La Taberna del Puerto

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-   -   Verano del 74 (https://foro.latabernadelpuerto.com/showthread.php?t=92829)

Tahleb 22-06-2012 11:17

Verano del 74
 
Recuerdo el verano del 74 como envuelto en un aura de cielo altísimo, mar en calma y aire limpio y transparente. Me parece sentir aún aquel azul rabioso del Tirreno, del Jónico, invadiéndome las retinas, el cerebro y hasta los pulmones.

Había terminado mis prácticas de alumno en la marina y cuando me ofrecieron la posibilidad de embarcar como marinero en el yate de una familia griega que, por algún motivo, había estado en reparación en La Ciotat, acepté encantado.

El viaje desde La Ciotat hasta Famagusta nos llevó casi un mes, pues fuimos haciendo el típico crucero de los millonarios de la época con escalas en Cannes, Saint Tropez, Antibes, la Riviera italiana, la Costa Esmeralda, Portofino, Capri y algún otro lugar que ya apenas recuerdo. Con tantas millas y tanta escala, los tripulantes no salíamos mucho del barco y las horas de guardia o de simple espera permitieron que intimáramos bastante. A los tres o cuatro días de viaje ya me había enamorado perdidamente de la “au-pair” que cuidaba a los hijos de los jefes; una estudiante española de vertiginosos ojos grises, como la bruma, que había encontrado una manera espléndida de pasar el verano, hacer unos ahorros y perfeccionar el griego demótico, que hablaba bastante bien. Como todos los demás, llevaba siempre el uniforme blanco del barco, pero en ella parecía especialmente luminoso, tal vez por el tono indescriptible de su piel bronceada o, simplemente, por su porte de reina joven.

Yo era capaz de hacer cualquier cosa, cualquier papelón, para verla un instante o para, ya no digamos, rozar un milímetro la tela de su vestido. Cuando ella salía a tierra con los armadores en el bote auxiliar, yo no le quitaba ojo al portalón de la escala, espiando su regreso, para acudir antes que nadie a tenderle la mano y ayudarla a subir. En una ocasión, el bote se movía bastante y tuve que sujetarla por el brazo, justo por encima del codo. Mis dedos se hundieron en la delicia de una carne firme, pero suave; cálida de vida, pero fresca; de esencia, si se me permite la elipsis, frutal.

Llegamos a Famagusta sobre el siete de julio, y lo recuerdo porque ese día ella apareció con un pañuelo rojo anudado al cuello y nos contó que en su tierra aquel era un día de fiesta, de sangre y de arena.

Pasamos varios días entrando y saliendo de Famagusta para ir a fondear en algunas calas o frente a la playa de Varosha. Por las tardes regresábamos a puerto a una hora razonable que nos permitía, si lo deseábamos, salir a cenar a tierra o tomar una copa en algún local. Una tarde le compré dos claveles reventones a una gitana, uno rojo y otro amarillo, que acabaron enredados en su pelo con un descuido estudiado, como si fuesen a caerse en cualquier momento. Puede ser que el concepto esencial de lo que para mí es la belleza quedase maduro y fundamentado para siempre en el momento en que, ya colgados en mágico equilibrio los claveles, me miró, me sonrió, se aproximó hasta que su pecho rozó levemente el mío, me dio un casto beso en los labios y me dijo “a mí también me gustas mucho, bobo”.

Durante la semana siguiente casi no nos dimos cuenta del creciente nerviosismo de nuestro armador ni de que el ambiente en puerto se había crispado notablemente entre los chipriotas griegos y los turcos. La ciudad amanecía salpicada de pintadas y carteles con las palabras ENOSIS y TAKSIM, pero yo no sabía qué significaban exactamente. Ni me interesaba lo más mínimo.

Un día le propuse que me dejara entrar en su camarote, pero ella me contestó que en su tierra, una pequeña ciudad provinciana, hacer el amor antes del matrimonio no era un pecado, sino un milagro. Bueno, le dije, no estás en tu tierra y yo estoy dispuesto a creer en los milagros. Tal vez se produzca algún día, contestó, pero el camarote de un barco con una litera de sesenta centímetros no es lugar para una virgen.

bureba 22-06-2012 12:22

Re: Verano del 74
 
Uff!! :cid5::cid5:
Supongo que escribir así de bien lo produce entre otras cosas la inspiración del recuerdo.
Una canción que le va al pelo.
http://youtu.be/oofSnsGkops

DUDU 22-06-2012 12:56

Re: Verano del 74
 
Me ha encantado el relato.
Para mí, salvando las distancias, fue un verano muy especial. :rolleyes:
Era el último verano sin "agobios".
Entraba en el servicio militar (dos añitos de na) y era consciente de que luego, como así fue, mi vida sería otra.
Si los estudios iban vien, cerrabas la cajita de las responsabilidades y no la volvías a abrir hasta septiembre.
Al terminar la mili, la cajita se convirtio en un cajón y ya no me preocupé ni de ponerle cerradura.

:brindis:

Tahleb 22-06-2012 17:03

Re: Verano del 74
 
El mundo exterior se fue complicando rápidamente. El día 15, que cayó en lunes, hubo un golpe de estado en Chipre y el arzobispo Makarios, un tipo que vestía como Belfegor y que era a la sazón el presidente de la república, huyó de la isla en un caza inglés, según publicaron los periódicos. Supongo que iría como pasajero. Nuestros armadores y sus hijos se marcharon a Atenas el miércoles y nos dijeron que regresarían la próxima semana para continuar sus vacaciones. Mientras tanto podíamos hacer lo que quisiera el capitán, que, por cierto, llevaba un par de días con la mirada huidiza y haciéndose nerviosos tirabuzones en el pelo del pecho.

Mi joven reina y yo pedimos permiso para pasar todo el viernes en tierra para ir a la playa y, luego, de compras por la ciudad. Por suerte, y pensando en las compras, cogimos ambos nuestras carteras con los pasaportes y el dinero, porque serían sobre las doce del mediodía cuando, desde la playa, vimos pasar nuestro barco navegando a toda máquina hacia el Sueste.

Nos quedamos boquiabiertos y sin saber qué hacer. En aquel tiempo feliz, aún no se habían inventado los teléfonos móviles y no había modo de saber si el barco iba a regresar más tarde o si se estaba marchando por alguna razón y, a la vista estaba, por patas.

La duda nos la aclaró el amable señor Potonidis, que era un consignatario de buques que se encargaba también de los asuntos del yate, a cuya oficina acudimos a toda prisa. El barco había recibido la orden de salir hacia El Pireo sin perder ni un instante. Nos habían dejado en tierra puesto que no podían esperar a que regresáramos de nuestro día de playa y shopping, pero también porque ya no iban a necesitar más nuestros servicios debido a que ciertas circunstancias adversas obligaban a suspender las vacaciones sine die. Le habían dejado al consignatario, en dólares americanos, la parte de nuestro salario del mes en curso, un generoso premio por nuestra dedicación y una cantidad adicional que debería cubrir el precio de los billetes de avión para regresar a Marsella o a donde tuviéramos a bien dirigirnos. Gentilmente nos permitió llamar a nuestras familias desde su oficina para que, en la medida de lo posible, las tranquilizáramos.

Salimos a la calle un poco desorientados pero sintiéndonos bastante ricos. Yo no había empezado a pensar todavía cuando sentí que ella me sujetaba el brazo y me obligaba a detenerme. ¿No notas algo raro en el ambiente? Se ven muy pocos turistas. Le contesté que el turista tendía a ser pusilánime y que era normal que abandonase un país en el que se acababa de producir un golpe de estado. Lo que debíamos hacer, le dije, era buscar un hotel donde pasar la noche (yo, a lo mío) e ir a comprar algo de ropa y un par de mochilas o, añadí rápidamente al ver su expresión, una mochila para mí y una maleta para ella. Mañana, le dije sin saber que el Destino tenía hechos sus planes, nos ocuparemos de ver el mejor modo de volver a casa.

KUMI 22-06-2012 17:13

Re: Verano del 74
 
:gracias: es muy bonito :sip:




:brindis::brindis:

coronadobx 22-06-2012 17:26

Re: Verano del 74
 
Muchas gracias que bonito relato:cid5::cid5::cid5:Coronadobx

Flavio Govednik 22-06-2012 18:17

Re: Verano del 74
 
Cita:

Originalmente publicado por Tahleb (Mensaje 1317834)
El mundo exterior se fue complicando [...]
Mañana, le dije sin saber que el Destino tenía hechos sus planes
,.....

¿Qué planes tenía el destino?

:cagoento: no se te vaya a ocurrir dejarnos el fin de semana así :eek:

Ese aire pesado que tiene la atmósfera en los primeros días de los gobiernos de facto, mezclado con la adrenalina del amor, me tienen completamente subyugado :cid5::cid5:

GRANDE Tahleb!!!!

:brindis::brindis: Vuelve pronto ¿si? :D

Tahleb 23-06-2012 15:45

Re: Verano del 74
 
Muchas gracias, Flavio.

Descubro que cuando uno se pone a escribir se vuelve muy sensible a la opinión de los que tienen la gentileza de leer. Así que, aunque lo que sigue sale de la pluma sin mucho pulimento, ahí va.


Encontramos alojamiento en el hotel Golden Mariana, que, al estar situado en segunda línea y a pesar del montoncito de dólares que llevábamos repartidos por los bolsillos, tenía una tarifa más acorde con nuestros planteamientos juveniles. Nos detuvimos junto al mostrador y, apoyados en él, nuestras miradas se entrelazaron durante largos segundos de silencio. El recepcionista nos saludó con una espléndida sonrisa. Yasas! Y quedó a la espera de que le contestásemos.

Hay momentos que valen por una vida sin que importe mucho su brevedad. Nuestros ojos se escrutaron unos instantes más y, separando su mirada de la mía, fue a clavarla en el recepcionista. Con admirable aplomo y mientras me tomaba de la mano pronunció una de esas frases que, sin tener ningún valor intrínseco, se guardan para siempre en el cajón de los recuerdos más preciados.

Ena diclino domatia, paracaló.

Que dicho en español no me suena tan mágico, pero como el griego no es una de esas lenguas que un autor modesto pueda esperar que la generalidad de sus lectores entienda, me veo obligado a traducir. Intentad pronunciarla con la emoción de una muchacha de veinte años, procedente de una pequeña ciudad a los pies de los Pirineos famosa por su religiosidad y que acaba de decidir dónde y cuándo va a conocer varón por primera vez. Era el viernes 19 de julio de 1.974.

Una habitación doble, por favor.

Sin subir a la habitación, salimos de compras. Esto hay que hacerlo bien, me dijo. Compramos ropa, dos maletas (y una mochila que compré en un momento de distracción), zapatillas de tenis, artículos de tocador y cosas así, y, como parte de lo que ella denominó “el atrezzo”, muchas velas, un ramo de flores diversas, una cinta plateada y no sé qué más. En una de las tiendas se cambió de ropa, y salió vestida con una casaca, de las de cuello mao de aquella época, de fondo blanco sobre el que había estampadas florecitas de varios colores (muy hippy). Es curioso que lo recuerde todo tan nítidamente…

Cenamos de maravilla en un restaurante con vistas al mar y, con cierto nerviosismo, emprendimos el camino hacia el hotel, amarradísimos y, como canta Sabina, besándonos en cada farola.

Ya en nuestra habitación hubo que montar el atrezzo: colocar velas por todas partes, confeccionar una corona de flores que se colocó en la cabeza y vestirnos con las sábanas de la cama como si fueran túnicas, ciñéndolas con la cinta plateada. De esa guisa salimos al balcón con las manos entrelazadas y medio muertos de risa.

Que se note que tengo un notable en Derecho Romano. Tú, que eres marino, ¿sabrás cual de esas estrellas es Júpiter?

Sin estar seguro en absoluto señalé un lucero que, como no podía ser Venus por la hora, tal vez fuera Júpiter. No iba yo a arruinar el momento por minucias astronómicas.

Ahora, me dijo, para Júpiter te llamarás Vulpex. Y yo seré Iulia.

Puso mi mano sobre su hombro y la suya sobre el mío. Mirando al lucero declamó: Ante ti comparecemos, Ius-Pater, para formular nuestra promesa. Vulpex, mi amor, a partir de ahora, ubi tu Caius, ego Caia. A mi vez, y ya consciente de que aquello no era exactamente un juego, declaré convencido: Iulia, amor mío, ubi ego Caius, tu Caia.

Y, a la luz de las velas, despojándonos de las túnicas mientras nos besábamos desesperadamente, pasamos al capítulo de la Consumatio.

Nos lamimos, nos olfateamos, nos dimos mutuas instrucciones, nos amamos y, muy cerca ya del alba quedamos brevemente dormidos.

Nos despertó el estampido de un caza turco rompiendo la barrera del sonido.

El Mundo había enloquecido.

jiauka 23-06-2012 16:31

Respuesta: Verano del 74
 
Publica 1 libro de cuentos naúticos, me ENCANTAN tus relatos, seguro que mezclan realidad y ficción, y este relato pertenece a lo
segundo!!.

Flavio Govednik 24-06-2012 03:02

Re: Verano del 74
 
:cid5::cid5::cid5:

Qué fuerrrte!! lo de Júpiter me mató :sip:

:o:o
Te pido mil discúlpas por esto, pero no lo puedo evitar :sorry:

pero como el griego no es una de esas lenguas que un autor modesto pueda esperar que la generalidad de sus lectores entienda, me veo obligado a traducir. Intentad pronunciarla con la emoción de una muchacha de veinte años, procedente de una pequeña ciudad a los pies de los Pirineos famosa por su religiosidad y que acaba de decidir dónde y cuándo va a conocer varón por primera vez. Era el viernes 19 de julio de 1.974.


Lo que está en rojo me ha distraído y le ha quitado magia a ese momento sublime. Quizá a otros les haya pasado igual que a mi :o


Excelente pluma camarada!! :brindis::brindis:

Atarip 24-06-2012 11:30

Re: Verano del 74
 
Los recuerdos son la parte hermosa de la vida porque volvemos a revivir momentos que nos traen risas y tristezas, que nos hacen recordar a persona que en algún momento quisimos, lugares que visitamos, sentimientos y emociones, ausencias.....

Los recuerdos se van sumando en un ejercicio de paciencia que nos pone nostálgicos en demasiadas ocasiones. La melancolía de los recuerdos nos sensibiliza y a veces nos hace mejores, pero sin dejar que esta nos embargue.

La vida son recuerdos, aunque como dice Serrat, "los recuerdos suelen contarte mentiras". Bonito relato campeón y bonitas letras y formas para describirlo
:cid5:



Salu2
:brindis:
Pirata

Hegaluze68 24-06-2012 13:35

Re: Verano del 74
 
Uff!!!

Que torrente de emociones, amor y sensibilidad.

Muchas gracias Tahleb! :gracias:

:brindis:

Nacouda 24-06-2012 14:16

Re: Verano del 74
 
FELICIDADES THALEB, ESTAS INCONMENSURABLE ¡¡¡

:cid5::cid5::cid5::cid5:

lachica 24-06-2012 16:16

Re: Verano del 74
 
Me ha encantado :sip::sip::sip:

Muchas gracias, Tahleb! :gracias::gracias::gracias:

Tahleb 25-06-2012 12:33

Re: Verano del 74
 
:gracias:

Gracias a tod@s!

Flavio: tienes razón. Encajé esa pieza (sin pulir) para reducir un poco vuestro nivel de azúcar en sangre, pero reconozco que hace descarrilar al lector. Qué se le va a hacer. Ya no es mía.

Atarip: Con tu permiso, creo que pondré un link a esa canción al final del relato. Va perfecta. Demasiado perfecta y todo...

Dentro de un rato os pongo otra entrega (la estoy barnizando).

:gracias: otra vez.

Tahleb 25-06-2012 17:23

Re: Verano del 74
 
Al otro lado de nuestra puerta, el pasillo se pobló de ruidos, de pasos y de voces asustadas que, en todas las lenguas de Europa, se preguntaban qué estaba pasando. Desde el balcón nos llegaba el fragor de los aviones de caza y el retumbar de explosiones lejanas.

Yo tenía sólo veintiún años y poca experiencia de la vida en general, pero, como ya he contado en alguna ocasión, soy un hijo de europeos nacido en Orán y, siendo un niño, me tocó vivir la huida del país tras haber escuchado unos cuantos tiros. Además, la guerra de Argelia y sus recuerdos eran un tema recurrente en las conversaciones de mi familia, así que tenía una idea general de lo que se debía y no debía hacer en esos casos.

Salté de la cama e hice que Iulia se protegiera en el cuarto de baño. Puse el tapón de la bañera y el del lavamanos y abrí todos los grifos. Accioné el interruptor y comprobé que ya no teníamos corriente eléctrica. Con toda probabilidad, el hotel tenía un depósito de agua en el tejado que, una vez vacío, ya no se volvería a llenar mientras durase el conflicto. Era fundamental disponer y administrar personalmente una cierta cantidad de agua.

Me miraba con los ojos muy abiertos, pero no hizo ninguna pregunta ni dio muestras de nerviosismo en ningún momento. Sólo cuando ya estuvimos vestidos y aseados, con un aire de serenidad muy a lo Laureen Bacall, me preguntó si tenía idea de lo que estaba pasando. Creo, le dije, que los turcos han invadido Chipre. Estamos en mitad de una guerra. Y aunque no tengamos enemigos en ninguno de los dos bandos, debemos ser conscientes de que tampoco tenemos amigos.

O sea, repuso, que vamos a salir de aquí pitando.

Le dije que, más que probablemente, eso no sería posible hasta al cabo de unos días, pues en esos casos el ejército necesitaba las carreteras para desplazarse y era mucho mejor quedarse en un hotel aislado, con poca posibilidad de convertirse en daño colateral, que ser empujados a una cuneta y tener que pasar varios días bajo un algarrobo o caminando campo a través. Además, ¿a dónde ir? ¿Al Sur? ¿Al Norte? Varosha era una ciudad jardín de vacaciones, llena de extranjeros que habían comprado chalets como segunda residencia y, así a primera vista, poco interesante desde el punto de vista militar. Quedaba el problema de las milicias turco-chipriotas que habíamos visto por la zona del puerto en los días precedentes y que, siendo Varosha más bien griega, no se podía descartar que hiciesen algo hostil. Pero, aún así, no se me ocurrió otro lugar más seguro que el discreto Golden Mariana.

Le sugerí que se quedase en el hotel, intentando informarse de lo que pasaba, mientras yo iba a comprar las mismas cosas que recordaba de mi casa de Oran: galletas saladas, carne argentina en lata, mantequilla salada, mermelada, leche en polvo y agua mineral, pero me contestó categóricamente que este Caio y esta Caia iban a ir juntos a todas partes mientras alguien se estuviera dedicando a tirar bombas por ahí.

El bombardeo, seguramente limitado a la central eléctrica, había cesado hacía rato y las cigarras del parque del hotel ya habían reanudado su rumor cuando, remolcando las dos maletas vacías, decidimos salir a por provisiones. Desde la puerta nos quedamos ambos contemplando nuestro tálamo un momento. Una de las sábanas estaba manchada de sangre. Pase lo que pase, me dijo, ya nunca te olvidaré.

http://www.ebay.com/itm/CYPRUS-1960s...-/180896038720

invitadoam 25-06-2012 20:40

Re: Verano del 74
 
Cita:

Originalmente publicado por Tahleb (Mensaje 1319035)
:gracias:

Gracias a tod@s!

Flavio: tienes razón. Encajé esa pieza (sin pulir) para reducir un poco vuestro nivel de azúcar en sangre, pero reconozco que hace descarrilar al lector. Qué se le va a hacer. Ya no es mía.

Atarip: Con tu permiso, creo que pondré un link a esa canción al final del relato. Va perfecta. Demasiado perfecta y todo...

Dentro de un rato os pongo otra entrega (la estoy barnizando).

:gracias: otra vez.

ah! pos yo discrepo!, a mi me gusta así, tal cual, sin pulir, es la gracia, jaja.

saludos.

Jadarvi 25-06-2012 23:03

Re: Verano del 74
 
Esto pinta bien ... ya echaba yo de menos alguno de tus relatos!!!

Gracias y :brindis::brindis::brindis: Salud!!!

pipe 25-06-2012 23:30

Re: Verano del 74
 
:brindis:


gran año aquel en marzo terminaba mi ultima campaña como pescador y comenzaba mi carrera de trapero solitario




:capitan::capitan:

TAMAMOANA 26-06-2012 00:21

Re: Verano del 74
 
Mas por favor.........:sorry:

:cid5::cid5::cid5:

:brindis:

SAGHARBOUR 26-06-2012 12:54

Re: Verano del 74
 
:adoracion::adoracion::adoracion: yo pago las :brindis: frias. Esto me empieza a sonar clasico de los veranos. El mar, la piscina, el tinto de verano y los relatos de tahleb. :cid5::cid5::cid5:

Tahleb 26-06-2012 14:41

Re: Verano del 74
 
Conseguimos comprar lo necesario en la tienda de abastos de un libanés que, fiel a su herencia fenicia, había abierto las puertas como si la guerra no fuese con él. Conversamos brevemente en francés (era maronita) y nos informó de que los turcos habían desembarcado de madrugada en Kyrenia, al norte de la isla, y habían lanzado algunos miles de paracaidistas. Según su opinión, los turcos intentarían establecer contacto con el enclave turco-chipriota que había al norte de Nicosia y asentar una cabeza de playa estable en Kyrenia. Tal vez, con un poco de suerte, acudirían luego a la ONU para que mediara en el conflicto y obtener un alto el fuego en cosa de tres o cuatro días y Varosha no sería atacada. No, no tenía ni idea de cómo podíamos mandar un telegrama a nuestros padres y, desde luego, no funcionaba ningún teléfono.

Buscad a un inglés, nos sugirió, y pedidle que lo envíe él en cuanto salga de aquí. A esos seguro que los evacuan enseguida. Y con escolta. Volved al hotel pegaditos a las casas, como si estuviera lloviendo. Es cuestión de horas que tengamos francotiradores.
Y procura no salir mucho por las calles con una mujer tan espectacular.

El regreso fue un poco cómico. No había nadie más por las calles y ambos nos esforzamos en caminar delante, para proteger al otro (haz el favor de ponerte detrás de mi! Por qué, Caius plus durus est?), hasta que reflexionamos y nos dimos cuenta de que el hipotético disparo de un paco podía venir también de detrás. En el trayecto desde la tienda del libanés hasta el hotel descubrí una de las primeras consecuencias del amor. La sola idea de que Iulia pudiese recibir algún daño hacía que me faltase el aire, que me doliese el corazón y se me helasen las pelotas.

No tuvimos que buscar mucho para encontrar un inglés. El hall del hotel estaba lleno de ellos, con sus equipajes, esperando a que los recogiese un convoy procedente de la base británica de Dekelia, que, curiosamente, se extendía hasta una zona llamada Fort Bravo cuya puerta estaba a tan solo tres o cuatro kilómetros del hotel. Pero solo podían evacuar ciudadanos británicos. So sorry, sir.

No nos costó nada convencer a una pareja joven, de nuestra edad más o menos, para que aceptasen pasar un breve telegrama a mi padre en el que le decía que estaba a salvo y que se pusiera en contacto con la familia de Iulia para decirles lo mismo. La vida tiene cosas sorprendentes: mi amistad con ellos aún hoy dura. Peter, el chico aquel, es capitán de un gran yate, de esos que llevan helicóptero y todo, y nos vemos de vez en cuando. Este año piensa retirarse definitivamente. Dice que aún le duele recordar lo desvalidos que parecíamos Iulia y yo cuando su autobús se alejó, dejándonos en aquel lío. Recuerda también que no perdíamos el contacto ni un instante: o nos cogíamos de la mano, o del talle o, simplemente, nos agarrábamos por la ropa. ¡Eramos tan jóvenes!

Tras la marcha de los ingleses el hotel quedó semivacío, con tres o cuatro parejas mayores - daneses, belgas e italianos-, y nosotros. Todos recomendaban no salir del hotel en las próximas veinticuatro horas, para ver la evolución de los acontecimientos, así que pasamos mucho tiempo en la habitación.

Iulia se dedicó exhaustivamente a la observación anatómica de mi pene. Nunca había tenido la oportunidad de ver ninguno en detalle y aprovechó la ocasión y la luz diurna para hacer un reconocimiento completo que confirmase o descartase sus suposiciones previas. Lo miraba tan de cerca que bizqueaba, y a mí me entraba la risa.

Así que esta salvajada es la circuncisión. Qué bestias, ¿no? Y cómo puede ser que tu madre lo permitiese. No lo entiendo. ¿Cómo? ¿Qué tu madre es judía? Anda que cuando se entere mi padre… Fíjate, ¡es como si tuviese vida propia! Le tocas aquí y… se mueve! Está claro que le caigo bien y que va bastante por libre. Será mi amigo Isaac, el Judío.

Flavio Govednik 26-06-2012 14:57

Re: Verano del 74
 
:cunao::cunao: :cid5::cid5::cid5:

ayapitas 26-06-2012 14:59

Re: Verano del 74
 
Talehb, magnífico relato, pero sigue por favor, que nos tienes en áscuas!

Salud y bunena proa:brindis:

lachica 26-06-2012 22:32

Re: Verano del 74
 
Muy bueno :cid5::cid5::cid5:


Me ha encantado la parte romántica:

.... pudiese recibir algún daño hacía que me faltase el aire, que me doliese el corazón y se me helasen las pelotas.


Lo de dolerme el corazón lo he sentido en varias ocasiones :tequiero::tequiero::tequiero:, lo de que se me hielen las pelotas, no, claro :meparto::meparto::meparto:

:brindis::brindis::brindis:

pelorus 26-06-2012 22:33

Re: Verano del 74
 
Gracias por el relato Tahleb, me tienes enganchado...

Tahleb 27-06-2012 16:28

Re: Verano del 74
 
Si yo me ponía a leer, o a dormitar, reptaba sobre mí desde los pies, canturreando una melodía oriental y susurrando palabras casi inaudibles: aparta Isaac! Deja paso al ejército otomano, que va a conquistar dos enclaves de hermanos tuyos. Tras aniquilar con la lengua una supuesta guarnición atrincherada en mi ombligo avanzaba lentamente hasta atacar a mordiscos “los enclaves”, que no eran otra cosa que mis indefensas tetillas. Isaac, que ya seguía con interés el avance de los otomanos, enloquecía de contento cuando los enclaves se alzaban en armas. Yo me revolvía y le sujetaba las manos contra el colchón. Maldita turca traicionera, te voy a morder la yugular como Vlad Tepes! Y ella entonces, pensando en su amigo, fingía gritar. Huye Isaac! Escóndete en el lugar más profundo que puedas, que este griego cabrón no te encuentre!

No puedo precisar cuánto tiempo se nos fue en esas guerras. Los meros detalles quedan difuminados y nebulosos a la sombra del concepto principal, que es el del descubrimiento de la ternura. Llegó una madrugada en que, literalmente, el deseo nos había dejado agotados y pasamos largas horas en paz genital, mirándonos en silencio y dándonos besos pequeños, de la clase que se les suele dar a los bebés en la cabeza.

Una tarde, el rumor lejano de los combates pareció hacerse más próximo y por allí donde se suponía que estaba el límite que separaba a las milicias de uno y otro bando, al norte de Varosha, no lejos del hotel, empezó a oírse el tableteo de armas ligeras.

Estábamos en el bar “verandah”, en el primer piso del hotel, cuya terraza estaba cubierta por un característico techo en forma de arcos. En mitad del salón había un piano que nadie había tocado desde nuestra llegada. Iulia se sentó en la banqueta y, trenzando las notas con el crepitar de las armas –y dejándome boquiabierto- acometió los acordes de Imagine, de John Lennon. No sé de donde salieron, pero al llegar al primer estribillo, aquello de “you may say I’m a dreamer” nos acompañaba un grupo de cinco o seis soldaditos, muy jóvenes, de la Guardia Nacional. Ese fue el primer momento estelar de mi Iulia. Inicio de una larga cadena de sorpresas que me condujeron, con el tiempo, al orgullo y a la admiración.

El momento lo cerró la fuerza aérea turca, que a mitad del primer bis le atizó un bombazo al hotel Salamina, a escasos quinientos metros del nuestro.


http://www.youtube.com/watch?v=t6GcWTo9Ils

invitadoam 27-06-2012 21:40

Re: Verano del 74
 
Cita:

Originalmente publicado por Tahleb (Mensaje 1320662)
Si yo me ponía a leer, o a dormitar, reptaba sobre mí desde los pies, canturreando una melodía oriental y susurrando palabras casi inaudibles: aparta Isaac! Deja paso al ejército otomano, que va a conquistar dos enclaves de hermanos tuyos. Tras aniquilar con la lengua una supuesta guarnición atrincherada en mi ombligo avanzaba lentamente hasta atacar a mordiscos “los enclaves”, que no eran otra cosa que mis indefensas tetillas. Isaac, que ya seguía con interés el avance de los otomanos, enloquecía de contento cuando los enclaves se alzaban en armas. Yo me revolvía y le sujetaba las manos contra el colchón. Maldita turca traicionera, te voy a morder la yugular como Vlad Tepes! Y ella entonces, pensando en su amigo, fingía gritar. Huye Isaac! Escóndete en el lugar más profundo que puedas, que este griego cabrón no te encuentre!

No puedo precisar cuánto tiempo se nos fue en esas guerras. Los meros detalles quedan difuminados y nebulosos a la sombra del concepto principal, que es el del descubrimiento de la ternura. Llegó una madrugada en que, literalmente, el deseo nos había dejado agotados y pasamos largas horas en paz genital, mirándonos en silencio y dándonos besos pequeños, de la clase que se les suele dar a los bebés en la cabeza.

Una tarde, el rumor lejano de los combates pareció hacerse más próximo y por allí donde se suponía que estaba el límite que separaba a las milicias de uno y otro bando, al norte de Varosha, no lejos del hotel, empezó a oírse el tableteo de armas ligeras.

Estábamos en el bar “verandah”, en el primer piso del hotel, cuya terraza estaba cubierta por un característico techo en forma de arcos. En mitad del salón había un piano que nadie había tocado desde nuestra llegada. Iulia se sentó en la banqueta y, trenzando las notas con el crepitar de las armas –y dejándome boquiabierto- acometió los acordes de Imagine, de John Lennon. No sé de donde salieron, pero al llegar al primer estribillo, aquello de “you may say I’m a dreamer” nos acompañaba un grupo de cinco o seis soldaditos, muy jóvenes, de la Guardia Nacional. Ese fue el primer momento estelar de mi Iulia. Inicio de una larga cadena de sorpresas que me condujeron, con el tiempo, al orgullo y a la admiración.

El momento lo cerró la fuerza aérea turca, que a mitad del primer bis le atizó un bombazo al hotel Salamina, a escasos quinientos metros del nuestro.


http://www.youtube.com/watch?v=t6GcWTo9Ils

Decididamente, sin pulir (eso creo) es perfecto!
Saludos:brindis:

lachica 27-06-2012 21:50

Re: Verano del 74
 
Cita:

Originalmente publicado por ambardemar (Mensaje 1320865)
Decididamente, sin pulir (eso creo) es perfecto!
Saludos:brindis:

Totalmente de acuerto contigo, Ambardemar :sip::sip::sip: !Perfecto! :pirata::pirata::pirata:

:brindis:

Tahleb 28-06-2012 13:26

Re: Verano del 74
 
La voladura del Salamina tuvo la virtud de devolverme a la realidad y al sentido de la responsabilidad: había que largarse de allí cuanto antes.

Además, la bañera estaba prácticamente vacía (nos habíamos ganado fama de angelicales por nuestra sorprendente pulcritud, dadas las circunstancias), las provisiones del hotel ya escaseaban y, las nuestras, acusaban el castigo.

El libanés, que ya no podía venderme nada que yo pudiese comprar, nos explicó sobre un mapa cómo estaba la situación. Varosha era el barrio más al Sur de Famagusta. Por el Oeste y Sudoeste estaba el territorio británico soberano de la Base de Dekelia y era poco probable que el ejército regular turco se fuera a introducir entre ambos, pero las milicias probablemente ya estaban ahí y, por lo tanto, estábamos virtualmente rodeados.

Había, pues, que dar un salto y llegar como fuese al territorio inglés, más allá de Paralimni y del Cabo Greko y poco antes de Larnaka. No podíamos ir en coche, por el peligro de que unos u otros nos ametrallasen. No podíamos ir a pie, por el peligro de que algún militar se encaprichase de algo tan difícil de esconder como la arquitectura divina de Iulia. No teníamos medio aéreo –ni lo hubiese utilizado, a la vista de la mala leche de los aviones turcos. Pero nos quedaba el mar. Doce millas, más o menos, hasta el cabo y otras tantas hasta la frontera de la base de Dekelia. Sólo nos faltaba un barco que fuera silencioso y capaz de cubrir las 24 millas en una noche.

A la mañana siguiente nos fijamos turnos de guardia para observar el mar desde el último piso del hotel, para tomar nota de la existencia o no de patrulleras turcas, con resultado negativo. Con toda probabilidad, la mar debía estar vigilada desde tierra y con medios para disparar a cualquier cosa que se moviese… y pudiera ser vista o detectada.

Por la tarde ya había encontrado el barco ideal. En la playa, frente al hotel King George (una preciosidad de hotel, por cierto) yacían varados varios 420 y algún Vaurien. Pero ninguno tenía velas, ni orza, ni timón.

Dormí mal esa noche. Por un lado, era evidente que teníamos que marcharnos como fuera; por otro, la marcha sólo seria posible tras el robo previo del equipo del barco que, con suerte, estaría en un cobertizo del King George, que daba a la playa. ¿Qué pasaba si alguien nos descubría? Quien vigilaba no era ya la policía, sino el ejército. ¿Aplicarían el viejo tratamiento que se da a los saqueadores en las ciudades sitiadas?

He vivido mucho después de aquello, pero la sensación de acorralamiento que tuve aquella noche no se ha vuelto a repetir con la misma intensidad. Tomé consciencia de que el amor me hacía débil. Iulia era una posesión del alma, y mi alma había sido pobre hasta recibir, de repente, un inmenso capital. Como todos los nuevos ricos, se aferraba de tal manera a su patrimonio que no podía ni pensar. Si nos quedábamos corríamos peligro, pero si intentábamos escapar, también. La opción menos mala era la de quedarse, confundidos entre la masa, pero mi instinto recelaba, la aventura me llamaba con el canto de todas las sirenas del Egeo y mi naturaleza odiaba la idea de esperar sin hacer nada.

Si Iulia no estuviera aquí ¿qué harías? me pregunté, y la respuesta estaba clara: bote de pintura negra; patadón a la puerta del cobertizo; palo, orza, timón y vela; bote de pintura a chorro sobre la vela y a salir zumbando.

Pero Iulia estaba allí. ¿Qué pensaría ella si supiera que yo dejaba de hacer algo por protegerla? Se sentiría muy mal. Nuestra generación empezaba a ver las cosas de otro modo. Para ella sería una humillación y yo demostraría ser un idiota capaz de intentar pensar como si ella fuese menor de edad mental. Así que, en un alarde de honradez, tomé la decisión de contarle cuáles eran mis planes y esperar su veredicto en cuanto la noté despierta.

En un gesto muy suyo, me dio dos palmaditas en el antebrazo y zanjó el tema con dos simples palabras:

Estás chiflado.

Flavio Govednik 29-06-2012 10:57

Re: Verano del 74
 
Si! creo que ella tenía razón en aquél momento. :sip:



Me tienes completamente atrapado :cid5::cid5::cid5:



Celebro tu pluma Tahleb :brindis::brindis:

Jadarvi 29-06-2012 11:44

Re: Verano del 74
 
Ya me tienes enganchado otra vez ... esperando a la siguiente entrega con impaciencia ...

:brindis::brindis::brindis: salud!!!

desvelada 29-06-2012 16:01

Re: Verano del 74
 
Después de un tiempo sin pasar se me ocurrió entrar por curiosidad, como siempre con pocas esperanzas, pero al fin anoche lo encontré. Era tarde y estaba muy cansada, no quise leer más que unas pocas frases para asegurarme de que se trataba de algo más que un largo comentario.

Seleccionar-copiar-pegar x7, seleccionar todo, cambiar fuente, tamaño, vista preliminar e imprimir. Grapar y esconder en la cartera entre la documentación del trabajo. Marcharme a casa a comer y sola, tranquila y bien acomodada en el sofá, empezar al fin a leer.

Sentir que la fuerza de la abducción de La Cosa se debilita desde las primeras frases y entonces soltarme con extraña facilidad para disfrutar plenamente del maravilloso relato.

Gracias Tahleb, Maestro!

:cid5: :tequiero:

Tahleb 29-06-2012 19:19

Re: Verano del 74
 
Cruzando los brazos bajo la nuca y con la mirada risueña en el techo, me dio una clase de análisis práctico de la situación. Peter, el inglés, seguro que envió el telegrama. A estas alturas tanto tus padres como los míos se habrán puesto en marcha. El mío, por lo menos, habrá movido Roma con Santiago para sacarnos de aquí, mientras que mi madre debe de estar acampada en la iglesia desde hace tres o cuatro días, rezando un rosario cada diez segundos; Dios tiene que estar harto de ella y el Ministro de Exteriores harto de mi padre. Créeme, cuando mis viejos se ponen pesados, son muy pesados. Pero no somos los únicos veinteañeros atrapados aquí: hay un montón de americanos hippies, canadienses, franceses, italianos y escandinavos que llevan días sin agua y sin mucha comida (aquí, me miró brevemente y me guiñó un ojo) y sus familias tampoco deben estar quietas. No hace falta correr más riesgos de los que ya corremos. ¡Vamos a salir de aquí en coche y con aire acondicionado y vamos a vivir muchos años y vamos a tener muchos hijos! Espero que en común. Porque ni siquiera me has pedido formalmente que sea tu novia.

Sólo se equivocó en el detalle del aire acondicionado y en el número de hijos, que no fueron “muchos”.

Salimos de allí dos días después, en un caluroso autobús de las Naciones Unidas, escoltados por un pelotón de cascos azules finlandeses. El frente oriental, que era el de Famagusta se había estabilizado porque los combates por Nicosia eran el objetivo principal de los turcos. Nunca supe si aquel rescate obedeció a las gestiones de mi futuro suegro o no, puesto que nos evacuaron a todos los que éramos extranjeros, sin distinción.

El poco personal que continuaba trabajando en el hotel salió a despedirnos desde la escalinata de acceso. Reviví, sin saberlo aún, los sentimientos de Peter, cuando su autobús nos dejó en tierra a Iulia y a mí, al mirar la cara de tristeza de Asimina, la incombustible camarera del “verandah”, que lloraba al vernos marchar. ¿Qué debió ser de ella? Ahora, frías ya las cenizas de aquel fuego, me doy cuenta de que Asimina era una muchacha espléndida y de que nos caíamos muy bien. A Iulia, en cambio, jamás le sacó dos palabras amables seguidas. Por eso me sorprendí tanto cuando Iulia volvió a bajar del bus, subió la escalinata hasta ella, le plantó dos besos y le metió algo en el bolsillo (que luego supe que eran doscientos dólares). Esa chica y yo, me dijo como toda explicación, tenemos gustos muy parecidos.

Varosha fue quedando atrás, afrontando su destino. El catorce de agosto, cuando nosotros ya estábamos a salvo y en casa, las defensas greco-chipriotas se hundieron y la población civil recibió orden de evacuar inmediatamente. La aviación turca les lanzó octavillas que eran, de hecho, salvoconductos para cruzar sus líneas hacia Larnaka. El quince, a las cinco y media de la tarde, los turcos entraron en una ciudad desierta que había sido abandonada en menos de seis horas. La ropa quedó en los armarios, el almuerzo sobre las mesas, las sillas en las terrazas, los coches en los garajes, las tumbonas en la playa. Los turcos, por alguna razón, no permitieron que la población griega regresara nunca ni que la turca se instalase en su lugar (como sí pasó en los barrios del norte de Famagusta) y procedieron a rodearla de alambradas y dejarla, tal cual, sellada como una cápsula del tiempo.

Y así sigue. Desierta, fantasmal e intacta. Recorrida de vez en cuando por las patrullas de la ONU o las de la república turca del norte de Chipre. No se conceden permisos para visitarla y, si en alguna ocasión ha entrado algún civil, ha sido bajo la estricta condición de no detenerse ni, mucho menos, bajar del vehículo.

Quienes hayan leído otros capítulos de mis historias sabrán que Iulia y yo vivimos catorce años felices comiendo excelentes perdices, y que, luego, mi condición de marino y mi ignorancia e incapacidad para ejercer de cualquier otro oficio honrado se la llevaron lejos de mí. La vi por última vez en 1991 y, finalmente, supe que había muerto a principios del año pasado. Por lo común, la gente guarda pequeños recuerdos de juventud: una foto, un billete de tranvía, una flor prensada en un libro. A veces, como nos sugería Atarip, los recuerdos nos cuentan mentiras y, conscientes de ello, podemos llegar a dudar de si las cosas pasaron realmente como las recordamos. Al fin y al cabo, nadie puede volver al pasado.

Pero yo sí puedo, en parte. El Golden Mariana sigue allí, con sus tejados de arco sobre el bar verandah, su Café Cabana y su arboleda poblada de cigarras en verano. Tal vez en una de sus habitaciones aún esté puesto el tapón de la bañera, inmóvil desde que, el 20 de julio de 1974, tras la más tierna y romántica noche de mi vida, yo lo colocase allí, entre el fragor de los reactores y el estampido brutal de las primeras bombas. Quizá aún estén puestas las sábanas en nuestra cama y sea posible encontrar algún cabello de Iulia prendido de las almohadas.

El año pasado vi fotos de Varosha en la actualidad. En una de ellas se ve el rótulo del hotel con las letras medio descolgadas y la pintura de color siena. Se aprecian los curiosos ceniceros que colgaban de la baranda de cada balcón, invitando a acodarse en ellos fumando un cigarrillo cuando el fresco y la paz lo permitían, se ven las gruesas cortinas aún colgando tras las puertas de cristal. Por el color de la calle, en una foto aérea, se nota que las patrullas pasan dos veces por delante, a la ida y a la vuelta, tras girar en la plazoleta que hay tras el hotel King George. Aunque no sea posible detenerse, pensé que no podía ser muy difícil subir a un coche patrulla, de la ONU o de la RTNC y, al menos, hacer esas dos pasadas. Así que me lo propuse.

El día que volví a poner los pies en Famagusta, hace ahora un año, me pareció oír la voz risueña de mi novia y casi sentir las dos palmaditas de rigor en el antebrazo. Estás chiflado!

Pero, eso, ya es otra historia. Tal vez os la cuente algún día.

De momento os dejo unas fotos y os remito al mensaje de Atarip para que escuchéis la canción.

http://varosha.multiply.com/photos/a..._1970#photo=11

http://varosha.multiply.com/photos/photo/10/19

jacarejack 29-06-2012 19:49

Re: Verano del 74
 
:tequiero::cid5:

lachica 30-06-2012 00:17

Re: Verano del 74
 
Me ha encantado, Tahleb! :tequiero::sip::pirata:

:brindis::brindis:

Flavio Govednik 30-06-2012 22:32

Re: Verano del 74
 
Eres genial!! :sip:


:cid5::cid5::cid5::cid5::cid5::cid5::cid5::cid5::c id5::cid5::cid5:

Jadarvi 02-07-2012 13:27

Re: Verano del 74
 
:cid5::cid5::cid5::cid5::cid5: Impresionante!!!

:brindis::brindis::brindis: Salud!!!

Tahleb 02-07-2012 16:51

Re: Verano del 74
 
Gracias! Gracias!

De todos modos, al hilo le falta algo muy importante. Si Malamar anduviese por aquí es muy probable que nos hubiese sugerido esta canción para acompañar los últimos párrafos.

http://www.youtube.com/watch?v=kLlBOmDpn1s



¿No?

picaroll 02-07-2012 22:26

Re: Verano del 74
 
Que bueno... me ha gustado muchisimo!, hacia tiempo que en la taberna no se leía algo de esta calidad!

Mis respetos!


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