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Leyendas. Los siete tormentos del mar.
Propongo un post de leyendas marineras.
Estaba hojeando el curso de navegacion de Glenans y en el capítulo de "zarpar en crucero" he leido esta leyenda ... Según una antigua leyenda malaya, el primer ser humano que dominó el mar fue un niño abandonado. Embarcado en un nido de bambú que le prestó un pato salvaje, tuvo que luchar contra los Siete Tormentos del Mar: el hambre, la sed, la soledad, la autocompasión, la pena, el miedo y la esperanza. La leyenda cuenta que logró pasar los seis primeros, pero fracasó en el séptimo, por ese motivo la esperanza está ensartada en el corazón de los hombres. Más leyendas ... :brindis: :brindis: :brindis: |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
Que buena idea has tenido al sugerir este tema, es muy màgica :sip: |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
Para mis paisanos y para los que habeis fondeado allí alguna vez, Portals Vells.
Sobre las cuevas de Portals Vells, que llevan el nombre "Mare de Deu", existe una hermosa leyenda. A mediados del siglo XV un velero que navegaba hacia la costa de la península española fue sorprendido por un horrible huracán. La tormenta rasgó las velas y unas olas gigantescas rompieron el armazón de madera y los mástiles del barco. En extremo peligro de muerte, el capitán y su tripulación realizaron el siguiente juramento: si se salvaban alcanzando la costa vivos e ilesos le construirían un lugar honorífico a la estatua de la Virgen María que llevaban en su barco en el sitio allí donde llegasen a tierra. Efectivamente, la tormenta amainó y sus últimas ráfagas llevaron al barco al pequeño puerto natural de Portals Vells, donde los supervivientes descubrieron varias cuevas. En una de ellas colocaron su estatua, tallaron un altar en la piedra arenisca y cubrieron las paredes de la cueva con inscripciones y dibujos piadosos. Al principio eran sólo los pescadores quienes adoraban a esta imagen, aunque las cuevas se convirtieron más tarde en lugar de peregrinación para los habitantes de Calviá y comarcas circundantes. Cuando en el siglo XVIII se desplomó una enorme roca del techo de la cueva se trasladó la estatua primero a la iglesia de Calviá y más tarde a la de Portals Vells, donde se encuentra actualmente. Lo que sí permanece son las inscripciones, los dibujos y la maravillosa vista desde la cueva sobre la pintoresca bahía de Portals Vells. :brindis: :brindis: :brindis: |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
Cita:
Gracias Gerret... Una corriente de brisa marina es este hilo, perfecta para sobrellevar el final de una semana currando y corriendo :calavera: Me ha gustado esto de Los 7 Tormentos del Mar, 3 de ellos especialmente tormentosos (autocompasión, miedo y esperanza) Aaaainss... Me gustaría poder aportar también alguna leyenda :velero: ... |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
C*ño Gerret, bonito tema sacas, leyendas hay tantas.... tantas.... que elegir una me sería dificilísimo, pero como tengo el día nostágico a raiz de un hilo de Arrantzalea en el que Jack Sparrow me ha hecho recordar tiempos de mi niñez y como no podía ser menos esta es una leyenda de mi tierra, la leyeda del Ratón de Guetaria He buscado una fotito para que lo veas, tantas veces fuí de niño a aquella bahía a pescar con un viejo bote..... tantas noches en los barcos de los viejos pescadores....:o , pues te cuento:
Dice una leyenda que en Getaria vivía un joven pescador de robusta belleza e ilimitada bondad llamado Queta, cuyo corazón disputaban dos fogosas damas, las señoras de Itegui y Alsacarte. El garzón, halagado pero vencido por su natural timidez, apenas respondía a las lisonjas de una u otra, lo que sembró el desconcierto primero y despertó las iras después de las pretendientes, que terminaron por acusarse mutuamente del fracaso de su común empresa amatoria. Esto duró hasta una tarde en que Queta, de paseo por una llanada de la ladera de Golindo (la hoy denominada Palestra de las Damas), encontró a las dos mujeres batiéndose cruelmente a golpes y zaleos, rabiosas y frustradas como sólo los amantes sin correspondencia llegan a envilecerse. http://ketari.nirudia.com/photos/nor...0829091328.jpg (Monte San Antón, conocido popularmente como ratón de Getaria. Es la estampa típica de Getaria. En realidad es una Isla ya que está unido artificialmente al pueblo de Getaria.) El bueno de Queta, horrorizado en su sensibilidad y confundido el entendimiento, no pudo soportar la culpa de tan violenta discordia y pidió a los cielos que lo convirtieran en piedra. Su rogativa fue atendida, y en ese mismo instante emergió de las entrañas del mar una isla arenisca de imponente cuerpo alomado semejante a un ratón gacho, cerrando la ensenada de Getaria: este es el origen del monte San Antón. Demudadas de vergüenza y, a desesperadas sabiendas de que el objeto de sus desvelos había escapado de la condición humana para convertirse en parte física del paisaje getariarra hasta el fin de los tiempos, las galantes Itegui y Alsacarte imploraron entre gritos y lágrimas sufrir la misma suerte: escuchadas por las potentes deíficas, hoy descansan como brazos de piedra en las denominadas Punta Altzokoarri y Punta Iteko, próximas pero distantes y con la mirada eternamente puesta en el amado Queta. :brindis: Un Saludo y buen finde Pirata |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
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:cid5: :cid5: :cid5: Muy bonito Atarip Que envidia de las leyendas del Norte |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
El origen del camalote
Dicen que antes, en el Río Paraná, no existían los camalotes. Que la tierra era tierra, el agua, agua y las islas, islas. Antes, cuando no habían llegado los españoles y en las orillas del río vivían los guaraníes. Fue en 1526 cuando los hombre de Diego García remontaron lentamente primero el Mar Dulce y después el Paraná, pardo e inquieto como un animal salvaje, a bordo de una carabela y un patache. El jefe llegaba como Gobernador del río de Solís, pero al llegar a la desembocadura del Carcarañá se encontró con que el cargo ya estaba ocupado por otro marino al servicio de España, Sebastián Gaboto. Durante días discutieron los comandantes en el fuerte Sancti Spiritu, mientras las tropas aprovechaban el entredicho para acostumbrar de nuevo el cuerpo a la tierra firme y recuperar algunas alegrías. Exploraron los alrededores y aprovecharon la hospitalidad guaraní. Así fue que una joven india se enamoró de un soldado de García. Durante el verano, mientras García y Gaboto abandonaron el fuerte rumbo al interior, ellos se amaron. Que uno no comprendiera el idioma del otro no fue un obstáculo, más bien contribuyó al amor, porque todo era risa y deseo. Nadaron juntos en el río, ella le enseñó la selva y él el bergantín anclado en la costa; él probó el abatí (maíz en guaraní), el chipá (pancitos elaborados con pancitos de mandioca), las calabazas; ella el amor diferente de un extranjero. Mientras tanto, las relaciones entre los españoles y los guaraníes se iban desbarrancando. Los indios los habían provisto, los habían ayudado a descargar los barcos y habían trabajado para ellos en la fragua, todo a cambio de hachas de hierro y algunas otras piezas. Pero los blancos no demostraron saber cumplir los pactos, y humillaron con malos tratos a quienes los habían ayudado a sobrevivir. Hasta que los indios se cansaron de tener huéspedes tan soberbios y una noche incendiaron el fuerte. Los pocos españoles que sobrevivieron se refugiaron en los barcos, donde esperarían el regreso de Gaboto y García. Después del incendio, el amor entre el soldado y la india se volvió más difícil, más escondido y más triste. Todos los días, en sus citas secretas, ella intentaba retenerlo con sus caricias y sus regalos y, sin embargo, no conseguía más que pulir su recelo. Hasta que llegaron los jefes, se encontraron con la tierra arrasada y decidieron volver a España por donde habían venido. Las semanas de los preparativos fueron muy tristes para la muchacha guaraní, que andaba todo el día por la orilla, medio oculta entre los sauces, esperando ver a su amante aunque sea un momento. Y, como no hubo despedida, la partida en cierto modo la tomó de sorpresa. Una mañana apenas nublada, cuando llegó hasta el río, vio que los barcos se alejaban. Los miró enfilar hacia el canal profundo y luego navegar, siempre hacia abajo, con sus mástiles enhiestos y sus estandartes al viento. Después de un rato eran ya tan chiquitos que parecía imposible que se llevaran tanto... Y, enseguida, el primer recodo se los tragó. Durante días y días la india lloró sola el abandono: hubiera querido tener una canoa, las alas de una garza, cualquier medio que le permitiera alejarse por el agua, más allá de los verdes bañados de enfrente, llegar allí donde le habían contado que el Paraná se hace tan ancho y tan profundo, para seguir la estela de los barcos y acompañar al culpable de su pena. Todos sus pensamientos los escucharon los porás (espíritus invisibles vinculados con los animales y las plantas, que pululaban por los ríos y los montes) de la costa, que se los contaron a Tupá (dios de las aguas, lluvia y granizo) y su esposa, dioses del agua. Y una tarde ellos cumplieron su deseo y la convirtieron en camalote. Por fin se alejaba de la orilla, por fin flotaba en el agua fresca y oscura río abajo, como una verde balsa gigantesca, arrastrando consigo troncos, plantas y animales, dando albergue a todos los expulsados de la costa, los eternos viajeros del río. :brindis: :borracho: |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
Muy bonitas cofrades. :gracias:
:brindis: :brindis: :brindis: |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
Un hilo de los chulos-chulos...
:cid5: |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
Bernard Moitessier contaba en uno de sus libros una vieja leyenda indochina:
Las estrellas son lamparitas de aceite que brillan en honor a Buda. A veces, un espíritu del mal sopla sobre ellas para apagarlas y las lamparitas vacilan y centellean, pero siguen encendidas toda la noche. Cuando sale el Sol, el maligno, enfadado por no haber podido apagar las estrellas, sopla con furia sobre el mar y la tierra. Y así parece que sea, pues después de una noche de estrellas inquietas suele soplar el temporal. La explicación está en las turbulencias atmosféricas que causa el viento fuerte de las capas altas. |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
A mi en el cole me contaron que las estrellas no titilan, es un defecto de nuestra visión al esforzarse en observar un objeto muy lejano.
De todos modos no me deis mucha bola, en este mismo cole me decían que maturbarse produce ceguera.... y.... no es verdad, ¿noooooo? :brindis: |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
Bandit, ciertas cosas hay que comprobarlas por uno mismo.
Se podría hacer bastante guasa, viendo que las estrellas titilan unas noches más que otras, especulando sobre los problemas de visión del que os prevenía sobre la masturbación. Otra leyenda: Hacia el final de la II Guerra Mundial, un avión alemán apareció sobre la isla de Cabrera e intentó un amerizaje sin éxito. El cadáver del piloto fué recuperado por la guarnición militar que allí había y enterrado en el pequeño cementerio que hay junto al castillo. Como no llevaba ninguna documentación hubo que enterrarlo bajo la inscripción de "piloto alemán desconocido". En su cartera tan sólo llevaba una fotografía en la que se veía a una joven mujer con un niño en brazos. En las noches de tramontana el viento silbaba y gemía entre los muros del cementerio y los soldados de la guarnición afirmaban que se podía oír el lamento del piloto, muerto lejos del hogar sin que su familia supiera donde. Pronto creció la leyenda de que quien subiera al castillo durante esas noches correría la misma suerte que el alemán. Visité el cementerio en el verano de 1991. Ví que la tumba del piloto tenía una cruz en la que figuraba un nombre. Algo así como Johannes Bohler, aunque no estoy seguro del apellido. Así que alguien consiguió encontrarlo, por fin, y la leyenda debió terminar. Ahora sólo se escucha, en Cabrera, el clamor de las almas de más de 5.000 franceses que allí murieron por el hambre y las privaciones. Pero esa es otra leyenda que alguien conocerá mejor que yo. |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
Albatros, me has emocionado, justamente estaba pensando en que dejè en Bs.As. mi libro de leyendas guaranìes y que me vendrìa muy bien para este hilo...
La has contado con tanta dulzura que casi lloro.:cid5: |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
Cita:
:brindis: :borracho: |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
En esta página está la leyenda que nos ha regalado albatros :cid5:
Hay más, muchísimas, he leído tres y todas merecen la pena. Enhorabuena Albatros, por tu sensibilidad, no podemos dejar de vernos este verano. http://www.folkloredelnorte.com.ar/leyendas |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
Buenos días,
Os adjunto esta leyenda de mi pueblo que lo leí ayer en un libro que recoge las leyendas de Euskal Herria. El libro se llama LEYENDAS DE EUSKAL HERRIA y es de Toti Martínez de Lezea. Se trata de una leyenda de pescadores. Espero que os guste: Bermeo, Bizkaia Según recoge R. Mª de Azkue en su «Euskalerriaren Yakintza», los pescadores vascos nunca mencionan a las brujas con el nombre de sorgin mientras navegan, sino que las llaman “pendulen kontrakoak”, (enemigas de las olas). Hasta hace muy poco, las mujeres de los pescadores no relataban cuentos de brujas mientras sus maridos estaban en el mar porque, si así lo hacían, no había pesca. J. M. de Barandiaran recogió varias versiones de la siguiente narración. En Bermeo vivía una bruja que siempre quería quedarse con lo que no era suyo. Un día, Matxin, un pescador, volvía de la pesca y traía consigo una hermosa cesta llena de anchoas que aún coleaban. La bruja le salió al encuentro. —Hola, Matxin —le saludó—, buena pesca traes hoy... —Sí, no esta mal del todo. La faena ha sido dura, pero el resultado ha sido bueno —dijo el pescador. Ya iba a marcharse, pues no le gustaba que lo viesen hablando con la bruja, cuando ésta le dijo: —¡Oye! ¿Porqué no me regalas esas anchoas? —Pero, ¿qué dices? —respondió Matxin muy enfadado—. ¡Estás loca! ¡Aparta de mi camino, vieja desdentada! Diciendo esto, el joven la apartó de un empujón y continuó su camino. La bruja no podía ocultar su rabia. —¡Maldito seas, Matxin! ¡Me las pagarás! ¡Me las pagarás! —gritó, levantando el puño. Después, la bruja fue en busca de su hija y de una amiga, también brujas las dos. —¡Oídme bien! —les dijo—. Matxin, el pescador, no ha querido darme su cesta de anchoas. Además, me ha llamado vieja desdentada, ¡y eso no se lo perdono! Mañana, cuando salga a la mar, lo estaremos esperando. Nos convertiremos en tres olas gigantes. La primera le preocupará, la segunda le asustará y la tercera..., ¡la tercera le hundirá! Y las tres se dirigieron a la playa. Nada hubiese podido salvar al pobre Matxin si Takio, un chaval vecino del pescador, no lo hubiese oído todo y hubiese ido a contárselo a su amigo. Matxin se quedó un poco preocupado, no era buena noticia estar a malas con una bruja tan poderosa que podía convertirse en ola... A pesar de todo, decidió salir a la mar y prepararse para el ataque. Al día siguiente, como de costumbre, preparó las redes y salió a navegar acompañado por el joven Takio, que había insistido en ir con él. Llevaban navegando un buen rato cuando vieron venir hacia ellos una enorme ola. —¡He aquí la primera! —exclamó Matxin. La ola llegó y levantó la barca muy alto, muy alto. Al poco, apareció la segunda ola. —¡He aquí la segunda! —gritó Matxin—. ¡Agárrate bien, Takio, que ésta nos va a hacer bailar! En efecto, la segunda ola era aún más grande que la primera e hizo inclinarse la barca hacia la derecha y luego hacia la izquierda, de tal forma que parecía que iba a zozobrar en cualquier momento. Pero también pasó la segunda ola. Finalmente, vieron, a lo lejos, la tercera ola. Era enorme, mucho más grande que las anteriores, negra y amenazadora. —¡Y aquí está la tercera! ¡Prepárate, Matxin —se dijo el pescador a sí mismo—, porque, si te equivocas, estarás perdido! Matxin asió un arpón y se preparó para la embestida. Cuando todo indicaba que la enorme ola iba a tragarse la barca y a sus ocupantes, el pescador lanzó con todas sus fuerzas el arpón al corazón de la ola, al centro. Se oyó un grito terrible, la ola se volvió roja y desapareció sin llegar a zarandear la barca. Matxin y Takio se abrazaron con alegría y regresaron a puerto, sin haber pescado nada pero contentos de estar sanos y salvos. Al día siguiente, todos se preguntaban qué es lo que le habría pasado a aquella mujer tan rara, con fama de bruja, que había desaparecido y cuya toquilla había sido encontrada en la playa. Nadie se atrevió a preguntarles nada a la hija y a la amiga que, vestidas de negro, no hacían más que llorar a la orilla del mar. Por eso, los marineros de Bermeo siempre recuerdan esta historia, y llaman a las tres olas que siempre aparecen juntas “las tres Marías”. * * * |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
Cita:
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Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
:cid5::cid5::cid5: Más, por favor.
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Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
Las Islas Canarias son siete...y sin embargo, se busca una octava isla. Se trata de la isla fantasma, la isla misteriosa, la isla de San Borondón. San Borondón es la forma canaria de Saint Brendan o Saint Brandan de Clonfert (480-576 d.C), monje irlandés, protagonista de una de las leyendas más famosas de la cultura celta: el viaje de San Brendano o Brandanos a la Tierra Prometida de los Bienaventurados, las islas de la Felicidad y la Fortuna.......
http://img515.imageshack.us/img515/1...rondon1kj3.jpg A la izquierda del mapa podemos observar la Isla de San Borondón Según el poema irlandés, Brendan era un monje de Tralee, en el condado irlandés de Kerry. Ordenado sacerdote en el año 512 d.C., partió junto con otros 14 monjes en una frágil embarcación que se internó en el Atlántico. La leyenda recoge el relato de sus aventuras, cómo recogieron a otros 3 monjes más a lo largo de su viaje, sus encuentros con demonios que vomitaban fuego, con columnas de cristal flotante, con monstruosas criaturas tan grandes como islas. Brendan y sus compañeros llegaron a una isla, en la que desembarcaron. Estaba llena de árboles y otros tipos de vegetación. Celebraron misa, y de pronto la isla comenzó a moverse. Se trataba de una gigantesca criatura marina, sobre cuyo lomo se encontraban los monjes. Después de muchas peripecias, Brendan consiguió regresar a Irlanda. Muchos se basan en esta leyenda para afirmar que marinos irlandeses debieron alcanzar, posiblemente, las costas de Norteamérica o de Terranova, así como de Islandia y otras islas del Atántico Norte, en la Alta Edad Media. Lo cierto es que desde el siglo XV, a lo largo del cual las Islas Canarias son conquistadas, comienzan a oirse los relatos de una octava isla, que a veces se divisaba al oeste de La Palma, El Hierro y la Gomera. Cuando los navegantes intentaban aproximarse a ella, y se encontraban a la vista de sus costas montañas y valles, la isla era envuelta por la bruma y desaparecía completamente. Evidentemente, la isla fue rápidamente identificada con la mítica isla-ballena de San Brendan, cuyo nombre se convirtió, en Canarias, en "San Borondón". Se creyó a pies juntillas en su existencia, y no faltaron relatos detallados de algún que otro navegante que juraba haber desembarcado en la isla y haberla explorado antes de que volviera a hundirse en el Océano. En algún tratado internacional firmado con el Reino de Castilla, haciendo referencia a Canarias, se hablaba de la soberanía castellana sobre "las islas de Canarias descubiertas y por descubrir"; ciudades que se suponían fundadas por siete legendarios obispos. En los archivos del siglo XVIII aparecen investigaciones oficiales realizadas por las autoridades de las Isla del Hierro, en la que declaran decenas de testigos que afirman haber visto la isla encantada desde la cumbres herreñas. A raíz de ello partió de Santa Cruz de Tenerife una expedición en busca de la isla. Resulta asombrosa la tenacidad con la que la leyenda ha seguido viva en el folkore popular canario. San Borondón sigue siendo una presencia constante en la imaginación popular de las islas, y seguramente no hay isleño de Tenerife, La Palma, la Gomera o el Hierro que no haya oteado alguna vez desde las cumbres de su propia isla, buscando la isla perdida de San Borondón en el horizonte del oeste donde el sol se hunde en el azul cobalto del Atántico..... Resuenen los tambores guanches Saludosque la isla misteriosa se divisa entre las olas; dibujándose en la bruma como si fuera una reina con su cortejo de espuma... Andrés |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
:cid5:¡¡Qué preciosidad de hilo!!:cid5:
Muchísimas gracias a todos los que habeis escrito en él, es una bocanada de aire fresco.:tequiero: Alejandra. |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
Cuenta la leyenda que el mismisimo Dios, despues de terminar la creación, se sentó a descansar apoyando su mano en el fin del mundo y dando lugar a las rías gallegas, las más hermosas de cuantas se hayan visto jamás.
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Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
Las focas juegan con los flexibles delfines sobre el mar en calma.
Otros, de gran tamaño, inmensos en su aspecto, se revuelcan pesados agitando el oceano. Alli esta Leviatan, la mas enorme de las criaturas animadas, extendido en el pielago, como un promontorio, y durmiendo o nadando, semejante a un campo en movimiento. Sus agallas aspiran todo un mar, que el cuerpo arroja. John Milton, El paraiso perdido. |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
Una leyenda china.
En China, al principio de los tiempos, no había ni lagos, ni ríos, sólo la tierra y los habitantes no conocían más agua que la que enviaba el emperador celeste desde las nubes y la que contenía el inmenso mar, morada de cuatro dragones: el dragón Negro, el Amarillo, el Perla y el Largo. Un día, los dragones, juguetones como eran, decidieron salir del mar y jugar al escondite entre las nubes. En eso estaban, cuando llegó hasta ellos el clamor de los habitantes de la tierra quienes, famélicos por la sequía que había arruinado las cosechas, suplicaban lluvia al emperador del cielo. Pero el todopoderoso señor, distraido entre los problemas del cielo, del mar y de la tierra estaba relajándose con la musica y los cantos de las hadas. Viendo el estado de la tierra, reseca, polvorienta y estéril y la desesperación de sus habitantes, los dragones decidieron ir personalmente a ver al señor del cielo para pedirle la lluvia. El emperador celeste se enojó: -¡Este no es vuestro sitio, volver al mar que es donde debeis estar! Y no os preocupeis, mañana daré orden de que llueva. Pero pasó un día y dos... y diez, y no llovió. Los dragones veían como un sol abrasador torturaba a la pobre gente que ya no tenía nada en absoluto que comer y que apenas tenía agua que beber. Decididamente el emperador del cielo se había olvidado de ellos. Pero, ¡cualquiera se atrevía a molestarlo de nuevo!. Decidieron, pues, que la única solución era llenar sus grandes bocas con el agua del mar y rociar la tierra. Dicho y hecho. La gente, loca de contenta, cantaba , bailaba y agradecía al cielo la bendición de la lluvia. Pero, claro, el emperador se enfadó muchísimo, por tomarse unas atribuciones que no eran las suyas y los castigó encerrándolos en sendas enormes montañas, hechas para el caso. El cautiverio no hizo que los dragones se arrepintieran de su bondad, tan enorme como el mar, antes bien, decidieron convertirse en ríos, brotando sin cesar de las montañas, con el fin de que aquellas pobres gentes tuvieran suficiente agua en tiempos dificiles. Y así nacieron los cuatro grandes ríos de China. :brindis::brindis::brindis: |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
CUARTO DESASTRE
5 de febrero. Hoy ha ocurrido mi cuarto desastre. El primero fue en Finisterre, donde perdí 75 litros de gasoil. El segundo fue la total destrucción de la Génova ligera. El tercero fue la pérdida del pasacascos, que por poco me hunde el barco. Y, hoy, me ha ocurrido el cuarto: al principio de la tarde la vela Mayor se ha partido en dos y ha caído como un trueno en la cubierta. No podía creer lo que estaba viendo. En ese momento soplaban 45 nudos del NNO. Un trozo de vela se mantenía por arriba cerca de las crucetas superiores y el resto estaba gualdrapeando por la cubierta y encima de la botavara. Lo único que mantenía los dos trozos juntos era un cabito, obviamente el apagapenoles. Jurando como un loco, despacio, cobrando del apagapenoles y lascando la driza, fui arriando la parte alta de la vela. La parte alta era como de unos cinco metros en el gratil y la tela estaba totalmente destruida: la podía rasgar con las manos y eso que era «spectra»32. Trinqué el resto de la vela a la botavara –para entonces ya era de noche– y me fui abajo a meditar mis posibilidades. Pensé que tenía dos opciones: una era, usando varios sables33 juntos, convertirlos en el pico de una Mayor de cangreja, y la otra posibilidad era largar la mayor, salvando todos los carros, sables, etc., y convertir la Génova 2 de respeto en una mayor. La última solución era la más laboriosa: me llevaría mucho tiempo, pues tendría que hacer todos los hollados para coser los carros34 y las pastecas de los rizos, además de guarnir las fundas para los sables, etc. La primera opción era definitivamente la mejor. Preparé todos los parches, la bolsa de costura y quedé preparado para empezar al día siguiente al amanecer. Para las cuatro de la mañana ya estaba empezando. El viento había disminuido a fuerza 3. Arrollé la parte superior de la vela alrededor de los sables, la cosí y preparé cinco trozos de cabo a la driza de la Mayor con el pico. Trabajé hasta la noche. Estaba helado; tenía las manos medio congeladas. Algunas veces, mientras trabajaba encima de la botavara, me caía y una de esas veces me fui de cabeza. Suerte que llevaba el gorro de lana grueso además de la capucha de la chaqueta de agua. Al día siguiente, ya estaba otra vez recosiendo y reforzándolo todo. Me dolía el cuello pero yo..., «erre que erre». Tuve que subirme a la botavara y bajarme un montón de veces. El viento se mantenía en unos 25 nudos del NNO y yo continuaba, rompiendo agujas, rompiendo el reempujo35 y rompiéndome las manos. Icé la Mayor hasta el segundo rizo y media hora más tarde tuve que arriarla: se estaba rompiendo cerca del pico. Apareció toda clase de desgarros. Cosí y volví a coser. La vela me tiró de la botavara a la cubierta y allí me quedé sintiéndome medio muerto. Al cabo de un rato, me levanté como pude y volví a la botavara a seguir cosiendo y, de esta manera, transcurrieron tres días. Al final, se veía con mejor aspecto la vela; aunque no sentía las manos y el cuello me dolía mucho. Me caí de la botavara de cabeza una segunda vez. ¡Dios mío, debía de tener la mollera muy dura! 8 de febrero. Mi posición actual es 56º 20 S y 125º 49º O. No estoy lejos de la zona donde John Martin36 colisionó con un «growler»37 y finalmente se hundió, quedándose sin su Allied Bank. Bertie Reed, a bordo del Grinnaker, lo recogió. También en esta zona, Poupon ha dicho que ha visto algunos icebergs. Yo, desde luego, no he visto ninguno. 12 de febrero. Los días 10 y 11 se me pasaron; estuve muy ocupado con mi último desastre. El viento fuerte llegó pero no duró mucho. Después, roló al Sur y moderó. Desenrollé la Génova 1 y volví a izar la Mayor todo lo que pude. Salí a cubierta y decidí trasluchar. Empecé a enrollar la Génova, pero llegó un momento en que rehusó. Fui a comprobar lo que pasaba y vi que el apagapenoles se había enganchado en un trocito de metal que se había quedado sujeto a la primera cruceta, donde había estado la antena del radar, y que desde abajo no se veía. Parecía imposible que ocurriera algo así. Empecé a tratar de desengancharlo en el instante en que llegó un fuerte chubasco, con granizo y fuerte viento, y la Génova se rasgo desde la caída hasta el gratil. Me entró una furia malsana, ¡qué había hecho yo para merecerlo! ¡Ya era más que bastante! Juré y blasfemé durante largo tiempo; tenía que sacar mi furia de dentro. Tenía que arriar la vela sin ocasionar mas averías y lo conseguí. Entonces, escalé el palo con rabia, gritando de dolor cada vez que me golpeaba con él. Arranqué aquella miserable pieza del radar y la tiré con una palabrota obscena; bajé a cubierta para darme cuenta de que las dos cintas cosidas en la vela mayor, que aguantaban los dos grilletes que eran parte del pico de fortuna38 y servían para sujetar la driza al pico, se habían soltado. Ésta era la segunda vez. Arrié la vela de nuevo y la cosí con cordón (no usé hilo). Entretanto, ya se había hecho de noche y terminé el trabajo con una linterna de minero sujeta a la cabeza. Sinceramente, tuve la esperanza de que esta vez se mantuvieran. Terminé congelado de frío y muy hambriento. Calenté una lata de cocido que me devolvió a la vida. Antes de sentarme ante la mesa de cartas con un tazón de té humeante, con aroma a fresa, eché un vistazo fuera y vi que la botavara se había bajado y estaba planeando sobre el agua con los balanceos. Cogí la linterna y salí afuera para encontrarme con que la pasteca del segundo rizo se había partido en dos, una pasteca muy fuerte y muy cara. Metí la botavara a bordo, arrié la vela, luché con el grillete para poner otra pasteca, pasé el cabo del rizo y volví a izar la vela, la trimé adecuadamente, me mojé copiosamente durante el proceso y pasó una hora antes de que pudiera recalentar el té y sentarme de nuevo ante la mesa de cartas medio muerto. CABO DE HORNOS Y ATLÁNTICO SUR 19 de febrero. ¡Sí, señor, por fin lo conseguí: he pasado el Cabo de Hornos a las 5.45 minutos de la mañana...! En ese momento estaba al sur verdadero del cabo, a una distancia de 23 millas... Ha sido una noche de perros, con el viento cambiando de dirección continuamente entre el Oeste y el Sur, manteniendo su fuerza entre 40 y 50 nudos. Después, cambié de rumbo al NE. ¡Fantástico! Llevaba tres rizos en la Mayor y la Génova 2. Entonces vi un barco grande de pasajeros. Hablamos por la radio VHF. Volvía de la península Antártica y estaba lleno de turistas franceses (¡siempre los franceses!). Vi cientos de cámaras y videocámaras apuntándome. La gente, detrás de los cristales, me saludó cuando pasó camino de Ushuaia. La visión del barco no me hizo feliz. Era el primer navío que veía en muchas semanas, desde el Atlántico, y ¡tenía que estar allí, justamente al sur del cabo! Yo no quería compartirlo con nadie. Hoy el Cabo de Hornos tenía que haber sido exclusivamente mío. Hoy nadie tenía derecho a estar a la vista; me sentí ligeramente desilusionado. Tengo una historia, no carente de cierta gracia. Mi patrocinador había enviado un fotógrafo para filmar mi paso por el cabo y, por cortesía del Gobierno argentino, el hombre venía a mi encuentro en un barco de la Marina de Guerra argentina. Bien, el barco lo intentó pero no lo consiguió. El tiempo hay que reconocer que era atroz. El buque, según venía en mi dirección, con rumbo de encuentro, tuvo una gran avería en su motor principal. Luego, me enteré de que los otros competidores tampoco tuvieron mejor suerte con el tema de las fotografías a su paso por allí. De todas maneras, conseguí hablar con el fotógrafo, de nombre Joserra, por el VHF, el cual me dio una noticia fantástica: mi segunda hija, Luisa, estaba encinta del que sería mi tercer nieto. Mi segundo nieto nació mientras yo hacía la BOC Challenge39 y me encontraba al sur de la islas Kerguelen. Ese mismo día, buscando algo en el pik de proa40, me topé con ¡una caja de botellas de vino tinto! Estaba enterrada entre sacos de velas y cabuyería. Alguien la puso allí y se le olvidó decírmelo. La mala noticia era que todas las botellas estaban rotas menos dos; no había mas que un montón de cristales y cartón mojado de vino. Aquel día mi cena fue memorable... He cruzado el Atlántico Norte en solitario siete veces y dos más con tripulación. He participado en dos AZAB41, una BOC Challenge alrededor del mundo en solitario; pero, queridos amigos, esta regata no tiene rival, es demasiado inhumana, y esto lo digo ahora cuando las cosas van corrigiéndose día a día, en el camino hacia casa y con la mar mejorando continuamente... Meses después, en casa, y porque sentí incomodidad en la ingle izquierda, un médico me examinó. Me sacó rayos X y me dijo que tenía la pelvis con fisuras y basculada; las fisuras se habían soldado, pero la pelvis probablemente no volvería a su posición normal nunca... Lo ha hecho. José Luis de Ugarte |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
Os dejo un enlace con el origen mitólogico del Cap de Norfeu (Cap de Creus):
http://marenostrum.org/bibliotecadel...ogia/orfeo.htm :velero: |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
Se cuenta en mi pueblo (Bermeo) una leyenda en el cual una Txalupa (antigua embarcación de pesca) fue cogida de improviso por un temporal. Con tal mala fortuna que la Txalupa naufragó, quedando a flote el mástil y sujetos a el dos arrantzales. Uno se llamaba Pedro y el otro Anis.
Tras días a la deriva y con faltas de fuerza uno de ellos le dice al otro: -Txo Pedro, si salimos de esta tenemos que ir a San Juan juntos descalzos y oír la primera misa del día. -De acuerdo Anis, totalmente de acuerdo. Lo haremos juntos. Dalo por hecho. Al cavo de un día Pedro a falta de fuerzas fallece y es devorado por la mar. Anis más forzudo y con más forma física logra aguantar hasta que otros pescadores lo rescatan. Al cavo de tres años, una noche, mientras Anis cenaba en su casa, la puerta suena. -Tom, tom, tom -Nor da? (¿ Quien es?) - Pregunta Anis. -Me das de comer? Anis le abre la puerta y ve como un hombre con la capucha negra y sin que se le vea el rostro entra a su mesa. Una vez que termina de comer le da las gracias y se va. Anis observa que toda la comida a sido derramada al suelo y se extraña. Al dia siguiente a la misma hora, 12 : 00 de la noche, otra vez suena la puerta: -Tom, tom, tom -Nor da? (¿ Quien es?) - Pregunta Anis. -Me das de comer? Anis abre la puerta y resulta que es el mismo individuo. Este le hace pasar y le da de nuevo comida. Una vez terminado la comida se levanta, se lo agradece y se va. Anis, otra vez observa que la comida a sido derramada. Esta vez se asusta y piensa que algo raro esta pasando. Al día siguiente va a donde el cura y le cuenta lo ocurrido. El cura le dice la próxima vez le pregunte lo que quiere. Esa noche Anis ya nervioso vuelve a oir la puerta: -Tom, tom, tom -Nor da? (¿ Quien es?) - Pregunta Anis. -Me das de comer? Anis le abre la puerta y acto seguido le pregunta: -¿Se puede saber que quieres de mi? -Menos mal que esta tercera vez me preguntas, viejo amigo!!!. No me llegas a preguntar esta vez y te hubiese llevado conmigo al otro lado de la vida. ¿Acaso no me conoces???? ¿No recuerdas que me debes una promesa??? Era su amigo Pedro. Había vuelto de la muerte únicamente para hacerle cumplir la promesa. Al día siguiente Anis paso descalzo bajo una de las puertas del pueblo, en dirección a San Juan de Gastelugatxe. Iba hablando solo a los ojos del cura cuando pasaron junto él, pero en realidad iba acompañado y hablando junto a su viejo amigo Pedro. Finalizaron la promesa. Espero que os haya gustado. Si recuero alguna más os lo contaré la próxima vez. |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
Que no decaiga el hilo !!!:pirata: :pirata: :pirata:
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Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
Mas que leyenda mitología sobre Poseidón
Crono tuvo tres hijos: Zeus, Hades y Poseidón; éstos derrocaron a su padre y se repartieron el mundo entre ellos. Poseidón se conviertió en el señor de los mares, cargo que desempeñó con considerable violencia. La cólera del dios del mar era terrorífica, sobre todo cuando levantaba las olas con su tridente mágico, un regalo de los cíclopes. Poseidón también causaba terremotos. Vivía bajo el mar Egeo, y se transportaba en un carruaje tirado por majestuosos caballitos de mar En una ocasión Poseidón se atrevió a desafiar la supremacía de Zeus. Con la ayuda de las diosas Hera y Atenea, ató a Zeus con correas, pero el monstruo de cien manos Briareo, a quien Zeus había mandado llamar al Tártaro, acudió a liberarlo. ... Neptuno, el equivalente romano de Poseidón, era un dios menor, probablemente porque el mar no constituía nada significativo para los romanos. 100 personajes de la mitología clásica. - Malcom Day :brindis::brindis::brindis: |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
para que no se pierda este post sobre leyendas lo subo :brindis::velero:
leyenda del KRAKEN Es un enorme monstruo marino Escandinavo. Las historias del Kraken, se remontan a terribles encuentros de barcos con calamares gigantes. El 30 de noviembre d 1896, encontraron el cadáver de un gigantesco animal marino, cerca de las playas de St. Augustine, Florida, USA. http://img85.imageshack.us/img85/3635/kraken5ln.jpgEl profesor de biología de la Universidad de Yale, Addison Verrill acudió de inmediato al lugar y lo identificó como un pulpo o calamar gigantesco, cuyos tentáculos median hasta 60 mts,las muestras de tejido que extrajeron del cuerpo del Kraken estan guardadas en el Instituto Smithsoniano de Boston, Massachussets, en USA. Como punto de comparación, la especie de pulpo con los tentáculos mas grandes reconocidos oficialmente hasta hoy, miden aprox. 7 mts. El Kraken es tal vez quien inspiró al escritor y visionario francés Julio Verne, para escribir el ataque del calamar gigante que aparece en su novela "20,000 Leguas de viaje Submarino" Aunque la leyenda cuenta que EL KRAKEN NO ERA UN CALAMAR GIGANTE... http://img85.imageshack.us/img85/2443/kraken14ms.jpgLas redes estaban a punto de reventar. Algo hacía hervir el agua rebosante de peces. Los hombres trabajaban denodadamente, sabedores de que el monstruo oculto que aterrorizaba a la pesca podía emerger en cualquier momento del mar y dar cuenta en un instante de la embarcación. O tal vez preferiría devorar uno a uno a los pescadores sobre cubierta. Todos sabían que se trataba de «kraken», el mayor de los gigantes marinos. Un sinfín de relatos semejantes abundan en la literatura noruega, pues la leyenda asegura que los pescadores, a lo largo de los tiempos, enmudecen de pavor cuando aparece el leviatán. El dorso de un «kraken» adulto tenía una longitud de dos kilómetros y medio. Debido a la joroba de su espina dorsal y de los tentáculos que flotaban como flecos de algas, se le confundía con una isla de regular tamaño. Era un templo viviente, y así lo dijeron varios antiguos escritores nórdicos cuando se refieren al «kraken». En 1755, el obispo Pontoppidan de Bergen (Noruega) escribía que las islas flotantes que en los mares del norte aparecían y desaparecían súbitamente eran sin duda «krakens». El obispo de Midaros levantó un altar sobre la roca de una playa y celebró la Santa Misa. No sabía que se hallaba sobre el lomo de un «kraken». El monstruo esperó respetuosamente a que el obispo terminase y luego, tranquilamente, se deslizó hasta el agua y desapareció. Pero el escepticismo moderno no se aviene a la existencia de los «krakens» y afirma que son calamares gigantes que confunden a visionarios. Pero ¿quién conoce del todo la profundidad de los mares? Tal vez, como escribió Tennyson: “Bajo las agitadas aguas superficiales; lejos, muy lejos en el mar abisal, su antiguo y no turbado sueño duerme el «kraken». |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
Mi tierra nació del amor de una sirena. En este caso una sirena y un pastor, cada uno en su casa -el mar y la montaña- se oían cantar a diario y se buscaban enamorados pero la sierena no se atrevía a aventurarse montaña arriba y el pastor temía al mar, así que poco a poco avanzaron ambos hasta encontrar un punto intermedio, un llano a medio camino entre el agua y el monte. Allí se amaron y en esa llanura vivo yo. En esa llanura dicen que se encuentran aún los dos amantes las noches de luna llena.
Saludos y :brindis: |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
Cita:
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Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
Es l'Empordà (Costa Brava).
Leyendo la que ha puesto Rom sobre la formación del Cap Norfeu, se observa un cierto parecido... por lo que intuyo que son versiones diferentes de la misma leyenda, que en todo caso hace referencia a la bella orografia (mar y montaña) de la costa empordanesa. :brindis: |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
leyenda de las gerras punicas de CARTAGO NOVA es decir mi ciudad natal CARTAGENA:brindis::velero: Enfrentamientos bélicos desarrollados entre los cartagineses y los romanos, durante los siglos III y II a.C., por la hegemonía en el Mediterráneo. Roma y Cartago, que desde el 510 a.C. habían vivido en paz por sucesivos tratados amistosos, durante el siglo III a.C. lucharon por la posesión de la isla de Sicilia, en un conjunto de guerras, llamadas Púnicas, que se desarrollaron en el entorno del Mediterráneo: Sicilia, Península Ibérica, Península Itálica y finalmente en la propia Cartago. Los antecedentes del conflicto se originaron al ser expulsado Pirro de la isla de Sicilia: los cartagineses atacaron Mesina, donde se habían instalado unos mercenarios procedentes de Campania (los mamertinos o hijos de Marte). Éstos pidieron auxilio a Roma, que de este modo encontró un pretexto para intervenir en Sicilia y disputar a los cartagineses el dominio del Mediterráneo central.http://www.lilliputmodel.com/articul...as/punicas.gif 2.-Primera guerra púnica (264-241 a.C.). Roma, vencedora en Italia, era una poderosa potencia militar terrestre, en tanto que Cartago lo era por su flota. Roma construyó una escuadra tomando como modelo una nave quinquerreme púnica que había naufragado frente a sus costas y dotó a las naves de garfios para el abordaje. Esta flota derrotó a la púnica en la batalla naval de Mila, en el año 260 a.C., y poco después consiguió llevar hasta las costas africanas un ejército al mando de Regulo, amenazando la propia Cartago. Esta expedición fracasó al ser derrotada en Túnez por un ejército espartano mercenario al servicio de los cartagineses, del que formaban parte elefantes y una potente caballería. Ante este hecho, Roma renunció a los enfrentamientos navales y centró todo su esfuerzo en Sicilia. Tras veintitrés años de agotadora guerra terrestre de posiciones contra el cartaginés Amílcar Barca, Cartago, agotada, sufrió un nuevo y definitivo desastre en las islas Egates en el año 241 a.C. y aceptó la paz, por la que renunció a Sicilia, que pasó a ser la primera provincia romana, y fue obligada a pagar 3.200 talentos de oro a Roma en 10 años, en concepto de indemnización de guerra. Pero Cartago no estaba totalmente vencida: Hispania se convirtió en la despensa de metales preciosos para los cartagineses y éstos hicieron planes de conquista. 2.1.-Los cartagineses en España. El senado cartaginés, con el fin de compensar las pérdidas, ordenó la conquista y explotación de las tierras levantinas, mandando a Amílcar Barca, que desembarcó en Gadir en el año 238 a.C. para restaurar el imperio cartaginés y la hegemonía militar en la zona sur y levantina de la península. Un guerrillero oretano, llamado Orisón, ocasionó en el año 228 a.C. una noche de terror en el campamento cartaginés situado en Helice (Albacete), al introducir toros embolados con fuego que facilitaron el ataque de los iberos. En ese ataque murió Amílcar Barca. A éste le sucedió su yerno Asdrúbal que, en contraste con el anterior, ejerció una política pacificadora en los territorios conquistados mediante técnicas de acercamiento y comprensión con los iberos. Uno de los acontecimientos más destacados de la dominación cartaginesa del sudeste peninsular fue la fundación de Cartago Nova sobre la antigua ciudad ibérica de Mastia, en el año 226 a.C., denominada Quart-Hachaschat y luego llamada por los romanos Cartago Nova (actual Cartagena), y que tomaron como capital de sus posesiones. Asdrúbal firmó con algunos embajadores romanos el Tratado del Ebro, año 226 a.C., por el cual se tomó al río Ebro como la frontera que limitaría el avance de los cartagineses. A cambio, los romanos reconocieron la soberanía cartaginesa al sur de este río. La muerte de Asdrúbal, asesinado por un celta que quería vengar la muerte de su jefe Tago (ajusticiado por orden del general cartaginés), y la llegada de Aníbal Barca, con ideas menos conservadoras, fueron los hechos desencadenantes de las nuevas guerras entre cartagineses y romanos. El senado cartaginés mandó a la Península, en el año 220 a.C., al joven Aníbal Barca ( en el anexo véase ANIBAL BARCA ), hijo de Amílcar. A los 25 años asumió el mando de los ejércitos cartagineses e inició una política militarista y belicosa idéntica a la de su padre. Aníbal, durante el primer año de su estancia en la Península, lanzó desde Cartago Nova sus primeras campañas contra las tribus de la Meseta situadas en el alto Guadiana y al este de la Mancha, y se apoderó de Altaia, capital de los olcades. En la primavera del año siguiente, Aníbal reanudó el avance por la meseta septentrional y llegó a conquistar la ciudad vaccea de Salmantica (Salamanca). Siguiendo más adelante por las tierras de los vacceos, se apoderó, tras un duro asedio, de la capital, Urbocola (Zamora). Cuando al final de la primavera de ese mismo año regresó Aníbal de las tierras de la meseta septentrional, derrotó a los carpetanos en Titulcia, al este de Toledo, asegurándose con esta victoria el dominio sobre buena parte de la cuenca del Tajo. A finales del año 220 a.C. el dominio cartaginés en la Península adquirió su máxima extensión: comprendía todas las tierras de la Meseta situadas entre la desembocadura del Tajo por el oeste y la del Ebro por el levante. En la primavera del año 219 a.C., Aníbal Barca emprendió campañas para asegurarse el dominio de las tribus ibéricas situadas en la parte norte de las costas levantinas. Su primer objetivo era Sagunto, acrópolis de los edetanos o arsetanos, aliados de Roma y por entonces enfrentados a los turboletas, protegidos de los cartagineses. Aníbal atacó Sagunto con el pretexto de defender a éstos. Sagunto, esperando la ayuda pedida a Roma, resistió al poderoso ejército cartaginés. Tras ocho meses de asedio, en el otoño del año 219 a.C., Aníbal ordenó el definitivo asalto a la acrópolis de Sagunto. Sus habitantes, abandonados a sus propias fuerzas, antes que rendirse prefirieron el suicidio colectivo en la hoguera. Este conflicto originó la Segunda Guerra Púnica. 3.-Segunda guerra púnica (218-201 a.C). http://www.lilliputmodel.com/articul...punicas1_1.jpgEl ataque cartaginés a Sagunto desencadenó la segunda guerra púnica, que habría de prolongarse hasta el año 202 a.C. y dio ocasión a Roma de intervenir en la Península Ibérica e iniciar su expansión por Occidente. Aníbal decidió trasladar la guerra a Italia, en tanto que los asuntos ibéricos quedan en manos de su hermano, Asdrúbal Barca. La guerra se desarrolló en dos frentes simultáneos. De una parte, Aníbal atravesó los Pirineos en la primavera del 218 a.C. Los galos le dejaron paso franco y, tras recorrer todo el sur de Francia, emprendió el paso de los Alpes. Le acompañaba un ejército formado por 50.000 hombres (de los cuales muchos eran mercenarios hispanos), 9.000 caballos y 37 elefantes. Las penalidades y las luchas redujeron los efectivos de la expedición a 26.000 soldados, con los que intentó conquistar Roma. El genio militar de Aníbal y los errores de los generales romanos le permitieron vencer a los ejércitos de la República romana, junto a los ríos Tesino y Trebia (218 a.C.), y junto al Trasimeno un año después. (En el anexo véase Batalla de Tesino y Trebia .). Por otra parte, un ejército romano al mando de Cneo Escipión desembarcó en el mes de agosto del año 218 a.C. en Emporion (hoy llamado San Martín de Ampurias), en el golfo de Rosas. Desde esta colonia griega, Escipión inició la conquista de la zona costera de la Península Ibérica con el fin de cortar el suministro que desde ella se podía mandar a los ejércitos de Aníbal en Italia. Cneo Escipión derrotó por vez primera al ejército cartaginés mandado por Hannón y auxiliado por las tropas indígenas de Indíbil. La batalla se desarrolló durante este mismo año en Cesse, en las cercanías de Tarraco; esta ciudad indígena se convirtió desde entonces en la principal base de operaciones romanas por la zona del Ebro. La llegada de Publio Escipión, hermano de Cneo, como procónsul al mando de nuevos refuerzos, hizo posible que ambos, después de derrotar durante el año 216 a.C. a Asdrúbal Barca en Hibera (cerca de Tortosa, en la desembocadura del Ebro), cruzasen por primera vez este río y se encaminaran por las tierras del sur hasta Sagunto, ciudad que conquistaron al año siguiente y que tomaron como punto de apoyo para proseguir sus conquista por el Levante y tierras del Guadalquivir. En el frente italiano, Aníbal puso en peligro a la misma Roma que, envuelta en luchas por el poder entre los populares y los aristócratas, había nombrado como general de sus ejércitos a Marco Terencio Varrón. El 2 de agosto del año 216 a.C. tuvo lugar la famosa batalla de Cannas (En el anexo o en la imagen véase batalla de Cannas), que se convirtió en la máxima derrota sufrida por los ejércitos romanos en su historia militar: el ejército romano fue destrozado y setenta mil ciudadanos romanos perecieron. Aníbal se retiró a la Campania para invernar y esperar refuerzos, a la vez que trataba de buscar alianzas con los pueblos contrarios a Roma. El dominio de los romanos sobre tierras cartaginesas fue notable hasta que Asdrúbal Barca, tras regresar con refuerzos desde el norte de África, donde había acudido para apaciguar una sublevación, con la ayuda del ilergete Indíbil y el númida Masinisa, derrotó a los ejércitos romanos en Castulo en el año 212 a.C. En esta confrontación murieron los dos jefes romanos: en la propia Castulo falleció Publio Escipión y en Ilori (Lorca) sucumbió su hermano Cneo. En el año 210 a.C. llegó un nuevo comandante para el ejército romano: Publio Cornelio Escipión, posteriormente llamado el Africano, que consiguió reorganizar las fuerzas romanas, que por entonces contaban con más de 35.000 hombres, y emprendió la ofensiva contra los ejércitos cartagineses. Con los indígenas estableció alianzas pacíficas. A principios del año 209 a.C., Publio Cornelio Escipión, tras una marcha rapidísima, atacó por mar y por tierra la capital cartaginesa de Cartago Nova, la cual cayó en poder de los ejércitos romanos el 1 de abril de ese mismo año. Tal conquista le permitió atraerse la confianza de las comarcas vecinas y asegurar el control sobre el levante. Estas ventajas lo animaron a intentar por segunda vez la conquista del valle del Guadalquivir. Poco después de la toma de Cartagena, en la primavera del año 208 a.C., Asdrúbal Barca fue derrotado en la batalla de Baecula (posiblemente Bailén), haciendo factible la entrada en Andalucía de Escipión y de sus tribus aliadas de ilergetes, edetanos e ilercavones. A partir de entonces, Asdrúbal se trasladó a Italia en auxilio de su hermano Aníbal. A finales de este mismo año, Publio Cornelio Escipión ordenó a su hermano Lucio que ocupara la región de la Bastetania, es decir, las tierras montuosas de las actuales provincias de Almería, Jaén, Granada y Murcia; se libró una operación militar de relativa importancia en Auringuis (Jaén). En el año 207 a.C. tuvo lugar la gran batalla de Ilipa (hoy Alcalá del Río), a la derecha del río Betis (Guadalquivir), entre romanos y cartagineses dirigidos por los generales Magon y Giscon. En este combate, Escipión contó con la ayuda de fuerzas auxiliares de la Turdetania (Andalucía) mandadas por los príncipes turdetanos Culcas y Attenes. Siguiendo los planes de conquista del valle del Betis, el general romano Silano, durante este mismo año, sitió y rindió la ciudad de Castulo, el más importante centro minero argentífero de la comarca del alto Betis (se corresponden con Linares y La Carolina actuales). Poco después, éstas llegaron hasta Carteia (Algeciras) después de sitiar la localidad de Estapa (Estepa). Escipión fundó, cerca de Santiponce (Sevilla), a finales del verano del año 206 a.C, la primera colonia romana a la que en honor de Italia dio el nombre de Italica, para establecer en ella a los legionarios veteranos, con un marcado carácter fronterizo y defensivo, dada la posición estratégica de su emplazamiento: a la orilla derecha del Betis y en su confluencia con el río Cala. http://www.lilliputmodel.com/articul...punicas2_1.jpgLa situación para Aníbal en la Península Itálica no era mejor que para los cartagineses en España. Aunque al principio siguió manteniendo sus éxitos (conquista de Siracusa y Sicilia), su situación se fue haciendo cada vez más comprometida por su alianza con Filipo V de Macedonia, que lo entretuvo en una guerra contra Iliria que, finalmente, resultó un fracaso. Igualmente fracasó su hermano Asdrúbal que desde España acudió en su ayuda. Asdrúbal murió en la batalla de Metauro, victoria romana que puso a Aníbal en una grave situación. La dominación cartaginesa en la Península Ibérica concluyó con la conquista romana de Gadir (Cádiz). Derrotados y desmoralizados, los ejércitos cartagineses no pudieron evitar que en el otoño del año 206 a.C. los romanos entraran en dicha ciudad, el último baluarte del imperio cartaginés en la Península Ibérica, lo que forzó la retirada del general cartaginés Magon. Tras asegurar el dominio romano en Hispania, Escipión pasó a África y amenazó directamente a Cartago. Acudió Aníbal en defensa de su patria y en el año 202 se dio la decisiva batalla de Zama, en la que el ejército cartaginés quedó aniquilado y Aníbal hubo de huir a Hudremetum. Finalmente fue aceptado un acuerdo de paz con Roma muy humillante, en el que apenas se le reconocía su independencia y por el que debía pagar en concepto de indemnización 10.000 talentos en 50 años y entregar su flota. Además de esto, su territorio exterior fue anexionado por los vencedores. Cartago desaparecía como potencia marítima y era sustituida en el Mediterráneo por Roma, que en el año 195 a.C. exigió la destitución de Aníbal, el cual tuvo que huir de su patria a Siria, donde Antíoco lo acogió. Pero derrotado éste por los romanos, Aníbal hubo de huir de nuevo, esta vez a Bitinia, donde el rey, Prusias, se vio obligado a entregarlo. Aníbal, para evitar caer en manos de Roma, se suicidó en el año 183 a.C. 4.-Tercera guerra púnica (149-146 a.C.). Cartago, pese a las duras condiciones de paz, no estaba ni mucho menos dispuesta a someterse a Roma. Inició su recuperación una vez más, basada en sus importantes relaciones comerciales y en la ferocidad de sus combatientes; la recuperación de Cartago sorprendió a los romanos, que ya creían haber acabado con ellos. En el 153 el orador Catón fue el primero en percibir el peligro que podría suponer la recuperación de los viejos enemigos, al pronunciar al final de sus discursos la famosa frase delenda est Carthago ('Cartago ha de ser destruida'), en la cual abogaba por la destrucción completa del enemigo. Catón estaba en lo cierto, Cartago no suponía una amenaza para Roma, pero sí es verdad que se estaba rearmando. Su objetivo no era ya Roma sino defenderse de la amenaza númida de Masinisa. Roma aprovechó una de las cláusulas del tratado de paz del 201, que prohibía a Cartago rehacer sus ejércitos, para volver a atacar a su eterno enemigo. Las operaciones se encomendaron a la dirección de los cónsules L. Marco Censorino y M. Manilio Nepote, a los que se les dio un ejército de 80.000 infantes, 4.000 caballos y 50 galeras y un número indeterminado de naves de transporte. En un primer ataque cayó en poder de los romanos el enclave fenicio de Útica, que se rindió sin presentar combate y se convirtió en aliada de Roma, que estableció en esta ciudad su cuartel general contra Cartago. Por su parte, los cartagineses, que no deseaban un nuevo enfrentamiento, mandaron una embajada a los romanos, pero éstos pusieron unas condiciones tan duras -prácticamente suponían la conversión de Cartago en provincia romana-, que Cartago no tuvo otro remedio que rechazarlas y con ello declarar la guerra. En un primer momento los cartagineses acataron las condiciones de los romanos, que consistían en el total desarme y en ponerse a la plena disposición de Roma; pero ésta, que no buscaba otra cosa que la destrucción de su enemigo, impuso a última hora la entrega de la ciudad para su destrucción. Ante esto, los cartagineses se prepararon para resistir el asedio hasta el final y encargaron la defensa de la ciudad al general disidente Asdrúbal. Tras dos años de intensos ataques, desde el 149 al 147 a.C., en los que los romanos no habían logrado acabar con la resistencia de Asdrúbal, que incluso les había infligido algunas derrotas, el mando de las operaciones recayó en Escipión Emiliano que, con una serie de brillantes acciones, logró aislar la ciudad y tomar la colina de Birsa, lo que le abría las puertas de Cartago. Entró en el enclave fenicio en el año 146 a.C., Cartago era conquistada tras haber ofrecido una heroica resistencia. http://www.lilliputmodel.com/articul...punicas9_1.jpgCartago, derrotada una vez más, fue arrasada enteramente, sus templos demolidos, sus casas arrasadas, sus campos saqueados; se prohibió su reconstrucción y su suelo pasó a ser propiedad del pueblo de Roma. Las causas de la derrota cartaginesa fueron varias. Realmente Cartago no estaba preparada para hacer frente a Roma, carecía de generales competentes y los que tenía se dedicaban a competir entre ellos más que contra los romanos; el ejército cartaginés estaba compuesto en su mayor parte por soldados mercenarios a los que difícilmente se podía pagar si la guerra se prolongaba demasiado; por último, Cartago contaba con menos recursos, tanto humanos como económicos, que los su rival era capaz de movilizar. 5.-Consecuencias de las guerras púnicas. La destrucción de Cartago puso en manos de Roma un importantísimo botín de guerra, miles de libras de plata, incontables objetos de arte y un fértil territorio para asentar a nuevos colonos. Además de esto, Roma logró, tras casi un siglo de conflictos, establecer su supremacía en el Mediterráneo, lo que le permitió expandir su comercio a cotas nunca antes alcanzadas. El Senado romano se vio profundamente fortalecido por su victoria; los grandes latifundistas romanos prosperaron al adquirir las tierras de la antigua colonia fenicia, y se produjo un cierto éxodo de terratenientes y capitales hacía la nueva provincia. Esto motivó, en parte, un crecimiento relativo de la pobreza en Italia y una cierta despoblación de la misma. La religión y cultura romanas sintió, a partir de este momento, la influencia del mundo oriental al que tuvo acceso a raíz de esta conquista. Se inició en estos momentos la expansión de Roma hacia el Mediterráneo oriental, una vez conquistado el occidental. |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
Cita:
Hola Tatanka. Tu post no es una leyenda. Es la Historia real. Tu sabes que significa Cartagho? El origen de la palabra es Qart-hadasht. Esto significa "Nueva Tyro". Tyro era la ciudad Phoeniciana con el mas importante puerto en el Mediterraneo (esto era antes de Alexandro Magno, claro). Sydon era la otra ciudad Phoeniciana mas importante. Desde Tyro salieron barcos Phoenicianos hacia el Oeste en orden a buscar tierra para fundar nuevas colonias. Asi, Cartagho estaba fundada por ellos. Como muchos colonizadores, llamaban la colonia Nueva ... (su ciudad de origen). Asi, el nombre de tu ciudad significa "Nueva Nueva-Tyro". Tu sabias esto? Saludos y rondas para mis amigos marineros |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
Muy probablemente muchos de los que habéis circundado Menorca con vuestros barcos habréis reparado y puede que incluso visitado "Sa Cova d'en Xoroi" ¿Sabéis cual es su leyenda?
Como no ha habido forma de subir la película de you tube, os invito a que la rescatéis en el citado portal en "leyenda Cova dén Xoroi". Espero os guste. :brindis::brindis: |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
Cita:
Por cierto... Preciosa la leyenda :brindis: |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
Muchas gracias, bonita canción, bonita historia y buen montaje.
:brindis::brindis: |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
Cita:
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Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
Que preciosa historia la de La cova dén Xoroi...
Con esa música casi lloro... |
Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.
bueno como este es un post muy bonito otra leyenda de las ONDINAS :brindis::brindis::velero: Ondinas http://i80.photobucket.com/albums/j1...tte/Ondina.jpgOndina: Ser fantástico o espíritu elemental que habitaba en las aguas. De su larga tradición sólo recuerdan sus artes mágicas por conveniencia, pero en todo lo demás sorprende que estas criaturas de la naturaleza estén tan terriblemente orientadas al futuro, a lo que vendrá. El pasado y el presente es lo que no se desea, lo que no dio felicidad, lo que se vive con angustia y tristeza. El futuro es la posibilidad de amor, de ser queridas y tenidas en cuenta, apreciadas.Hay numerosas leyendas en Europa que hablan de estos hermosos seres. ¿Fantasía, alegoría o realidad? Estos seres no son diminutos pero, como el agua, tienen una forma dificil de captar y apenas pueden verse figuras alargadas brillantes algunas veces y opacas otras. En dias de mucho calor salen a la superficie y se confunden con brumas sobre el agua, tambien en invierno salen a pasear a traves de la niebla. Sirven bajo la dirección de los Amados Neptuno y Lunara. Aunque también hay quien las cree hijas del dios Odin. Y se las asimila a las Náyades griegas. Su servicio está en la purificación del elemento agua, la renovación constante de las "fuentes" desde donde fluye cada Primavera para convertirse en río en su momento. Las leyendas las han referido como las "sirenas". Los marineros, lejos de la atracción de la superficie terrena de la Tierra, realmente han visto a algunas de estas Ondinas descansando o jugando. Cuando sirven a Sus Directores, Ellas a menudo protegen a los botes apartados por las tormentas y los salvan y a sus tripulantes del hundimiento. Su servicio es mantener a cada río dentro de su lecho y a cada Cuerpo Oceánico en su lugar para no expandirse e inundar las tierras firmes de los Continentes de la Tierra. Algunas Ondinas se cansan de la aparente contaminación incesante; entonces puede haber crisis de agua en alguna forma (sequías prolongadas). Como más del setenta por ciento del planeta Tierra y nuestros cuerpos están compuestos del Elemento Agua, es menester que los individuos aprendan a enviar gratitud y amor a las serviciales Ondinas. Las Ondinas o hadas de los ríos son de una gran belleza y así como Ondinas se les denomina a las criaturas femeninas, el término masculino es Wallanos. Aman y gobiernan el agua y se encuentran en sus profundidades, dirigiendo grupos de Minutes, que trabajan continuamente, guiando el agua por su cauce natural y hasta su salida al mar.http://i80.photobucket.com/albums/j1...te/Ondina3.jpg Tienen un alto poder de mimetización e identificación. Pueden aparecer junto a los lagos y ríos convertidas en animales o personas, logrando parecidos extraordinarios y engañando fácilmente al que mira. A veces, el mimetismo llega hasta el extremo de imitar al ser que admiran o envidian. Estos elementales, como los otros actuan muchas veces como puertas dimensionales hacia otros lugares superpuestos con el planeta, tanto cuando están en su habitat como fuera de el. Cuando estan presentes en la niebla muy espesa, toman un color verde opalino y hay que tener cuidado de no pasar por esos lugares pues pueden registrarse fenómenos extraordinarios de los que muchas veces no se puede saber nada acerca de los mismos. Esta nostalgia por el futuro las ha vuelto admirables en el presagio y la profecía. Pueden anunciar con suma facilidad lo que el destino tiene preparado para otros. Sin embargo, no son capaces de lograr el mismo grado de exactitud para sí mismas y sus sentimientos están empañando todo el tiempo la mirada hacia su propio devenir. Las Ondinas, emparentadas con las sirenas y tritones se diferencian en que trabajan gustosamente con los humanos y son muy amigables con los otros elementales de la naturaleza, pero cuando su poder es desafiado, las fuerzas ocultas no se hacen esperar y pueden causar estragos tan grandes como el diluvio universal. No hay que confundir tampoco las Ondinas, hadas de Ríos o agua dulce con las Nereidas, hadas de Mar o agua salada. Las tareas de ambas son dispares. Las ondinas suelen establecerse en el fondo de los ríos sirviendo y trabajando para que el cauce del agua llegue correctamente a su destino, o sea, el mar. Las Nereidas se dedican a controlar las corrientes marinas, sobretodo, cuando hay tormentas y se dice que suelen vivir un año en plano físico y cinco en plano astral http://i80.photobucket.com/albums/j1...te/ondinas.jpgLa forma de atraer su amistad es con flores, perfumes, inciensos y velas que se colocan a la orilla sobre una canasta pequeña para que el agua se la lleve mar adentro, si no regresa el pedido es aceptado, pero si vuelve significa que algo no esta funcionando bien. Como sucede con todos los elementales constructores hay ONDINAS de distintas especies y grados de evolución. Su elemento natural de expresión es el agua y puede vérselas en grandes concentraciones en las profundidades de los lagos, en los ríos, en las cascadas, etc. Su gozo es el movimiento del agua y puede observarse a todo tipo de ONDINAS, saltando y jugueteando con la espuma que produce el agua de los ríos al chocar contra las piedras que encuentra a su paso. Algunos tipos de Ondinas: NIXE Ondina de la Europa Septentrional. Tiene muchas variantes, tanto del género masculino como del femenino. NECK. Escandinavia y Suecia. Hombre de río con gorro rojo que toca un arpa de oro y exige un sacrificio humano al año. Grita la palabra "Cruza" por las riberas cuando alguien se ha ahogado. NICK en Escocia, NOKKE en Dinamarca, NAKK en Estonia, NIKKRT en Holanda, NAKKI en Finlandia, siendo la NAKINEIU más parecida a las sirenas... COTALUNA Ondina que habita en el río Gramame de Brasil. Durante el verano se aparece con forma totalmente de mujer, atractiva y seductora. En invierno le crece una cola de pez y largos cabellos negros. |
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