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Relato Marinero 2ª parte
Espero que sea porque ha conseguido dejar de fumar definitivamente :o)
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Re: Relato Marinero 2ª parte
darle tiempo.....:brindis::brindis: vale la pena¡¡¡
:adoracion::adoracion: |
Re: Relato Marinero 2ª parte
Después del periplo con el Calypso -y de las disquisiciones legales de AN, que a mi no me sacan de mis trece: ayuda siempre que puedas-, me mantuve en Porto di Roma 1 dia más, hasta que llegasen mis clientes, Carlos y Malena. Con ellos me tocaba navegar hasta Capri con parada en La Gaeta, y desembarque en Nápoles, donde recogeria nuevos clientes a los que llevaria a visitar las Eólicas y Sicilia. Dos semanas de curro contratado desde hacia varios meses.
Como me quedaban bastantes horas hasta la llegada de Carlos y Malena, me dispuse a dar un paseo por la playa adyacente a Porto de Roma. Es una zona de arenal que no tiene ningún atractivo especial aparente, pero si algunas curiosidades: la privatización de la playa. Si, habéis entendido bien: las playas estan parceladas, de manera que el acceso a cada “parcela” es privado, no es público. Esto a los españoles nos puede parecer bastante peregrino, pues existe una ley de Costas que califica de “dominio público” el litoral, y salvo el caso de las concesiones administrativas que puedan “restringir” el uso de determinadas zonas por un tiempo determinados, en general podemos decir que es imposible legalmente “prohibir” el paso por una playa. Pues en italia no, la prohibición de paso es total porque las parcelas estan alambradas, hasta el agua. Es una situación que parece ser no es del todo legal, pero la corrupción o la indolencia la han consentido desde hace muuuchos años. Curiosamente, conviven parcelas propiedad de negocios de hosteleria, con parcelas de Asociaciones municipales, pero con el mismo carácter de privacidad (solo para accionistas, socios o clientes). Ya por la tarde, mientras ordenaba amarras etc. en el barco, recibi la visita de Jacqueline del Calypso con su trupe de grumetes. La mujer me volvió a agradecer la ayuda prestada y se disculpó en nombre de Pierre, por sus comentarios preventivos sobre la “recompensa” que nunca le reclamé, ni siquiera en broma. De todas formas, el problema que tenia esta gente, es que tenian que dejar el Calypso alli, pues no tenian medios para arbolarlo de nuevo y reparar el resto de averias. En fin, se hizo lo que se pudo. Al anochecer estaban ya en el barco Carlos y Malena, a quien un taxi enviado por mi habia trasladado desde Fiumicino, pues es mucho más económico contratarlo desde el puerto, sabiendo el coste final, que no coger el primer taxi que encuentras a pie de aereopuerto. Cosas de italia. Después de un pequeño descanso, debatimos la derrota con la meteo italiana en pantalla. Continuaba el SE cerca de la costa, es decir prácticamente viento de proa. Lo normal. Y ya por la mañana tempranito recogimos amarras y zarpamos de Porto di Roma. Nos abrimos un poco al Oeste para evitar “obstáculos”: redes, bancos de arena etc. Luego intentariamos hacer un bordo directo hasta Cabo Circeo y después otra virada hasta La Gaeta. Como ya he explicado, toda esta costa no tiene nada “relevante” aparentemente, sucede como otros litorales muy próximos del Mediterráneo, en que “solo” hay playas. Pero esto es una visión simplista de las cosas. Por esto y mientras el terral nos alejaba prudentemente de la costa, decidi explicar a Carlos y Malena, una pequeña historia: Habia una vez un pescador que salió huyendo de su hogar. Se llamaba Pedro. El estaba harto de ser perseguido por piratas y por “autoridades” locales. Como buen pescador, sabia que donde habia arena, tarde o temprano, encontraria un rio, porque la arena es sedimento que rios y torrenteras (rieras las llamamos en Cataluña), llevan hacia el mar. Y cuanta más arena existiese, más grande o más numerosas deberian ser esos rios y torrenteras. Y su pericia lo llevó a encontrar un rio, que se podia navegar tierra adentro. Era un refugio seguro, lo habia sido mucho antes para patricios y plebeyos. Podia dejar en su desembocadura una guardia, bien pertrechada, que protegiese esa entrada de sus perseguidores y al mismo tiempo, supusiese una “ruta de escape”, si los enemigos estaban en tierra. Y rio arriba encontró una ciudad, devastada por sus propias disputas, por su decadencia, ansiosa de orden y generosidad. Y Pedro traia pesca, artes para seguir pescando y una “ley” muy bella, hablaba de amor, de paz y de respeto. Sin duda fue muy bien acogido. Y alli decidió “edificar” su comunidad. Con los años, esa “comunidad” se convirtió en Estado y pervivió muuuuchos años. Dejando aparte como evolucionó aquella “comunidad”, lo que si fue cierto es que todo comenzó con mucha arena.... La arena de la playa, no solamente sirve para tomar el sol. Es uno de nuestros bienes más preciados, en la actualidad por su atractivo de ocio, en la antigüedad por ser lugar de desembarque para hombres buenos y hombres malos, y en definitiva, por ser el recurso que la naturaleza nos da para restablecer desequilibrios. El primero, el provocado por la erosión, pero también el comercio, el ocio, las invasiones, las liberaciones etc. etc. Me gusta navegar pero también me gusta ver playas. Y sobre todo que sean públicas. Continuará |
Re: Relato Marinero 2ª parte
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Re: Relato Marinero 2ª parte
:brindis::brindis:
Navegábamos en demanda del Cabo Circeo. Cuanta historia tienen estas aguas. La huella de la corona de Aragón es permanente por estos lares. Desde Gonzalo Fernández de Córdoba (el Gran Capitán), hasta los Bertranes Vilamari, anduvieron por estas aguas, cuando el “Reino de Nápoles” estaba ligado al de Aragón. Por esta costa se respira esa cercanía, en las construcciones, en la comida, en la forma de ser de sus gentes. Cuan parecidos somos los Mediterráneos, cuantas cosas en común. Pero en casa del pobre, la dicha... En la medida en que el viento era contrario y que en la cercanía de la costa era bastante flojo, decidimos poner el motor y aumentar así nuestra velocidad aún no haciendo un rumbo directo. Aproximadamente al mediodía UTC, un chasquido y luego, el sonido de las revoluciones que se van reduciendo, hasta que el yammar casi se para. Rápidamente situamos la palanca del gas en punto muerto y el motor recupera su régimen normal. Damos revoluciones con el motor embragado y todo normal. Tenemos un problema de hélice. Al mirar hacia popa, veo en seguida la causa de la incidéncia: arrastramos una enorme red semisumergida que seguramente se ha enganchado en nuestra hélice. La primera cosa a hacer, es cortar el “ancla” que por sorpresa llevamos arrastrando. Hecho, con ayuda del supermachetenavajaalbaceteña. La segunda, ya con el motor parado, consiste en colocar la hélice de manera que no pueda seguir girando. Esto en un motor sin transmisión hidráulica se consigue simplemente engranando la marcha atrás. El objetivo de esta acción es evitar que el “lio” no se haga más grande. Cuando la inversora tiene ayuda hidraúlica esto es más complicado. La tercera cosa a hacer, pues es utilizar la propulsión natural del velero que son las velas, hasta que en aguas muy tranquilas podamos inspeccionar los daños que el sistema eje-bocina-arbotante-hélice haya podido sufrir. Por supuesto que en medio del mar y con oleaje, ni pensar lo de tirarse al agua, y sumergirse debajo del casco. Los golpes que recibiremos en el cuerpo y en el peor de los casos en la cabeza pueden ser mortales. Así que a navegar a la vela, para eso vamos en un velero. Y mira oye, como que no hay motor, pues te espabilas y aun haciendo bordos, pues no íbamos mal de tiempo. Llegamos a la Gaeta sobre las 20:00, pero ya a esa hora habíamos avisado a nuestros amigos de la “base náutica Flavio Gioia” de La Gaeta, que nos esperaban con sus gomones (forma de nombrar a las zodiacs en italia), fuera de la entrada balizada, para remolcarnos hasta el interior del puerto deportivo. Nuestra intención era esa misma noche “amarrar” en el foso del travelft, para por la mañana siguiente poder comprobar fuera del agua, los posibles daños causados por el enganche de la hélice. No es cuestión baladi enganchar una red enorme en el eje y a simple vista sumergida, no me atrevo a diagnosticar como ha quedado una parte tan importante del barco. Sin mayor estrés que el necesario, pues allí estábamos, en La Gaeta, dentro del horario previsto y con la perspectiva de solución que a la luz del día nos daría la suspensión del barco mediante el travelif. O sea que a cenar y a darnos un paseo por esta hermosa ciudad cargada de historia. Esta parte de Italia (el Lascio) tiene la gran ventaja de no ser una zona “turística-guiri-soplacuartos”. Es bastante auténtica, hay pesca, hay náutica de recreo, astilleros, industria y también turismo, porque no. En Italia con todos sus defectos, tienen una virtud entre otras: no consideran la náutica una industria de élite. Por el contrario es un sector más y de los importantes. La “afición” no es cosa de 4, es transversal. Hay clases, claro, como en todos los sectores. Hay gente con mucha pasta y yates grandes, y gente con menos pasta y embarcaciones pequeñas, o sin embarcaciones, pero que alquilan o comparten barco con amigos. Como tendría que ser en todas partes. Por otro lado, los italianos han tenido la virtud de promover un turismo cultural, muy concentrado en las ciudades-parque-temático, pero en lo que se refiere a la costa, es en general, muy popular y para los del país, salvo excepciones. Esto hace, paradójicamente, que sean lugares más interesantes de visitar que los dedicados a la burbuja turística-guiri (léase costas levantina española, parte de la Balear y catalana y parte de la andaluza). A largo plazo, perderán antes el atractivo para el turista viajero los Torremolinos o Benidorm, que La Gaeta. Parece mentira que esto tan obvio sea para algunos tan difícil de entender. Claro que a largo plazo todos calvos.... continuará |
Re: Relato Marinero 2ª parte
:brindis::brindis:
Finalmente, la hélice, el eje y la bocina estaban ok. El barco no hacia agua y navegábamos de nuevo, esta vez rumbo a Capri. La enganchada con la red no habia sido más que eso y 300 € incluyendo el travelift y un dia de amarre en puerto. Desde el punto de vista de la navegación, la llegada a Capri desde La Gaeta no tuvo nada digno de referir, lo cual ya es de por si muy interesante: no news good news (no hay noticias, hay buenas noticias). Obviamente, todos los ojos buscaban redes o cualquier otro Ofni. Dificil empresa. Batalla perdida pero necesaria en estas aguas, en que, por un lado, los temporales de NW acaban arrastrando hasta aqui medio Mediterráneo, y por otro, rios y torrentes no arrastran precisamente flores. Bordeamos ischia para evitar el denso tráfico marítimo entre islas y el propio del verano, y nos regalamos la vista con las sombras de volcanes lejanos, intuyendo ya lo que seria nuestro destino final. Y llegamos a Capri. Para que se haga una idea el lector, el amarre en la Marina nueva, lo teníamos reservado desde hacia 2 meses y tenia un coste de 200 € diarios. Pero era la elección de mis clientes... La isla de Capri es un bello lugar, sin duda, pero sobre todo fue un “capri-cho”, de Tiberio (me refiero al emperador Romano, no confundir con el de la Taberna, que es un gran meteorólogo), de su no menos conocido sobrino nieto Caligula y de muchos “todopoderosos” incluida la alta burguesía alemana del siglo pasado. Que ilusos, creían que podían comprar la belleza, poseerla. Pero la belleza de un lugar como Capri no se deja atrapar por una escritura de propiedad. La belleza de Capri o de cualquier rincón de características similares, no solo está en la construcción que la naturaleza nos brinda. También existe en los ojos del observador. Es como esa teoría de la física cuántica que nadie sabe explicar, pero que viene a decir que es la “mirada” del observador la que acaba “construyendo” la materia. En Capri se dan cita cada día cientos de personas, viajan en Ferry, luego suben en el cremallera o a pie. En Capri se han construido “mansiones” y “refugios” que han costado ingentes fortunas. Todos buscan “atrapar” la belleza. ¿lo consiguen? Hay casos verdaderamente curiosos como el de un riquisimo empresario alemán que hizo derribar hasta en 3 ocasiones la casa que se estaba construyendo en Capri “porque no encajaba” en el entorno. Y si ves el peñasco donde se contruia la casa.... A mi como “patroncito charterista” Capri me gustó como me han gustado muchos lugares del mundo. Era la segunda ocasión en que la visitaba, y reconozco que el Tiberio tenia unos buenos jardineros. Pero seguramente se hubiese preservado su belleza de mejor manera, si no se hubiese “intervenido” en la isla. Para mis queridos clientes Carlos y Malena, Capri seria el lugar mas bello del mundo, porqué ellos ya llevaban la belleza consigo. Estaban tan enamorados.....Ah, que envidia... Al tercer dia de estancia en la pequeña, cara y exquisita marina di Capri, largamos amarras y pusimos rumbo a Nàpoli donde amarramos en la Marina Torre del Greco. Permaneci 2 dias como barco hotel de Carlos y Malena, y mientras ellos visitaban Pompeia y demás lugares de obligada visita (Vesubio etc.) me dediqué a planificar la siguiente derrota: Marina Neptuno en pleno estrecho de Messina y desde alli Eólicas. Pero mi tranquilidad se vió gratamente turbada por la siguiente llamada telefónica: -Si, Hola soy A.- -Hola A., me llamo Sara y queria saber si podiamos alquilar el barco por Grecia. Somos dos chicas, mi amiga se llama Laura. -Bueno, ejem, yo estoy en italia. ¿ Para cuando queréis el alquiler ?. -Nosotras somos de Coruña y comenzamos vacaciones la semana que viene. -¿Cuantos días tenéis?. -Tenemos 15 dias. -Al Egeo no os podré llevar, pero por el Jónico si. -A nosotras nos interesa Corfú y las islas de más abajo. -¿ithaca? -Por ejemplo. -Desde luego eso es el Jónico. Vale, pues dame una dirección de e-mail y te envío una pro-forma con la ruta que os recomiendo. Iros mirando vuelos hasta Sicilia, que no son caros. -Ok, estamos en contacto. Vaya, 2 rapazas de Coruña. Corfú. Hummm En los dias siguientes concretamos la llegada, precio etc. Y concertamos el embarque en Mesina y el desembarque en Barcelona, o sea que vendrían conmigo de vuelta. Ampliaban a 2 semanas el alquiler (de hecho el regreso era de regalo, pues yo tenia que volver de todas maneras). Por fin se dibujaba en el horizonte de mi navegación más inmediata el Mar Jónico. Y asi fue como todo ilusionado desembarqué a Carlos y Malena, embarque a Robert y Ernesto para lo que yo pensaba que seria nuestro periplo Siciliano, aunque ..... Continuará |
Re: Relato Marinero 2ª parte
Jolines que dura es la vida del patroncito charterista :brindis::brindis::brindis::brindis:
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Re: Relato Marinero 2ª parte
Cita:
:gracias::gracias::brindis::brindis: |
Re: Relato Marinero 2ª parte
Robert y Ernesto, dos alumnos de último curso de la Facultad de Náutica de Barcelona, entusiastas de la mar y futuros capitán e ingeniero de máquinas respectivamente, como les gusta a ellos que les llamen a pesar de la apropiación que de la palabra “ingeniero” han hecho otros colectivos. Cosas del corporativismo “ingenieril.” Estos eran mis nuevos clientes.
Zarpamos de Torre El Greco (Nápoles) a las 09:00, rumbo al estrecho de Mesina. El viento anunciado por meteo.it era de SSW fuerza 4. Marejadilla-Marejada. O sea que de ceñida rabiosa y meneo. Con una tripulación tan de lujo para el l'Aila, casi que tantos galones lo lastraban... Y el lastre, pues ya se sabe, a la que izamos mayor y génova con 1 rizo, el barco comenzó a volar....y las bolsas para el poteo comenzaron a consumirse. Robert y Ernesto, con todos sus galones, cayeron en las literas de popa a la1/2 hora de navegación. Quedaban muchas millas por la proa hasta Mesina, asi que de común acuerdo con los clientes, decidimos parar de nuevo en Capri. A pesar de la aglomeración, me dieron amarre para 1 dia en el que confiaba que Ernest y Robert se aclimatarian. Este tema del mareo es recurrente porque no se salva nadie cuando hay un poco de mar si no es que hay un hábito de navegar en embarcaciones de recreo. La parada en Capri ayudó a aumentar la autoestima de Robert y Ernest, frente a la situación de mal de mar. Como “patrón charterista” y con tantas horas de navegación a cuestas (ejem), pues existen recursos que en estos casos “leves” suelen funcionar. Los casos más graves, requieren atención médica especializada. Concretamente, ante el diagnóstico de mal de mar que realicé a Robert y Ernest, la “medicina” que receté, consiste en el cierre mediante esparadrapo del ombligo. Si amigo lector, es infalible. El esparadrapo en el ombligo es eficacisimo. Mano de santo. De manera que, la noche anterior procedi a la cirugia. Previo afeitado de la zona a operar, procedi a su desinfección mediante alcohol de 96o y posteriormente dos tiras de esparadrapo en forma de cruz (tiene que ser en forma de cruz, sino disminuye la eficacia del tratamiento), taparon la maliciosa entrada ombligocuidal. Para evitar efectos secundarios, aquella noche los pacientes debian retirarse a descansar a hora infantil. Mientras, el patrón procedia a ingerir otro tipo de medicinas, en la compañia de 2 caprinesas de muy buen ver. Todo el tratamiento estaba en marcha. A la mañana siguiente, la mar y el viento continuaban en el mismo sitio, pero mis queridos clientes se disponian a la navegación con el mejor ánimo del mundo, habida cuenta del infalible tratamiento al que se habian acogido. Zarpamos de Capri, bordeamos la isla por su parte exterior para evitar tráfico, estelas etc. Y amariné el barco igual que el dia anterior, pero sin la ayuda de Robert y Ernest, a quien no consideré procedente obligarles a movimientos y esfuerzos que pudiesen alterar los efectos del tratamiento “antimareo” operado. Durante la mañana solo les fue administrada agua y galletas sin azúcar, régimen que, complementado con la cirugia ya descrita, aumenta la eficacia del tratamiento. Por la tarde, ante el color amarillo-azul que tomaban sus rostros, les aconsejé una siesta larga que enlazó con una noche de sueño solo interrumpida para la renovación del stock de bolsas anti- poteo, y más agua con galletas. Al amanecer, al socaire de Sicilia, la mar fue disminuyendo y los rostros de Robert y Ernest aparecieron por el tambucho. A falta de un exámen más concienzudo, mi primera impresión era que el esparadrapo estaba caducado, y por eso sus efectos no habian resultado los esperados. Procedi a la sustitución del mismo por otro de una marca con marcado CE, que rápidamente empezó a dar los efectos previstos. Sin duda el anterior esparadrapo era made n Taiwan o algo asi. La verdad es que durante la mañana, la navegación se tornó mucho más tranquila, y el mal de mar desapareció. Robert y Ernesto vaciaron la nevera y acabaron con todas las reservas de pan y fiambre (de pavo, que no de cerdo por expresa contraindicación -hay que preservar el jamón para las ocasiones-). Y a las 10:00 contactaba Robert con Mesina tráfico para comunicar nuestra intención de cruzar el estrecho por su parte Oeste, con el fin de entrar en Marina Netuno. La pequeña Marina donde, desde Nápoles habiamos reservado amarre. Mesina tráfico en inglés nos dio cuenta de la corriente dominante en el estrecho, nada menos que 4-5 nudos de proa. Y tambien nos previno del enorme tráfico entre la isla y la peninsula. Continuará |
Re: Relato Marinero 2ª parte
Yo siempre había oído lo del esparadrapo en el ombligo pero sujetando una aspirina, creo que el tratamiento que les diste no era completo :D
:brindis: |
Re: Relato Marinero 2ª parte
A quien se le ocurre tratar de conseguir un placebo con esparadrapo sin homologar :cagoento::cagoento::cagoento:
:cunao::cunao::cunao::brindis::brindis::brindis::b rindis: |
Re: Relato Marinero 2ª parte
:brindis::brindis:
El problema de un patrón charterista mediterráneo, acompañado por 2 tripulantes quasi titulados en naútica, es que el patrón que proviene del “recreo” -como dicen los “mercantes”-, quiere hacerlo todo perfecto para no quedar mal. Bueno, para no quedar mal no. Para vacilar, que las cosas por su nombre...Y entonces es cuando la caga y bien cagada. O sea que asumo toda la responsabilidad de lo que pasó en el atraque en Marina Netuno: 11:00 Entre puntas. Contactamos por el VHF y el siciliano de la marina nos indica el lugar de amarre. A su lado se colocan 2 tipos, trajeados y muy puestos. Y más a su lado, 2 chicas de muy buen ver que me saludan llamándome por mi nombre: A.- A.- somos Sara y Laura ¡¡ Hostia -pienso yo-, que hacen estas aquí, si tenían que llegar 2 días más tarde. Yo devuelvo el saludo, aunque me concentro en la maniobra (de reojo veo a los titulados observando...): Venga A.-, demuestra aquí quien es el profesional co… con una par...con poderío... La maniobra consistía en pasar a una eslora del lugar de amarre, y como yo soy de los que creo que hay que atracar de popa (pasarela etc), acto seguido, dar atrás girando la rueda hacia babor para meter la popa en el atraque. Doy avante poco quedando el pantalán a nuestro babor y pegado a esa banda, controlando el viento que nos viene también de través por esa misma amura, abatiéndonos “teóricamente” hacia estribor, puesto que por ese lado apenas había algo más de una eslora entre proas. El viento era de unos 12 nudos, por lo que pasé a muy poca distancia de las amarras de los muertos de los barcos que serían vecinos, pensando que el viento nos apartaría algo. Pero, en cuanto el barco se paró al dar atrás, y antes de que pudiese coger arrancada en esa dirección, sobrevino la catástrofe: El barco se fue directo hacia babor, contra los yates vecinos, como movido por una siniestra mano...Los dos tipos que habían junto al marinero largaron una sonrisa de esas…..novato, novato. ejem. El barco enganchado entre amarras, proas-candeleros etc. Los “titulados” con el bichero intentando separar. Yo dándole a la hélice de proa y comprobando que el viento venía por babor…, pero el l'Aila no se movía.. El siciliano que se sube a uno de los barcos y nos ayuda a desenganchar empujando. No entendía nada ¿que estaba pasando? Ay patroncito charterista, ¿ que no te habían dicho desde Messina Tráfico que había una corriente de 4-5 nudos ?. ¿ Es que no te acordabas de eso que se llama “deriva” ?, joer tío que es de PNB. La verdad es que no tuve en cuenta ese “detalle” y el atraque fue “movidito”. Después de conseguir desenganchar todo sin daños visibles, cambié de banda, me fui marcha atrás hacia estribor y fue “la corriente” la que me metió en el amarre. Tuve que dar avante casi toda, para no subir la popa al pantalán. Increíble la corriente que había en Messina. Cuando por fin cazamos amarras y pudimos descender, me cruzo con los dos tipos trajeados que estaban en el pantalán, y que sonríen maliciosamente... Y ya exploto y les digo: -Pero bueno, ¿de que co.. se ríen ?- -Sr. capitán, soy.........Jefe del servicio de Pilots de Messina tráfico (en perfecto español). -Glubs. Hola, perdone pero es que estoy un poco nervioso. -No ha tenido vd. en cuenta la corriente que existe en este lugar. Les pasa a todos los que vienen de la península...Pero nosotros se lo hemos advertido, -Si, cierto. Ha sido culpa exclusivamente mía. Y la conversación ya distendida, derivó hacia temas profesionales, pero muy cordiales. Aunque el tráfico en el estrecho de Messina es mucho menor que en puertos como el de Barcelona, o de Valencia, sin duda la corriente es un fenómeno muy particular, pero que tienen perfectamente regulado. Me mostraron unas tablas horarias que combinan el efecto de la corriente y del viento, como ayuda o advertencia de la que constantemente informan a los barcos que transitan. Muy buena gente estos "prácticos" y muy profesionales. Y entonces quedaba averiguar que diantres hacían las dos rapaciñas en Messina a pié de barco, 2 días antes de lo previsto. La explicación era sencilla, el vuelo más económico era el que las había trasladado por la mañana, y les compensaba más pagar un hotel que esperar a volar dos dias más tarde. Cosas del "low cost". Ya delante de unas birras sicilianas, los "titulados" ofrecieron a las galleguiñas, asociarse en el chárter, los 2 días que les restaban de alquiler, a lo que yo accedí por supuesto, aun sin preveer las consecuencias que esa "asociación" tendría. Habrá que seguir con el relato para averiguarlo Continuará |
Re: Relato Marinero 2ª parte
sigue ... sigue......
Dos gallegas, dos titulados y un patrón dentro del cascaron :cunao:........ la cosa se pone buena ....:meparto: :cid5: |
Re: Relato Marinero 2ª parte
Te admiro patroncito charterista, parece que en un relato, un gran relato, estas relatando tantas la vicisitudes que tu vida profesional, que por mucho que alargues el relato se quedará corto, hay muchos incidentes que de por si mismos darían lugar e unas cuantas paginas de ensayo, el del atraque por ejemplo en cualquier otra circunstancia lo habrías clavado si no hubieras dedicado tu energía en demostrar algo que nunca tendrías necesidad de demostrar, al final el que lo quiera reconocer lo reconocerá y el que no,hagas lo que hagas no lo verá. No tengo ni de lejos tu capacidad comunicativa ni de síntesis y lo haría muy largo el divagr sobre ellos, pero estos últimas entregas, son grandes capítulos, quizás mas "aburridos" pero me gustan mucho.
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Re: Relato Marinero 2ª parte
COSAS COTIDIANAS QUE LE PUEDEN PASAR A CUALQUIERA,YO ESTOY APRENDIENDO MUUUUUUUUCHOOOOOOOOOOOOOOOO:brindis::brindis:
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Re: Relato Marinero 2ª parte
por muy profesional queseas cojer una codera le puede pasar al más pintado, yo siempre dijo que marineros hay de dos clases los que la cagan y los que la cagaran.
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Re: Relato Marinero 2ª parte
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Antes de proseguir con el relato, y con el fin de facilitar al amigo lector una mejor comprensión de lo que sucederá en los próximos días, creo conveniente dotarle de una descripción lo más fidedigna posible, de la tripulación del l'Aila en aquellos momentos. Por una parte tenemos a A.-, el que suscribe. Sin comentarios. Y por otra tenemos dos rapaciñas y dos “titulados”. Comencemos por aquéllas: Sara: Gallega pero de A Coruña -bueno, los gallegos me entienden-. La naturaleza le había concedido unas piernas y unos brazos largos y bien torneados, pechos pequeños y turgentes, un cuerpo grácil, una piel “inglesa” y un magnifico cabello dorado, además de una sonrisa capaz de iluminar los rincones más tenebrosos de la vida. De profesión bióloga en reputada empresa de producción atunera. En fin, una delicia de mujer. Laura: Gallega ejerciente, de las que saludan diciendo ¿y que?. Ancha pero alta, de prominentes pechos, pelo negro recogido en coleta, caderas y piernas macizas. En general se podria decir que estaba a punto de “reventar” cualquier prenda de ropa que se pusiese. Quizás por eso solo utilizaba tops y shorts cortos (sic). Sus ojos negros se clavaban de tal forma que hacia imposible sostenerle la mirada. En fin, un mujerón que apabullaba. Licenciada en fisica, ejercia de profesora de Bachillerato en un pueblecito pesquero de la Costa da Morte. Robert: Ofrecía un aspecto muy “nort-europeo”: pelo rubio, ojos azules, poco garboso y en apariencia desmadejado, cuello largo y nuez prominente. Le sobresalían mucho las orejas y con su andar premioso, parecia tambalearse. La verdad es que costaba imaginárselo de capitán en cualquier paquebote. Su apariencia infundía de todo menos autoridad. Pero por otra parte, su inocencia inicial desarmaba. Era muy complicado manternerle una posición. Cuando había que darle alguna instrucción, siempre acababa convirtiéndose en recomendación, y al final seguro que acababa haciendo lo que daba la gana, pensando él, que estaba haciendo lo que le habían ordenado. O al menos eso es lo que parecía. Ernest: Catalán de pro, o sea de Pedralbes. De complexión atlética tenia el aspecto de un guardaespaldas pero con cara de niño. De cabello corto, pero muy moreno -vamos que no necesitaba peine-, tenia un gracioso tick que consistía en rascarse el cuero cabelludo como buscando las ideas. El tick aparecía como remedio a su timidez o a sus nervios, o simplemente ante la sorpresa que produce cualquier situación nueva. Con estos antecedentes, le propongo un juego al avispado lector. El juego consiste en pronosticar -como si de una quiniela se tratase-, cuales eran las posibilidades de afinidad entre nuestra tripulación, cuya heterosexualidad damos por supuesta, solo para limitar el número de aciertos posibles. Todos eran solteros y sin compromiso -al menos asi se definieron en la presentación protocolaria que siempre propongo cuando reúno a tripulantes que no se conocen-. ¿Ligarían?, en caso afirmativo ¿quien con quien?. Después de estos preliminares, sigamos con nuestro “Relato Marinero”. Estábamos en Messina, en Marina Nettuno. Teniamos por delante un par de días de visita a las islas Eólicas y luego, el Jónico y Grecia. La meteo era francamente buena, de manera que el mismo día de nuestra llegada, y mientras mis clientes se recorrían Messina a pié, yo me dediqué a aprovisionar el barco, para por la tarde largar amarras hacia Strómboli, que es la isla más Meridional y la que permanentemente tiene a su volcán en erupción. La idea era llegar de madrugada, donde el espectáculo de la lava incandescente de la Sciara du Fuoco estaba servido, aprovechando el viento del SSW que todavia soplaba. Después, ya al amanecer, nos dirigiríamos a Lipari-Porticello, donde intentaríamos fondear y desembarcar para visitar la isla. Con la corriente y el viento a nuestro favor, enseguida Laura mostró sus dotes de regatista, pidiendo el Bomber (mitad de Código O y Genaker), y asignando a Robert y Ernest la escota y la braza respectivamente, mientras Sara controlaba la mayor. Robert y Ernest no dieron sintomas de mareo, toda vez que mantenían sus correspondientes esparadrapos debidamente homologados, tal y como pudieron comprobar nuestras rapaciñas, cuando decidieron darse un baño a la luz del volcán. El cachondeo que montaron las gallegas con los esparadrapos fue mayúsculo, pero los “titulados” se resistieron a despojarse de su “medicación”. Continuará |
Re: Relato Marinero 2ª parte
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Al alba decidimos abandonar el escenario de Stromboli, realmente una maravilla de luz y colores a lo vivo, para dirigirnos hacia Lipari-Porticello, donde fondear y estirar las piernas. Mis clientes/as se fueron a dormir -cada uno a su catre-, y me quedé solo al timón, dueño de todo. Aprovechando que el viento habia caido y rolado al S, amariné el barco al rumbo SSW, con mayor y génova muy cazados. Poco a poco el barco fue cogiendo su velocidad (5-6 nudos). La noche era espectacular y no habia tráfico, por lo que mis pensamientos eran libres y paulatinamente se fueron relajando. Desde nuestro observatorio del volcán de Stromboli hasta Lipari-Porticello, hay una distancia de aproximadamente 20 millas, pero eso seria así de sencillo sino fuese porque en medio se encuentra el conjunto de islas de Panarea: Panarelli, Dattilo, las Liscas, y antes el Basiluzo. El conjunto no ofrece especial dificultad de paso, lo único que hay que hacer es dar el oportuno resguardo, de manera que, desde Stromboli recorreriamos unas 10 millas al 220, hasta tener por el través las Formigas de Panarea, dando entonces 2 grados a estribor para enfilar ya Lipari-Porticello. Todo ok. Configuré el piloto automático a ese rumbo (220), hasta ver las luces de marca entre Dattilo y las Liscas. Al dejarlas por el través, mentalmente me relajé, hasta que ....zzzzzzzz. Si querido lector, confieso que me dormí al timón y esta relajación estuvo a punto de costarnos muy cara si no hubiese sido por lo que relataré a continuación: El viento había refrescado, y aunque el piloto automático mantenía la proa a rumbo 220, probablemente hubo cierto abatimiento. Sea como fuere, el caso es que serian aproximadamente las 06:45, cuando me despertó un golpe en la aleta de estribor, justo donde yo estaba acurrucado y... dormido. Levanté la cabeza y solo pude ver una mancha negra, luego otro golpe y un hermoso delfín que saltaba a 2 metros escasos y se alejaba velozmente hacia la proa del l'Aila. Obviamente mi mirada fue tras su estela y lo que vi me dejó aterrorizado: me dirigia sin remisión hacia las rocas: Le Formiche es el nombre de esos peñascos. Quise dar timón pero este estaba en automático, lo desconecte y giré la rueda con todas mis fuerzas hacia babor. Naturalmente la vela de proa se acuarteló y el barco enseguida cayó más hacia babor de lo que solamente con el timón se habría virado. La espuma de la primera piedra pasó a 2-3 metros de la proa. Al instante pensé que -al igual que con el Titanic-, alguna arista me rasgaría la obra viva-, felizmente no fue asi, solté escota y rápidamente me coloqué en aguas libres. Cacé la escota de babor, con el barco ya amurado a estribor, y me fui alejando lentamente. Giré la cabeza a popa y pude observar a 4 o 5 delfines que quedaban atrás de mi estela. Bufff....Yo había leído y escuchado historias sobre los delfines, pero jamás pensé en vivir una experiencia como la que acababa de suceder: literalmente me habían salvado el barco, sino la vida. De no haber sido por su intervención, a una velocidad de 6-7 nudos, el golpe hubiese sido brutal, y justamente por la amura, una de las parte más débiles. El delfín es un mamífero muy inteligente. Dicen los biólogos, que es el 2º ser en inteligencia después de los humanos. Algunos se atreven a decir que con los delfines, se puede afirmar aquello de “no estamos solos”. Desde luego, en aquel amanecer fueron mi ángel de la guarda. No quise despertar al pasaje, pero cuando ya por la mañana les relaté la experiencia, dos cosas quedaron muy claras: Debiamos repetar los turnos de guardia siempre con 2 tripulantes, y jamás hay que confiar en un piloto automático cuando navegamos cerca de la costa o en un archipiélago de islas como aquél. Sara, una de las tripulantes, que es bióloga marina, nos explicó que los últimos estudios con los delfines confirman, no solamente su capacidad de aprendizaje, sino su capacidad para compartir conocimientos entre ellos y porqué no, con nosotros. Concretamente nos relató un experimento en que a un delfín, se le colocaba un teclado cuyas teclas producían efectos: por ejemplo la tecla X abría la compuerta, la tecla Y daba comida (sardinas), etc. Por supuesto que la tecla Y era la más “tecleada”, pero lo más increíble del experimento es que cuando se dejaba ir al delfín con su “manada” y, posteriormente, se daba acceso a toda la peña al teclado, todos sabían ya que la tecla Y daba “papeo”. ¿Que nos indica ese comportamiento?. Da que pensar y mucho sobre la inteligencia de estos hermosos mamíferos. Cuando os los encontréis en el mar, enviadles recuerdos de mi parte. Ayer, en una de las salidas que realicé muy cerca de mi puerto base, pude saludarlos, y en homenaje a ellos, esta será la única imagen que publicaré en este relato. Se lo merecen. http://foro.latabernadelpuerto.com/p...ictureid=17893 http://foro.latabernadelpuerto.com/p...ictureid=17894 |
Re: Relato Marinero 2ª parte
Que no se enfríe! Sigue escribiendo!!
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Re: Relato Marinero 2ª parte
ufff todavia sin capitulo nuevo
sigo esperando el proximo, divertidos, adictivos e instructivos. :brindis::brindis::borracho::brindis::brindis: |
Re: Relato Marinero 2ª parte
Qué ansiosos:cunao:
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Re: Relato Marinero 2ª parte
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El día transcurrió plácido, aunque el viento continuó rolando hacia el SE y nos obligó a abandonar el fondeadero, dirigiéndonos hacia la parte Oeste de Vulcano, al Porto di Ponente. Ya al atardecer, regresamos a Messina. Durante el trayecto, entre bordo y bordo, Laura sacó a colación el tema de las guardias y la pena que le afligía el hecho de que no dispusiésemos de una tripulación más numerosa, pensando obviamente en la travesía del Jónico. Rápidamente, Ernest -recogiendo el guante lanzado por la gallega-, me preguntó si habría inconveniente en compartir el alquiler y sumarse a la singladura, cuestión a la que obviamente no me opuse. Ernest y Robert se fueron a proa, a parlamentar, mientras Sara le guiñaba un ojo a Laura y ésta me miraba como diciendo “si pones pegas te hundo el barco”. Duró poco el parlamento, y los “titulados” volvieron a popa con la propuesta de sumarse a la travesía del Jónico, con la condición de adelantarla al día siguiente, para asegurar que la travesía se realizaria en los días de margen de que ellos disponían. Como eso significaba reducir mis ingresos, fruncí el ceño, aunque fue Sara la que interpretando mis pensamientos propuso repartir entre los 4 el coste de la “indemnización”. Hubo acuerdo entre todas las partes y mi mente se puso pronta a cavilar sobre la travesía que emprenderíamos en menos de 12 horas. La meteo prevista daba vientos de componente SE, lo que no nos iba mal. En contrapartida el “cape” no era bajo, lo que daba posibilidad de chubascos. Teníamos que pertrechar el l'Aila, y lo primero era llenar los depósitos de combustible y agua. La tarea era ardua, pues en todo el estrecho de Messina (al menos en la parte central y norte), no existe “gasolinera” para barcos de recreo, la única que existe es un invento un poco “peculiar”. Se trata de un pequeño pantalán que da justo detrás de una gasolinera para automóviles, y entonces un “moreno” trae las “garrafas” desde los surtidores a un depósito que hay en el pantalán. Aunque el “moreno” esta fuerte, lógicamente para traer 100 ó 150 litros desde los 100 m a que se encuentran los surtidores, pues hay que echarle mucha paciencia y ayuda. Por fortuna teníamos a Laura, que podía con 2 garrafones de 40 l. cada uno, de manera que el “moreno” quedó bastante aliviado. De hecho, le dejamos un bidón de 20 l, para que no pensase que le quitábamos el “sitio”. Abastecidos de combustible, el agua pudo tomarse del puerto, aunque pagando eso si, como si fuese vino, de manera que echamos mano de la potabilizadora para no dejar las arcas vacías. De la bolsa común Sara y Ernest se ofrecieron a realizar las compras de provisiones, mientras el resto de la tripulación nos quedamos a arranchar el barco. En un “ a parte “, me descargué los Grips, y mi sorpresa fue mayúscula cuando observé que la última previsión nos daba viento S durante la noche pero ENE a partir del mediodía. Lo más sensato era partir ya mismo y aprovechar todo el S nocturno, ganando N para cuando entrase el ENE poder ceñir hasta el mar de Kerkira, y luego virar en demanda de Corfú. Nada menos que 250 millas. El role de viento, indudablemente era debido a una baja situada en todo el Jónico, que se desplazaba en la misma dirección que nosotros. Por otra parte el Cape había aumentado, por lo que la probabilidad de chubascos era bastante alta en la última parte del recorrido. De manera que, en cuanto llegaron Sara y Ernest, hicimos “pleno” de la tripulación y convinimos establecer los turnos de guardia y salir pitando, aprovechando tambien el descenso de tráfico que se produce durante la noche en todo Messina, lo que nos permitiria hacer ese trayecto con cierta tranquilidad. Y asi fue como a las 22:00 largamos amarras de la Marina Nettuno, informando a nuestros amigos de Messina tráfico de nuestras intenciones. Ellos a su vez nos señalaron la corriente predominante, que a esa hora era de 2 nudos dirección NW, o sea de proa en todo el estrecho, aunque con muy poco tráfico. Ese “con muy poco tráfico” es muy relevante, porque en horas diurnas, es agobiante. Hay que tener en cuenta que el estrecho de Messina es de los pocos estrechos que por su anchura -que en algunos tramos es menor a 1 km.-, no esta unido por ningún puente, por lo que el único medio de transporte para “unir” la península con la isla, es el barco (Ferry). Y ello es asi aunque cada vez que hay elecciones, todos los partidos políticos que concurren tienen en su programa la construcción de un puente, pero cuando llegan al poder, no hay nadie que se atreva a lanzar el proyecto hacia adelante, enfrentándose a los propietarios de las lineas de Ferrys o de sus trabajadores. Sicila es una isla, y lo seguirá siendo muchos años. Y le decíamos adiós, o mejor dicho, hasta pronto, porqué teníamos que volver. Mientras nos peleábamos con la corriente a motor, porqué nos desaconsejaron realizar bordos que cruzasen de banda a banda el estrecho, yo escuchaba la información que meteo.it lanzaba por el VHF. La previsión de vientos se confirmaba, profundizándose la Baja a partir del mediodía siguiente, justo en el centro del Jónico, o sea que nos la íbamos a comer si o si. Recorrí con la mirada el rostro de todos los tripulantes al escuchar aquella información. Todos por su preparación o experiencia, comprendían el significado de palabras como “marejada”, “fuerte marejada” o “mar gruesa” , pero nadie manifestó reparo alguno en emprender la marcha. A pesar de ello, no nos podíamos imaginar lo que nos esperaba aquel dia de Agosto en medio del Jónico. De haberlo sabido, puedes estar seguro amigo lector, que esa travesía no se hubiese realizado. Si sigues el relato, lo podrás descubrir y extraer tus propias conclusiones... Continuará |
Re: Relato Marinero 2ª parte
Al amanecer teníamos por babor el Cabo Spartivento, atrás había quedado Sicilia y ascendíamos el talón de la bota itálica. Estábamos en el Mar Jónico. Mientras desayunábamos abrigando nuestras manos con un reconfortante café, reuní a toda la tripulación. Hubo alguna leve protesta de la guardia saliente (Sara y Robert), porqué se retrasaba su hora de sueño, pero enseguida comprendieron el sentido de mi convocatoria. Con voz grave pero segura les dije: -En las próximas horas vamos a disfrutar de un meteorología bastante favorable, el viento del Sur se ha establecido y nos permitirá navegar a un largo con muy buena velocidad, pero eso no debe apartarnos de lo que se nos viene encima. El último boletín de meteo.it da aviso de temporal en el Jónico a partir de las 12:00 UTC. Tenemos tres opciones: -Opción A, dar media vuelta y refugiarnos en Salina Joliche, y a verlas venir. -Opción B, continuar a run rumbo NNE hacia cabo Colonne y de allí hasta Sta. Maria de Leuca. -Opción C continuar a rumbo directo hacia Kerkira, afrontando el temporal. Las 3 opciones tienen pros y contras. Lo que si es cierto es que la previsión meteo italiana es bastante fiable. Como anécdota diré que en Italia lo que seria la AEMET española, es directamente el ejercito del Aire (no es infrecuente que el “hombre del tiempo” que aparece en la RAi vaya vestido con el uniforme militar, luciendo las alas en bocamangas y solapas). En mi opinión la opción B que aparentemente seria la más lógica, encierra peligros que los libros de navegación más reconocidos mencionan, por la intensidad del mar en la cercanía de la costa y la aparición de vientos cruzados, cuando el temporal es del 1r. Y 2º Cuadrantes. En contrapartida, la opción C nos da un margen para amarinar el barco ganando N y un mejor ángulo para poder capear después. Sorprendentemente para mi, todos unánimemente respaldaron mi opinión, aunque cada uno desde su esfera de experiencia y conocimientos. Así Robert y Ernest aportaron -desde sus estudios de Náutica-, la capacidad del velero para resistir capeando. Mientras que Sara y Laura abogaron fervientemente por alejarnos de la costa, narrándonos espantosas experiencias de la “Costa da Morte”. Ante una unanimidad tan clara y sólida, la opción C fue aprobada por aclamación, planteando Robert algunas dudas sobre la mejor manera de amarinar el barco. Este catalán de pro había estado estudiando en los pocos días que navegaba en el l'Aila, algunos defectos de “concepto” que debíamos rectificar. Y señaló 2 cosas que teníamos que resolver. La primera era la ubicación de las balsas salvavidas, estibadas en cubierta bajo la botavara, donde a su juicio podían ser barridas por el oleaje. Esta estiba, en navegación de cabotaje podía ser valida, pero era débil en el alta mar. Había que reubicar las balsas. La otra sugerencia que hacia Ernest era la de desmontar la capota antirociones. Si capeábamos el temporal, las olas barrerían la cubierta, y de la misma manera que podían llevarse las balsas salvavidas, la capota era un obstáculo, más que una protección. Cubierta libre aunque fuese más incómoda. Hostia con el Robert, me pareció -nos pareció- muy sensata su opinión. Continuando con los elementos de seguridad, repasamos las lineas de vida a fondo, centímetro a centímetro, buscando puntos débiles. Le dimos el aprobado. Así continuamos con los aros salvavidas, las bengalas, las radios portátiles -que comprobamos-, etc. Cavilando, cavilando, decidimos donde ubicar las balsas salvavidas, cuyo destino finalmente fueron los cofres de bañera -una en cada cofre-, que hubo que vaciar de todos los “trastos” alli almacenados. Mientras la guardia navegaba el barco a una muy buena velocidad (8-9 knts), a un rumbo NE un poco más al Norte del rumbo directo, el resto nos concentramos en la tarea de “amarinar”, palabra esta que frecuentemente utilizamos, pero muy pocas con todo el alcance de su contenido. Después de repasar la estiba “exterior”, pasamos a la interior. A Ernest le encomendamos la “tarea” de sellar las panas con cola de contacto. No se nos ocurrió un sistema menos agresivo -en comparación del otro sistema más tradicional de clavetear y agujerear-, y a la vez seguro, con los recursos de a bordo -disponía de 2 botes grandes que daban suficiente cola para todas las panas-. Nos daría trabajo “desencolar”, pero dejamos unas pequeñas “palancas” para poder tirar de ellas cuando ya no fuese necesario ese sellado. La importancia del encolado era consecuencia de la alta probabilidad de volcado y del daño que las panas “sueltas” podían hacer en el techo de la cabina, tambuchos etc. Lo que si claveteamos fueron unas cinchas a las literas de popa donde podernos atar en caso de tener que recurrir a esta forma de “descansar” en los camarotes. Dispusimos también cabos de “transporte” a lo largo y ancho de la cabina, donde podernos aferrar para andar por el interior de la misma. Luego aseguramos los cierres de todos los armarios y cubrimos con una red claveteada toda la biblioteca. Y así con cantidad de pequeños detalles intentando que todo quedase trincado y bien trincado. A las 11:00 UTC la mar estaba formada de componente S. Las olas eran de una altura aproximada de 3-4 metros, pero el barco, con génova medio enrollado y mayor con 2 rizos, andaba muy bien con las escotas adelantadas y bastante sueltas. La velocidad sobre el fondo se acercaba a los 10 nudos. La VHF y el Navtex, casi simultáneamente comenzaron a escupir el aviso de temporal. Por la musicalidad característica del italiano, el “aviso” parecía menos grave, aunque cuando fue sustituido por el inglés, la “música” desapareció y el contenido técnico tomó la relevancia que merecía. Pronto aparecieron en el radar las primeras manchas de “carmin”. Nos acercábamos a un primer frente de chubascos que abarcaba toda la corona de las 12 millas por el lado de estribor. Dos mercantes nos habían cruzado por la proa, en dirección al Golfo de Taranto. Almorzamos copiosamente y ya con los chalecos y arneses puestos Laura propuso lanzar 2 cabos largos por la popa atangallados a las cornamusas de cada banda, su “función” seriá la de permitir un punto de agarre ante un posible “hombre al agua”. Nos pareció acertada la sugerencia y dispusimos además unos nudos cada 2-3 metros para faciltar el agarre al posible naúfrago. Los cabos eran de nylon, lo que permitía su flotabilidad e impedía un posible lío en hélice etc. A las 11:30 el viento del S comenzó a perder intensidad, no asi el oleaje, pero la velocidad del barco disminuyó, por lo que alguna ola nos invadía por la popa, inundando la bañera. Pusimos en marcha el Yammar para dar velocidad, mientras arriábamos la mayor y la trincábamos junto a la botavara sobre la cubierta al lado de babor sobre la cabina. El piloto automático de momento, mantenía el rumbo, pero cada vez trabajaba más para hacerlo. Empezamos a ver relámpagos a estribor pero no escuchábamos ningún trueno. Continuamos navegando, aunque cierta inquietud nos embargaba. Daba comienzo el baile. Continuará |
Re: Relato Marinero 2ª parte
Me gusta como se esta poniendo... Me recuerda a un susto personal por subestimar una tormenta.
Deseando ver como sigue... |
Re: Relato Marinero 2ª parte
SALUD:brindis:SS.
INTERESANTE EMOCIONANTE E INSTRUCTIVO A PARTES IGUALES :pirata::pirata: |
Re: Relato Marinero 2ª parte
:brindis::brindis:
De acuerdo con las más elementales reglas de navegación con mal tiempo, ante un ciclón o una baja, hay que navegar siempre por la parte que te “eche” del temporal, no por la que te “meta” dentro. Eso es lo que habíamos previsto al arrumbar más al N., de manera tal que confiábamos en que amurados a estribor poco a poco nos iríamos alejando de la borrasca por esa banda. Por otra parte, habíamos amarinado el barco como mejor sabíamos. Algunas cosas no las pudimos hacer como se debiera. Por ejemplo, los “bimini” solo se desmontaron en su parte textil, pero los arcos de inox era imposible estibarlos en otro sitio, de manera que los aferramos al backestay bien trincados con sendos cabos. Igual hicimos con la capota antirociones, cuyos arcos quedaron a ras de cubierta también trincados. La verdad es que el barco habia cambiado su aspecto. Parecía más un racer que un barco de chárter. Estábamos justo a medio camino de nuestro viaje, a 125 millas de la punta de la bota italiana y a 125 millas de Kakira, y lo que teníamos a nuestra proa era un cielo negro-marrón, y por nuestra popa el Sol. Comenzó a llover, y el mar -cuyas olas estábamos acostumbrados a ver avanzar en la dirección en que navegábamos-, se tornó blanco de espuma por nuestra proa y una tras otra todas las olas se convertían en rompientes a poco de sobrepasarnos. Había llegado la hora. izamos el tormentin y la capa. Más que velas, son tablas, pequeños triangulitos amurados “ a la mala” para compensarse entre si y procurar un cierto gobierno al barco. El tormentin va en una bolsa que se abre al cazar escota y driza y queda sujeto alrededor del propio génova mediante unas anillas textiles. Se tarda 1 minuto en izarlo y se hace desde la bañera. La vela de capa va amurada al “aries”, se iza con la driza y las escotas se sujetan a las cornamusas de cada banda. La botavara no interviene en esa maniobra, ya había quedado inutilizada, debidamente trincada. Yo creía -y esto era un sentimiento compartido-, que habíamos previsto todo lo previsible. Es más, aún con esa inquietud ante lo desconocido, en lo más hondo de nuestras conciencias, hasta pensábamos que podíamos “disfrutar” de las condiciones adversas que se nos venían encima. Las primeras ráfagas de NE nos “golpearon” en el rostro junto con el agua de la lluvia y la de la mar rota. En esos momentos iniciales, habíamos acordado quedarnos Laura y yo mismo en cubierta, mientras Ernest, Sara y Robert se quedaban en el interior. Laura iba sentada en el escalón de entrada al tambucho mirando hacia la popa y sujeta con el arnés a un cáncamo previsto al efecto, en el suelo de la bañera. Yo estaba sentado frente al timón de barlovento y sujeto el arnés a la linea de vida que recorre toda la banda de estribor. Los pantocazos se sucedían mientras el barco, buscaba apoyo en la escora. Abrí el rumbo a 50 grados del viento para intentar ganar velocidad, pensando que esta nos daría ventaja para alejarnos de la borrasca. Miré el anemómetro y ya indicaba 43 nudos. La velocidad del barco era de 7 y el oleaje que hasta ese momento había sido de popa, se volvió confuso. Yo sabia que había que negociar las olas, pero ¿cuáles? ¿por dónde?. Por el rabillo de mi ojo derecho, intuía los relámpagos, y en pocos segundos una sinfonía de truenos nos envolvía, mientras la oscuridad ganaba terreno. De pronto Laura me señaló con el dedo hacia popa. Una “pared” enorme se nos acercaba con un rugido ensordecedor. Recordaré toda mi vida ese rugido. Era como el de 100 leones... El palo del l'Aila mide 18 metros. La blanca cresta de la ola alcanzaba la 2ª cruceta, o sea los 12 metros y... subiendo, pues en la medida en que se nos acercaba, nos engullía, nos empujaba hacia abajo, sumergiendo la proa en un valle fosco y profundo de agua y espuma. Di atrás toda al motor, para "frenar", igualando nuestra velocidad a la de la ola. El barco hundió la popa y levantó un poco la proa, como alzándola con intención de surfear. Poco a poco la ola nos fue alcanzando, pero no rompió, levantó más el barco, iniciando el surf y alzando más y más la proa, como si del despegue de un avión se tratase. Y en ese momento, quizás una racha de viento. quizás la marcha atrás, quizás....el l'Aila empezó a virar y a escorar sobre su costado de babor, de forma tal, que quedamos atravesados a la misma ola pero por su parte posterior y tumbados unos 100º con la quilla al viento. La perilla del palo estaba en el agua y los obenques de sotavento sueltos. Mis pies, mis piernas y mi cintura -por ese orden-, se sumergían en la fría agua. Mi chaleco se hinchó al deshacerse la sal de la bomba de hinchado automático. Una fuerte opresión en mi pecho me impedía casi respirar, era el arnés y su cincha, que tensos como la cuerda de una guitarra me sujetaban. Estaba aplastado a la rueda del timón. Casi por instinto conseguí meter la mano por entre los radios de la rueda del timón, y parar el motor pulsando el botón de stop que tenia ante mis narices, y el zumbido del contacto se perdió en la amalgama de sonidos y octavas de la mar y el viento. La vhf portátil que llevaba bajo el traje de agua, me oprimía las ingles y había perdido las gafas. Llamé a gritos a Laura. No respondía, pero siguiendo la linea de su arnés la vi asomar la cabeza por entre los candeleros de babor, aunque con más de la mitad del cuerpo fuera del barco -en el agua claro-. La intensidad del viento era tal que nos arrastraba hacia atrás, atravesados, casi volcados y llevándonos irremisiblemente contra la ola que nos precedía. ¿ que podía hacer ? ¡ Podía morir ¡. ¡ Podiamos morir ¡. En mi mente se cruzó la foto-finish: El barco quilla al sol y yo debajo glub glub glub. Cretino, eres un cretino me dije. Todo previsto, a disfrutar etc. Y ahora a morir, y contigo 4 personas más arrastradas por tu soberbia y engreimiento. Cretino no, eres un cabrón, patroncito de mierda... Aquello no podía estar pasando. Pero estaba pasando. Era real. Y en esas fracciones de segundo, el instinto de supervivencia, los reflejos, o ese almacén de rabia que todos tenemos en nuestro interior, o probablemente la suma de todo, te sobreviene. Entonces es cuando te aferras a la vida, es cuando decides que quieres vivir y te niegas a aceptar la muerte como un destino inevitable. Tenia que luchar. No podía abandonarme. A lo hecho pecho. Venga co.., tenemos que vivir hostia. Piensa. Piensa.... De reojo pude ver el rostro aterrorizado de Laura que se aferraba al guardamancebos intentando subir al barco cuando en realidad éste se iba hacia abajo, se le venia encima. Mientras me iba sumergiendo más y más y el barco "pinchaba" la ola con su palo, me pedí a mi mismo un instante de frialdad, de serenidad y tomé una decisión, saqué de mi bolsillo la pequeña navaja solo-corta-pero-corta-bien y segué la linea de vida. Y me solté... Continuará |
Re: Relato Marinero 2ª parte
SALUD:brindis:SS.
CHAAAACHO , COMO NOS DEJAS ASI:cid5::cid5: |
Re: Relato Marinero 2ª parte
Barra libre de Oporto 20 años para todos. Impresionante relato. Esta última entrega me ha dejado con la boca abierta. Ya nos contarás si tambien eata ultima parte fue basada en un hecho real. Enhorabuena por tu don.
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Re: Relato Marinero 2ª parte
La leche! :cid5::cid5::cid5:
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Relato Marinero 2ª parte
Jooooder!!!! Que pasada no ..... Eso pasa en la mar mediterránea.... Glubss.
Tremendo relato...queremos mas. Unas rondas capitán, te las mereces Enviado desde mi iPhone utilizando Tapatalk |
Re: Relato Marinero 2ª parte
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Decía Einstein que el tiempo es relativo. Y tan relativo. Cuando la parca acecha, estiras el tiempo como si fuese un elástico. Al cortar la linea de vida, el estrobo que sujetaba mi arnés a aquélla mediante el mosquetón, quedó libre. Jamás hubiese podido liberar el mosquetón colgado de él con mi peso y quedar libre era la primera parte de un plan que de forma muy difusa se fue fraguando en ese tiempo elástico, en ese tiempo robado a la muerte. La segunda parte del plan era no dejarme caer a pesar de haber cortado mi sujeción, de manera que utilizando mi brazo-codo como de mosquetón, me aferré a la rueda del timón con el izquierdo, por eso pude con la mano derecha sacar la navaja y cortar la linea de vida. Y la tercera parte consistía en liberar una de las balsas salvavidas del cofre de estribor, donde la habíamos estibado. No fue difícil, pues nada más pulsar el botón de apertura del cofre, este se abrió y por gravedad la balsa salió disparada (el barco estaba casi boca abajo, aproximadamente calculé que con unos 120º de inclinación), estrellándose en los guardamancebos de babor a muy pocos centímetros de la pobre Laura cuyo trasero asomaba por los bancos de la bañera. El siguiente paso era trincar la cincha de hinchado de la balsa a algún punto del barco, porque no estaba sujeta a ninguno. Esto me resultaba muy complicado, porque por la forma en que la balsa había caído, la cincha estaba en el lado agua. Sin mediar palabra, Laura interpretó mi pensamiento y desde la posición en que estaba asió la cincha y se la puso entre los dientes mientras con sus manos se aferraba al winche. Ahora ya solo quedaba soltarme de la rueda del timón -previo trincado del mosquetón del arnés a la pata de la mesa de bañera-, y gateando, llegar hacia Laura para ayudarla a afirmar la cincha y desplegar la balsa para que se hinchase. En ese momento la radio empezó a escupir: -Old ships. Old ships. Old ships Medé relais. Medé relais. Medé Relais. DE motorvesel P______________to receive distress medé sail boat l'Aila in position _____________N_____________E ionic sea. … Y el mensaje continuó emitiéndose varias veces. Probablemente, desde el interior, Robert o Ernest o Sara, habían pulsado el botón rojo del distress, yo desde luego no lo había hecho. Mi sensación al escuchar el nombre de mi barco, solicitando socorro por “boca” de un cargo, fue de extrañeza. Aunque estaba luchando con la muerte, mi soberbia se resistía a reconocer la situación. Pero en ese momento no podía responder, ni pensar en ello. Simplemente necesitaba concentrar mis fuerzas en lo que estaba haciendo. Cuando ya me había soltado de mi anclaje a la rueda, resbalé hacia el otro timón haciendo tope con los pies en el pequeño cofre de estiba del butano, en la otra banda. Quizás por efecto del oleaje, quizás por efecto del movimiento de pesos (mi cuerpo, la balsa...), quizás por que cesó algo el viento, quizás por eso que llaman el “stix”, quizás por todo junto, el l'Aila comenzó a adrizarse catapultándonos hacia el interior de la bañera. De reojo pude ver como el aro con rabiza no estaba en su anclaje. La perilla del palo, se alzó escupiendo agua, sin antenas, sin luz de tope ni equipo de viento. Desnuda aún con las roldanas. Pero lo importante es que el palo estaba entero -de momento- aunque doblado como si de una pértiga olímpica se tratase, y se levantaba buscando el cielo. La “adrizada” fue tremenda, pues el barco no se adrizó al “centro”, se balanceó como un tente-tieso, ofreciendo la cubierta al viento y a la lluvia y por ende, exponiendo nuestros frágiles, mojados y exhaustos cuerpos a los elementos. La cubierta ya no nos hacia de cascarón. El ruido se hizo ensordecedor. Y el balanceo continuó zarandeándonos como peonzas, hasta que conseguimos afianzarnos. Laura conservaba entre sus dientes la cincha de la balsa. Cuando se la cogí para trincarla en la cornamusa, y la soltó de entre sus dientes, solo se me ocurrió besarle los labios. En medio de aquel caos de la naturaleza, y mientras con una mano sujetaba la cincha de la balsa, la agarré por la cintura con la otra y le metí hasta el pinganillo en aquella salada boca. Son cosas del cuerpo...Que delgada es la linea que separa la vida de la muerte. Teníamos otra oportunidad. Un nuevo zarandeo nos separó y por fin pude afirmar la cincha de la puta balsa, bajando ésta hasta el suelo de la bañera. Ahora tenia que navegar el barco, que estaba “sin gobierno”, los timones giraban a banda y banda con cada zarandeo. No había anemómetro, por lo que mirando los catavientos y la bandera del pabellón me situé, estábamos al través y la mar -que hasta que yo recordase había sido de popa-, ahora venia también por el través, pero por el otro, por el de babor. Y la primera conclusión que saqué, es que en esa posición, surcando entre la marea y el viento, había cierta “estabilidad”. Así se había adrizado el barco aún “sin gobierno”. La corredera, que era el único instrumento que funcionaba -el plotter y el anemómetro estaban “caputs”-, me marcaba 5 nudos aumentando. Miré el compás, señalaba el 340. No era nuestro rumbo, pero navegábamos. Miré el reloj, marcaba las 15:50. Miré a Laura, estaba perpleja, se me aproximó y agarrándose a mi brazo se sentó a mi lado. Alcé la vista hacia la proa, pero la verdad es que yo veía muy poco; entre que no llevaba gafas, las cortinas de agua que me bañaban la cara y la emoción que me embargaba, sencillamente no veía nada. Mi corazón palpitaba como un bombo de Calanda. El 340, ese si que lo veía. Observé que con el timón un poco a estribor, la aguja del compás se movía a un lado y al otro, pero volvia al mismo sitio, de manera que cogí un cabo de la cubitera de la mesa y trinqué la rueda en esa posición. Cogí a Laura de la cintura y le hice ademán de bajar abajo a ver como estaba la tropa. Ahora fue ella la que me abrazó y buscó mi mejilla, y mi boca, acurrucando su cabeza en mi hombro mientras su abrazo se hacia más fuerte. Son cosas del cuerpo...y de la emoción... Por el tambucho asomó Sara con cara de perplejidad maliciosa. -Eh vosotros ¡¡¡ -gritó-, a punto de hundirnos y haciendo manitas eehhhh ¡¡¡ - ¿ Y que ? Contesto Laura girando su cuerpo... Coninuará |
Re: Relato Marinero 2ª parte
I M P R E S I O N AN T E
Ansioso para la siguiente entrega :brindis::brindis::borracho::brindis::brindis: |
Re: Relato Marinero 2ª parte
no se puede leer esto despues de ver la orzada china del mapfre....
tengo dos nudo en la garganta :cid5: |
Re: Relato Marinero 2ª parte
Muy bueno :pirata::pirata::pirata:
Dos mujeres y tres hombres va a ser peor que la tempestad. :cunao::cunao: Un comentario, un SOS con la antena bajo el agua o sin antena... |
Re: Relato Marinero 2ª parte
Cita:
El sos-distress se emite por el canal 70 y por una antena independiente que va en la 2ª cruceta, de manera que aunque se pierda la de la perilla, la otra sigue funcionando. :brindis::brindis::brindis: |
Re: Relato Marinero 2ª parte
:brindis::brindis:
El viento continuaba soplando a no menos de 35 nudos, y la mar era confusa, aunque las olas se sucedían con menor altura, pero batiendo toda la cubierta, dando al barco el aspecto de un submarino que comienza la inmersión. En el interior del l'Aila, la gente estaba bien, Robert tenia una brecha en la cabeza pero no sangraba. El mamparo que separaba los camarotes de popa estaba partido como consecuencia del golpe y algunas panas del camarote de proa habían saltado -la cola de contacto no aguanto los pantocazos-. Todo estaba húmedo y una de las bombas de achique automáticas funcionaba a todo trapo, porque habia entrado agua por algunas juntas de los tambuchos y las tazas de los waters estaban vacias... Comprobé la bocina y estaba seca. Arranqué el generador para recargar baterias y comprobar su funcionamiento. Ok, daba electricidad. El barco podia navegar. Tocaba comunicar el final de nuestro” medé “, por lo que volví a cubierta y utilizando la icom exterior que tiene las antenas en los candeleros, me dispuse a dar la novedad al carguero que nos buscaba. Al volverme para cerrar el tambucho, lo vi. Era el portacontenedores P______________Estaba apenas a 1 milla de nosotros por el través de babor. Probablemente era uno de los cargos que se dirigia a Taranto. Habia virado 180 grados para buscarnos. Es la solidaridad de la gente del mar. Aunque creo que el procedimiento que se utilizó en mi barco para lanzar el Medé no fue el correcto -pues solo puede lanzarse un Medé cuando lo ordena el capitán-, con un vuelco y la guardia colgando de los arneses, era comprensible que en medio de la confusión desde el interior se hubiese pulsado el botoncito rojo y emitido el mensaje de naufragio. Rápidamente cogi el micro y por el Ch 16 comencé a hablar: -Motor vessel P__________Motor vessel P___________I am Capitain of sail yatch L'Aila, Finish Medé. Finish Medé. The medé situatión ended. No injuries. No breakdowns. Over. -L'Aila, l'Aila, de P______________ok Medé finish. No injuries. No breakdowns. Over. P___________i am L'Aila, tank you very much. Close. Y a los pocos segundos el buque P________ viró 180 º haciendo sonar sus sirenas. Con el generador cargando las baterías, teníamos aseguradas bastantes cosas, aunque la averia del plotter y del anemómetro nos obligaban a utilizar otros medios de posicionamiento. Rescaté un GPS antiguo de mano que tenia en la mesa de cartas -después de quitar las sargentas que la trincaban- y le di al "on". Sobre la carta situé la posición por estima mientras se conectaban los satélites del cacharro. Por fin el Garmin dió la posición, estábamos a 3 millas al W de donde estimaba, el abatimiento había sido importante. Lo malo es que nuestra proa apuntaba a Taranto, y no a Corfú, hasta donde nos quedaban más de 130 millas. El movimiento del barco era lento (5 nudos) pero la escora y el balanceo eran importantes. Y ello hacia dificil permanecer de pié en la camareta, por lo que rápidamente todos se aventuraron a salir a cubierta. Nada más salir, Robert y Sara decidieron volver a bajar, faltaba una hora para su guardia y el panorama “exterior” no les convenció. Ernest se quedó sentado encima de la balsa, preguntándose que hacia alli aquel maletón. Le explicamos por encima lo sucedido...aunque mantener una conversación era imposible. Asi que Laura y Ernest también bajaron hacia el interior y de nuevo me quedé solo. Desaté el timón e intenté ceñir. Necesitaba ganar W para no ser arrastrado por la borrasca. Lo más que podia hacer era mantener un rumbo N, a 45 grados del viento, aunque a ese rumbo, el barco apenas avanzaba 4 nudos. Algo que sorprende cuando se navega en un temporal es "el sonido ambiente", como dicen los locutores deportivos. Es brutal, el viento maúlla como un gato herido, y los pantocazos, y la mar que desplaza el barco, hacen que éste parezca más un vagón de metro antiguo. Es imposible hablar con alguien que esté a más de un pié, aún gritando. Aunque me había puesto unas gafas de repuesto, -que siempre llevo-, la visibilidad era muy reducida. Me escocia todo el cuerpo por el roce de la sal en las partes interiores al secarse el agua, y los pies -a pesar de ir calzado con escarpines de mal tiempo-, siempre estaban mojados. El agua en la bañera no bajaba de los 5 cm. aún con el portillo de popa abierto de par en par. La sensación de soledad en ese contexto es mayúscula. La resistencia va menguando poco a poco. Primero te sientas, luego te recuestas y si no haces un esfuerzo claro, acabas sucumbiendo a un sueño del que no sabes si despertarás. Entonces tus pensamientos siempre apuntan al mismo sitio: quien co.. me manda a mi meterme en este berenjenal etc. Sorpresivamente, el tambucho se abrió y apareció Laura con un pequeño termo en el bolsillo del traje de aguas. Después de la maniobra de cierre del tambucho y de trincar su arnés, me indicó que me acercase a ella con un dedo indice sugerente. ¿ quien se podía negar? Conecté el piloto automático y tras unos breves segundos en que comprobé su funcionamiento, me acerqué a ella y le tomé el vaso que me ofrecía. Sentados en el suelo de la bañera, bebí aquel caldo caliente que me supo a gloria. Al menos el primer sorbo que di, pues el segundo ya no era caldo. El vaso se había llenado de agua salada...Lo vacié y Laura me volvió a llenar el vaso, del que bebí rápidamente. Mi cuerpo se reconfortó, pero un brusco movimiento me arrojó sobre ella, derramando el resto del caldo cuyo rastro se desaguó por la bañera. Nuestros cuerpos estaban muy apretados. Mejor dicho, nuestros chalecos, arneses y trajes estaban muy apretados. Pero áun asi podia verla: Su cara era como una Luna llena y sus cabellos negros se escapaban de la capucha y jugueteaban en torno a su rostro, movidos por el viento. Unas gotas de agua clara se desparramaban por la punta de su nariz y sus ojos grandes, eternos como soles, se ampliaban dibujando una sonrisa. Acercando mi mejilla a la suya, le susurré al oído -aunque gritando-: -Gracias por estar aquí y por tu caldo. Ella me agarró la cabeza con sus manos, me quitó las gafas y me dijo: -Es que quiero verte. -¿Sólo verme? -le inquirí maliciosamente-. -Te voy a comer a besos -me respondió-. Y abrió su boca y me sorbió. Cuando compartes con alguien momentos duros, te sientes muy unido a esa persona. Pero con Laura no solamente era eso, había un entendimiento profundo en nuestras miradas, en nuestros gestos. Era una complicidad establecida sin pre-aviso, sin planificación. Y si, me parecía increíble estar allí, en medio del Jónico, vapuleados por una castaña ciclónica, mojados hasta las vísceras y experimentando sensaciones que me parecían lejanas o hasta desconocidas, aunque deseadas hasta en lo más profundo de mi ser. Era feliz, si alguien puede definirse así. Con ese estado de ánimo, comprenderá el lector que mi autoestima subió como los indices de audiencia en la TV2 retransmitiendo un Barça-Madrid. Verdaderamente me hacia falta esa dosis que Laura me propinó y henchido y satisfecho volví a la timonera. El piloto gobernaba bien, pero la mar de viento por la amura de estribor iba en aumento. La mar de fondo, seguía obsequiándonos con olas altas y gruesas por babor, como pequeñas colinas que incrementaban el balanceo del barco peligrosamente. Sin anemómetro era dificil saber la intensidad del viento, pero me pareció apreciar un cierto role, pues el barco navegaba casi a su través, con más escora hacia babor y dando 6 nudos de velocidad sobre el agua. Metí 10 grados a estribor. Mentalmente recompuse la carta y a ese nuevo rumbo, estábamos aproando a Sta. Maria de Leuca, población más oriental de la Italia. A ese nuevo rumbo, el barco no aumentó velocidad, pero se recostó más disminuyendo el balanceo. Eran las 18:00 y apenas nos quedaban 3 horas de luz, así que dejando a Laura en la bañera, bajé a la camareta y pedi el relevo de la guardia a Sara y los demás, hasta que se hiciese de noche, hora en que volveria a mi puesto. En pocos minutos se atrincheraron en sus chalecos, arneses, trajes de agua, gorros, botas, guantes, luces frontales etc. y se dispusieron a relevarnos a Laura y a mi. Señalé a los entrantes el rumbo que manteniamos, repasé con ellos el funcionamiento del piloto, echamos un vistazo a escotas y drizas, apagué el generador y cogí a Laura de la mano y la arrastré conmigo escaleras abajo ¿o me arrastró ella?. La campana del l'Aila volvió a repicar. ding ding ding dingdingdingding. Todo nuestro atuendo quedó en el suelo del camarote, cual Everest de ropa usada, y nuestros cuerpos desnudos se buscaron y se encontraron. Continuará |
Re: Relato Marinero 2ª parte
Jooooo menudo revolcón!!!!!!!
:pirata::pirata::pirata: |
Re: Relato Marinero 2ª parte
:brindis::brindis:
La noche se apoderó de todo. A las 20:45 me desperté, observé a Laura que dormía plácidamente a mi lado y aparté su brazo de mi pecho, con mucho cuidado para no despertarla. Me vestí y me pertreché para el combate. El “sonido ambiente” había cambiado, en el interior se escuchaban más los ruidos de puertas y menaje, y la escora era mantenida pero con mucho menos balanceo. No teníamos luz de tope pero encendí la verde y la roja de proa y al menos en el tablero de los interruptores, sus leds funcionaban correctamente, al igual que la de alcance de popa. Eché un último vistazo al interior de la cabina y pude entreveer a Ernest vestido pero acostado en el camarote de popa de babor. Abrí el tambucho y al subir los peldaños me quedé perplejo. No había nadie en la bañera. El pabellón ondeaba en solitario centelleando la luz de posición. La estela del barco se escurría entre la espuma y el oleaje. Giré la cabeza y pude ver la figura de Sara junto al palo, desenganchando la vela de capa de la driza. Y mirando más a proa observé una vela blanca en vez del tormentin rojo que esperaba encontrar. Robert estaba allí, en la proa, guardando el tormentin en la bolsa. Volví a bajar y ante la mesa de cartas, encendí el GPS. Marqué la posición en la carta y comprobé que apenas habíamos recorrido 15 millas en las últimas 3 horas de mi “descanso”. Probablemente el viento disminuyó y ello motivase a la guardia al cambio de velamen, para intentar conseguir un poco más de velocidad. Volví a la timonera y comprobé la velocidad y el rumbo. Manteníamos un rumbo N y la velocidad del barco era de 5 nudos, pero lo mejor es que volvíamos a tener el viento por el través. Indudablemente el viento había bajado y se estiraba hacia popa. El cielo continuaba cubierto pero no llovía y la visibilidad era aceptable. Cuando Sara y Robert regresaron a la bañera me explicaron la maniobra, que aprobé, y nos dispusimos a destrincar la botavara para izar la mayor aun con un par de rizos. Aproamos un poco el barco, manteniendo sueltas las escotas y comencé a darle a la manivela del winche. La mayor subió flameando, cazamos algo la escota y comenzamos a ceñir, aproximadamente a 45º del viento. El barco aceleró, poco a poco, suavemente, cabeceando con determinación. El temporal había pasado. Navegábamos de bolina. Normalmente. La sonrisa se apoderó de nuestros rostros y Sara cogió el badajo de la campana y marcó con pomposidad el cambio de guardia: Dong Dong Dong. Ahora si, ahora nuestro rumbo era NE directos a Kakira (Corfú), y el cielo se iba abriendo paso por entre las nubes. No puedo describir la emoción, la euforia, el frenesí que me invadió. Ver las velas blancas con sus “lanitas”, sus escotas, sus reflejos. Observar la bañera húmeda pero sin agua. Y mirar a proa y poder seguir el cabeceo del barco y sus luminiscencias verdes, rojas...En fin, me pude contener, pero a la que Sara y Robert desaparecieron tambucho abajo, dejé escapar unas lágrimas y di gracias, no se si a Dios, a la Virgen del Carmen, al Santo Patrón o a todos a la vez. Pero di gracias por conservar la vida “ que me daba tanto...” Algunos discuten sobre si navegar es un arte o una ciencia. Para mi es sobre todo pasión, emoción. Solo la emoción que sentimos en esos momentos de amor que algunos hombres tenemos la fortuna de vivir, puede ser pareja a los sentimientos que un patrón experimenta cuando navega un barco con las velas al viento. Cuando atrás queda el temporal, el patrón quiere olvidar para siempre esa experiencia en que ha visto la muerte de cerca, pero su recuerdo aparece como un tributo, como un peaje, aunque innecesario, absurdo. Nunca más -se dice a si mismo-, a sabiendas de lo difícil que se le hará poder mantener esa negativa. .../... Amigos lectores, el "patroncito charterista" que suscribe, interrumpe aquí su relato. El Atlántico me espera y me va a mantener muy ocupado en las próximas semanas. Espero regresar y continuar éste y a lo mejor, otros relatos. Gracias a todos los que habéis bajado a este rincón de la taberna y me habéis leído. Espero que os haya sido agradable, que al menos, os haya entretenido. Salud y buenos vientos, ambas cosas nos traerán buenos relatos. :brindis::brindis::brindis: |
Re: Relato Marinero 2ª parte
Gracias a ti :cid5:y buenos vientos en tus singladuras, quizás nos crucemos ya que espero volver de Barbados hacia mi querido mediterráneo el 25 de abril, estaré pendiente del AIS para saludarte
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Re: Relato Marinero 2ª parte
Gracias por tu tiempo.
Buena travesia.:capitan: |
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