Jejeje, esto es lo que pasa cuando te cruzas en tu camino con un

. Te pueden pasar dos cosas:
a) Sales corriendo y no quieres saber nada más de barcos.
b) Te entra la sal en las venas, llega a tus neuronas y te vuelves piratilla también. :P
Creo que yo estoy camino de la b).
Cuando conocí a mi capitán una de las cosas que más me gustó fue su determinación para conseguir lo que quería. "Me voy a comprar un barco y voy a vivir en él". Esa frase me la dijo entre vino y vino en nuestra segunda cita! Creo que le dije algo así como "hay que perseguir los sueños". Y pensé: "madre mía, ¿hablará en serio de verdad?"
Lo que ha pasado: que Aly tiene un piso, que no tenía ni idea de barcos y que el capitán ha preferido mostrarme poco a poco este mundo y que fuera yo libremente la que sintiera el gusanillo, si es que tenía que sentirlo...
Desde que conozco a mi capitán he pasado frío, calor, madrugones, sustos con el viento y las olas, adrenalina, agotamiento después de una travesía, baños en calas preciosas, rociones de agua salada y congelada... En fin, he vivido lo bueno y lo menos bueno, he ido aprendiendo y, sobretodo, he empezado a sentir el mar en mis venas y esa libertad increíble de navegar y navegar y navegar... Me atrae la idea de pasar con lo mínimo y oler el mar todos los días... Y eso se lo debo a mi capitán Forner

que ha sabido cómo hacerlo... jijiji
Birras para todos!