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Antiguo 15-04-2011, 12:38
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Predeterminado Re: Enfermedades de los armadores deportivos

Acabamos este rápido prontuario de las más típicas dolencias mentales del armador con este Atraporum Nautica.


En su empresa era un triunfador pero para lograrlo se implicó progresiva y excesivamente a la actividad laboral con una pérdida total de control respecto a los límites del trabajo y su vida cotidiana y familiar sucumbió por sus obligaciones ante la poderosa multinacional.

Ganaba mucho dinero y ascendió meteóricamente pero las consecuencias de su compulsión laboral pronto hizo su aparición: su salud empezó a quebrantar con problemas gastrointestinales y cardíacos, comenzó a tomar decisiones desacertadas, porque era incapaz de concentrarse y cada vez se le olvidaban más las cosas por lo que se sumergió en una profunda tristeza , perdió el apetito, se volvió irritable, impaciente que se llevaba a tener frecuentes discusiones y enfrentamiento entre los compañeros de trabajo lo que a la postre le acarreó a una adicción química.

En resumen un infeliz cargado de problemas que se autoimponía en la empresa por una parte y por otra los que le aplicaba su vida no laboral.

Este Atraporum, futura carne de sesiones de psicoterapia cognitiva, fue reduciendo progresivamente su círculo social, su vida familiar era un infierno pero todavía aguantaba en su puesto de trabajo aunque comenzaba, a tenor de sus acontecimientos vitales adversos, a pensar que necesitaba ayuda toda vez que su vida no podía continuar así ya que carecía de sentido.

La ayuda vino pero no porque él la buscara sino por cuestión de suerte.

Tenía una comida de trabajo en el restaurante de moda situado en el recinto del puerto deportivo. Los invitados llamaron excusándose debido a la enfermedad de uno de ellos y así se vio solo en aquel extraño lugar.

Comió frugalmente y entró en una de las tiendas de compra-venta de embarcaciones, no porque quisiera hacer alguna transacción, sino porque le atrajo la palabra Broker, en color amarillo sobre fondo azul marino, que anunciaba el local comercial.

Una atractiva y simpática joven le mostró allí mismo varias fotos y le explicó, con raras e incomprensibles palabras, los detalles de los barcos que vendía y más tarde lo llevó a pisar alguna balanceante cubierta que flotaba sobre las aguas transparentes del puerto.

Un mundo insólito y nuevo; totalmente diferente a lo que antes he vivido, iba pensando, mientras recorría los insólitos vehículos que le podían llevar a la mar.

En vez de ir al psiquiatra se compró un barco.

No le ven desde que estrenó su Furia 28, de eso se queja la esposa, que lo ve menos que cuando era adicto al trabajo, lo dice el camarero del bar de la esquina, el quiosquero, los del gimnasio, la portera, el vigilante nocturno …

Como esto siga así unos meses más se olvidarán si llevaba gafas, si era calvo o con el pelo rizado.

Lo que sí saben es que se plantó en la dirección general de la empresa y renunció a su alto cargo a cambio de que le dieran un triste empleo de poca responsabilidad con el horario de trabajo reglamentario.

Las escasas ocasiones en las que ha aparecido, se le vio sonriente y bronceado. Andaba con paso ágil, como si hubiese perdido quince años y en vez de quejarse y estar malhumorado, contaba chistes.

Unos pantalones de lona, unos zapatos náuticos, y un polo de color vivo habían sustituido a aquellos trajes grises marengos y negros que parecían los de un empleado de pompas fúnebres.

Coinciden, pues, todas las voces en que esa repentina pasión por ser armador lo ha curado pero a nuestro docto entender, se equivocan.

Ha entrado en barrena en el malicioso síndrome del Atraporum Nautica porque precisamente él es el único que no se ha dado cuenta de este cambio, pues su barco le absorbe demasiado para pensar en otra cosa.

Si antes tenía dudas sobre dónde invertir su dinero, ahora lo sabe seguro: una nueva sonda, la sustitución de la barra de escota y cambiar las atoradas mordazas de bocas.

Si antes temía la salida del trabajo por las cosas que todavía le quedaban por hacer, ahora le falta tiempo para correr hacia el puerto deportivo y subirse en su barco.
Si antes temía los domingos y los fiestas de guardar porque no sabía qué hacer, ahora desearía que fuese fiesta siempre, para poder terminar a bordo todos los trabajos entusiasmantes que tiene pendiente ; pero si un día está perezoso , no importa ; allí en el club le esperan con sus historias y chistes.

Se acabó aquello de dar vueltas en la cama con insomnio con la cabeza llena de problemas habidos y por haber. Ahora lo importante es cómo solucionar las grietas del metacrilato del tambucho o pensar en ir a pescar con el vecino del pantalán o repasar mentalmente la colección de folletos que la vendedora le dio para cambiar su viejo barco por uno nuevo y más grande.

Está empapado, sin saberlo, en este mundo náutico que por su anterior condición le viene de perillas: cualquier problema desaparece porque precisamente todo son problemas.

En este universo marino ningún aficionado tiene bula y a todos les fastidia por igual ser tratados sin piedad por electricistas y mecánicos que cobran a horas por colocar una caja de herramientas a bordo e irse a desayunar o sufrir averías idiotas en el piloto y en la bomba de presión, o soportar que coloquen en un pantalán cercano al barco más hediondo y ruidoso, o ver como la carísima pintura antialgas parece atraer a los bichos como moscas a la miel o comprobar con exasperación cómo el motor de arranque ,que ayer funcionaba perfectamente ,hoy no lo hace por mucho que lo intente.

Pero en resumidas cuentas: es feliz; aunque,insistismos, con este síndrome.

FICHA TÉCNICA

Su barco :

Todavía tiene que mejorar su barco actual porque le queda cambiar el enrollador, meter una mayor de sables forzados, pulir el Gel-coat y cambiar el motor que anda justo de potencia, hace un ruido anormal, quema aceite y moja la bujía.

Su sueño imposible sería comprarse un Hallberg Rassy.

Distintas patologías :

a) Marido-amado, al que la mujer le ha comprado el barco para que se distraiga.

b) Lodejotodo , el que dimite en la empresa y busca empleo en la náutica.

c) Absolut , el que pasa tanta horas en el puerto que ha olvidado por donde se sale.

d) Egonauta, el que le quita el pan de la boca de sus hijos para pagar un winche nuevo.

e) Doublebio , el que a nadie cuenta su nueva afición.

f) Relaxpatin , al que todo le resbala , excepto su barco.
Dieta :

Hidratos de carbono para compensar el posible ejercicio.
Debe vigilar el alcohol y el tabaco.

Cuando sube a bordo :

Liberarse de los zapatos ,los calcetines,el reloj,la corbata y el traje.

Tripulantes :

Los contertulios del club, aunque ellos preferirían quedarse en el bar.

Barcos en los que se fija :

En el Wanderer IV que es un diseño de serie modificado con proa de clíper y un aparejo de doble foque.
En cualquiera algo mayor que el suyo.


He dicho.

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Bueno se terminó esta broma.

Os doy las gracias a los que habéis tenido la paciencia de leerme hasta el final y espero haberos entretenido.

SaludosAndrés
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