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Cambio de barco
:D:D:D
Aqui os paso otro relato corto del escritor ruso Aristides Karchuk que me ha gustado. Si, como casi todos los navegantes solitarios era callado y discreto, algo patologico e inherente a su forma de vida, sin embargo su atención siempre estaba bien dispuesta, tal vez por ello no podia evitar el observar siempre que aparecia a aquella chica que vivia unos barcos mas alla de su palanca. El la miraba con los ojos dulces que la salada Mar pone en el rostro de la gente buena, el nunca vió una mirada de ella hacia el, es por ello que nunca pudo imaginarse antes que aquella madrugada ella golpeara con sus nudillos el casco de su barco y mientras el se quitaba a toda maquina los frenos de su sueño, ella con solo su saco por capital, le pidiera que zarparan inmediatamente. Desde entonces el nunca mas navegó o estuvo solo, siendo las Mares y los vientos favorables a su rumbo. (Aristides Karchuk) Espero os haya gustado. Saludos Miahpaih Lo importante no son los años de tu vida, lo importante es la vida de tus años. (Abraham Lincoln) :D:D:D |
Re: Cambio de barco
Tan tranquilo que estaba ¿no? :D
:nosabo: ¿Y fue feliz?? :o :brindis: :brindis: |
Re: Cambio de barco
Cita:
...pero pongo en google el nombre de éste para mi desconocido poeta ruso y no sale nada de nada :eek: Creo que nos estás engañando :D |
Re: Cambio de barco
Cita:
Cita:
Un descendiente suyo es muy conocido. El famoso CHUCK NORRIS :meparto::meparto::meparto: :velero::velero: :brindis: |
Re: Cambio de barco
:D:D:D
Cita:
degeneró en Car y originariamente fueron los que impulsaron la industria auto- movilistica norteamericana en Detroit. Jajasjajajajajajajajajajaja :burlon::meparto: Hay que saber buscar, Google siendo muy bueno, no es la Biblia. El que quiera saber que vaya a Salamanca. :D Saludos Miahpaih Unas veces eres el mosquito, otras el parabrisas. :D:D:D |
Re: Cambio de barco. Relatos cortos ... encadenados
Aquel hombre, de serena mirada, la atraía como un imán desde la tarde
en que reparó en él. Recostada sobre la cubierta del velero, con la mirada perdida entre los dos faros de entrada al puerto y mientras dejaba que el atardecer, convertido en tibio bálsamo, reparase una vez más su alma para el día siguiente, advirtió la entrada de un barco cuya derrota siguió hasta verlo atracar. La lentitud, serenidad y maestría con que aquel hombre, sin ayuda exterior, consiguió atracar y amarrar su imponente barco le descubrió el mundo que ella intuía pero que no conocía, el de la calma y la autosuficiencia. Varias veces, y sin que él lo advirtiese, ella le estuvo observando al tiempo que amasaba en su mente lo que aquel hombre en el muelle, de espaldas y con las manos en los bolsillos, debía estar esperando del horizonte. Aquella noche decidió no imaginar más y compartir con él ese mundo cuya puerta de entrada se encontraba justo siete barcos más allá del suyo. Mis respetos al señor Karchuk. |
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