

Cofrade El Piloto, me ha emocionado tu frase "No pude hacerlo".
Cuando se bota una embarcación es costumbre y tradición que todos los
barcos como hermanos del recien llegado, hagan sonar sus sirenas dandole
la bienvenida y se haga una fiesta.
Cuando se hunde un barco a conciencia y por decisión de su armador, los
barcos que acompañan a su hermano en su ultima singladura hacen lo
mismo, sonar sus sirenas despidiendo al hermano. Despues una fiesta,
como es natural.
Así lo hicimos en el ultimo hundimiento que asistimos tambien en la "Isla
de las palomas". He de deciros que sin que nadie lo notase, me emocioné.
Justo es que un barco que dió de comer a tanta buenas gentes de la Mar
descanse en ella.
Saludos
Miahpaih


