Esto me recuerda al huevo y la gallina.
Pero una cosa está clara, hay muy pocos barcos que sean malos e inseguros. En cambio ninguno nacemos aprendidos y la ignorancia junto a la valentía son un coctel complicado.
Dicho esto, los 25-30 nudos de ayer, con el Bulla, su patrón y su tripu fueron una delicia. En un barquito de 6 metros y sin experiencia una tortura.

