10 En el Mar de Alborán.
Se las traía. Largamos de La Caleta a las 0830 UTC, rumbo directo a Melilla. Quisimos participar en la regata Melilla-Saidia, pero el mal tiempo nos impedía poder llegar.
0830 a 1017 hPa. Mar rizada, cielo totalmente despejado. Sopla del NW de fuerza 1. Y así navegamos unas cuatro horas, hasta que entramos en las influencias de Alborán, y empezó a entrar mar y viento, que nos obligó a rizar. Y así navegamos poco tiempo hasta que desapareció el viento, que nos entraba de morro, y prácticamente todo era aparente. Mar y más mar. Olas de hasta dos metros, pero incómodo. Y cruzado. Dando brincos indeseados mil veces mil. Y pensamos en poner máquina, para salir cuanto antes del canal. Pero ese mar se quedó con nosotros hasta casi el mismo Melilla.
Siempre me queda la duda de cómo navegar en estas circunstancias. Si ir más despacio para navegar más cómodo, o acelerar para acabar lo antes posible aunque más incómodo. Pienso que voy de crucero. ¿Quién me espera?. ¿Cambio el rumbo?. Lo mejor, esperar una meteo más favorable. La impaciencia, como en este caso, es mala compañía.
Navegamos con la esperanza de la conversación del día anterior con el Penca en la Caleta de Vélez, a la lumbre de sus espetos.
Sólo mar. Ni viento. Ni delfines. Ni gaviotas. Mar. Ruido de motor. Cabeceos, Balanceos. Mar. Ni comer. Ni beber. Deseando llegar, y saber que no puede ser, que queda, que sólo debemos esperar, y seguir. Ni fotos. No hay fotos del mal mar de Alborán.
Y así fue, movidos, cansados, deseando descansar, como llegamos a las 0330 UTC a amarrar. Y dormir. Nos faltó el tiempo para oír el silencio del motor, y ponernos a dormir.
Buenas noches. Hasta mañana, digo, hoy.