Es desolador toparse con las limitaciones de aquellos que además de enseñarnos, con una sola mirada les bastaba para auyentar nuestros temores, para transmitirnos la total y completa seguridad de que todo iba bien.
Cuando alguno de ellos se nos va, como va tocando por ley de vida, nunca dejo de plantearme la responsabilidad que nos alcanza en sucederles con dignidad ante los que nos siguen, el saber que ahora nos toca salir al ruedo sin burladero.. pero que a su vez somos para otros el burladero que les puede dar un poco más de seguridad en la vida... uff, que cague!
Por eso mismo, cuando en ocasiones toca lidiar con sus manías o intransigencias, antes de alterarme me pregunto si actuaría igual sabiendo que en meses o en unos años no estarán aquí para recibir nuestro cariño ni nuestras disculpas
