Yo soy de los que lleva el aro con rabiza, luz, y no sujeto al barco.
Entiendo que el aro debe poder quedárselo el "caído". Para eso la luz, para poder localizar el aro (y supuestamente al caído junto a él).
Para solucionar lo del quemado del cabo al sol, yo he puesto una bolsa de tela de toldo con un velcro que no acaba en los extremos de la bolsa, sujeto al mismo asidero que el aro. El cabo entra por un extremo y sale por el otro.
Con un gesto rápido se tira el aro (con dejarlo caer vale), el cabo corre y acaba abriendo el velcro, o llevándose la propia bolsa, y detrás la luz, a la que le he engrasado el sistema de pilas invertidas para que no falle y se encienda al dejar de estar boca abajo.

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Todas las islas, incluso las conocidas, son desconocidas mientras no desembarquemos en ellas.
(José Saramago. El cuento de la isla desconocida)