09 En La Caleta de Vélez.
Esperando el levante. Esperando a los nuevos tripulantes. Esperando el poniente. Un día tras otro, va entrando la paz de la espera, y su inquietud por zarpar para África.
Aprovechamos para reparar el motor de la auxiliar. Perfecto. En unas horas, un servicio estupendo con un industrial del puerto.
Se acercaba el día de la partida de Joanna. Es la única persona que queda de las que embarcaron en Barcelona. Muchas horas y momentos compartidos, que no pueden quedar atracados. Por eso, los últimos días los aprovechamos para disfrutar de Málaga. Sus calles, sus paseos, sus tapas, su gente. Sus tapas. ¿Cómo resistirnos a una ruta del tapeo de Málaga?.
La primera, Casa Guardia. Es un paso obligado para conocer la taberna más antigua de Málaga, y saborear una copita de “Pajarete”, o de Pedro Ximene, con unos mejillones. Y no es que los mejillones sean especiales, pero es lo que “se estila”, y vale la pena conocer. Y de allí, a “lo Güeno”. La segunda. Judías con almejas. ¿Que no hay hoy?, pues una tapita de paella. Rica, rica. Estrechito, apretujados, calentitos.
En lo "Güeno" dicen esto.
El Orellana, con su tapita que te ponen sin pedirla. Con un montón de gente que peregrina forzada, abarrotando la calle. Y de ahí, a la Campana. Su concha fina, y sus tortillitas de camarones, que no son como las de Cádiz, pero que si tienes “mono”, vale la pena probar. Y en frente mismo, casa Pillayo, con su racioncita de langostino por menos y ná, que toma su nombre de un conocido gitano, cuya historia puedes ir leyendo en sus paredes, entre copita y copita, si es que a estas alturas de la ruta aún puedes leer.
Y para terminar, pues claro, al Pimpi. Tortilla española, y racioncita de queso, bien curadito. Lo mejor de lo mejor.
Uff, y después de todo esto, hacen falta unos días de descanso.
Y llegó el momento, y Joanna marchó. Fue una marcha rápida, para que se mantuviesen las vivencias y los recuerdos de esta parte del crucero. Marchó alegre por fuera. Tenemos la cabeza y el alma llenas de mar. Y de compartir ratos y ratos con buenos amigos.
Joanna marcha de Telémaco, también contenta.
Me quedo solo en Telémaco esperando los nuevos tripulantes. Al_Tanllaui llegará mañana. Roger Rabit y Susana, pasado mañana. Y tripulación nueva. Viejos amigos, pero nuevos tripulantes. Para cruzar Alborán.
Cuando llegó Al_Tanllaui fuimos a almorzar al puerto de El Candao con Yuyu. ¿Qué comimos, Yuyu, que no sé qué nos pasó que no me acuerdo bien?.
Con el cofrade Yuyu, en el puerto de El Candao, Al_Tanllaui y Rik
Habíamos de esperar a Roger Rabit, y esperar que pasara un poco el temporal de levante que había desde hacía unos días en Alborán. En la costa española, como en la marroquí, el viento soplaba, NE o NW de F2. Pero en Alborán, no. En Alborán soplaban los 30 nudos de levante. Con Al_Tanllaui vamos a cenar, en Torre del Mar, a penas quince minutos caminando desde el puerto, a Casa Mani, en la playa. Teníamos ganas de espetos, esas estupendas sardinas hechas a las brasas. Y ahí estaba el Penca, ensartando sardinas y salándolas, atento a las brasas, y dándole su puntito. El Penca es un pescador jubilado, a quien da gusto oir comentar mil y una anécdotas del mar. Y del mar de Alborán. Conoce las costas españolas y marroquí al detalle. Y conoce Alborán. Decía que Alborán las gasta. Nos recomendaba navegar antes que arreciara el levante anunciado, y, si nos lo encontrábamos, recibir el mar por la aleta, que en pasando las tres olas, “a rumbo” otra vez. Y, en todo caso, poner proa a Alhucema, que ya nos pondríamos “a rumbo” cuando volviera la calma en la costa norte de Marruecos. Que al final, sólo serían unas 20 millas de mala mal, sólo en el canal de tránsito. Y así, entre anéctodas fue transcurriendo la noche.
El Penca preparando sus espetos, y dándonos charlita marinera.
De vuelta para el barco, nos encontramos con filosofía popular: “Tengo bastantes motivos para no querer morirme…” Y nos costó volver a tomjar conversaciones marineras. Creo que lo importante es saber que vives porque todos son días que te acompañan a morir, que algún día será el tuyo. ¿Cuál?. ¿Cuándo?. Tomamos más y más conciencia de vivir los instantes que respiras.
Más adelante encontramos otra placa en el paseo, con otro mensaje, que éste no pudimos dilucidar. Y sin saber más, pudimos llegar al barco con el fresquito de la luna.
Nos quedamos con la duda de si Don Manuel se refería al Crucero de Rik, o no
