TRIGESIMO DIA: 16/07/2007
Teníamos calculado llegar a Cartagena y quedar con algunos cofrades de la zona. Pongo un post en la Taberna y espero respuestas.
A las 11:05 HRB salimos de Alicante. La previsión del viento no era demasiado buena

, puesto que se esperaban SSE de F2 a 3. Arrumbamos hacia cabo Santa Pola (ese cabo que hay que doblar sin dejar de ver el faro, para no zamparse el bajío que hay pegado a él) y, nada más doblar, el viento rola un poco y nos permite utilizar las velas.
Dejamos Tabarca por babor y, a poco más de dos millas, nos encontramos con una zona absolutamente sembrada de boyas de todas clases. La salvamos y continuamos con ese vientecillo y poco mar camino de cabo Palos.
A la vista de Isla Grosa se aproa el viento y tenemos que seguir exclusivamente a motor.

Se ha formado un poco el mar y nos viene de proa de forma que, entre el viento y el mar, no avanzamos a más de 4,5 nudos.
Como tengo señal de Internet veo que, al post puesto de nuestra llegada a Cartagena, solo recibo la respuesta de maese Festivo, que ya el año pasado se quedó con ganas de conocernos. Nos ponemos en contacto por teléfono y decidimos quedarnos en el pequeño puerto de cabo Palos. Allí nos encontraremos.
Nunca había entrado ene se puerto y me harto de llamar por el VHF sin que me hagan ni p. caso. Entro a saco (jobar con la entrada, que mala milk tiene

) me doy un rulo por el puerto y pregunto a unos pescadores. Me dicen que allí ni hay marinero ni ná de ná y que me amarre donde pueda, cerca de los restaurantes de la entrada.
Doy la vuelta (¡que estrechico es!

) y me abarloo a un muelle casi a la entrada del puerto. Cuando estoy en ello aparece maese Festivo. Nos saludamos y, como el barco se mueve como una coctelera, le pongo springs por todas partes y le forro de defensas entre el muelle y el flanco de babor. Tomamos unas cervezas y decidimos dar un paseo y cenar en el Pez Rojo, restaurante conocido por Vicente.
Cuando salimos a dar el paseo vemos otro barco que, después de dar el rulillo por el puerto, se dirige a un hueco libre delante de nuestra proa. Le preguntamos si necesita ayuda para amarrar y nos dice, con una voz cazallera pastosa

, que no, que no hace falta. No nos fiamos de la aparente cogorza del patrón y nos quedamos mirando. Nos obstante el tío sabe lo que se hace y amarra a la primera sin daño para ninguno de los dos. A veces las apariencias engañan.
Paseito, actuando maese Fextivo como un buen cicerone, y conocemos ese pueblo tan peculiar y bonito.

Luego nos vamos a cenar al Pez Rojo y Vicente encarga un “menú degustación”. ¡La órdiga!. Más de quince platos, a cual mas rico, regados con un par de botellas de Verdejo de la casa.
En estado semi-comatoso (estuvimos zampando casi dos horas sin parar) pedimos la cuenta e invitamos a nuestro cofrade por su amabilidad.

Despedida y a dormir (o al menos a intentarlo, porque con esa cena pantagruélica y el barco coctelera lo teníamos un poco difícil).
Mañana os contaré lo que pasó y la continuación de nuestra travesía.
