¡Qué va, hombre, Anboro!
Los héroes de las películas de nuestra juventud eran superduros y la mar de románticos. Y los de tiempos más atrás, ni te cuento. Acuérdate de Garcilaso, que era un guerrero.
Contigo, mano a mano
busquemos otros prados y otros ríos,
otros valles floridos y sombríos,
donde descanse, y siempre pueda verte
ante los ojos míos,
sin miedo y sobresalto de perderte.
Lo cortés no quita lo valiente, recuérdalo.


Claro que como yo soy mujer...
