Nosotros, aunque apuntaos estábamos, nos encontrábamos en otros menesteres cruzando Alborán. Y fue precisamente éste el que no nos dejó participar.
Pero estuvimos allí para dar fe, y testimoniar, que Natachamar es un peaso de tripulanta, que el Raperrr, realmete, no necesita más. ¡Que no me entere!, que si no, tenemos los huesos del jalufo pa llamá latensión.
Sí, señores. Natacha es la tripulanta.
