Buenos días, Anboro. Un saludo para ti y una ronda para todos.
En primer lugar, mi más sincera enhorabuena por este relatorio tan serio de las patologías nauticas, en el que vamos reconociendo, tarde o temprano, a amigos y conocidos, sospechando que ellos van a hacer lo mismo con nosotros.
Es realmente un trabajo de erudición, basado sin duda en la observación de cualquier club nautico o marina que se precie, pero traído a la Taberna con una prosa amable y fluida, llena de fina ironía.
Es por eso, y porque sabemos de lo efímero de muchos hilos (aunque siempre queda el infrautilizado buscador), que me he permitido editar tu intervención, recogiéndola en un documento que pueda ser descargado y conservado como se merece. Espero que no te importe que permita a tu magnífico relato largar amarras, y navegar en mar abierto.
Un saludo y

contigo y con todos lo tabernarios.