Al imbecil que ha tenido esa genial idea, una de dos:
O no tiene idea de que va la cosa, y como los papeles lo soportan todo, de momento ha cuadrado el presuesto para darlo a conocer en la campaña electoral.
O bien tiene un familiar al que le venderá los amarres, no se los cobrará y le hará participe en su explotación.
El tiempo nos dirá....
De momento unas

y saludos