Bueno, la verad es que no tengo palabras para agradeceros vuestros elogios.
El Pik llegó ayer a Valencia en una travesía bastante dura. Viento de través entre 24 y 29 nudos y una mar formada con olas cruzadas que, además de la lluvia, nos proporcionaron agradables baños de agua salada.
El relato detallado de la regata se lo dejo a Kendwa que es mucho mejor cronista que yo. Hemos aprendido muchísimo estos días. Tanto por las condiciones de la regata y traslados como por las aportaciones de cofrades mucho más expertos. Hemos conseguido medias bajas para un Mini pero dignas para nosotros con nuestra experiencia. Lo mejor sin duda, el encontrar tantos amigos en Formentera que hacen que, pese a ser nuestra segunda participación, nos sintieramos en familia desde el primer momento. Y debo agradecer también a Josep María Ophiuso su dedicación y amabilidad constantes.
Lo peor, la salida. Creíamos que no llegabamos a tiempo a la línea porque el motor no podía con la ola y no había forma de subir la mayor. Mientras íbamos a la boya de desmarque nos cruzamos con toda la flota que ya estaba saliendo.
La anécdota del "consultorio médico" es de lo más curioso que me ha pasado en el mar. Estábamos convencidos de que nadie oía nada puesto que no respondían al Pinetell, y luego resultó que toda la flota estaba a la escucha de la radionovela. Pondré una foto del rincón en la bañera desde el que Kendwa daba instrucciones acurrucada mientras el barco volaba y las ola nos pasaban por encima. Impagable cuando dice "es importante quie controléis el nivel de conciencia del herido" y contestan "No si el herido soy yo".
Bueno, para no ir a decir nada me ha salido un buen rollo.
Una vez más gracias, mil gracias a todos (no cito nombres por no olvidarme de nadie) por vuestra amabilidad y a los organizadores por su buen hacer. Enhorabuena al Quart de Lluna por una victoria con mucho mérito.
Quiero también enviar un cariñoso abrazo a los dos barcos de la Orchata Power que por diversas circunstancias se tuvieron que retirar (el Morgana y el UPV).
Ahora toca sacar conclusiones, limpìar el barco (que no ha tenido ni el más mínimo desperfecto -¡Vivan los minis!-) y preparar la regata del año que viene.
Un saludo y una vez más gracias.
