La Taberna del Puerto

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TXELFI 08-05-2020 13:55

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
Vamos a ver si esta vez llevo el barco a buen puerto

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Salimos de Abidján a finales de Agosto de 1981 rumbo SE hasta el cantil de Gabón, no había nada de pesca por parte alguna y la idea del patrón era bajar hasta Angola donde en Septiembre del año anterior se hicieron grandes capturas de Listado (Katsuwonus Pelamis) con brisas en 14º de latitud Sur y entre 60 y 100 Nm de la costa.
Navegamos sin descanso hasta la desembocadura del río Congo y a partir de ahí navegábamos de día y parábamos de noche porque en esas fechas cualquier cosa en forma de túnidos podía aparecer al Sur del río.
No encontramos pesca alguna hasta llegar al 14º Sur pero al llegar allí sí que aparecieron las brisas. El agua del mar estaba a 18º C y de día hacía fresco pero es que de noche el frío era intenso.
No había nada de viento pero sí un gran maretón, venían unas olas tendidas enormes del Sur de algún temporal desatado en Cabo de Buena Esperanza, seguro. Una permanente neblina estaba instalada en el ambiente que no dejaba ver el horizonte pero había buena visibilidad hasta unas 5 Nm.
Cuando aparecimos por allí descubrimos que se nos habían adelantado el Almadraba Dos de 1.100 Tm y el Playa de Noja de 600, éste último llevaba cerca de 2 meses de mar y esperaba completar allí para irse a puerto. El otro había salido de puerto unos días antes que nosotros. Nuestro barco cargaba 1.000 Tm a tope, es el azul de la primera foto y esa era la segunda marea de mi primera campaña como capitán del barco con mi título recién estrenado el cual por cierto hube de ir a buscarlo al Ministerio, a Madrid con mi coche por vía de urgencia con carta de la empresa y demás documentos.

Nada más llegar comenzamos a pescar, teníamos helicóptero a bordo al igual que el Almadraba y desde arriba se veían mejor las bolas de pescado pues las brisas eran finísimas y difíciles de ver desde el barco. El pescado estaba concentrado lomo con lomo como los bokartes en vivero sobrecargado dándose calor unos a otros mientras pastaban el rico plancton que abunda en aquellas aguas extremadamente ricas y verdes como moco. La zona de Angola y Namibia es una especie de nursery, un área de cría para el listado juvenil al igual que lo es la zona de Perú y Chile en el Pacífico.

Desafortunadamente ese año los cardúmenes eran pequeños, capturábamos 15, 20 o 25 Tm por lance pero hacíamos 3 lances diarios y no tuvimos un solo lance blanco en aquellos días. El patrón volaba en el helicóptero con el piloto y yo estaba a los mandos en los lances. Siendo ambos novatos en aquella modalidad de pesca resultó que nos acoplamos a la perfección desde el primer lance y nos iba de maravilla. Cuando finalizábamos el cerco la brisa desaparecía de la vista y ya no se volvía a ver hasta el antesaco cuando comenzaban a venir listados sueltos en las mallas.
A veces recibíamos la visita de algún lobo marino hambriento. Cuando salabardeábamos el pescado la cubierta se impregnaba de una especie de lodo color beige que desprendía un olor penetrante que no era otra cosa que el contenido estomacal de los listados capturados que daban en báscula un peso de 1,7 a 2 Kg.
Una semana después de nuestra llegada a la zona el Playa se marchó a puerto sin completar porque se estaba quedando sin combustible mientras nosotros habíamos reunido 400 Tm, el Almadraba estaba pescando también menos que nosotros.
Llegamos al día 12 de pesca con 700 Tm pescadas o algo más cuando recibimos el aviso del Almadraba que había encontrado aleta amarilla a la altura de Lobito, en el 12º Sur y navegamos hacia allí despacio toda la noche para llegar al amanecer.

Al día siguiente metimos 30 Tm de atún de 60 Kg unidad y quedamos en el sitio.
El día 14 en zona de pesca largamos nada más amanecer a unos saltos de atún que desaparecieron nada más comenzar a largar el arte de cerco. Teníamos 3/4 de red embarcada y estábamos el patrón y yo en la cónsola de mandos hidráulicos cuando escuchamos un bocinazo, habíamos salido esa marea solo los 2 en el puente y no había nadie arriba en ese momento, me asomé por la banda de Er de la cubierta de botes y a 1 cable estaba parado un ballenero pintado de negro de 70 Mt de eslora.
Subí al puente y en la amura del ballenero leí PROTECTOR ayudado de unos prismáticos, observé que además de la bandera de Angola aquel barco tenía izada una bandera del CIS que decía que quería establecer contacto por VHF.
Llamé por el canal 16 y me informaron que el protector era un barco de Inspección y Fiscalización del Ministerio de las Pescas. Querían ver nuestra licencia de pesca y la patente de navegación del barco para verificar la verdadera identidad del mismo.
Les dije que la licencia físicamente no estaba a bordo porque no llegó a tiempo para nuestra salida pero que estaba concedida y pagada, que podía enviarles las licencias de 1979 y 1980 para que vieran que la sacábamos cada año.
Les dije también que el gobierno de mi país no me permitía entregar la patente de navegación a nadie pero que en su lugar les enviaría el diario de navegación sellado por la capitanía de Huelva que atestiguaba la identidad del barco.
Para entonces ya estaba toda la red a bordo, el patrón en el puente, el barco parado y la panga al costado.
Me respondieron que conforme, les insté a que arriaran el hermoso bote de tingladillo que lucían en su cubierta de botes para enviarles lo requerido y me respondieron que su bote estaba averiado y que les enviara el diario y las licencias viejas con nuestra panga.

Lo que es actuar de buena fe, o como pardillos, o no sé. Le entregué el diario y las 2 licencias caducadas dentro de una bolsa al panguero y le ordené que se las llevara a los angoleños.
Dos minutos después el simpático responsable de aquel barco nos comunicó que no habíamos enviado nada de lo requerido, que nuestro panguero estaba a bordo de su barco, que la panga estaba amarrada a su costado y que nosotros éramos los únicos responsables de lo que pudiera ocurrir con ambos, y finalmente nos conminaron a poner proa a Luanda, la capital del país.
El patrón y yo quedamos consternados, el piloto y el mecánico del helicóptero menos, cobraban sueldazos fijos.
Resultó inútil repetirles que consultaran con tierra si teníamos licencia o no, no querían soltar la presa, ante esta situación les pedí que nos enviaran la panga para izarla y poner rumbo a puerto, se negaron, les dije que si retenían al panguero a bordo no escaparíamos con la panga, no hubo manera. Me dijeron que me olvidara de la panga, que pusiera proa a puerto y que la panga la llevarían ellos de remolque. Les dije que una panga es difícil de remolcar, que no se podía llevar a todo trapo, que había que llevarla con un cable muy corto casi pegada a la popa para evitar que se hunda de proa...…..
Todo fue inútil, pero por mucho que insistieron no consiguieron que diéramos avante hasta que lo hicieron ellos con la panga de remolque con un grueso cable. El panguero había apagado el motor antes de embarcar en el maldito ballenero.
Afortunadamente aquel día la mar estaba como un plato.

El barco aquel fue aumentando de velocidad a ritmo lento hasta que se estableció en 9 Kns, nosotros nos manteníamos a su banda de Br a 1/4 de milla sin perder de vista nuestra panga. Establecí contacto por HF con Pozuelo del Rey radio y a través de él contactamos con el armador a quien pusimos en antecedentes de lo que ocurría. El hombre preocupado como no podía ser menos nos prometió que de inmediato haría que nuestra licencia de pesca llegara a la Embajada de España en Luanda vía fax.
Y se hizo de noche, antes habíamos encendido nuestra luces de navegación y 1 reflector que alumbraba nuestra cubierta de popa.
A su vez en el ballenero pusieron también sus luces de navegación y se dignaron en encender también un lúgubre foco cuya luz amarillenta pretendía alumbrar la panga que llevaban por la popa sin conseguirlo del todo.
La preocupación que nos daba perder la panga era algo rayano en lo sublime, si perdíamos la panga desgraciábamos al barco durante meses y en consecuencia aquella noche ni el patrón ni yo pegamos ojo, los demás tripulantes lo ignoro.

Y amaneció al tiempo que llegábamos a la entrada del estuario de Luanda, cuando el rubicundo Apolo asomó por Oriente nos brindó un espectáculo precioso a la vez que sobrecogedor, 90 barcos de todos los colores la mayoría mercantes languidecían en aquel puerto natural inmenso. Según nos enteramos después muchos de ellos permanecían con la carga pudriéndose en las bodegas. En la parte más exterior de aquel hermoso estuario se degradaban 3 grandes atuneros construidos en Italia en 1977 para una compañía italo-angoleña, se trataban del Anzika, Loango y Manicongo, barcos de 76 Mt que estaban diseñados para cargar 1.500 Tm pues estaban hechos al estilo americano sin tanques de doble fondo para poder cargar más. El nuestro tenía 74 Mt y cargaba "solo" 1.000 Tm y ya era más que suficiente porque cargado parecía un submarino.
Al primero de ellos lo conocimos trabajando a nuestra vera durante 1 año con resultados nefastos, el segundo navegó un par de mareas y el tercero no llegó ni a estrenarse. Cuando años más tarde los transportaron sobre un dique flotante a Pasajes para su reforma porque habían sido adquiridos por una empresa de Bermeo habían crecido arbustos en sus cubiertas, en la foto del Loango veréis un helicóptero sobre su puente.
Xixili, Erroxape y Demiku se denominaron después.

Nos llamaron del Protector para que paráramos máquinas para que 2 angoleños embarcaran en nuestro barco e hicieran una especie de practicaje hasta el muelle en el que debíamos atracar. Arriaron el bote que según ellos estaba averiado y vinieron 2 tipos uno de uniforme y el otro de paisano y nos pusimos en marcha. En el trayecto los nativos nos informaron que Angola estaba en guerra con Namibia, o sea que éramos pocos y parió la abuela.
También nos enteramos que el Protector era un antiguo ballenero soviético que a buen seguro cobraron a precio de oro a los angoleños, tenía propulsión diesel-eléctrica con 4 motores diesel de 1.000 CV cada uno que movían sendos generadores eléctricos que a su vez movían el gran motor eléctrico que hacía girar la hélice. De esta manera podía navegar con 1 solo motor, con 2, con 3 o con los 4 según la velocidad que se deseaba alcanzar. Al mismo tiempo el suministro eléctrico del barco estaba también asegurado por medio de aquellos 4 generadores.
Atracamos por Br a un desvencijado muelle menor que nuestra eslora pero previamente desatracó de él una patrullera de 40 Mt que después abarloó a nuestra banda de Er para que no pudiéramos pirarnos de noche (sic).
En el muelle nos esperaban 4 nativos responsables de la fiscalía de pesca y les invitamos a que nos acompañaran al tentempié de media mañana a lo que accedieron gustosos, momentos después apareció por allí el adjunto de la Embajada de España, un joven simpático que creo recordar se llamaba Ángel, el embajador se había pegado el piro cuando comenzó el fregado armado.

Cuando terminamos el party los inspectores nos invitaron a acompañarles a su oficina para entregarnos la denuncia que iban a redactar. Nos subimos al mercedes 300 del adjunto y seguimos a los 4 magníficos hasta su ruinosa oficina donde el mayor de ellos se sentó ante una máquina de escribir del Pleistoceno y cargó una cuartilla de tenues rayas horizontales como las que utilizábamos aquí hace medio siglo para escribir cartas, después se puso a teclear a la vez que clamaba en voz alta en portugués:

1/ No habíamos hecho ni puñetero caso a su requerimiento cuando se nos acercó.
2/ No teníamos izada la bandera de Angola.
3/ No teníamos la licencia de pesca a bordo.
4/ Habíamos arrojado la pesca capturada puesto que no embarcamos pesca alguna.

Yo creo que era ésta última cuestión lo que más les jodía porque podían haberse hecho con unos cuantos atunes con los que en tierra como comprobaremos más tarde serían unos reyes. Había sido un lance nulo pero no nos querían creer.
Total, que se nos imponía una multa de 4.000 dólares americanos en moneda convertible, uno de los grandes por cada uno de los "delitos" que habíamos cometido. Después convenimos el patrón, el adjunto y yo que en realidad era uno de los grandes para cada uno de aquellos 4 chorizos, estaba claro. Ellos no tenían autoridad para ponernos sanción alguna.

Metí el papel que me dieron en un bolsillo y subimos al mercedes de nuevo, nos dirigimos a la casa del ministro de pesca pero éste se había ido de fin de semana desde por la mañana a no se sabía dónde, estábamos a viernes de un día de fiestas patronales de mi pueblo en 1981, y el país estaba en guerra. Para que digan que en África están atrasados...…..
No querían decirnos su paradero y no se había inventado el teléfono móvil así es que nos marchamos a la embajada y de allí telefoneamos a la casa armadora y les informamos de lo que había, el armador como es natural nos dijo de 4.000 dólares era calderilla comparado con el valor de las 750 Tm de pescado que teníamos a bordo y que enviaría ese dinero de inmediato por valija diplomática, era un hombre encumbrado que frecuentaba altas esferas, no le costaría hacer lo que dijo.
Nuestra licencia había llegado vía fax y el adjunto me la entregó, de inmediato volvimos a coger el bendito coche de Ángel y nos marchamos a almorzar al barco los 3 pues la hora estaba ya pasada.

Cuando nos acercábamos al barco el adjunto nos señaló una gran esplanada donde se degradaban cerca de 300 coches nuevos iguales que el de Ángel que un mercante había descargado allí y nadie sabía de quién eran. Estaban varios años allí y resultaba imposible saber de qué color estaban pintados aquellos soberbios vehículos cuyos neumáticos estaban todos deshinchados.
Muy cerca de ellos languidecían 50 cosechadoras gigantescas cuyo origen y epitafio era el mismo que el de los mercedes.
Frente a la gran esplanada se erigía una nave como medio estadio de grande y en su interior se pudrían 10.000 Tm de suministro que otro mercante había descargado allí hacía 1 año. Sus puertas permanecían cerradas a cal y canto con gruesos candados.
Por los muelles deambulaban famélicas cabras que curiosamente no se comían los matorrales ni la hierba de la parte de tierra, se comían los papeles y cartones que encontraban en su vagar.
Después de cenar nos marchamos todos a dormir.

A las 10 de la mañana del sábado apareció por allí Ángel y a instancias suyas nos fuimos los 2 a intentar localizar al ministro de pesca pero cuando nos disponíamos a montar en su coche color oliva claro noté un parloteo raro en el muelle a 20 metros de donde estábamos y me acerqué allí intrigado. Se trataba de Genaro, un engrasador gallego que era un elemento de cuidado, una especie de Papillón al que nunca se le movía un músculo de su rostro, un auténtico sinvergüenza pero en su trabajo era muy bueno, poco tiempo después estaba de caldereta. En fin, el angelito estaba a punto de cerrar un trato con un nativo al que quería comprar una metralleta de tambor Kalasnikov a cambio de 2 cajas de cerveza, le espeté enfadado:

-¿Estás loco?, solo falta que después nos hagan un registro y encuentren esa jeringa. Ni se te ocurra-

-Joder capi, sería bueno tener un arma de fuego a bordo por lo que pueda surgir- insistió ladino

Pero me mantuve firme e hice correr al de la metralleta fuera de allí.
En fin, también aparecieron por allí otras gentes queriendo colocar maría principalmente, esas porquerías en África en aquel entonces costaban parecido al tabaco rubio, no puedo garantizar que no se embarcara nada de eso en el barco.
Nuestros esfuerzos por dar con el ministro de marras fueron infructuosos y a mediodía pasada la hora de comer regresamos al barco y llenamos la andorga, yo creo que en los 4 días que permanecimos allí detenidos Ángel engordó un par de kilos.

A media tarde arribaron al muelle frente al barco 5 misioneros franciscanos a bordo de un desvencijado Ford fiesta que venían a visitarnos y les hice venir al salón de oficiales, se trataban de 4 vascos uno de ellos de Gernika y un maragato leonés que andarían entre los 50 y los 60. Estaban delgados los 5, no les sobraba un átomo de grasa a ninguno de ellos.
Estuvimos de tertulia hasta la hora de la cena y por boca de ellos nos enteramos de muchas cosas que estaban sucediendo en aquel país otrora próspero. Resumiré para que esto no sea más largo que el Quijote:
Desde que el país estaba en guerra con Namibia no existía comercio, estaba todo cerrado y por lo tanto solo se podía comprar algo en el mercado negro a precios astronómicos y en dólares, o sea comían solo los ricos. La moneda local era el kwanza pero de nada servía tener un camión lleno porque su valor era cero.
La que fuera una ciudad magnífica y moderna resultado de la dominación portuguesa estaba ahora ruinosa, nada funcionaba, los ascensores de los rascacielos servían de gallineros para el cuádruple afortunado que poseyera algunas gallinas.
Cuando se estrenaba un nuevo bus se le hacía funcionar sin cambiar nunca de aceite ni nada hasta que el motor reventaba. Cuando esto sucedía un gran camión empujaba al desgraciado bus a la cuneta y al día siguiente no quedaba de él nada más que la carrocería.
Para suplir las pérdidas habidas en el frente de vez en cuando el ejército cercaba un barrio entero de la capital y cazaban a todo hombre en edad de combatir y se los llevaban, los uniformaban y les ponían un arma en sus manos. A menudo ponían a uno de aquellos soldados haciendo guardia en cualquier puesto pero a los 2 días cuando no aparecía nadie a relevarle el pobre desgraciado acuciado por el hambre y la soledad arrojaba su arma en cualquier esquina y se largaba a su casa.
La inmensa mayoría de la población subsistía comiendo hierbas, arbustos y las hojas de los árboles.

Afortunadamente para la mayoría de la población se sentía lejos del frente puesto que éste se desarrollaba al sur del país en la frontera con Namibia. Los admirables franciscanos se mataban a trabajar en la huerta que poseían en la misión, de ella sacaban el sustento para ellos y para el mayor número de nativos que pudieran ayudar pero evidentemente una misión ni cien pueden alimentar a todo un país.
Angola había sido colonia portuguesa hasta no muchos años antes pero hubo una noche de cuchillos largos en aquel país que se rebeló contra la dominación de ultramar y en aquella aciaga noche corrieron ríos de sangre sobre todo en la capital, Luanda.
Los nativos acuchillaron a todos aquellos portugueses que pudieron y violaron a sus mujeres e hijas. Centenares de personas embarcaron en cualquier embarcación que encontraron y se alejaron de la costa huyendo del horror para después morir ahogados como perros. Aquello fue una verdadera hecatombe para un país hasta entonces próspero.
Ahora los nativos tenían su país en sus manos pero lo que antes estaba en manos de los portugueses ahora estaba en manos aunque solapadamente de los soviéticos los que por ejemplo se llevaban los diamantes y el oro de sus minas a cambio de un puñado de mercenarios que les ayudaban en su guerra contra los namibios. Un verdadero desastre.

Los pobres misioneros no podían hacer más, hacía tiempo que habían rebasado el límite de sus posibilidades, alimentaban a los que podían con su propia comida, curaban enfermos y heridos, ayudaban a las parturientas y enterraban a los muertos.
Y ahora viene lo peor, os lo aviso, a los recién nacidos mientras sobrevivían se les respetaba pero aquellos que morían acababan en los estómagos de sus familiares más cercanos, tal era la hambruna que había. Nos quedamos petrificados al oír esto.

Xoro 08-05-2020 14:51

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
Cita:

Originalmente publicado por TXELFI (Mensaje 2248640)
Y si os digo que me he pasado 3 horas escribiendo y me he confundido y en lugar de darle a postimage le he dado a retroceder??
Me da lo mismo morirme.
Es imposible recuperar lo escrito no?? Atarip

Eso pasa en las mejores familias... jajajaja
Las segundas partes, son más reflexionadas.
Lo que no se sabe si eso, es bueno, o no. :cunao:
Luego leere (saborearé) tu nuevo capítulo. ( Se me queman las papas) :cunao:
Creo que fue, Picasso, el que dijo: solo quiero que cuando me visiten las musas, me cojan con el pincel en las manos. Esa es otra a tener en cuenta.
:brindis:

TXELFI 09-05-2020 12:52

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
He tenido a mi madre en el hospital de lunes a jueves, no ha sido nada relacionado con el covid19. Primero que si pequeño infarto, el martes que una válvula que no cierra bien por calcificación, el miércoles que son cosas de la edad(dentro de 3 meses 91) y el jueves a mediodía en casa.
Esa es la razón por la que no tenía ganas de escribir, ni pantalán ni puñetas

Xoro 09-05-2020 13:05

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
Donde empiezan esas cosas de hospitales y salud, se para todo. Hasta el sueño y el gusto por las cosas.
Espero que se recupere pronto.

TXELFI 09-05-2020 15:57

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
Bueno, continúo narrando uno de los episodios más chungos de mi azarosa existencia, son casi 40 años pero aún me entristece el recuerdo.

Sirvieron la cena en nuestro comedor de oficiales en el que estábamos reunidos los 2 oficiales de puente, otros 2 de máquinas, los 2 elementos del helicóptero y los 5 misioneros. Comenzamos con los entremeses que el quinteto hacía mucho que no cataba y seguimos con el primer plato. Aquellos hombres para mí santos ignoraban que había un plato más y el postre y se llenaron los pobres hasta arriba. Creedme que cuando vieron sobre la mesa lo que vino después y no pudieron degustar porque sus estómagos no estaban acostumbrados a comer y estaban llenos a reventar alguna lágrima rebelde asomaba en sus ojos que habían visto todo lo humanamente soportable.
Mientras cenaban bajé al comedor de marinería y ordené al contramaestre, un tal Odilio de Panjón, que extrajera un atún grande de la cuba auxiliado por un par de marineros para que se lo llevaran los misioneros.
A su vez el patrón, Antón para más señas, ordenó al camarero avisara al cocinero que preparara un cajón de comestibles para ellos.

Después de cenar y de los cafés los franciscanos se levantaron de la mesa alegando que al día siguiente tenían que madrugar y los acompañamos a cubierta. El atún de aleta amarilla de 60 Kg que Odilio había dejado junto a la pasarela media hora antes había desaparecido y el gallego acusó a 2 marineros de la patrullera que teníamos al costado diciéndonos que él había presenciado el hurto desde una ventana del comedor de marinería, se lo reclamamos al suboficial de guardia que apareció por allí pero los cacos lo negaron, entonces Odilio sin pensárselo saltó a la patrullera y descubrió el atún debajo de la lona que tapaba una maquinilla. El suboficial abroncó a los 2 marineros haciendo teatro y les ordenó devolver lo robado.
Yo temí que arrestaran al contramaestre por saltar a la patrullera pero no ocurrió nada de eso.
Otra odisea fue meter aquel atún en el maletero de un fiesta junto con la caja de comestibles y otra de bebidas que tuvieron que llevar sobre los muslos. Tuvimos que cortar la cola del atún congelado con una sierra de taller.
Invitamos a aquellos 5 seres increíbles a que vinieran a nuestro barco cada día que estuviéramos allí pero no volvimos a verles.
Fíjense que podían haber llenado su maltrecho estómago el domingo y el lunes y además llevarse más comestibles para ellos y sobre todo para sus protegidos pero no lo hicieron, lo cual nos apenó, a nosotros lo que nos sobraba era comida. Admirables.
Aquella noche los 4 magníficos vinieron a buscar al patrón y se fueron de parranda los 5, era sábado.

A las 8 de la mañana del domingo igual que cada mañana 2 soviéticos de mediana edad rubios ambos vinieron al arrastrero de 25 Mt que estaba amarrado a 30 Mt de nuestro barco, se sentaron en popa y estuvieron de tertulia toda la mañana fumando con parsimonia, a las 12 en punto como cada mañana cogieron una caja de pescado cada uno y se marcharon.
Vino Ángel y desayunó a su antojo mientras bajaba el patrón con cara de sueño también a desayunar, me reveló que los 4 magníficos eran en realidad 4 pobres desgraciados que no cobraban su sueldo desde que comenzó la guerra y que también tenían que comer, y sus familias claro.
Cogimos el coche Ángel y yo y nos marchamos a la embajada, cuando llegamos allí descubrimos que el dinero no había aparecido aún y aquello ya estaba empezando a hartarme. Ni siquiera se me ocurrió pedir al adjunto que me pusiera en contacto telefónico con mi casa siendo así que me hubiera salido gratis, así de tontos somos los pescadores. Nuestras familias no sabían absolutamente nada de nuestra situación porque desde aquel puerto al igual que desde la mayoría de los demás puertos la conexión radiofónica con Madrid era poco menos que imposible debido a la gran carga eléctrica que había en el ambiente. El primer teléfono vía satélite no se estrenaría en un barco español hasta 3 años después y lo cató un servidor, eso sí, a 1.200 calas el minuto de aquella.
El aparato en cuestión un Scientific Atlanta que operaba bajo el sistema Stándard A y abultaba como el frigorífico de casa había costado 6 millones.
Nos fuimos a casa del ministro de nuevo pero no había aparecido aún y no lo haría hasta la noche.
Regresamos al barco y degustamos aceitunas y jamón acompañados de un fino andaluz como cada domingo.

El lunes por la mañana estaba el dinero en la embajada y Ángel me lo trajo al barco, nos fuimos a la oficina de la inspección de marras y les entregué los 4 de los grandes a cambio de un papelucho con una firma y un sello y les insté a que aceleraran el trámite para obtener la autorización de la capitanía del puerto para poder hacernos a la mar cuanto antes. Prometieron ir a capitanía al momento para solicitar el documento.
El adjunto y yo regresamos al barco e informé al patrón de lo que había. Justo antes de la hora de comer se presentó en el muelle un tipo alto y delgado de unos 40 años más serio que Don Rodrigo en la horca muy moreno y con barba, vistiendo un traje azul marino con botones dorados y requirió mi presencia. Me presenté y estreché su mano tendida, era el capitán de puerto y me traía el zarpe firmado por él claro está, nunca olvidaré su nombre: Juvenal de Castro Paiva, guardo de recuerdo en mi poder el documento que me entregó.
Aquel hombre me preguntó el motivo de nuestra detención y le dije la verdad, después me preguntó por la sanción impuesta si la había, a lo que también respondí veraz, entonces levantando una ceja me dijo como preguntándose a sí mismo cómo era posible que aquellos 4 caballeros nos hubieran puesto una sanción pecuniaria siendo así que no tenían atributos para ello.
Y añadió que de inmediato hablaría con ellos. Supongo que les pediría una parte...…..
Me despedí de él y embarqué, el patrón me esperaba en el alerón y le di la buena nueva, él a su vez ordenó arrancar motor principal y hélice transversal de proa e hizo sonar la alarma general.
Yo por mi parte me fui a la patrullera abarloada y mostré el zarpe al oficial de guardia solicitándole que soltaran amarras para que pudiéramos zarpar, no tuvimos pegas por esa parte porque se pusieron en movimiento de inmediato.
Mientras hacíamos los preparativos el adjunto me informó desde el muelle que el ministro de pesca cuando esa mañana se enteró de que aún continuábamos en puerto cogió un gran berrinche pues el viernes por la mañana antes de largarse de finde informó a los de la maldita Inspección y Fiscalización del Ministerio de las Pescas de que nuestra licencia estaba en vigor y que se nos dejara marchar en paz.

Media hora después navegábamos arreando estopa dejando toda aquella pléyade de barcos fondeados por Er. Aquel día almorzamos tarde pero más a gusto que nunca. ¡Estábamos libres!.
Pero esto no termina aquí, al día siguiente hablamos con el armador mediante Pozuelo del Rey Radio y nos reveló que Ángel le había dicho telefónicamente que los de aduanas estaban disgustados con nosotros porque nos habíamos largado sin que nos hicieran la inspección. Sin comentarios.
Podíamos por fin dedicarnos a lo nuestro, pero el daño ya estaba hecho, había desaparecido la pesca o eso es lo que informó el del Almadraba, un oriotarra. Nos costó Dios y ayuda reunir 150 Tm de pesca más y al final entramos en puerto con 900 de mes y medio de mar, una buena marea que tenía que haber sido redonda de no ser por el irónicamente llamado Protector.

Xoro 09-05-2020 21:35

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
La impotencia que se debe sentir y la frustración de sentirse en manos de esa gandinga debe ser XXXL. Menuda papeleta. Hay muchas secuencias en tus memorias que trasladan lo novelesco a la pura realidad. Por eso se dice que la realidad supera la ficción de largo.
Unas preguntillas de curiosidades si lo tienes a bien mi capitan:
Era, la tripulación puntual? cuando se le daban unas horas al llegar a puerto por el motivo que fuese. Franco ria, hasta tal hora. Si alguien se retrasaba zarpabais o dependiendo de quien fuese, le dabais cuartel.
Otra cosilla . Por aqui, en esta taberna, siempre brindamos con ron y cerveza. Pero creo que la moda del ron viene de las peliculas y la tradición anglosajona de dar como parte de la paga una botella de ron. Los recuerdos que yo tengo de la gente de mar de aquí y del continente de enfrente es de whisky. Como el agua se lo bebían. Alguno de la generación de mis padres viven todavía. No se como, salían a botella diaria (etiqueta negra) y dos tres paquetes de Dunhill, Pall Mall o similares. Eran de otra pasta me imagino. Se tiraban a nadar y nadaban .... trabajaban horas y horas, dormían a ratos. Cabezadas. Lo mas curioso es que cuando llegaban a tierra les quedaban ganas de ir a.... esa palabreja que empleaste el otro dia. Ya sabes.

TXELFI 09-05-2020 23:13

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
La tripulación es puntual salvo muy raras excepciones. Si un tripulante no apareció a la hora de la salida en una ocasión esperamos media hora, no era cosa de dejarlo en tierra en un país extranjero.
Con respecto del alcohol en pesqueros. Empecé en bajura en enero del 72 y todos los barcos llevábamos barriles de vino a bordo, había una ración de 1/2 Lt por barba por la mañana y lo mismo por la tarde. Ni uno solo de los 4 jóvenes que íbamos a bordo probábamos el vino aquel y no había ninguna otra bebida alcohólica en aquel barco. Bebíamos café con leche.
El consumo de vino era por regla general directamente proporcional a la edad de los tripulantes, cosa curiosa.
También por regla general siempre había 1 o 2 petroleros en todos los barcos que se soplaban el vino de los que no bebían.
Hace muchos años que desaparecieron los barriles y se introdujeron los tetrabrick en los barcos tanto de bajura como atuneros y demás. Ese recipiente fue todo un hallazgo para los barcos por razones obvias.
A día de hoy son menos de la mitad los tripulantes que beben en el mar.

En los atuneros algo parecido ha sucedido, salimos con el Isabel Dos en Junio del 74 con 4.000 Lts de vino tinto en tanques que estaban dentro de la gambuza frigorífica de los vegetales, aparte el vino blanco en garrafones para cocinar, pues bien, a los 10 meses nos habíamos quedado sin vino.
Aquí era exactamente igual que en bajura, los tripulantes más veteranos eran los que más soplaban, aquí no había racionamiento y algunos individuos he conocido que se soplaban 3 litros diarios. Los jóvenes en su mayoría ni lo probaban pero eso sí mucha gente metía 10 o 20 cajas de cerveza cuando pasábamos por Canarias.
El día que se hacía un lance de campeonato o un día señalado el patrón otorgaba 1 botella de wisky a cada comedor y unas cocacolas y listo.

La cantidad de alcohol de cualquier tipo que se embarca en los atuneros de nuestra flota en el presente siglo es muy pequeña, te lo aseguro.
Según las malas lenguas en la flota americana sucede exactamente al revés.
Las referencias que tengo de grandes trasegadores suenan a pesca de arrastre en Gran Sol, Sudáfrica y especialmente en los bacaladeros donde el frío era inhumano, muchos tripulantes dejaban aquello y se enrolaban en atuneros y nos lo contaban con crudeza, comenzaban la marea echando un chorro de brandy en la cafetera llena de café y terminaban la marea echando un chorro de café en la cafetera de brandy. Aparte de esto entre esta gente era bastante habitual que se fumaran 2 o 3 cajetillas de tabaco diarias y alguno escuché de 4. Trabajaban de forma infrahumana durante 20 horas diarias y no había otra manera para tenerse en pie según ellos. He conocido unos cuantos de estos hombres y también de barcos espaderos, te juro que muchos de estos tripulantes con 40 años parecían ancianos, estaban físicamente deteriorados en demasía.
En cuanto a lo de ir corriendo a las casas de lenocinio al llegar a puerto es como las demás facetas una cosa consustancial a cada individuo, algunos ni perdían tiempo en ducharse al terminar la jornada y otros ni las olían
Te digo lo que sé.

Xenofonte 09-05-2020 23:40

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
Tu madre tiene suerte con su hijo, Txelfi!

:sip:

TXELFI 09-05-2020 23:50

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
Cita:

Originalmente publicado por Xenofonte (Mensaje 2249493)
Tu madre tiene suerte con su hijo, Txelfi!

:sip:


No sé porqué dices eso, soy normalito :brindis:

Xoro 10-05-2020 07:58

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
Cita:

También por regla general siempre había 1 o 2 petroleros en todos los barcos que se soplaban el vino de los que no bebían.
Esos petroleros de gran calado he conocido algunos. :borracho: y trabajaban mejor con los tanques llenos. :cunao:
De cualquier forma me alegra saber que la cosa ha cambiado y va siendo proporcional a la edad. Así es como debe ser.

TXELFI 10-05-2020 17:05

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
La marea siguiente salimos a mediados de Octubre también de Abidján con el mismo barco de la historia anterior, el de la primera foto, y en un par de semanas le dimos la vuelta completa a todo el Golfo de Guinea sin apenas rascar bola porque no aparecía apenas nada de pesca en todo el Atlántico, y como a veces ha ocurrido en estos casos nos metimos en la boca del lobo por necesidad.
Alguien que había salido del mismo puerto que nosotros días después con rumbo SE había encontrado atún de aleta amarilla en Cabo Tres Puntas(Ghana)
y en un par de días nos juntamos allí más de una veintena de atuneros de cerco de nuestra flota y también algunos franceses.

La pesca en ese lugar como casi siempre levantaba a 30 Nm de tierra, cerca del cantil para más dificultad. La existencia de fuertes corrientes de superficie en esa zona hacen difícil trabajar con grandes artes de cerco pero a esto se añadía la proximidad a tierra porque ningún barco atunero estábamos en posesión de licencia de pesca de aquél país puesto que año tras año el gobierno ghanés se negaba a otorgarlo a ningún barco extranjero pese al ofrecimiento de suculentas prebendas por parte de la flota gala y de la nuestra.
Los únicos atuneros que podían trabajar libremente en aquellas aguas eran naturalmente los que enarbolaban pabellón ghanés y que no eran otros que los grandes cañeros koreanos de 60 Mt y 350 Tm que hacían base en Tema.
Años después incorporaron cerqueros a su flota y crearon una flotilla heterogénea en cuyos barcos no había 2 iguales.


https://i.postimg.cc/vZyn18tM/PLAYA-DE-NOJA-1979-2.jpghttps://i.postimg.cc/KYvgN9WH/ALMADRABA-DOS-1978-1.jpghttps://i.postimg.cc/52mC8csz/AFKO-601.jpghttps://i.postimg.cc/BZ8HkVvW/JACQUES-CARTIER.jpghttps://i.postimg.cc/fTmXTSXB/PONTESA-SEGUNDO.jpg

Por cierto que en los post anteriores referentes al penoso episodio de Angola no he puesto fotos de 2 barcos de nuestra flota a los que hago mención. Aquí los tenéis. También de un cañero koreano en dique, de un cerquero francés de la época y un cerquero koreano de los que vinieron después.

Pues bien, como ya he puesto en el post anterior llevábamos helicóptero a bordo, en aquella época éramos una decena de barcos los que lo llevábamos en el Atlántico y todos de nuestra flota. En nuestro caso concreto el aparato era muy conocido del tipo libélula triplaza y concretamente uno de la prestigiosa firma italiana Agusta modelo Bell 47 que originalmente montaba un motor de explosión Naycoming de 260 CV pero con los años y antes de que fuera adquirido por la casa armadora fue sometido a una reconversión denominada Soloil que consistía en retirar el motor y sustituirlo por una turbina Allison de 420 CV a 52.000 RPM porque no había en la época una menor, pero eso sí, estaba limitada a causa de la caja de transmisión y no daba más que los 260 CV a 48.000 vueltas.
Montaba por imperativo legal un gran flotador neumático a cada banda anclado a los patines y sobre ellos sendos tanques supletorios de keroseno con lo cual cargaba 260 Lts en total que daban para poder estar 4 horas en el aire porque consumía 60 Lts/h pero a las 3 horas y 3/4 como máximo regresaba siempre por precaución.
Solo alcanzaba 70 Kns como máximo lastrado por los flotadores, pero volábamos a 50 o 60 con normalidad. Cuando estábamos de búsqueda lo hacíamos a 700, 800 o 1.000 pies como máximo, pero una vez localizado un cardumen o un objeto flotante con pesca nos manteníamos sobre él a 500 pies dando vueltas a derechas para que el ojeador que se sentaba a la derecha tuviera la mejor visión, pero como estaba el gran flotador derecho cada salida quitábamos la portezuela derecha porque había que sacar medio cuerpo fuera sujeto por un cinturón. Era el copón divino de divertido y excitante ver el pescado a vista de pájaro pero había una pega, se moría uno de frío allí arriba por mucha ropa que me pusiera.
Tenía tales vibraciones aquel aparato con rotor principal de 2 palas que se movía como una chocolatera por lo que resultaba imposible usar prismáticos pero tampoco los echábamos en falta.
Cuando yo volaba daba vueltas alrededor del barco manteniéndolo siempre a mi derecha y hacíamos espirales cada vez mayores hasta que me costaba ver el navío en día claro a 15 Nm en el horizonte y comenzábamos a acercarnos.

Aquella marea estaban los 2 patrones a bordo y yo, volaba el segundo patrón porque le gustaba mucho y además tenía muy buena vista. Pero claro, no había muchas manchas y no eran muy grandes, con suerte hacíamos 2 lances o 3 a lo sumo porque había mucha competencia y el que reunía 50 o 60 Tm de aleta amarilla en el día era campeón.
Y así estuvimos 3 jornadas habiéndonos olvidado de dónde estábamos enfrascados como estábamos en lo nuestro.
Por las noches aquello parecía una pequeña ciudad flotante con la cantidad de luz que emitíamos los veintitantos barcos parados cuyo resplandor debía llegar a 15 Nm fijo, aquel "ambiente" más pronto que tarde debía llamar la atención de alguien.
La tercera noche en aquel paraje estábamos todos plácidamente dormidos, y cuando digo todos es literal, cuando a la 1 de la madrugada abre la puerta de mi camarote el marinero de guardia espetando:

-Capitán, hay un barco al costado que quiere algo- salto de la cama en calzoncillos y me voy a la puerta de Er del puente por cuya ventana entraba un intenso haz de luz. Entre medio dormido y la potencia de la luz procedente de un proyector direccional que nos apuntaba de lleno me costó Dios y ayuda distinguir algo hasta que mirando de soslayo más a popa veo que el barco que tenemos a 20 Mt en la banda de Er es completamente gris, o sea, un barco militar.
Rápidamente avisé al patrón de lo que ocurría y éste se presentó en el puente en 3 segundos. Por el canal 16 de VHF no paraban de llamarnos en inglés. El patrón me dijo que llamara rápidamente al mecánico del helicóptero que teníamos a bordo, un inglés para más señas llamado Ken Harvey, un individuo alto y desgarbado con el pelo rubio ensortijado y barba desaliñada. Era un tipo peculiar de 28 años que siempre estaba de buen humor menos cuando llovía, odiaba la lluvia y allí se sentía feliz, en las contadas ocasiones que llovió aquella campaña entraba en el puente y se ponía junto a una ventana mirando al exterior mientras exclamaba fastidiado:

-¡It is raining!, ¡focking rain!- y yo me tronchaba de risa. El británico no hablaba media docena de palabras en español y a mí me venía de perlas para practicar inglés con él.

El patrón puso el telégrafo de máquinas en AVANTE TODA que era nuestra contraseña para que arrancaran el motor principal y también encendió una de las dos bombas que accionaban el servomotor del timón.

Momentos después estaba en el puente el inglés y el patrón le puso el micro en la mano.

-Pregúntale a esos qué es lo que quieren- le dijo señalando a la banda de Er
El mecánico no entendía nada pero se lo traduje más o menos.
Después de un intercambio de palabras nos enteramos lo que ya sabíamos, nos ordenaban que pusiéramos proa a Tema y lo que era el despitorre, que se fuera el helicóptero por delante.
Nuestra respuesta fue que estaba bien, que cuando arrancaran el motor pondríamos proa a Tema, que la teníamos al NNE.
El patrón con una sangre fría impresionante tocó el timbre de alarma 3 veces y me dijo.

-Que se levante todo el mundo del catre y se sienten todos en el suelo del pasillo central- rápidamente cumplí la orden.

Cuando comprobé que todo el mundo estaba enterado se lo hice saber al patrón y éste me dijo:

-Te avisaré para que apagues todo el alumbrado, estate preparado- me puse frente al cuadro de iluminación exterior mientras él accionó el tiller metiendo toda la caña a babor, después embragó el motor avante y cuando verificó que estaba embragado accionó el mando neumático a todo gas y en ese momento me gritó:

-¡¡¡AHORA!!!- apagué todas las luces en 2 segundos mientras el motor aceleraba y el barco comenzaba a caer a babor.
Habíamos estado atravesados al mar con brisa floja y marejadilla del Sur que nos daban por Br, por consiguiente teníamos la proa mirando a occidente cuando comenzamos la marcha. El barco fue girando hasta que nuestro rumbo era casi Sur y el patrón puso caña a la vía e inmediatamente conectó el piloto automático dando la popa a la costa.
Una vez enderezado el rumbo el barco comenzó a ganar velocidad mientras en el receptor de VHF se escuchaban voces ordenándonos que diéramos media vuelta o en caso contrario dispararían. Hicimos caso omiso.
La patrullera ghaneana de 40 Mt navegaba al pairo en nuestra banda de Er mientras su proyector de proa nos iluminaba en la negra noche sin luna. En la ventana cuadrada de la puerta cerrada de la banda de Er del puente oteaba el inglés que de súbito comenzó a gritar que nos estaban disparando mientras se tocaba la sien con la punta del dedo índice y lo hacía girar al tiempo que exclamaba:

-¡¡¡PUM, PUM, PUM!!!- tenía los ojos abiertos como platos por la sorpresa, nos veíamos las caras los 3 oficiales del puente y los 2 del helicóptero que estábamos allí gracias a la tenue luz que emitían los innumerables pilotos de los aparatos del puente.
El patrón nos instó a que anduviéramos a gatas para no recibir un tiro.
Cuando nos pusimos en marcha a oscuras observamos que había 1 único barco en la zona, concretamente un francés, los demás barcos habían desaparecido todos.
El patrón y yo salimos a gatas por la puerta de BR del puente y nos fuimos por el alerón hasta donde terminaba la tercera planta y desde allí comprobamos que la patrullera de marras navegaba a nuestra misma velocidad , unos 15 Kns, con su proa a 20 Mt de nuestra aleta de Er mientras algunos fogonazos procedentes de un fusil partían hacia nosotros.
Regresamos al puente y nos sentamos en el suelo como los otros 3, el segundo patrón, hermano del otro para más señas fumaba sin parar y había creado una importante humareda en el puente. Después de un rato la luz que nos alumbraba se apagó.
Salimos del puente a gatas de nuevo y constatamos por su luz de alcance que el barco gris había dado media vuelta. El patrón puso el motor a media máquina y encendimos las luces de navegación y avisamos a todos de que se fueran a dormir, la verbena había terminado, a continuación armados de linternas el maquinista, el piloto, el mecánico y yo reconocimos toda la banda de Er que pudimos y no encontramos huellas dejadas por los proyectiles por ningún lado hasta que el piloto descubrió un flotador del helicóptero deshinchado por un balazo. Poco más tarde encontraron otro orificio de bala en un armazón de aluminio que componía el tinglado de cola, nada grave.
Por la mañana siguiente con la luz del día reconocimos todo de nuevo y no encontramos más balazos. Suerte.

Poco a poco gracias a la telefonía HF nos fuimos enterando de lo acaecido la noche anterior. A eso de las 12 apareció la patrullera por allí y un patrón de nuestro grupo avisado por el marinero de guardia dio la voz de alarma por VHF a los demás barcos y se largó, la mayoría de los barcos se enteraron de la movida pero algunos, entre ellos nosotros no.
Según se acercaba el barco gris a un atunero éste emprendía la marcha apagando sus luces y la ametralladora pesada de la patrullera disparaba ráfagas intentando parar a alguno, resultado de lo cual al Naranco le volaron un radiador de radar, al Almadraba Uno un balazo le destrozó la ventana del baño del patrón y algunas pequeñas averías que no me acuerdo.
El Maratún que tenía bandera venezolana tenía un capitán venezolano a bordo y cuando la patrullera estuvo a su costado el capi le dijo al patrón que se tranquilizara porque él iba a arreglar aquello, cogió el rol del barco y saltó a la patrullera, acto seguido ésta se separó del atunero y le dijeron al patrón que pusiera proa a Tema.
O sea que cuando llegó a nosotros después de 1 hora de correrías la ametralladora se había quedado sin balas, nuestro marinero de guardia estaba dentro del comedor y no se enteró de nada hasta que encendieron el proyector en nuestro costado. Cuando emprendimos la huída no les quedaba otra que dispararnos con un fusil, para entonces ya tenían al venezolano que iba a arreglar aquello a bordo.

Cuando no pudieron pararnos el único barco que quedaba parado allí era un francés pequeño que creo recordar era el Marsouin, en vista de que era el último cartucho que les quedaba abarloaron a su costado y saltaron 2 tíos armados con pistolas a bordo, de esa manera lograron llevarlo apresado a puerto.
Les pusieron una multa a los 2 barcos de 40 millones de francos CFA a cada uno, el equivalente a 10 millones de pesetas de aquella. Ignoro cuánto pagaron.
Pocos años más tarde el gobierno de Ghana envió a los gobiernos de España y Francia un comunicado informándoles de que hartos de advertencias en adelante no se andarían con chiquitas, cada barco que fuera localizado pescando en sus aguas sería hundido. Punto.
En fin, a algún marinero he despedido por encontrarle dormido en la guardia de noche con el barco parado. La vida de veintitantos padres de familia puede depender de ello porque un mercante te puede pasar por encima como por ejemplo le sucedió al Alacrán, no es ni mucho menos cosa de broma.

TXELFI 11-05-2020 20:10

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
Tampoco a bordo de los barcos son siempre días de vino y rosas. A veces se producen roces entre tripulantes e incluso alguna pelea, afortunadamente no me ha tocado presenciar ninguna. Os voy a hacer un copia y pega de una discusión ocurrida en el comedor de oficiales de mi barco exactamente tal y como fue:


Durante la cena la conversación recayó sobre las emisiones de televisión vía satélite. Quien más quien menos estaba bastante harto de resignarse a ver día sí día también la sempiterna película grabada cotidiana a continuación de los vídeos musicales o el documental durante la cena.
No era la primera vez que salía el tema de las antenas parabólicas alrededor de aquella mesa, habían debatido el problema de los cambios de rumbo, que se solucionaría con una antena motorizada y con mando a distancia. Pero estaba el tema de los balances, peor aún por lo inevitable, de todas formas habían pensado incluso en adquirir una prorrateándola entre todos los oficiales para en el peor de los casos poder visionar la televisión aunque solo fuera durante las estancias en puerto, allí no hay balances.
Conocían la existencia de parabólicas montadas sobre suspensiones cardan que eliminaban el problema de los balances y cabeceos, además estaban dotadas de un sistema mandado con una aguja giroscópica similar a las que se utilizan para el gobierno de las naves y que hace que la antena parabólica esté orientada siempre en la dirección elegida en el firmamento. Exactamente el mismo principio por el cual se regían las voluminosas antenas de los sistemas de telefonía satelitaria denominados Stándard A y Stándard B, y que habían utilizado entre otros, los atuneros congeladores de cerco de la flota mundial hasta que pocos años atrás habían sido relegados primero por el Stándard mini M y últimamente por el Fleet, mucho más económicos.

Obviamente los tripulantes reunidos alrededor de aquella mesa habían desechado la opción de la parabólica comandada por giróscopo por su elevadísimo coste, pero no descartaban la opción de adquirir una doméstica para cuanto menos utilizarla en puerto.
Eustaquio no acababa de creer que hubieran emisiones televisivas gratuitas vía satélite por mucho que Jon se lo aseverase, hasta tal punto que acabaron mosqueándose el uno con el otro.
El capi llamó sabelotodo al patrón, y ahí se acabó la discusión porque el bermeano rehusó a seguir discutiendo mientras su interlocutor no se informara bien del tema.
Pero lo verdaderamente desagradable vino cuando Lito apoyó a Eustaquio de una manera que a Jon le pareció mezquina en demasía.

-Vosotros los vascos creéis que lo sabéis todo, ¿por qué razón pensáis que sois superiores a los demás?- el bermeano quedó tan sorprendido que no sabía si el marinense hablaba en broma o de veras, después de doce años de aparente camaradería no se esperaba esto de él

-¿Qué estás diciendo Lito?, supongo que no te he dado motivos para que me digas lo que me acabas de largar- dijo muy serio el bermeano

-Algo de cierto hay en lo que acaba de decir Lito- soltó Eustaquio, huraño

-¿Es que acaso no es verdad?- continuó el marinense envalentonado -Siempre queréis saliros con la vuestra, sois la ostia. No queréis saber nada de España pero cuando os jubiláis cobráis con la mano tendida la pensión española- Jon no daba crédito a lo oído

-Eso no tiene nada que ver Lito- dijo el capi -Si cotizan durante toda su vida laboral en España ¿de dónde van a cobrar después?- razonó

-Sí, eso es verdad- reconoció Lito -Pero de todas formas son la leche- prosiguió terco

-No sé si somos la leche o el vinagre, pero no creo que nos sintamos superiores a los demás, de hecho no conozco ninguno. Sí soy de la opinión al igual que la mayoría de mis paisanos de que somos distintos, lo mismo que los andaluces son distintos, los catalanes son distintos y vosotros los gallegos ¿me negarás que seáis distintos? Los aborígenes de cada comunidad tenemos nuestras peculiaridades, eso es innegable.
Muy diferente es que pienses que nos sentimos superiores, estás equivocado- el rubio intentaba mantenerse sereno y encendió un pitillo

-Estás muy equivocado- intervino Porriño -Soy hijo de asturianos pero me considero vasco porque he nacido en Bermeo, pero nunca me he sentido superior a los habitantes de las demás comunidades, sería el tío más estúpido del mundo si pensara eso-

-Vaya discusión de besugos has montado- soltó Javier dirigiéndose a Lito -Parece mentira que seáis los dos únicos tripulantes que quedan de los comienzos de la empresa, y por lo tanto los más antiguos, y que encima siempre os hayáis llevado bien, según tengo entendido- y no andaba descaminado el lekeitiano

-Sí pero es que hay algunos vascos que son bravos de cojones- siguió el marinense obstinado -Por ejemplo el patrón del barco gemelo es insufrible, continuamente con sus aires de superioridad-

-¿A qué patrón te refieres?- quiso saber Sabino

-A uno de los dos- respondió el marinense, enigmático

-Pero la culpa de eso no la tengo yo- Jon estaba visiblemente enfadado

-No, tú a fin de cuentas eres el más dócil, pero hay otros que para qué- continuó Lito

-O sea que tú nos clasificas como bravos o dóciles, está bien, es bueno saberlo. Y para entrar en la clasificación de los dóciles ¿hay que mirar para otro lado y dejar que hagáis y digáis lo que queráis?, ¿o si se intenta poner orden, automáticamente entramos en el casillero de los “bravos”, o de los que somos la leche-

-A todo esto Eustaquio- intervino de nuevo Sabino -Estás completamente equivocado si piensas que Jon se inventa el que haya televisiones que emiten vía satélite gratis, pregúntaselo a Ignacio Moreira, el informático de la compañía, la próxima vez que hables con él-

-Pues si me acuerdo se lo preguntaré, porque a mí no me cabe en la cabeza que emitan gratis, pero bueno, si vosotros lo decís…….- suavizó su discurso Arqueros

-Llevas demasiados años fuera de tu tierra Eustaquio, te lo creas o no, es cierto que hay televisión vía satélite gratis. No emiten lo que te dé la gana pero sí que hay canales libres. Debe ser una condición impuesta por los distintos gobiernos o algo así. No sé yo si cada cadena tiene que emitir un canal gratis por cada cuatro de pago o algo por el estilo- informó Javier

-Puede ser que esté un poco desfasado- requebró el capi, no muy convencido

-¿No te habrás mosqueado, no?- preguntó taimadamente Lito a Jon, con su sonrisa puta bailándole en los labios

-Claro que me he mosqueado, mejor dicho me he enfadado. No hay derecho a que me deis la cena que me habéis dado sin motivo. Por cierto, si os metéis con los vascos sin ton ni son, os estáis metiendo con toda mi familia ¿cómo pretendes que no me enfade?. ¿No crees que también hay gallegos que son la leche?, ¿o que son “bravos”, como dices tú? Sin embargo nunca habrás escuchado de mi boca un comentario despectivo hacia vosotros- al rubio patrón bermeano le habían herido en su amor propio sin motivo y se rebelaba ante tamaña injusticia

-Bueno hombre, tampoco ha sido para tanto, lo siento- se excusó el marinense, mientras el que había lanzado la primera piedra se mantenía en silencio con la mirada fija en el plato que tenía ante sí.

Tanto al castellonense de nacimiento como al otro había echado un cable como vulgarmente se suele decir, y en más de una ocasión el bermeano, tanto en lo profesional como en lo personal y ahora aquel comportamiento de ambos le pareció al rubio más propio de Judas Iscariote.

Terminada la cena Somarriba se levantó de la mesa y dando las buenas noches se dirigió a su despacho a escribir. Prefería eso a quedarse a ver la película y exponerse a estallar ante la afrenta recibida sin motivo, por mucho que no escatimara en esfuerzos para contenerse.
Inmediatamente después de su marcha, los dos compinches hubieron de recibir la reprimenda de Sabino, que estaba tan cabreado o más que Jon:

-Habitamos en un submundo, eso es verdad. Vivimos encerrados en un área restringida a ochenta metros y cada vez que salimos de puerto ignoramos si volveremos en dos semanas o en dos meses. Esto da lugar a que estemos sometidos a una tensión que a veces desemboca en alguna discusión o mal rollo entre los tripulantes, pero ¿no creéis que en un pesquero el que más presionado se encuentra es el patrón?.
¿Qué derecho creéis poseer para decirle a Jon lo que le habéis dicho?, le habéis ofendido a él y por añadidura a nosotros, a todos los vascos, os habéis pasado de la raya. Y lo peor de todo es que ha sido sin razón, que yo sepa nunca os ha dado motivos para que os metáis con él, y en éste caso concreto menos, porque os cueste creerlo o no, sí que existen cadenas que emiten vía satélite gratis-

Los interfectos terminaron reconociendo que habían metido la pata hasta el corvejón, pero el daño ya estaba realizado. De hecho, en adelante jamás la relación del bermeano con ellos sería igual de fluida como hasta ahora, se dirigiría a ellos con total corrección pero nunca con la camaradería, amiguismo y complicidad que antes del incidente verbal.

TXELFI 13-05-2020 16:53

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
¿¿Queráis saber algo de los personajes que se movían por los muelles del puerto de Abidján??. Ahí va otro copia y pega de otro fragmento de mis memorias:


<<Cuando el patrón terminó de inspeccionar las boyas de radiofrecuencia descendió a la cubierta superior y allí se encontró con Conan, su nombre completo era Seraphine Conan Drogba, natural de Agorko Adafienu (Ghana). Se trataba de un individuo de unos cuarenta años, metro ochenta, atlético, con cara de caníbal y habitualmente lucía su cráneo rapado.
En su juventud había aterrizado en el puerto de Abidján huyendo del hambre y la miseria como tantos y tantos. Pronto se hizo notar en aquella selva de cemento donde su notable anatomía y su determinación le sirvieron para en poco tiempo integrarse en la banda de Jack, junto con Karim, Willy y algún otro personaje de muy baja estofa y cuyo currículum al igual que los del resto de la banda solo podría escribirse con tinta negra.
Se dedicaban al pillaje indiscriminado en todo el recinto portuario, pero donde verdaderamente se movían como pez en el agua era preferentemente en la zona pesquera por ser los pesqueros más vulnerables a los robos que los buques mercantes.
Resultaba muy difícil por no decir imposible librarse del robo organizado de apreciables cantidades de pescado, pertrechos o víveres mientras los atuneros principalmente realizaban sus operaciones de descarga o transbordo de la pesca capturada, y con más vulnerabilidad en los muelles del puerto pesquero si cabe, donde disponían de mil trucos y artimañas para sacar el pescado robado y venderlo para sus vicios. Putas, alcohol y porros, hablando en plata.
En todo el recinto portuario se estableció una jerarquía en la que sus cuatro primeros integrantes en orden a su “categoría” del uno al cuatro eran Jack, Karim, Willy y Conan.
Se da la circunstancia de que Jon Somarriba, durante su anterior etapa de diez años como patrón en otra compañía atunera había sufrido durante ocho de aquellos diez años las penalidades de las descargas a conserveras locales que se hacen lógicamente con los barcos atracados al muelle, donde las múltiples autoridades de todo tipo les hostigaban a diario y de postre tenían que torear con las acometidas de la banda de Jack.
Hasta tal punto el bermeano se curtió en aquellas lides que llegó a pactar con los cuatro “jefes” de aquella banda la paga de tres mil francos diarios a cada uno de ellos durante cada estancia de su barco en puerto con la condición de que permanecieran a bordo durante la jornada laboral haciendo de guardianes para que nadie, ellos incluidos, robara nada en su barco.
A algunos la idea les pareció descabellada pero el caso es que Somarriba se hizo el duro con aquellos desalmados y acertó, porque dejaron de sufrir el acoso de las aves de rapiña. Es decir, ahora las zorras cuidaban a las gallinas. Al final de cada descarga el bermeano entregaba un barreño de especies asociadas como propina a cada uno de los cuatro secuaces y punto.
La efectividad del sistema se demostró para sorpresa de propios y extraños, y tal es así que los otros dos cerqueros de la compañía lo adoptaron también.
Pocos años después Jack murió de tuberculosis (Jon lo había visto escupir sangre en un trapo mientras tosía como un perro) y Karim tomó el mando, pero Conan renegó de este nombramiento porque no consideraba al sujeto con suficiente carisma para ser su “jefe” y pidió a Jon que le embarcara de marinero. El bermeano le respondió que para empezar obtuviera su cartilla de navegación y su pasaporte y que si se portaba bien ya se vería. Pero lo cierto es que pocos meses después en el último momento de una estancia en puerto tuvo que embarcarlo porque un marinero que estaba de vacaciones no apareció.
Conan se convirtió así en marinero, trabajador nato, obediente con sus superiores y eficiente como pocos en muchas tareas dada su constitución atlética. Su talón de Aquiles naturalmente lo constituía su desconocimiento en las tareas de reparación de redes y cabullería, pero a buen seguro aprendería a no tardar mucho.
Un par de años después Somarriba cambió de aires y embarcó en el “Apóstol Segundo” que operaba en el Índico y en el ínterin Alberto “Akelarre” embarcó a Conan en su barco “Lapurdi” que operaba en el Atlántico.
Cinco años más tarde cuando el bermeano apareció por allí con el barco gallego el otrora bandido ghanés pidió embarque a Jon y éste se lo dio. Y finalmente pocos años antes de la fecha de esta narración aquel bravo marinero contrajo el terrible Sida que derivó en tuberculosis, viéndose en la obligación de quedar en tierra definitivamente.
Desde entonces el infortunado Conan a instancias de Somarriba hacía de guardián del “Urbero Dos”, un viejo macicero de la compañía que permanecía amarrado a una boya mientras se pudría poco a poco. Además, durante las estancias del “Apóstol Segundo” en aquel puerto el ghanés hacía de guardián durante el día como en los viejos tiempos, para retirarse a “su” barco durante la noche para la pernocta.
De esta manera Conan podía vivir desahogadamente y pagarse sus medicamentos, eso sí, ahora su cuerpo no estaba ya tan musculado y las canas salpicaban a la sazón su rapado cráneo. En la actualidad distaba mucho del sujeto pendenciero de tres lustros atrás, hablaba muy bien en español y además lo hacía con educación. Cuando el rubio patrón bermeano le preguntaba con sorna sobre cuántas toneladas de pescado calculaba que había robado de los atuneros en sus tiempos de bandidaje, el africano respondía evasivamente que <<unas cuantas>>.

Jon se paró un rato a charlar con su otrora marinero, éste le preguntó:

-Hola patrón, ¿ya eres papalolo? (1)-

-¡Qué va, todavía no!, ¿tan viejo parezco?, aún soy joven para ser papalolo pero no me importaría serlo. Es mejor eso que ser yogolongo (2)- remachó risueño el rubio.

Conan estalló en una sonora carcajada de inmediato mientras meneaba la cabeza, le hacían gracia las salidas de su interlocutor.

-Eso es verdad patrón. Pero bueno, no estás tan viejo- concedió Conan ladino
Jon se despidió como de costumbre instándole a que pusiera empeño en que no les fuera hurtado un solo pescado.>>


(1) Papalolo = Abuelo, en Kwa
(2) Yogolongo = Chingado, en Kwa

Xenofonte 13-05-2020 21:10

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
Txelfi, buen dia

Que es un macicero?

Muchas gracias.

Paz y salud para todos.

TXELFI 13-05-2020 21:53

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
Macicero= macizar= macizador. Barco que maciza, viene del comienzo de la década de los 70 del siglo XX cuando aquellos primeros atuneros de cerco de pequeño porte(como los cañeros actuales) tenían mil y una dificultades para capturar un cardumen de túnidos a mancha libre con sus pequeños artes de tamaño similar a los utilizados hoy en día para la pesca del bokarte, y me refiero a los primeros que comenzaron a trabajar en la costa senegalesa en el 65. Como quiera que los barcos que pescaban atún a caña ya trabajaban allí desde el 56 hicieron pruebas de reunir pesca bajo un cañero macizando con cebo vivo(su forma natural de trabajar) pero en lugar de lanzar las cañas rodear el cañero con un arte de cerco y una vez cerrado el cerco por los bajos el cañero salía por encima de la relinga de corchos quedándose todo el pescado encerrado en el arte.

Como las pruebas resultaron un éxito rotundo rápidamente las empresas atuneras se lanzaron al alquiler de cañeros de bajura unas y a la construcción de barcos exprofeso para utilizarlos de macicero otras.
Cada cerquero tenía su macicero que era su barco auxiliar y listo.
Pero en el año 76 por mutuo acuerdo de todos los armadores se prohibió el uso de maciceros si utilizaban cebo vivo en sus viveros.
La mayoría de maciceros desaparecieron, volvieron a la pesca de bajura o se vendieron para el palangre, y unos pocos continuaron allí haciendo trabajos de recadista, relevos de tripulantes etc.
Alguna empresa incluso fondeó algunos de estos barcos dotados de potente alumbrado sobre montañas submarinas para reunir pesca bajo ellos y ser después cercados por un barco de la empresa.

Y finalmente cuando se puso de moda la pesca con objetos flotantes fabricados a bordo y localizados con radioboyas comenzaron a ponerse de moda de nuevo estos barcos algunos de los cuales son de quitar el hipo.
Parece mentira que un barco de estos sea auxiliar de un pesquero, y a las pruebas me remito...…..
Aunque desde el 76 como he dicho no llevan a bordo ningún cebo y por ende no macizan se les continúa denominando comúnmente maciceros.

https://i.postimg.cc/DwrJ0cxv/HAIZEA-BAT.pnghttps://i.postimg.cc/Dwk47Ndp/HAIZEA-BOST.pnghttps://i.postimg.cc/d0nhmVMg/ZAHARA-DOS.pnghttps://i.postimg.cc/3w3yvDqg/ZAHARA-TRES.jpg

Xenofonte 14-05-2020 11:16

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
Increíble, no tenía ni idea, muchas gracias.

:brindis:

TXELFI 15-05-2020 18:16

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
¿¿Queréis conocer un poco de la isla de Annobón??. Está a 15 horas al W de Cabo López en Gabón. Pertenece a Guinea Ecuatorial.


Los habitantes de Annbón conocían un poco las andanzas de los atuneros congeladores de cerco, algunos patrones esporádicamente visitábamos la isla e incluso si llegábamos a sus inmediaciones por la tarde en alguna ocasión fondeábamos en la única playa al noroeste de la isla, con quince metros de sonda como a doscientos metros de la orilla, para pasar la noche allí y al amanecer levar ancla y marcharnos a buscarnos la vida.
La mayoría de patrones éramos reacios a acercarnos tanto porque a los que fondeaban los rodeaban los cayucos y subían al barco bastantes nativos solicitando su caridad. La sal en Annobón es oro, necesitan sal imperiosamente para poder secar el pescado que capturan cuando hay en abundancia para tener suministro cuando no hay. Los mayores les pedían sal, cigarrillos, monofilamento, anzuelos y pilas para alguna que otra radio portátil que había allí. Los niños venían en busca de cuadernos y lápices. Si teníamos Melva o Bacoreta a bordo (la mayoría de las veces) les regalábamos dos o tres toneladas para que repartieran, además de un cuarto de tonelada de sal, normalmente guardabamos diez o quince toneladas en el parque de pesca para reforzar la salmuera. Alguna vez les dimos un bidón de los de aceite de doscientos litros pero lleno de gasoil para un motor de cabeza caliente que por lo menos databa del Cretácico Superior y que tenían para mover una dínamo. Una vez el sacristán pidió en el “Apostol Segundo” mi barco, una garrafa de vino para celebrar las misas dominicales de parte del sacerdote, el cocinero lo consultó conmigo y éste accedió. Después de cenar unos tripulantes fueron a tierra a visitar la isla y se encontraron al sacristán con la garrafa a medias y cantando desaforadamente la canción de Manolo Escobar "Que viva España".

Cierto patrón bermeano, capitán de la marina mercante para más señas aunque ejercía de Patrón de atunero, excelente persona y como tal buen samaritano, frecuentaba la isla probablemente más que ningún otro marino. Éste personaje entrañable al que perfectamente se le podría calificar de filántropo y que se llama Luis Mari se preocupaba de coleccionar ropa usada durante sus vacaciones para después llevársela a los habitantes de Annobón, por supuesto sin recibir nunca nada a cambio, además de las consabidas donaciones de pescado, sal, gasoil, lápices, cuadernos, pilas etc, etc.
Decían las buenas lenguas que la calle principal del villorrio asentado frente a la playa noroccidental de la pequeña ínsula había sido rebautizado con el nombre de “Calle del capitán Luis Mari”. <<Al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios>>, todavía quedan personas agradecidas en éste valle de lágrimas. <<Es de bien nacidos el ser agradecidos>>, les arengaba periódicamente el único pastor que cuidaba de aquel rebaño, desde el púlpito de la saneada iglesia de ladrillo y cemento, y los bien educados feligreses seguían al pie de la letra sus constructivas enseñanzas.

Jon decía refiriéndose a los aborígenes del lugar <<En general son buena gente, sencilla, honrada y muy religiosa. Hablan correctamente el español. Annobón es una Isla formada por un volcán que surgió en medio del mar, conserva su cráter que los milenios y las lluvias se han encargado de convertir en laguna. Su vegetación es asombrosamente frondosa, en el Golfo de Guinea llueve mucho. Recolectan frutas tropicales, principalmente plátanos, pequeños pero riquísimos. Recolectan también huevos de aves marinas que allí pernoctan a miles y anidan y crían a sus polluelos cada año. Pescan un variado abanico de peces tropicales y pulpos, les he visto pescar pequeños atunes al curricán con cayucos con un palo de quita y pon y una vela a veces asombrosamente remendada con telas de diversos colores.**
Jamás he visto a una nativa acercarse al barco, y si algún tripulante desembarcaba desaparecían como por arte de magia, por lo visto estaban bien instruidas por ya sabéis quién. Aún así y como siempre parece que debe haber una excepción que confirma la regla, según las malas lenguas parece ser que un gallego marinero de un atunero de cerco había engendrado un retoño en la isla años atrás.
Había un único cayuco en Annobón que se movía mediante un motor fuera borda, era el más grande de todos y cómo no propiedad del alcalde. Creo que el exclusivo uso que le daba era trasladarse de la playa al pesquero que esporádicamente les visitase. El resto de los mortales movían sus cayucos, en número aproximado de medio centenar, con tracción a sangre y a vela.
En fin, guardo un grato recuerdo de aquellos tiempos y aquellas gentes, aunque en varias ocasiones estuve con mi barco fondeado en su playa jamás he puesto pie en Annobón, les deseo a sus habitantes lo mejor porque desde que se desanexionaron de España quedaron prácticamente abandonados a su incierta suerte, espero que San Antonio les ayude todo cuanto se merecen.

Una tarde anocheciendo paramos a la deriva a veinticinco millas al Sur de la Isla de Annobón, antiguamente Pagalu, perteneciente a Guinea Ecuatorial, antigua Guinea Española, donde subsiste una población de cerca de tres mil almas y una iglesia-misión denominada de San Antonio. Paré el barco allí como he hecho muchas veces para a primera hora de la mañana siguiente dar una pasada por la parte Sur de la Isla pues en ocasiones hemos pescado allí cantidades apreciables de Rabil.
Acababa de acostarme alrededor de las diez de la noche después de la cena y la película de vídeo cotidianas cuando el marinero de guardia llamó a la puerta de mi camarote.
En el costado de estribor de nuestro barco, a sotavento, había aparecido un pequeño cayuco de unos tres metros tripulado por dos nativos de la isla, uno de avanzada edad que se llamaba cómo no Antonio y el otro su nieto de unos catorce años, de cuyo nombre no puedo acordarme. Antonio ya me recordaba de algunas veces que fondeamos en la playa-resguardo que hay al Noroeste de la Isla, y yo lo recordaba a él por su parecido asombroso con el célebre actor de Hollywood Morgan Freeman, aunque no era tan alto como el norteamericano. Cuando bajé a cubierta estaban ya sobre ella ambos y su nave amarrada al costado. Primero ordené a los tripulantes que aparecieron por allí que embarcaran el cayuco con la grúa eléctrica de estribor, y después pregunté a nuestros visitantes qué es lo que les había traído hasta nosotros.
Simplemente habían salido a pescar, se habían alejado más de la cuenta y el viento y la corriente habían hecho el resto.
Les dimos ropa de abrigo, cenaron en el comedor de marinería y descansaron en un camarote libre casi toda la noche. Dos horas antes de amanecer puse el barco en dirección a la Isla y amaneciendo estábamos a una milla, arriamos el cayuco al mar, nuestros visitantes cargados de regalos embarcaron en él y nos despedimos efusivamente.

Recuerdo también un día de víspera de Corpus Cristi que fondeamos en la playa por la tarde. Embarcaron a bordo once niños que celebrarían su Primera Comunión al día siguiente, es costumbre allí que el día del Corpus reciban su primera Hostia todos los niños que cumplen nueve ese año.
A uno de ellos le obsequié con una botella de leche sin desprecintar que tenía en el frigorífico de mi despacho, hacía pocos días que habíamos salido de puerto, pues bien, tomando la botella de plástico blanco en sus manos me miró a los ojos asombrado y me preguntó <<¿esto se come?>>.
Son situaciones que hacen que a uno se le encoja el corazón. A otro niño le caían unos mocos como cataratas y tosía de cuando en vez, evidentemente sufría un fuerte resfriado. Dado que calzaba unas chancletas de plástico como todos los demás pero el que moqueaba era él, marché a mi camarote y cogiendo un par de calcetines nuevos se los regalé. La escena de la botella de leche se repitió casi de idéntica forma, el pobre rapaz desconocía totalmente para qué servían aquellas prendas.
Dios mío, y nosotros nos quejamos por cualquier minucia, ¡qué asco de mundo!

Xoro 15-05-2020 19:27

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
Cita:

Después de cenar unos tripulantes fueron a tierra a visitar la isla y se encontraron al sacristán con la garrafa a medias y cantando desaforadamente "Que viva España".
Jajajaj lo intuía antes de llegar al parrafo :cunao::borracho: Comprensible dentro de todo.

Todo lo demás no tiene desperdicio. No sabemos lo que tenemos. Gente de mar, brava y generosa si que quedan algunos.

sacratif 16-05-2020 00:07

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
Txelfi,el escritor Pérez Reverte no te llega a la altura de la alpargata muy interesante y amenos tu relatos.Imagino aunque no lo refieres que algunos temporales jodidos os cogerían.
Un saludo.

azogue 16-05-2020 01:47

Respuesta: Historias de la pesca del atún tropical
 
Pues olé por el capitán Luis Mari y por las buenas personas, que muchas hay. :brindis::brindis::brindis:
Gracias Txelfi.

TXELFI 16-05-2020 11:18

Re: Respuesta: Historias de la pesca del atún tropical
 
Cita:

Originalmente publicado por azogue (Mensaje 2251054)
Pues olé por el capitán Luis Mari y por las buenas personas, que muchas hay. :brindis::brindis::brindis:
Gracias Txelfi.


Tuve el honor de hacer de capitán de Luis Mari una campaña, meses antes de que me pusieran de patrón. Excelente persona y de cerebro privilegiado.
Siempre guardaré un buen recuerdo de él.

TXELFI 16-05-2020 17:19

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
-Hace unos veinte años nos quedamos sin marmitón y salíamos a la mar al día siguiente, teníamos que buscar uno en Abidján. No hubo manera de localizar ninguno que hubiera estado embarcado antes, pero me trajeron un chaval de quince años natural de Burkina Faso conocido en el puerto porque se ganaba la vida ayudando en la cocina de los pesqueros en sus estancias en puerto. El muchacho llamado Parfait que chapurreaba un poco en español me aseguró cuando se presentó ante mí que había realizado una marea en un arrastrero andaluz que faenaba en Gabón a la gamba, haciendo una sustitución. Le pedí escéptico que me enseñara sus documentos y para mi sorpresa me mostró su pasaporte nuevecito y su cartilla de navegación en la cual efectivamente aparecía sellado un embarque de un mes en el “Monte Azote”. ¿Cómo había conseguido aquellos documentos?, a buen seguro le habían costado lo que le pagaron por la marea en el gambero.
Me pareció un buen muchacho y efectivamente el tiempo demostró que lo era, así es que lo embarqué sin más elucubraciones. Se trataba de un chaval muy peculiar porque se había criado en un ambiente más peculiar aún, en la selva y sin padre, y con una madre que no podía mantener a sus cinco hijos, Parfait, al que pronto rebautizaron en mi barco como Alfredo, se escapó de su aldea con doce años y mendigando, “cogiendo” comida y ropa de donde había, caminando hasta destrozar sus fuertes pies, subiéndose clandestinamente en los bajos de camiones, y de cualquier forma imaginable nuestro niño marmitón apareció en Abidján un año después, medio muerto de cansancio, sueño y desnutrición.

Hacía un año ya que se había establecido definitivamente en la zona portuaria del popular puerto y sobrevivía ayudando en la cocina y limpiando barcos.
En nuestro barco se le asignó el camarote que compartían el marmitón y el camarero, había un catre para cada uno de ellos igual que el de cualquier marinero pero Alfredo se negaba a dormir en el mismo y se acostaba en el suelo sobre un cartón al igual que lo había hecho casi desde que naciera. El camarero se quejaba de que se lo encontraba a diario tirado en el suelo roncando hecho un ovillo.
Un día Alfredo había literalmente desaparecido, el susto que nos llevamos fue mayúsculo porque registramos el barco de cabo a rabo y no aparecía. Estábamos ya convencidos de que había caído al mar así es que dí media vuelta y aguzamos la vista oteando el mar desesperados y angustiados, intentando navegar por nuestra propia estela en un ímprobo esfuerzo por localizarle.
Llevaríamos una hora aproximadamente navegando en dirección contraria cuando al oficial de puente se le ocurrió levantar la lona que tapaba el bote rápido que estaba en la cubierta de botes, el que no usábamos porque tenía el motor averiado. El que estaba en uso lo llevábamos colgando de su pescante en el costado de estribor. Parfait estaba dormido como un tronco en el interior de la pequeña embarcación de aluminio, que expuesta al sol debía ser una especie de horno.
Recuerdo que era media tarde, o sea, la hora del bocadillo, y el marmitón no aparecía, de ahí la voz de alarma. Cuando por orden mía se presentó en el puente y le pregunté por qué se había escondido para echar la siesta, me respondió que en el camarote hacía mucho frío debido al aire acondicionado y él estaba acostumbrado a dormir con mucho calor. Le advertí que no volviera a esconderse ni para dormir ni para nada porque habíamos perdido dos horas por su culpa, y me prometió que no lo volvería a hacer.
La alegría que nos llevamos al verle sano y salvo hizo minimizar el cabreo por su acción.

Una semana después nuestro Alfredito “desapareció” de nuevo, nos preguntábamos dónde se habría escondido esta vez mientras registrábamos todo el barco, pero como no aparecía el rapaz la angustia se hacía cada vez más acuciante a medida que transcurría el tiempo. Al igual que en la ocasión anterior se había dado la voz de alarma a toda la tripulación y excepto yo, que no puedo abandonar el puente dejándolo solo y el engrasador de guardia en la cámara de máquinas, todos los demás tripulantes registraron el barco exhaustivamente hasta que el caldereta lo encontró esta vez dormido como un tronco debajo de la proa de la panga, en el hueco que queda entre la panga y la cara de popa de la red.
Ésta vez no supo responderme al motivo por el que se había escondido para su siesta, y con el disgusto y el cabreo que pillé se me fue la mano y le solté un cachete en la mejilla, no fue un fuerte bofetón, si no más bien una torta dada sin fuerza.
Pero al muchacho le dolió muchísimo más el hecho que el golpe del que ya consideraba su padrino. Todavía tengo grabada en mi memoria su expresión impertérrita después del sopapo, sin moverse un milímetro frente a mí (a la sazón tenía casi mi estatura), mientras unas gruesas lágrimas resbalaban por sus mejillas. Me arrepentí en el acto de mi acción, os lo juro, es más, estaré arrepentido el resto de mi vida porque aquel rostro con los lagrimones descendiendo por su piel de ébano no se me borrará jamás-

-¡Hombre!, yo creo que el cachete se lo tenía bien merecido- justificó Eustaquio

-Vaya una manía de esconderse que tenía el mocoso ese, lo aprendería en la selva- opinó Javier

-Seguro- confirmó Jon -En aquel momento pensé que cuando regresáramos a puerto se marcharía para siempre, pero nada de eso pasó, continuó con nosotros por lo menos dos años más que fue cuando decidí cambiar de empresa. Posteriormente a éste episodio me contó muchas cosas de sus vivencias, nos habíamos hecho casi amigos. Cierta vez le extraje con tijeras un incisivo superior enorme porque tenía dos montados uno sobre otro, le quedó la boca mucho mejor. Pero lo más cojonudo del tema fue cuando vinimos a pescar con este barco aquí al Atlántico hace ocho años y alguien me dijo que Alfredo vivía en Las Palmas de Gran canaria, pero cuál fue mi sorpresa mayúscula cuando la campaña pasada se me presenta en el barco en Abidján para saludarme porque se había enterado que estaba yo allí. Él había llegado la víspera para visitar a sus amistades y pasar con ellos quince días, ahora debía tener veintinueve años y si no se identifica no le hubiera reconocido, debe medir un metro noventa más o menos. Me dio una gran alegría saludarle después de tanto tiempo- Somarriba respiró aliviado y encendió un cigarrillo

-Menos mal que no se le ocurrió sacudirte otro sopapo para quedar en paz- bromeó el lekeitiano

¡Menudo cimarrón!, un metro noventa, se ve que ha comido bien desde entonces- dijo el capi

-Ya os he dicho que nos hicimos casi amigos, prueba de ello es que en cuanto se enteró de que estaba en puerto con mi barco vino rápidamente a saludarme. Lo que pasa es que estuvo solamente veinte minutos y tú no llegaste a verle, Eustaquio.
Pero recuerdo otra anécdota que me pasó también en un barco de mi empresa anterior hace unos veinte años. Contrataron en la oficina de Bermeo, casualidades de la vida, un joven de veintiséis años como marmitón para mi barco. El individuo en cuestión, sorprendentemente era natural de Soria y no había visto un barco en su vida, a no ser por la tele, pero desesperado por la falta de trabajo y la necesidad económica en la casa de su madre, que tenía que alimentar a él y sus tres hermanos más pequeños además de a sí misma, cogió su hato y se fue a buscar la vida al País Vasco como habían hecho antes muchos paisanos. Después de patear las calles de Bilbao sin resultado alguno, contactó por azar con dos jóvenes bermeanos de parecida edad que tras escuchar la triste historia del soriano le llevaron a su Villa sugiriéndole que la manera más fácil de encontrar trabajo era enrolándose en algún pesquero. Como al soriano le importaba un bledo meterse en la boca del lobo si hacía falta con tal de poder mandar un sueldo a su madre, llamó a la puerta de varias compañías de atuneros acompañado de sus dos benefactores y precisamente en la empresa en la que yo estaba a la sazón le dieron la plaza de marmitón porque necesitábamos uno en breve.
A la sazón un servidor trabajaba en una de las empresas más pobres del mundo del atún y embarcaban lo que las compañías potentes no querían, como por ejemplo gente que no había embarcado nunca. En nuestra oficina le dieron trabajo en seguida, al jefe de personal le importaba un rábano que hubiera embarcado o no, con el concurso del soriano se le solucionaba el tema de la búsqueda de un marmitón y punto.
Pero había un problema, el muchacho no tenía Cartilla de Navegación. El jefe de personal de mi empresa le firmó y selló un documento que decía que necesitaba la Cartilla para embarcar en breve para que el trámite se hiciera por vía de urgencia. Sus “colaboradores” le acompañaron la mañana siguiente a la Capitanía Marítima y tres días después estaba en posesión de la libreta que le habilitaba a embarcar.
Una semana contada desde que puso los pies en Bermeo embarcaba con nosotros, durante ese tiempo durmió en una habitación que generosamente le había cedido uno de sus dos samaritanos. Aparte de esto, durante ese período de tiempo ayudaron ambos paisanos además de otros amigos de su cuadrilla a que el soriano que se llama Luis, no estuviera solo y mantuviera su andorga llena. Para más señas embarcamos juntos porque yo estaba en casa de vacaciones y viajamos en el mismo vuelo junto con el resto de relevos, excepto los africanos-

El patrón hizo un receso para arrojar la colilla de su cigarrillo al mar desde el alerón de babor como hacía habitualmente. Eustaquio, que no encontraba conexión con la historia anterior preguntó:

-Pero ¿qué tiene que ver la historia del soriano con la del burkinés?-

-Ahora os lo cuento. Luis, el soriano, se mareó solamente el primer día de su bautismo de fuego. Al segundo día habían desaparecido las naúseas y vómitos del neófito y aparentemente al tercer día se comportaba casi como un tripulante veterano, se adaptó al mar con una celeridad sorprendente.
Pero cierto día, cuando llevábamos un mes de mar más o menos, a las once de la mañana que como sabéis es la hora habitual del almuerzo en toda nuestra flota, el camarero no aparecía en el puente con la comida, y finalmente lo hizo a las once y cuarto. Cuando le llamé la atención por el teléfono interno al cocinero por el retraso se quiso justificar diciéndome el muy cabrón, que el marmitón no le ayudaba nada.
Después de almorzar llamé a Luis al puente y le solté simple y llanamente que si había embarcado cubriendo una plaza en el barco era para trabajar y que en un mes había tenido tiempo más que de sobra para aprender todas sus tareas. El joven me preguntó el porqué de mi reprimenda, a lo cual respondí transmitiéndole la queja del cocinero.
Los lagrimones descendiendo por las mejillas del soriano que permanecía inmóvil en el centro del puente del barco me hicieron encoger el corazón, os lo digo muy en serio. Me respondió sin levantar la voz pero denotando sufrir una humillación enorme que, cómo podía haberme dicho eso el cocinero si él hacía absolutamente todo lo que le ordenaba con diligencia.
Os prometo que no sé porqué pero le creí a pies juntillas, cogí el teléfono interno y ordené al cocinero presentarse en el puente. Cuando vió al marmitón ante mí se puso nervioso y ante mi requerimiento sobre su acusación de una hora antes, se desdijo de sus palabras el pedazo de Judas.
Solamente les dije a ambos que hicieran lo posible para llevarse bien y se marcharon. Entonces hice venir al camarero y le pregunté sobre el marmitón soriano, éste me respondió que el neófito era un buen muchacho, callado, obediente y trabajador.
Creedme que aún a día de hoy me arrepiento de no haber pedido disculpas a aquel hombre, y me estaré arrepintiendo mientras viva. Me gustaría estrechar su mano pero me parece muy difícil por no decir imposible. Desde que regresamos a nuestros respectivos hogares cuatro meses después del embarque no lo he vuelto a ver, porque pidió la cuenta y nos dejó, espero que no fuera yo el motivo- terminó Jon muy serio

llanera 17-05-2020 01:40

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
TXELFI, todos los días, lo primero que miro, es este foro, solo por ver tus comentarios, GRACIAS, y si me lo permites, estas invitado a unas cervezas, aunque sean virtuales :brindis:

TXELFI 17-05-2020 09:52

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
Pues ¿queréis leer una de indios?, voy a hacer otro copia y pega de otra tertulia en el comedor de oficiales en la que tomé parte:


Por la noche y después de cenar pusieron una vieja película de indios y soldados norteamericanos en la que uno de los protagonistas era el celebérrimo jefe apache Jerónimo. Lito llamó piojosos a los pieles rojas y Jon se mosqueó el primero:

-¿Porqué llamas piojosos a esa gente?, son más dignos a mi entender que los que visten el uniforme azul-

-Sí hombre, lo que faltaba, por lo menos los soldados van vestidos y limpios, mientras esos lameculos están sucios y semidesnudos como animales, van pintarrajeados como payasos y montan a caballo sin silla- soltó el marinense obstinado

-No necesitaban sillas de montar para nada, eran unos jinetes excepcionales, mucho mejores que esos robatierras vestidos de azul- replicó Jon

-¿Y para qué querían Norteamérica entera unos pocos indígenas?. Si hubieran compartido no los hubieran cazado como a conejos-

-¡No me jodas, Lito!, ¿no estarás hablando en serio?- protestó Sabino enojado -Los pieles rojas eran los auténticos propietarios de aquellas tierras desde hace 19.000 años. Desde luego que desde mucho antes que Cristóbal Colón apareciera por allí perdido y medio muerto de hambre, ese sí que era un auténtico piojoso, y que además lamía culo de Isabel La Católica, que de católica no tenía nada. Después llegaron horda tras horda de europeos facinerosos, borrachos y ex-presidiarios a los que siguieron una pléyade de mujeres de dudosa reputación y que además de apropiarse aviesamente de unas tierras que tenían sus legítimos dueños, para más ignominia los exterminaron-

-Pues vaya unos antepasados más ilustres que lucen los tan presumidos gringos, mi hermano- exclamó Israel riéndose a carcajadas

-No eran unos pocos indígenas, Olivares- se vio en necesidad de aclarar Somarriba -Desconozco la población total pero los estudiosos del tema hablan de entre sesenta y noventa millones de personas en toda Norteamérica por aquella época. Lo que sí es seguro es que se trataban de muchas tribus distintas que hablaban su propio idioma cada una de ellas. Los Sioux que eran los más numerosos, poblaban todo el Noroeste norteamericano. Practicaban tres dialectos de un mismo idioma y se sabe con certeza que eran inmigrados de Asia, de la que habían llegado cruzando el estrecho de Bering hace probablemente diecinueve siglos o más, no me digas que no tiene mérito la cosa. Además de éstos pululaban por las praderas norteamericanas Apaches, Hopis, Comanches, Arapajos, Navajos, Cheyennes, Mohicanos, Wichitas, Kiowas, Dakotas, Iroqueses, Pies Negros, Shoshones y un largo etcétera. Hasta cuarenta pueblos que amaban la libertad en las inmensas praderas sobre las que pastaban los bisontes que les servían de sustento. Contra lo que algunos idiotas nos han querido hacer creer hablándonos de Manitou o el Gran Espíritu, los pieles rojas norteamericanos adoraban al Sol, al Trueno y a la Luna y vivían en perfecta comunión con la madre Natura hasta que llegaron los matasiete y se dedicaron a masacrar bisontes e imponer la ley del revólver y el fusil.
Cuando a finales del siglo XIX, exactamente en las postrimerías de 1890 acabó la guerra de gringos contra indígenas la extirpe de los Sioux que había sido la más numerosa con diferencia, prácticamente había pasado a la Historia, quedaban vivos una treintena de individuos, y algo parecido había sucedido con la mayor parte de las razas que habían cabalgado a sus anchas durante siglos por aquellas tierras que les pertenecían por derecho. Digamos que el mayor núcleo de indígenas que se salvaron del exterminio fueron un buen número de apaches que cruzados con mexicanos poblaron las tierras de Dakota del Sur en su parte septentrional-

-¿Y por qué los exterminaron?, digo yo que algo harían ¿no?, como por ejemplo atacar las caravanas de colonos, matar mujeres y niños y cortarles las cabelleras después- Lito estaba obcecado o mal informado, no cabía duda

-Estoy completamente convencido de que los blancos ultrajaron vilmente muchas más mujeres indígenas que al revés- no pudo dejar de decir el cubano

-Antes de masacrar a los indígenas masacraron primero la población de bisontes que constituían su principal sustento- a Porriño le caían simpáticos los pieles rojas y lo demostró a continuación con una exposición magnífica

-De cuarenta millones de ejemplares que pastaban en aquellas inmensas praderas antes de la irrupción de los gringos, quedaron cuatrocientos. William Frederick Cody, más conocido como “Buffalo Bill” mató él solito cuatro mil doscientas ochenta cabezas en un período de tan solo dieciocho meses en el estado de Wyoming, al Oeste de Cheyenne, para dar de comer a los trabajadores del primer tendido de ferrocarril transcontinental y las tropas que lo custodiaban, que sumaban la nada despreciable cifra de treinta mil hombres. Este personaje había sido contratado por la “Kansas Pacific”, la constructora enfrascada en una carrera frenética con la “Southern Pacific” por terminar antes el tendido y que exigía una media de cincuenta animales diarios para asegurar la manutención de todo el personal.
Pero si ésta matanza digamos “moderada” estaba justificada en parte, la que no lo está es la que realizaron una verdadera invasión de individuos ávidos de dinero fácil que organizados en pequeños equipos y pertrechados con carromatos, fusiles de gran calibre, revólveres, cuchillos y arrobas de municiones mataban docenas de bisontes diarios cada uno, con el único fin de despojar de su piel a los animales muertos abandonando después los cadáveres. Las pieles de bisonte se pagaban a un precio bastante alto en los mercados de todo el Oeste y medio Oeste norteamericano por aquellas fechas.
Empujados por la codicia mataban a tiros de fusil a tantos de aquellos magníficos rumiantes indefensos que después les resultaba imposible despellejarlos a todos y en consecuencia muchísimos de ellos se pudrían miserablemente en la pradera, piel incluida. Pero ya de por sí, solamente los cuerpos de los animales que conseguían despellejar suponían muchos, demasiados millones de toneladas de excelente carne abandonada para pasto de alimañas incapaces de acabar con tal demencial cantidad producto de las matanzas cotidianas.
Los originales dueños de aquellas tierras se encontraban después con la desgarradora escena de los cadáveres putrefactos diseminados por las llanuras, aquellas llanuras que ellos amaban y que aquellos malnacidos estaban mancillando con crueldad y avaricia inusitadas. Aquella masacre amenazaba su pervivencia como especie y en consecuencia no tuvieron más remedio que ponerse en pie de guerra contra los que estaban ultrajando la tierra de sus antepasados, y que además, de continuar así abocarían a su pueblo al hambre y la miseria. Se sabe de forma fehaciente gracias a descubrimientos arqueológicos que los pieles rojas se alimentaban y vestían de los bisontes que cazaban desde hace 10.000 años- el maquinista se dio un respiro

-La abominable costumbre de cortar los cueros cabelludos de los enemigos muertos la iniciaron los feroces Iroqueses que poblaban las regiones del Este y Nordeste- explicó Jon interesado en el tema y haciendo defensa a ultranza de los pieles rojas al igual que su amigo Sabino -Pero no olvidemos que poco después esta macabra práctica se generalizó también entre los blancos, ¿o es que nos vas a decir que los gringos son hermanitas de la caridad?-

-¡Hombre!, hermanitas de la caridad no somos nadie- se defendió Lito -Pero ¡cojones!, los indios estarían contentos con la defensa que hacéis vosotros de ellos, ¿o es que simplemente los gringos os dan grima?-

-Al final de la guerra punitiva contra los indígenas a los supervivientes los confinaron en reservas de las que no podían salir, algo así como las actuales reservas para animales salvajes. Tampoco a nosotros nos gustaría acabar así- opinó Israel con su sempiterno acento cubano

-A los que habría que confinar, mejor dicho enjaular, es a los gringos, por su desmedida e insana costumbre de meterse siempre en casa ajena y descojonarlo todo- soltó esta vez Javier

-A mí no me dan grima los gringos, Lito, todo lo contrario, sabes que los admiro porque son la nación más poderosa del mundo, por algo será- se justificó Sabino

-Eso no tiene nada que ver- protestó Javier -Los colonos “aterrizaron” en una tierra además de inmensamente grande, inmensamente rica. De acuerdo que tuvieron que trabajar, ¡pero coño!, se hincharon a expoliar oro, plata y no sé cuántas riquezas naturales más, y de postre petróleo. Aquello no lo habían sembrado sus antepasados, se lo encontraron allí-

-Bueno, también es de justicia recordar que no fueron solamente colonos norteamericanos los que desvalijaron aquel continente, con anterioridad los españoles por ejemplo se llevaron alrededor de ciento ochenta toneladas como mínimo solamente de oro, según las recopilaciones hechas por los historiadores. Aparte claro está de la plata y otras riquezas- quiso aportar Jon

-Mejor así ¿no?- soltó Lito riéndose de nuevo -La pena es que no trajeran mil toneladas de oro para España, ahora seríamos un poco menos pobres-

-Nosotros seríamos igual de pobres, seguro- agoró Javier con una sonrisa maliciosa

-Hay que reconocer que los gringos son la ostia- intervino Eustaquio -Consiguen todo por la fuerza o por dinero, a mí tampoco me caen simpáticos-

-Oye, vosotros dos para ser rostros pálidos entendéis mucho de pieles rojas ¡carallo!, estoy asombrado- dijo Lito dirigiéndose obviamente a Jon y Sabino

-Rostro pálido se dice “Pahe-aska” en cheyenne- replicó Jon con media sonrisa

Lito observó asombrado y a la vez inquisitivo el rostro del bermeano pero no pudo adivinar si hablaba en serio. En este caso el rubio no se había inventado nada.

-No creo yo que en los anales de la Historia se haya superado nunca la ignominia que tuvo lugar en aquel continente- apostilló pensativo Sabino

-¡Carallo!, ¿qué tendrá que ver el ano con la Historia?- exclamó Lito haciendo un chiste malo que nadie rió

El marinense se había quedado solo en su absurda tesis y se retiró a descansar el primero dando las buenas noches.

TXELFI 18-05-2020 13:08

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
CARACTERES GENERALES DE LOS ATUNES





<<He considerado oportuno hacer una descripción detallada de los Atunes, cuya familia se llama Túnidos ó Thunnidae, y que a su vez se divide en algunos géneros y subgéneros clasificados principalmente por tallas, para familiarizarnos un poco más con el tema si cabe, y de paso conocer a fondo algunas de las especies de pescados más estimadas en las mesas de la mayor parte del mundo.
Los Túnidos, se encuentran encuadrados en el superorden de los Teleósteos Acantopterigios, clase Osteictios, orden Perciformes, y suborden de Escómbridos.

Son peces fusiformes con un estrecho pedúnculo caudal en el que se pueden observar unos salientes longitudinales llamados “crestas” ó “quillas”.
Su aleta caudal suele ser amplia, potente y semilunar, y la distancia entre los extremos de ambos lóbulos normalmente es igual a la anchura máxima del tronco. La superficie del cuerpo es muy bruñida, y tiene generalmente color azul muy oscuro, casi negro acharolado ó azul verdoso en el dorso.
El vientre normalmente es plateado, con tonos que van del cromo al zinc.
Detrás de la segunda aleta dorsal y de la aleta anal poseen unas pequeñas aletitas dotadas de movimiento propio, llamadas “pínulas”, que seguramente son restos de antiguas aletas más largas.
Constituyen un grupo de especies eminentemente gregarias, pelágicas y emigrantes.
Son unos nadadores formidables, que forman una de las familias de peces más interesantes, tanto por su enorme volumen económico mundial como por la singularidad de su comportamiento y costumbres.

Habitan en todos los mares cálidos y templados del globo, llegando incluso algunas especies hasta aguas frías, alejados de su hábitat habitual, sobre todo en los años muy cálidos o de fuerte transgresión oceánica.
Sus ojos son relativamente grandes, el hocico es puntiagudo, la cabeza es cónica, la boca más bien pequeña y los dientes que la arman son agudos y cónicos, aunque también de pequeño tamaño y dispuestos siempre en una única hilera en ambas mandíbulas.
Algunas especies poseen dientes también en el vómer y en los palatinos.

El cuerpo, fusiforme y fuerte, semejante a un proyectil, se agudiza en los extremos, por ser delgados tanto el rostro como el pedúnculo caudal y voluminoso el tronco.
Principalmente la mitad ventral es plateada, bruñida y protegida por pequeñas escamas cicloideas y lisas.
A veces se forma una agrupación de escamas grandes y fuertes en la parte anterior del tronco, el pecho para ser más exacto, formando una especie de escudo denominado “peto” ó “corselete”.
La piel es muy fuerte, y está constituida por cuatro ó seis capas de tejido distintos que se entrecruzan de forma similar a como lo hacen en los neumáticos de los automóviles, por lo que como cabe esperar es muy resistente.
El pedúnculo caudal es estrecho y tiene dos “crestas” longitudinales cortas y convergentes hacia atrás, y unas “quillas” ó repliegues más alargados de la piel, que van en medio y a lo largo de cada cara del pedúnculo, la línea lateral está normalmente bien marcada y es algo sinuosa.

Los radios de la aleta caudal llegan hasta la última vértebra, lo que hace que ésta aleta pueda proporcionar al pez un impulso mayor que la de cualquier otro.
Esto unido a que poseen un cuerpo muy hidrodinámico los convierte en magníficos nadadores. (Contra lo que muchos puedan pensar, no todos los peces lo son).
Por otra parte, las aletas pueden replegarse contra el cuerpo, como las ventrales, e incluso algunas se alojan en unos surcos ó “rebajes” destinados a tal fin para ofrecer menor resistencia al avance, (léase la primera dorsal y las pectorales).
La segunda dorsal y la anal carecen casi de movimiento.
El bruñido del tegumento externo unido a una especie de baba lubricante que segrega el mismo, como en la mayoría de los peces tanto marinos como fluviales, favorece aún más el deslizamiento del individuo en el agua.
A pesar de que algunos de ellos alcanzan pesos que superan los de un toro de lidia, son capaces de cambiar de dirección en fracciones de segundo con un solo golpe de su poderoso “timón”. De la misma forma también su “reprise” es digno de mención, pues estando parados pueden alcanzar su velocidad máxima en muy pocos segundos.

Estos viajeros infatigables de los océanos llegan a alcanzar tamaños de tres metros y pesar cerca de la tonelada, como es el caso del Atún Rojo ó Atún de aleta Azul.
La familia de los Atunes ó Túnidos (Thunnidae), está compuesta por nueve especies diferentes que a su vez agrupan algunas subespecies con pequeñas diferencias que se deben al distinto hábitat y el no cruzarse entre sí.
Estas nueve especies son por orden alfabético:

ALBACORA (Thunnus Alalunga), llamado también Atún Blanco ó Bonito del Norte.

ATUN COMUN (Thunnus Thynnus), ó Atún de Aleta Azul, ó Atún Rojo, ó Cimarrón.

BACORETA (Euthinnus Alletteratus), mal llamada Melva Negra

BONITO (Sarda Sarda), ó Bonito del Sur, o Sierra.

LISTADO (Katsuwomus Pelamis), denominado también Serrucho, Bonito rayado ó Bonito de altura.

MELVA (Auxis Thazard), en el Sur Melva canutera el de menor tamaño de todos los peces de su familia.

PATUDO (Thunnus Obesus), conocido también por Bigueye por sus grandes ojos, en el Cantábrico Monja.

RABIL (Thunnus Albacares), más conocido por Atún de Aletas Amarillas o Yellowfinn Tuna.

TASARTE (Orcynopsis Unicolor), probablemente el menos conocido de todos ellos.

Todos ellos tienen muy desarrollada la circulación sanguínea periférica, y por su intensa actividad muscular, su temperatura corporal es unos grados superior al del líquido elemento que le rodea, por eso a veces se dice de ellos que son peces de sangre caliente, aunque evidentemente esto no es cierto, puesto que ellos no pueden regular su temperatura corporal, como es el caso de los mamíferos.
Son peces gregarios, emigrantes y que viven en alta mar, aunque frecuentemente se acerquen mucho a las costas.
Al igual que el resto de peces, crecen mientras viven, sea la edad que sea. Además el tamaño que alcanza es directamente proporcional tanto a la cantidad como a la calidad del alimento de que es capaz de procurarse el individuo, de ahí se deduce que el hábitat donde se mueve tiene mucho que ver con la talla.
La longevidad de estas especies es más ó menos proporcional a su talla. Por ejemplo los más longevos son los Patudos y los Atunes Rojos que pueden llegar a vivir hasta veinte años.
Realizan una freza ó puesta de huevos anual. La madurez sexual la alcanzan de manera proporcional a su talla, es decir, las especies menores a los 3 años aproximadamente, mientras que los grandes Atunes lo hacen a los 5 años.
La cantidad de huevos por puesta varía también mucho, y asimismo de forma también directamente proporcional al tamaño. Lo mismo puede ser de 50.000 en una joven Melva, como de 5.000.000 nada menos en un viejo Atún común.
La importancia económica que tienen estos peces exquisitos es inmensa dado que su carne es muy apreciada, y están situados en primer orden en este aspecto en unión de los Gádidos como el Bacalao (Gadus Morrhua) y la Merluza (Merluccius Merluccius).
Los Clupéidos, como el Arenque (Clupea Arengus), la sardina (Clupea Pilchardus) y el Boquerón (Engraulis Encrasicholux).
Los Cefalópodos, como el Calamar (Loligo Vulgaris), la Sepia (Sepia Officinalis) y el Pulpo (Octopus Vulgaris).

Vamos a estudiar una descripción separada para cada una de las nueve especies que menciono unos párrafos atrás, con especial detalle a las tres que poseen verdadera importancia para la obra que nos ocupa, por ser las que mayormente se capturan con Arte de cerco, y que no son otras que Listado, Patudo y Rabil>>

TXELFI 19-05-2020 12:28

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
Ahora vamos con nuestro querido Bonito del Norte


LA ALBACORA





<<Conocida también por los apelativos de Atún Blanco y de Bonito del Norte, tiene todas las características descritas al estudiar la familia de los Túnidos.
Posee la cabeza y los ojos relativamente grandes, la boca amplia y los dientes pequeños, el cuerpo robusto es fusiforme y algo panzudo al final del vientre, el descenso de volumen es brusco hacia el pedúnculo caudal, por lo que la región posterior es la menos estrecha de todos los Túnidos en unión del Listado. Posee crestas y quillas muy desarrolladas en el pedúnculo caudal.

La piel es muy fuerte y está constituida por seis capas de tejido que se entrecruzan, la línea lateral más bien recta hace poco arco y no está muy marcada, hay otro repliegue de la piel que es longitudinal y sirve de alojamiento a las aletas pectorales, aunque no está tan marcado como los de la quilla, y va a lo largo y por encima de las dos terceras partes de la aleta pectoral.
El corselete de escamas es el más amplio de todos los peces de su familia y se extiende hasta los dos tercios de la longitud total del cuerpo.
En el resto del cuerpo, es decir el pedúnculo caudal y zonas adyacentes, las escamas son más escasas y pequeñas.

Es más largo su seno ventral que el dorsal, y llega éste último hasta el final de la base de la primera aleta dorsal. El peso medio más común de estos individuos oscila entre los 5 y los 15 kilos, con una talla de 55 a 100 centímetros, pero de viejos llegan a medir un metro y cuarto y pesar alrededor de 40 kilos.
Precisamente el récord de tamaño registrado para esta especie lo ostenta un ejemplar capturado en las Islas Canarias en 1977, que con una longitud de 127 cm dió en báscula un peso de 40 kilos. Se habla de algunos ejemplares de hasta 45 kilos, pero sin contrastar ni acreditar fehacientemente lugares ni fechas.
El número de vértebras es de 18 precaudales y 21 caudales.

El tamaño de sus aletas pectorales es desmesurado, de ahí proviene el nombre vasco de Egaluze, el inglés Long finned Tuna, el italiano Germo alalunga, el portugués Voador, y cómo no, su nombre genérico en latín (Thunnus Alalunga).
Estas aletas tienen forma de hoja de guadaña, la segunda aleta anal y la dorsal son muy parecidas entre sí y afiladas en su parte delantera, quedando algo más corta y retrasada la anal.
La aleta caudal es semilunar y amplia, y tiene los lóbulos estrechos.
Las ventrales son muy pequeñas.
La sección central de su tronco es casi cilíndrica, muy poco comprimida en los flancos.

Tiene el dorso de un color negro azulado, los flancos son de un gris azulado con reflejos irisados y verdes, excepto los individuos pertenecientes a la subespecie del Mediterráneo, que tienen los flancos parduzcos, y el vientre es plateado con un brillo metálico apagado como de aluminio.
El color de las pínulas es negruzco y en esta especie las superiores son 8, mientras que las inferiores son 7.
Las aletas pectorales son también casi negras, las ventrales son bastante más claras. Las dorsales y la caudal son de color pardo.
Indudablemente forma un sorprendente mosaico de colores, más apreciables cuando los individuos están vivos.

Posee de 25 a 31 branquispinas en el primer arco branquial, lo que da a entender que por lo menos durante su edad inmadura se alimenta de plancton.
Es capaz de sumergirse a 1.000 metros de profundidad, tiene la vejiga natatoria muy desarrollada y la cara ventral de su hígado es estriada.
Las Albacoras superan los 60 kilómetros por hora de velocidad punta (32 nudos), y están dotadas de una vista y una capacidad sensitiva poco común entre los peces.
Es muy asustadizo y desconfiado. Le espantan los brillos, los ruidos chirriantes, los golpes etc. Esto se traduce en una dificultad añadida a la hora de capturarlo.
Para redondear el currículum de este escurridizo pez añadiré que además es de boca fina y no ingiere por tanto cualquier cosa. Para atraerlo es necesario que el pez que se coloque en el anzuelo esté vivito y coleando, porque si permanece inmóvil rara vez morderá el anzuelo, a no ser que esté medio muerto de hambre.

Casi nunca se concentra bajo objetos flotantes, sin embargo su asociación con Listados, Patudos y sobre todo Rabiles es relativamente frecuente.
No le atrae mucho la luz artificial. Durante la noche se mantiene fuera del alcance de las luces de los barcos parados, es decir justo en el límite de su alcance.
Pocas veces se asocia con Cetáceos ó Tiburones, y cuando esto sucede es porque a su vez estaba asociado con otra ó otras especies de Túnidos.

Alcanza la madurez sexual a los cinco años, cuando su peso es de alrededor de 17 kilos y desova entre 2.000.000 y 3.000.000 de huevos por puesta.
En cuanto a éste último detalle he de hacer un inciso muy importante, como es el hecho de que los Túnidos se agrupan principalmente por edades.
Como ya expliqué con anterioridad, los Túnidos son unos peces eminentemente gregarios, pero en la misma medida lo son también emigrantes. Sus dos grandes migraciones son la trófica ó alimentaria, y la reproductiva ó de desove, llamada también freza, de ahí que los inmaduros y los adultos no puedan vivir juntos durante mucho tiempo, puesto que las zonas de desove difieren geográficamente mucho de las tróficas.
Veamos por ejemplo qué sucede con nuestro inestimable Bonito del Norte.
La totalidad de los individuos de esta especie invernan dentro del triángulo comprendido entre Azores, Madeira y Canarias. Son los únicos cuatro meses que convivirán jóvenes y adultos, puesto que al final de la primavera los primeros se dirigirán hacia aguas del Golfo de Vizcaya para alimentarse allí de alevines de todo tipo de peces principalmente, hasta bien entrado el otoño, mientras los mayores lo harán hacia el Mar Caribe para cumplir con su misión reproductiva anual.

La Albacora es una especie de amplia distribución en las zonas tropicales y templadas.
En el Océano Atlántico se encuentran los adultos principalmente en aguas tropicales ó subtropicales, mientras que los ejemplares jóvenes se encuentran en zonas más templadas.
En este océano están presentes en casi toda su extensión, al Oeste desde la Península del Labrador hasta la frontera de Argentina con Brasil, y al Este desde la costa Oeste de Escocia hasta Sudáfrica, continuando hacia el Índico.

En el Pacífico vive preferentemente en el hemisferio Sur, desde Chile hasta Indonesia.
Los ejemplares jóvenes suelen agruparse formando cardúmenes en la superficie.
Cuando se están alimentando se les ve por sus zambullidas, saltos y cabriolas que a veces forman una espuma en la superficie del mar llamada sarda ó barballa.
Incluso si el cardumen es importante forman una marejadilla ó brisa llamada serguera.
Esta forma de presentarse es común para todos los Túnidos.

Para poder vivir necesita aguas templadas de entre 12 y 30 grados centígrados, pero donde más a gusto se encuentra es con aguas de 17 a 21, de ahí que casi siempre se encuentre en aguas con esas temperaturas.
Con respecto a esto último he de subrayar que los Túnidos son peces estenotérmicos, es decir, que solamente pueden vivir dentro de unos márgenes más ó menos estrechos de temperatura de agua de mar, y además no pueden cambiar bruscamente la misma, puesto que la temperatura de su sangre va íntimamente ligada a la temperatura del agua que le rodea, y un cambio repentino le acarrearía graves consecuencias, incluso la muerte.
Esta importantísima particularidad es consustancial en todos los Atunes, en menor medida en el Patudo.

La alimentación de la Albacora se compone básicamente de peces pelágicos principalmente clupéidos como el Boquerón (Engraulis Encrasicholux) y la Sardina
(Clupea Pilchardus). Carángidos como el jurel (Trachurus Trachurus). Y escómbridos como la Caballa (Scomber Scombrus) y el Makarel (Scomber Japónicus).
Cuando se acerca a la costa también se alimenta de crustáceos y cefalópodos.
No se han descrito casos de canibalismo en esta especie, cosa que sí sucede en otras, por ejemplo uno de sus “primos”, el Listado (Katsuwomus Pelamis).

Sus únicos enemigos naturales son los grandes Marlines (Tetrapterus Belone), los peces más rápidos del Planeta, que con sus 100 kilómetros por hora de velocidad punta, son capaces de dar caza a los atunes, de ahí que los Túnidos sientan un pánico cerval por estos espadachines depredadores de los mares.
En cuanto a cetáceos se refiere, solamente la Orca (Orcinus Orca), trabajando en equipo como los lobos, es capaz de igualar esta hazaña.
La Albacora es especie bastante longeva pues pueden llegar a vivir quince ó dieciséis años.

Cuando se encuentra encerrado en un “Arte” de cerco se mantiene escondido en el fondo de la red mientras dura el virado de la misma, de manera que es muy difícil saber si está dentro de la red ó se ha tomado las de Villadiego.

Al final de la izada, cuando se vira el “saco”, al subir obligado a superficie desde una
profundidad de más de 100 metros, aparecen flotando panza arriba y con el buche fuera de la boca por efecto de la brusca descompresión, de forma similar a como sucede con los Gádidos como la Merluza (Merluccius Merluccius).

La Albacora posee junto con el Bonito del Sur (Sarda Sarda) la carne más clara de todos los atunes. Una vez cocinada su color es el del marfil, es decir casi blanca, de ahí el apelativo de Atún Blanco, esto unido a que su sabor es muy delicado, hace que sea bien cotizado en todo el mundo.
La ventresca de Albacora en aceite de oliva es uno de los manjares de paladar más exquisito que existe en opinión de la mayoría de los “gourmets”, por no decir todos.
También es opinión generalizada que la única carne de Túnido que le puede hacer sombra es la ventresca de Atún Rojo ó “Blue finn Tuna” (Thunnus Thinnus).

El rendimiento neto que se obtiene de él está comprendido entre el 50 y el 60 % del peso total del individuo dependiendo del tamaño. Lo cual significa que el desperdicio total, producto de la suma de las vísceras, aletas, piel, cabeza y huesos ronda entre el 40 y el 50 %. Lógicamente a mayor ejemplar menor desperdicio y viceversa.
También es justo subrayar que el desperdicio no es total, puesto que si esas partes que menciono como tal no se envasan con la parte digamos “buena”, también es cierto que se utilizan para otros menesteres secundarios en este caso, como pueden ser por ejemplo la confección de alimentos envasados para animales. Por lo tanto la pérdida por desperdicios no es total, de los Túnidos se aprovecha todo, incluída la proteína que se desprende de las piezas durante su cocción y que flota en el agua de las calderas de las conserveras.

Su nombre científico es Thunnus Alalunga y fué descrito por primera vez por Bonnaterre en 1788.
Otros autores posteriores lo definen como Scomber Alalunga ó Germo Alalunga, aunque insisto, la definición de Bonnaterre es la universalmente aceptada en la actualidad en el mundo entero>>

Como tan a menudo se me habían olvidado las fotos


https://i.postimg.cc/PrTQbTrG/ALBACO...-DEL-NORTE.jpghttps://i.postimg.cc/YCSNVRWb/ALBACO...-del-norte.jpghttps://i.postimg.cc/W4FGp4SZ/ALBACORAS-J-VENES.jpghttps://i.postimg.cc/2SXdfWdm/BONITO...s-alalunga.jpghttps://i.postimg.cc/PqgmCkFR/BONITO...ERMEO-2018.jpg

Xoro 19-05-2020 22:29

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
Tremenda ficha técnica con introducciones de campo.
:cid5::cid5:

Cita:

La ventresca de Albacora en aceite de oliva es uno de los manjares de paladar más exquisito que existe en opinión de la mayoría de los “gourmets”, por no decir todos.
También es opinión generalizada que la única carne de Túnido que le puede hacer sombra es la ventresca de Atún Rojo ó “Blue finn Tuna” (Thunnus Thinnus).
Doy fe de ello, en mi casa es un plato para ocasiones especiales. Al carbón vuelta y vuelta, sal gorda y al buche... ummm. De hecho he encargado una ventresca de rojo para el viernes con motivo del reencuentro familiar tras confinamiento.

En Barbate en esta época es fácil encontrar atún rojo de almadraba fresco.

El tartar es otro plato muy cotizado. Solo que hay que congelar por aquello del anisakis. A falta de atún, en casa lo solemos hacer con bacoretas y también sale rico. Aunque no es lo mismo. Lo que llamamos aqui bonito, (Sarda sarda) es mucho mas blanducho. No vale para eso.
El Alalunga , por aqui se ve poco. El rojo se ve demasiado. A mi me han echado para tierra más de un día. De ejemplares pequeños hablo. Lo mas voraz que he visto. Pero mirar y no tocar.

llanera 20-05-2020 02:04

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
Nunca me acostare, sin aprender algo nuevo, gracias.:sip:

TXELFI 20-05-2020 12:50

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
https://i.postimg.cc/gjKbVJ2t/AT-N-DE-ALMADRABA.jpghttps://i.postimg.cc/Vs9wQ7W9/AT-N-R...S-J-de-Luz.jpghttps://i.postimg.cc/85MSCwQS/AT-N-ROJO-A-CA-A-3.jpghttps://i.postimg.cc/C50VnDSf/CIMARR...illas-1980.jpghttps://i.postimg.cc/ZKTSTrwG/CIMARRONES.png





EL ATÚN COMÚN






<<El cuerpo del Atún común, que por cierto, en el Cantábrico recibe el apelativo de Cimarrón, y en el Mediterráneo de Atún Rojo, es al igual que en los demás peces de su familia, muy hidrodinámico, fusiforme y fuerte, y está recubierto de escamas grandes en la parte anterior del tronco. En el resto del cuerpo también posee escamas pero más pequeñas y finas.
Su piel está formada por seis capas de tejido que se entrecruzan, al igual que en los demás grandes Atunes.
El descenso de volumen desde el tronco hacia el pedúnculo caudal es el menos brusco de todos sus parientes, de manera que su hidrodinámica es envidiable así como la velocidad punta que es capaz de alcanzar (90 km/h).
Las dos aletas dorsales están muy próximas, la primera es espinosa, tiene forma de triángulo isósceles y es muy alargada. La segunda es pequeña, blanda, y muy parecida a la anal, enfrentada a esta última pero en posición ligeramente más adelantada.
El pedúnculo caudal es estrecho pero fortísimo y está provisto de dos crestas y una quilla justo antes de la aleta, además de nueve pínulas en cada cara superior e inferior.
Las aletas pectorales son proporcionalmente cortas y de un color gris plomo.
El color de su dorso es de un azul muy oscuro casi negro acharolado. En el pecho tiene reflejos azul turquesa ó verdosos.
Los flancos son de color gris aluminio con reflejos irisados y el vientre es más claro, con un tono entre el cromo y el níquel.
La sección central de su tronco es casi cilíndrica, muy poco comprimida en los flancos.
Vive en aguas cuyas temperaturas están comprendidas entre los 16 y los 28º C. pero donde más a gusto se encuentra es con aguas de entre 20 y 25º C.

El Atún Rojo, como ya dije antes es el más grande de todos los Túnidos. Su crecimiento es tan rápido que a los cinco años, cuando alcanza la madurez sexual, ya mide un metro y medio y pesa 60 kilos.
En la pesquería canaria y en la mediterránea son bastante frecuentes las capturas de ejemplares de 200 y 300 kg, pero no son raros los individuos de 500 y 600 kg tanto en la pesca con Almadraba como con aparejo de línea con boya.
En 1977, a escasas fechas del trágico accidente de Los Rodeos, una embarcación tinerfeña capturó un ejemplar de 625 kilos. En 1935 se pescó un Atún Común de 900 kilos frente a la costa de Barcelona.
Es junto con el Patudo y el Rabil el más longevo de todos los Escómbridos, pues puede llegar a vivir hasta veinte años de edad.

La totalidad de la población de Atún Común que habita en el Atlántico oriental, pasa el invierno en el área comprendida entre las islas de Madeira y las Canarias. Al final de la primavera los ejemplares adultos emprenden su viaje de desove anual hacia el Mediterráneo, pasando como es obvio por el estrecho de Gibraltar, mientras que los juveniles realizan su migración trófica hasta aguas del Golfo de Vizcaya, de la misma manera que uno de sus primos (la Albacora).

Las hembras que desovan por vez primera ponen un millón de huevos aproximadamente, pero de mayores llegan a poner cinco millones.

Su alimento principal por orden de importancia está constituido por peces y cefalópodos. De entre los primeros cabe destacar la Caballa, el Jurel, la Sardina y el Boquerón. De los segundos el Calamar y la Pota.
Al igual que el Patudo y la Albacora, a su dieta de peces pelágicos gusta mucho también de acompañar de especies demersales como la Bacaladilla y los juveniles de Merluza, vulgarmente conocidos por el apelativo de Carioca, de ahí que sobre todo los individuos inmaduros frecuentan más los bordes de las plataformas continentales (lo que los pescadores llamamos vulgarmente Cantil), que es a su vez el Biotopo habitual de las dos especies citadas, que la Alta Mar.
Asimismo se deduce por tanto que nuestro estimado Cimarrón no le hace ascos a la inmersión profunda, si no todo lo contrario, desciende a profundidades de 1.000 Mt sin inmutarse, y además en un tiempo récord.
Es probablemente junto con el Tasarte, el más arisco de todos los Túnidos, por cuanto que su asociación con Cetáceos ó Tiburones no se ha descrito hasta la fecha. Únicamente los individuos juveniles se asocian en ocasiones por comensalismo con Albacoras ó Listados en aguas del Norte de África, de Madeira ó de Canarias

El color de su carne cuando está cruda es rojizo, parecido al del Listado, pero al cocinarla adquiere un color claro, sobre todo la de los ejemplares jóvenes, que además resulta sabrosísimo.
La ventresca del Atún Rojo ya sea frita ó cocida y sumergida después en aceite de oliva es un manjar digno de ser paladeado por el gourmet más exigente, créanme.
El rendimiento neto que se obtiene de él está comprendido entre el 55 y el 65 %, es decir, el más alto de todos los peces de su familia.
Las cotizaciones que puede alcanzar este Atún en los mercados orientales, especialmente en Japón, para su consumo en crudo mayormente, se la puede calificar de astronómica. De ahí que dado el enorme interés lucrativo que ha suscitado esta especie en el ramo, estos últimos años estemos asistiendo a una espectacular proliferación de granjas de engorde dedicadas exclusivamente a la misma.
Se trata básicamente de capturar Atunes Rojos con un Arte de cerco y transvasarlos vivos después a una enorme jaula flotante que puede tener 50 Mt de diámetro por 25 de profundidad, donde se mantienen en cautiverio alimentados diariamente a base de Caballa principalmente, hasta que los ejemplares encerrados alcanzan el mínimo índice de grasa exigido por el comprador, que es cuando los Atunes son sacrificados y comercializados.

El Atún Común fue definido por vez primera por Linnaeus en 1758 al igual que el Listado, (los dos primeros Túnidos en ser debidamente descritos y clasificados), y lo bautizó con el nombre científico de (Thunnus Thynnus)>>

Xenofonte 20-05-2020 13:38

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
Vaya bicharracos¡

:brindis:

TXELFI 20-05-2020 13:48

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
El que está colgando del costado de un barco vascofrancés, el Virginie, pesó 324 Kg. El que está en el muelle de Comillas tendido acompañado de 2 mujeres y 2 hombres 454 Kg. El de la primera foto es de almadraba. Sí señor, son buenos bichos :brindis:

Xoro 20-05-2020 14:28

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
En la segunda foto hay un detalle curioso: parece un extractor de garras. Yo creía que ese aparato se usaba para la pesca a pincho. La linea sirve de guía para desplazar el cepo que lleva un cabo de mena considerable. Supongo que tendrá otras aplicaciones. En que tipo de artes es adecuado Txelfi? O se trata de otra cosa?
Esto es todo un doctorado. en escombridos. :cid5::cid5:

TXELFI 20-05-2020 14:59

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
Ese extractor o pulpo de garras está en la foto del Virginie. Las 4 garras son móviles y el anillo superior tiene un corte para meter la línea de pesca y dejarlo caer de forma que las garras se abran y envuelvan la cabeza del pez y al tirar del cabo al que va unido se claven y se pueda subirlo.
Creo que es un invento canario.
El suborden de los Escómbridos(Scombridae) encuadra varias familias además de la de los Túnidos como por ejemplo la de las caballas, pero esta descripción a la que llamas doctorado se va a dedicar exclusivamente a los túnidos(Thunnidae) o atunes.

Sito Sader 20-05-2020 20:46

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
…… Y por el Departamento de Biología Marina de la Universidad de Stanford, el Catedrático Emérito Profesor TXELFI ¡¡ ………………………… :cid5::cid5::cid5:

Xenofonte 20-05-2020 21:14

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
Cita:

Originalmente publicado por TXELFI (Mensaje 2251775)
El suborden de los Escómbridos(Scombridae) encuadra varias familias además de la de los Túnidos como por ejemplo la de las caballas, pero esta descripción a la que llamas doctorado se va a dedicar exclusivamente a los túnidos(Thunnidae) o atunes.

Ça vaut mieux, le thon!

Caballas demasiadas pescamos en el mediterraneo!

:brindis::brindis:

TXELFI 21-05-2020 12:04

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
Pues ahora vamos con el de las pecas:

https://i.postimg.cc/s2xrHvX0/BACORE...O-PLANCTON.jpghttps://i.postimg.cc/RZXmTcMH/BACORETA.jpghttps://i.postimg.cc/ZqQhG4vY/BACORE...F-MOTRIL-2.jpghttps://i.postimg.cc/LXZMRwjt/BACORE...F-MOTRIL-3.jpghttps://i.postimg.cc/Sxyq8Zp4/BACORE...F-MOTRIL-4.jpg



LA BACORETA





<<La Bacoreta tiene el cuerpo muy parecido morfológicamente al del Patudo, por ser comprimido por los flancos como él, y de hechura muy parecida, con el tórax ancho y la región posterior alargada, aunque de talla mucho más reducida, pues raras veces supera los 10 kg con una talla de 80 cm.
La mayoría de los individuos que se capturan poseen tallas de entre 40 y 60 cm, con pesos de 1,5 a 3 kg.
El récord para esta especie lo ostenta un ejemplar capturado en Cayo Largo (Florida), el cual con una longitud a la furca de 92,7 cm alcanzó los 12,2 kg.

La piel está constituida por cuatro capas de tejido que se entrecruzan, al igual que en los demás Túnidos de pequeña talla. Aún así es muy resistente.
La cabeza es cónica, ligeramente comprimida en las mejillas. El hocico es puntiagudo, y los ojos así como la boca de tamaño mediano.
Los dientes en número de 31 ó 32, son pequeños, muy afilados y cónicos, y están dispuestos en una única hilera a lo largo de cada mandíbula.
Al igual que su pariente del subgénero Euthynnus, el Listado, no posee dientes en el vómer ni en los palatinos, de la misma manera que las escamas están ubicadas exclusivamente en el Peto, encontrándose desnudo de ellas el resto del cuerpo.
El dorso de la Bacoreta es de color gris-azulado oscuro y está enteramente adornado de manera acebrada por listas irregulares de color negro, de forma similar al dorso de la Caballa.
Los flancos son de un gris-azulado claro, y el vientre de color níquel.
A ambos lados del pecho, exactamente en las papadas tiene de tres a dieciocho grandes lunares de color gris oscuro, casi negro. Es un detalle característico de esta especie que ayuda enormemente en su identificación puesto que estos ornamentos son inexistentes en los demás Escómbridos.
El color de todas sus aletas es gris oscuro. Las pectorales así como la segunda dorsal y la anal son pequeñas.
La caudal, al igual que todos sus parientes, es semilunar y fuerte, aunque quizá algo más puntiaguda en sus extremos, y está precedida por pequeñas pínulas semitransparentes en los bordes superior e inferior del pedúnculo caudal.
Posee de 35 a 45 branquispinas en el primer arco branquial.

Habita normalmente cerca de los continentes, en el Atlántico Oeste se le puede encontrar desde el Sur de Terranova hasta el Cabo de Hornos, y en el Este desde Inglaterra hasta el Cabo de Buena Esperanza.
En el Océano Índico se le localiza en todas partes, preferentemente cerca de las costas de los continentes ó de las islas.

El Mar Mediterráneo posee también cómo no, su población de Bacoreta.
Vive habitualmente en aguas con temperaturas de entre 20 y 30º C.
Es capaz de alcanzar velocidades de 40 km/h.
No es dado a descender a las profundidades, prefiere las aguas que están por encima de los 50 Mt, lo que no significa que no pueda descender a 200 Mt si hay algo que le asusta.
Su asociación con Cetáceos, con Tiburones y con cualquier otra clase de Túnidos es habitual, excepto con Atún común, ya que éste último no se asocia con casi nadie.
Se congrega a menudo bajo objetos flotantes, ó bajo barcos a la deriva, sobre todo de noche, pues le atrae bastante la luz artificial.

Alcanza la madurez sexual a los tres años cuando su peso es de unos 2 kg, con una talla de unos 45 cm. Desova entre 100.000 huevos y millón y medio por puesta dependiendo de la talla.
Puede llegar a vivir unos doce años.
La carne de la Bacoreta es poco apreciada por ser ésta oscura y un poco seca. De ahí que sus capturas son más frecuentemente accidentales que adrede, por lo que ya he
comentado antes sobre su habitual asociación, principalmente por comensalismo con otros Túnidos.
La subespecie que habita el Océano Pacífico se llama Barrilete Negro, y está clasificada con el nombre científico de Euthinnus Lineatus.

Fue clasificado por primera vez por Rafinesque en 1810, con el nombre científico de Euthinnus Alletteratus>>


Fijaos que en la primera foto son bacoretas jóvenes pastando plancton con las fauces abiertas, en este punto he de decir que todos los túnidos en su edad juvenil se alimentan de plancton como ya puse antes, y en el caso del Listado incluso de adultos. Pero obsérvese el tamaño de su boca abierta que una vez cerrada parece mentira se pueda abrir tanto, y en parecida proporción sucede en las demás especies de túnidos.
Por poner un ejemplo sirve el que con mis propios ojos he visto rabiles de 30 Kg tragando enteros melvas de 1 Kg.
Imaginaos lo que es capaz de devorar entero un atún de media tonelada.

TXELFI 22-05-2020 09:07

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
Bueno, ahora vamos con el Bonito. Bonito a secas eh!!, no la vayamos a liar.

https://i.postimg.cc/HxNpmvdQ/BONITO.jpghttps://i.postimg.cc/NGyXHW9v/BONITO-Sarda-Sarda-2.jpghttps://i.postimg.cc/DmknJWW0/BONITO-DEL-SUR.jpghttps://i.postimg.cc/rstqwGw7/BONITO-DEL-SUR-2.jpghttps://i.postimg.cc/fLyw6Qnz/BONITO-sarda-sarda.jpg




EL BONITO






<<El Bonito tiene su cuerpo fusiforme y fuerte comprimido en los flancos como la Bacoreta, pero su tórax no es tan ancho como en ésta.
Es un Túnido de talla pequeña, pues en este aspecto solamente supera a la Melva.
Raras veces sobrepasa los 70 cm, con un peso de 5 kg. La inmensa mayoría de los ejemplares que se capturan tienen tallas de entre 45 y 55 cm con pesos que oscilan entre los 2 y los 3 kg.
La piel está constituida por cuatro capas de tejido distintas que se entrecruzan.
Posee un pedúnculo caudal estrecho y provisto de dos crestas y dos quillas a cada lado.
El corselete de escamas es muy amplio en esta especie al igual que en la Albacora. Además en dicho corselete ó peto las escamas son grandes, fuertes y bien arraigadas en el tegumento. El resto del cuerpo está también cubierto de escamas, aunque éstas son más pequeñas, pero aún así están bien sujetas en el cuerpo.
La mandíbula inferior sobresale más que la superior en esta especie, al igual que en el Tasarte, pero no es ésta la característica más apreciable del Bonito si no las listas de color azul muy oscuro, casi negro que de forma oblicua y en número de 5 a 11 adornan su dorso azul aguamarina en los individuos jóvenes. En los más viejos el color del dorso se oscurece.
Los flancos y el vientre son plateados, de un tono a níquel.
La parte superior de la cabeza es siempre más oscura que el dorso.

Los ojos del Bonito son pequeños. Los dientes son también pequeños pero afiladísimos.
Las dos aletas dorsales están muy próximas. La primera tiene forma de triángulo isósceles alargado. La segunda es pequeña así como la anal. Todas ellas son de color gris.
Las pequeñas pínulas que preceden a la aleta caudal son semitransparentes.
La aleta caudal se parece más a la de sus parientes del género Scomber (Caballa y Makarel) que a la de los Túnidos, por tener ésta los lóbulos más rectos y puntiagudos.
Presenta 23 a 27 branquispinas en el primer arco branquial.
El Bonito es junto con el Tasarte, probablemente el Túnido que menos se deja ver en superficie puesto que normalmente vive en aguas profundas.
En el Cantábrico no se le avista en superficie jamás, sin embargo en las costas de Guinea Ecuatorial, Gabón y Congo alguna rara vez se le ha visto formando “sarda” ó “espuma”.
Habita zonas próximas a la costa, casi nunca la Alta mar. Donde más a menudo se captura es en la confluencia de Europa con África, es decir, en las zonas adyacentes al Estrecho de Gibraltar por ambos márgenes.
En primavera casi todos los años recorre la costa de la Península Ibérica hacia el Norte y visita el Golfo de Vizcaya al igual que lo hace su primo el Atún común. Debido a esto se captura accidentalmente en pequeñas cantidades, sobre todo al Cerco de noche, en asociación con Boquerones ó Sardinas que le sirven de alimento.También se pesca al curricán costero pero siempre en pequeñas cantidades.





Algunos Bonitos en menor cantidad aún, son capturados por las redes de enmalle de fondo largadas en el cantil.
Su alimento preferido es el Camarón, de ahí que se pase el mayor tiempo de su vida sumergido en lugares próximos a las plataformas continentales.

Soporta un abanico de temperaturas que va desde los 12 hasta los 27º C., pero donde más a gusto se encuentra es parece ser con aguas de entre 18 y 22.
Alcanza la madurez sexual a los tres años y pone unos 50.000 huevos en su primera puesta, hasta llegar a un máximo de un cuarto de millón cuando son viejos. Su longevidad es de unos 12 años.
De esta especie existen dos subespecies en el Pacífico, el Sarda orientalis y el Sarda chiliensis. La manera más simple de identificarlos es contando los dientes en la mandíbula superior, ya que en el primero son solamente de 12 a 20, mientras que en el segundo esta cifra se eleva a entre 18 a 30.
Aunque Linnaeus lo clasificó como Scomber Pelamis en el año 1758, la definición y el nombre científico ( Sarda, Sarda) aceptado en todo el mundo para esta especie es el impuesto por Bloch en 1793>>

sacratif 22-05-2020 20:36

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
Por mi tierra el sur,les llamamos sierras

TXELFI 22-05-2020 21:44

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
Cita:

Originalmente publicado por sacratif (Mensaje 2252227)
Por mi tierra el sur,les llamamos sierras



Aquí también. Bonito le llamamos al alalunga

Xenofonte 23-05-2020 00:14

Re: Historias de la pesca del atún tropical
 
Bonito es el lio que hay con las denominaciones de los túnidos

Por cierto, a rio revuelto, los pescaderos de un mercado de por aquí venden la bacoreta como bonito, como atun o como melva (las chicas)

Eso se llama no tener complejos!

:brindis:


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