
15-02-2011, 20:10
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Hermano de la costa
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Re: Los grandes marinos del siglo XVIII
D. Antonio Barceló y Pont de la Terra, vino al mundo un uno de octubre en la hermosa comarca mallorquina de la sierra de Tramontana, más concretamente en Galilea.
Otros aseguran que habría nacido en el mismo Palma, en el Carrer des Vi. Corría el año 1717 (según otras fuentes sería en diciembre de 1716) año del nacimiento de D’Alambert y de nuestro Gaspar de Portolá Rovira y reinaba el francés Felipe de Anjou, Felipe V para nuestras cuentas. Francia (no tan hermana en esos momentos), Inglaterra y Holanda habían firmado la Triple Alianza contra España, luego Cuádruple cuando se una Austria. Parece ser que no les había gustado la ocupación por nuestras tropas de Cerdeña y menos que al año siguiente tomaran Sicilia (arrebatadas ambas a nuestra corona en la paz de Utrech de 1713 tras la Guerra de Sucesión). Menos le gustó a España la innoble acción inglesa en Cabo Passaro, cuando todavía no estaba declarada la guerra. Lo vimos en la vida de D. José Antonio de Gaztañeta e Iturribalzaga. Pero vamos con nuestro Toni.
Su familia no procedía de "ses Nou Cases" (las nueve Casas), integradas por las nueve familias de la más antigua nobleza del reino de Mallorca. No, ni siquiera de casa de hidalgos, desconocidos en Mallorca hasta 1724, pero aun así será uno de los más grandes marinos del Siglo de las Luces (en esto parecen estar todos de acuerdo). Aunque, naturalmente, sus principios difieran de los de sus aristocráticos colegas de más adelante, ya que no ingresará en la vida naval como Guardiamarina, sino como simple grumete y tampoco será un marino ilustrado, pues apenas sabe leer y escribir. Pero le sobraban otras cualidades.
Su padre, Onofre, patroneaba un jabeque mercante y arriesgaba su vida surcando las peligrosas aguas mediterráneas infestadas de piratas magrebíes o lo que es igual, tunecinos, argelinos, marroquíes… la mayoría de etnia bereber: los berberiscos. Por otro lado, no olvidemos que la isla era muy importante para el comercio mediterráneo, de hecho era un enclave imprescindible en el avituallamiento de los barcos. Que se lo digan a los franceses, que llegan a dominar el mundo mercantil de la Isla durante la primera mitad del siglo XVIII, y a muchos otros extranjeros (italianos, malteses, alemanes, irlandeses…) que vienen atraídos por su importancia comercial.
Chebec o jabeque francés construido en el país vecino desde 1750, pero parece ser que por constructores y planos mallorquines.
Como íbamos diciendo, Onofre navegaba de las Islas a la Península llevando y trayendo mercancías, con tal pericia, valor y buen hacer que consiguió la concesión del tráfico del Correo Real: su ruta sería de Barcelona a la capital isleña. Y claro, en cuanto su niño, nuestro Toni, tuvo un físico algo apropiado para el caso lo enroló de grumete. Ya llegaría a marinero y piloto -debió pensar el esforzado padre- a navegar y sortear peligros se aprende navegando y enfrentándolos.
Torre de Pelaires (de Porto Pi, Palma de Mallorca) en el siglo XVIII, según el pintor valenciano Mariano Ramón Sánchez.
Así que, cuando su padre muere -según unos o está demasiado enfermo y cansado de bregar, según otros- Toni de 18 años se hará cargo del mando del jabeque familiar y del Correo. Pronto será bien conocido, sobre todo por los berberiscos.
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