Ciertamente y aunque me pese, el trato que estoy recibiendo en este puertecito perdido de la mano de dios, es excelente.
Estos griegos son encantadores. Me hicieron cambiarme de ubicación, pero me ayudaron gentilmente. Al día siguiente se acercaron a preguntarme si todo estaba bien, me dieron su teléfono por si tenía algun problema.
Ver a una dama sola en un barco debe chocarles.
Cuando viene algun Port Police nuevo que no me conoce, lo primero que me dice es... Está el capitán a bordo?
Mi vena feminista se subleva, pero a la vez dice, niña callate que todavía no tienes los cojones de salir tu solita a navegar...
Ya llegará el día...
Y bueno, mientras aprendo tendré que aceptar la ayuda de caballerosos muchachos dispuesta a echarme un cable si se me tuercen las cosas...
Poquito a poco
