Hola a todos desde Lorca.
Desde el centro de la ciudad debastada por la tremenda fuerza natural, aún hoy casi una semana después, tratamos de levantarnos y mirar la luz azul.
Lo más hermoso de la desgracia es siempre el apoyo de los demás, de los amigos -y especialmente valorable- de personas que ni siquiera conocemos personalmente, como en el caso de este colectivo de aficionados a la mar.
El brindis vá por por todos

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Manuel