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Mi primera castaña
Buenos días cofrades.
Pídanse un roncito de esos que se toman sin prisa, calentando el gaznate, y siéntense, que les cuento. Se trata de un sucedido que no llega siquiera a poder ser llamado una historia, lo dejaríamos más bien en un mero hecho anecdótico. No obstante, como me ocurrió a mí, yo quiero a este hecho igual que se quiere a un hijo feo, con amor sincero, y aprendiendo a ser humilde. Les cuento. Hace unos tres años que me saqué el PER y empecé a navegar y a descubrir esta actividad que me encanta. Navego poco y de charter, debo decir, por lo que sigo siendo (y seré durante mucho tiempo) un grumetillo con título entre los dientes y bastante poca experiencia. Precisamente en la lista de los bagajes de esa experiencia, se encuentra el sucedido que paso a narrarles, y que me ocurrió hace ahora poco más de año y medio. Sepan disculparme aquellos aguerridos y bregados marineros que al leerlo sonrían con aire paternal o incluso con sorna por si lo que yo considero como dice el título de este hilo, “mi primera castaña”, forma parte de su desayuno diario. Como he comentado, soy novato y cada uno vive las experiencias con el grado de magnitud que su naturaleza tiene a bien aportarle. Por ponerles a ustedes en situación, les diré que soy de Zaragoza y suelo ir a navegar un promedio de una vez al mes por aguas de Vilanova y la Geltrú, donde he conocido a los que ahora son unos estupendos amigos con los que llevo ya compartidas algunos cientos de millas, varios rones y unas cuantas guardias nocturnas en la bañera, tanto por la Costa Dourada como por travesías interinsulares. Allí en Vilanova solemos alquilar veleros de diversas esloras en cierta empresa de cuyo nombre no debo acordarme para no vulnerar normas del foro. Era noviembre, y mis amigos y cofrades Reivah y Krank (bastante más bregados que yo en el arte de la vela) y un servidor llevábamos tiempo queriendo probar una eslora más pequeña de lo habitual Para ello contactamos con otra empresa del mismo puerto que alquila Tucanas de 21”, con la que nunca habíamos alquilado, y reservamos un barco para una mañana de sábado. Toda la semana habíamos estado mirando con inquietud la previsión, pues la meteo era incierta, y no sabíamos hasta qué punto propicia para una navegada tranquila. Tanto mis amigos como yo nos consideramos a día de hoy sensatos y poco amantes de los riesgos innecesarios, por lo que el plan contemplaba abortar la salida si llegado el día las condiciones no eran favorables. Mi problema es que yo vivo en Zaragoza y para esa navegada tenía que salir de casa a las 6 de la mañana y zumbarme los 270 km de coche para llegar a puerto. Si una vez allí, donde a las 9 ya puedes mirar las nubes y sentir si el aire en la cara te acaricia o te araña, se decide que no se sale, mi viaje y mi madrugón habrían sido en vano. Sabido esto, y en vista de que la previsión no era buena pero tampoco mala del todo, el viernes por la noche tomo la decisión, en consenso con mis amigos, de prepararme para el madrugón, viaje y posterior navegada. Con el despertador ajustado, me marcho con Morfeo. El sábado por la mañana, la previsión es como la de toda la semana, incierta. Ya en el puerto, el cielo está desagradablemente cerrado y la fría brisa de las 9 de la mañana, que poco suele tener que ver con la de un par de horas después, no ayuda mucho. Aún así tomamos la decisión: navegamos. Serán sólo 3 o 4 horas por los alrededores de la costa, si la cosa se pone fea, a puerto. Cuando nos presentamos frente a los Tucana (la empresa cuyo nombre tampoco diré en abierto, creo recordar que tiene tres unidades allí amarradas), no vemos a ningún patrón, ni armador, ni persona encargada esperándonos. Tras un rato llamando a los dos teléfonos que tenemos de la empresa sin que conteste nadie, preguntamos a alguien del puerto que pasaba por allí, quien levantando la vista nos indica que la responsable de la empresa está fuera del recinto pero a la vista, a unos 50 metros de nosotros, en una feria náutica que se celebraba esos días en la ciudad. Tras cuatro gritos mal dados por nuestras cuerdas vocales, esta persona nos oye, se acerca y al identificarnos nos dice algo así como: - …Con esta previsión no pensé que fuerais a venir.Tras contar los pares de narices que se nos habían puesto, y prometer que nunca más vamos a querer saber nada de esta empresa y de esta persona, nos dirigimos a la otra empresa con la que habitualmente charteamos, y le contamos lo que nos ha pasado. Dicho y hecho, a las 10:00 estamos saliendo de puerto con un 32”. No es la pequeña eslora que queríamos, pero al menos nuestro plan B nos ha permitido hacernos a la mar. ... |
Re: Mi primera castaña
(Continúa)
Desde el principio salimos con el chaleco puesto, no vaya a ser que surja algún imprevisto o cualquier golpe de ola traicionero. No esperábamos ningún cabo de Hornos, pero insisto en que la meteo estaba bastante abierta. La meteo no era buena para una navegada tranquila, pero curiosamente no por malas condiciones, sino por un viento caprichoso, rolón y muy racheado, que no obstante no llegaba a ser peligroso en ningún momento, sólo incómodo como ya digo. Lo mismo desaparecía de golpe, dejándonos a la deriva, que volvía enseguida de direcciones insospechadas, así que decidimos poner motor para coger algo de mar y buscar vientos más estables. La estrategia funciona y al final conseguimos navegar con arrancada, estableciendo los rumbos deseados a cada momento, y haciendo las maniobras que íbamos considerando oportunas. La mañana transcurría agradablemente, los aperitivos acabaron siendo historia cuando llegó el momento, y navegar volvía a ser un placer otoñal. Así estuvimos hasta la una del mediodía aproximadamente, cuando nos encontrábamos a unas cinco millas de tierra según el plotter, y decidimos dar por terminada la navegación y volver a puerto. De pronto Eolo dice que ya es hora de comer, y ha visto tres boquerones por la Costa Dourada que tienen buena pinta. El viento de repente sube con una intensidad y una rapidez que no había visto antes, sin aviso y sin cita previa, viniendo del SW. La ola empieza a crecer en altura y manteniendo su típica frecuencia mediterránea, viniendo también la misma dirección que el viento. Nuestro rumbo directo a puerto era NW, por lo que el ataque de los elementos nos entra por el través de babor, provocando importantes escoras que me empiezan a poner los timones de corbata. Yo estaba a la rueda y empecé a ver que la cosa se ponía seria, pero seria de verdad. Las condiciones para entonces ya eran las peores que yo había conocido a bordo de cualquier cosa flotante, reconozco que debido a mi bisoñez no hacía falta mucho para eso, pero el problema es que el tiempo seguía empeorando, y a una rapidez vertiginosa. Mis compañeros empezaron a recoger velas y enrollan el génova enseguida, sin problemas. Con la mayor ni nos planteamos rizar, a la rapidez a la que está subiendo el viento hay que recogerla entera y volver a puerto a motor. Reivah y Krank tomaron la sabia decisión de engancharse a la línea de vida de babor (este barco lleva un cable de acero en cada banda, para tal fin). Y hecho esto se pusieron a recoger la mayor, que este barco es enrollable, tan cómoda en algunas ocasiones y tan complicada otras. Y aquí vino el primer problema serio. La vela estaba totalmente descontrolada, templando y flameando intermitentemente, cada vez con más fuerza. Los golpes de viento se traducían en fuertes tirones del trapo sobre la botavara, que a veces volvía al centro de crujía y de nuevo golpeaba hacia sotavento, castigando duramente la escota, que arraigaba justo delante de la bitácora y de la rueda que estaba a mis manos. Yo, con la mayor aún sin empezar a recoger, intentaba aproarme lo máximo posible, para evitar la fuerte escorada que ya llevábamos y los golpes de ola cada vez más fuertes que íbamos recibiendo por través. Imposible, al llevar la vela entera, el mismo viento me mantenía el rumbo que yo no quería, atravesando el barco y dejándolo perpendicular de nuevo a ráfagas y olas (aunque enfilado a puerto). Así que definitivamente arranco el motor para ayudarme a arribar, y algo conseguí, pero no lo suficiente. Al no poder aproar, y tener el viento de través, la maniobra de enrollado se hacía una odisea. Para colmo de males, nada más empezar a recoger, los cabos del pajarín y del enrollador se hacen un lío a la entrada de los stoppers, impidiendo la maniobra por la tensión que generaba la vela y que tiraba de ellos en contradirección. ... |
Re: Mi primera castaña
(Continúa)
A esas alturas, el cielo ya se había puesto su nuevo vestido de noche, y empujaba hacia abajo a unas plomizas nubes que parecían acariciar el tope de nuestro mástil. El viento arreciaba y aullaba como un animal enfurecido, y la lluvia y sobre todo los rociones me golpeaban en la cara y me irritaban los ojos por la sal del agua. Las tumbadas eran espectaculares. Unas espumosas olas de unos dos metros, que se sucedían con rapidez asesina, golpeaban la panza del casco que se encontraba continuamente fuera del agua. La borda de sotavento, a menudo bajo la superficie, me hacía poner en duda la aprendida teoría de la estabilidad de los veleros. Mis compañeros libraban su combate particular contra el nudo de los cabos mientras se agarraban a la pared en que se convertía el suelo de la bañera y la cubierta en general debido a las inclinaciones. Los momentos de máxima escorada se intercambiaban con los de adrizado con una rapidez endiablada, provocando cada vez más golpes y más violentos de la botavara hacia uno y otra banda. Lo que ya tenía claro y esto no se me va a olvidar nunca es con qué facilidad te vuelves insignificante en medio de una mar cabreada. Insisto: facilidad, y añado: rapidez. En uno de estos golpes, y todavía sin solucionar el lío de cabos, partió el perrillo de sujeción de la escota, el que la une al extremo de la botavara, quedando ésta libre a merced del viento y las escoras, y la carrucha de la misma suelta también, correteando por el suelo de la bañera. Ahora es cuando empezó la fiesta. Hasta entonces los golpes de la botavara eran violentos, pero ahora empezaron a ser infernales, pues esta quedó libre para moverse prácticamente 180º con toda la vela desplegada. De hecho, creo recordar haberla visto tocar el agua más de una vez. La parte positiva es que ahora, con cada racha de viento, la mayor quedaba prácticamente libre, flameando en la dirección que mandaba el viento, con lo que las escoradas empezaron a ser menos frecuentes. Poco después, los bregados Reivah y Krank consiguieron aflojar el lío de cabos y empezar a enrollar mayor, lo cual terminó de ayudar a que la dura situación se suavizase ligeramente. A partir de ahí puse un punto más de motor, sin abusar porque ya estaba trabajando de lo lindo. Recuerdo a Reivah preguntándome en ese momento qué viento teníamos. Miré los instrumentos y no me lo creía: 39,8 nudos, un temporal de fuerza 8 en toda regla que se había montado en 10 minutos. Y estábamos aún a unas cuatro o cinco millas de tierra. Con ambos trapos ya recogidos, y el barco enfilado a puerto, los tres nos miramos y asentimos en un gesto de complicidad y camaradería, y alguien dijo: “Bueno, lo peor ya ha pasado”. Podía ser un comentario prudente, tal vez sensato, seguramente un pensamiento unánime. Pero realmente lo peor no había llegado todavía. Seguía quedando el problema de la botavara suelta, que a cada escorada del barco a una u otra banda, daba unos golpes fuertes de asustar. Temiendo que el arraigo de la misma en el palo sufriera hasta el punto de llegara a romper, al intrépido Krank se le ocurrió la idea de tirarle un cabo desde abajo, que pasara por encima y volviera a caer, haciendo una lazada, para intentar sujetarla y llevarla a crujía. Dicho y hecho, y con cuidado de no quedar guillotinado por los constantes barridos que hacía, lanzó varias veces el cabo por encima de la botavara. Entre el movimiento de ésta, el del barco y el efecto del viento, la operación lanzamiento del cabo resultaba imposible. El problema es que debido a sus peligrosos barridos, tras recoger la mayor, habían subido el amantillo para garantizar que no rodaran cabezas, y la botavara estaba muy alta, así que el improvisado cowboy optó por subirse encima de la zona del tambucho, quedando justo debajo del principio de la botavara, la zona más baja, para tenerla más a mano y aumentar las posibilidades de éxito. Fue en ese momento cuando una enorme ola golpeó sin piedad el través de babor, haciendo escorar todo el barco con la violencia con que saben hacerlo las olas cuando quieren. Volvimos a ponernos de lado, Reivah estaba sólidamente aferrado, yo más que sujetar la rueda del timón para guiar el barco, me agarraba a ella para no caerme. Y Krank… No es menos cierto por ser tópico, pero cuando te ocurre te das cuenta de con qué facilidad y con qué rapidez pasan un montón de imágenes por tu mirada si ves de cerca una tragedia. Incluso cuando no es en tus propias carnes, puedo asegurar. Vi como Krank perdía el equilibrio en un barco escorado 50, 60 o no sé si más grados. Con el barco tumbado, salió arrastrado hacia sotavento, es decir, cayendo casi verticalmente hacia a la banda de estribor y al agua. Décimas de segundo, puede que incluso menos, en los que tu cerebro procesa a tal velocidad que el tiempo transcurrido te parecen eternos minutos. Sus manos intentando arañar la fibra de vidrio mientras caía arrastrado por su peso, la cara de susto y de terror de alguien que se va, la trayectoria hacia el oscuro mar que lo esperaba para tragárselo como si fuera una aceituna, mi poca confianza en el éxito de un rescate en esas condiciones de mar, cómo organizar pese a ello dicho intento de rescate, y la pregunta de si realmente habíamos vulnerado las leyes del sentido común por salir a navegar ese día, fueron imágenes y pensamientos que se agolparon en mi cabeza a la velocidad de la luz. No sé si Krank lo recordaba, pero yo desde luego en ese momento me había olvidado de que se había atado a la línea de vida. Como digo fueron décimas de segundo las que transcurrieron hasta que el enganche llegó a su máximo recorrido (es de los del tipo elástico) y Krank quedó colgando de la misma como si fuera un jamón, pero en esas décimas, mi cerebro ya había asimilado que el terrible accidente ocurría. Ese fue para mí, con diferencia el peor momento de la navegada, el susto de pensar que perdíamos por la borda a un tripulante, compañero y amigo, y que muy difícilmente podríamos recuperarlo ileso estando el mar como una lavadora. Afortunadamente, cuando el barco adrizó, Krank volvió a su sitio, y mi corazón al suyo. En un par de intentos más teníamos la botavara en crujía, sujeta y tranquilita. El viento iba bajando con timidez conforme nos acercábamos a tierra. El último punto de motor que faltaba nos terminó de llevar a puerto sanos, salvos y empapados, donde, una vez atracados nos felicitamos, nos regocijamos y nos dijimos de todo, sin necesitar otro lenguaje que nuestra franca mirada. Eolo se quedaba sin boquerones por ese día. FIN |
Re: Mi primera castaña
Conclusiones que se desprenden de la experiencia, tras las varias conversaciones que posteriormente tuvimos los tres implicados:
En definitiva, como dice el título del hilo, resumen de mi primera castaña. |
Re: Mi primera castaña
Gracias por el relato. Yo salí a navegar el sabado 1 poco más al norte y alguna racha de 30 y muchos hubo, pero de gradiente tuve 28/30.
Las mayores enrollables NO se enrollan con el barco aproado, al contrario, para enrrollar la mayor debe portar algo y apoyarse en el "canto" del palo, si no se lía. Otro error es arriar cuando hay castaña, los veleros navegan a vela!!!, se riza, se busca 1 rumbo cómodo y listos. La mayoría de problemas que tuvisteis empezaron cuando decidisteis arriar velas. |
Re: Mi primera castaña
:brindis:Está bien lo que bien acaba. Me imagino que si quién no os alquilo lee este hilo, se le dibujará una sonrisa maliciosa en la cara.
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Re: Mi primera castaña
Tela!
Si fue este fin de semana, el sábado por las aguas costeras de Alicante se vivió algo similar por la mañana. La previsión fue muy diferente a la realidad, tanto en horas como intensidad del viento. Me alegro que todo haya salido bien. Nosotros estuvimos en puerto sin salir todo el día. Saludos, :brindis::brindis::brindis: |
Re: Mi primera castaña
Sábado 1⃣. De que mes ,???
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Re: Mi primera castaña
Cita:
Saludos. Coronadobx |
Re: Mi primera castaña
Qué bien contado y qué bien escrito, gracias!!
Me ha recordado la mía, (la primera, digo) y encuentro ciertas similitudes, así que si sigue el hilo, ni caso a los que puedan entrar a saco para deciros tal o cual... Lo que me ha chocado es que se rompiera el arraigo de la botavara... ¡a nosotras nos pasó lo mismo, y fue cuando se terminó de liar parda!! ¿Será algo común en romperse?? Porque es una gracia lo que quedarse con la mayor dando **** a diestro y siniestro (digo... babor y estribor) Me alegro mucho sobre todo de que no pasara nada más que el susto con Krank, lo de caer al agua SI QUE SON PALABRAS MAYORES, y aunque se esté atado, con la línea de vida según el largo que tenga, el golpazo puede ser igualmente peligroso.... Gracias por contarlo. :cid5: |
Re: Mi primera castaña
Anda... Qué sorpresa.
Lo que cuenta Aporelmar sucedió hace poco más de año y medio. Una cosa que comentamos entre nosotros es que en este grupo siempre pensamos que los demás saben mucho, y eso da una tranquilidad tremenda. :D Bien. Matices. Krank y un servidor habremos navegado alguna milla más (que para eso tenemos la costa al lado de casa) pero nos queda mucho por aprender y aquí el autor es mucho mejor marino de lo que sugiere su relato. Contestando más o menos por orden, los barcos que utilizamos ya casi son de la familia y empezamos a conocerles las manías: la mayor la desenrollamos y recogemos recibiendo el viento por la amura de estribor, de forma que ayuda a que la vela salga y a que se recoja sin arrugas. Que conste que prefiero las mayores tradicionales pero en fin... es lo que hay. Jiauka tiene razón en que hubiera sido mejor rizar y seguir a vela, y eso fue un error de cálculo. El plan era navegar por la mañana y volver a comer a puerto, así que al subir el viento y al plantearnos reducir la vela el planteamiento fue "para lo que queda, en vez de rizar arriamos y volvemos a rumbo directo". El viento subió más de lo que pensábamos mientras resolvíamos el problema de los cabos, que sí fue claramente culpa nuestra, por no haber aclarado la maniobra antes de empezar. El mismo día salieron a navegar varios amigos en otros barcos. Uno en un catamarán con familia sin experiencia, que volvió a puerto cuando la cosa empezó a empeorar (tampoco es cosa de que la familia te retire la palabra) y otro con otro barco algo más grande, que comieron en Sitges y volvieron por la tarde, sin mayores incidencias, pero con bastante cuidado. También salió otro barco de la misma empresa (un 40') que volvió antes que nosotros con la mayor hecha jirones, completamente destrozada. Señalar, por último, que el arraigo del aparejo de la botavara no se rompió, sino que se soltó (se desenroscó). Luego apareció el pasador del grillete por el suelo de la bañera. Desde entonces, comprobar que los grilletes los aparejos están bien apretados se ha convertido también en una costumbre previa a zarpar -lo que me ha servido para comprobar: a) que una Leatherman se puede romper y b) que la garantía de Leatherman responde sin ningún problema-. :brindis::brindis::brindis: |
Re: Mi primera castaña
Enhorabuena!!! Y lo digo de verdad ... a capar se aprende cortando c...s y a navegar navegando, me llama la atención lo que dices de la contra, me suena más a escota ... pero es igual.
Lo importante es que lo solucionasteis, nadie se hizo daño, volvisteis a casa ... y aprendisteis un montón. Yo el martes salí a navegar por la Bahía de Palma en un Bavaria 32 Cruiser que me habían prestado para pasar el día con una encantadora tripusol ... tenía ganas de poner velas y darle caña al barco, Pero tras salir del amarre vi que el anemómetro marcaba más de lo que parecía, así que opté por esperar a salir de la bocana... y allí me esperaban 25 a 26 Kn, ya es algo a tener en cuenta, pero con una buena tripu pones trapo y ya veremos ... pero con mi tripu ... opté por desenrollar el génova y punto, una gran opción en traveses y aletas porque te estabiliza el barco y la mayor no está ahí para intentar que te vayas de orzada ... Y navegas planito pudiendo incluso disfrutar de una :brindis: sin miedo a partirte el cráneo ... Marcamos puntas de 7 kn ... y llegamos a un buen fondeo ... el resto ya es cosa privada... Conclusión: Navega y disfruta, y procura volver a puerto que es donde queremos que acaben todas las travesías, y gracias por compartir la experiencia. :brindis::brindis::brindis: salud!!! |
Re: Mi primera castaña
Generalmente las roturas, lios de drizas, y todas las demas putadas pasan con mal tiempo, es normal.
:brindis: |
Re: Mi primera castaña
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y lo que yo no entiendo, si no eres capaz de enrollarla, para que sigues a lo bruto? Picas driza -si, las velas enrolladas tienen driza aunque mucha gente nunca se acuerde de ellas, ni llevando centenares de arrugas en el gratil...- y vela pa abajo, seguramente no tiene sables y se puede meter dentro sin mucho problema... por otro lado, creo que no rompisteis el arraigo de la contra, sino de la escota en la botavara y si, las mayores se enrollan ciñendo, habitualmente tienen un bordo mejor que otro para ello, manteniendo el rumbo de ceñida, primero verificas que amantillo y contra tienen la botavara a unos 85º del mástil, amollas completamente la escota, la vela va a flamear pero de forma mas o menos controlada, y soltando parajin sin miedo, se va cazando cabo de enrollador con velocidad constante, despacio, pero constante y vela dentro sin pliegues para que luego salga bien la próxima navegada como podeis ver, con viento fuerte, es mas difícil enrollar una mayor enrollable, que arriar una vela normal con un buen lazybag, con sus lazy Jack a la mitad de las crucetas -están mal montados tantos lazys con poleas sobre el mástil, queda un carril pequeño entre ambos lazys- por cierto, si se navega a media mayor enrollada, antes de enrollarla, hay que desenrollarla entera, y ahora ya la enrollas entera una mayor que trabaja a medio enrollar, se tensa dentro del mástil, y luego al empezar a enrollar el otro trozo, se destensa y se gira, pillando pliegos que luego no dejaran sacarla fácilmente y si, tener la maniobra bien adujada es vital, adujar cada cabo haciendo 8s para evitar cocas y vueltas mordidas después de cada maniobra, es uno de los detalles que diferencia un dominguero de uno que ya algo aprendió |
Re: Mi primera castaña
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Abregrilletes WICHARD, pa toa la vida 6-7€ en Decathlon yo tb he roto varia LTH... |
Re: Mi primera castaña
Enhorabuena por el relato. Muy bien escrito y que te hace sentirte "metido en faena".
Pero, sobre todo, enhorabuena porque llegasteis sanos, tanto la tripu como el barco. :cid5: Seguro que habéis aprendido un montón y, ya sabes, que nunca se acaba de aprender. Y no se si conoces el refrán: "Cuando el carro se ha roto, muchos dirán por donde no debía haber pasado." pero lo importante es que hayáis aprendido como hacer para que el carro no se rompa en condiciones similares. Repito que enhorabuena. :brindis: |
Re: Mi primera castaña
Estoy de acuerdo con los cofrades. Muy buen relato:cid5:, que te hace vivir la experiencia.
En mi caso alguna parecida. :cunao: salir con un viento flojo:velero: y volver con la madre de los vientos.:cunao: |
Re: Mi primera castaña
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o del enrollado de la mayor es cierto, desde hace algún tiempo lo hacemos ya como tú dices. La opción de mantener la mayor con rizos era inviable. Antes ya de poder hacer eso se rompió la unión de la botavara con la escota y la mayor estaba libre. Hubo que recogerla. Un saludo |
Re: Mi primera castaña
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Lo de su cara no lo sé. Si nos hubiera alquilado el Tucana tampoco nos habríamos alejado del puerto, y la película habría sido otra. Un saludo |
Re: Mi primera castaña
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Un saludo |
Re: Mi primera castaña
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Hola Kivuka, gracias a tí por tu comentario. Cuando estaba en mitad del lío estaba cagado de miedo, como hacía muchos años que no lo había estado. El punto novato ayuda mucho a esto. No obstante, al poco de acabar la "fiesta", cuando estábamos amarrados a puerto y los niveles de adrenalina volvían a la normalidad, recuerdo perfectamente como estaba contento y satisfecho de la experiencia y el miedo había desaparecido. La perspectiva del tiempo me hace recordar aquella aventurilla con nostalgia y casi con cariño. Creo que es hasta sano tener alguna dificultad de vez en cuando, para no perderle el respeto al mar, y para conocerte un poco mejor. En cuanto a la botavara, qué casualidad que os pasara lo mismo. Lo que no he contado de nuestro caso es que la carrucha de la escota estaba unida tanto a la botavara como a la mesa de la bitácora con un perrillo igual. Aún tuvimos suerte de que partiera el de arriba y los cabos cayeran al suelo. Si hubiera roto el perrillo de abajo, toda la carrucha hubiera ido loca colgando del extremo de la botavara, imagínate el látigo a cada bandazo. Un saludo |
Re: Mi primera castaña
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Un saludo |
Re: Mi primera castaña
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Tomo nota de todo lo demás que dices. Gracias y un saludo |
Re: Mi primera castaña
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El problema no era que se atascara el enrollador, sino que el cabo sin fin del enrollador o el pajarín (no recuerdo cuál de los dos) subieron hasta la mordaza con un nudo donde quedó atascado con tensión y costó mucho deshacer el lío. Culpa nuestra por no haberlo aclarado antes de empezar la maniobra y lección aprendida por el camino duro. Mientras intentábamos arreglar eso fue cuando saltó el grillete de la escota. Tomo nota de la maniobra que indicas cuando navegas con media mayor. :gracias: |
Re: Mi primera castaña
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Un engorro para arriar vela. No me gustan nada. Tuve la aventurilla de tener que arriar la de un HR46, poco antes de la isla de Tarifa, con levantera, porque estábamos sin enrollador hidráulico -al día siguiente descubrimos un latiguillo suelto en cubierta (el dueño usaba la bomba de agua de contraincendios para baldear, lo cual es evidente que no sólo daña la teka con la presión...) y así ni con la manivelilla enrolla-. Para colmo, el dueño de ese barco era un millonario de estos tan frecuentes que no hace caso de nada, y en todo mete sus manazas chapuceando pensando que todo el mundo le va engañando con facturones, y anteriormente había roto los sables de carbono -similares a los de windsurf-, que van roscados, e "inteligentemente" los pego con epoxi. Resultado, bajas la vela e imposible de plegar con los sables. Te pones a sacar sables de sus funditas en la vela, uno a uno, con 35-40 nudos, y te encuentras un primer sable mas largo que el barco... :eek: |
Re: Mi primera castaña
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Eso sí, lo que no me cuadra de tu mensaje es lo de los millonarios tan frecuentes (creía que más bien escaseaban). :D:D:D |
Re: Mi primera castaña
:adoracion::adoracion::adoracion: Primero por salir bien, y luego por compartirlo.
Desde el sillón, y con algo más de experiencia es fácil decir si se hubiera hecho tal o cual, pero lo cierto es que resolvisteis una situación compleja sin grandes males. Benditos chalecos con arnés... :cid5::cid5: A mi me parece admirable que gente de tierra adentro tenga la afición para irse a navegar lejos y en cualquier condición. Aquí sale un dia nublado en invierno y si no hay regata no ves ni una vela. :brindis::brindis: |
Re: Mi primera castaña
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Re: Mi primera castaña
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Re: Mi primera castaña
Bonita historia con buen final, la única reflexión que me hago, que hay ocasiones (no digo que sea esta) que vale la pena no salir y dejarlo para otro día, semana o mes. Hoy en día no lo se, pero cuando empezaba, estoy seguro que le hubiese hecho caso al chico de los Tucanes y no hubiese salido. :brindis::brindis:
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Re: Mi primera castaña
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La otra empresa termino el día con destrozos... |
Re: Mi primera castaña
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"Es mejor estar en el puerto queriendo estar navegando, que estar navegando queriendo estar en el puerto". Yo aquel rato quería estar en el puerto. Un roncito :borracho: |
Re: Mi primera castaña
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Tampoco son las peores condiciones que hemos encontrado. El problema, como ya hemos explicado, es que no pusimos suficiente cuidado en la maniobra y eso trajo todo lo demás. Habiendo aclarado los cabos antes de empezar todo hubiera quedado en un comentario del tipo "pues, oye, estaba peor de lo que decía el pronóstico" o "los del Tucana han previsto el tiempo mejor que (póngase el servicio de meteo que utilice cada uno)". También es cierto que el mar estaba más adecuado para un 32" que para un barco más pequeño con poco francobordo. :brindis::brindis: |
Re: Mi primera castaña
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:brindis::brindis: |
Re: Mi primera castaña
[quote=Reivah;1817741] El problema, como ya hemos explicado, es que no pusimos suficiente cuidado en la maniobra y eso trajo todo lo demás. :/QUOTE]
De hecho quien no puso cuidado y permitió la coca fui yo, que era yo quien recogía la vela.:sorry: Pero os prometo que se ha vuelto una mania!! A veces mi hijo me pregunta por qué se debe adujar solo 1 mt de cabo, y le contesto que con un palmo se puede liar el cabo, o sea que...:cunao: Fantástico relato y explicaciones, compañeros:cid5::cid5::cid5:, con ustedes, hasta el fin del mundo.... y un pelín más allá!! :adoracion::adoracion::adoracion: Y cervezas para todos, que pasada la tormenta de esta noche, vuelven a subir los graditos en el termómetro!:brindis: Krank |
Re: Mi primera castaña
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:brindis: |
Re: Mi primera castaña
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Amigo, tu que eres un simple novato cliente, no vas a saber mas de como gestionar la empresa de uno que esta a diario al pie del cañón... En Cádiz por ejemplo hay quien sólo alquila sin patrón a gente muy conocida. Lo mejor es cuando con altanería te dicen "es que yo soy Capitán de Yate"... pues con más motivo no se te alquila, perdiste mucho tiempo estudiando en vez de mojándote. |
Re: Mi primera castaña
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Vaya, hombre... Con lo bien que iba el hilo. :nosabo: Te agradezco el comentario. Creo que aún tengo aparentemente vigente la tarjeta de patrón de yate. Si tengo que ir Cádiz a alquilar me llevaré ésa y dejaré la de capi en casa, no se vayan a enterar, se asusten y no me quieran alquilar el barco. :burlon: El tiempo estudiando nunca es perdido, ni en ésta ni en ninguna otra materia, y es compatible haberlo hecho mientras te estás "mojando". Navegamos todo el año, exceptuando, curiosamente, este mes de agosto, con cualquier pronóstico que no lo convierta en una imprudencia y te puedo asegurar que hay días de noviembre a marzo en los que la única vela que se ve en el mar es la nuestra. Pues eso hacía mientras preparaba el CY. Quizá el problema sea la arrogancia, pero eso no viene el temario del PER, en el de PY ni en el de CY. Algunos lo traen de serie desde la cuna y se les suele notar antes de que enseñen la tarjetita y a esos sí que te doy la razón en que no les alquilaba ni un hidropedal, pero no por capitán de yate, sino por sobrao. |
Re: Mi primera castaña
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Mi primera castaña
A experiencia propia, hasta que no pillas la primera castaña, no aprendes aquello de que "cuando pienses en hacer un rizo, hazlo".
Ahora me veo con la capacidad de navegar solo después de ver a un machote amigo mío agarrado al mástil incapaz de coger el puño de la mayor al aries y tener que ir yo mismo a terminar el rizo. Esta claro que el arrendador no vio nada claro las ganas de alquilar un velero un día con mala previsión de mar-viento pero debería haber llamado sin dudarlo. Por supuesto que el movimiento se demuestra andando pero para andar hace falta mojarse de vez en cuando y así es como se aprende (y leer muchísimo para aplicarlo luego) Al loro con los cambios de viento repentinos!!!! Me encontré esa castaña llegando hace unos años a 2 millas de Sant Feliu de guixols con SW 2-3, 5 minutos 0 viento y posterior role al N. Dios, que susto! Enviado desde mi Ifax |
| Todas las horas son GMT +1. La hora es 13:15. |
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