Re: Naufragio del Bleu
joooooo Flaaa... me haces moquear de lo lindo... todo lo que decís es tan pero tan cierto que cuesta explicarlo con palabras, como si estuviésemos unidos desde siempre y para siempre... estuviste a mi lado de mil modos y seguís estando tan cerca que las millas que nos separan parecen no existir... GRACIAS, te adoro!!!!
Sabes que no puedo enojarme con vos aunque publiques los mails "privados" jijiji
Cita:
Originalmente publicado por Flavio Govednik
Cofrade Duendevelas:
Ya conoces a Pipi, así que no hace falta que te diga que es una chica muuuuy especial.
La razón por la que te cito, es para contarte, que no esperaba tener una deuda de gratitud tan importante con un cofrade con el que me cruzo poco y nada en los hilos de esta santa casa.
Me voy a explicar mejor: me une a Pipi una entrañable amistad que ronda la década y media. Pero a veces creo que conozco a Pipi de otras vidas (es una metáfora sin intenciones metafísicas) Pipi y yo transitamos juntos por dolores indecibles y por alegrías que nos desbordaron. Compartimos los regalos de la vida, y lloramos abrazados el dolor del otro que nunca nos fue ajeno. Ni siquiera la distancia modificó ese sentimiento mutuo.
Es difícil de creer, y mucho más difícil de explicar, que Pipi y yo nos adivinamos siempre. Nos presentimos. Algo en nuestro interior nos dice cuando el “otro” está mal e inmediatamente nos comunicamos. Pero esta vez… no sentí nada, no presentí nada. Pipi estaba haciendo lo que más quería hacer y… ¿Qué podía pasarle de malo, que no fuera un infarto por sobre dosis de alegría?
Cuando los reveses de la vida nos tuvieron contra las cuerdas, el otro aparecía siempre como si fuera un “duende”. Y te juro que no exagero, porque eso nos ha pasado incluso a la distancia, y nos lo hemos expresado de esa forma “Apareciste como un duende”
Esta vez no estuve ahí. Ni física, ni telepáticamente. Pero me hizo lagrimear de alegría que fuera un “Duende” quien la ayudara.
No sé quien eres, pero mi gratitud es eterna. La hago pública. para comprometerme ante todos. Si visitas estas latitudes, estaré a tu disposición para facilitarte todo lo que esté a mi alcance y me comprometo a esforzarme por aquello que no esté a mi alcance, mientras sea posible.
Con todo mi corazón GRACIAS DUENDE!!!
Y ahora… una infidencia:
Espero que Pipi no se enfade (tanto) Lo hago porque me consta que nos lee mucho, pero no escribe nada, y tiene muchas millas que contar
Quiero compartir con la cofradía unos de los Emails de Pipi, para que la conozcáis más. Elijo este, porque tiene ribetes de cuaderno de bitácora y porque en él se ve claramente su amor por el Bleu y el compromiso con sus armadores.
Dice Pipi:
[ B]Gibraltar, de noche y sin luces[/b]
Como no podia ser de otra manera, al Bleu le va la marcha y la tarea difícil…
Si Giancarlo me viera se agarraría la cabeza y diría: “SÍ, homahhh…” (expresión que usa cuando algo es increible o de locos…)
Nos despedimos de gibraltar sobre las siete de la tarde con una estupenda puesta de sol, bailando al son de ritmos africanos rumbo al estrecho, que valga la redundancia… es muuuuy estrecho para tanto tráfico!
En la bocana de salida Alex me pasa el timón y Eduard se acuesta un rato, navegamos a motor con la mayor muy a gustito esquivando mega barcos y lucesitas por doquier hasta que subió el viento y pusimos todo el trapo, avanzamos súper bien, era un placer estar timoneando al Bleu, sentí el apoyo de todos los dioses por estar en el lugar y el momento adecuado sintiendo toda esa felicidad en mi cuerpo, la sonrisa era contaste, mi cabeza sabía exactamente lo que estaba ocurriendo y del peligro que eso significaba pero no sentía miedo. Mientras mas nos acercábamos al canal, mas aumentaba el viento, de repente Alex baja a ver la carta y detecta que estamos dentro del canal de los mercantes y tenemos que salir huyendo de ahí urgentemente! Viramos de inmediato hacia el faro de Tarifa, el viento sube a 30 nudos, las luces de tope de palo se apagan, quedamos invisibles para el resto del mundo, sin luces ni radar, así de incógnitos y de locos en medio del canal. Por popa veo una luz roja de un mega mercante que se dirige hacia nosotros pero no tiene posibilidad de vernos. Despertamos a Eduard, mientras tanto intento salir del canal a toda máquina sin perder de vista esa lucecita roja encomendándome a todos los dioses para salir de ahí en cuanto antes… al cabo de un rato la luz roja tiene a su lado una luz verde (señal que estamos justo en su línea de crujía, (bien enfrente) lo estamos pasando, el Blue sonríe y yo con él, ajustamos las riendas bajamos la cabeza y seguimos galopando a toda máquina hasta solo ver una única luz verde! Salvados! Estabamos fuera de peligro de ése barco, sí sí habíamos conseguido salir del canal ahora solo faltaba atravesarlo por completo!.
Quitamos génova ponemos dos risos a la mayor pero no queremos cruzar sin luces asique encendemos la luz blanca de mitad de palo, Alex baja al tablero de control toquetea mil cables hasta que consigue encender las luces del tope de palo!, respiro bien hondo, cruzo los dedos y pongo proa a Africa, Alex y Eduard no pierden ojo a las luces; primero tendríamos que atravesar todas las lucecitas verdes que vemos del canal de salida y luego todas las lucesitas rojas del canal de entrada, toda una aventura sortear ese laberinto de lucesitas de colores sin topar con ninguna, vaya desafío! El Blue, no tiene miedo, él es re-canchero!, ya pasó por este estrecho otras veces, los “novatos”, los “blues” (en francés, expresión usada para los principiantes), somos nosotros y estámos viviendo nuestra “primera vez en el estrecho”. Enfilo tres lucesitas amarillentas en la cima de alguna montaña marroquí, el Bleu remonta a todo galope con la ayuda de unos 5 nuditos de corriente a favor, empezamos a adelantar los mega barcos de babor, la sensación es increíble y contradictoria, te sientes tan disminuto en semejante inmensidad que no se como te retroalimenta y te hace sentir grande, libre, inmenso, una mezcla volcánica de sensaciones, no me lo podía creer estaba ahí en medio de una gran aventura y todos (los cuatro) la estábamos disfrutando con todos los sentidos, fue genial, sublime, mucho. Mucho! Así pasamos el primer canal y luego el segundo dejándolos a todos por detrás, el Bleu no es un pura sangre sino lo siguiente!! Misión cumplida, en menos de una hora habíamos conseguido cruzar el estrecho… choque de manos y risas de felicidad!!
El cruce fue tan intenso que cuesta digerirlo… durante el dia me quede sin energias, mi cuerpo se recosto en un sofa y no pude moverme hasta las 10 de la noche cuando los chicos empezaron a caer de sueño y salí a pasar la noche esquivando pesqueros en plena faena, ya estábamos en el Atlántico!.................
El Email continúa, pero si queréis más, se lo pedís a ella
  
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