Muy parecido -sin heridas ni daños personales- fue nuestra primera experiencia de "un arrocito" en Tabarca.
Sábado al medodía... lo que no llegó a ser un placentero caldero, se convirtió en tres horas peleando con el barco de uno que ancló delante de nosotros y se largó a la isla tan agustito en su chinchorro, sin dejar nadie a bordo.
Había mar, y a los diez minutos, tras garrear, se nos echó encima
Aunque nos ayudaron un par de motos de agua y un espectacular tractor, ya os digo, 3 horas de pelea. Naturalmente, cuando volvieron sus dueños, no tenían la culpa, incluso tras comprobar que mi linea de fondeo estaaba debajo de la suya, y aún me echaron la bronca porque en el fragor de los toques entre barcos, se rompió el astil de su bandera de popa
Ya me doy cuenta que puede ser más habitual de lo deseable. En fin, pal acaloramiento
Y a Tabarca, mejor entre semana
