Cosas sencillas. Os voy a contar una.
Hoy. Sábado por la mañana. Termino de hacer deporte en el gimnasio,una sesión de espinning y una hora de sala, cansado como un perro y sudando como un cerdo (¿sudan los cerdos?).Camino del vestuario veo por una ventana que están bailando danza del vientre, y me quedo mirando.
La profesora es una beldad rubia, con alta cola de caballo y la vestimenta típica de estos casos: una especie de sostén con abalorios, una especie de pantalón con los laterales abiertos desde la cadera hasta los tobillos, sandalias de tacón, una especie de pañuelo repleto de monedas colgantes en la cadera, y una sonrisa. Su alumnas siguen sus contoneos, unas con más y otras con menos fortuna.
Sus movimientos, amén de sensuales, son bonitos, está enseñando un baile muy variado y divertido. Cuando acaba la música y se da la vuelta me ve a través del cristal. En ese momento levanto mis manos bien alto y le dedico un aplauso, a lo que ella meresponde con una sonrisa que ilumina la estancia y una reverencia maravillosa.Sólo para mí.
Y me ha alegrado el día.Quería contároslo.
Salud
