De muchacho,en el pesquero de mi padre,no se que F sería ni me ha importado nunca,desde entonces lo odio pero sus cantos de sirena me llaman.
mi padre era el mejor, la imagen y el abrazo de mi madre al llegar a casa nunca se me olvidarán.
Teníamos que comer,no era por placer ni por riesgo.
Es la historia del mar y los pobres.
Una copa por ellos
