decisiones y la fiabilidad de la medida, pues este impuesto pervive en la actualidad).

Terminada la guerra y con la corona representada por el rey Felipe V de España, se pensó en reconstruir la Armada, que por diferentes motivos coincidentes había casi desaparecido, llegando a ser representada dos o tres navíos y algunas galeras; dándose los primeros pasos de la nueva Real Armada española, con la constitución de una escuadra al mando de Pedro de los Ríos, que esta compuesta por dieciocho navíos y seis galeras, que protegieron a doscientos buques de transporte, llevando a un ejército de veinticuatro batallones, con mil doscientos caballos y seiscientas mulas, que transitó hasta Mallorca conquistándola.

Para defender los derechos de España en América del Sur, se formó al año siguiente una escuadra, compuesta por tres navíos y una fragata, que acometieron la labor de limpiar aquellas aguas, del tráfico no autorizado de buques mercantes.

Con el objeto de comparar construcciones, se encargaron dos navíos a Barcelona, para comprobar las diferencias de construcción con los realizados en el cantábrico y de paso aumentar los navíos de la Real Armada; se le encargo la supervisión de la construcción y fue tan del agrado del cardenal Alberoni, (pues era un hombre que buscaba lo mejor para el servicio de España), que por su recomendación, se le daría a él.

El Rey creó un ministerio, como intendente general de marina, que lógicamente fuese el que entendiese sobre la materia, la construcción, el acopio de víveres y pertrechos, asiento de marinería, fábrica de jarcias, lonas, betunes y artillería, además de cuidar de la materia prima, del corte y fomento de los bosques; para esta alta responsabilidad fue Patiño elegido

El día seis de junio del de 1717, se firmo la Real Orden por la que la Marina pasaba a ser la Real Armada, pues hasta este momento España había dispuesto de varias Armadas con sus capitanes generales, que no tenían ninguna conexión entre si, lo que dificultaba la unión, por lo que desaparecieron las escuadras del galeras del Mediterráneo, las de navíos del Océano y galeones de Indias, uniéndose en una sola la Real Armada Española.

Prosiguió su labor, ordenando se construyera el arsenal de La Carraca, con todas sus dependencias; naves de arboladura, cuarteles, armerías y almacenes y por supuesto las gradas, de donde saldrían valiosos buques para la Armada, se comenzaron a construir buques en el astillero de Puntales, en los de Cantabria y en los de Barcelona; se construyeron fábricas de cordelería y tejidos, al mismo tiempo fomentó el cultivo del cáñamo y realizó una de sus grandes obras, creando la compañía de caballeros guardiamarinas, que fue la base del Cuerpo General de oficiales de la Real Armada Española, llegando hasta nuestros días.

En el año de 1717, se preparó la primera de las grandes operaciones, se alistó un fuerza naval, al mando del marqués de Mari, compuesta por doce navíos y algunas galeras, que darían escolta a cien transportes, que llevaban un ejército de ocho mil hombres y seiscientos caballos, al mando del marqués de Lede, su misión la conquista de la isla de Cerdeña, en la conquista de Cáller o de Cagliari la capital de la isla, fue donde por primera vez entro en fuego la joven compañía de guardiamarinas, compuesta por cien hombres al mando de su capitán, el alférez don Juan José Navarro.

Entre los años de 1718 y 1720, el cardenal Alberoni mantenía el proyecto de elevar la categoría de nuestra Armada, cuando en Europa se le creía ya incapaz de recuperación, por lo que se construyeron varios navíos en los astilleros, para ello se le otorgaron a Patiño de plenos poderes, pero las potencias Europeas se asustaron del gran incremento que se estaba produciendo, por lo que se aliaron para acabar con él.

En el año de 1718, se reunió en Barcelona otra flota, pero aún mayor que la del año anterior, también reunida en este puerto, se componía de doce navíos, diez fragatas, seis galeras y tres mercantes armados, al mando de don Antonio Gaztañeta, que daban protección a trescientos cuarenta buques de transporte, en los que iban treinta y seis mil hombres, entre ellos seis regimientos de caballería y cuatro de dragones, llevando a mil quinientos caballos de tiro para la artillería, con cien cañones de batir y cuarenta morteros, dos mil artilleros, una compañía de minadores y cincuenta ingenieros, al mando del marqués de Lede. la expedición se hizo a la vela el dieciocho de junio; llegaron a la isla, desembarcaron y la conquistaron, realizando todo ello en menos de un mes.

El embajador del Reino Unido lord Stanhope comunicó a Alberoni, que una escuadra al mando del almirante Bing <<estaba encargada de mantener la neutralidad de la península itálica, a lo que Alberoni contestó <<que cumpliese con las órdenes de su amo.


Pero todo esto no fue comunicado a Patiño, lo que habría puesto en alerta a la flota, pues era una menaza encubierta; al ver los españoles el acercamiento de la escuadra británica, que esta compuesta por veinte navíos de línea, celebraron un consejo de guerra, en el que Patiño como plenipotenciario <<Gaztañeta y Lede tenían instrucciones de no hacer nada sin su dictamen de la misma estuvo presente, hubieron dos posturas, una quedarse al amparo de las baterías de costa y otra realizar la salida, de esta última eran partidarios Patiño y Gaztañeta, mientras que de la primera, lo eran el resto.

Al ser Patiño y Gaztañeta de la opinión de la salida, esta se llevó a cabo, además no estaban enterados de las misivas de lord Stanhope con Alberoni, por lo que no pensaron, en que hubiera combate, por lo que navegaron muy confiados, y para arreglar las cosas les faltaba una división, que al mando del general Guevara se encontraba en Malta.

Los británicos atacaron, reuniendo varios de sus navíos contra uno español y así fueron cayendo casi todos los españoles, los cuales no pudieron prestarse ayuda, y lo que tanto sacrificio había costado de construir se perdió en unas cuantas horas, cayendo herido Gaztañeta, sucediendo esto a la altura del cabo Passaro el día once de agosto del año de 1718.

Por una decisión desafortunada, (el nombramiento de un intendente como jefe de una operación naval) muy mala información y peor previsión, pues ninguno de los dos jefes era realmente un marino, España perdió su incipiente Armada.

En el mes de enero del año de 1719, regresó Patiño como pasajero en una galera la Patrona o Santa Teresa, pues las dos llegaron juntas, desde el puerto de Messina a Barcelona.

Estaba en esta capital, con el cargo de intendente de Cataluña, cuando sobrevino la caída de Alberoni; inmediatamente empezaron a funcionar las envidias y sus enemigos trataron de hacerle caer como a su gran protector, basándose en los inmensos gastos realizados, pero que no eran para él sino para construir una Armada, sólo que esto no importaba, lo que prevalecía era el gasto y eso es lo que utilizaron contra él.

Esperó en esta capital a que amainara el temporal, cuando lo creyó oportuno se presento en la Corte, se justificó a satisfacción del Rey, demostrando que todo lo por él realizado, era en cumplimiento de órdenes terminantes y precisas, emitidas por el ministro Alberoni.
El día quince de septiembre del año de 1720, fue repuesto en el cargo de intendente general de marina y poco después como presidente del Tribunal de Contratación.

Fue llamado a la Corte, donde acudió sin perder un solo día, se requería su presencia para llevar a cavo un nuevo armamento, de una expedición que obligara a los moros a levantar el asedio a la ciudad de Ceuta, la cual llevaba veintiséis años soportándolo.

Se llevó al efecto en la ciudad de Cádiz, la escuadra estaba al mando del teniente general don Carlos Grillo, las galeras al de don José de los Ríos y el ejército al del marqués de Lede, éste lo componían dieciséis mil hombres; se llevó la acción de tan perfecto modo, que a no ser por la intervención de la diplomacia de las potencias Europeas, el ejército hubiera conquistado la costa hasta Túnez.

Continuo con su entrega y conocimientos al perfeccionamiento de la nueva y naciente Marina; por reglamento del día veinticinco de agosto del año de 1720, se fijaron los sueldos de los oficiales, maestros y equipajes de buques; en el año de 1724 se traslado a La Carraca, el astillero de Suazo que había existido desde el año de 1607; el día treinta y uno de mayo del año de 1725, se puso en marcha la primera ordenanza de arsenales y el día uno de enero del año de 1725, se llevó a cavo el de cuenta y razón.

Consiguió formar una Marina que si bien su modelo era la francesa, lo llevaban los tiempos, pero marcando la diferencia los modos de ser de las dos naciones, podía considerarse la mejor Marina que nunca tuvo España hasta esas fechas.

Obtuvo las secretarías de Marina e Indias, en el nuevo Consejo, que se formó en el mes de mayo del año de 1726, unos meses mas tarde, cesó francisco Amaza en sus cargos y el Rey ordenó que se le diesen a Patiño, con lo que se agregaron a sus cometidos y responsabilidades, la secretaría de Hacienda, Superintendencia general de Rentas y el gobierno de su Consejo y Tribunales, sus buenos y acertados cometidos en todos estos empleos, le granjeó la confianza de los Reyes.


Habiendo sido nombrado ministro de Estado, se puso manos a la obra, por lo que comenzaron unos nuevos armamentos, se comenzó la construcción de nuevos buques; en el año de 1926 entre los astilleros de Guarnizo y Santoña, se terminaron ocho navíos de línea; poco después se habían constituido dos escuadra una en Barcelona compuesta de veinticinco navíos y unos pocos buques más de menores características y el Alicante otra con doce navíos y unas varias fragatas, armamento que era para la época, muy superior a lo que otros esperaban se pudiera realizar.

En diciembre de éste año se crearon los nuevos departamentos de El Ferrol y Cartagena, pues la flota iba creciendo y necesitaba nuevos lugares, donde poder resguardarse y repararse.

Uno de sus grandes triunfos y ante la negativa de Francia, fue el preparar una expedición compuesta de veinticinco navíos, al mando de don Esteban Mari, que daba protección a otra de transporte, con unos efectivos de siete mil hombres al mando de Ludovico Spinola y a la que acompañaba una británica de dieciséis navíos, al mando del almirante Wager; ante tal demostración de fuerza la Francia miró hacía otra parte y asintió; el infante tomó por fin posesión de los dos ducados; el de Parma, le correspondía por herencia de su madre, de ahí su gran interés y el de Toscana, por un convenio anterior, firmado por el último Gran Duque de Médicis.

El día veintiuno de marzo del año de 1731, firmo una exposición, sobre los motivos y causas de las promociones de los oficiales, y el modo en que debían realizarse.

En el año de 1732, formó una nueva expedición, esta vez contra Orán que desde 1708, aprovechando la inestabilidad de la política en España, se habían apoderado de ella los berberiscos; estaba compuesta por doce navíos, al mando del general don Francisco Cornejo, a la que se unió en Alicante la de don Blas de Lezo, que daban escolta a una de transporte de quinientos buques, que transportaban un ejército de veintiséis mil hombres al mando del duque de Montemar. En este año se creó la matrícula de mar, siendo declaradas las exenciones de todos los individuos que en ella se alistasen.

El resultado fue la toma de Orán y de Mazalquivir, que fueron dotadas de fuertes guarniciones, por esta gran victoria, fueron condecorados los generales al mando de ella, pero más contento con quien la había organizado, le concedió a Patiño el collar de la Orden del Toisón de Oro.

En el año de 1733, fallecía el Rey de Polonia, Federico Augusto, como no tenía descendencia, las potencias Europeas se pusieron a juzgar quien debía asumir el puesto vacante; como ya era habitual nuestra Reina quiso poner en él a su hijo Carlos, pero Patiño le hizo ver que el poseer Nápoles y Sicilia era mas importante


Se organizó una nueva expedición, para sentar en el trono de Nápoles y Sicilia al nuevo Rey; se puso al frente de ella al propio infante, nombrado generalísimo, la componían veinte navíos y treinta mil hombres al mando del duque de Montemar.

Pacificada Nápoles, se dirigió a Sicilia, donde se tuvieron algunos enfrentamientos, con los simpatizante del emperador, pero cuando se llegó a Palermo, quedó toda la isla dominada.

Fueron tantos los recursos que la Reina facilitó a su hijo, gracias a la buena administración de don José Patiño, que su hijo se hizo muy popular, al llevar a cavo una rebaja de los impuestos, lo que le supuso mantener su reino tranquilo de toda adversidad.

Mientras tanto el emperador de Francia, se vió tan involucrado en la cuestión de Polonia, que le costó todos sus territorios en la península itálica. (Una vez más Patiño tenía toda la razón, sólo que esta vez se pudo evitar, por sus grandes dotes de político).

Seguía su labor incansable, estando siempre pendiente del ramo de la construcción naval, la marina iba aumentándose y perfeccionándose, en todas sus ciencias.

Se realizó el reglamento del uso de banderas por procedencia de departamentos, ya que había dividido la flota en tres escuadras para despertar el estímulo de los marinos, fijando a cada una su pertenencia a un departamento marítimo, correspondiéndose con su arsenal.

Fue también muy propio de su carácter y de sus conocimientos, el sacar a subasta la mayor parte de las empresas económicas, llegando al punto de hacerlo hasta con la construcción de los navíos.

Bajo su mandato se pudo reunir una flota de treinta y un navíos, de ellos diez de 70 cañones y veintiuno de 60; quince fragatas y numerosos buques menores.

La actividad de esta flota era muy agitada, pues igual estaban, combatiendo contra los enemigos del norte de África; que proporcionando una escolta a las de las Indias con sus ricos cargamentos, que de hecho se realizaban con mayor frecuencia; que realizando expediciones en defensa de nuestros intereses en la península itálica.

En el año de 1734, se produjo un gran desastre, que no fue otro que el incendio del palacio Real

El trece de octubre del año de 1736, el Rey por decreto le otorgó las grandezas de España de primera clase: <<Para él y para sus herederos sucesores, en atención a sus singulares méritos y relevantes distinguidos servicios

Don José Patiño, ya grave pero con un gran humor, al enterarse de la concesión comento <<que S. M. le enviaba sombrero cuando no tenía cabeza. [Aquí hay que aclarar, (para quien lo desconozca) que este privilegio de “Grande de España”, permite al que lo recibe hablar con el Rey de pie y cubierto, lo cual no es poco permitir; fue instaurado por el rey Carlos I, concediéndoselo sólo a doce aristócratas; además reciben el tratamiento por parte del Rey de “primo” y coloquialmente se le llama “Caballero cubierto ante el Rey”; está en heráldica entre el título de “Infante” y el de “Duque”, lo que no quita, que un grado inferior lo posea, como puede ser un Marqués, un Conde, un Vizconde, un Barón o un Señor].

Falleció el día tres de noviembre del año de 1736, en La Granja de San Ildefonso en Segovia.

leviño 21-07-2015 21:30

Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
 
SALUD :brindis:SS
huff en el móvil q me acabo de leer el pergamino este
Yencima haciendo bici:pirata:
:gracias:


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