Como se acerca la época veraniega y la posibilidad de fondear mas a menudo os voy a contar una historia ocurrida en el sur de Portugal el verano pasado, donde, sin aviso previo, se levantó un temporal con vientos de 45 nudos sostenidos y rachas de 60, y de la que creo que se pueden sacar muchas enseñanzas:
Tras varios dias fondeados en un sitio idílico, con un tiempo idem, una noche observo una bajada no demasiado pronunciada del barómetro, a la vez que el cielo se encapota y se observan algunos relámpagos en la lejanía. Aunque con confianza ciega en mi ancla, como precaución, voy a proa y suelto mas cadena (Tenía en ese momento en el agua 30 m. de cadena y unos 5 m. de cabo). Pasó la noche con normalidad, aunque se seguían viendo algunos relampagos y ya por la mañana, completamente confiado ni se me ocurrió volver a mirar el barómetro. Había un viento normal para la zona de unos (no tengo anemómtro) 15 nudos, aunque de dirección este, bastante rara en ese lugar. Al poco empieza a subir el viento, sigue subiendo y subiendo. Voy a proa y suelto mas cabo. Y mientras vuelvo a la bañera se desata el infierno: empieza de repente a aullar la jarcia, el agua se vuelve blanca y veo la zodiac, que estaba en el agua con el fueraborda puesto, volando con motor y todo y, tras unos cuantos bandazos en el aire, cae de nuevo al agua, al aflojar un poco la racha, aunque, por supuesto, boca a bajo. En ese momento la zodiac era lo que menos me preocupaba, al igual que el bimini que estaba reventando por varios sitios, ya que el barco que había delante del que tenía delante, había garreado y se había ido contra el de delante (perdón por el trabalenguas). Ahora, con una nueva racha, ambos venían contra mi. Puse el motor a toda prisa para ayudar al fondeo y para lo pudiera pasar y, cuando levanto la cabeza, veo que el primer garreante se ha conseguido separar y está recogiendo el fondeo, pero el segundo sigue su camino. Voy corriendo a proa y suelto todo el cabo que me queda para apartarme (tenía 30 m. de cabo y 30 de cadena) y la popa del acosador (un Beneteau de 39 pies), se queda justo en mi proa. Mi balcón golpea su fueraborda en el balcón de popa y su patrón pone la mano intentando detener el golpe y se la pilla (luego supe que se la había roto). Vuelvo corriendo a la bañera y con motor y timón me aparto hacia un lado y así conseguí mantenerme durante las sucesivas rachas, hasta que, cuando ya estaba aflojando, mi acosador recoje el fondeo y se marcha. Nunca mas lo volví a ver, ni siquiera para arreglar lo del seguro. Luego tambien supe que dentro del barco tenía un niño de poco mas de un año y una mujer presa de un ataque de nervios.
P1030336.JPG
Espero que se vea la foto. Es la primera que pongo.
En la hora y media larga que duró todo, ocurrieron muchas cosas. Algunas que considero significativas son:
- Mi almiranta, que lleva mas de diez años navegando y ha pasado ya por varios temporales con increible indifencia (en alguno hasta se durmió), se negó en redondo a salir a la bañera a coger la caña para que yo pudiera hacer otras cosas. Lo único que conseguí de ella es que se pusiera el chaleco y me pasara ropa seca: 1ª consideración: En situaciones así no cuentes con nadie que no sea un consumado marinero.
-Las tapas de las dos cajas de cadena que tiene mi Sirocco, que había dejado indolentemente quitadas la noche anterior, a pesar de ser de fibra maciza y pesadas, se volaban y golpeaban en el casco, mientras que las dos cajas se llenaban de agua hasta el borde (calculo que mas de 300 l.) contribuyendo aún mas a clavar la proa. El cabo de fondeo, increiblemente tenso me impedía completamente colocarlas de nuevo, por lo que tuve que desistir: 2ª- Tapas siempre puestas, aunque el tiempo esté bueno.
-Mi cabo de fondeo estuvo varias veces debajo del barco de mi acosador, con gravísimo peligro de enredarse con su hélice. De hecho cuando lo recogí posteriomente, estaba rozado y manchado de azul por muchos sitios. Mentalmente ya había resuelto que de suceder eso mi única opción era cortarlo, pero me acojonaba pensar que mi segundo fondeo estaba sin preparar y, con la cosa como estaba, era impensable poder utilizarlo: 3ª- Segundo fondeo siempre listo (incluso una aduja con lazada te crea en esos momentos unos lios inextrincables).
- La zodiac en el agua con el motor puesto volaba con cada racha y unas veces caía al derecho y otras al revés. Tuve que endulzar y engrasar todo el motor, cambiarle condensador y platinos, pero sigue viviendo. Tambien perdí un remo a pesar de estar ambos cogidos con sus respectivos clips: 4ª- motor siempre quitado de noche y remos bien atados.
- Un amigo que llegó la tarde anterior con el motor averiado y el fondeo de solo cadena, en uno de los estrechonazos, partió la cadena. Se libró porque tenía el segundo fondeo preparado y este, increiblemente, agarró a la primera: 5ª- Remarco la 3ª, e insisto en la conveniencia del fondeo mixto por la elasticidad que le confiere el cabo.
- 6ª: Con una línea de fondeo larga, motor y timón, a pesar de un viento extremo, nos podemos mover bastante como para evitar, en muchos casos, a otro barco que garrea.
Hay mas cosas, pero ya me he extendido bastante. Disculpas por el tocho y que no se repita.
