De nuevo, muchas gracias.
La pintura de zinc la había pensado más bien por si aportase algo de protección a las zonas ya picadas por la corrosión galvánica, pero no como material de separación entre aluminio e inox, pues efectivamente, me parecía insuficiente. Incluso para retocar esas zonas donde el aluminio, debido a un repetido (e indebido) roce, presenta unos arañazos que ya comienzan a oxidarse. Lo que no sé es si su "sacrificio" consiste en la mera desaparición de la pintura, o haré de la torta un pan, infectando a la pieza de una suerte de "lepra electrolítica"...

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¡¡Tabernero!! ¡ Por éste rincón, que no falte de nada, que luego yo ya...!
