11 En Melilla.
La estancia ha sido estupenda. La acogida y hospitalidad, mejor. África. Suena a película, a fantasía. Pero es el peregrinar tabernario del verano. Y aquí estamos.
Llegamos a las 0300 UTC. Antes de llegar, apenas conseguida la primera dársena, ya nos esperaba la Guardia Civil. Sabía quiénes éramos, cuantos íbamos, que barco era, la matrícula. Todo. Casi todo. El agente me contó que están vigías en una serie de puestos, para controlar el posible paso de inmigrantes, y que nos detectan y analizan con no sé qué de visión nocturna, y no sé qué más. Muy amable el agente.
Habíamos pedido atraque por la emisora, y le dijimos al marinero que estábamos a dos millas de la bocana. Fue él quien nos llamó porque, decía, ya deberíamos haber entrado. Y es que tuvimos que maniobrar y esperar porque entró “a toda pastilla”, el cata que hace el servicio Málaga-Melilla. También muy amable el marinero que nos atendió..
Y a dormir, que estábamos cansado de tanto Alborán
No pudimos llegar a la regata de Melilla-Saidia por aquellas cosas de Alborán. Así, que esperamos en puerto a que llegaran los amigos. ¡Y qué bien llegaron!, con copa y todo. Enhorabuena.
Vino a recibirnos DonManué, con quien departimos las primeras cervecitas, de un porrón que vino luego, hasta el día que marchamos.
DonManué y familia, con la tripulación, de tapitas y cervercitas.
Y el día del Carmen. Procesión marinera. Con el Tabernero salimos de procesión. Con toda la flota, precedida por la embarcación donde iba la imagen de la Virgen del Carmen, navegando por todas las dársenas.
Todos de procesión, ¡ale!. ¿Qué le pasaba al que llagaba el último?
La procesión pasando ante un barco marroquí, que no sé qué le pasaba que la tripu se lanzó al mar, dejando al capi en solitario ante un peligro de incendia de la carga. Tocaron la sirena al pasar "Buuuuu, buuuuu"
Deambulamos por sus calles y plazas. Sus tiendas. Sus bancos. Comimos donde pudimos, porque siendo fin de semana casi todo estaba cerrado.
Al día siguiente fuimos a Nador. Por aquello de Al_Nadori, que se añoraba, y deseaba unos papelitos del consulado. El zoco, las tiendas, el restaurante. Había jaleo en Nador, porque hacía días que estaba allí el rey, y seguiría estando un par de días más. Pero lo más pesado fue la cola de más de una hora en la frontera, por los papeles. Pero interesante, porque pudimos saborear multitud de actitudes, de relaciones humanas, comportamientos. Y gratis. De pie en una cola que no era cola, pero que todos sabíamos dónde estábamos. Y calor. No se nos ocurrió hacernos ninguna foto, que la vez que lo intenté hace unos años estuve a punto de entrar entre rejas. Uff.
Nador. En 1947, "Villa-Nador". Hoy, la tercera ciudad más importante de Marruecos, y la primera plaza financiera.
De tapeo en el puerto. Los cofrades Tomari, DonManué, Natachamar, Tabernero, y la tripu de Telémaco al completo.
No podía faltar la entrega del super-jamón como finalista del concurso de recetas de cocina, por el “cuscús de bacalao”. El Tabernero hizo entrega del jamón, acompañado de cuchillo jamonero y tabla jamonera también. Gracias, gracias a todos.
La entrega del jamón. Pata negra. Foto negra. Cofrades negros, o quizás moraos de tanto reir. ¿Por el jamón¿, ¿por los cubatas?, ¿por las cervecitas?, ¿por estar juntos?. Sí, sí. Juntos, con lo que sea, no paramos de reír. Jamón, cuchillo jamonero, tabla jamonera, cachondeo jamonero. Alguien, ante tantas risas, incluso perdió sus gafas, que las llevaba puestas, hasta el día siguiente, que aparecieron en la caseta de la barrera. Y que conste que por allí no recordamos haber pasado.
Por la noche organizamos fiesta en el pantalán. Pinchitos. Una pinchitada descomunal, antes de la partida. Llegó Remy en el ferry de Málaga, que se unió a la fiesta.
Preparando los pinchitos en el pantalán. Ricos, ricos, ricos de verdad.
Y sin más pinchitos que liquidar, decidimos largar y poner rumbo a Marina Smir. Los días se habían echado encima, y no quedaban para más cosas. Así que a las 0005 UTC, repostamos y zarpamos. Gracias, amigos.
