Evidentemente, no teníamos nada clara la táctica de la regata, ni la estrategia, incluso estuvimos discutiendo un rato las diferencias entre táctica y estrategia pero al final decidimos que sería mejor marcar a nuestro rival.
- ¿A cual?
- Al que esté más cerca!
Eso fue al principio, después del lío de la señal de atención, los bocinazos, los cuartos y salir un minuto más tarde que los demás sin atragantarnos con las uvas, al pasar la línea desde el barco del comité nos preguntaron:
- Pero, ¿vosotros estais en regata?
Creo que eran gallegos
coma nós y eso llevaba cierta sorna

.
Toda la estratagema se vino abajo cuando los barcos buenos-buenos, los buenos y los menos-buenos (*) se empezaron a distanciar. Sin saber a cual seguir, fuimos haciendo los bordos como pollos sin cabeza y con muy poco acierto.
Cierto es que nos podíamos haber quedado en casa, pero no por los resultados que si no no saldríamos nunca!
La parte positiva son los buenos momentos a bordo y, sobre todo, lo que estamos aprendiendo. Vamos probando cosas intentando afinar el barco y, vale, no lo parece, pero en algún momento, por eliminación, lo iremos mejorando, si es que somos unos empiristas.
Por otro lado, una frase memorable leída en esta taberna: los barcos navegan muy rápido, somos nosotros los que los frenamos.
Yo intentaré empezar a entenderme con él hablando, sin tantos rodeos.
* esto se lo copio a un cofrade de una una brillante crónica suya