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Re: Rincón literario
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Gracias, Slocum. :brindis: |
Re: Rincón literario
mmmm . . . pelillos a la mar. buenas noches crimilda, celebro tu regreso.
. . . -Ya he dicho que no me ha probado nadie todavía que esas que llama Vd. ilusiones buenas, nacidas de la fe, de un alto sentimiento religioso o de una bien ordenada y discreta fantasía poética, sean tales ilusiones en lo esencial. Quedan, pues, ilusiones malas, o dígase verdaderas ilusiones. Contra éstas combato, y afirmo que no las he tenido nunca, y que si las hubiese tenido alguna vez, no me quejaría de perderlas. -Ponga Vd. -dijo Serafinito- algunos ejemplos de esas ilusiones. -Nada más fácil -contestó D. Juan-. Hay una señorita en Madrid, elegante, algo coqueta, no muy rica, y que ha llegado a cumplir veinticinco años, sin casarse. Las ilusiones de esta señorita consistían en coger un marido rico, titulado si fuese posible, sufrido de condición, poco gastador, a fin de que ella lo pudiese gastar todo o casi todo, etc., etc. Como estas ilusiones no se han realizado, la señorita exclama a cada momento que ya no hay amor en el mundo, que pasaron los tiempos de Isabel y Marcilla y de Julieta y Romeo, que vivimos en un siglo de prosa y que ha perdido las ilusiones. Hay una dama casada con un funcionario público, cariñoso, afable, buen papá, marido tierno y enamorado; pero da la maldita casualidad de que uno de sus compañeros, quizás con menos sueldo y quizás con más intermedios de cesantía, se arregla de suerte que tiene para butacas en los teatros y para más moños y trajes, y tal vez hasta para palco en la Ópera o para ir a Biarritz a veranear, mientras que él, trabaja que trabaja siempre, y sin salir de apuros y ahogos. La dama que, en vista del ejemplo, se había forjado sus ilusiones, conoce al cabo que es imposible hacer carrera con su marido, y las pierde. Desde entonces se lamenta a cada instante de que no ha realizado su ideal, de que los maridos son monstruos o zotes, de que la poesía del hogar doméstico no es dable en esta edad infecta en que vivimos, y de que ya no volverán a la vida Baucis y Filemón. Entra a servir en cualquiera casa una cocinera. El ama toma la cuenta todos los días, y procura, informándose de los precios, que la cocinera sise lo menos posible. La cocinera pierde entonces sus ilusiones; dice que la hidalguía, el desprendimiento, la magnanimidad de los señores bien nacidos pasaron para siempre, y que ahora vivimos en un siglo metalizado, ruin, plebeyo y cicatero. Va a Madrid un joven bien plantado, chistoso, ameno, que se viste con el mejor sastre y se pasea en la Castellana. No se enamoran de él las duquesas ni las marquesas, las ricas herederas le dan calabazas, y sólo se le muestra propicia, si acaso, la hija del ama de la casa de huéspedes donde vive. Este joven pierde también sus ilusiones, y decide que las mujeres del día no tienen más que vanidad y soberbia y carecen de corazón. Pierden, por último, las ilusiones, el coplero insufrible que presume de poeta y no halla quien lea sus versos; el periodista ambicioso que no llega a ministro; el autor dramático que es silbado; el médico que no tiene enfermos; el abogado que no tiene pleitos; el hipócrita a quien no creen sus embustes, y hasta el que juega a la lotería y no saca el premio gordo. Para todos éstos la corrupción de nuestro siglo es espantosa, la falta de ideal evidentísima, la carencia de religión horrible; y un destino ciego y perseguidor de la virtud gobierna y dispone los acontecimientos humanos. -Infiérese de cuanto Vd. alega, que sólo los tunantes, torpes o desdichados, tienen ilusiones y las pierden. -Son los que más ilusiones tienen y las pierden -prosiguió D. Juan contestando a mi interrupción-. No niego, sin embargo, que hay multitud de personas honradas que se forjan ilusiones y que se lamentan luego de haberlas perdido; pero, si no implica falta de honradez el tener cierta clase de ilusiones y el lamentar su pérdida, implica al menos falta de juicio y poca entereza de carácter. -Aclare Vd. eso también con ejemplos -dijo Serafinito. -Voy a aclararlo. Hay una señora pobre y muy virtuosa y honesta, que sabe resistir a toda seducción, y que sufre con su marido molestias y privaciones sin cuento; pero pasan los años, no la saludan con más respeto a causa de su honestidad, porque la fama no ha de ir publicándola a son de clarín, y nadie le da joyas, ni palco, ni coche, porque eclipse a Lucrecia; de manera que sigue tan desvalida y poco considerada como antes. Aquí encaja entonces el que la buena señora empiece a rabiar, a lamentarse de que ha perdido las ilusiones, y a decir que la sociedad es un lupanar inmundo, donde sólo las malas mujeres consiguen ir en landó y vestir sedas y encajes, y adornarse con diamantes y perlas. Las ilusiones de esta señora habían consistido en creer que la virtud podría y debería traer satisfacciones de amor propio y ventajas y regalos materiales, como si la virtud, con tan vil precio, fuese verdadera virtud, y proporcionando su ejercicio lo que la señora quería, no viniese a ser prenda de los más bribones. Este segundo modo de ilusionarse es una terrible enfermedad que se apodera a veces de generosos y nobles espíritus, aunque falsos y extraviados. Consiste en rebajar las más nobles prendas y excelencias de nuestro ser buscándoles una finalidad vulgar, queriendo convertir en útil lo bello o lo sublime. La virtud, el genio, la ciencia, la poesía, podrán ser útiles en ocasiones al individuo que las posee; pero no es su fin principal la utilidad. Es más: el que se propone sacarla de su virtud, de su ciencia o de su poesía, deja al punto de ser sabio, virtuoso o poeta. Para fines bajos importa emplear bajos medios: los medios elevados conducen sólo a fines que lo son también. . . . Las ilusiones del doctor Faustino - Juan Valera a lo mejó :nosabo: . . . :sip: |
Re: Rincón literario
Otro verso de Lao Tse
8. Intimidad El mejor de los hombres es semejante al agua, La cual beneficia a todas las cosas, sin ser contenida por ninguna, Fluye por lugares que otros desdeñan, Donde se acerca más deprisa al Tao. Así, el sabio: Donde mora, se acerca más deprisa a la tierra, En el gobierno, se acerca más deprisa al orden, Hablando, se acerca más deprisa a la verdad, Haciendo tratos, se acerca más deprisa a los hombres, Actuando, se acerca más deprisa a la oportunidad, En el trabajo, se acerca más deprisa a lo competente, En sentimientos, se acerca más deprisa al corazón; No lucha, y así permanece libre de culpa. |
Re: Rincón literario
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Lo que nadie parece ver en los niños es el egoismo en estado puro, sin tapujos. Ellos son ellos, sin importarles siquiera las circunstancias. :D ¡Bueno, bueno, no me pequéis mucho. :o |
Re: Rincón literario
Capítulo II
Dejando al ventero, Gumán de Alfarache se fue a Madrid y llegó hecho pícaro. Siendo aquella para mí una vida descansada, nunca me pareció bien, y menos para mis intentos. Porque, al fin, era mozo de ventero, que es peor que de ciego. Estaba en camino pasajero: no quisiera ser allí hallado y en aquel oficio, por mil vidas que perdiera. Pasaban mozuelos caminantes de mi edad y talle, más y menos, unos con dinerillos, otros pidiendo limosna. Dije: «Pues pese a tal, ¿he de ser más cobarde o para menos que todos? Pues no me pienso perder de pusilánime.» Hice corazón y buen rostro a los trabajos, con que, dejada mi venta, me fui visitando las de adelante, con alguna moneda de vellón, ganada en buena guerra y de algunos mandados que hice. Era poco y consumióse presto. Comencé a pedir por Dios. Algunos me daban a medio cuarto y los más me decían: «Perdona, hijo.» Con el medio cuarto y otros que se le arrimaban, comía según alzancaba el gaudeamus, y con el «Perdona, hijo» no remediaba letra: perecía. Dábase muy poca limosna y no era maravilla, que en general fue el año estéril y, si estaba mala la Andalucía, peor cuanto más adentro del reino de Toledo, y mucha más necesidad había de los puertos adentro. Entonces oí decir: «Líbrete Dios de la enfermedad que baja de Castilla y de hambre que sube del Andalucía». Como el pedir me valía tan poco y lo compraba tan caro, tanto me acobardé, que propuse no pedirlo por estremo en que me viese. Fuime valiendo del vestidillo que llevaba puesto. Comencélo a desencuadernar, malogrando de una en otra prenda, unas vendidas, otras enajenadas y otras por empeño hasta la vuelta. De manera que cuando llegué a Madrid, entré hecho un gentil galeote, bien a la ligera, en calzas y en camisa: eso muy sucio, roto y viejo, porque para el gasto fue todo menester. Viéndome tan despedazado, aunque procuré buscar a quien servir, acreditándome con buenas palabras, ninguno se aseguraba de mis obras malas ni quería meterme dentro de casa en su servicio, porque estaba muy asqueroso y desmantelado. Creyeron ser algún pícaro ladroncillo que los había de robar y acogerme. Viéndome perdido, comencé a tratar el oficio de la florida picardía. La vergüenza que tuve de volverme perdíla por los caminos, que como vine a pie y pesaba tanto, no pude traerla o quizá me la llevaron en la capilla de la capa. Y así debió de ser, pues desde entonces tuve unos bostezos y calosfríos que pronosticaron mi enfermedad. Maldita sea la vergüenza que me quedó ni ya tenía, porque me comencé a desenfadar y lo que tuve de vergonzoso lo hice desenvoltura, que nunca pudieron ser amigos la hambre y la vergüenza. Vi que lo pasado fue cortedad y tenerla entonces fuera necedad, y erraba como mozo; mas yo la sacudí del dedo cual si fuera víbora que me hubiera picado. . . . El Guzmán de Alfarache. Mateo Alemán. vaya que sí . . . es que las cornás que da el hambre . . . |
Re: Rincón literario
Hoy he entregado la declaración de Hacienda y me he acordado de lo española que soy:
Pero es que ese individualismo llega a más. Los del propio bando son también, a la hora de la verdad, extraños, y no se trata, como podría ocurrir en otros países, de evitar responsabilidades. Es que de verdad cuando el español se retrae a su concha no admite hermanos ni correligionarios. Si se le enfrenta con una realidad, «en tal pueblo hicieron esto y aquello los tuyos», se encoge de hombros… Ah, bueno, serían unos locos… Son «otros», están aparte, a él no le toca nada El español vive con una sociedad, pero jamás inmerso en ella. Su personalidad está recubierta de pinchas que se erizan peligrosamente ante el intento de colaborar en cualquier empresa. En ciencia esto se llama labor de equipo y su falta ha sido muchas veces reconocida como determinante de la lentitud del progreso español (las lumbreras son geniales en el sentido de únicas y raramente proceden de una escuela determinada ). La actitud general este reflejada en una frase: « Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como.» En el español, dice América Castro, «la reacción del dinamismo vital va del objeto a la persona por ser así la realidad de su estructura». Esto es cierto hasta tal punto que el español se apropia todo lo que le toque de cerca o de lejos. El es- pañol, cuando cuenta su jornada, dice: «tomé mi desayuno, leí mi periódico, encendí mi cigarro, subí a mi autobús», pero, curiosamente, cambia al referirse a la «oficina» (véase Pereza). «Esos, los que me dirigen esa pregunta (cuál era su religión) , quieren que yo les dé un dogma, una solución en que pueda descansar el espíritu en su pereza. Y ni esto quieren, sino que buscan poder encasillarse y meterse en uno de los cuadriculados en que colocan a los espíritus ... Y yo no quiero dejarme encasillar, porque yo, Miguel de Unamuno, como cualquier otro hombre que aspire a conciencia plena, soy una especie única. "No hay enfermedades, sino enfermos", suelen decir algunos médicos, y yo digo que no hay opiniones, sino opinantes.» (Mi religión. Unamuno O. S., p. 256, Madrid 1960.) El español siente, en general, una instintiva animosidad a formar parte de asociaciones, y lo que ocurrió en la guerra civil a cuantos militaban en varias de ellas no ha contribuido precisamente a cambiar sus puntos de vista. Compárese con Inglaterra o Estados Unidos, por ejemplo, en donde es normal para un ciudadano ser miembro de cinco o seis organizaciones patrióticas, benéficas, religiosas o recreativas. Cuando el español se «apunta» a un casino, no va a colaborar con otros para resolver problemas, sino a encontrar un sitio cómodo en donde él pueda contar a los demás lo que piensa del mundo en general y de la familia de Sánchez en particular. Por ello, la organización a la que no hay más remedio que pertenecer, la del Estado, es mirada con suspicacia. El Estado es un ente aborrecible que no se considera como vínculo necesario entre el individuo y la sociedad, sino como un conglomerado de intervenciones que tratan de reglamentar la vida de Juan Español, con el único propósito de perjudicarle. Las características del Estado no tienen en este aspecto ninguna importancia y lo mismo da una República que una Monarquía una Dictadura. Siempre se trata de un fiscalizador de la vida al que hay que hacer el menor caso posible. Las leyes que el Estado promulga tienen valor mientras está la tinta fresca y lo pierden cuando pasan unos meses. Ante un proyecto he preguntado a veces: Pero ¿cómo, no hay una ley que prohíbe esto? .”Hace mucho que no hablan de ella», es la respuesta. El silencio, para nosotros, equivale a la abolición, Ya el encomendero que vivía en América conciliaba el respeto por el rey y su propio juicio contrario, poniendo el decreto real sobre su cabeza y pronunciando solemnemente -sin ironía-: «Se acata, pero no se cumple.». Todo español está autorizado a engañar al Estado procurando evadir el pago de los impuestos. Hay que subir mucho en la escala moral de los españoles para encontrar a uno que equipare la trampa hecha al fisco con el apoderarse del dinero ajeno. Muchas personas incapaces de quedarse con diez pesetas de un desconocido, no vacilarían en burlar al Estado en miles y miles. Muchos que verían con horror la primera acción, sonreirían con admiración hacia la segunda. Lo primero es robar, lo segundo ser listo. Porque al fin y al cabo “quién roba a un ladrón…” El español y los siete pecados capitales.- Fernando Díaz-Plaja. |
Re: Rincón literario
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Seis meses estuvo en la cama Tomas, en los cuales se secó y se puso, como suele decirse, en los huesos, y mostraba tener turbados todos los sentidos. Y aunque le hizieron los remedios posibles, solo le sanaron la enfermedad del cuerpo, pero no de lo del entendimiento, porque quedó sano, y loco de la mas extraña locura que entre las locuras hasta entonces se habia visto. Imaginose el desdichado que era todo hecho de vidrio, y con esta imaginacion, cuando alguno se llegaba a el, daba terribles voces, pidiendo y suplicando con palabras y razones concertadas que no se le acercasen, porque le quebrarian, que real y verdaderamente el no era como los otros hombres, que todo era de vidrio de pies a cabeza. Para sacarle desta extraña imaginacion, muchos, sin atender a sus voces y rogativas, arremetieron a el y le abrazaron, diciendole que advirtiese y mirase como no se quebraba. Pero lo que se grangeaba en esto era que el pobre se echaba en el suelo dando mil gritos, y luego le tomaba un desmayo, del cual no bolvia en si en cuatro horas, y cuando volvia, era renovando las plegarias y rogativas de que otra vez no le llegasen. Decia que le hablasen desde lejos y le preguntasen lo que quisiesen, porque a todo les responderia con mas entendimiento, por ser hombre de vidrio y no de carne, que el vidrio, por ser de materia sutil y delicada, obraba por ella el alma con mas promtitud y eficacia que no por la del cuerpo, pesada y terrestre. Quisieron algunos experimentar si era verdad lo que decia, y asi le preguntaron muchas y dificiles cosas, a las cuales respondio espontaneamente con grandissima agudeza de ingenio, cosa que causó admiracion a los mas letrados de la universidad y a los profesores de la medicina y filosofia, viendo que en un sujeto, donde se contenia tan extraordinaria locura como era el pensar que fuese de vidrio, se encerrase tan grande entendimiento, que respondiese a toda pregunta con propiedad y agudeza. Pidio Tomas le diesen alguna funda donde pusiese aquel vaso quebradizo de su cuerpo, porque al vestirse algun vestido estrecho, no se quebrase; y asi le dieron una ropa parda y una camisa muy ancha, que el se vistio con mucho tiento y se ciñó con una cuerda de algodon. No quiso calzarse zapatos en ninguna manera, y el orden que tuvo para que le diesen de comer, sin que a el llegasen, fue poner en la punta de una vara una vasera de orinal, en la qual le ponian alguna cosa de fruta de las que la sazon del tiempo ofrecia. Carne ni pescado, no lo queria; no bebia sino en fuente o en rio, y esto con las manos. Cuando andaba por las calles, iba por la mitad dellas, mirando a los tejados, temeroso no le cayese alguna teja encima y le quebrasse. Los veranos dormia en el campo al cielo abierto, y los inviernos se metia en algun meson, y en el pajar se enterraba hasta la garganta, diciendo que aquella era la mas propia y mas segura cama que podian tener los hombres de vidrio. Cando tronaba, temblaba como un azogado y se salia al campo, y no entraba en poblado hasta haber pasado la tempestad. Tuvieronle encerrado sus amigos mucho tiempo; pero viendo que su desgracia pasaba adelante, determinaron de condescender con lo que el les pedia, que era le dejasen andar libre, y asi le dejaron, y el salio por la ciudad, causando admiracion y lastima a todos los que le conocian. . . . El Licenciado Vidriera -Miguel de Cervantes- Michael Jackson . . . ha muerto, descanse en paz. |
Re: Rincón literario
me ha gustado tanto este articulo que no me he podido resistir a compartirlo
ELVIRA LINDO OPINIÓN Viejo, sordo, incontinente Mi perro es bastante viejo. Casi dieciséis años. Hace casi dieciséis años iba yo zascandileando por Chueca cuando vi en la jaulilla de una pajarería un yorkie diminuto, más parecido a un murciélago que a un perro. Lo compré. Yo no sabía mucho de perros hasta entonces. Ahora sé casi todo. Tras años de estrechísima convivencia (me ha seguido con admiración en todas mis actividades diarias, sin exclusión) casi me atrevo a decir que nadie me ha querido tanto como él. No hay cariño de un hombre que se ponga a la altura de semejante enamoramiento. Las visitas han sido testigos de la fascinación que el pequeño murciélago ha sentido siempre por mí. Me sentaba a comer y me miraba desde abajo como diciendo, "mírala, qué bien mastica". Me echaba la siesta y él se la echaba conmigo; debía de presentir el momento en que yo iba a abrir los ojos porque, cuando me despertaba, lo primero que encontraba eran los ojos negros bajo el flequillo perlado. Tampoco me quitaba ojo mientras escribía columnas, novelas, guiones, "no hay otra como ella -parecía pensar-, algún día, este país le dará el lugar que le corresponde: el Parnaso". Sé que hay lectores que considerarán pueril mi relato. Lo asumo. Si Hitchcock abominaba de rodajes con perros y niños, también hay lectores que en cuanto ven que un artículo se llena de animales, pasan la página. Que la pasen. Es una aspereza típicamente española. Ésa es una buena razón para hojear de vez en cuando la prensa internacional. El otro día, en The Washington Post, venía un extracto conmovedor de Old Dogs, de Gene Wengarten y Michael S. Williamson, un ensayo sobre la experiencia de convivir con perros viejos. Uno de los autores recuerda con nitidez el día en que sintió que su perro comenzó a envejecer. Yo también lo tengo fechado: mi perro se hizo viejo el primer invierno que pasó en Nueva York. En otoño, la ciudad le volvió loco. En contraste con los educadísimos perros neoyorquinos, el mío, iba cruzándose de lado a lado de la acera, queriendo atrapar todos esos olores a mierda de las alcantarillas, a flores de los coreanos, a esas bolsas enormes de comida que tiran por la noche y en la que, si te fijas con atención, ves moverse a las ratas por debajo del plástico negro. Pero llegó el frío hiriente, ese que te quema la cara y te agarrota las manos, y el pobre empezó a andar de puntillas como un Chiquito de la Calzada a cuatro patas. Sucumbí ante eso que hasta hacía un año me parecía una bobada anglosajona: el abriguito. Y es que un perro de Chueca no estaba hecho para esos hielos. Tampoco para los calores agosteños. Recuerdo una mañana ardiente de verano, tras hacerle andar cinco kilómetros por la avenida Madison, que el pobre se me desparramó en el charco de agua que se forma bajo los quioscos de flores y ya no hubo manera de que anduviera. Me lo llevé a casa en brazos con la pelambre chorreando. Ay, esos mis primeros tiempos de soledad. Él provocaba que me saludaran los niños y las viejas. Alguna vez que nos ausentamos de la ciudad, vivió en casa del escultor Leiro y se convirtió en un personajillo querido y célebre entre los vecinos de aquella zona de Tribeca. Sí, yo presentía que se estaba haciendo viejo. Al principio fue un cambio sutil. De joven, había sido como ese chihuahua argentino del chiste que vive en Alemania y le dice a otro perro, "yo en mi país era un dóberman". Él siempre se había considerado un dóberman. Era mi perro de defensa, no es broma. En cuanto llegaba alguien a casa esos cinco kilos se enredaban entre las piernas de la visita, que se quedaba atónita, aturdida. Pero ese espíritu chulesco se fue aplacando; a esta nueva paz contribuyeron la ceguera y la sordera. Pero en vez de reaccionar con frustración y tristeza, como haría un ser humano, mi perro viejo fue optando por la tranquilidad de espíritu. Ahora, no me cabe duda, es un sabio. En verano encuentra el rincón más fresco, en invierno el rayo de sol más sabroso; no tiene prisa por levantarse, si tú te levantas a las doce él se levanta a las doce, si tú te levantas a las ocho él se levanta también a las doce; ya no quiere alejarse más de cien metros de casa, cuando llega a la esquina, se da media vuelta y da por finalizado el paseo; prefiere dar paseíllos por el patio, como si fuera un jardinero experto, disfrutando del olor de cada hoja; y si se mea (lo que ocurre con cierta frecuencia) ya no corre a esconderse bajo el sofá con miedo a ser castigado. Cuando te ve acercarte con la fregona, te mira como diciendo, "tengo derecho a mearme, soy un viejo incontinente". Un amigo me dijo un día, "me encantan los perros, pero no los tengo porque su ciclo de vida es demasiado corto". Es cierto. Pero hay algo tan digno en su vejez, esa capacidad para convertir las limitaciones físicas en placidez contemplativa, que su actitud se convierte en una lección diaria. Cierto es que a veces echo de menos esa adoración sin límites que le hacía mover la cola sólo por el hecho de que yo le mirara. Hemos cambiado los papeles, ahora soy yo quien de vez en cuando se acerca a su cojín. Le miró esos ojos como canicas que miran sin ver y le digo, "cuánto te admiro". Y él ronronea, entiende mi admiración. Es un viejo con la autoestima por las nubes. |
Re: Rincón literario
gracias Fareraa y gracias a la señora lindo por dejar testimonio de agradecimiento a su fiel compañero, yo también podría escribir bastante de la mía . . . quizás en otra ocasión.
saludos y:brindis: |
Re: Rincón literario
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Re: Rincón literario
¿¿¿¿¿¿ha visto alguien un chucho tan mono?????????
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Re: Rincón literario
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-Luego te estorban los libros. -No, señor: me estorban los que me daban en la Universidad; me estorba la Universidad misma, porque cada hombre nace con sus inclinaciones, y las mías no van hacia ese lado. Por lo demás, yo he estudiado mucho, créame usted, don Baldomero, ¡muchísimo! Me he pasado noches en claro y semanas en vilo, porque, al cabo, tiene uno amor propio; y, gracias a estas faenas, no he perdido el tiempo, es decir, he ganado todos los cursos; pero esto no es estudiar ni aprender, ni siquiera aprovechar el tiempo. -Ergo la borrica tiene sabañones. -Ni asomo de ellos, señor don Baldomero... digo, créolo yo así; y verá usted por qué. Yo tenía condiscípulos que parecían cortados para aquella carrera: sueltos de palabra, finos de entendimiento... ¡me embobaba escuchándolos, y me aturdía viéndolos bullir y revolverse y cautivar los ánimos! Serán grandes jurisconsultos; brillarán en el foro; escribirán libros; irán a las Cortes... Y hasta serán ministros, sí, señor, porque lo valen y lo merecen; pero estas prendas las da Dios, y a mí no me alcanzó ninguna de ellas en el reparto; y no alcanzándome, me gusta que las luzca el que las tiene; y, aunque las admiro, no las envidio, por lo mismo que me conozco... Mire usted, hombre, no es vanidad; pero creo que no se me altera el pulso si me hallo cara a cara con el lobo en un callejo del monte; y entro en cátedra, y tiemblo delante del profesor; colgado de la última rama con una mano, y con el hacha en la otra, desmocho una cajiga, si es preciso, sin que me asuste la altura ni el trabajo me fatigue; y entre mis compañeros de clase soy torpe, encogido y flojo; en las calles tropiezo con los transeúntes y los coches, y el ruido y el movimiento me marean, y las casas enfiladas me entristecen; en el teatro me duermo y en la posada me ahogo; y en la posada, y en la calle, y en el teatro, y en la cátedra, yo no pienso en otra cosa que en Cumbrales, y en cuanto hay en Cumbrales, y en esta cajiga, y en este banco, y en esta sombra, y en esta fuente... -Justo: en la vita bona. -¡Le digo a usted que no! Lo que sucede es que esta cajiga, y este banco, y esta fuente y cuanto los ojos ven desde aquí y pueden abarcar desde lo alto del campanario, lo tengo yo metido en el alma, con la rara condición de que cuanto más me alejo de ello, más hermoso lo veo... En fin, hombre, hasta oigo las campanas de la iglesia, y huelo el hinojo de estas regatadas. ¿Quiere usted más? -¡Coplas, coplas, hojarasca... poesía huera! -¡Si parece mentira lo que se ve desde lejos, mirando hacia la tierruca con los ojos del corazón! Si es en abril y mayo, jurara que veo a mis convecinos arando en la vega, o moliendo los terrones con los cuños del rastro, o cubriendo los surcos después de la siembra; si es en junio, cuando ya verdeguea el maíz sobre el fondo negro de la heredad, que oigo los cantares de las salladoras, y que las veo en largas filas, con el sombrero de paja, la saya de color y en mangas de camisa. ¡Pues dígote en agosto! Los maíces con pendones ya; y entre maizal y maizal, los segadores tendiendo la yerba del prado, con sus colodras a la cintura, y las obreras deshaciendo el lombío con el mango de la rastrilla, o atropando con ella la yerba oreada, y amontonándola en hacinas... Y luego entrar el carro con sus horcas y dobles teleras; y horconada va y horconada viene; la moza de arriba, acalda que te acalda; y otras, desde abajo, peina que te peina la carga con la rastrilla; y la carga, sube que sube y crece que crece, hasta que debajo de ella no se ven ni el carro ni los bueyes; y eche usted las tres cordadas, y arrímese al testuz de las bestias, ahijada en mano, y lléveme a pulso aquella balumba por cuestas y callejones sin entornarla; y empáyemela usted con aquella porfía entre el que descarga la yerba y el hormiguero de gente que la toma al boquerón del pajar, y la lleva hacia dentro y la acalda, sin que pelo quede de una horconada al boquerón cuando otra nueva viene del carro; porque ignominia fuera para los que empayan, no dar abasto al descargador. Pues que avanza octubre y se coge el maíz; y déme usted las deshojas, y tómate la siega del retoño, y el derrotar las mieses... ¡como si lo tuviera delante, don Baldomero; lo mismo que si lo tocara con las manos, veo yo todo esto y mucho más en cuanto me alejo de aquí! Lo veo, lo palpo... Y lo huelo; porque no me negará usted que, en punto a olores, éstos del campo de Cumbrales parece que vienen de la gloria. -¡Echa, hijo, echa, que ya te vas enmendando! Túvete antes por poeta, y ahora me pareces loco, si es que ambas cosas no andan siempre en una pieza. -¡Poeta y loco por lo que le cuento a usted! -¿Y qué es lo que me cuentas ¡oh Pablo amigo!, sino lo que se lee en copias y romances de gentes desocupadas y soñadoras? -Será que no me he explicado yo bien. ¡Si uno supiera decir todo lo que siente y del modo que lo siente! -¡Para el demonio que te escuchara entonces! Desengáñate, Pablo: por muchas vueltas que des a esas pinturas, no pasan de hojarasca, y, en substancia, haraganería pura. -¡Cáspita! Eso sí que no..., digo, paréceme a mí. Andaría usted cerca de la verdad, si todas esas cosas me entusiasmaran a ratos, o en los libros, o vistas desde mi casa, muy arrellanado en el sillón; pero usted sabe muy bien que no hay faena de labranza ni entretenimiento honrado aquí, en que yo no tome parte como lo pueda remediar, y que tengo cinco dedos en cada mano como el labrador más guapo de Cumbrales; y ha de saber desde ahora, si antes no lo ha presumido, que quisiera perder el poco respeto que tengo a la levita de la casta, para hacer muchas cosas que hoy no hago por el qué dirán las gentes. Si esto es afán de holganza, holgazán soy sin propósito de enmienda; pero sea lo que fuere, esto es lo que me gusta y para ello me creo nacido; con lo cual vuelvo al tema de antes: que no me estorban los sabios. Ni ellos sirven para la vida del campo, ni yo para la del estudio; porque Dios no ha querido que todos sirvamos para todo. Cada cual a su oficio, pues no le hay que, siendo honrado, no sea útil; y útiles y honrados podemos ser, ellos en el mundo con la pluma y la palabra, y yo en Cumbrales con mis tierras y ganados... Y en Cumbrales me quedo; porque mi padre, que nunca quiso hacerme sabio a la fuerza, piensa como yo, tiene amor a sus haciendas, y no le pesa que otro se encargue de administrarlas bien cuando él no pueda atenderlas... Y aquí tiene usted todo lo que hay acerca del particular. . . . El sabor de la tierruca - José María de Pereda - vaya . . . |
Re: Rincón literario
–Sí, más acá de lo natural es lo mismo que más allá, como más allá del espacio es lo mismo que más acá de él. ¿Ves esta línea? –y trazó una línea en un papel–. Prolongada por uno y otro extremo al infinito y los extremos se encontrarán, cerrarán en el infinito, donde se encuentra todo y todo se lía. Toda recta es curva de una circunferencia de radio infinito y en el infinito cierra. Luego lo mismo da lo de más acá de lo natural que lo de más allá. ¿No está claro?
–No, está oscurísimo, muy oscuro. –Pues porque está tan oscuro, cásate. –Sí, pero... ¡me asaltan tantas dudas! –Mejor, pequeño Hamlet, mejor. ¿Dudas?, luego piensas; ¿piensas?, luego eres. –Sí, dudar es pensar. –Y pensar es dudar y nada más que dudar. Se cree, se sabe, se imagina sin dudar; ni la fe, ni el conocimiento, ni la imaginación suponen duda y hasta la duda las destruye, pero no se piensa sin dudar. Y es la duda lo que de la fe y del conocimiento, que son algo estático, quieto, muerto, hace pensamiento, que es dinámico, inquieto, vivo. –¿Y la imaginación? –Sí, ahí cabe alguna duda. Suelo dudar lo que les he de hacer decir o hacer a los personajes de mi nivola, y aun después de que les he hecho decir o hacer algo dudo de si estuvo bien y si es lo que en verdad les corresponde. Pero... ¡paso por todo! Sí, sí, cabe duda en el imaginar, que es un pensar... .................................................. ............................................... Mientras Augusto y Victor sostenían esta conversación nivolesca, yo, el autor de esta nivola, que tienes, lector, en la mano y estás leyendo, me sonreía enigmáticamente al ver que mis nivolescos personajes estaban abogando por mí y justijïcando mis procedimientos, y me decía a mí mismo: «¡Cuán lejos estarán estos infelices de pensar que no están haciendo otra cosa que tratar de justificar lo que yo estoy haciendo con ellos! Así cuando uno busca razones para justificarse no hace en rigor otra cosa que justijicar a Dios. Y yo soy el Dios de estos dos pobres diablos nivolescos.» .................................................. .................................................. Niebla.- Miguel de Unamuno. |
Re: Rincón literario
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Es una ternura. |
Re: Rincón literario
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Es saludable consejo, que como en la galera no haya mucho que hacer, ni menos que negociar, ver allí el pasajero, que lo más del día, y de la noche, se ocupan en contar novelas, hablar cosas vanas, blasonar de sus personas, alabar sus tierras, y aun relatar vidas ajenas; y en semejantes pláticas, y liviandades, debe mucho el pasajero cuerdo guardarse de no ser prolijo, novelero, vocinglero, mentiroso, entremetido, chocarrero, y porfiado, porque más pena da en la mar una conversación pesada, que no la mala vida de la galera, y parece esto muy claro, en que la marea de en cuando en cuando os hace rebelar, y un necio porfiado cada hora os hace desesperar. Es saludable consejo, para el pasajero que presume de ser cuerdo, y honrado, compre algunos libros sabrosos, y unas horas devotas, porque de tres ejercicios que hay en la mar, es a saber, el jugar, el parlar, y el leer, el más provechoso, y menos dañoso es el leer. Es saludable consejo, antes que se embarque el pasajero, se provea de anzuelos, cordel, cebo, y cañas, para que cuando alguna vez estuvieren en calma, o metidos en alguna cala, o cogidos tras alguna roca, opuesta la proa en tierra, saque sus aparejos, y se ponga a tomar algunos pescados: pues tomará recreación en los pescar, y gran sabor en los comer: porque muy mejor le está a su ánima, y aun a su bolsa irse a pescar peces a proa, que no estarse jugando dineros en popa. Es saludable consejo, que el mareante regalado, se provea de pasas, higos, ciruelas, almendras, diacitrón, dátiles, confites, y de alguna delicada conserva: porque en haciendo marea, o sobreviniendo la tormenta, como luego las arcadas son a la puerta, y el revesar en casa, y se quita la vista, y se pierde el comer, si en aquella hora, y conflicto no tiene el pobre pasajero alguna conserva confortativa, yo mando mala ventura. Es saludable consejo, se provea para un no menester, de un ristre de ajos, de un horco de cebollas, de una botija de vinagre, de una alcuza de aceite, y aun de un trapo de sal: porque dado caso que son manjares rústicos, y vascosos, no son delicados para se marear, ni muy codiciosos para hurtar: y más allende de esto, ya puede ser que de migajas, y agua, y sal, y aceite, haga un tal gazpacho, que le sepa mejor que un capón en otro tiempo. Es saludable consejo, que todo buen mareante se provea de pantuflos de corcho, de zapatos doblados, de calzas marineras, de bonetes monteros, de agujetas dobladas, y de tres, o cuatro camisas limpias: porque es de tal calidad el agua de la mar, y la disposición de la galera, que primero las ha de ensuciar todas, que se pueda jabonar una. Es saludable consejo, mayormente para los hombres regalados, y estómagos delicados, se provean de algunos perfumes, menjuí, estoraque, ámbar, o aloes, y sino de alguna buena poma hechiza: porque muchas veces acontece que sale tan gran hedor, de la sentina de la galera, que a no traer en qué oler, hace desmayar, y provoca a revesar. . . . Arte del Marear y de los inventores de ella: con muchos avisos para los que navegan en ellas.- Antonio de Guevara - no! si yaaaa, real como la vida misma, por cierto . . . dos galeras pasaron anteayer a mejor vida, va por ellas :cid5: |
Re: Rincón literario
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:brindis: Un 3 de julio nació Ramón Gómez de la Serna (me lo ha recordado el gugel ese) traigo algunas greguerías, genero que te viene a la mente en cuanto oyes el nombre de este escritor. Lo más importante de la vida es no haber muerto El par de huevos que nos tomamos parece que son gemelos, y no son ni primos terceros La luna es el ojo de buey del barco de la noche La Zeta es un siete que oye misa, Las bellotas nacen con huevera, Las golondrinas son los pájaros vestidos de etiqueta, Intenté suicidarme, y casi me mato Nuestros gusanos no serán mariposas :brindis: |
Re: Rincón literario
No he encontrado un sitio mejor par poner esta pregunta que aquí, después de todo tiene que ver con las letras.
¿Alguien conoce más formas de decir “morir”? Yo recuerdo 39, pero estoy segura que algún cofrade conoce alguna más. Las he puesto por orden alfabético para facilitaros el ver si falta la que conocéis. Acabarse Agonizar Apagarse Bajar a los infiernos Concluir Criar gusanos Criar malvas Dar la vida Dejar de respirar Dejar este mundo Derramar la última gota de sangre Desaparecer para siempre Descansar en paz Diñarla Dormir eternamente Espicharla Estar bajo tierra Estirar la pata Exhalar el último suspiro Expirar Finalizar Fallecer Extinguirse Fenecer Finar Irse al otro barrio Llegar al término de la vida Morir Palmar Pasar a mejor vida Perecer Ponerse el traje de madera Rendir el alma Reventar Salir con los pies por delante Soñar eternamente (sueño eterno=muerte) Subir al cielo Sucumbir Tener fin Gracias. Sí, lo sé, lo sé, vaya entretenimiento. :santo: Es que el calor, unido al aburrimiento, es muuuy malo. :cunao: :brindis: |
Re: Rincón literario
Irse a la quinta del ñato.
Ver crecer las margaritas desde abajo. |
Re: Rincón literario
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No había oído ninguna de las dos. La primera ni siquiera sé que sentido tiene. He buscado ñato y esto es lo que he encontrado. ñato, ta. (Del quechua ñatu). 1. adj. Am. chato (‖ de nariz poco prominente). 2. m. y f. coloq. Ur. U. para dirigirse a personas jóvenes muy allegadas. 3. m. Ur. boxeador. 4. f. coloq. Arg., Cuba, El Salv., Nic. y Ur. Nariz de una persona. ¿Qué sentido tiene aquí, Gracy? |
Re: Rincón literario
Esa expresiòn se usaba en mi ciudad en Argentina y no tengo ni idea de dònde procede.
Otra que se dice allà es "espichar" |
Re: Rincón literario
Sí, esa de espichar ya viene en mi relación.
Gracias Gracy (valga la redundancia :cunao:). :brindis: |
Re: Rincón literario
Estimados cofrades, saludos y :brindis:
- Que te piquen el billete. - Entregar la documentación. - Echarse un mus con San Pedro. - Irse de viaje con la Parca. - Dejar de fumar. Otro saludo y más :brindis: |
Re: Rincón literario
:meparto::meparto::meparto:
Esas tampoco me las sabía. Suma y sigue. Acabarse Agonizar Apagarse Bajar a los infiernos Concluir Criar gusanos Criar malvas Dar la vida Dejar de respirar Dejar este mundo Dejar de fumar para siempre Derramar la última gota de sangre Desaparecer para siempre Descansar en paz Diñarla Dormir eternamente Echarse un mus con San Pedro Entregar la documentación Espicharla Estar bajo tierra Estirar la pata Exhalar el último suspiro Expirar Finalizar Fallecer Extinguirse Fenecer Finar Irse a la quinta del ñato Irse al otro barrio Irse de viaje con la Parca Llegar al término de la vida Morir Palmar Pasar a mejor vida Perecer Picarte el billete Ponerse el traje de madera Rendir el alma Reventar Salir con los pies por delante Soñar eternamente (sueño eterno=muerte) Subir al cielo Sucumbir Ver crecer las margaritas desde abajo Tener fin |
Re: Rincón literario
Ir a plantar rabanitos.
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Re: Rincón literario
Esta no es muy clara. Yo misma he plantado algunos rábanos y sigo aquí. :cool:
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Re: Rincón literario
Serà que no los has plantado en la quinta del ñato :meparto:
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Re: Rincón literario
Variantes que se utilizan por aquí, sobre todo, las utilizaban los viejos:
- Apagársete la vela (o tambien, acabársete) - Estar en el mundo de la Verdad - Acabársete la cuerda (versión modera: agotársete las pilas) Cuando me acuerde de más, las subo :brindis: |
Re: Rincón literario
Va a ser eso. :cunao:
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Re: Rincón literario
Cita:
A ver cuantas conseguimos. :cunao: ¡Este idioma es una mina! :pirata::pirata: |
Re: Rincón literario
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-¡Ay! -respondió Sancho llorando-. No se muera vuesa merced, señor mío, sino tome mi consejo, y viva muchos años; porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir, sin más ni más, sin que nadie le mate, ni otras manos le acaben que las de la melancolía. Mire no sea perezoso, sino levántese desa cama, y vámonos al campo vestidos de pastores, como tenemos concertado: quizá tras de alguna mata hallaremos a la señora doña Dulcinea desencantada, que no haya más que ver. Si es que se muere de pesar de verse vencido, écheme a mí la culpa, diciendo que por haber yo cinchado mal a Rocinante le derribaron; cuanto más que vuesa merced habrá visto en sus libros de caballerías ser cosa ordinaria derribarse unos caballeros a otros, y el que es vencido hoy ser vencedor mañana. -Así es -dijo Sansón-, y el buen Sancho Panza está muy en la verdad destos casos. -Señores -dijo don Quijote-, vámonos poco a poco, pues ya en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño. Yo fui loco, y ya soy cuerdo: fui don Quijote de la Mancha, y soy agora, como he dicho, Alonso Quijano el Bueno. . . . El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha - Miguel de Cervantes Saavedra Crimilda que por aquí viene poca gente y con estos post de :calavera: van a salir huyendo :cunao: |
Re: Rincón literario
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Vivo sin vivir en mí y de tal manera espero, que muero porque no muero. En mí yo no vivo ya, y sin Dios vivir no puedo; pues sin él y sin mí quedo, este vivir ¿qué será? Mil muertes se me hará, pues mi misma vida espero, muriendo porque no muero. Esta vida que yo vivo es privación de vivir; y así, es continuo morir hasta que viva contigo. Oye, mi Dios, lo que digo: que esta vida no la quiero, que muero porque no muero. Estando ausente de ti ¿qué vida puedo tener, sino muerte padecer la mayor que nunca vi? Lástima tengo de mí, pues de suerte persevero, que muero, porque no muero. El pez que del agua sale aun de alivio no carece, que en la muerte que padece al fin la muerte le vale. ¿Qué muerte habrá que se iguale a mi vivir lastimero, pues si más vivo más muero? Cuando me pienso aliviar de verte en el Sacramento, háceme más sentimiento el no te poder gozar; todo es para más penar por no verte como quiero, y muero porque no muero. Y si me gozo, Señor, con esperanza de verte, en ver que puedo perderte se me dobla mi dolor; viviendo en tanto pavor y esperando como espero, muérome porque no muero. ¡Sácame de aquesta muerte mi Dios, y dame la vida; no me tengas impedida en este lazo tan fuerte; mira que peno por verte, y mi mal es tan entero, que muero porque no muero. Lloraré mi muerte ya y lamentaré mi vida, en tanto que detenida por mis pecados está. ¡Oh mi Dios!, ¿cuándo será cuando yo diga de vero: vivo ya porque no muero? ¿Miedo a la muerte, a diñarla, a espicharla...? :santo: :meparto: :brindis: |
Re: Rincón literario
Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando. Y se quedará mi huerto con su verde árbol, y con su pozo blanco. Todas las tardes el cielo será azul y plácido, y tocarán, como esta tarde están tocando, las campanas del campanario. Se morirán aquellos que me amaron y el pueblo se hará nuevo cada año; y lejos del bullicio distinto, sordo, raro del domingo cerrado, del coche de las cinco, de las siestas del baño, en el rincón secreto de mi huerto florido y encalado, mi espíritu de hoy errará, nostáljico… Y yo me iré, y seré otro, sin hogar, sin árbol verde, sin pozo blanco, sin cielo azul y plácido… Y se quedarán los pájaros cantando. El Viaje Definitivo -Juan Ramón Jiménez 'Que no, Slocum, que no. Que este pueblo (el español) fue capaz de crear esto tan complicado:' ejque teresita cuando se le iba el santo al cielo :santo: y desde allí le dictaba . . . en este poema juanra lo dice algo más claro . . . '¿Miedo a la muerte, a diñarla, a espicharla...? :santo: :meparto:' no no, si en el fondo no se le tiene miedo a la muerte . . . a lo que se le tiene un poco de miedo . . . mejor dicho respeto, es a las formas :cunao: |
Re: Rincón literario
Voy a poner otro que también le cantó a la muerte (¿quién no?), pero de esto último sólo un poquito.
Yo me moriré una noche, cerca de la madrugada antes de que rompa el día la fina raya del alba. ------- EUROPA no habla griego, que habla gringo Creyendo que esta hablando el europeo: Babélico balido y balbuceo Que se americaniza de vikingo. Nunca sonó un imperio Carolingo Tan incontinental cocacoleo. Ni encontró un Bonaparte a su deseo Tal respuesta, responso, ni respiro. Respuesta que es apuesta y desatina. Responso a la difunta Gran Bretaña. Respingo que lo da quien mas se empina. Y mientras se la ignora o se la extraña A una Europa, que, al serlo, fue latina, Ya no se habla en cristiano ni en España. ---------- LA vejez es una mascara: Si te la quitas, descubres El rostro infantil del alma. La niñez te va siguiendo Durante toda la vida. Pero ella va mas despacio Y tu andas siempre de prisa. Cuando la vejez te llega, No es que vuelves a la infancia, Es que moderas el paso Y al fin la niñez te alcanza. ----------- Este callado arder de oculto fuego En que, sonando, el alma se ensimisma, Es cenicienta, remansada lumbre, O llama que me punza y me lastima. Siento que se separan mis recuerdos De un solo recordar que los olvida: Que una sola esperanza me separa De tantas esperanzas ya perdidas. Y el punzante dolor me va clavando, Como un latido, su aguzada espina, Que, al encontrar mi llaga mas secreta, Por el herido corazón respira. José Bergamín |
Re: Rincón literario
Mascarón de Proa
La niña de madera no llegó caminando: allí de pronto estuvo sentada en los ladrillos, viejas flores del mar cubrían su cabeza, su mirada tenía tristeza de raíces. Allí quedó mirando nuestras vidas abiertas, el ir y ser y andar y volver por la tierra, el día destiñendo sus pétalos graduales. Vigilaba sin vernos la niña de madera. La niña coronada por las antiguas olas, allí miraba con sus ojos derrotados: sabía que vivimos en una red remota de tiempo y agua y olas y sonidos y lluvia, sin saber si existimos o si somos su sueño. Ésta es la historia de la muchacha de madera. Pablo Neruda |
Re: Rincón literario
UN SONETO A CERVANTES Horas de pesadumbre y de tristeza paso en mi soledad. Pero Cervantes es buen amigo. Endulza mis instantes ásperos, y reposa mi cabeza. Él es la vida y la naturaleza, regala un yelmo de oros y diamantes a mis sueños errantes. Es para mí: suspira, ríe y reza. Cristiano y amoroso y caballero parla como un arroyo cristalino. ¡Así le admiro y quiero, viendo cómo el destino hace que regocije al mundo entero la tristeza inmortal de ser divino! Rubén Darío. pos sí, me lo ha quitado de la boca, por Miguel :brindis:, si ejque ya está . . . casi todo dicho. |
Re: Rincón literario
Primera velada Desnuda, casi desnuda; y los árboles cotillas a la ventana arrimaban, pícaros, su fronda pícara. Asentada en mi sillón, desnuda, juntó las manos. Y en el suelo, trepidaban, de gusto, sus pies, tan parvos. -Vi cómo, color de cera, un rayo con luz de fronda revolaba por su risa y su pecho -en la flor, mosca , -Besé sus finos tobillos. Y estalló en risa, tan suave, risa hermosa de cristal. desgranada en claros trinos... Bajo el camisón, sus pies -¡Basta, basta!» -se escondieron. -¡La risa, falso castigo del primer atrevimiento! Trémulos, pobres, sus ojos mis labios besaron, suaves: -Echó, cursi, su cabeza hacia atrás: «Mejor, si cabe...! Caballero, dos palabras...»» -Se tragó lo que faltaba con un beso que le hizo reírse... ¡qué a gusto estaba! -Desnuda, casi desnuda; y los árboles cotillas a la ventana asomaban, pícaros, su fronda pícara. Arturo Rimbaud |
Re: Rincón literario
Je t'aime Je t'aime pour toutes les femmes queje n'ai pas connues Je t'aime pour tous les temps où je n'ai pas vécu Pour l'odeur du grand large et l'odeur du pain chaud Pour la neige qui fond pour les premières fleurs Pour les animaux purs que l'homme n'effraie pas Je t'aime pour aimer Je t'aime pour toutes les femmes que je n'aime pas Qui me reflète sinon toi moi-même je me vois si peu Sans toije ne vois rien qu'une étendue déserte Entre autrefois et aujourd'hui R y a eu toutes ces morts que j'ai franchies sur la paille Je n'ai pas pu percer le mur de mon miroir R m'a fallu apprendre mot par mot la vie Comme on oublie Je t'aime pour ta sagesse qui n'est pas la mienne Pour la santé Je t'aime contre tout ce qui n'est qu'illusion Pour ce coeur immortel queje ne détiens pas Tu crois être le doute et tu n'es que raison TU es le grand soleil qui me monte à la tête Quand je suis sûr de mot Te Amo Te amo por todas las mujeres que no he conocido Te amo por todos los momentos que no he vivido Por el olor de alta mar y por el olor a tibio pan Por la nieve que se funde ante las primeras flores Por los animales puros que el hombre no tiene Te amo por amar Te amo por todas las mujeres que no amo. Quién es mi reflejo sino tú yo me veo tan poco Sin ti sólo veo un inmenso desierto Entre el ayer y el hoy Hubo todas esas muertes vencidas No he podido traspasar el muro de mi espejo Tuve que aprender palabra por palabra la vida Cómo se olvida Te amo por tu sabiduría que no es la mía Por la salud Te amo contra todo lo que es fuera üusión Por ese corazón inmortal que no detengo Crees ser duda y sólo eres razón Eres el gran sol que me embriaga Cuando estoy seguro de mí mismo. Paul Éluard |
Re: Rincón literario
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— ¿Qué piensa usted de las artes? — El arte es la ciencia de lo inútil. El médico frunció la frente sorprendido. Aquella respuesta no cuadraba con la personalidad que había creído adivinar en su paciente. — ¿Quiere decir que desprecia usted las artes; que las considera algo trivial, y a quienes las practican gentes desocupadas que no tienen otra cosa mejor que hacer? — ¡Nada de eso doctor! ¡Considero que el arte es tanto más sublime cuanto mayor es su inutilidad! — Explíquese mejor. — El hombre es el único animal que se crea necesidades que nada tienen que ver con la subsistencia del individuo y con la reproducción de la especie. No le basta comer para alimentarse, sino que condimenta los alimentos, de modo que añadan placer a la satisfacción de su necesidad. No le basta vestirse para abrigarse, sino que añade, a esta función tan elemental, la exigencia de confeccionar su ropa con determinadas formas y colores. No se contenta con cobijarse, sino que construye edificios con líneas armoniosas y caprichosas que exceden de su necesidad: lo cual no ocurre con la guarida del zorro, la madriguera del conejo o el nido de la cigüeña. ¿Hay algo más inútil que la corbata que lleva usted puesta? ¿De qué le sirve al estómago una salsa cumberland o un chateaubriand a la Périgord? ¿Qué añade al cobijo del hombre el friso de una escayola o las orlas en forma de signos de interrogación de los hierros que sostienen el pasamanos de una escalera? Pues bien: todo eso que está inútilmente «añadido a la pura necesidad»… ¡ya es arte! La gastronomía, la hoy llamada alta costura y la decoración son las primeras artes creadas por nuestra especie, porque representan los excesos inútiles añadidos a las necesidades primarias de comer, abrigarse y guarecerse. — Dígame, señora de Almenara, ¿dónde ha leído ese ensayo sobre la inutilidad? ¡Me gustaría conocerlo! — ¡No necesito leer a los demás para formarme una opinión, doctor! — Prosiga, señora: me tiene usted absolutamente fascinado. — Pues bien — continuó Alicia —. En el momento mismo en que el espíritu creador del hombre se despegó incluso de la necesidad primaria para producir sus lucubraciones, nacieron las grandes Artes: la Poesía, la Danza, la Música y la Pintura. — Olvida la Arquitectura. — Considero a la Arquitectura, como a la Gastronomía, un añadido inútil a una necesidad «primaria». La Danza en cierto modo, también tiene este lastre, pero se aleja más de la necesidad. Es… ¿cómo explicarme?, una… una… ¡una mímica sublimada! ¡eso es lo que quería decir! Tal vez la Danza sea anterior al lenguaje y tuviera en sus orígenes una intencionalidad práctica: con carga erótica, reverencial o religiosa. ¡Yo no estaba allí, y no se qué «intencionalidad» tenía! Pero no hay duda de que encerraba «un propósito», encaminado a la consecución de un fin. No sé si me explico, pero la intencionalidad es algo muy superior a la «necesidad primaria». Está ya directamente relacionada con el juicio y la voluntad. «Quiero esto y voy a demostrarlo con gestos y ademanes rítmicos.» ¡Y la Humanidad se puso a danzar! ¡De ahí a la Pavlova o a Nureyev no había más que un paso! La Pintura pertenece a un género superior. ¡Es más inútil todavía! Tiene un lejanísimo parentesco con la escritura ideográfica, mas una vez añadida su carga de inutilidad, la distancia entre lo necesario y lo que no sirve para nada, se hace tan grande, que la considero entre las primeras de las Artes Mayores. ¿No opina lo mismo, doctor? — Mi querida amiga, no es mi opinión lo que interesa, sino la suya. — ¿Y no le interesa que a mí me interese conocer su opinión, doctor? ¡Sería muy poco galante de su parte dejarme hablar y hablar sin intervenir! — Eso es precisamente lo que deseo, señora. Y empiezo a pensar que se le ha acabado la inspiración. ¿Cómo juzga usted la Poesía? — Paralela en méritos a la Pintura, aunque un tanto más inútil todavía. ¿Qué quiere decir, o para qué sirve decir: Mi corazón, como una sierpe se ha desprendido de su piel, y aquí la miro entre mis dedos llena de heridas y de miel? »¡Oh, doctor! Ni el corazón tiene una piel como la de las serpientes que se la cambian cada temporada como las modas de las mujeres, ni los ofidios ni el corazón acostumbran a impregnarse del zumo de las abejas; ni hay hombre que pueda contemplar víscera tan delicada entre las manos: pues si estuviese vivo moriría en el intento; y si muerto, no podría contemplarla. ¡Y sin embargo este poemilla de García Lorca es arte puro! »Queda, por último, la Música. ¿Qué mayor inutilidad que unir unos ruidos con otros ruidos que no expresan directamente nada y que pueden ser interpretados de mil distintas maneras según el estado de ánimo de quien los escuche? ¿A quién alimenta eso? ¿A quién abriga? ¿A quién cobija? ¡A nadie! La Música es la más inútil, biológicamente hablando, de todas las Artes y, por ello, por su pavorosa y radical inutilidad, es la más grande de todas ellas; la menos irracional, la más intelectual, la más espiritual, la más humana, en tanto que esto signifique superación de los seres inferiores. Porque lo cierto es que hay quien entiende, ¡equivocadamente, claro está!, por «humano…». Alicia se detuvo y se sonrojó: — ¡Ah, doctor estoy hablando como un ser pedante e insufrible! Discúlpeme. No quiero hablar más. . . . Los renglones torcidos de dios - Torcuato Luca de Tena - el arte . . . eso es morirse de frío, no?, abrígate flavio. |
Re: Rincón literario
Cita:
:cid5:Ya ves, Flavio...Don Torcuato te copió. Siesqueeeee...:eek: |
Re: Rincón literario
Un día leí un proverbio que decía algo asi:
Cuando algo te aflija toma refugio en la Verdad, la Paz y la Belleza, en las que no hay ninguna duda. Ese proverbio me inspiró este poema a mi mar, donde me he refugiado tantas veces. Os la dedico a todos los amantes del Mar MI MAR Mar eterno que me enamoras bálsamo de heridas en el alma Tomo refugio en tu Verdad sin tiempo cuando el corazón duele y todo lo demás se hace pequeño. Mar inmenso que me cautivas Tú eres el placer que tanto espero Me nutro de tu Belleza plácida en comunión contigo bañada por tus lágrimas azules Mar profundo que me sustentas colmando de tu espíritu mis días, embriagando de Paz mis soledades Tú no morirás nunca porque el principio y el fin en ti no existen Mar intenso hasta lo imposible refugio de amores infinitos cementerio de poemas olvidados El dia en que yo muera me quedaré contigo para siempre (Cabo de Gata 20 agosto 2002) |
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