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Diario De Un Navegante.
Tras una calurosa y agradecida bienvenida a esta taberna, algunos cófrades me han animado a compartir mi experiencia como navegante. La verdad que no es nada excepcional, pero como yo siempre aprendí de las experiencias y consejos de todos los navegantes y marinos que he conocido estos últimos años, y gracias a todos ellos pude llevar mi barco a buen puerto siempre, creo que contar lo que fue un sueño hecho realidad, tal vez pueda ayudar a alguien a animarse a cumplir los suyos.
DIARIO DE UN NAVEGANTE. 1.-AGOSTO 2002. UNA IDEA. UN SUEÑO….. Mi historia con el mar empezó en una bicicleta. Un caluroso verano, mientras atravesaba las áridas llanuras mesetarias del Camino de Santiago, leí un libro de un navegante uruguayo "Hasta donde me lleve el viento". Durante las largas horas sobre la bici no hacia mas que pensar en esa aventura. Nunca había navegado en un velero. Mi contacto con el mar se limitaba a mi afición al buceo y la apnea. Tras finalizar el Camino, me realicé la promesa en la Catedral de Santiago de Compostela de marchar a dar la vuelta al mundo en un velero. Era un mes de Septiembre de 2002, y tras hablar con familia, socios de despacho, amigos, … me encontré con la sorpresa que tres amigos se querían añadir a mi aventura. Ninguno tenía experiencia, pero todos teníamos espíritu aventurero y ganas de dar un giro radical a nuestras vidas. Nos propusimos partir en nueve meses, en Junio de 2003. Tiempo “suficiente” para dejar temas personales arreglados, aprender a navegar, comprar un barco, obtener la titulación necesaria, pertrechar y preparar el barco…. Locos o inconscientes?? En tan sólo 9 meses queríamos realizar un sueño que a otros les ha llevado años de estudio y preparación, por lo que no había tiempo que perder…. 2.- SEPTIEMBRE 2002. FASE DE PREPARACIÓN Y FORMACIÓN. El primer paso fue tener una entrevista con Ignacio, director de la Escola Náutica de Catalunya. Le conté nuestro proyecto y le pedí ayuda para obtener los títulos, hacer unas prácticas para aprender como funciona un velero y consejo para la compra de uno. No tenía ni idea que tendría que obtener primero el PER, después el Patrón para acabar con el curso de Capitán. Ignacio me dijo que sus alumnos suelen tardar años en obtener las tres titulaciones. Pero ninguno de sus alumnos tenía mi motivación e ilusión, así que un mes más tarde aprobaba el PER, en Diciembre el Patrón de Yate y en abril ya era Capitán. Un año mas tarde, cuando ya estaba embarcado, Ignacio me confesó que cuando me vio por primera vez, pensó estaba hablando con un fantasma o un iluminado, que a la primera de cambio se rajaría. En esos meses de preparación conocí muchos otros escépticos. La mayoría me intentaban transmitir sus verdaderos miedos, aquellos que siempre soñaron hacer algo así pero nunca se atrevieron a materializarlo, a pesar de considerarse a sí mismos como verdaderos “lobos de mar”. Pero, aunque no soy maño, si soy tozudo y persistente. De ese modo durante los siguientes seis meses alterné las clases y las prácticas en la costa de Barcelona. Tras tres o cuatro mañanas navegando frente al Port Olímpic ya tenía claro como trabajaba toda esa madeja de cabos de mil colores y esos aparejos tan extraños. Costaba familiarizarse con tan extraña nomenclatura, nada en un barco se llama por su nombre, una cuerda es un cabo, la derecha estribor, la izquierda babor……., VAYA LIO!!!!!. Empezaba a entender la electrónica y había aprendido que un barco no puede navegar a vela contra el viento, pero sí en cualquier otro rumbo. Pero aún quedaba tiempo para la clase magistral, para mi graduación real. Tras obtener el curso de capitán decidimos marchar con el barco de la escuela a Pollensa (Mallorca). Nueve capitanes y nuestro instructor, Carles. La ida fue una tranquila travesía con suaves brisas, pero la vuelta nos reservó una fuerte sorpresa. El parte meteo anunciaba la próxima entrada de vientos de Norte de fuerza 5, los cuales serían persistentes en los siguientes tres días. Había que regresar rápido, o dejar el barco en Pollensa y regresar en avión. La mayoría quería quedarse en tierra, pero al final les convencimos que como capitanes hay que estar listo y preparado para enfrentarse a cualquier situación. Las primeras 40 millas fueron realmente plácidas, pero en menos de media hora entró un N/ NW con vientos de fuerza 8 a 9. El mar de proa barría la cubierta sin cesar. El pánico y el mareo se adueñó de la mayor parte de la tripulación. Carles se encargaba de trimar las velas tomando todos los rizos que podía y montando un tormentín. Yo estaba al timón atado con un arnés de seguridad. El barco no avanzaba, parecía que estábamos en una batidora. Tras más de doce horas de lucha y brega entrábamos a resguardo de la costa y una par de horas después llegábamos a puerto. Estaba exhausto, pero no asustado. Aprendí y comprobé lo que un velero puede aguantar en condiciones extremas. Uno de los compañeros de travesía, tal vez cófrade de este foro, me bautizó como Paco Fuerza 9. Aquel día supe que ya nada me pararía en mi sueño de largar amarras y vivir una gran aventura…. 3.- FEBRERO 2003. EL BARCO. Con los conocimientos aprendidos y con la ayuda y estimulo de Albert Bargués, un experimentado navegante en solitario, decidimos la compra de un North Wind 50 muy equipado y bien cuidado, el “Silver Lining”. Con el nos inscribimos a participar en La Ruta de la Sal, la Ruta a Pollensa, y dos travesías más a Sóller. Lo equipamos con balsa salvavidas, chalecos, líneas de vida, arneses, etc y todo el equipamiento necesario para clase A. Además cargamos herramientas y material para construir otro barco!!!. Ese fue un gran acierto, ya que pudimos solventar la mayoría de problemas que tuvimos de forma autónoma y en lugares donde hubiese resultado imposible hacerlo sin estar tan preparados. Por otro lado, Albert nos animó muchísimo y nos dio acertados consejos. Fue el primer navegante que realmente nos convenció que nuestra aventura no era ningún disparate, y que a navegar se aprende NAVEGANDO!!!!. Fueron unos meses intensos, divertidos, cargados de anécdotas, de nervios, de alegrías, de incertidumbres, de aciertos y errores... Un error nos costó quedarnos sin baterías tras una travesía a Ibiza. Eso nos enseñó que las baterías de servicio y las de motor nunca deben estar conectadas en línea cuando el motor está apagado. Y segunda lección, no esperes ayuda ajena. La supuesta camaradería en el mar la descubrimos en ultramar con los verdaderos navegantes, pero aquí a una milla de la bocana del Port de Barcelona nos pasamos más de seis horas flotando porque las decenas de veleros y motoras que pasaron a nuestro lado hicieron caso omiso de nuestros mensajes de radio o nuestras señales, por no hablar de salvamento marítimo que debían estar en temas más importantes que socorrer a cuatro idotas novatos. Hoy hubiese entrado al puerto a vela y hubiese amarrado sin problemas, pero en aquel entonces, casi sin viento pensé que hubiese montado un buen “pollo” en el puerto. 4.- JUNIO 2003. LARGAMOS AMARRAS Y en junio, estábamos listos para partir. Así una noche tras una cena de despedida con los amigos mas íntimos partimos del Port Vell rumbo a Palma. Atrás quedaban las luces de la ciudad.... Y por delante la oscuridad total y nuestro incierto destino hacia lo desconocido..... Al día siguiente parada y noche en Sa Calobra y de allí a Palma, una noche de fiesta con amigos allá, y rumbo a Cagliari (Cerdenya). Por primera vez estaríamos varios días embarcados sin ver tierra. El cuerpo se iba adaptando y marinizando. Los automatismos empezaban a funcionar. El viento y el mar nos acompañaban con unas condiciones geniales. Casi sin darnos cuenta llegábamos a Cagliari. Dos días allí y rumbo a Sicilia, donde si estuvimos mas de una semana por sus islas Eólicas, Vulcano, Lipari, Stromboli, etc... Sencillamente impresionante. Aprendemos los secretos y riesgos del fondeo en fondos profundos. Son islas volcánicas y sus laderas se precipitan al fondo del mar de forma casi vertical. En la proa la sonda marca 10 metros y en popa tienes 25 metros. Tras visitar diversas poblaciones de Sicilia, como Cefalú, Palermo, atravesamos el estrecho de Mesina y Rumbo a Corfú en el mar Jónico.... Primera gran tormenta eléctrica y primera noche de miedo al desconocer los efectos que un rayo podía causar al barco. Apagamos toda la instrumentación y a cruzar los dedos!!!!!!.... Por suerte Neptuno se había subido a nuestro barco y nos guiaba con acierto. Quince días navegando por el Jónico, fondeando en sus islas como Corfú, Cefalonia, Zakinthos, Levska, Skorpios, etc.... Y canal de Corinto rumbo al Egeo.... 5.- AGOSTO 2003. SIGUEN NUESTRAS PRÁCTICAS EN EL EGEO. Tras atravesar el canal de Corinto dejamos atrás las verdes y tranquilas islas del Jónico para poner proa a las áridas islas del Egeo. Primera parada en Egina e Hydra antes de poner proa a Atenas. Tras la obligada visita a Atenas y al Partenón, partiríamos hacia Mikonos. En esta travesía se nos presentó el Dios MELTEMI y lo hizo con toda su fuerza y esplendor. Un error al recoger el génova provocó que una de las escotas nos rasgara la vela mayor. Una nueva lección aprendida. Cuando piensas que hay que tomar un rizo, tómalo. No esperes nunca!!!! Y segunda lección, por más ruido y movida que genere el viento, los cabos, las velas, el barco, no se ha de perder la paciencia ni precipitarse. Hay que hacer las maniobras con tranquilidad. Las prisas y los nervios te hacen cometer errores, que en algún caso puede costarte caro. Cinco días enganchados en el puerto de Mikonos con decenas de barcos abarloados. Imposible moverse. No hay problema, la isla es suficientemente bella y el ambiente espectacular. Es como Ibiza hace treinta años. Ya llevamos varios meses embarcados, atrás han quedado los nervios y las incertidumbres. Disfrutamos de nuestra experiencia. Por primera vez siento que soy dueño de mi tiempo, y que llevo el timón de mi vida. Hay que aprender a coser velas. El error nos costó un roto de más de treinta centímetros. La mayor aguantó todo el viaje con cosidos y recosidos. El desgate le pasó factura y la práctica en zurzidos nos sirvió para repararla varias veces, llegando a coser varios metros en más de una ocasión. Nunca puede faltar un buen kit de reparación de velas a bordo. Tras dejar atrás Mikonos, fuimos recorriendo decenas de islas del Egeo, entre las que destacaron Ios, Santorini o Amorgos. Y de las islas griegas a Turquía. Bodrum sería nuestro primer puerto de llegada al país. Agradable sorpresa tanto por la belleza de sus costas que nos recordaban sin duda nuestra Costa Brava, como por la preparación de sus puertos y técnicos. Un mecánico en Bodrum nos solucionó un problema de consumo de correas de alternador que ni el anterior armador, ni los ingenieros de North Wind habían sido capaces de solventar. De forma eficiente y económica nos aportó una solución que hizo que nunca más tuviésemos que cambiar la correa (habíamos roto 6 en los primeros dos meses). Y aprovechando nuestra travesía por la costa turca hacia Marmaris, también visitamos lugares espectaculares como las ruinas de Ephesos o las laderas blancas de Pammukale. Entre el curri y mi afición a la pesca submarina, la proteína fresca siempre estaba presente en nuestra dieta. Cada día dedicaba algo de tiempo a hacer submarinismo, prácticas de apnea, pesca submarina o pesca con carrete. El pescado que no falte nunca. El bonito y el atún aprendimos a cocinarlo de todas las formas posibles: En sushi, a la plancha, al horno con tomate, con arroz, en sanfaina, etc… y a conservarlo en aceite, marinado, en escabeche, y cómo no, en forma de deliciosa MOJAMA!!!!. 6.- SEPTIEMBRE 2003. TURQUIA Y GRECIA. Continuará……. |
Re: Diario De Un Navegante.
Gracias por compartirlo. :brindis:
Me interesa, ya que es parte de mi plan futuro. :velero: |
Re: Diario De Un Navegante.
Increíble relato !!!! continua x favorrrrr, yo de mayor quiero ser como tu :burlon::burlon: q envidia, sana pero envidia
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Re: Diario De Un Navegante.
Buen maestro tuviste con Albert, sigue, sigue..
:brindis: Joan |
Re: Diario De Un Navegante.
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Algunas fotos del "Silver Lining". Un gran barco, sin duda.
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Re: Diario De Un Navegante.
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Navegando en aguas griegas. Corfú, Mikonos, Santorini, Canal de Corinto....
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Re: Diario De Un Navegante.
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Días de pesca
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Re: Diario De Un Navegante.
¡Muchas gracias, Monkey! :gracias: :cid5::cid5:
Es un placer "escuchar" tu relato, es el sueño de muchos de nosotros :sip::sip::sip: Una ronda para todos :brindis::brindis::brindis: Brindo por Monkey! :pirata::pirata::pirata: |
Re: Diario De Un Navegante.
a ver si te animas a seguir escribiendo pronto :D
gracias por las fotos :brindis::brindis: |
Re: Diario De Un Navegante.
Gracias Monkey, si todo el que se quiere marchar se marcha aqui no queda ni Dios :cunao:
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Re: Diario De Un Navegante.
No pares, sigue, sigue :adoracion:
Esto promete :rolleyes: Gracias por el relato :gracias: |
Re: Diario De Un Navegante.
Muchas gracias Monkey, tanto por el relato como por enseñarnos que es posible tomar esas decisiones difíciles que te marcarán seguro por las experiencias que has vivido. :cid5::brindis:
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Re: Diario De Un Navegante.
Monkey muchacho, no pares, sigue sigue que has empezado muy bien. Te estas adelantando a lo que pienso hacer yo en uno o dos años.:cid5::cid5::cid5:
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Re: Diario De Un Navegante.
Monkey, leyendote parece tan fácil...
Enhorabuena :cid5: |
Re: Diario De Un Navegante.
gracias, y continua por favor :cid5::cid5: que envidia!!:brindis::brindis:
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Re: Diario De Un Navegante.
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Antes de seguir, una nueva ronda para todos los que con sus ánimos me impulsan a escribir unas memorias que cada vez quedan más lejanas en el tiempo.
Sin duda, no es una decisión fácil, pero la verdadera y única dificultad estriba en tomar la decisión de hacerlo. Después os puedo asegurar que todo es mucho más sencillo y agradecido de lo que uno pueda imaginar. Yo me considero una persona absolutamente normal, sin ninguna facultad especial para nada y con nulos conocimientos previos de navegación, de mecánica, de electricidad. Nada de nada. La mayor parte de mi vida la he pasado en un despacho enterrado entre papeles y resolviendo problemas de otros.... Bueno, sigo con el Diario para quién le pueda interesar: 6.- SEPTIEMBRE 2003. TURQUIA Y GRECIA. En Turquía solíamos fondear a la bermudiana, lanzando el ancla y marcha atrás amarrando un largo cabo por popa a los pinos que crecían junto a la misma orilla. Navegaciónn fácil con muchos fondeaderos y animados puertos como Bodrum, Datça, Marmaris…. En Datça aún recuerdo que tras ayudarnos a amarrar el barco, un marinero turco nos invitó a tomar unas cervezas en un bar a 10 metros de nuestra popa, donde sonaba música española. Solo apagué motores, y dejando todo conectado marchamos a tomar una cerveza que acabaría siendo 7 u 8….. En el bar conocimos un grupo de médicos españoles, gaditanos la mayoría, que estaban allí en un chárter con una goleta turca. Allí nació una amistad con Alfonso “Cortavientos” que se prolongó en el tiempo. Espero que Alfonso siga surcando las aguas del Estrecho con el velerito que años después compró. Grato recuerdo de las costas turcas, de sus gentes, de su buen clima y bellísimos parajes. A principios de Octubre, tras la marcha temporal de uno de nuestros tripulantes, decidimos partir de nuevo rumbo a Barcelona, con unas breves escalas en Rodas, Creta y Malta. Queríamos recorrer las más de 1.500 millas que nos separaban de casa tan rápido como fuese posible. La idea era reparar en los astilleros de North Wind aquellas deficiencias que habíamos observado y acabar de pertrechar el barco para partir a primeros de noviembre hacia Canarias. Era una gran oportunidad para testarnos en una larga travesía en un mar tan complicado como el Mediterráneo. La mayoría de navegantes de la ribera mediterránea hablan con cierto respeto y temor a las travesías atlánticas o de otros océanos. Pero nuestra experiencia en el Mediterráneo, es que es uno de los mares más complicados para navegar a vela. Vientos variables en cuestión de horas. Fuertes temporales fruto de la Tamontana, del Mistral, del Meltemi, de Levante, de Poniente en el Estrecho, todo ello afectado por un mar cerrado con una ola corta, con habituales resacas, con el efecto venturi entre las islas……. En definitiva una verdadera escuela de navegación. Darse una vuelta por el Mediterráneo durante unos meses nos curtirá y preparará para la navegación de altura. Otro dicho de nuestro refranero, y fe que se cumple, es que el viento predominante en el Mediterráneo es el viento de PROA!!!. Dejamos atrás las aguas turcas para poner proa a la cercana y monumental isla de Rodas. Dos cabritas, símbolo de la ciudad ocupan las columnas que antaño sostenían al mítico Coloso de Rodas y que dan entrada a su puerto. Como en todos los viejos puertos griegos, has de amarrar tirando el ancla por proa (será nuestro muerto) y amarrarte por popa. Cuando los puertos están llenos los barcos se abarloan, o bien dejan caer su ancla delante de la tuya para amarrar su popa a la proa de dos barcos (a forma de triángulo). Sorprende al principio, pero te habitúas rápido a la maniobra. Siempre es conveniente llegar pronto a los puertos para encontrar un buen amarre con acceso directo a tierra, aunque siempre has de estar preparado para servir de pasarela flotante a otros barcos. Tras la visita a la monumental y amurallada ciudad de Rodas pusimos rumbo a la isla griego más grande, Creta. Allí visitamos el puerto de Heraklion, sin demasiado encanto y la bella ciudad de Khania (puerto tradicional muy recomendable y bello). De Khania pusimos rumbo a Malta. Rapidísima travesía con vientos constante de 30 nudos por la aleta, y a toda vela, asumiendo algún riesgo de rotura por no tomar un rizo (en nuestro caso enrrollar un poco de trapo). Así nos plantamos en el puerto de La Valetta en Malta. Su imponente y amurallada ciudad, refugio de la 5ª flota americana en el Mediterráneo, nos recibía con sus puertas abiertas. Recalamos una sola noche y pusimos rumbo directo a Palma. Una larga travesía para habituarse a largos días de navegación ininterrumpida. Para largas sesiones de guardias y para resolver los problemas que se pudiesen generar. Dos momentos críticos recuerdo de tan larga travesía, el primero cuando atravesábamos el canal que separa Malta y el Sur de Sicilia. La altísima humedad ambiente provocaba la condensación de humedad en el interior del barco, con la pérdida de algunos aparatos electrónicos y del radio-cd. Pero lo peor es que la humedad dio paso al anochecer a una espesa niebla. No llegaba a ver nuestro mástil. Y a pesar del radar, y de intentar apartarme de la derrota de los grandes barcos, sentía el ruido de esos monstruos de acero que surcan esa ruta pasar a escasos metros de nosotros a toda máquina. Horas de gran tensión. Utilizamos la bocina, la campana, y todos los recursos a nuestro alcance, pero siempre tuve la sensación de estar a merced de esos enormes cruceros o mercantes, cuyos capitanes son incapaces de detectar una isla como la del Giglio, como para detectar la presencia de un pequeño velero. Esa noche no había guardias. Todos nos la pasamos en vela, uno con el radar, otro en cubierta y el suscrito a la caña. Con la llegada del día, el sol fue disolviendo la niebla y poco a poco empezamos a relajarnos, pensamos en parar en algún puerto del Sur de Sicilia a recuperarnos de la larga y estresante noche, pero anuncios de la llegada de una fuerte tormenta de Levante durante los próximos días en el área del Sur de Cerdenya y Sicilia hizo que agilizásemos la marcha poniendo rumbo directo a Palma. Queríamos evitar el grueso de la tormenta. Si todo iba bien, nos alcanzaría cuando estuviésemos cerca de Palma donde nos pondríamos a resguardo. Pero como MURPHY existe y además vive en un barco, no pudimos evitar el siguiente problema. Casi sin viento atravesamos durante el día el Sur de Sicilia, y al anochecer dejábamos atrás las últimas luces de su costa. Calma total, lo cual en el Mediterráneo es síntoma de una próxima tormenta. Todo parecía ir bien, nos habíamos recuperado de la tensión de la noche anterior, pero mientras disfrutábamos de una estupenda cena bajo la bella bóveda celeste, de repente se para el motor y el barco se frena en seco. Algo extraño y anormal había pasado. Busco una linterna y observo por popa que una larga cola nos envuelve. Estamos enganchados en una red a la deriva. Una red de varios cientos de metros. Desde la popa tiramos de la red y subimos al barco parte de la misma con la ayuda de una driza y un winche, para cortarla y liberarnos parcialmente. Intentamos recuperar el trozo cortado, pero dada su longitud y peso, se hace imposible sacar esa trampa del mar. Malditos pescadores, pensé!!!! Cómo alguien que ama y vive de la mar puede abandonar a la deriva una red tan inmensa??. Era noche cerrada, y el viento comenzaba a subir. La anunciada tormenta se avanzaba a la predicción. Estábamos sin motor, a la deriva y el viento iba subiendo de fuerza. De madrugada ya teníamos veinte nudos e viento. Sacamos las velas y con el lastre que llevábamos enganchado a la quilla y al eje de la hélice avanzábamos a poco más de 1 nudo por hora, a pesar del fuerte viento. Poco más se podía hacer por la noche. Así que fui a dormir un rato, y justo al amanecer cuando ya el viento soplaba a más de 25 nudos y las olas arreciaban, preparé con mimo mi equipo de inmersión y al agua para intentar liberarnos del lastre que arrastrábamos. Por primera vez agradecí los largos años de experiencia como practicante de apnea y submarinista. En mis buenos tiempos bajaba a pulmón libre a pescar hasta 35/40 metros de profundidad. Pero nunca me había visto en una situación igual. La visión debajo del barco era dantesca. Decenas de metros de red atrapaban la quilla y la hélice. Tenía que ir cortándola en trozos pequeños y evitar que me atrapase a mí, a la vez, que tenía que intentar que el casco no me golpease en su movimiento con las olas, o que la corriente no me arrastrase porque mis amigos nunca podrían rescatarme. Con un largo cabo me amarré a la popa, y manos a la obra. Tras una hora de trabajo interminable, logré sacar el último trozo que aprisionaba el eje. Ya estábamos libres!!!!. Nunca olvidaré esa experiencia. La tormenta nos alcanzó de pleno, pero ya teníamos el barco listo para navegar. Como el vientos era de popa, tan sólo había que mantener el rumbo adecuado y trimar las velas bien para no sufrir demasiado. Vientos de 40 nudos nos impulsaron durante tres días a toda velocidad hacia Mallorca. Por fin la tormenta pasó y al día siguiente teníamos una plácida llegada a Palma, acompañada además con una extraordinaria jornada de pesca. Un banco de atunes nutrió nuestras bodegas de tal manera que parecíamos el barco de Pescanova!!!. Pero la pronta llegada a Palma, donde teníamos amigos y a Barcelona, hizo que incrementásemos el número de capturas, cuando lo habitual es que tras una o dos capturas retiras las artes de pesca. Noche en Palma para dormir a pierna suelta tras una suculenta cena de un buen solomillo para olvidar el olor y sabor de tanto pescado, regado con un buen vino tinto. Era finales de octubre, unos quince días después de salir de Turquía y tras más de 1.600 millas navegadas casi del tirón, divisábamos el skyline de Barcelona. Vuelta a casa sanos y salvos, con el barco entero y cinco intensos meses de aprendizaje. Unos días para visitar los amigos, reparar pequeñas cosas del barco, revisar motor, cargar provisiones y rumbo a Canarias para la gran aventura oceánica. Nos habíamos inscrito en la ARC y teníamos que llegar a Gran Canaria a mediados de noviembre. Dejamos el barco en el astillero de North Wind para que hicieran una revisión general al barco, hacer una profunda revisión de motor y arreglar pequeñas cosas que se habían roto. Pensamos que quién mejor que el constructor del barco para hacer los trabajos. Craso error. Estas compañía están hechas para ganar dinero, fácil si pueden, y les preocupa bastante poco la vida de los tripulantes de los barcos que venden. Al margen de intentar engañarnos con la factura de reparación cobrando horas de operario a precio de ingeniero de la NASA. El cúmulo de despropósitos fue tal, que les amenacé con llevarlos a los tribunales si persistían en su intento de cobro de una factura que rozaba la estafa. Pagamos lo que consideramos justo, y hasta el día de hoy no he vuelto a tener noticias del astillero. Sin duda el North Wind es un gran barco, con una excelente construcción (opinión desde la ignorancia que tengo en la construcción de barcos, pero con la experiencia de vivirlo y navegarlo durante miles de millas sin tener ningún problema grave, superando con nota fuertes tormentas con vientos de hasta 70 nudos), pero al margen de los cambios en la propiedad del astillero, la crisis del mismo repercutió muy negativamente en sus servicios. Por otro lado, aún no entiendo porqué una simple brida de fibra en una tienda o taller náutico vale diez veces más su valor de mercado. La gente que trabaja en el mundo náutico ha de pensar que todos somos parientes de Onassis o millonarios sin más preocupación que quemar miserablemente nuestro dinero. Pero nada más lejos de la realidad. Los verdaderos navegantes son gente humilde en su mayoría, con una pasión y amor común por el mar. 7.- NOVIEMBRE 2002. PARTIMOS HACIA GRAN CANARIAS. LA FLOTA DE LA ARC NOS ESPERA. |
Re: Diario De Un Navegante.
:cid5::cid5: esperando con ansia la siguiente cronica:pirata::brindis:
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Re: Diario De Un Navegante.
Tabernero! más zumo de cebada o lo que guste el cofrade Monkey, que se le seca la boca y seguimos ansiosos de más aventuras!:brindis:
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Re: Diario De Un Navegante.
Primero de todo , felicitarte , por la decisión , que tomaste en su
día . De todo el relato , me quedo con 2 frases : 1- A navegar se aprende NAVEGANDO!!!!. 2- La mayor parte de mi vida la he pasado en un despacho enterrado entre papeles y resolviendo problemas de otros.... De ahí , que cada uno saque sus propias conclusiones , y te vuelvo a felicitar , esperando el proximo capitulo ........... |
Re: Diario De Un Navegante.
Muchas gracias, Monkey por tu última entrega! :pirata::pirata: :pirata:
Madre mía! el episodio del enganche de la red es "espeluznante" :eek::eek::eek: Como dice Jacarejack Tabernero! más zumo de cebada o lo que guste el cofrade Monkey, que se le seca la boca y seguimos ansiosos de más aventuras!:brindis::brindis::brindis::brindis: |
Re: Diario De Un Navegante.
:cid5::cid5:
Mas por favor, ya estamos impacientes esperando la siguiente entrega. |
Re: Diario De Un Navegante.
Hola cofrade ;
Leiendo lo tuyo ; A navegar se aprende navegando y leyéndote! Grácias :pirata::pirata: |
Re: Diario De Un Navegante.
Estimado Monkey,
Lo primero es lo primero...muchas grcias por los relatos que nos estás dejando :cid5:. Estoy ansioso por la siguiente entrega. Lo segundo, una ronda :brindis: que hace falta también algo de combustible. La experiencia que has vivido y estás transmitiendo es muy interesante y a mi al menos me estás poniendo los dientes largos de envidia. Quizá sea pronto para esto, pero, por si no te lo has planteado ya, este ejercicio de describirnos a los cofrades tus experiencias, aventuras y vievencias de la mar poco a poco puede ser la semilla de tu libro. Planes aparte, aqui seguiré esta aventura con mucho interés. |
Re: Diario De Un Navegante.
Cita:
Enga, Monkey, tu sigue con la charla que te prometo comprar el libro, pero hoy no....maaaañana!:burlon: Salúd! |
Re: Diario De Un Navegante.
:cid5::cid5::cid5:
Magnífico relato, lo seguiré con interés y si haces un libro tan ameno, lo compraré :sip: :pirata: |
Re: Diario De Un Navegante.
Cita:
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Re: Diario De Un Navegante.
[quote=Monkey;1248724]
3.- FEBRERO 2003. EL BARCO. Con los conocimientos aprendidos y con la ayuda y estimulo de Albert Bargués, un experimentado navegante en solitario, decidimos la compra de un North Wind 50 muy equipado y bien cuidado, el “Silver Lining”. /quote] Gran maestro y gran persona! Y acabo de entrar de guardia y me fijo en un barco que esta entrando en bahia, no me lo puedo creer... te han copiado el nombre http://i10.photobucket.com/albums/a1...9/lafoto-1.jpg |
Re: Diario De Un Navegante.
Cita:
Monkey en su presentación, comentó que su barco, el North Wind 50 Silver Lining lo vendió dos años mas tarde.... Patxikiter ¿En que puerto estás tú? Unas :brindis: |
Re: Diario De Un Navegante.
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Bueno antes de continuar, agradecer las muestras de apoyo e invitar una copa de ron caribeño a los sufridos cófrades que siguen mis relatos.
No sé si algún día me animaré a escribir un libro, ya lo intenté durante el viaje, pero nunca encontré el hilo argumental que me motivase a ello. Pero sin duda, es un placer compartir mis experiencias y aventuras, y transmitir algunos de los cientos de consejos que navegantes de medio mundo no dudaron en compartir conmigo en una muestra de la excelente camaradería de los verdaderos marinos... Pues eso, sigamos con el relato. La lenta publicación del mismo se debe a que voy escribiendo los capítulos sobre la marcha en los ratos libres que tengo. :brindis: 7.- NOVIEMBRE 2002. PARTIMOS HACIA GRAN CANARIAS. LA FLOTA DE LA ARC NOS ESPERA. A principios de noviembre, volvíamos a partir del Port Vell en Barcelona. Fue genial volver a ver a familia y amigos antes de partir rumbo al Atlántico. Casi sin saberlo tomamos una de las decisiones más acertadas del viaje. Estibamos decenas de botellas de vino tinto y cava por todos los rincones y recovecos del barco. Y cargamos con tres jamones completos, en paquetes de 100 gramos envasados al vacío y tres grandes quesos manchegos añejos envasados también al vacío. Nuestras bodegas iban repletas de herramientas, recambios, vino, jamón y queso!!!!. Esta segunda partida era diferente a la primera. Salimos hacia el mediodía, teníamos un rumbo conocido, ya no había la incertidumbre o el “miedo” a lo desconocido de esa primera vez cuando partimos en plena noche. Pero aún así siempre queda un cierto sentimiento de nostalgia cuando ves como se aleja tu ciudad en el horizonte, y eso se transmite al estado de ánimo de los tripulantes, con pocas ganas de hablar. Todos encerrados en sus pensamientos. La mañana había sido movida. A los preparativos de última hora se añadieron las prisas para solventar un par de chapuzas del astillero, la primera al pinzar el tubo de suministro de gasoil, lo que nos dejó sin motor y a la deriva un minuto después de zarpar del muelle de North Wind!!!. La segunda por un problema en el sistema de luces. Pero ello sólo nos hizo perder unas horas, y por supuesto parte de nuestra paciencia…. Al atardecer, navegando frente a las aguas de Tarragona, con una suave brisa y buena mar, ya empezaba a cambiar el estado de ánimo de todos. Nadie pensaba en lo que dejábamos atrás. Nuestros pensamientos se concentraban en lo que teníamos por delante. Fijado el rumbo directo a Gran Canaria, bordeando la costa de Levante para dirigirnos al Estrecho, volvimos a nuestras rutinas de navegación. Algún susto en el sistema de guardias, con algún tripulante un tanto dormilón, nos pudo costar un disgusto, de modo que decidí cambiar el sistema de guardias individuales de 1 hora. Las guardias serían ahora de dos horas, pero no de forma individual, ni por parejas, sino que cada hora se incorporaba uno de los tripulantes a la guardia siendo el responsable único de la misma durante esa primera hora. La segunda hora se mantenía en cubierta haciendo compañía al que acababa de entrar, y sirviéndole comida o café, o lo que fuese necesario, y pudiendo sestear a su lado en cubierta. De ese modo siempre había alguien fresco al menos una hora, y tenía cierta compañía. Como éramos cuatro, todos al final teníamos dos horas de descanso en el camarote más una hora “sesteando” en cubierta si estabas muy cansado. La verdad es que el sistema funcionó y así quedo durante todo el viaje, aunque con la pérdida de tripulantes cada vez me tocaban más guardias ;-(, hasta “comérmelas todas” durante algunas travesías en solitario o casi solitario. Un tiempo excepcionalmente bueno nos acompañaba y una plácida travesía del Estrecho, donde la única noticia fue comprobar que la gente de North Wind nos habían montado la tricolor de tope de palo al revés (la anterior la perdimos en la última tormenta entre Sicilia y Cerdenya). Maldije en hebreo al tenerme que subir en plena noche a tope de palo para arreglar el entuerto, pero no era cuestión de atravesar el Estrecho con todo su tráfico marítimo con nuestras luces al revés, pues podíamos generar errores de percepción claros. La BLU, recién instalada, tampoco funcionaba. No lográbamos captar señal alguna, por lo que no tendríamos parte durante los siguientes cuatro o cinco días. Al amanecer aparecía el faro de Tarifa a nuestro través (como recordaba los exámenes de carta de Per y Patrón). Una breve ceremonia de descorche de una botella de cava y brindis por superar un primer hito. Ya surcábamos aguas del Atlántico!!!. Horas después empezábamos a surfear las enormes y largas olas que había generado una baja situada frente a Galicia. Tras una semana de navegación, desde nuestra salida de Barcelona, arribábamos a Gran Canaria. Cientos de barcos esperaban allá el momento de salida hacia América. Parecía una película del Viejo Oeste donde las caravanas se juntaban para las largas travesías. Miles de personas de todas las nacionalidades. Familias completas, niños, amigos, parejas... Una verdadera Torre de Babel marina. Todos con un mismo objetivo: Navegar rumbo a América… Efectuamos los trámites administrativos y burocráticos con la organización de la ARC y a partir de ahí, algún curso de seguridad, demostraciones de rescate, revisión de seguridad de los barcos, fiestas, desfiles. Una semana con un intenso programa y preparativos finales para la gran aventura. Siguiendo los consejos de nuestros vecinos daneses (dos de ellos habían formado parte de la tripulación del Zurich que había batido el record de vuelta al mundo) compramos y adaptamos un génova usado con la idea de utilizarlo para navegar a “orejas de burro” pero con dos velas a proa, y no con la mayor. También montamos un sistema de retenida de la botavara, reenviado a la bañera, y con el cual evitaríamos que en alguna trasluchada involuntaria la botavara arrancara el cuero cabelludo a cualquiera de nuestros tripulantes. Pero uno de los mejores momentos de esa semana fue conocer a Rafael del Castillo de “La Rueda de los Navegantes”. Rafael nos envió un técnico que sustituyó la antena de la BLU por una nueva de látigo que nos dio un funcionamiento perfecto y espectacular durante todo el viaje. Además nos instaló un sistema para la descarga de fax a través de la frecuencia de la BLU, que nos permitía la lenta pero gratuita descarga de los partes marítimos de la NOAA (los mismos que utilizaba la flota de guerra de EEUU), y que sin duda fueron de gran ayuda para decidir los rumbos durante las largas travesías atlánticas. Además Rafael y Altino (en Azores) se convirtieron en nuestros “ángeles de la guardia”, con partes diarios, ruedas de comunicación de todos los barcos españoles en el mundo, ayuda en caso de problemas o averías. En definitiva, un personaje que marcó de forma muy positiva nuestra singladura y que nos facilitó la vida en altamar. Buenos consejos también los de otros tripulantes sobre cómo preparar y estibar los alimentos frescos, con una minuciosa limpieza de los mismos para evitar subir “bichitos” a bordo que después se pudiesen merendar o corromper la fruta o verdura. Teníamos más de 3.000 millas non stop por delante y ningún supermercado en el camino!!!!. Tras el colorido desfile de tripulaciones de más de 200 barcos de decenas de países, y donde nos tocó ser los abanderados de España, última noche en tierra. Un espléndido y soleado día nos saludaba en nuestro trayecto hacia la línea de salida. Cientos de personas se agolpaban en los rompeolas para presenciar la partida de centenares de barcos. Estábamos todos eufóricos. Nos apartamos del grueso de la flota, ya que teníamos miedo a que nuestra torpeza e inexperiencia nos llevara a una colisión antes de empezar y arruinase nuestro viaje. Total si quedaban miles de millas por delante, y además habíamos decidido participar en la ARC por cruzar “acompañados”, pero sin ánimo de regatear. Ni tan siquiera teníamos spi. Llega la hora, la flota despliega sus spis y ponen rumbo sur a todo trapo, bordos y más bordos costeros. Nosotros pasamos los penúltimos la línea de salida, tan sólo una bella fragata de un barco escuela holandés a nuestra popa. Pues eso, a celebrarlo descorchando otra botella e cava!!!!. La flota se aleja a toda velocidad… ¿Para qué nos habremos inscrito en la ARC? Si nos vamos a quedar más solos que la una a las primeras de cambio…. pensé en aquel momento. 8.- 23 DE NOVIEMBRE 2002. SALIDA DE LA ARC. INICIAMOS LA TRAVESÍA ATLANTICA. Continuará… |
Re: Diario De Un Navegante.
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Re: Diario De Un Navegante.
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También me consta que le cambió el nombre al barco, aunque desconozco su nomenclatura actual. Espero que algún día no muy lejano el "Silver Lining II" vuelva a surcar los mares..... |
Re: Diario De Un Navegante.
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Dejo el enlace por si alguien lo conoce, Creo está en Cádiz. Me gustaría saber de José Luis, el que espero esté bien. http://www.yachtworld.es/barcos/1997...1781478/España |
Re: Diario De Un Navegante.
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Creo que debe ser 2003, en vez de 2002 ¿verdad Monkey? :nosabo: :brindis::brindis: |
Re: Diario De Un Navegante.
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Gracias por la corrección!!! |
Re: Diario De Un Navegante.
Puedes editar el post original. Hay un botón para Editar,.. :sip::sip::sip:
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Re: Diario De Un Navegante.
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Re: Diario De Un Navegante.
En el post que quieres modificar, abajo a la derecha, debe haber varios botoncitos: uno pone Editar, otro Citar, otro son como dos comillitas (Citas múltiples) y otro más que es Respuesta Rápida....
¿Tu ves el de Editar?,... |
Re: Diario De Un Navegante.
Gracias Monkey,el mejor hilo que leo en mucho tiempo
y genial tu velero buenos vientos :velero: |
Re: Diario De Un Navegante.
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Bueno, pues por aquí seguimos. Un poco de ron para refrescar la garganta y a continuar con mi relato....
8.- 23 DE NOVIEMBRE 2003. SALIDA DE LA ARC. INICIAMOS LA TRAVESÍA ATLANTICA. Los dos primeros días de travesía fueron bastante moviditos. Ya la primera noche al pasar el extremo sur de la isla de Gran Canaria nos encontramos fuertes vientos del SW que nos obligaron a navegar en una ceñida rabiosa. Pero nuestro barco, lento con brisas suaves, se comportaba genial con tiempo duro, y casi sin darnos cuenta estábamos en posiciones de cabeza de la regata tras el tercer día. Os dejo una foto del radar la primera noche que podría servir para examen de PY o de Capitán. A ver quién puede marcar rumbo, dirección y posibilidad de colisión con los cientos de barcos que aparecen en pantalla!!!. La mayor parte de la flota tomó rumbo sur, apuntando casi a Cabo Verde, buscando la entrada de los alisios. Nosotros, tras revisar los partes y siguiendo algunos consejos que nos dio Albert Bargués, tomamos rumbo directo a Santa Lucía. Haríamos menos millas y los primeros días teníamos buena previsión (mal tiempo pero con mucho viento). Y después ya veríamos. Siempre había tiempo de tomar rumbo Sur. Todo discurría con normalidad a bordo. El mal tiempo dejaba paso a días soleados con temperaturas muy agradables. Los trajes de agua habían sido sustituidos por el bañador. El viento había rolado al E, y podíamos navegar casi en popa redonda. Siguiendo los consejos de nuestros amigos daneses izamos las dos velas de proa con los dos tangones. El barco volaba e iba sobre raíles, mucho más estable que a “orejas de burro” con la mayor. Pero la segunda noche, un fuerte chubasco, que nuestro tripulante de guardia no advirtió, nos dio un buen susto. El viento subió de golpe de 15 a más de 30 nudos, rolando además muy rápido. El piloto perdió el rumbo por la presión del viento en las velas de proa, rompiéndose los tangones y cayendo uno de los génovas al agua. Momentos de tensión. Te levantas de golpe de la cama y te encuentras el barco sin gobierno, un fuerte viento y lluvia en medio de la noche y la cubierta hecha unos zorros, con los tangones rotos y los cabos y las velas golpeándolo todo. Pero hay que intentar no precipitarse y no cometer más errores. Primero encender luces de cubierta y toda la tripulación con chaleco y arneses. Revisar que no haya cabos en el agua, que se puedan enredar en la hélice, puesta del motor en marcha. Aproamos el barco. Desmontar los tangones y quitarlos de en medio para evitar golpes, y a enrollar a todo trapo el génova original y subir a bordo la vela que se había ido parcialmente al agua amarrándola fuerte en cubierta. Una vez todo bajo control, izamos la mayor y con la trinqueta nos ponemos a rumbo hasta que pase el chubasco, lo cual sucede en poco más de una hora. A la mañana siguiente, gracias a las herramientas que llevamos a bordo, y con un poco de ingenio, arreglamos los tangones. Un corte para eliminar el codo doblado, unos remaches, un poco de cinta americana y tangones como nuevos, eso sí unos 30 centímetros más cortos. Perderemos medio nudo de velocidad, al no poder aplanar bien las velas y aprovechar toda su superficie. Pero a quién le importa eso. Aprendimos algo de meteo de esta zona atlántica. Los días suelen ser soleados y despejados, pero los chubascos se suceden con cierta habitualidad. Son fenómenos fáciles de ver durante el día (Negros nubarrones y fuertes descargas de agua delatan su presencia) y de esquivar dado lo reducido de su radio. Y si no se pueden esquivar, pues a recoger velas y atravesarlos con la mayor y el génovas listos para trimarlos en función del viento que generan. Es evidente que bajo los mismos se genera una fuerte subida de aire caliente en espiral, y de ahí el peligro que conllevan si no estás atento a los mismos. Por la noche, tan sólo el radar te puede alertar de su presencia si vienen acompañados de lluvia. No obstante para evitar problemas, por las noches navegábamos sólo con un génova sin atangonar. No era cuestión de correr más riesgos de los necesarios. Otra cosa son los barcos regateros con numerosa tripulación y que incluso dejan los spis durante la noche. Pero tienen siempre dos o tres personas en cubierta y varias velas de recambio, lo cual no era nuestro caso. Al margen de este incidente aislado, las rutinas se sucedían con normalidad. Cada día pescábamos algún bonito o algún dorado. Diego amasaba y horneaba diariamente un pan de pagés impresionante, todo un lujo. Durante el día buena música de fondo, con tiempo para leer, para escribir, para pensar… El mayor de los tesoros que uno puede tener, ser dueño de su tiempo!!!. Y cada día asistiendo además al bello espectáculo de las salidas y puestas de sol. Siempre iguales, siempre diferentes…. Y no puede faltar la asidua y simpática visita de nuestros amigos los delfines. Qué animales tan maravillosos y elegantes en su desplazamiento…. En cuanto a las labores de navegación, además de tener dos plotters independientes en el barco, uno en cubierta y otro en la mesa de cartas, teníamos un gps portátil a pilas. Pero es mejor desconfiar de la electrónica y tener la buena práctica de transcribir la posición al libro de navegación y a la carta, así como todos los datos de navegación relevantes, como viento, rumbo, horas de carga de generador, consumo de baterías, posibles averías, etc… Y cada día tomaba con el sextante la posición al mediodía, con resultados más que correctos y errores de no más de 5 millas. Nunca logré tomar una buena posición con alguna estrella, y eso que lo intenté, pero era francamente difícil bajarla al horizonte sin que el pulso o el movimiento del barco te traicionase. Ante una avería de gps, o problemas con las baterías, teníamos garantizado encontrar nuestro objetivo con bastante precisión. El mar en esas latitudes del Atlántico y en esa época del año es el medio más agradecido para cualquier navegante con grandes y largas olas que te mecen con suavidad. Horas y casi diría días de tranquila navegación, sin casi tener que tocar una vela. Sin duda, la travesía, fue la navegación más plácida que nunca haya disfrutado de una manera tan larga y constante. Los días transcurrían casi sin darnos cuenta. Después del segundo día de navegación nunca más volvimos a avistar ninguna otra embarcación ni a simple vista ni en el radar. Estábamos solos en la inmensidad del océano. Si no fuese por la ronda de comunicaciones de la ARC y por la Rueda del navegante de Rafael del Castillo con el cual manteníamos amenas charlas, y a través del cual conocimos otros barcos españoles participantes en la regata como el Gran Cocotero, cuyo patrón Enrique, procedente de Gran Canaria, ya había ganado alguna edición anterior en su clase, y lideraba la presente. Había cuatro eventos al día que motivaban la reunión de toda la tripulación: las tres comidas, la puesta de sol, la rueda del navegante y la partida diaria y sagrada de dominó. (Cada día nos jugábamos al dominó quién se ocuparía de la limpieza de cocina, cubiertos y baño). Tras unos once días de navegación nos llegaban noticias por radio que los primeros barcos regateros estaban llegando a puerto. Qué animales pensaba!!!. Pero a nosotros no nos importaba ni nuestra posición ni la de los demás. Estábamos concentrados en nuestras tareas diarias, disfrutando como “enanos” del placer de navegar sin estar pendientes de hora ni reloj, ni de los dictados de ninguna autoridad. Eres el amo de tu tiempo y de tu territorio (ese pequeño barco de no más de 50 m2). Libertad y naturaleza en estado puro. La pesca era abundante, como anécdota, un día que navegábamos en medio de un banco de atunes, y mientras éstos surfeaban nuestra proa como suelen hacer los delfines, no se me ocurrió otra cosa que sacar el fusil de pesca submarina y ante la incredulidad y jolgorio de mi tripu, tras dos intentos logré ensartar uno de ellos desde la proa. Otro día de sushi para todos. Las provisiones fueron más que suficientes, y tanto la pesca como las frutas y verduras dieron para toda la travesía. En cuanto al resto de alimentos necesarios como arroz, pasta, latas, etc…, daban para unos cuantos meses más. Las baterías las cargábamos con el generador que poníamos en marcha 1 hora al amanecer y 1 hora al atardecer. Con muy poco consumo de gasoil no teníamos problemas de energía. A pesar que ahorrábamos toda la que podíamos siendo muy estrictos y rigurosos con el uso de la misma. Un día de calma total nos hizo poner motor en marcha y ganar sur para encontrar mejor viento de los alisios. Buena prueba para verificar que el motor trabajase bien, y aunque penalizásemos un poco en la regata, tampoco teníamos ganas de flotar como corchos durante varios días, y menos cuando estábamos a poco más de tres días de nuestra meta. Acabaríamos la travesía con un consumo de poco más de cien litros de gasoil, de los cuales el 60% fueron por el uso del generador, y el resto por las pocas horas de motor. Los depósitos de agua iban casi llenos también, por cuanto nos duchábamos con la bomba de agua salada y sólo un rápido remojón final de agua dulce al final de la ducha era suficiente para eliminar los restos de sal. Muchos días aprovechábamos algún chubasco para darnos una larga y relajante ducha de agua dulce!!!. Y así casi sin darnos cuenta, tras más de 3.000 millas y 18 días de navegación, con los primeros rayos de sol de un 12 de Diciembre, nos plantamos frente a Rodney Bay en Santa Lucía. La emoción fue tal que a punto estuvimos de pasarnos la línea de llegada. Estábamos participando en una regata, y el fotógrafo oficial de la ARC se acercó con su zodiac para recordárnoslo!!!. Cuando amarramos el barco en la marina de Rodney Bay no podíamos creer que ya estábamos allí, que se había cumplido un sueño, que habíamos culminado uno de nuestros grandes objetivos. Y para celebrarlo, al margen de beber de un trago el punch caribeño que nos ofrecieron, que mejor que descorchar una botella de cava y hacer que su espuma volase sobre nuestras cabezas. Al pisar el muelle, una desagradable sensación de mareo. El mareo de tierra. Todo se mueve a tu alrededor…. Buscamos a los barcos amigos, pero no había llegado ninguno, tan sólo el Gran Cocotero, al que sólo conocíamos por radio, había llegado antes. Según nos indicaron en la organización de la ARC la mayor parte de la flota que se fue al Sur en busca de los alisios se encontraron muy pronto con una encalmada de varios días, y en ese caso, dada la larga distancia que te separa de América es mejor esperar la llegada del viento y no consumir gasoil que después puedas necesitar. Casi sin saberlo habíamos llegado entre los primeros barcos de crucero, quintos de nuestra clase. Un éxito inesperado que motivó que Yachting World nos dedicase la foto en su página central. Pero el éxito fue llegar, con el barco entero y la tripulación sana y salva, habiendo disfrutado de cada segundo de la travesía, y con cierto sentimiento de nostalgia de la vida en altamar. No obstante, nos quedaban meses por delante para disfrutar del Caribe y quién sabe que más aventuras nos quedaban por vivir aún. La única noticia negativa, fue que Manel, mi gran amigo y socio decidía regresar a España y abandonar la aventura. Poderosas razones amorosas motivaban su marcha. Pero su espíritu continuaría a bordo. 9.- DICIEMBRE Y ENERO 2004. Navegando por el Sur del Caribe. Continuará. |
Re: Diario De Un Navegante.
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Unas imágenes de la revista Yachting World que nos dedicó su espacio central y buena parte del texto a nuestro éxito en la regata, pues aunque no acabamos en las posiciones de podium, nuestra 5ª posición final en nuestra clase sin ninguna experiencia previa fue motivo de reconocimiento. Adjunto también una foto de una carta con un recorrido global (sin demasiado detalle) de nuestra travesía.
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