![]() |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Cita:
... Que intentaré que sea sin canales. Está claro que lo mío es la vela. Odio los motores. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
aqui estaremos esperando :brindis::brindis::D
|
Respuesta: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Guauuuuuuu.!!!:adoracion:
Muchísimas gracias por compartir Álvaro, y permitirnos disfrutar y hasta soñar un ratito junto a tus singladuras; Un Honor y un Placer!!;:sip: |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Bueno, pues el Corto Maltés ya está en Bilbao y nosotros en San Sebastián, ambos camino de Santander donde esta tarde a las 17 h. volverá a posarse en las aguas saladas de la bahía. Ahora vienen unos días de limpieza y reparación de desgastes después de más de tres meses de navegación ininterrumpida, donde no siempre tienes tiempo para los bricolajes. Estamos deseando volver a navegar con el silencio de la vela en vez del petardeo del fueraborda, ¡Qué alivio!. La bahía cada vez nos parece más pequeñita, pero también tiene sus atractivos. En los próximos días haré un balance técnico de este viaje y de la idoneidad del barco de 23 pies para el mismo. ¡Salud y millas!.
|
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Hola navegantes.
Para hacerlo en caliente y que no se me olvide, aquí va el balance de la vuelta a Francia este verano: Tiempo empleado: 104 días (24 de mayo a 4 de septiembre). Millas recorridas: 2.065. Millas en canales: 713. Pernoctaciones en marinas: 65, o sea, el 62 % de las noches. Precio de las marinas: de 32 euros por noche (Jersey) a 6,5 euros por noche (Vitry Le François). Coste: 640 euros por persona y mes. Consumo de gasolina: 272 litros. Supone que hemos hecho a motor, solo o apoyando a las velas, el 10 % del recorrido por mar. No cuento los canales, que obligatoriamente se hacen a motor. Operaciones de mantenimiento, reparaciones y bricolaje: 29. Lo mejor: la entrada a París, que mereció sobradamente el rodeo de más de 200 millas sobre la ruta directa. Navegar por La Rance, ese río frenado por la presa mareomotriz, y conocer sus mareas artificiales y a la foca Josefina. Las islas Anglonormandas, por la curiosidad de esa metástasis de Inglaterra al lado de Francia, aunque me decepcionaron un poco al conocerlas. Haber aprendido a navegar con esas mareas impresionantes de La Mancha. Lo peor: sin duda los canales, su falta de infraestructuras y de apoyos a la navegación deportiva, y especialmente su colmatación de algas en algunos lugares. Tener que navegar esquivando los ejercicios de tiro del ejército francés en la costa atlántica. Otro día haré una valoración del Tonic 23 pies para este tipo de viajes. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Esplendido.
Informacion muy util. Gracias por tu trabajony ddicacion en el foro. Saludos y buen viento. [QčUOTE=aaledo;2138320]Hola navegantes. Para hacerlo en caliente y que no se me olvide, aquí va el balance de la vuelta a Francia este verano: Tiempo empleado: 104 días (24 de mayo a 4 de septiembre). Millas recorridas: 2.065. Millas en canales: 713. Pernoctaciones en marinas: 65, o sea, el 62 % de las noches. Precio de las marinas: de 32 euros por noche (Jersey) a 6,5 euros por noche (Vitry Le François). Coste: 640 euros por persona y mes. Consumo de gasolina: 272 litros. Supone que hemos hecho a motor, solo o apoyando a las velas, el 10 % del recorrido por mar. No cuento los canales, que obligatoriamente se hacen a motor. Operaciones de mantenimiento, reparaciones y bricolaje: 29. Lo mejor: la entrada a París, que mereció sobradamente el rodeo de más de 200 millas sobre la ruta directa. Navegar por La Rance, ese río frenado por la presa mareomotriz, y conocer sus mareas artificiales y a la foca Josefina. Las islas Anglonormandas, por la curiosidad de esa metástasis de Inglaterra al lado de Francia, aunque me decepcionaron un poco al conocerlas. Haber aprendido a navegar con esas mareas impresionantes de La Mancha. Lo peor: sin duda los canales, su falta de infraestructuras y de apoyos a la navegación deportiva, y especialmente su colmatación de algas en algunos lugares. Tener que navegar esquivando los ejercicios de tiro del ejército francés en la costa atlántica. Otro día haré una valoración del Tonic 23 pies para este tipo de viajes.[/quote] |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Valoración del Tonic 23 para la vuelta a Francia.
Hola navegantes. La vuelta a Francia ha tenido tres fases absolutamente diferentes: la marítima (unos dos tercios del recorrido), la fluvial y por los canales (un tercio del recorrido) y el regreso desde Avignon por carretera. En la parte marítima no ha sido una novedad volver a comprobar el buen comportamiento del Tonic 23. Hemos aguantado los fuertes vientos (hasta fuerza 6) como los grandes, y hemos comprobado reiteradamente que cuando nosotros no salíamos a navegar por la meteorología adversa, la mayoría de los barcos mayores tampoco lo hacían y esperaban, como nosotros, la mejoría. El motor poco potente (8 CV) tampoco ha sido un handicap porque en Bretaña, con sus mareas impresionantes, nadie navega contra la corriente de marea, y cuando navegas a favor te da igual la potencia del motor porque vas sobrado. La orza abatible ha sido básica para entrar en muchísimos puertos con umbral o de varada, y claramente, con un barco de quilla fija este viaje no hubiera sido posible, o habría estado limitadísimo en cuanto a los horarios de entrada a los puertos o los sitios que habríamos dejado de visitar. Por otra parte en Bretaña casi nunca falta el viento, y hemos hecho a vela el 90 % del recorrido por mar, más que en otras navegaciones anteriores que teníamos que tirar más del motor. La habitabilidad del Tonic 23 es suficiente para dos personas, y la adaptación del WC para ducha (que conté en el blog el 12-2-17) ha demostrado toda su utilidad en las etapas en que no nos quedábamos en puerto, permitiéndonos ducharnos a diario en ese clima frío en que no apetece bañarse en el mar. En la parte fluvial tal vez con un motor más potente habríamos ido más desahogados en las largas etapas de motor, y tal vez hubiéramos tenido menos problemas en los tramos colmatados de algas. Pero no es seguro porque la velocidad en los canales está limitada, y a cambio cuando se obstruye la hélice y los conductos de refrigeración con algas es más fácil sacar el fueraborda para limpiarlo que tirarte a bucear para limpiar la hélice de un motor interior fijo. La orza abatible añade aquí una ventaja vital al permitirte reducir el calado (en el Corto Maltés de 140 a 70 cm: la mitad). Nos hemos cruzado al menos con 3 barcos que han tuvieron que dar la vuelta y buscar una ruta alternativa, por llegar a una zona donde no había suficiente agua para ellos y tocar en el fondo. Pero la "ruta alternativa" que se escribe tan pronto, en la vida real supone perder tus vacaciones, porque el rodeo es de cientos de millas. Hay que tener en cuenta que el calado teórico de los canales (el que se da en los libros) es siempre en el centro del canal y en condiciones climatológicas idóneas. En verano y cuando llueve poco disminuye, hasta el extremo de tener que cerrar a la navegación algunos tramos en verano. Y en cualquier canal el calado disminuye en las orillas, lo que te pone en verdaderas dificultades (hasta tener que dar media vuelta) si te cruzas con una gabarra de tráfico comercial, que tampoco puede apartarse del eje del canal y tiene preferencia. Para las estancias en puerto siempre hemos tenido sitio, y lógicamente con tarifas asequibles (17 euros por noche de promedio, a dividir entre dos personas) que son proporcionales a la eslora. Finalmente la vuelta por carretera es la guinda sobre el pastel de un barco pequeño y de orza abatible. Siempre te queda este "plan B" para cualquier dificultad mayor, que con un barco grande te obliga a dejar el barco un invierno en el sitio donde te surge el problema y volver a recogerlo en tus siguientes vacaciones. En esta navegación estuvimos a punto de recurrir a ella en Joinville, un poco al Sur de París, cuando empezamos a tener problemas con el motor y no encontrábamos un mecánico que lo resolviera, en pleno agosto. Por suerte pudimos continuar y recurrir al camión desde el Mediterráneo, según lo previsto. El Corto Maltés pesa unos 1.500 Kg, se puede sacar con la pluma de un camión pequeño en cualquier lugar (no sólo en marinas con travelift o grúas específicas) y al ser de orza abatible se puede calzar con neumáticos en la plataforma plana de cualquier camión, sin recurrir a transportes especializados. En resumen, sigo pensando que con un barco pequeño se puede hacer lo mismo que con uno grande y con muchas ventajas prácticas. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Me gustan vuestros relatos .:brindis:
|
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Magnífica experiencia y magníficos relatos. Como decía un amigo mío, de mayor quisiera ser como tú y copiar alguna de esas experiencias tuyas.
Muchas gracias por tus relatos, que nos hacen pasar buenos ratos y nos animan a intentar nuevos retos. :brindis::brindis: |
La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Hemos pasado tres meses fantásticos con vuestros relatos. Gracias y enhorabuena!
|
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Es de mucha utilidad toda la información derivada de ese fantástico viaje.
El transporte del Corto Maltés hasta casa, creo que se hizo por carretera. En un remolque o en un camión? Sería interesante, por la parte práctica, si se ha transportado en camión, saber como se ha acondicionado en el camión. Apoyado en neumáticos, y como se protegido lateralmente? Como se ha asegurado para que no sufriera desplazamientos por la inercia y las vibraciones del vehículo? Y los puntos de aseguramiento, han sido las cornamusas u otros puntos del barco? Un saludo |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Cita:
|
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Cita:
Saludos y buen viento |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
A mí me han contado que incluso con balas de paja...
|
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Cita:
|
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Momentos estelares de la vuelta a Francia en el Corto Maltés.
En primer lugar, la ruta realizada: Y ahora algunos de los mejores momentos: Abarloados al Joshua, de Moitessier, en La Rochelle (entrada del blog de 5-6-18): Pasando el Raz de Seine (entrada del blog de 17-6-18): Explorando el río Aulne, hasta Chateaulin (entrada del blog de 24-6-18): Dejando el nombre del Corto Maltés con la estela en las aguas de la rada de Brest (entrada del blog de 29-6-18): En La Rance, ese río frenado por una presa mareomotriz, que genera mareas artificiales ajenas a lo que sucede en el mar al otro lado de la presa, y saludando a Josefina (entrada del blog de 15-7-18): Entrando en la isla de Jersey, donde pisamos suelo inglés, y conociendo sus mareas de hasta 13 metros en vertical (entrada del blog de 17-7-18): Pasando el Raz Blanchard, sin ningún peligro pese a su mala reputación (entrada del blog de 20-7-18): Entrando en Paris después de un rodeo de más de 200 millas (entrada del blog de 11-8-18): Atravesando el túnel de Balesmes, navegando 5 km por el interior de una montaña a 340 metros sobre el mar (entrada del blog de 22-8-18): Entrando en Lyon, después de haber pensado en abandonar y haber seguido adelante (entrada del blog de 27-8-18): Pasando la mayor esclusa de Francia, 23 metros de desnivel (entrada del blog de 31-8-18): Otro día os pondré los momentos más deprimentes, que también los hubo. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Momentos deprimentes de la vuelta a Francia en el Corto Maltés.
Hola navegantes. Claro, en 3 meses no todo son momentos que entusiasmen al graderío. También los hay malos, de esos que te hacen replantearte lo que estás haciendo. He aquí algunos: La falta de viento en Las Landas, la etapa más larga (125 millas, 33 horas) que nos obligó a escuchar el petardeo del motor un dia entero, a hacer noche en el mar, y que concidió con ejercicios de tiro del ejército francés que sólo nos dejaba una estrecha franja de 3 millas paralelas a la orilla para navegar. Y además se estropeó el timón automático (entrada del blog de 29-5-18). La imagen es de Capbreton: La meteorología adversa en algunas etapas de Bretaña, con lluvia, niebla, frío, escasa visibilidad, tormentas eléctricas... en pleno mes de junio (por ejemplo, entrada del blog de 17-6-18 cuando pasamos en Raz du Seine y casi no lo vemos por la niebla): Esquivar durante varios días los campos de tiro del ejército francés, que se iban desplazando al Oeste a medida que nosotros mismos avanzábamos hacia allí (entradas del blog de 13 y 14-6-18): https://4.bp.blogspot.com/-de9lJdIu3...613_220524.jpg Los días en que nos pillaba la marea en contra en el Canal de la Mancha, y en vez de avanzar retrocedíamos, como si quisiéramos volver a Santander por donde habíamos venido (entrada del blog de 12-7-18): https://4.bp.blogspot.com/-AtQvMeRov...eAppEurope.png Los problemas con el motor en los canales, por la colmatación de algas que bloqueaban la hélice y nos hacía avenzar a un nudo o menos entre aquella indisciplina vegetal, y además en plena ola de calor con 35 ºC a la sombra. Las paradas a la orilla del canal para solucionar los problemas mecánicos (entrada del blog de 7-8-18): https://4.bp.blogspot.com/-s_QRva1TB...819_194140.jpg Hasta mañana navegantes. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Buenos días Álvaro, veo que eres bueno conmigo jejejeje. Estoy acabando "CARPE DIEM: VELA SOLIDARIA EN SANTANDER" y ya veo que me estás haciendo otro libro para que no me aburra :cunao:
Saludos desde la ría de Arousa Rafa |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Balance de la vuelta a Francia en Onda Vasca.
Hola navegantes. El próximo domingo 30, a las 22 h., me entrevista Edu Araujo en Onda Vasca para valorar las experiencias adquiridas en la vuelta a Francia. Podréis escucharlo en directo aquí: http://www.emisora.org.es/onda-bilbao/ Un saludo |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
GRANDES!!!
|
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Aquí la entrevista.
Hola navegantes. Aquí podéis escuchar el podcast de la entrevista de ayer en Onda Vasca: https://www.ivoox.com/18-09-30-itsas...?autoplay=true Empieza en el minuto 29. Resume lo más importante que aprendimos en esta navegación circunnavegando Francia. Espero que os guste. ¡Salud y millas!. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Dibufirma de Elanchove.
Como en la navegación a la isla de Elba, voy a ir haciendo una dibufirma de los puertos en los que recalamos en la vuelta a Francia, que me sirva para recordar algunos detalles que iré compartiendo. Elanchove no es que sea el mejor logro de la Creación, pero para mí es el pueblo más bonito de la costa del Cantábrico. Está construido en una empinada ladera al Este del Cabo Ogoño, cuya mole le protege de los vientos y mares dominantes en invierno, que son los del Oeste. Una de las curiosidades es que las calles son tan estrechas que el autobús de línea llegaba a un punto donde no podía dar la vuelta por falta de espacio, y se resolvió con una plataforma circular donde se detiene y la hace girar 180 grados con un mando a distancia. Toda la noche se la pasó lloviendo y con tormentas con aparato eléctrico, aunque Nacho y yo estábamos tan cansados que dormimos en brazos de Morfeo después de habernos estrenado con una tirada de 54 millas desde Santander. https://1.bp.blogspot.com/-zkZRoEZfh.../Elanchove.jpg |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
1 Archivo(s) adjunto(s)
Hondarribia fue nuestra segunda etapa de la vuelta a Francia. Tanto el viaje como la estancia fueron bajo una lluvia como una lámina de cristal, a la que ya estamos acostumbrados por estas latitudes. La lluvia nos descubrió dos posibles filtraciones de agua que humedecían las colchonetas. Fueron algunos de los muchos bricolajes que tuvimos que hacer en Hondarribia, aprovechando una estancia de tres días para el cambio de tripulación y para presentar el libro "Santander-Bretaña-Santander en el Corto Maltés" en su Club Náutico.
Desde Hondarriba llamé a Cap Ferret, el faro de la entrada de Arcachon, para ir recabando información sobre nuestro tránsito hacia el Norte por Las Landas y la posible entrada en la bahía de Arcachon. Cuando les oí los ojos me llegaron a mitad de la cara, porque aunque me anunciaron viento suave del Oeste (fuerza 3-4) que nos permitiría navegar rápido de través y entrar en Arcachon, ya empezábamos con el rollo de los ejercicios de tiro del ejército francés, que estaban previstos para el martes y el miércoles, cuando nosotros íbamos a salir de Hondarribia el lunes, y por lo tanto nos afectarían de pleno. La militarada presagiaba una remontada de Las Landas nada cómoda, ya veréis. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Para dónde será y cuándo la próxima aventura?:brindis:
|
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Yo tuve suerte y no me coincidieron la pruebas militares,eso sí 3 días allí sin poder salir por el tiempo...pero sitio muy chulo.
Ya te escuché en radio Euskadi,curioso todo lo de Paris:cid5::cid5::cid5::brindis: |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Cita:
|
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Cita:
|
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Dibufirma de Capbreton.
Hola navegantes. La travesía hasta Capbreton la hicimos lloviendo y con neblina como si estuviera corriendo el mes de enero. Tiene una entrada limitada por el calado (un metro y medio), lo que unido a las olas que suelen azotar su entrada hace que muchos días sea imposible entrar. El pueblo estaba desierto y desolado bajo una cortina de agua. Nos cerraron las tiendas y no nos dio tiempo a nada. La información sobre los ejercicios de tiro estaba expuesta en el tablón. Los había toda la semana, entre Capbreton y Arcachon, y el martes era el único día en que dejaban un pasillo de 3 millas paralelas a la costa para pasar (estábamos a lunes). Así que tuvimosque salir el martes a la fuerza, aunque nos pasarían los misiles por encima de la cabeza. Iban a ser más de 60 millas hasta Arcachon sin poder salirnos de ese pasillo, o 125 si no podíamos entrar en Arcachon y debíamos seguir al estuario del Garona navegando de noche. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Cita:
Saludos y buen viento. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Dibufirma de Rochefort.
Hola navegantes. Después de otros acaecimientos, en los que que incluyo nuestro contencioso con los ejercicios de tiro del ejército francés y las dificultades para salir del estuario del Garona, llegamos a Rochefort. Fue un arsenal militar y está situado en el interior de un río protegido por numerosos fuertes en la desembocadura. Por estar tan lejos del mar sus tarifas son baratas y muchos veleros se quedan a invernar allí, y luego algunos de ellos se quedan ruinosos y abandonados. Se nos ocurrió cenar en un restaurante pegando al puerto, donde tardaron dos horas en servirnos. Todo ese tiempo estuvimos entretenidos filosofando sobre la vida de una pareja madura que vivía en uno de esos barcos ruinosos que he comentado. Era un catamarán y estaba lleno de trastos desordenados, de telas tapándolos, y tenía hasta andamios colgando por las bordas para acceder a las reparaciones por el exterior de los cascos. Tenían una hijita de unos 10 años mas aburrida que qué, a la que habían hecho un pequeño columpio colgado de la botavara, y fuera, en el puerto, sus tres bicicletas para los desplazamientos. Obviamente se habían establecido en aquella ruina intentando restaurarla, pero por la edad canónica de la pareja y los compromisos que les habría creado tener esa hija era evidente que no soltarían amarras nunca. ¡Qué pena esos sueños truncados!. Seguramente ellos se veían dando la vuelta al mundo, nosotros sólo podíamos ver aquella vida en pantuflas. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Dibufirma de Le Palais.
Hola navegantes. Después de Rochefort iniciamos la ascensión de la costa francesa de isla en isla, y tras varias escalas llegamos a Belle-Île (significa "Isla Bella") y concretamente a su capital, Le Palais. Para mí era una emoción especial porque de aquí en adelante ya no conocía la costa, mientras que hasta ese punto lo había recorrido en mi anterior navegación a Bretaña en 2015. O sea que llegaba con todos los sentidos abiertos a las novedades. Todo el viaje hasta la isla fue bajo una cortina de agua, y en lugar de encontrar, como esperábamos, un paisaje bello como una primavera japonesa llegamos a una costa que cuando conseguíamos verla entre la lluvia era de un solo color, el marengo, bajo un cielo gris como un elefante recién lavado. Eso sí, el recorrido estuvo lleno de emociones fuertes. Pasamos entre otras dos islas preciosas, Houat y Hoedic, que me hubiera encantado conocer. Pero no tienen puerto, hay que desembarcar en playas o zonas de varada, y están rodeadas de escollos, o sea que no era precisamente el mejor día para arriesgarse. El paso entre ellas fue como una gincana, buscando las marcas cardinales, las balizas y los escollos en la oscuridad de los chubascos. Tuvieron que quedar para otro viaje. El puerto de Le Palais está presidido por La Ciudadela, un impresionante fortín del siglo XVIII. Es un puerto de ferries que unen la isla al Continente, y sus maniobras añaden una dificultad más al ya de por sí difícil tráfico en ese puerto complicado. Y más aquel día, que coincimos con una regata de veleros solidarios, como os conté en el blog, y tuvieron que acomodarnos a más de 50 barcos a la vez. Por nuestro pequeño tamaño tuvimos la suerte de que nos colocaran solos en la dársena más interior, el "Bassin de la Saline”, separados de la vorágine por un puente levadizo. Es una especie de pequeño fiordo con una zona arbolada a estribor y una calle poco transitada a babor, donde nos dieron un atraque con finger y torre de luz y de agua en nuestra misma proa. Más adelante un marinero me reconoció que nunca se habían visto tan apurados para acomodar a todos los barcos de un solo día. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Dibufirma de las Islas Glénan.
Hola navegantes. Después de Le Palais fuimos al Río Etel y a la Isla de Groix, y a continuación a las Islas Glénan, las de la famosa escuela de vela. No siempre salen las cosas como deseas y esta vez no pudimos desembarcar. Es un archipiélado sembrado de islotes y escollos, y fuimos al fondeadero de la Isla de San Nicolás, la única habitada, que tiene entre 1 y 1,5 metros de calado. No estaba protegido del viento, que era del Noroeste y parecía venir directamente del Polo, pero sí del oleaje, que era del mismo sector pero nos llegaba amortiguado por las rocas. Desde allí veíamos un muelle de desembarco muy tentador, y estuvimos pensando ir con el Corto Maltés, visitar la isla, y luego volver al fondeo. Pero fue providencial que no lo utilizáramos, porque ya desde mitad de la marea vaciante se quedó en seco. Al poco rato entró en el fondeadero un velero Oceanis enorme y sus dos ocupantes echaron una Zodiac al agua. Cuando estábamos a punto de pedirles que nos desembarcaran vimos que echaban a la Zodiac unas nasas de pesca y las esparcían en torno al barco. Dudamos si era una actividad legal en ese sitio protegido, pero estuvo claro que no iban a desembarcar y después de colocar las nasas volvieron al velero. Más tarde hicimos gestos a una Zodiac que se dirigía al muelle y se acercaron. A bordo iban dos parejas y les preguntamos si había alguna posibilidad de que alguien nos desembarcara. En esos sitios tan inaccesibles a veces los mismos restaurantes tienen un botero que te hace el tránsito si vas a comer o a cenar en su establecimiento. Pero no era el caso, y las dos parejas de la Zodiac tampoco se ofrecieron a llevarnos. Y finalmente, la alternativa de dirigirnos al muelle en nuestro anexo de juguete, que apenas tiene flotabilidad para Ana y para mí (120 kg. entre los dos) y que posiblemente fuera insuficiente para los dos que íbamos a bordo, estorbándonos para remar, contra aquel viento helador de fuerza 5, entre las olas, y con la posibilidad de que se hiciera de noche para la vuelta, nos pareció ya muy arriesgada. Nos acordamos del refrán de que la prudencia ayuda a la suerte, y nos resignamos a no desembarcar y conocer el archipiélago sólo desde el mar. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Emociónante cada capítulo.
Como bien comentas la prudencia atrae a la suerte, y ya no tenemos doce años para tentar la de cualquier manera y sin necesidad. Que, quizás poco, pero algo vamos aprendiendo...:sip: De hecho en algunas Lenguas "suerte" se traduce como; crear, generar... Sorgiñe, cuya traduccion conocida es como bruja en español (Sort-egine/egile) = "el/la que Crea" Mag@... Para entender y alguna relación tiene, Vendría a ser lo que en castellano también se dice cómo sortear, en el sentido de por ejemplo sortear obstáculos. Lo cual no es lo mismo que abandonarse a un incierto azar o a la mano de Dios, sino que pone el énfasis, el Poder y la responsabilidad de lo que sucede y se genera en quién hace y Desde Donde hace. Buena Proa a Tod@s! -Reedito; Siento las erratas que se cuelan. Últimamente el corrector se equivoca más de lo normal. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Dibufirma de Douarnenez.
Hola navegantes. Después de las Islas Glénan nos tocó sobrepasar la Punta Penmarch, que marca el comienzo de la Bretaña Norte y un cambio cualitativo en nuestro viaje. En efecto, de ahí hacia el Norte las costas bajas, más o menos protegidas y con abundantes rías y estuarios de Bretaña Sur, dejan paso a las rocas, los escollos mal balizados, los puertos en sitios inaccesibles, y sobre todo la fuerza de los elementos (viento y olas) del Oeste. Tanto es así que los pescadores de la zona que tiran hacia el Sur suelen decir que al ver el faro de la punta Penmarc’h ven la puerta de su jardín. Nos tocó pasarla con chubascos y un viento del Oeste de fuerza 5-6 y surcando unos mares con fuerte marejada, que pondrían en apuros hasta al Descubridor. En la cara Sur de la punta Penmarc’h hay tres puertos, Lesconil , Le Guilvinec y Saint-Guénole, los tres rodeados de escollos peligrosos y de marcas cardinales que hay que seguir a rajatabla. Fijaos cómo los contemplan los marinos locales que unos escollos entre Guilvinec y Lesconil se llaman en bretón “Ar Guisty”, o sea, “Las Putas”, y la cartografía está llena de pecios. Con aquel tiempo borrascoso ni se nos ocurrió la posibilidad de entrar en ninguno de los tres puertos a pesar de la mojadura que llevábamos, y no nos quedó más remedio que avanzar hasta pasar la maldita punta. Pero la pasamos y arribamos a Audierne, en el interior de un río, desde donde planificamos el paso del Raz du Seine (que hicimos también con niebla y un tiempo invernal) y entramos finalmente en el golfo de Douarnenez. Ya estábamos a un tiro de piedra de Brest, donde me reuniría con Ana unos días después. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Dibufirma de Chateaulin.
Hola navegantes. De Douarnenez fuimos a Camaret y luego a Brest, donde estuve con Ana dos semanas recorriendo esa inmensa bahía (la Rada de Brest), un auténtico mar interior con 350 kilómetros de costa. En su interior desembocan cinco ríos que forman su correspondiente estuario, si bien sólo son navegables dos, el Aulne hasta Chateaulin y el Elorn hasta Landernau. La rada está muy protegida de los elementos (que allí proceden sobre todo del Oeste) por su estrechísima entrada, de una milla de ancho, que a su vez provoca corrientes de marea de hasta 7 nudos. Una de las excursiones más bonitas fue la del río Aulne hasta Chateaulin, 31 millas tierra adentro.Se pasa por muchos campos de boyas en el estuario de los otros ríos, dos instalaciones militares (una base de submarinos y una Escuela Naval), un cementerio de barcos, algunos puentes y finalmente la esclusa. Al final abocamos a un puente seguido de un salto de agua con una pequeña esclusa, donde ya no podíamos avanzar más sin desarbolar, y vimos a estribor un único pantalán enano, doblado y oxidado, ocupado por dos barcos, y otros dos amarrados al muelle de piedra. Nos extrañó porque nuestras guías indicaban que había sitio para 30 barcos. Nos enrollamos con el capitán de uno de los barcos, más pequeño que el Corto Maltés, tan pequeño que casi todos los cacharros de cocina y los cubos, lavavajillas y demás los tenía esparcidos por la cubierta. Nos contó que pasaba largas temporadas en Chateaulin porque vivía a bordo y aquél sitio era gratis, y que efectivamente hubo allí 6 pantalanes pero que en 2010 un temporal destrozó cinco de ellos. Sólo habían quedado las ruinas que ahora veíamos del sexto y nadie se había molestado en reponerlos. Nos impresionó pensar que 31 millas tierra adentro también allí los temporales de Bretaña tuvieran esa violencia. Decidimos quedarnos abarloados allí para aprovechar la electricidad y el grifo. El calor era asfixiante y aquél enchufe era la diferencia entre poder ventilarnos y tener comida fría, o no tener nada. Estuvimos en Chateaulin 3 días. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Dibufirma del Monte Saint-Michel.
Hola navegantes. Desde Brest fuimos a conocer el Monte Saint-Michel en un coche alquilado para estudiar la posibilidad de fondear en sus inmediaciones con el Corto Maltés. Es una isla al fondo de una enorme bahía que mide por lo menos 15 x 6 millas. El fondo es tan plano que al subir la marea llega un momento en que el agua supera el umbral de la arena y avanza dicen que a la velocidad del galope de un caballo. Por si fuera poco hay pozas de arenas movedizas. Pues en esa inmensa bahía no vimos ni un solo barco. Al subir la marea aquello parecía un río de los potentes (igual 8 ó 10 nudos) y eso que aquel día el coeficiente era sólo de 71. Primero la marea discurría por los regatos retorcidos del fondo, a una velocidad aún tolerable, pero al superar el umbral de la arena empezó a entrar a manta y ya no seguía el cauce de los regatos, sino que lo hacía de forma anárquica (grosso modo hacia el Sur, porque estaba subiendo) y a veces en una dirección opuesta a la que había llevado antes por el regato. Realmente muy peligroso. Todos me habían dicho que entrar allí con el barco era poco menos que suicida. Obviamente tendríamos que fondear y varar en el arenal. Por un lado está el temor de que la marea, con su curso tan impredecible, nos cogiera de lado y nos tumbase sobre uno de los puntales, con el riesgo de que se clavara en el casco. Aunque acertásemos en la varada tuve serias dudas de que el ancla hubiera aguantado aquellos tirones, y no hubiera garreado o se hubiera roto algo. Y finalmente, aunque varásemos allí no habríamos podido desembarcar para visitar los monumentos por el riesgo de pisar las pozas de arenas movedizas. O sea que nos limitamos a una visita turística por tierra, pero nos quedamos más tranquilos por el barco, que tenía aún que aguantar dos tercios de la vuelta a Francia. Nos habíamos quedado a dormir en una posada en la orilla del riachuelo Couesnon, que desemboca justo al lado del Monte Saint-Michel, y estábamos aproximadamente a 5 kilómetros del mar. Desde allí se veía en lontananza el Monte Saint-Michel, que quedaba al fondo de un tramo recto del riachuelo. En bajamar se secaba, pero me pareció al menos un mejor sitio para varar porque allí seguro que la corriente de marea nos vendría de frente, y en caso de accidente estaríamos muy cerca de la orilla para alcanzarla a nado, porque el riachuelo mediría escasamente 25 metros de ancho. Pese a ello decidimos no venir con el barco y sólo tomamos las coordenadas por si acaso. La noche allí fue extraña, lo primero por dormir en una cama sobre tierra firme después de un mes y medio en el barco, y lo segundo porque la posada no suministraba gel de ducha. Ya nos habían dicho que no ponían sábanas y que si las queríamos las cobraban aparte, y de eso ya íbamos advertidos. Pero del jabón no nos dijeron nada, y cuando nos dimos cuenta era tarde para reclamarlo o ir a comprarlo y tuvimos que ducharnos con el jabón de lavavajillas. ¡Qué cosas!. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Dibufirma de L’Aber-Wrac’h.
Hola navegantes. Se acabó lo bueno y tuve que despedirme de Ana en Brest. Seguí la vuelta a Francia con mi amigo Daniel Tribaldos, que me acompañaría hasta Cherburgo. Y el primer día, para estrenarse, tuvimos que pasar el Canal du Four, el estrecho entre la isla de Ouessant, que marca el final de Francia por el Oeste, y el Continente. Literalmente significa "Canal del Horno", lo que da idea de cómo entra allí el agua en ebullición, especialmente cuando se enfrentan el viento contra la corriente. Se producen en él corrientes de hasta 7 nudos y mares desordenados. En la bibliografía náutica se encuentran descripciones como “campo de minas”, “terrible calzada”, temible raz”, “paso malsano”, etc., lo que da idea de la imagen que tienen los bretones de ese rincón. No hay que afrontarlo contra la corriente por la imposibilidad de contrarrestar su fuerza, ni en la situación de viento contra corriente porque se forman rompientes, ni con mala visibilidad por la cantidad de escollos. Por las descripciones que hacen parecería que es más fácil congelarse el infierno que salir con vida de ese paso, y allí la gente se despide diciendo "con cuidado". Bueno, pues con el Finisterre francés nos pasó como con el español en la vuelta a España: tanto temor y prevenciones y no fue nada. A eso de las 12 h. ya estábamos fuera del Canal du Four y anoté en el cuaderno de bitácora: “ya hemos pasado Le Four, sin problema ninguno”. Podría escribirlo con más teatro para darnos importancia, pero, sinceramente, fue todo fácil y rodado. Eso sí, habíamos elegido la hora y las condiciones de paso para tenerlo todo a favor, y llevaba anotadas las coordenadas de 3 sitios de refugio posibles por si algo se torcía. Acabamos la etapa en el puerto de L’Aber-Wrac’h, nuestro destino más optimista para ese día, después de hacernos 44 millas en 10 horas. Está en el interior de una ría de esas que parecen un puzzle desordenado de arrecifes, rocas y escollos, pero todos estaban bien balizados y casi era divertido. Eso sí, con niebla debe ser muy arriesgado. Al saltar al pantalán le preguntamos al patrón de otro velero qué se podía ver en L’Aber-Wrac’h esa tarde. Después de pensarlo mucho y consultarlo con su hija nos dijo que no se le ocurría nada, que eso era un puebluco. Ya os habréis imaginado que nos acostamos temprano. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Dibufirma de Dahouët.
Hola navegantes. Después de otros acaecimientos, entre los que incluyo la exploración del río Trieux durante 3 días (fue el sexto río de este viaje, después del Charente, el Etel, el Goyen, el Aulne y el Elorn) llegamos al puerto de Daohuët. Está al fondo de un fiordo que se seca completamente en bajamar, y retiene el agua con un umbral. La entrada al fiordo es preciosa, una grieta en la costa mineral que desde el mar parece imposible que dentro haya ningún puerto. Era pleamar y ya dentro vimos un plano de agua liso, y en mitad de él un par de perchas roja y verde por entre las cuales teníamos que pasar, porque todo lo demás estaba obstruido por el muro sumergido, aunque no lo viéramos. Nos colocaron en el extremo del pantalán, muy cerca del umbral, lo que nos permitió apreciar muy bien el fenómeno que ocurrió más tarde. Nos acostamos dispuestos a dormir como marmotas en aquel abra de paz, pero cerca de la medianoche nos despertamos por un ruido sordo, que nos hizo saltar de la cama pensando que pasaba algo. Al salir con las frontales vimos que era el agua vaciándose por encima del umbral, que formaba como una cascada y eso, sobre un muro de 150 metros de largo, ¡vaya si suena!. Luego todo se serenó y dormimos hasta la madrugada. Teníamos que levantarnos a las 5 h., porque habíamos calculado que a las 5.30 h. habría agua suficiente para salir con la orza subida. Pues a las 5 h. el antepuerto estaba completamente seco con todos los barcos varados, desde nuestro atraque veíamos toda la entrada del fiordo en seco, y os lo prometo, parecía imposible que media hora después pudiéramos salir por encima de aquel muro. Pues mientras desayunábamos oímos otra vez un ruido como de una cascada y era la marea que estaba llegando y pasando por encima del umbral. Parecía esas imágenes del telediario de los tsunamis, de verdad. En lo que tardamos en recoger y prepararnos había alcanzado casi dos metros sobre el umbral y salimos sin ningún problema. Claro, en esa costa sube 10-12 metros en cada marea, lo que significa un metro en media hora de promedio, pero en las horas centrales metro y medio en media hora, y no estábamos acostumbrados. Fue una sensación hasta entonces desconocida. ¡Id con cuidado!. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Dibufirma de Plouër sur Rance.
Hola navegantes. Después de pasar por Saint-Malo entramos en La Rance. Iba a ser otro de los sitios míticos de la vuelta a Francia, y de los más curiosos por los que se puede navegar. No creo que haya otro lugar en el mundo donde las mareas desobedezcan a la luna. Es un enorme río cerrado por una presa mareomotriz, o sea, la represa se llena y se vacía, y para mayor eficiencia se permite modificar el nivel de la marea aguas arriba. Está mediatizada por las necesidades energéticas y se ha creado un régimen de mareas artificial cuya amplitud puede ser desde 4 hasta 12,5 metros en vertical, y eso de un día para el siguiente. Las tablas de mareas se publican sólo para la semana siguiente y están apostilladas con la frase "Estos horarios son sólo probabilidades. Pueden ocurrir cambios". Pasamos la esclusa sólo dos o tres barcos, y al salir en el lado de La Rance caímos en un mar de papel de plata, porque la propia presa hacía un remanso del viento.Nuestro destino ese día era Plouër sur Rance, unas 10 millas río arriba. Al pasar frente a la rampa de varada de Mordreuc nos quedamos de piedra al ver una foca tumbada tomando el sol en la rampa, entre la gente que se bañaba y se bronceaba. ¡Era Josefina!. Es una foca que desde hace 20 años vive en los alrededores de ese pueblecito, y en verano viene a dormitar a la rampa donde se bañan los niños. Se supone que entró en La Rance en una de las aperturas de la esclusa y luego no ha querido volver al mar a través de esa infraestructura tan peligrosa, arriesgándose a ser succionada por las turbinas y terminar en carne picada. Ya es famosa y sale hasta en las postales. En cuanto la vi amarré el Corto Maltés a una boya, me puse el bañador y me tiré al agua con la misma determinación que una frase sin comas. Y fue mi único baño de ese verano, porque por el agua estaba realmente fría. Pero no quise esperar a inflar el anexo por si acaso Josefina se aburría y se marchaba. Estuvimos como una hora haciéndonos fotos con ella. ¡Id con cuidado!. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Josephine se ha vuelto muy popular... la busqué en Internet y vi bastantes comentarios y fotos sobre ella.
|
| Todas las horas son GMT +1. La hora es 23:24. |
Powered by vBulletin® Version 3.7.0
Copyright ©2000 - 2026, Jelsoft Enterprises Ltd.
© La Taberna del Puerto