A pesar de todas esas nimiedades de paradas y ayudas externas, estamos viendo una regata con la emoción que le puso la Ellen MCartur en aquella Vendee memorable,

en la que a punto estuvo de comerse a toditos los gallos.
También estamos viendo como los nuestros "novatillos" en este tipo de regatas, están tuteando a los grandes, con barcos de segunda generación y eso es un plus para tenernos enganchados.
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