Así que erás tú.
Llegamos a verte pero no teníamos claro que fuese barco conocido (las velas me decían que si pero con no muchas ganas

). De hecho, dudamos si abandonar la persecución del yatlant pero con la marcha que había en Rande, lo simpática que estaba la ceñida y lo de tener un objetivo en el punto de mira... después de perseguir a todo lo que se movía, decidimos quedarnos con el pájaro en mano.
La vuelta fue bónita a un largo cerradito y surfeando las olitas, el enano (es un decir) lo pasó de miedo a la caña (ya en la ceñida previa lo pasó como un mico tumbando el barco todo lo que podía...). Espero que en su regreso a casa la tripulación del Mariavera disfrutase, por lo menos, tanto como nosotros.
Por cierto, que bien van los Yatlant!