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Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Cita:
Que Bueno... Qué Belleza! Por un momento también yo he estado braceando y refrescandome junto a Josefina. Respecto a ti y lo de solo haberte dado un baño.... Mira que, bueno algún defecto tenías que tener!:D |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Cita:
Aqui lo explican muy bien la historia de L9-994: http://valderance.free.fr/phoque1.htm |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Cita:
https://3.bp.blogspot.com/-pAzwtqFVW...119_140834.jpg |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Dibufirma de St. Helier (Isla de Jersey).
Hola navegantes. De La Rance fuimos directamente a la Isla de Jersey, la más grande de las Islas Anglonormandas. El curioso nombre le viene de un héroe vikingo del siglo IX llamado Geirr, con el sufijo “ey” (muy utilizado en los países nórdicos y que significa “isla”): Isla de Geirr. Es inglesa pero con un estatus especial, parecido a Gibraltar. Su Jefe de Estado lo designa la reina de Inglaterra y su representación internacional y defensa son responsabilidad del Reino Unido. Es un paraíso fiscal, no existe el IVA, y se la considera una isla sofisticada y cosmopolita. Como ejemplo, el puerto estaba lleno de esos barcos cuyos propietarios toman el caviar con cuchara sopera y tiene la flota más grande de Rolls-Royce del mundo (más de 50). Aunque solo mide 16 kilómetros en su parte más larga, y no sé si en el Rolls podrán pasar de tercera. Hace raro imaginarse una isla inglesa tan cerca de Francia (está a 13 millas de Francia y a 90 de Inglaterra) y de hecho en épocas prehistóricas estuvo unida al Continente. En el siglo XI Normandía e Inglaterra eran la misma monarquía, pero en la Edad Media Inglaterra perdió muchas de sus posesiones en el Continente y conservó sus islas en el Canal. Jersey emite sus propios billetes y monedas, sus propios sellos, y por tener tiene hasta su propio idioma, el “jersiais”, derivado del normando. St. Helier es un enorme puerto deportivo y comercial y la capital de la isla. Como llegamos con la marea baja tuvimos que esperar tres horas para pasar el umbral. Echamos allí la siesta y al despertarnos vimos que una chica había dejado en el barco unas hojas impresas. Pensamos que sería el cuestionario de aduanas, pero ¡qué va!. Era de una tienda que vendía productos libres de impuestos, principalmente tabaco y licores, y el cuestionario era para ver cuántas cajas querías de cada uno. Luego te lo llevaban al barco para que no te molestaras ni en cargarlo. Así nos va. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Dibufirma de Arromanches.
Hola navegantes. De Jersey fuimos a Guernsey, y unos días después pasamos el Raz Blanchard. Elegimos bien el momento y la que iba a ser una de las navegaciones más difíciles de la vuelta a Francia fue una de las más divertidas y tranquilas, a una velocidad endiablada (picos de más de 10 nudos) pero siempre confiados, lo que se suele llamar una navegación de señoritas. A mis amigas no les gusta la expresión, pero menos les gustará este cartel que vieron los de “Voiles et Voiliers” en Alderney, la isla que cierra el Raz Blanchard: SE BUSCA BUENA MUJER. Debe saber limpiar, cocinar, coser, insertar gusanos y limpiar pescado. Debe tener barco y motor. Por favor enviar foto del barco y del motor. Ironías machistas aparte, ya comenté que suele pasar en la náutica: tanto hablar de los peligros acabas creyéndotelos y preocupándote por ellos, como un perro que se asusta a sí mismo ladrándole a un espejo. Y eso es el Raz Blanchard. En Cherburgo cambiamos de tripulación, se incorporó mi amigo David Calvo, y al cabo de unos días llegamos a Arromanches. Allí ya no existe nada que recuerde a un puerto, sólo los restos del desembarco aliado. Os lo conté en el blog el 25-7-18 y os recomiendo volver a leerlo. Los pocos bloques que aún se ven están dispersos, en una línea discontinua, y no protegen en absoluto. Aun así en algunas cartas náuticas siguen catalogándolo como “Port Winston” y puede inducir a error. Y por si fuera poco, en el interior del “puerto” hay varios naufragios, y el fondo está plagado de diversos residuos bélicos que complican el fondeo por la facilidad con que las anclas se traban. Nos apetecía tanto conocerlo que nos arriesgamos, aun sabiendo que pasaríamos una noche de las malas. El sitio era de los que luego se te meten en los sueños: el anochecer con aquella luz crepuscular, el sol poniéndose entre los bloques abandonados, saber que te rodean naufragios heroicos, la misma incertidumbre de la noche que teníamos por delante y su sobreabundancia de adrenalina... Y en efecto la noche fue de las de dormir con un solo ojo, y no descansamos nada. Por si fuera poco al intentar desembacar casi se me lleva la corriente, y al levantar el fondeo la maldita ancla se había enrocado. A pesar de ello mereció la pena, nos trajimos un recuerdo precioso, y la dibufirma y las fotos crepusculares del Corto Maltés en lo que queda de Port Winston las considero un homenaje a aquellos valientes que libraron a Europa del fascismo. ¡Con cuidado!. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Dibufirma de Fécamp.
Hola navegantes. Los siguientes días recorrimos diversos puertos, entre otros Le Havre, el tercer mayor puerto de Europa, donde desemboca el Sena y por donde también podríamos llegar a París. Estuvimos estudiando la posibilidad de hacer una excursión por el Sena hasta Rouen, que se puede hacer sin desarbolar. Los reporteros de “Voiles et Voiliers” lo recomendaban, y nos daba curiosidad conocer de cerca el fenómeno del "Mascaret" que os conté en la entrada del 22 de marzo de 2018. Pero nos faltaba tiempo. Cuando en 2012 salí con Luis Espejo de Santander para dar la vuelta a España en el Corto Maltés disponíamos de tres meses, y nos parecía una eternidad. Luego comprobamos que para verlo todo habríamos necesitado seis. En la vuelta a Francia me estaba pasando lo mismo. Seguimos entonces adelante por la costa de Normandía, que es una sucesión de acantilados enormes, donde desde hace siglos se libra la batalla entre lo sólido y lo líquido. Tienen más de 100 metros de altura, están cortados a hacha sobre el mar y el corte es, curiosamente, de color blanco. Los desprendimientos forman playitas pedregosas a sus pies. A lo tonto llegamos a Fécamp, un puerto precioso en mitad de una grieta de los acantilados. Allí estuvimos retenidos tres días por una avería de motor (no cargaba la batería) y por la meteorología, aunque el tercero el pronóstico falló y estuvimos tirándonos de los pelos por no haber salido. Pero en esa costa si pierdes la hora buena de salir ya es mejor no hacerlo, porque no se puede navegar con la marea en contra. ¡Con cuidado!. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Cita:
Ostras.... Álvaro! GRACIASSS... ! Creo que no recuerdo hace cuánto, pero muchísimo tiempo que no experimentaba este sentimiento grato de sorpresa,... De quedarme parado unos segundos. Al principio no vi el dibujo ( o mejor dicho no me percaté). Las cosas de andar con un móvil pequeñito y ser algo miope.... Mas Releyendo tus aventuras, y algo extrañado porque en ese mensaje no escribías nada, de repente me percaté de tú entrañable dibujo y dedicatoria. Lo dicho, gracias de veras!! (Cómo estamos entre rudos marineros y en este caso además hombre, se supone que hay algunas cosas que no habría que decir pero... Me parece un dibujo precioso. Entrañable alegre y evocador. Y aún de más valor por no haberte lo solicitado, y por tu invitación hacia mi nuevo velerito. Sinceramente... Me emociono! Buen día y muy buenos Vientos y Mares a Tod@s! |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Dibufirma de Saint-Valery-Sur-Somme.
Hola navegantes. Después de otros acaecimientos llegamos a Saint-Valery-Sur-Somme, por donde entraríamos a los canales y ríos del interior de Francia para descender al Mediterráneo. Allí teníamos que desarbolar y pasar la esclusa marítima, que da acceso al Río Somme. Fuimos a hablar con el esclusero para planificar nuestro paso. Le encontramos en la oficina “trabajando” con su novia, una joven flexible como un junco, sentada en las rodillas. Nos confirmó que abría sólo una hora y media antes de la pleamar y que por lo tanto era imposible desarbolar y pasar la esclusa el mismo día (la grúa para desarbolar tambien trabajaba sólo en pleamar). Nos enseñó su puesto de trabajo. Ya os dije que a las compuertas de la esclusa les habían dado otra función original. Como el puerto de St. Valery está en un estuario y tiende a colmatarse de arena, con un “dale duro” abría las puertas de la esclusa de repente y a tope cuando más baja estaba la marea. Dos veces al día vaciaba así una parte del río, provocaba una catarata que formaba una corriente espectacular que barría el puerto con violencia para arrastrar la arena y lógicamente a los barcos que estábamos amarrados. Por eso todos los barcos estaban amarrados paralelos al río y la mayoría con la proa hacia la esclusa. Desde luego aquella corriente, cogiendo a un barco de lado, lo volcaba seguro. A mí me pareció peligrosísimo hacer cualquier maniobra mientras desaguaba la esclusa, pero curiosamente no lo advertían ni en la Guía Imray ni en la Atlantic France. El día siguiente lo dedicamos a desarbolar. A nuestra proa estaba amarrado un velero sueco, el “Nakuak” (del groenlandés, “pequeño pero duro”), de unos nueve o diez metros de eslora. Hombre, duro no sé, pero pequeño no lo era, al menos para el Canal del Río Somme, porque es el que ya os conté que tuvo que dar media vuelta y volver al mar por donde había venido. Me acerqué para hablar con el capitán y no sabía ni una palabra de francés, lo que les estaba generando muchos problemas, algunos insalvables. Iba a desarbolar antes que nosotros. Estábamos citados en la grúa a las 16 h. y desde por la mañana lo teníamos todo preparado. Por el contrario el Nakuak, que estaba citado a las 15.30, después de comer no había hecho nada y era evidente que no estaría listo a su hora y expresamos nuestra preocupación al de la grúa. Si el Nakuak se atrasaba, a nosotros se nos pasaría la pleamar y perderíamos allí un día más sobre lo previsto. Para beber cicuta. Finalmente el marinero de la grúa cambió el orden y nos atendió primero. A las 15.30 estábamos en la grúa y en quince minutos teníamos el palo horizontal. Luego fuimos a nuestro ataque para afianzar todo y dejar el Corto Maltés en modo fluvial. Más tarde nos enteramos de que el capitán del Nakuak se presentó solo para la maniobra y se le cayó el palo al agua, aunque por fortuna ya estaba sujeto por la grúa y pudieron recuperarlo. ¡Con cuidado!. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Dibufirma de Amiens.
Hola navegantes. Tres días después llegamos a Amiens donde alquilamos un coche para el cambio de tripulación en Paris. En Amiens pasamos dos días y medio. A partir de allí acabaría la vuelta a Francia con Ana. Una de las noches asistimos al espectáculo de luz y sonido en la fachada de la catedral de Notre Dame, que os conté en la entrada del blog de 5-8-18. Era la noche del sábado, y entre eso y el espectáculo de la catedral la calle estuvo abarrotada de gente hasta altas horas de la madrugada. Como el atraque estaba en pleno centro estuvimos notando el trasiego de personas a nuestro lado mientras intentábamos conciliar el sueño. De madrugada sentimos una conversación furtiva junto al barco, y después que alguien se subía. David salió a ver qué pasaba y pilló a dos chicos, uno a bordo y el otro en el muelle, a punto de robarnos las bicis, que teníamos en proa sólo sujetas con un pulpo. Debían haber estado mirándolas, pensando cómo sacarlas, y deduciendo si había alguien a bordo o no. Como estábamos durmiendo y con el tambucho cerrado debieron pensar que el barco estaba vacío y les salió la pillería. Al ver asomar a David salieron corriendo como alma que lleva el diablo y desaparecieron entre la multitud en pocos segundos. En el pantalán había una pareja joven que estaba pasando sus vacaciones recorriendo el canal en una motoruca verde con fueraborda, en la que dormían y todo. Estuvimos charlando un largo rato de nuestras batallitas, y como ellos tenían su puerto base en París nos dieron algunos consejos por si llegábamos. El principal fue que no se nos ocurriera tomar el canal de St-Denis. Es uno pequeño, ya en pleno París, que ataja algunos de los enormes meandros del Sena transformando quince millas de curvas en una recta de cinco millas. Pero a cambio te tragas nueve esclusas con sus tiempos, y sobre todo nos advirtieron contra el ambiente lumpenproletariado de los alrededores y el temor a la delincuencia en esa zona. A ellos ya les habían dado algún susto. Después de lo de esa noche lo tuvimos muy en cuenta. ¡Con cuidado!. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Habrá libro de la vuelta a Francia.
Hola navegantes. La Editorial ExLibric ha vuelto a recoger el guante y va a publicar el libro de nuestra vuelta a Francia el verano pasado. Su título, "Ladrar al espejo (la vuelta a Francia del Corto Maltés"). Como sabréis, en un Tonic 23 salimos de Santander, ascendimos la costa atlántica hasta Bretaña, a continuación el Canal de la Mancha hasta cerca de la frontera con Bélgica, y finalmente descendimos por los ríos y canales del interior de Francia hasta el Mediterráneo. Sorprendentemente los mares gruesos de Bretaña y Normandía no fueron lo difícil del viaje, sino las aguas interiores, colmatadas de algas y sin recursos para apoyar a la navegación de recreo, que casi nos obligan a abandonar por sucesivas averías del fueraborda. Tres meses, más de dos mil millas y el descubrimiento de trece ríos son el balance de la circunnavegación de Francia. Una colección de anécdotas y sitios maravillosos y sorprendentes, como la navegación bajo la Torre Eiffel o por el río La Rance, frenado por una presa mareomotriz que provoca mareas artificiales, independientes de la luna. Antes de salir habíamos estudiado las múltiples dificultades del recorrido, que casi nos hacen desistir de intentarlo con ese barquito. Pero por el camino fuimos comprendiendo que esas advertencias eran como el perro que ladra a un espejo y se asusta de sí mismo (de ahí el título). Pasa mucho en la vela, de tanto repetir los posibles peligros terminamos creyéndonoslos, alimentando nuestros propios temores y los de los demás. Está claro que esos peligros existen, pero sobre todo si no se planifica bien y uno termina en el lugar inapropiado en el peor momento. Pero finalmente el Corto Maltés (un velerito de seis y pico metros de eslora y con un fueraborda de 8 CV, y al final del viaje de 6 CV) pasó por todos esos sitios y circunstancias, teóricamente tan peligrosos, sin ninguna dificultad, disfrutando día a día de la navegación sin ningún incidente grave. El libro está ilustrado con “dibufirmas” (el nombre de los puertos de recalada transformado en la silueta de un barco) y ha sido prologado por Santiago González Zunzundegui, navegante transmundista vasco, que en su velero JoTaKe dio la vuelta al mundo con su familia. Este es el índice: Prólogo, por Santiago González Zunzundegui. 1 Los peligros de la circunnavegación de Francia, y el porqué del título. 2 Los preparativos. 3 Como siempre, el Purgatorio de Las Landas. 4 Conociendo el Río Charente y el Joshua de Moitessier. 5 Las primeras islas. 6 El complicado Río Etel y las islas Groix y Glénan. 7 El mítico Raz du Seine. 8 La Rada de Brest y el río Aulne. 9 Otros rincones escondidos y el río Elorn. 10 El Finisterre francés y la entrada en el Canal de la Mancha. 11 El río Trieux y la llegada a Saint-Malo. 12 Las mareas artificiales de La Rance. 13 El Corto Maltés en el Reino Unido y el Raz Blanchard. 14 Arromanches, el desembarco (fallido) de Normandía. 15 Los acantilados de Normandía y los primeros problemas con el motor. 16 Una despedida del mar preciosa. 17 Primeros problemas en los canales. 18 Llegamos a París. 19 A punto de abandonar. 20 El largo túnel y un motor nuevo... que también falla. 21 A propulsión hacia el Sur. 22 Un fin de viaje muy, muy raro. 23 Resumen, conclusiones y balance personal. Anexo 1 Escalas y millas recorridas. Epílogo A mi barco. https://1.bp.blogspot.com/-2yiMTYllJ...%2BFrancia.JPG |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Enhorabuena por la nueva publicación!!!
Deseando leer vuestras aventuras y aprender un montón!! 🍻 |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Me alegro y espero ansioso su publicacion, :cid5::gracias:
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Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Voy a ver si lo tienen en digital y me lo pillo.
Sera el tercero en formato digital y el quinto en total, Gracias Alvaro. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
:cid5::cid5::cid5:
Enhorabuena!!!!! He seguido tu viaje, y me ha encantado. Un abrazo y buena proa. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Hola navegantes.
Ya está muy adelantada la impresión del libro "Ladrar al espejo (La vuelta a Francia del Corto Maltés)", en el que relato nuestras vicisitudes en la navegación del verano pasado, cuando dimos la vuelta a Francia. En un viaje que duró tres meses y medio ascendimos por la costa atlántica de Francia, el Canal de la Mancha, y descendimos hasta el Mediterráneo por los ríos y canales del interior del país vecino. Más de 2.000 millas, 200 esclusas y trece ríos cayeron bajo la proa del Corto Maltés, y una serie interminable de anécdotas, algunas divertidas y otras no tanto. Muchas veces digo que las travesías a vela no son unas vacaciones sino un nuevo oficio, y la navegación por Bretaña y Normandía fue, dentro del nuevo oficio, como hacer un doctorado. Todos los días había que dedicar una o dos horas a planificar la siguiente etapa, y eso durante casi cuatro meses. Con razón los bretones creen ser los auténticos marinos... y los demás sólo aproximaciones. El libro saldrá en julio. Espero que os guste. |
La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Me alegro, quedo a la espera. Lo presentarás en la librería Robinson?
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La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Unas rondas para todos, que me olvidé 😬😬
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Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Tocayo, ¿tendreis version digital?, te recuerdo que debido a mi actual acuerdo familiar, yo no puedo comprar un libro de papel sin tener que desprenderme de tres. :cagoento:
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Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Con un calado de 1,10 metros, la parte de rios y canales, la ves factible o el riesgo es alto?
Hola navegantes. Ya está muy adelantada la impresión del libro "Ladrar al espejo (La vuelta a Francia del Corto Maltés)", en el que relato nuestras vicisitudes en la navegación del verano pasado, cuando dimos la vuelta a Francia. En un viaje que duró tres meses y medio ascendimos por la costa atlántica de Francia, el Canal de la Mancha, y descendimos hasta el Mediterráneo por los ríos y canales del interior del país vecino. Más de 2.000 millas, 200 esclusas y trece ríos cayeron bajo la proa del Corto Maltés, y una serie interminable de anécdotas, algunas divertidas y otras no tanto. Muchas veces digo que las travesías a vela no son unas vacaciones sino un nuevo oficio, y la navegación por Bretaña y Normandía fue, dentro del nuevo oficio, como hacer un doctorado. Todos los días había que dedicar una o dos horas a planificar la siguiente etapa, y eso durante casi cuatro meses. Con razón los bretones creen ser los auténticos marinos... y los demás sólo aproximaciones. El libro saldrá en julio. Espero que os guste. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Cita:
Al menos en el canal de MIDI, la sonda mínima garantizada es de 1,40 metros. Aunque por norma general hay bastante más. No deberías tener ningún problema. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Pregunta. ¿Hay problema en las esclusas con 4 metros de manga?
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Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Cita:
https://www.youtube.com/watch?v=-zLA2sj9aKU https://www.youtube.com/watch?v=iFh0V99RCS8 |
La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Qué bien Álvaro!! Ya queda menos, estoy deseando tenerlo en casa.
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Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
[quote=tradixabia;2191535]Con un calado de 1,10 metros, la parte de rios y canales, la ves factible o el riesgo es alto?
Hola tradixabia. El calado del río y canal del Somme es 1,40, por donde llegamos a París. Al final de este tramo la colmatación de lodos y el menor nivel de agua en verano lo dejaban en 1,20. Conocimos un velero que no pudo pasar y tuvo que volver al mar para intentarlo por otro camino. De París a Lyon hay cuatro opciones: • Opción 1 (vía Río Marne): 713 km. y 155 esclusas. Calado mínimo 2,1 metros. • Opción 2 (vía Canal de Bourgogne): 629 km. y 219 esclusas. Calado mínimo 1,6 metros. • Opción 3 (vía Canal Nivernais): 706 km. y 225 esclusas. Calado mínimo 1,4 metros. • Opción 4 (vía Canal Lateral del Loira): 643 km. y 157 esclusas. Calado mínimo 2 metros. De Lyon al Mediterráneo se va por el Río Ródano, sin ningún problema de calado porque pasan hasta los mercantes. Pero el calado es sólo una parte de la ecuación. También está el vano de los puentes (si llevas el palo acostado encima del bimini, por ejemplo) y los avisos a los navegantes, que hay que consultar periódicamente en una web, porque en periodos de sequía, o debido a las obras de mantenimiento, puede haber tramos cerrados. Ya digo que hay que trabajárselo mucho. También hay que tener en cuenta que el calado teórico de los canales (el que se da en los libros) es siempre en el centro del canal y en condiciones climatológicas idóneas. En cualquier canal el calado disminuye en las orillas, lo que te pone en verdaderas dificultades (hasta tener que dar media vuelta) si te cruzas con una gabarra de tráfico comercial, que tampoco puede apartarse del eje del canal y tiene preferencia. En ese caso tienes que retroceder hasta encontrar un ensanchamiento donde apartarte. Pero quitando estos inconvenientes, que yo me evité por la orza abatible, creo que con 1,10 de calado sí puedes hacerlo. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Cita:
Hola Mujacilo. Sí, pero aún no sé la fecha. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Cita:
Hola Markuay. Lo he preguntado a la editorial y sí, lo van a sacar en papel y en ebook. Un saludo. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Cojonudo, gracias Alvaro. :pirata::pirata:
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Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Hola navegantes.
Al preparar la vuelta a Francia en el Corto Maltés el año pasado os conté algo de los peligros de esa circunnavegación, y citaba especialmente las enormes corrientes de marea en el Canal de la Mancha. El peor estrecho de todos iba a ser el Raz Blanchard, entre la isla inglesa de Alderney (Aurigny para los ingleses) y el continente, donde se producen corrientes de hasta 10 nudos, dependiendo de la marea de cada día. Imposible pasarlo con la corriente en contra. Todos nuestros esfuerzos de planificación se concentraron en pasar ese estrecho, que llaman "el infierno líquido", con la corriente a favor, y tener previsto un sitio donde escapar y refugiarnos en caso de que no alcanzásemos a pasar y la marea se invirtiera. Nosotros íbamos a intentar pasar el Raz Blanchard el 20 de julio, que había una marea de coeficiente intermedio y sólo iba a haber una corriente de tres o cuatro nudos, que sería máxima y a favor hacia las 13 h. Allí tendríamos que estar a esa hora para aprovecharla, después de hacernos 23 millas desde la isla de Guernsey, donde habíamos dormido. No teníamos que bajar de cinco nudos en toda la travesía, para que no se nos invirtiera la corriente, o sea que íbamos decididos a usar las velas y el motor para avanzar lo más deprisa que pudiera nuestra montura sin atender a la ortodoxia. Si no consiguiéramos pasar pondríamos rumbo a Dielette, en la costa francesa, y desde allí lo intentaríamos dos días después, que el viento sería más favorable. Sería un marrón porque tendríamos que ir hacia el Sur en vez de ganar Norte, y Dielette está a una milla de la central nuclear de Flamanville, lo que le daba mal fario, pero es lo que tiene viajar por el mar y no por las autopistas. Salimos con un viento del Oeste maravilloso de fuerza 4, con poca ola y en un día soleado, que nos permitió hacer toda la travesía a vela y en la misma marea. Antes de agarrarnos la marea favorable ya íbamos a seis nudos sólo a vela, con el viento entrándonos por el través, el rumbo más rápido para mi velero. El cielo estaba limpio y desde diez millas de distancia ya veíamos Alderney en el horizonte. A eso de la una ya habíamos pasado la parte más estrecha del raz y anoté en el cuaderno de bitácora: Hemos pasado ya la parte más estrecha del raz, con picos de más de 10 nudos (pero sólo 2 de corriente). Ya a la altura del Cabo La Hague. Y era cierto. La que iba a ser una de las navegaciones más difíciles fue una de las más divertidas y tranquilas, a una velocidad endiablada pero siempre confiados. Total, que llegamos hasta Cherburgo subidos en la cinta transportadora de la corriente de marea del Raz Blanchard, 46 millas en seis horas y media, contando la entrada a puerto y las maniobras. ¡Casi ocho nudos de promedio!, picos de más de diez nudos, una de las mejores navegadas de aquel viaje. Yo consideraba haber pasado la última dificultad de la vuelta a Francia, y ni por lo más remoto pensaba que lo peor iba a estar luego en los canales. Traigo esto a colación porque los participantes en la regata "Solitaria Figaro", una regata de altura por el Golfo de Vizcaya que se celebra todos los años (entre 1.000 y 2.000 millas de recorrido) no lo calcularon tan bien, a alguno de pilló la corriente en contra, y aquí podéis ver lo que se encontraron: Clic aquí. Para colmo, uno de los participantes encalló en las rocas. Por supuesto no pretendo comparar, porque es mucho más difícil calcular tu aterrizaje viniendo de alta mar y en regata que de una isla cercana donde eliges la hora de salida. Sólo lo traigo por las imágenes impresionantes del vídeo, para que veáis lo que es que el mar se transforme en un auténtico río que tienes que remontar a contracorriente. ¡Con cuidado, navegantes! |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
La barra del Río Etel se banaliza.
Hola navegantes. Al preparar la vuelta a Francia os comenté los peligros de la entrada al Río Etel y su curioso semáforo, único en Francia. Podéis volver a leer las entradas de mi blog del 25-1-18 y 2-4-18 para recordar los detalles, y volver a ver esta foto para comprender la dificultad de pasar por ese semicírculo de rompientes con un velero: Pero también os dije que planificando bien el paso, es decir, haciéndolo coincidir con la pleamar o el final de la marea entrante, sin mar de fondo y sin el efecto de viento contra corriente, aparte de dejándose guiar por el responsable del semáforo, se pasa sin dificultad, y el día 13-6-18 os conté en el blog cómo lo pasamos. En nuestro caso se añadió otra adversidad, que había ejercicios de tiro del ejército francés, llegamos a esa desembocadura dos horas antes de que finalizasen, y tuve que pedir permiso por radio al militar responsable de las maniobras para que nos diera paso. Nos lo dió a cambio de que pasáramos en línea recta hacia la entrada (supongo que nos seguirían por radar para no dispararnos) pero ya atravesando la zona de exclusión se nos hizo una coca el espí, y tuvimos que arriarlo a la desesperada temiendo hacer bordos innecesarios y que los militares vieran un rumbo errático y nos dijeran algo, pues nos habíamos comprometido a ir a rumbo directo. Acabamos la aproximación sólo con la mayor. Esa entrada se hizo tristemente célebre el 3 de octubre de 1958 cuando naufragó allí Alain Bombard. Era un médico francés que se había hecho famoso seis años antes cuando cruzó el Atlántico sin víveres ni agua en una balsa inflable, para demostrar que se puede sobrevivir obteniendo agua y alimentos del mar. Recién graduado le había tocado certificar la muerte de a 43 marinos en un naufragio, y eso le sensibilizó para intentar encontrar medios de superveniencia en el mar. En su travesía el agua pretendió obtenerla de prensar los peces que cogiera, argumentando que sus tejidos contienen agua dulce (los mamíferos marinos sobreviven sin beber nada de agua dulce) para lo cual llevaba una simple prensa: Y el alimento de los peces que pescara y del plancton, que recogería con una red. En la siguiente foto puede comprenderse su optimismo en lograrlo, porque salió para la travesía del Atlántico con las ruedas de varar la balsa, a pesar de que estaba obsesionado con el peso que embarcaba, señal inequívoca de que pensaba llegar al otro lado y pensaba necesitar las ruedas para sacar la balsa por una rampa (!). Se lanzó a la travesía pocos días después de nacer su primer hijo, lo que también da fe de su confianza en conseguirlo. Finalmente, tras 65 días en el mar, llegó a Barbados medio muerto, y el otro medio moribundo, salvado de milagro, más porque tuvo la suerte de poder recoger agua de lluvia que por su famoso jugo de prensar pescado. Había perdido 25 kg, tenía una grave anemia y fue directo al hospital. Luego escribió en 1953 su famoso libro "Náufrago voluntario", que se tradujo al castellano por la Editorial Labor. También se hizo una peli (en francés) que puede verse aquí: Clic aquí Después de la travesía del Atlántico se dedicó a varias cosas (entre otras fue Secretario de Estado de Medio Ambiente, en Francia, y eurodiputado durante 14 años), pero fundamentalmente creó la marca de balsas salvavidas "Bombard" que todavía hoy se comercializa, donde intentó recoger las mejoras derivadas de su experiencia de supervivencia. Y aquí es donde enlazo con el río Etel. En su famosa barra Bombard puso a prueba en 1958 una de esas balsas salvavidas, una rompiente la volcó y fallecieron ahogados 3 de sus acompañantes. El barco que salió a rescatarlos también volcó y fallecieron otros 6 tripulantes. Nueve fallecidos (ocho de ellos del pueblecito de Etel) por un experimento fueron demasiado, y el pueblo de Etel le declaró persona non grata de por vida, prohibiéndole volver por allí. Bombard entró en depresión e intentó suicidarse en 1963. Y después de tanto drama, ¿por qué el título de la entrada?. Porque la alcaldía de Etel da a los navegantes que pasen la famosa barra un diploma certificando que lo han hecho. A mí me recuerda a los diplomas de cabohorniense que te dan al pasar en un barco de turistas el Cabo de Hornos, aunque hasta allí hayas ido en avión y hayas estado varios días haciendo turismo por Ushuaia esperando el paréntesis meteorológico que te permita pasar el Cabo con el mar como una piscina. Nosotros no recogimos el diploma porque no nos pareció que tuviese ningún mérito pasarla como lo hicimos, planificando bien la entrada para no correr ningún riesgo. Y si lo hubiéramos visto complicado habríamos seguido hasta Port Tudy, en la isla de Groix, nuestra siguiente escala, sin ningún remordimiento. Con lo que tenemos que quedarnos es que gracias a su aventura se tomó la decisión de hacer obligatoria la balsa salvavidas en los barcos a partir de un cierto tamaño y lejanía de la costa, lo que sin duda ha contribuido a salvar muchas vidas. ¡Con cuidado, navegantes!. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
El libro de Bombard que mencionas, me resultó muy agradable su lectura. Lo recomiendo. Aunque es muy muy difícil de encontrar.
Saludos y buen viento. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Una vez más un verdadero placer leerte, Álvaro.
Lamento de veras las desgracias que acompañaron algunas singladuras y experimentaciones de Bombard. Pero además del valioso aporte de la balsa y su dilatada y diferencial experiencia transmitida en el libro, los marineros y aventureros como él eran (Y son) de una pasta especial. Sin desmerecer a los actuales, hay que reconocer que los medios que tenían (A tidos los niveles) eran muchísimo más limitados. Cómo cobra todo su sentido lo que como siempre escribes al concluir tus escritos; "con cuidado navegantes" . ... Gracias! |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
"Ladrar al espejo (la vuelta a Francia del Corto Maltés)" ya disponible.
Hola navegantes. Ya está disponible el libro en el que relato nuestra vuelta a Francia en el Corto Maltés en el verano de 2018. Se puede comprar en mi blog, así como en la web de ExLibric, de Amazon o de La Casa del Libro. En él he intentado escribir de una forma sencilla lo que a mí me gustaría leer. No soy de esos escritores que consideran un día de trabajo duro haber quitado una coma por la mañana y haberla vuelto a poner por la tarde. Este libro lo escribí en dos meses. A veces me siento dos personas, la que lo vive y la que lo escribe, pero siempre intento que terminen siendo la misma. He recogido las anécdotas y los aspectos técnicos de la navegación por unos escenarios tan diferentes, la geolocalización de los lugares para seguir mejor el viaje en un plotter o un navegador y por si alguien se anima a repetirlo, mis propias impresiones a lo largo de más de tres meses ininterrumpidos de navegar y vivir en un velero tan pequeño (un Tonic 23) y al final mis conclusiones sobre la circunnavegación de Francia en concreto, y sobre la navegación en barcos pequeños en general. Además he recogido la opinión de los tripulantes que me acompañaron en algunas etapas. En resumen, y aunque no me considero Juan Sabelotodo, sigo creyendo que con un barco pequeño se puede hacer lo mismo que con uno grande, privilegiando el trayecto sobre el destino, y eso con muchas ventajas prácticas. Si la lectura de este libro os ayuda a que las promesas que os habéis hecho de viajar con vuestro barquito no continúen acumulando polvo, me daré por satisfecho. Los que queráis el libro dedicado con una dibucarta o una dibufirma me lo podéis pedir a mí directamente, mediante un mensaje privado o un correo electrónico a: alvarogaledo@gmail.com. ¡Con cuidado, navegantes!. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Hola navegantes.
He conseguido la revista Paris Match de abril de 1969, donde se supone que Bernard Moitessier contaba las razones profundas de su abandono de la Golden Globe cuando iba vencedor, por no volver a Europa y seguir su navegación hasta la Polinesia, dando una vuelta y media al mundo: En la portada se le ve dictando a una casete de las antiguas las frases de una conversación imaginaria que cita en su libro "El largo viaje": "He charlado un buen rato con mis amigos. Varias casetes repletas de cosas. De todas las cosas. Lo bueno y lo malo, los temporales, las puestas de sol, las gaviotas, los delfines, el Hornos, la soledad, el amor también. Las cosas simples del mar donde englobo a todos los hombres, en las que lo rechazo todo en bloque. Sin renegar del hombre". En la portada de la revista esta frase de reclamo: "Exclusiva: Moitessier, sus fotos explican por qué continúa". Tenía mucho interés en ver si aportaba algo nuevo a su enigmática frase, la que se cita siempre y recoge en el mismo libro, y que envió al Sunday Times, el periódico que organizaba la regata, desde el Cabo de Buena Esperanza: "Sigo sin escala hacia las islas del Pacífico porque soy feliz en el mar, y quizás también para salvar mi alma". Pues la presunta exclusiva del Paris Match decepciona un poco. Se limita a reproducir algunas de las fotos que envió desde Buena Esperanza con unos pies de foto escritos por Jean-Michel Barrault, que al parecer escuchó las casetes que comentaba antes. Para no pecar de subjetividad os reproduzco el reportaje entero y los pies de foto traducidos. Que cada uno saque sus conclusiones. Parid Match está orgulloso de poder ofrecer en su número un cuaderno especial con fotos tomadas por el navegante solitario, lanzadas, como una botella al mar, al pasar por Buena Esperanza, y comentadas por Jean-Michel Barrault, gracias a las grabaciones donde Moitessier charla largamente con sus amigos. Los "cuarenta rugientes". En si libro "Cabo de Hornos a vela" había escrito: "Guardaré siempre la nostalgia de esta mar gigantesca, fantásticamente bella". Renuncia a la tentación de los alisios y se queda en las tempestades de otoño del hemisferio austral. Dice: "esto será duro". Puede dar dos vueltas al mundo con los preparativos de una sola. Sus velas han recorrido 26.000 millas. Están como nuevas. El corte, los refuerzos, las costuras, han sido ejecutados bajo las indicaciones de Moitessier. Aficionado al bricolaje, aprovecha los días de calma para efectuar pequeñas reparaciones. En la intimidad del mar, no deja jamás de estudiar la vida apasionante. Su navegación es perfecta. Su principal instrumento es el sextante. Por prudencia posee varios. Ha construido con sus manos un piloto automático. Con mal tiempo, con todos los tambuchos cerrados, puede gobernar desde el interior. Los petreles le han reconocido. Como ellos, es un pájaro de mar adentro, migrador eterno, y el viento es su ley. Los albatros y los delfines son también sus amigos. Entrevista la tierra, vuelve a mar adentro. En siete meses se aproximado a ella tres veces, pese a los riesgos, para dar noticias. Eso es todo. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Simplemente...Guauuuuu!
Con qué poquitas palabras, tan solo unas frases me ha tele-transportado a otro Mar.. y otro Universo. Merçi Aaledo |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Presentación de "Ladrar al espejo" en Santander.
Hola navegantes. El miércoles 21 de agosto presentaré el libro "Ladrar al espejo (la vuelta a Francia del Corto Maltés)" en la librería Estvdio. Será a las 20 h en su tienda de la Calle Burgos 5. Como otras veces, contaré alguna de las anécdotas y aspectos técnicos del viaje enseñando una colección de imágenes. Lógicamente me centraré en la navegación por esas zonas de mareas tan impresionantes (14 metros en vertical, lo que genera corrientes de hasta 11 nudos), la entrada y salida de los puertos de varada o con umbral (un muro sumergido que retiene el agua en el puerto cuando lo demás se seca completamente), y los problemas de la navegación por los ríos y canales del interior de Francia, que estaban colmatados de algas. La imagen anterior se puede enviar por whatsapp, por si me hacéis el favor de reenviarla a vuestros contactos. Los que queráis el libro dedicado con una dibucarta decídmelo antes (mandándome un privado, o bien un correo electrónico a alvarogaledo@gmail.com), porque las dibucartas llevan su tiempo y allí en la presentación es imposible hacerlas. Un saludo. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Recordatorio.
Hola navegantes. Os recuerdo la presentación de "Ladrar al espejo (la vuelta a Francia del Corto Maltés") el próximo miércoles en Santander. Entre otras cosas contaré cómo escribimos el nombre del Corto Maltés con la estela del barco en la rada de Brest: Será en la librería Estvdio de la Calle Burgos a las 20 h. ¡Salud y millas!. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
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Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Muchas gracias por haber publicado tus "aventuras",e s una ruta que me encantaría hacer, pero quizá mi barco es demasiado grande para aventurarme por los canales franceses...pero sobretodo la falta de tiempo. En fin, me alegro que o puedas hacer.
Comprado el libro en Apple para leerlo con atención. :brindis: |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Hola navegantes.
Recientemente me entrevistó Edu Araujo en su programa Itsas Tantak, sobre la vuelta a Francia en el Corto Maltés y el libro "Ladrar al espejo". Podéis escucharlo aquí: https://www.dropbox.com/s/gwe2kesx99...antak.mp3?dl=0 Espero que os guste. |
Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".
Hola navegantes.
Hace unos días me entrevistó Roge Blasco en su programa "La casa de la palabra", sobre nuestra vuelta a Francia en el Corto Maltés y el libro "Ladrar al espejo". Podéis escuchar la entrevista aquí: https://www.dropbox.com/s/ol3bqpuktb...3.cut.mp3?dl=0 Un saludo. |
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