Re: Enfermedades de los armadores deportivos
para todos
Vamos a descubrir el síndrome del Corpus Efitientia que se caracteriza por tener en la cabeza una sola palabra grabada a fuego: ganar.
Y de todas las formas posibles de expresarlo como triunfar,derrotar,someter,conquistar,dominar,derro car,reducir,aniquilar,aplastar,
subyugar,finiquitar,eclipsar,noquear,superar,avent ajar,adelantar,batir…
Esta adición a salir vencedor de las regatas es un trastorno psicológico del control de los impulsos que no está considerada como una adicción porque no interviene ninguna sustancia como en la drogadicción o el alcoholismo pero gracias a mis arduas investigaciones se puede descubrir a un Efitientia si se tiene al menos tres de los siguientes síntomas :
Abstinencia : Si no regatea muestra irritabilidad o inquietud
Revancha: Si pierde busca la revancha sin parar hasta que consigue ganar.
Evasión: Cuando regatea se evade de todos los problemas habidos y por haber y su estado de ánimo es excelente.
Mentiras: Cuando pierde, el resultado de la regata que comunica a sus familiares y amigos no obedece a la verdad.
Actos ilegales : Si no se dan cuenta y va mal en la regata ,se viola el reglamento sin contemplaciones.
Recursos ajenos : Embarca como tripulante en un barco que seguro que va a ganar.
Tolerancia : Cuando cruza primero , a gran distancia del segundo ,las boyas de llegada, le gustaría que la regata fuese más larga para sentir la misma emoción durante más tiempo.
Preocupación : Piensa con frecuencia en las regatas y en las experiencias que ha tenido, ya sean pasadas, presentes o producto de un sueño.
Pérdida de control: No es capaz de dejar de regatear por más que lo intenta.
Por lo que si el lector cumple al menos tres de estos síntomas ya sabe que padece esta dolencia.
De todas formas cabe preocuparse cómo alguien tan apasionado por la velocidad se dedica a la vela por lo que ya, de principio, se observa la anormalidad del fenómeno.
Pero si ya nos metemos en profundidades todavía se nota mucho más ya que este espécimen, para ganar un par de segundos en un tramo de cinco millas de ceñida, es capaz de modificar tres veces seguidas el bulbo de plomo de la orza de su barco.
Y eso cuando no cambia el barco entero que lo ha hecho tantas veces que ya ni los amigos recuerdan la lista.
Este insensato normalmente inicia su afición con el velero familiar aunque primitivamente se picardeó con los Optimist y Laser del Club, pero – juventud divino tesoro- consideraba estas regatas como lo que debían de ser siempre : un juego divertido donde lo mismo se ganaba que se perdía porque lo importante era eso, jugar.
El primer veneno se lo inoculó un experto que le prometió que vencería fácilmente en su zona con algunos truquillos como un palo especial y unas velas de casi última generación.
Pero su fiebre comenzó de verdad en su primer fracaso : un triángulo de ventolina, en el que varios competidores sacaron del cofre velas tan finas como la piel de una cebolla que se hinchaban con el menor soplo de brisa y desesperado vio como le sacaban más de media hora en la llegada y además ellos con una amplia sonrisa displicente.
Allí descubrió,impotente,la importancia de tener el mejor material y el rating mejor que el resto de sus competidores.
La obsesión por acercarse al tope de cada nuevo elemento que adquiría, tomaba ya tintes de ceguera, quería codearse entre los campeones y entre ellos ser el mejor o sea el más rápido y se apasionó, por otra parte, a las carreras de motos y coches o cualquiera otra actividad humana en la que primase la velocidad.
Pero no se daba cuenta que su bólido sólo alcanzaba los 15 km/hora.
Tampoco comprendía la corrección de tiempo que al final de las regatas aplicaban los jueces mirando una hoja de papel llena de números de ordenador.
Lo mismo lo colocaban más alto o más bajo en la clasificación y además el mismo barco que era en una temporada competitivo en la siguiente cambiaban las normas y los coeficientes y se convertía en una patata, por lo que o se gastaba una fortuna en remodelarlo o tenía que comprarse uno nuevo.
Se ahí salió su apasionamiento por entender de francobordos, coeficiente de estabilidad, pruebas de escora, proporción entre génova y tangón, penalti de hélice…
las jeroglíficas siglas IOR,ORC/IMS,IRC/CHS,RI,CIM,PHRF ya tuvieron sentido para él y en vez de entrenar o probar las nuevas velas, se pasaba las horas haciendo números para que los valores del rating lo beneficiase o investigando para descubrir la fórmula secreta de los certificados.
Con todos estos problemas dejó el timón a un campeón olímpico igual que las decisiones tácticas, que las tomaba un reconocido experto; del mismo modo que el reglaje del palo y del velamen en cada bordo de ceñida, las tomaba un sabio de la vela.
Su participación en el barco se cincunscribía en instalarse a popa, para no molestar, apoyarse en el backstay con las rodillas flexionadas para no perder el equilibrio, y con un crono en la mano y la lista de compensaciones en la otra, controlar las diferencias de tiempo en los pasos de las balizas.
Cuando implantaron el IMS y ese rollo de vientos implícitos y diferencias entre el primero y el resto, lo hundieron en la miseria ya que ahí sí se ganaba la regata en el papel del certificado y no en el agua.
En las competiciones los especialistas de su equipo lo único que le dejaban ya era simplemente mirar, por lo que cogió una depresión que le impedía embarcar y seguía las regatas desde tierra.
Ya estaba a punto de dejar la náutica y buscar consuelo en algún deporte que tuviera un hándicap comprensible como el golf, cuando se le iluminó su mente náutica.
Vendió su último pepino y compro un velero parecido a aquel con el que comenzó a regatear.
Se gastó dinero en mejorar su maniobra, pulió su casco hasta el brillo de la obra viva y eligió unas buenas velas de mylar y taffeta core.
Ahora era posible divertirse además de ganar porque el rating aplicado en aquellas regatas era mucho más fácil de controlar y mejorar.
Mediante jamón, gambas y otras exquisiteces así como buenas bebidas tuvo que sobornar a su antigua tripulación, que aceptó encantada esas nuevas reglas del juego, y pronto se hallaba de nuevo en las primeras posiciones.
Desgraciadamente otros aquejados del mismo mal, vieron su truco y siguieron sus pasos.
Lo malo es que, por culpa de estos enfermos, las regatas domingueras están llenas de barcos trucados, manejados por estrellas de la vela olímpica.
Y claro, siguen ganando los que ponen más dinero.
FICHA TÉCNICA
Su barco :
Es un sloop clásico aparejado en Marconi que construyó astilleros Storebro Buks en los 60 y que diseñó Olle Enderlein.
Naturalmente no tendría el palo de aluminio ni las velas 3DL que ahora utiliza pero ya destacaba en su tiempo en las regatas.
El diseño del casco recuerda a los de Sparkman & Stephens.
Ha logrado un rating CHS cómicamente pequeño.
Distintas patologías :
a) El cuenta-victorias que con un optimismo desbordante magnifica regatas aburridas.
b) El obsesotecnicón que está pendiente del último invento llegado de EEUU.
c) El amargoenvidioso, quejoso de las razones por las que otros le ganan.
d) El chipichanga que deja todo para escuchar la conferencia de un diseñador naval, en inglés, que no entiende.
e) El abdicatus que pierde la noción del precio de las cosas.
Dieta :
Comida deshidratada que ahorra peso a bordo.
Muchas infusiones de tila, Agua del Carmen y elementos tranquilizantes para rebajar la ansiedad.
Cuando sube a bordo:
Mira al palo para ver su adrizamiento y a continuación comprueba con los prismáticos si las drizas pasan por las roldanas.
Estudia el nuevo certificado
Busca por el espartano interior algún objeto que no debía de estar a bordo.
Tripulantes :
Todos deben tener menos de 25 años, que viven mejor que él y que al final le tratan como un ignorante que sólo sabe soltar pasta.
Barcos en los que se fija :
En el Bribón, que no le afectan las adversidades de la medición y siempre está en candelero.
El Morning Cloud, el hundido barco del ministro Edward Heat, legendario líder en las regatas oceánicas.
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La próxima descripción será el síndrome del Nostálgicus Aflictorum.
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Editado por anboro en 12-04-2011 a las 19:42.
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