El caso es que yo veo algo raro en todo ésto.
Hay un puerto deportivo espectacular, aparentemente acabado, equipado y listo para su uso, con mil y pico amarres de los que supongo que no habrán vendido todos, y si yo quisiera mañana comprarme media docena,


, no podría dirigirme a ninguna ventanilla, dirección, página web, etc., a entregar mis minolles.
En estos tiempos, no lo acabo de ver.
